Archivos del blog

miércoles, 30 de enero de 2008

+ Tercer Escalón: La Verdadera Peregrinación +

..
Tercer Escalón para la santidad
.
La Verdadera Peregrinación
.
1. Peregrinación es el abandono constante y voluntario de todas aquellas cosas que nos impiden el propósito y el ejercicio de la piedad, que es honrar y buscar a Dios. Peregrinación es un corazón vacío de toda desconfianza, una sabiduría desconocida, una prudencia secreta, una vida retirada, un propósito secreto, amor del desprecio, apetito de angustias, deseo del amor divino, abundancia de caridad, renuncia a la vanagloria, un abismo de silencio.
.
2. Está en la naturaleza de las cosas que, en un principio, un pensamiento agite de un modo incesante e intenso a los amantes del Señor, como si ellos se consumieran en el fuego divino de este deseo de alejarse de la patria y de los suyos, el cual también los incita a querer ser afligidos y despreciados por amor de Dios. No obstante a pesar de ser loable este sentir, es necesario, además, un gran discernimiento, porque en último término, no toda peregrinación es igualmente buena.
.
3. Ningún profeta es honrado en su tierra (Jn. 4:44), ha dicho el Señor; debemos velar, sin embargo, a fin de que nuestro exilio voluntario no se transforme en ocasión para la vanagloria, porque la peregrinación verdadera es el perfecto apartamiento de todas las cosas con la intención de que nuestro pensamiento jamás se aparte de Dios. El Peregrino es un amante perpetuo del llanto arraigado en sus entrañas por la memoria de su Creador. Peregrino es el que siempre aparta de sí la memoria y el afecto, tanto de parientes como de extraños por ser impedimentos para ir a Dios.
.
4. Aquel que se haya resuelto por esta peregrinación, por esta soledad, no debe detenerse en el mundo para escuchar a las almas, por temor de ser asaltado, en ese tiempo, por el Enemigo. Ya que hubo muchos que pretendiendo llevar consigo a estos perezosos y negligentes, perecieron junto con ellos, apagándoseles en el ínterin la llama del fuego divino. Por lo tanto, cuando sintieras en ti esta llama y esta divina inspiración, corre presuroso, pues no sabes en qué momento ha de apagarse dejándote a oscuras. No todos somos llamados a salvar a los otros, porque, como dice el Apóstol: “Cada uno dará a Dios cuenta por sí” (Rom. 14:12), y en otro sitio: “Tú, en suma, que enseñas a otros, ¿cómo no te enseñas a ti mismo?” (Rom. 12:21). Como si dijera: “En lo que concierne a los demás, no sé, mas cada cual responderá, seguramente, por sí mismo.”
. .
5. En tu peregrinar guárdate del demonio del vagabundaje y del amor a los placeres, pues la peregrinación suele dar ocasión a este demonio.
.
6. Gran cosa es haber mortificado el apego a las cosas pasajeras, y la peregrinación es la madre de esta virtud.
.
7. Los que son peregrinos por amor a Dios, han de abandonar todos sus apegos, y estar como muertos para con todas las cosas, a fin de no estar por una parte alejados del mundo, y por la otra atrapados por sus lazos.
.
8. Quienes se han alejado del mundo, que no vuelvan a tocarlo, pues muchas veces los vicios largo tiempo adormecidos, suelen despertar a su contacto.
.
9. Nuestra madre Eva contra su voluntad salió del Paraíso, mas el exilio del monje es voluntario. Aquella fue arrojada a fin de que no comiera nuevamente del árbol de la desobediencia; éste debe alejarse por el peligro que representan, para su anhelo, los parientes según la carne.
.
10. Huye entonces, como de un grandísimo azote, de la vecindad de estos lugares del mundo, pues cuando el fruto está ausente, menos mueve al corazón.
.
11. Otro modo que tienen estos ladrones de engañarnos, es sugerirnos que no nos apartemos de los seculares, diciéndonos que mayor será nuestra recompensa, si viendo mujeres y andando en medio de ellas, permanecemos castos. No debemos escucharlos sino, más bien, hacer todo lo contrario.
.
12. Después de habernos alejado un tiempo de nuestra patria y de haber adquirido un poco de piedad, de compunción y de abstinencia, los demonios comenzarán a combatirnos, generando en nosotros pensamientos de vanidad e incitándonos a retornar a nuestra patria para edificación y ejemplo de todos aquellos que antes nos vieron vivir desordenadamente en el siglo. Y si por ventura tenemos alguna ilustración o alguna gracia en el hablar, entonces nos empujan fuertemente hacia el siglo, para que nos transformemos en maestros y salvadores de almas. Todo esto a fin de que la hacienda que con mucho trabajo adquirimos en el puerto, la perdamos en alta mar.
.
13. Esforcémonos por imitar a Lot, y no a la mujer de Lot; porque el alma que retornara al lugar del cual salió, ha de transformarse en sal y permanecerá inmóvil como una estatua (cf. Gen. 19:24).
.
14. Huye, entonces, de Egipto, y hazlo de tal manera que nunca jamás vuelvas, porque los corazones que allí volvieron no alcanzarán la Jerusalén de la impasibilidad.
.
15. Con todo esto, sin embargo, no es malo para aquellos que al principio de su conversión dejaron la patria, y todas las cosas con ella, por conservarse en la infancia de su profesión y a fin de cerrar las puertas a todo cuanto podía dañarlos, que después de confirmados y adelantados en la virtud, y perfectamente purificados, vuelvan a ella para hacer partícipes a otros de la salvación que ellos mismos alcanzaron. Porque aquel gran Moisés que vio a Dios y que por Él fue enviado para salvar a su pueblo, pasó muchos peligros en Egipto, y muchas aflicciones y trabajos en este mundo por tal causa.
..
16. Más vale entristecer a nuestros padres que a nuestro Señor, porque El nos creó y redimió, pero aquellos muchas veces destruyeron a los que amaron, y los entregaron al tormento eterno.
.
17. Peregrino es aquel que, como hombre de otra lengua que mora en una nación extranjera entre gente que no conoce, vive solo consigo en el conocimiento de sí mismo.
.
18. Que nadie piense que nos separamos de nuestra patria y de nuestros deudos porque los aborrezcamos (nunca quiera Dios que tal sea nuestra intención), sino para evitar el daño que de su parte puede llegarnos.
.
19. En ese punto, como en todo lo demás, tenemos a nuestro Salvador por maestro y por ejemplo, el cual muchas veces se alejó de la Virgen y del santo José. Y cuando le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan” (cf. Mt. 12:47), nuestro buen maestro nos enseñó este santo odio y esta libertad del corazón al responder: “Mi madre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de mi Padre, que está en los cielos” (cf. Mt. 12:50).
.
20. Ten por padre, entonces, a aquel que puede y quiere trabajar contigo para ayudarte a descargar el fardo de tus pecados; sea tu padre la compunción, que tiene el poder de lavar la suciedad de tu alma; sea tu hermano aquel que trabaja y lucha a tu lado en tu curso hacia el cielo; sea tu mujer y compañera, que de tu lado no se aparte, la memoria de la muerte; sean tus hijos bienamados, los gemidos del corazón; que tu siervo sea tu cuerpo, y tus amigos las santas potencias, que te serán de utilidad en la hora de la muerte, si tú cultivaras ahora su amistad. Ésta es la familia espiritual de aquellos que buscan a Dios.
.
21. El amor de Dios excluye el amor desordenado de los padres — se engaña aquel que pretende poseer a los dos al mismo tiempo — , pues El ha dicho: “Nadie puede servir a dos señores” (Mt. 6:24).
.
22. “No penséis que he venido a poner paz, sino espada” (Mt. 10:34) — dice el Señor en otra parte — porque vine a apartar a los amadores de Dios de los amadores del mundo, y a los terrenos y ambiciosos de los espirituales, y a los ambiciosos de los humildes. Porque el Señor se regocija de los conflictos y separaciones cuando ellos se producen por amor a Él.
.
