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martes, 2 de octubre de 2007

Cambio de iglesia para el Instituto Cristo Rey en Madrid


A partir del próximo día 21 de octubre, el Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote dejará de celebrar Misa Tradicional en su ubicación usual, la Parroquia de San Luis de los Franceses, para mudarse a la Iglesia del Tercer Monasterio de la Visitación, sita en Calle San Francisco de Sales n.48, próximo a los cuarteles de la Guardia Civil.

El templo contará con más espacio para los feligreses, que desde la fecha de aplicación del Motu Propio Summorum Pontificum cabían a duras penas en la pequeña iglesia propiedad de la Embajada de Francia en Madrid. La zona, además, se encuentra bien comunicada, con varias líneas de la EMT y de Metro (Guzmán el Bueno o Islas Filipinas) que permitirá a los feligreses un mejor acceso a la misa.

Significativo también es, además del tamaño, que la nueva Iglesia, restaurada hace poco, cuenta con un imponente púlpito desde el cual el R.P. Olazábal podrá predicar.

Más misas
Junto con el templo, cambiarán también los horarios y la frecuencia de las misas que serán, a partir de la fecha señalada, diarias. El Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote celebrará misa a diario de Lunes a Sábado a las 8 de la mañana, y los Domingos y festivos a las 11hs. Se mantiene, asimismo, la eucaristía que se celebraba a las 20hs. también de Lunes a Sábado, en el piso de Avenida de América n.46.

Más información en el portal de la Asociación Deo Gratias.


Ver mapa más grande

+ El Buen Pastor +

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Este articulo me fue enviado hace unos pocos días por nuestro querido capellán el R. P. Navas Ortiz. Se los comparto para concer mejor quien este “Buen Pastor”.
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Una Jornada Histórica.
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miércoles 26 de septiembre de 2007
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Quince días solamente después del primer aniversario del inicio del Instituto de Buen Pastor (8 de septiembre), ocho días después de la entrada en vigor del Motu Proprio del Papa Benedicto XVI, que devolvía a la misa gregoriana todos sus derechos (14 de septiembre), en la iglesia Saint Eloi de Bordeaux, sede del Instituto, cinco años después de su reapertura, día por día, al cultocatólico de la iglesia (22 de septiembre) se desarrolló , una ceremonia que no se exagera de ningún modo en calificarla de histórica.
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Aquel día, en efecto, el Cardenal Darío Castrillón Hoyos en persona venía especialmente de Roma, designado por el Soberano Pontífice, para conferir el sacerdocio católico a cinco jóvenes sacerdotes del Instituto. Es bien difícil no ver, en la secuencia de estos hechos, una firma evidente (sigño) de la Providencia que bendice al naciente Instituto, así como una lógica interna que se deja ver bajo nuestros ojos.Se sabe que el Instituto ha sido levantado por el Cardenal, que lo creó por voluntad expresa del Papa.
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Es sabido también que el Papa preparaba desde hace mucho tiempo su ahora famoso "Motu-Proprio" como prioridad de su pontificado. Y a la lógica de la creación del Instituto (único de rito propio, "exclusivo" como nos lo recordó el Cardenal durante la homilía) junto con la voluntad deliberada del Papa de devolver a toda la Iglesia la misa gregoriana y tridentina del Beato papa Juan XXIII, salta a los ojos. Esta es evidentemente la lógica que hace del Instituto, con la perpectiva necesaria para comprender la determinación de un papa que "se apresura lentamente", una verdadera señal precursora del Motu-Proprio.
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Pero que ocho días después del retorno del derecho, en una solemnidad que sólo la fotografía que sigue pueden describir, dos Principes de la Iglesia, embajadores del Papa se reencuentran en la sede del Instituto para ordenar a sus cinco nuevos sacerdotes, uniendo su gesto episcopal a la palabra (voz) del Papa: ¡He aqui que esto no esta hecho por manos de hombre! La fecha de esta ceremonia no ha sido eligida por nadie puesto que corresponde a la libertad simultánea de dos hombres abrumados de trabajo. Que ambos, los cardenales Darío Hoyos y Jean Pierre Ricard, coincidan en este balance de las horas exepcionales que nos hicieron vivir la Fe y el misterio del sacerdocio de Jesucristo, la expresión de una gratitud sin retorno.
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Percibimos, en este día excepcional, las pulsaciones del corazón de la Iglesia que late al ritmo de su amor.Roguemos finalmente por estos elegidos, que recibieron el sacerdocio de Jesucristo en circunstancias históricamente tan particulares; que se muestren dignos de esta vocación sublime donde, como nos lo recordó el Cardenal, en que el sacerdote y el buen pastor se identifican, impresionando de dignidad.
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Abbé Philippe Laguérie, Superior General I.B.P.
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