23. ¡Ten cuidado!, no estés secretamente atado por el amor de los tuyos, pues te arriesgas, al verlos andar naufragando en el diluvio de las miserias y trabajos de este mundo y tratar de socorrerlos, a perecer junto con ellos en ese mismo diluvio. No te dejes conmover, entonces, por las lágrimas de tus padres y de los amigos que lloran tu salida del mundo, para no tener que llorar tú mismo, por toda la eternidad.
.
24. Cuando ellos te cercaran como abejas, o mejor, como avispas, y comenzaran a lamentarse sobre ti, no lo dudes un solo instante: fija, sin abstracciones, los ojos de tu alma sobre tu muerte y sobre el recuerdo de tus acciones pasadas, a fin de arrojar, con tu pena, a otra pena.
.
25. Los nuestros, que de hecho, no son los nuestros, nos prometen, muchas veces engañosamente, que todas las cosas se harán según nuestra voluntad y que no nos impedirán nuestros buenos propósitos. Mas ellos, de este modo, tratan de desviarnos de nuestro curso para lograr sus propios fines.
.
26. Cuando nos alejemos del mundo, busquemos nuestro sitio en los lugares más humildes, menos públicos y más apartados de las consolaciones del mundo. De otro modo podremos vernos envueltos por las pasiones.
.
27. Oculta la nobleza de tu origen si fueras noble, y en nada muestres la claridad y nobleza de tu linaje, a fin de no aparecer uno en tus palabras y otro en tus actos.
.
28. Entre todos los peregrinos ninguno hubo como aquel Patriarca a quien le fue dicho: “Sal de tu tierra y de entre tus parientes, y de la casa de tu padre “ (Gen. 12:1), siendo por esta vía llamado a marchar entre gente bárbara y de lengua desconocida.
.
29. El Señor, algunas veces, ha tornado ilustres a ciertos hombres que a ejemplo de aquel gran Patriarca eligieron el exilio. Mas, si bien esta gloria viene de Dios, es bueno que ella sea preservada con el escudo de la humildad.
.
30. Cuando los demonios, o los hombres, nos alaban por nuestro exilio o por alguna virtud, debemos recurrir con gran atención al recuerdo de aquel Señor que peregrinó del cielo hasta la tierra por nosotros, y hallaremos que, ni aun viviendo todos los siglos, podríamos nosotros imitar la pureza de su exilio.
.
31. Peligrosas son todas las ataduras, tanto las que nos unen a uno de los nuestros como las que nos ligan a un extraño: ellas pueden arrastrarnos insensiblemente hacia las cosas del mundo y amortiguar en nosotros el fuego de la compunción.
.
32. Porque así como es imposible mirar con un ojo el cielo y con el otro la tierra, es igualmente imposible, estando en el cuerpo y con el ánimo aficionado al mundo, tener una afición pura por las cosas del cielo.
.
33. Con gran trabajo y fatiga se alcanza la virtud y se establecen los buenos hábitos. Mas puede ocurrir que aquello que sólo se consiguió tras mucho trabajo y en mucho tiempo, se pierda en un instante; pues “las malas compañías corrompen los buenos hábitos” (cf. 1 Cor. 15:33), y estas compañías son a la vez mundanas e inmundas.
.
34. Aquel que después de haber renunciado al mundo quiere vivir y relacionarse con los hombres que viven según el mundo, o morar cerca de ellos, ha de caer, ciertamente, en los mismos peligros que ellos y ha de ensuciar su corazón con sus mismos pensamientos. Y si así no se ensuciara, al juzgar y condenar a los que así se ensucian, se ensuciará él mismo. De los sueños con que suelen ser tentados los principiantes
.
35. Me es imposible negar que mi espíritu posee apenas un conocimiento imperfecto y que está lleno de ignorancia. Pues, así como el paladar juzga la calidad de los alimentos, el oído juzga la verdad de las sentencias, y así como el sol revela la debilidad de los ojos, así también las palabras muestran la ignorancia del alma. Mas la ley del amor nos obliga a tratar cosas que exceden nuestras facultades. Yo creo de utilidad, sin pretender imponerlo, agregar a este capítulo algo sobre los sueños, para que no ignoremos del todo esta astucia de nuestros adversarios. Para ello conviene saber, en primer lugar, qué cosa es el sueño. .
..
36. El sueño es un movimiento del espíritu mientras el cuerpo está inmóvil.
.
37. La fantasía es una ilusión de los ojos interiores, que hace aparecer como real aquello que no lo es en un alma adormecida. La fantasía es una alienación del alma que tiene lugar en un cuerpo despierto. La fantasía es una visión que no se fundamenta en la realidad.
.
38. La causa por la cual me pareció apropiado hablar sobre los sueños en este lugar, es manifiesta. Cuando nosotros, por amor de Dios abandonamos nuestras casas y parientes, y nos alejamos de ellos y nos entregamos a la peregrinación, comienzan los demonios a perturbarnos entre sueños, representándonos a nuestros padres y a nuestros parientes afligidos, tristes o muertos por causa nuestra, y pasando necesidades o en su lecho de muerte. Mas el que a sueños como estos da crédito, se asemeja al que corre tras su sombra para darle alcance.
.
39. Los demonios de la vanagloria profetizan en nuestro sueño. Siendo muy ingeniosos, ellos conjeturan sobre algunas cosas por venir y nos las anuncian. Cuando estas cosas suceden, nos sentimos maravillados y nos elevamos a nosotros mismos a la categoría de poseedores de la pre-ciencia. Y con esto nos ensoberbecemos.
.
40. Y muchas veces sucede, por secreto juicio de Dios, que el demonio resulte veraz para con aquellos que creen en él, del mismo modo que resulta mentiroso para con los que no le hacen caso. Siendo un espíritu, él ve todas las cosas que suceden en el aire que nos rodea, y cuando adivina que alguno ha de morir se lo comunica en sueños a alguno de los que creen en él, y así lo engaña.
.
41. Pero ninguna cosa futura la saben de ciencia cierta, sino por conjetura; y por esta vía hasta los médicos pueden predecirla muerte de un enfermo.
.
42. Muchas veces ocurre que los demonios toman la figura de un ángel de luz, o la de un mártir, y así se nos presentan en sueños, despertando nosotros llenos de alegría y soberbia. Esto último debe ser tomado como una de las señales de su engaño.
.
43. Porque los ángeles buenos nos hacen ver la representación de los suplicios, los juicios y las separaciones, y cuando despertamos lo hacemos tristes y temerosos.
.
44. Aquellos que comienzan a creer a los demonios en sus sueños, terminan siendo engañados fuera de los sueños. Por todo esto, es de locos y malvados el dar crédito a tales vanidades; mas el que ningún crédito les da, este es un verdadero sabio.
.
45. Debes creer, entonces, solamente en aquellos sueños que te predican pena y juicio. Y si esto te mueve a desesperación, debes entender que también esto te viene del demonio.
.
Aclaración
.
Si bien la Filocalea es una lectura dedicada especialmente para los monjes, propone exhortaciones que son válidas para llevar una vida seglar santa inclusive en el mundo actual.
.
Muchas veces, algunas personas, mal interpretan la vida seglar pensando que “no es posible ni obligatoria” la santidad con la escusa de compararse con los monjes, esto me parece totalmente errado porque es como querer pedirle a una fruta que sea una flor. Los dos son necesarios, la flor para atraer la atención hacia el árbol con su perfume y belleza, y la fruta para endulzar, alimentar y dar semillas a los animales y la tierra.
.
A lo que voy con esto, es que si bien a los que vivimos en el mundo no nos toca corresponder completamente a la vida contemplativa como Santa María Magdalena por nuestros deberes a los que debemos responder, no por eso nuestra piedad pude dejar de ser un reflejo fiel de las oraciones de los monjes santos en los monasterios, porque no por nada mientras nosotros trabajamos ellos rezan por nosotros.
.
Además tengo entendido que no solo visitan nuestra página los seglares sino también algunos religiosos, seminaristas, y hasta futuras vocaciones a las que les va a convenir muchísimo leer estos escalones inspirados por el Espíritu Santo y escritos por un alma tan grande, como San Juan Clímaco.
.
Pax et Bonum,
.
+ Clara de Asís +

martes, 29 de enero de 2008

+ Tiempo de Septuagésima +

..
Según el calendario tradicional, estamos transitando los últimos días del Tiempo de Septuagésima, el más breve del Año Litúrgico. La Santa Madre Iglesia ha querido con esta institución evitar la transición demasiado brusca que necesariamente se produciría en la vida cristiana, pasando de repente de los regocijos de navidad a las tristezas de la Cuaresma.
.
Explica el Padre Azcárate en su libro La Flor de la Liturgia:
.
"Las tres semanas de Septuagésima, Sexagésima y Quincuagésima preparan la Cuaresma, del mismo modo que la Cuaresma prepara la Pascua. Son por los mismo, tres semanas de cierta tristeza y de santa compunción, en las que la Liturgia suprime el "Gloria" y el "Aleluya", usa el color morado, y nos remonta al Paraíso terrenal y a los primeros tiempos del mundo, para poner luego ante nuestra vista el drama del pecado original y de sus terribles e inmediatas consecuencias.
.
El objeto de esta temporada, es predisponer al cristiano con textos y con símbolos muy apropiados, para la carrera penitencial de la Santa Cuaresma, que se acerca. Para convencer a un alma de la necesidad de la penitencia y moverle a hacerla, nada tan eficaz como recordarle la gravedad y consecuencias del pecado, y crear en torno a ella una atmósfera de recogimiento y de austeridad. Esto es, precisamente, lo que intenta la liturgia de Septuagésima.
.
La Iglesia ha querido utilizar en este tiempo ciertos símbolos que reflejan la cercanía de la Cuaresma. Tales son: la supresión del "Gloria in excelsis" y del "Ite missa est", de los floreros en los altares; y el empleo de ornamentos de color morado. Todos éstos son signos evidentes de tristeza, y lo es más todavía la suspensión total del festivo "Aleluya", que es reemplazado en la Misa por el "Tracto".
.
Pero la tristeza de Septuagésima es todavía muy moderada, pues no está afectada por los ayunos y abstinencias de la Cuaresma, ni por la ausencia en la Liturgia del armonio o del órgano. Pero, con estas atenuaciones y todo, resulta lo necesariamente eficaz para envolver al cristiano en un ambiente de piedad y compunción."
.
¿Como podremos vivir el espíritu de este Tiempo? Pues bien: intencificando nuestra oración. Podemos tomar como referencia el mismo calendario litúrgico, que nos dará en los próximos días varios motivos para rezar más.
.
El próximo viernes, será primer Viernes del Mes: podremos desagraviar al Sagrado Corazón con la confesión y la comunión sacramental. El sábado se celebra la Fiesta de la Purificación de Nuestra Señora (en el nuevo calendario Presentación del Señor), además de ser Primer Sábado de Mes. El domingo, la tradición marca el inicio de los Siete domingos en honor de San José. Finalmente, Lunes y Martes de Carnaval: días a los que la Iglesia ha asociado la práctica de las XL Horas de adoración Eucarística, como modo de reparar los pecados que se cometen durante el Carnaval.
.
Así pues en los próximos días, los últimos del tiempo de Septuagésima, meditaremos y rezaremos junto con la toda la Iglesia, repasando estas devociones tradicionales.
.
Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 27 de enero de 2008

+ Segundo Escalón: del desapego +

.
del Desapego
.
1. Aquel que en verdad ama al Señor, que en verdad desea gozar del Reino de los cielos, que en verdad se duele de sus pecados, que en verdad está herido con la memoria de las penas del infierno y del juicio eterno, que en verdad está animado por el temor de su propia muerte, a ninguna cosa de este mundo amará desordenadamente: no se fatigará con los cuidados del dinero ni la hacienda, ni de los padres, ni de los hermanos, ni de cosa alguna mortal y terrena. Mas, habiendo rechazado toda atadura y aborrecido todos los cuidados concernientes a esas cosas, y más todavía a su propia carne, desnudo y ligero seguirá a Cristo elevando siempre sus ojos al cielo en espera del socorro según las palabras del Profeta: “Yo no me turbé siguiéndote a ti, pastor mío; nunca deseé el día ni el reposo del hombre.”
.
2. Grandísima confusión es, por cierto, la de aquellos que después de haber sido llamados, no por hombres sino por Dios, después de haber abandonado todo lo que antes enumeré, se preocupan por alguna otra cosa que tampoco les será de utilidad en la hora de la necesidad, es decir en el momento de la muerte. A esto llamó el Señor: “mirar atrás y no ser digno del Reino de los Cielos” (Lc. 9:62).
.
3. El Señor conocía muy bien nuestra fragilidad en los comienzos, y cuan fácilmente nos volvemos al siglo cuando tenemos conversación familiar con personas del siglo. Por tal motivo, al que le pidió: “Señor, dame licencia para ir a enterrar a mi padre,” Él le respondió: “Deja a los muertos enterrar a sus muertos” (Mt. 8:22).
..
4. Suelen los demonios, después que hemos dejado el mundo, incitarnos a felicitar a algunos seculares misericordiosos y compasivos, haciéndonos creer que ellos son bienaventurados y nosotros miserables, por carecer de las virtudes que aquellos tienen. Esto lo hacen los demonios a fin de que esta adúltera y falsa humildad nos vuelva al mundo, y si permanecemos en la religión, para que vivamos desconsolados y desconfiando.
..
5. Hay quienes desprecian a los hombres que viven en el mundo por soberbia y presunción. Hay otros que, no por soberbia, sino a fin de escapar de este abismo de desconsuelo y desconfianza, a fin de concebir una esperanza y alegrarse por haber sido apartados del mundo, tienen en poco las costumbres de los que viven en él.
....
6. Quienes deseamos correr rápida y alegremente por este camino, estimándolo en lo que merece, miremos con atención la condena que el Señor pronunció contra todos aquellos que viven en el mundo, y que estando vivos están muertos, al decir: “Deja a los que están en el mundo, y están muertos, sepultar a los que están muertos corporalmente” (cf. Mt. 8:22).
..
7. Y oigamos lo que el Señor dijo al joven que había guardado casi todos los mandamientos: “Una cosa te falta: ve y vende todos tus bienes, y dalos a los pobres, y hazte, por amor de Dios, pobre y necesitado de la ajena misericordia.”
..
8. No fueron las riquezas la causa de que aquel joven dejase de recibir el bautismo; se engañan quienes suponen que por tal motivo le mandaba el Señor que vendiera su hacienda. No era esta la causa, sino querer elevarlo a la altura del estado de nuestra profesión.
..
9. Para conocer su gloria debería bastarnos este argumento: quienes viviendo en el mundo se ejercitan en ayunos, vigilias, trabajos y aflicciones semejantes, cuando vienen a la vida monástica como a una escuela de virtud, tienen en menos aquellos primeros ejercicios suponiéndolos como falsos y fingidos.
..
10. Yo he visto que muchas y diversas plantas de virtud sembradas por aquellos que viven el mundo -las cuales eran regadas con el agua cenagosa de la vanagloria, escardadas por la ostentación y abonadas con el estiércol de las alabanzas humanas — al ser trasplantadas en tierra desierta y apartada de la vista y de la compañía de los hombres, se secaban por carecer del agua maloliente de la vanidad. Ya que las plantas que aman esa humedad no pueden producir frutos en el suelo seco y árido de los ejercicios.
..
11. Aquel que haya logrado aborrecer al mundo, ése estará libre de la tristeza del mundo. Pero aquel que tiene todavía afición por las cosas del mundo, no estará del todo libre de esta pasión, ya que ¿cómo dejaría de entristecerse cuando se viera privado de lo que ama?
..
12. Para con todas las cosas tenemos necesidad de gran templanza y vigilancia. Más, por encima de todas ellas, debemos esforzarnos por alcanzar esta libertad y la pureza de corazón. Pues he conocido algunos hombres, los cuales viviendo en el mundo con muchos cuidados y ocupaciones, con muchas congojas y mucha vigilia, escaparon de los movimientos y ardores de la propia carne. Pero estos mismos, al entrar en los monasterios, al vivir libres de esos cuidados, se dejaron corromper, torpe y miserablemente, por el ardor del cuerpo.
..

.
13. Velemos sobre nosotros mismos, no nos suceda que royendo caminar por el camino estrecho y dificultoso, lo estemos haciendo por el camino largo y espacioso y así vivamos engañados. Camino estrecho es la aflicción del bien, la perseverancia en las vigilias, el agua con medida y el Pan con parsimonia, absorber la purificante poción de las humillaciones, soportar la mortificación de nuestra voluntad, el sufrimiento de las ofensas, el menosprecio de nosotros mismos, la paciencia sin murmuración, el tolerar las injurias, el no indignarse contra los que nos infaman, el no quejarse de los que nos desprecian, el no replicar cuando nos condenan. Bienaventurados los que caminan por esta senda, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
.
14. Ninguno entrará a la celeste cámara nupcial para recibir la corona que recibieron los grandes santos, a no ser aquel que hubiera cumplido con la primera, con la segunda y con la tercera renunciación, a saber: en la primera ha de renunciar a todas las cosas que están fuera de él, como son los padres, los parientes, los amigos y todo lo demás; en la segunda ha de renunciar a su propia voluntad; en la tercera, por fin, ha de renunciar a la vanagloria que algunas veces suele acompañar a la obediencia, porque a este vicio están más sujetos los que viven en compañía que los que moran en soledad.

.

.
15. “Salid, dice el Señor por medio de Isaías (Is. 52:11), salid de allí, no toquéis nada inmundo.” Porque, ¿cuál de los hombres del mundo ha hecho jamás milagros? ¿quién resucitó a los muertos y arrojó a los demonios? ¡Atended! Estas son las insignias de los verdaderos monjes, las cuales el mundo no merece recibir. Porque si él las mereciese, superfluos serían nuestros trabajos y la soledad de nuestro apartamiento.
.
16. Cuando después de nuestra renunciación los demonios encienden nuestro corazón con el recuerdo de nuestros padres y hermanos, entonces, principalmente, debemos tomar contra ellos las armas de la oración, y a nuestro turno encender nuestro corazón con el recuerdo del fuego eterno para apagar con su fuego la llama dañosa de aquel otro fuego.
.
17. Si alguien, creyéndose libre de ataduras se entristece en su corazón al verse privado de algún objeto, él está por completo en manos de la ilusión.

. .
18. Cuando los jóvenes, después de haberse entregado a los deleites y vicios de la carne quieren entrar en la religión, procuren ejercitarse con toda atención y vigilancia en estos trabajos, para que no venga a ser peor su fin que su comienzo (cf. Mt. 12:45). Muchas veces el puerto, que suele ser la causa de la salud, lo es también de peligros. Esto lo saben muy bien aquellos que navegan por este mar espiritual. Y es cosa miserable ver perderse los navíos en el puerto, cuando estuvieron salvos en medio de la mar.

Material extraído del segundo escalón de “La Filocalia” de San Juan Clímaco
.
Pax et Bonum,
.
+ Clara de Asís +
felisa@juventutem.com.ar

viernes, 25 de enero de 2008

La Capa Magna

Estas son fotos de la famosa y (en tiempos modernos) temida Cappa Magna!

El majestuoso Cardenal Pacelli
*
Nuevos Cardenales en la tumba de San Pedro
*
Capa de León XIII (cuando era Obispo)
*
El Cardenal Roncalli
*
Un Cardenal en tiempo de luto (durante el periodo en que la Santa Sede esta vacante) debido a la muerte del Papa. Como se ve, el Cappello y la birreta son rojo escarlata, pero la sotana y la Capa son púrpura (color de luto de los Cardenales). También se puede ver que el Roquete no tiene tanto encaje como de costumbre (seña de luto).
*
El Cardenal Fernando Quiroga (España) con la capa recogida
*
Los Cardenales Micara y Spellman (Micara está vestido adecuadamente ya que la Cruz pectoral no debiera de verse cuando se usa la Capa).
*
El famoso Cardenal Siri recibiendo el incienso sacramental
*

Un Cardenal con vestimentas de "choro"
*
La Capa se ve al lado de la silla
*
Capas de diferentes órdenes religiosas (es difícil de notarlo por lo que la foto es a blanco y negro, pero las Capas son de color y material diferentes - se puede ver que una son más oscuras que alas otras).
*
Cardenal entronado y con Capa
*
Retrato de un Cardenal
*
Capa recogida y enrollada
*
Postración de los Cardenales durante una parte del Concistorio
*
Cardenales en camino a la sala concistorial. Se ve que uno de los Cardenales (segundo de lado derecho) tiene una Capa de color blanco y su sotana es más oscura: puede que sea del Orden del Monte Carmelo).
*
Procesión del Corpus Christi en Huesca, España
*
El Cardenal Cushing (me parece que por los años 60 se quejaba de la Capa, pero en esta foto se ve cómodo en ella!)
*
Cardenal haciendo genuflexión
*
Cardemal en oración (Es regla extender la Capa por delante cuando el Prelado se arrodilla y usa el faldistorio o un reclinatorio).
*
Un Cardenal con sus Familiares (sirvientes en el antiguo sentido: servidores)
*

jueves, 24 de enero de 2008

+ Primer Escalón: de la Renunciación +

..
.
Primer Escalón (para la santidad): de la Renunciación
.
1. Dios. Nuestro Señor y Rey, que es bueno, más que bueno y enteramente bueno - es cosa muy conveniente, cuando uno se dirige a los servidores de Dios, comenzar nuestra oración con su santo nombre-, tuvo por bien honrar a todas las criaturas racionales que Él creó, con la dignidad del libre albedrío. Entre estas criaturas, unas son sus amigos, otras sus fieles servidores, otras sus servidores inútiles, otras le son extrañas y otras, por fin, son sus totalmente impotentes adversarios.
.
2. Amigos de Dios, venerado Padre, según nosotros lo entendemos — ignorantes y rudos como somos — , son aquellas substancias intelectuales e incorporales que lo rodean. Sus fieles servidores son aquellos que en todo, infatigablemente y sin hesitar, hacen Su santísima voluntad. Sus servidores inútiles son aquellos que, habiendo sido lavados con el agua del Santo Bautismo, no cumplen el compromiso contraído. Nosotros consideramos como extraños y enemigos de Dios a todos aquellos que viven sin el bautismo o cuya fe está plagada de errores. Sus adversarios, finalmente, son aquellos que, no contentos con haber sacudido de sí el yugo de la ley de Dios, persiguen con todas sus fuerzas a quienes procuran guardarla.
.
3. Extendernos acerca de cada una de estas categorías requeriría, llegado el caso, un tratado especial, y no conviene a mi ignorancia disertar ahora tan largamente sobre este tema. Hablaremos entonces, a continuación, acerca de aquellos que, justamente, merecen ser llamados fidelísimos siervos de Dios. Ellos, con la potentísima fuerza de su caridad, son quienes nos impulsan a tomar esta carga. Por obediencia a ellos extendemos sin dilaciones nuestra ruda mano, y tomando de la suya la pluma de la enseñanza, la humedecemos en la tinta de la humildad, oscura y resplandeciente a la vez, para escribir con ella sobre sus blancos y humildes corazones como sobre un pergamino, o mejor, como sobre espirituales tablas, las palabras de Dios, que son, en verdad, divinas simientes, y según este principio:
.
4. Dios es la vida y la salvación de todos los seres dotados de libre albedrío; de los fieles y de los infieles, de los justos y de los pecadores, de los piadosos y de los impíos, de aquellos que están sometidos por sus pasiones y de aquellos que alcanzaron la impasibilidad, de los monjes y de los seculares, de los sabios y de los ignorantes, de los sanos y de los enfermos, de los jóvenes y de los viejos, y como la efusión de la luz, como la visión del sol, como la alternancia de las estaciones, a todos beneficia, ya que “Dios no hace acepción de personas” (Rom. 2:11).
.
.
5/9. Y para definir algunos de los vocablos que más hacen a nuestro propósito, decimos que impío es aquel ser racional y mortal que se aparta voluntariamente del camino, y que considera a su propio Creador, Siempre existente, como no existente. Inicuo es aquel que interpreta la ley divina según su propio sentido pervertido, que se cree poseedor de la fe cuando en verdad profesa una herejía que se opone a Dios. Cristiano es aquel que, tanto como le es posible a un hombre, imita a Cristo en palabras, en obras y en pensamientos, creyendo firmemente en la Santísima Trinidad. Amigo de Dios es aquel que usa debidamente, y en forma ordenada, las cosas naturales, sin dejar jamás, en cuanto ello está en sus manos, de hacer el bien. Continente es aquel que, puesto en medio de tentaciones y trampas, trata de imitar la forma de ser de quienes han trascendido todo eso.
..
10/14. La condición y el estado de los incorporales en un cuerpo material y sucio; es aquel que lleva los ojos del alma puestos siempre en Dios, y hace oración en todo tiempo, en todo lugar y en todo negocio; es una perpetua contradicción y violencia ejercidas sobre la propia naturaleza, y una vigilantísima e infatigable guarda de los sentidos; es un cuerpo casto, una boca pura y un espíritu iluminado; es un alma afligida y triste, que tanto en el sueño como en la vigilia, se ocupa sin cesar con el recuerdo de la muerte sin dejar jamás de ejercitarse en la virtud.
..
15/16. Renunciación y menosprecio del mundo, es odio voluntario, negación de la propia naturaleza, a fin de alcanzar aquello que está por encima de la naturaleza. Todos los que abandonan y desprecian los bienes de esta vida, suelen hacer esto por la gloria del Reino por venir, por la memoria de sus pecados, o tan sólo por amor de Dios. Si alguien hiciese esto, y no por alguna de estas causas, no sería razonable su renunciación. Sea cual fuere el fin y el término de nuestra vida, tal será el premio que recibiremos de Cristo, juez y remunerador de nuestros trabajos.

.
17. Quien desee aliviarse de la carga de sus pecados, debe imitar a los que están sobre las sepulturas llorando a los muertos — derramando continuas y fervientes lágrimas, y gemidos profundos en lo íntimo de su corazón — hasta que venga Cristo, quite la piedra del monumento, que es la ceguera y dureza del corazón, y libere a Lázaro, que es nuestra alma, de las ataduras de sus pecados, y mande a sus ministros (que son los ángeles), cutiéndoles: “Desatadlo de las ataduras de sus vicios y dejadlo ir hacia la bienaventurada impasibilidad” (Cf. Jn. 11:44).
.
18. Todos cuantos deseamos salir de Egipto y de la dominación del Faraón, tenemos necesidad (después de Dios), de algún Moisés que nos sirva de mediador para con Él, de alguien que, guiándonos por este camino con la ayuda de sus obras y de su oración, eleve por nosotros sus manos a Dios, para que logremos atravesar el mar de los pecados y podamos volver la espalda a Amalee, príncipe de los vicios, quien engañó a algunos que, confiados en sí mismos, creyeron que no tenían necesidad de guía.
.
19. Los que salieron de Egipto tuvieron a Moisés como guía, y los que huyeron de Sodomía, tuvieron como guía un ángel. Los primeros, los que salieron de Egipto, son aquellos que procuran sanar las enfermedades de su alma con la ayuda del médico espiritual; mas los segundos, los que huyeron de Sodomía, son aquellos que, llenos de inmundicias y torpezas corporales, desean fervientemente verse libres de ellas. Éstos tienen necesidad, si me es permitido expresarme así, de un ángel, o por lo menos de un hombre que se asemeje a un ángel. Pues la eficacia de la medicina debe ser proporcional a la corrupción de nuestras llagas.
.
20-21. Aquellos que, revestidos de esta carne mortal desean emprender la ascensión al cielo, deberán necesariamente hacerse violencia y sufrir sin cesar (cf. Mt. 11:12), sobre todo al comienzo de su renunciación, hasta que la inclinación al placer de su corazón insensible se vea transformada en una disposición estable de amor por Dios y por la pureza gracias a una compunción manifiesta. Grandes y penosos esfuerzos serán necesarios, en efecto, y muchas penas secretas, sobre todo después de una vida de negligencia, para lograr que nuestro intelecto, semejante a un niño goloso y regañón, a fuerza de dulzura, de simplicidad y de celo, pueda amar tan sólo la vigilancia y la pureza. Mientras tanto, será menester mucho coraje. Si dominados por las pasiones, débiles como somos, nos presentamos ante Cristo con una fe viva, con nuestras flaquezas y nuestra impotencia espiritual, confesándolas ante él, nosotros obtendremos, ciertamente, su asistencia más allá de nuestros merecimientos, y alcanzaremos Su favor y Su gracia si con eso procuramos sumirnos en el abismo de la humildad.
.
22. Todos los que osan emprender este combate, duro, áspero, y al mismo tiempo fácil, deben saber que les será preciso arrojarse al fuego a fin de hacer que el fuego inmaterial habite en ellos. Que cada cual, por lo tanto, se pruebe a sí mismo, que coma de este pan celestial con amargura, que beba de este cáliz suavísimo con lágrimas, no sea que el combate se torne su juicio y su condenación. Si es verdad que no todos los bautizados alcanzan la salvación, miremos con atención por temor a que este peligro se haga extensivo a quienes profesan la religión.
.
23. Aquellos que emprenden este combate deben renunciar a todo y menospreciarlo todo, reírse de todo y rechazarlo todo, a fin de poseer un fundamento sólido. Este buen fundamento está sustentado por tres columnas: inocencia, ayuno y templanza, y todos los que se vuelven niños en Cristo deben comenzar por allí, tomando ejemplo de los que son niños en edad — en quienes no se puede encontrar perversidad ni disimulo, codicia desmedida ni vientre siempre insatisfecho, fuego de lujuria ni ardor salvaje en sus cuerpos — , porque conforme a la leña de los manjares se producen los incendios.
.
24. Es, en verdad, una cosa odiosa y peligrosa el hecho de que aquel que comienza, lo haga con flojedad y blandura, pues suele ser esto el indicio de la caída venidera. Por tal causa es en extremo provechoso comenzar con gran ánimo y fervor, aun cuando más tarde se deba en cierta medida reducir este rigor. Porque aquellas almas que comenzaron su combate en forma varonil para después debilitarse, pueden encontrar, en el recuerdo de su antigua virtud y diligencia, un estímulo y un azote que los lleve nuevamente al rigor pasado y les permite renovar sus alas.
.
25. Cuando el alma se traiciona a sí misma y pierde este benéfico y deseable fervor, que investigue, procurando encontrar la causa que la llevó a perderlo, y que con ella se trabe en combate con todo su celo, ya que no podrá recuperarlo si no lo introduce a través de la misma puerta por la cual salió.
.
26. Aquel que renuncia al mundo movido por un sentimiento de temor es semejante al incienso cuando se quema: al principio huele bien, mas termina transformándose en humo. Aquel que renuncia al mundo con la esperanza de una recompensa se asemeja a la piedra del molino que muele siempre del mismo modo. Pero aquel que renuncia al mundo por amor a Dios adquiere desde el comienzo el fuego interior, y este fuego, como si estuviera en medio de un gran bosque, se transforma en un gran incendio.
.
.-
27. Algunos, sobre ladrillos edifican en piedras, otros, sobre la tierra levantan columnas, otros, marchan lentamente durante un tiempo; luego, al calentarse sus músculos y sus articulaciones, aceleran su paso. Aquel que posee inteligencia comprenderá este discurso simbólico. Los primeros, los que sobre ladrillos asientan piedras, son los que a partir de excelentes obras de virtud se levantan a la contemplación de las cosas divinas; sin embargo, al no estar fundados sobre la humildad y la paciencia, caen ante el embate de la tempestad. Los segundos, los que sobre la tierra levantan columnas, son los que sin haber pasado por los ejercicios y trabajos de la vida monástica, quieren volar a la vida solitaria, siendo fácil presa de los enemigos invisibles por carecer de virtud y de experiencia. Los terceros, los que avanzan paso a paso, son los que caminan con humildad y obediencia. A ellos les infunde el Señor el espíritu de Caridad, por el cual son encendidos e impulsados para terminar prósperamente su camino.
.
28. Puesto que es un Dios y un Rey el que nos llama a su servicio, corramos hacia El ardientemente, para no arriesgarnos — si el plazo de nuestra vida por ventura fuera breve — a morir de hambre por encontrarnos sin frutos en la hora de la muerte. Procuremos agradar a nuestro Rey y Señor, como los soldados al suyo, ya que al final de esta gloriosa milicia nos será exigida una cuenta exacta de nuestros servicios.
.
29. Temamos a Dios, al menos como algunos temen a las fieras. Me ha tocado ver, en efecto, a ciertos hombres que si bien no dejaron de hurtar por temor a Dios, sí lo hicieron por temor a los perros que ladraban. De este modo, lo que no terminó en ellos por temor a Dios, acabó por temor a los perros.
.
30. Amemos a Dios, al menos como amamos a nuestros amigos. Porque también he visto muchas veces que algunos, habiendo ofendido a Dios y provocando su ira con maldades, ningún cuidado tuvieron por recobrar su amistad. Esos mismos hombres en cambio, habiendo suscitado con una pequeña ofensa el enojo de un amigo, trabajaron luego con toda diligencia a fin de reconciliarse con el ofendido, y presentaron todo tipo de excusas y confesaron su culpa, e involucraron en todo esto a parientes y amigos ofreciéndoles muchas dádivas y presentes.
.
31. En los comienzos de la renunciación, la práctica de las virtudes requerirá de nosotros muchas penas y muchos esfuerzos. Más, después de haber realizado algún progreso, esa práctica no nos costará tanta pena, o apenas un poco. Y cuando nuestra mentalidad terrestre haya sido consumida y vencida por nuestro celo, entonces las practicaremos todas con gozo, con fervor, con amor y con un ardor divino.
.
32. Cuanto más dignos de alabanza son aquellos que desde el comienzo abrazan las virtudes y cumplen los mandamientos de Dios con alegría y devoción, tanto más dignos son de piedad los que, después de haber vivido largo tiempo de este modo, dejan de hacerlo, y si por ventura lo hacen, es con mucho trabajo y pesar.
.
33. Cuidémonos de sentir aversión o de condenar aquellas renuncias al mundo que parecen ser solamente fruto de una combinación de circunstancias. Porque he visto algunos hombres que habiendo huido hacia el exilio, involuntariamente reencontraron en esas tierras a su soberano; y fueron tomados a su servicio y contados entre sus caballeros, y recibidos a su mesa y en su palacio. He visto también que muchos granos caídos por azar sobre la tierra, germinaban y daban luego abundantes y excelentes frutos; y del mismo modo he visto lo contrario. He visto algunos que al ir a la casa del médico por un motivo cualquiera, acertaron a recibir en ella la salud que no tenían, recuperando la vista ya casi perdida. Es así como muchas veces lo involuntario resulta más seguro y más eficaz que aquello que se hace con un propósito determinado.
.
34. Que ninguno, bajo el pretexto de la multitud y gravedad de sus pecados, se declare indigno de profesar la vida monástica, y que no crea el que si así lo hace, que está procediendo con humildad, ya que por amor al placer, él “busca excusas en sus pecados.” Cuando la corrupción es grande, a fin de drenar totalmente la infección, se hace necesario un tratamiento enérgico.
.
35. Si un rey mortal y terreno nos convoca a su servicio y a su milicia, no hay nada que nos detenga ni buscamos excusas para no acudir. Antes, dejadas todas las cosas, corremos a servir y a obedecer con suma alegría. Por lo tanto, cuando el Rey de reyes, el Señor de los señores, el Dios de dioses nos llame a su celestial servicio, debemos estar atentos a fin de no recusarnos por pereza y negligencia, pues en ese caso nos encontraremos sin excusas ante su gran tribunal.
.
36. Es posible avanzar, aunque dificultosamente, aun estando encadenado por los asuntos del mundo y su cuidado, ya que también pueden caminar, con impedimento y trabajo, quienes llevan grilletes en sus pies. El célibe, retenido en el mundo solamente por los negocios y su cuidado, se asemeja al que tiene sus manos esposadas. Así, cuando él desea entregarse a la vida monástica o solitaria, puede hacerlo libremente. Aquel que está casado, en cambio, es semejante al que lleva tanto sus manos como sus pies encadenados.
.
37. Me preguntaron cierta vez unos negligentes que vivían en el mundo: ¿cómo podríamos nosotros, morando con nuestras mujeres y cercados por el cuidado de nuestros negocios, vivir la vida espiritual? A los cuales yo respondí: Todo el bien que pudiereis hacer, hacedlo; no injuriéis a nadie, no digáis mentiras ni toméis lo ajeno, no os levantéis contra nadie ni queráis mal a nadie; frecuentad las iglesias y los sermones, usad de misericordia con los necesidades, no escandalicéis ni deis mal ejemplo a nadie, no os empeñéis en suscitar discordias sino en deshacerlas, y contentaos con el uso legítimo de vuestras mujeres, porque si esto hiciereis no estaréis lejos del reino de Dios.
.
38. Aprestémonos para el buen combate con amor y alegría, sin dejarnos intimidar por nuestros enemigos. Porque ellos ven muy bien, a pesar de no ser vistos por nosotros, la figura de nuestras almas, y si nos vieran acobardados y medrosos, con mayor furia se lanzarían contra nosotros. Por lo tanto, con gran coraje, alcemos nuestras armas contra esos picaros, que no atacan a los combatientes resueltos.
..
39. En su deseo de adaptar el combate a nuestras fuerzas, suele el Señor suavizar las primeras batallas de los principiantes y de los nuevos guerreros, a fin de que ellos no retornen al mundo espantados por la grandeza del peligro. Gozaos, por lo tanto, siempre en el Señor, y tomad esto como una señal de su llamado y de su amor por vosotros.
.
40. Pero también suele suceder que el mismo Señor, cuando desde un principio ve a las almas generosas, en su deseo de coronarlas cuanto antes les apareja las más fuertes batallas.
.
41. El Señor oculta a los ojos de los hombres del siglo las dificultades de esta milicia — que desde otro punto de vista es fácil- porque si ellas fueran conocidas, no habría quien quisiese abandonar el mundo.
.
42. Ofrenda a Cristo los trabajos de tu juventud y podrás gozar en la vejez el tesoro de la impasibilidad, ya que son los bienes acumulados durante la mocedad los que nos reconfortan y alimentan en la debilidad de nuestra vejez. Trabajemos los jóvenes ardientemente, y corramos con sobriedad y vigilancia, ya que la hora incierta de la muerte nos aguarda en todo instante. Nuestros enemigos son en verdad perversos, astutos, poderosos, invisibles, desprovistos de todo impedimento corporal y nunca duermen; ellos tienen el fuego en sus manos y se esfuerzan por incendiar el templo vivo de Dios.
.
43. Que nadie en su juventud preste atención a los demonios que suelen decir: “No maltrates a tu carne, para no caer en la dolencia y en la enfermedad” pues de este modo ellos hacen al hombre blando y piadoso consigo mismo. Son muy pocos en efecto, en estos tiempos que corren, los que mortifican en todo a su carne, aunque algunos se abstienen de muchos y delicados manjares. Tal es una de las principales astucias de nuestro adversario: hacernos blandos y flojos al principio de nuestra profesión, para que después el fin sea semejante al comienzo.
.
44. Quienes verdaderamente se han resuelto a servir a Cristo — con la ayuda de los Padres espirituales y a partir del conocimiento que tienen de ellos mismos — deben buscar, antes que cualquier otra cosa, un lugar, un modo de comportarse, una forma de vivir y aquellos ejercicios que les sean apropiados. Porque no a todos conviene la vida cenobítica, particularmente por causa de la gula; del mismo modo, tampoco la vida eremítica es para cualquiera, en este caso, por causa de la ira. Que cada cual examine, ahora, el estado que más le cuadra.
.
45. La obediencia es: “Que nadie se desvíe ni a derecha ni a izquierda, como dice el Sabio (Pr. 4:27), mas siga el camino real” (Num. 20:17). Porque el que vive en la soledad y suelto de la obediencia se ha dicho: “ ¡ay del solo, que si cae (en la tristeza espiritual, en la negligencia, en la somnolencia, en la pereza o en la desesperación) no tiene quien lo levante!” (Ecl. 4:10) en cambio “donde están dos o tres congregados» en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt. 18:20).
.
46. ¿Cuál es el hombre fiel y sabio? Será aquel que haya conservado íntegro su fervor hasta el fin de su vida, sin haber dejado de acrecentar, día tras día, fuego sobre fuego, fervor sobre fervor, deseo sobre deseo y celo sobre celo.
.
Este es el primer escalón para abrazar la santidad extraído de la Filocalia de San Juan Clímaco, que iré publicando en el transcurso del año por escalón.
.
Pax et Bonum,
.
+ Clara de Asís +

lunes, 21 de enero de 2008

Monseñor Guido Marini, "de cara a Dios"

..
Mons. Guido Marini: “En la Misa de bautismos en la Capilla Sixtina, el Papa no ha “dado la espalda” a los fieles, sino que se ha orientado con ellos a Cristo: no hay abandono de la reforma liturgica conciliar.”
.
.
El domingo pasado, la celebración de los bautismo en la Sistina por parte de Benedicto XVI ha tenido un desarrollo litúrgico distinto del habitual, por la utilización del antiguo altar de la Capilla, se ha visto en algunos momentos volver la espalda a la asamblea. Una nota de la oficina de las celebraciones pontificias había anticipado y explicado esta variante, prevista por la normativa litúrgica actual, y aún, especialmente a nivel mediático, la elección ha sido precipitadamente tildada de “pre-conciliar”. Fabio Colagrande ha pedido al Maestro de Ceremonias Liturgicas pontificias, Mons. Guido Marini la exacta interpretación de estos gestos:
.
R. Creo que es importante, sobre todo, considerar la orientación que la celebración litúrgica está llamada a tener siempre: me refiero a la centralidad del Señor, el Salvador crucificado y resucitado de la muerte. Tal orientación debe determinar la disposición interior de toda la asamblea y, en consecuencia, también la modalidad de celebrar exterior. La colocación de la cruz sobre el altar, en el centro de la asamblea tiene la capacidad de transmitir este contenido fundamental de teología litúrgica. Se pueden, después, verificar circunstancias particulares, en las cuales, con motivo de las condiciones artísticas del santo lugar y de su singular belleza y armonía, se vuelve favorable. Celebrar en el antiguo altar, donde por lo demás, se conserva la orientación exacta de la celebración litúrgica. En la Capilla Sistina, para la celebración de los bautismos ha ocurrido exactamente eso. Se trata de una praxis consentida por la normativa litúrgica, en sintonía con la reforma conciliar.
.
P. La opinión pública está muy afectada por este gesto que, en parte, el papa ha cumplido en ocasión de la fiesta del Bautismo del Señor: darle la espalda a la asamblea. Hay quien lee en este gesto un retorno al pasado, incluso una cerrazón del celebrante frente a la asamblea. ¿Quiere, al contrario, explicarnos el verdadero significado de este gesto litúrgico?
.
R.En las circunstancias en las cuales la celebración tiene lugar según esta modalidad, no se trata tanto de volver la espalda a los fieles, cuanto más bien orientarse junto a ellos hacia el Señor. Desde ese punto de vista “no se cierra la puerta a la asamblea” sino que “que abre la puerta a la misma”, conduciéndola al Señor. En la liturgia eucarística no nos miramos a nosotros, sino a Aquel que es nuestro Oriente, el Salvador. Pienso que sea también importante acordarse de que el tiempo en el cual el celebrante vuelve la espalda a los fieles es relativamente breve: La liturgia de la Palabra se desarrolla normalmente, con el celebrante vuelto a la asamblea, indicando así el dialogo de la salvación que Dios teje con su pueblo. Así pues, ningún retorno al pasado, sino la recuperación de una modalidad celebrativa que no pone en discusión las enseñanzas e indicaciones del Concilio Vaticano II.
.
P. Mons. Marini, hay quien, en la estela del debate que ha seguido a la publicación del Motu Propio Summorum Pontificum ha leído en algunos gestos de Benedicto XVI la voluntad de abandonar la reforma litúrgica conciliar. Qué responde a este tipo de lecturas?
.
R. Son seguramente lecturas e interpretaciones no correctas, ya sea del Motu Propio, o de todo el magisterio de Benedicto XVI en ámbito litúrgico. La Liturgía de la Iglesia, como por otra parte toda su vida, está hecha de continuidad: hablaría del desarrollo de la continuidad. Esto significa que la Iglesia procede en su camino histórico sin perder de vista sus propias raíces y su viva tradición: esto puede exigir, en algunos casos, la recuperación de elementos preciosos e importantes que se han perdido durante el camino, olvidados, y que el transcurrir del tiempo ha hecho menos luminosos en su significado auténtico. Me parece que el Motu Propio vaya justamente en esa dirección: reafirmando con mucha claridad que en la vida litúrgica de la Iglesia hay continuidad sin ruptura. No se debe hablar, pues, de una vuelta al pasado, sino de un verdadero enriquecimiento para el presente, en vista del mañana.
.
Traducción: Miguel Vinuesa
.

sábado, 19 de enero de 2008

+ Entrevista al Padre Rafael Navas Ortiz (IBP) +

.
Juventutem de Argentina agradece muchísimo al R. Padre Navas Ortiz su disponibilidad, sabemos que es una persona muy ocupada y su tiempo tiene un gran valor para todos nosotros. Estas preguntas surgieron de las dudas más habituales entre nosotros:
.
"Como ser católicos de Rito Extraordinario
sin ofender a las jerarquías eclesiásticas"
. .
1)¿Cómo debemos tratar a los que critican al Vaticano desde la "Tradición" tildándolo de "herejes modernistas"?
.
R/ 1º, Hay y habrá hasta el fin del mundo, por permisión de Dios, trigo mezclado con cizaña en el campo de la Iglesia. San Pío X denunció la presencia del Modernismo en el interior de la Iglesia y esa presencia hoy está muy activa queriendo impedir, de varias formas, la realización de la voluntad del Papa. El juicio actual sobre una realidad cambiante, para ser verdadero, debe tener en cuenta la situación concreta de hoy, so pena de equivocarse. Se debe rezar por todos ellos (los unos y los otros) y procurar que vean que aunque la crisis no se ha solucionado enteramente las cosas están cambiando para bien y es obligación para todo buen católico ayudar. Apoyar al Papa que enfrenta a los lobos y como él lo pidio: rezar para que no tenga miedo y no retroceda ante ellos. Cada uno debe, en la medida de sus posibilidades, estudiar y difundir la sana doctrina garantizada por la Tradición.
.
2)¿Cuál es el rol del Seglar en la Evangelización Tradicional?
.
R/ El mismo que siempre ha tenido en la historia de la Iglesia en la que a veces ha sido definitivo en la mantención de la Fe. Laicos preparados y activos, son la mejor ayuda al apostolado de la Fe. Su rol se encuentra especificado y garantizado por el Derecho canónico (cfr. cánon 212).
. .
3) ¿Qué rol cumplirían los actuales jóvenes en la Evangelización, dentro de un marco Tradicional?
.
R/ Aparte de su preparación en el conocimiento de la doctrina, su concurso en el esplendor del culto (Catequesis, ceremonias, peregrinaciones, adoración al Smo. Sacramento, procesiones, coral, etc.) que atrae tanto y convierte a muchos hombres modernos, con su generosidad pueden aportar sus iniciativas apostólicas en defensa de la Fe que es tan vilipendiada en el contexto cultural neopagano que inunda de iniquidad la sociedad moderna.
.
4) ¿Qué servicio creé que podemos prestar, dentro de los límites de nuestra condición, los Seglares, a la gran obra de la restauración tradicional?
.
R/ Ya se vislumbró en lo dicho anteriormente; pero recordemos que: Ningún servicio sería encomiable apostólicamente sin la condición de querer y buscar que se "haga la Voluntad de Dios así en la Tierra como en el Cielo..." La disposición personal a esa lucha es irrenunciable si queremos salvarnos ayudando a salvar a otros... Para lo cual el concurso de la gracia (don sobrenatural) es indispensable... la vocación a la santidad no es vocación exclusiva del estado consagrado, de hecho todos estamos consagrados, ya de alguna manera, por el Bautismo que nos hace hijos de Dios ocupemos el lugar que ocupemos en la Sociedad visible de la Iglesia de la que somos parte. Le recomiendo la lectura atenta y la practica de ese clásico abandonado por el modernismo: "El alma de todo apostolado" de Dom Chautard (OSB).
.
5) ¿Cómo es el vínculo entre la Fe que se expresa y la Fe que se vive en la Doctrina Tradicional de la Iglesia?
. .
R/ "El justo vive de la Fe"... "No se cae una hoja de un árbol, sin que Dios lo permita" "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia...". La visión de la Fe debe ser la atmosfera en que se vive, lo permanente tener los criterios para entender el verdadero sentido de los acontecimientos, tanto personales como sociales; individuales como familiares; privados como públicos. Hay que vivir como se piensa so pena de, más tarde o más temprano, terminar pensando como vivió. El mayor ataque a la Iglesia y por ende a la Fe, es la imposición de una cultura radicalmente relativista, que causa la condena de tantas almas como la Santísima Virgen lo mostró a los niños en Fátima... La Dictadura del Relativismo denunciada por el Papa ha puesto a vivir en la amoralidad a tantos creyentes que van perdiendo la Fe y arriesgan facilmente perder el alma; la mejor ilustración de dicha mentalidad apóstata es el falaz estribillo tan repetido hoy: "soy católico a mi manera".
.
6) ¿Del concilio Vaticano II que es discutible y que no lo es?
.
R/ Eso no depende de la opinión que se tenga o de la información que se posea; es un hecho establecido objetivamente: Nada de lo que se afirma en el Concilio, por el sólo hecho de ser afirmado en el Concilio, es indiscutible... y lo que hay de indicutible es porque ya lo era antes del mismo Concilio, y lo será siempre, es por ser parte y reafirmación de la enseñanza anterior al Concilio, garantizada por la infalibilidad de la Iglesia. Es así que el Papa puede condenar el llamado "espíritu del Concilio" y pedir colaboración en "la hermenéutica de la continuidad" con una crítica constructiva del Concilio que le permita a él (que es el único que puede hacerlo) dar finalmente la "recepción auténtica" de los documentos conciliares. El ya había advertido la gravedad de hacer del Concilio el "Super Dogma", cuando en realidad, como lo declararon, en varias instancias, los Papas del Concilio, su dimensión es mucho más modesta: Es pastoral y por lo tanto no define nada nuevo, concientemente se quizo que así fuera. (cfr, entre otras declaraciones el Discurso a la Curia Romana en Navidad del 2005 y la Alocución del Cardenal Ratzinger a las Conferencias de Obispos de Chile, Argentina y Colombia en Julio de 1988).
.
7) ¿Puede uno resistirse por conciencia a participar de la liturgia Novus Ordo sin quedar dividido de la comunión con el resto de la Iglesia?
..
R/ Es lo que ha pasado con muchos segmentos de la Iglesia llamados "Tradicionalistas" para los cuales el Papa no sólo reconocen que su actitud no por nostalgia o apego desordenado al pasado y pide que no sean injustamente tratados como católicos de 3ª categoría o incluso como excomulgados, han sufrido y aún en muchos casos, una discriminación sin precedentes, por parte de muchos obispos en contraste con una permisividad y tolerancia casi indiscriminada hacia cualquier cosa. Es la queja del propio Cardenal Ratzinger en varias de sus publicaciones... es justamente eso lo que quiere acabar el Papa con la aplicación del "Motu Proprio" ¿A caso el Rito en su modo extraodinario no manifiesta perfectamente o plenamente la Comunión con toda la Iglesia (militante, purgante y triunfante)? ¿Los que se niegan a celebrar con el Rito en su modo extraordinario se considerarían, por eso, como fuera de la Comunión? pensarlo sería tan injusto como lo contrario. Lo importante es que por pricipio no se tenga como inválido el NOM en la legitimidad de su promulgación; legitimidad "ab origine" y validez en su efecto, como lo ha explicad el Padre Laguerie en varias de sus repuestas en su Blog de internet, por ejemplo en "Del Blog del P. Laguérie: "¿Es necesario repetírselo?".
.
8) ¿Y dentro de la filosofía tradicional de la Iglesia, puede ser para un católico cuestionable la liturgia tradicional?
. .
R/ No; sería marca clara de ruptura con la Tradición... esa es una de las preocupaciones del Papa que lo llevo decretar su Motu Proprio en el que entre otras cosas nos dice que dicha Liturgia nunca ha sido abrogada...
.
9) ¿En qué puede ser infalible el Papa y en qué no?
..
R/El Papa es infalible sólo en materia de Fe y moral, cuando manifiesta que quiere serlo y define para toda la Iglesia obligando a creer como parte de la Revelación... El es libre de dar el valor y la autoridad que quiera a cada declaración documento o pronunciamiento; si el Papa no manifiesta el deseo de obligar o definir, para toda la Iglesia una doctrina de fe o moral no compromete el carisma de la Infalibilidad. Justamente fue la voluntad expresa del los Papas, antes, en y después del Concilio que limitaron su autoridad a ser un Concilio meramente Pastoral sin comprometer, en sí mismo, la infalibilidad. No se cuentra ninguna manifestación de la voluntad de obligar y menos de definir alguna doctrina por parte de los Papas. Dicho sea de paso, eso fue lo que permitió los pronunciamientos mencionados del Actual Papa al respecto del Concilio.
.
Agradecemos, tambien, la generosa colaboración de Eduardo Beltran.
.
Pax et Bonum,
.
Felisa López Imizcoz

jueves, 17 de enero de 2008

+ LOS 10 MANDAMIENTOS +

..
Los Mandamientos de Dios
.
Dios nos manda observar, como condición indispensable para salvarnos, diez Mandamientos o preceptos, que entre nosotros se enuncian así:
.
1° No tendrás otro Dios más que a Mi. (Manda la práctica de de la religión, y prohíbe la superstición, la idolatría, la incredulidad, etc.).
..
a) adorar a Dios y a Él solo, con suma reverencia, por ser infinitamente excelente y ser Señor nuestro y depender de Él en todo. Esta adoración se cumple dándole a Dios el debido culto que de ser interno, externo, privado y público.
Dicho culto se cumple principalmente asistiendo a Misa, recibiendo los sacramentos, y tomando parte en los actos litúrgicos.
.
b) Creer en Dios, es decir, en todo aquello que Él nos ha revelado y la Iglesia católica nos enseña con obligación de creer. Creer no es facultativo para el hombre sino obligatorio, necesario, y la fe debe defendérsela contra todos los peligros y cultivársela continuamente. Lo que más acrecienta la fe, además de la práctica religiosa inteligente, es la lectura de los buenos libros, y lo que más la compromete es la lectura de la mala información y la vida licenciosa.
.
c) Esperar en Dios, en sus promesas, en sus auxilios tanto espirituales como materiales, en su providencia, en su perdón, en su misericordia, y esperar con ciega confianza. Dios todo lo puede y, como es infinitamente bueno, siendo para nuestro bien nada nos niega.
.
El primer mandamiento prohíbe a todos:
.
a) la superstición, bajo todas sus formas, (idolatría, vana observancia, adivinación, magia, maleficio, etc) el hipnotismo, el ocultismo y el espiritismo.
.
b) la herejía y el trato cultual con los herejes, el sacrilegio y toda especie de profanación de personas, lugares, libros o cosas relativas a la religión.
.
c) lectura de toda información que atacan o ridiculizan la religión o están condenados por ella.
.
d) la desesperación de conseguir la salvación, y , por el contrario la presunción de poder salvarse sin hacer lo que Dios manda o sin su gracia.
.
2°No tomar el santo nombre de Dios en vano. (Prohíbe los juramentos falsos, las blasfemias, las irreverencias, los votos ilícitos)


..
Este segundo mandamiento nos manda no usar el Nombre de Dios sin respeto, con desprecio y burla. Se puede faltar a él, principalmente, de tres maneras: jurando, blasfemando, o haciendo votos y no cumplirlos.
.
a) Juramento. Jurar es invocar a Dios poniéndolo por testigo de alguna cosa, sea para asegurarla con más fuerza (juramente asertorio), o sea para prometerla con más encarecimiento (juramente promisorio). En todo caso, para que haya, verdadero juramento tiene que ver intención de jurar y usar alguna fórmula jaculatoria o considerada como tal. Para que el juramento sea lícito hay que decir la verdad, no prometer ni asegurar con él nada malo, y jurar obligado por la necesidad o por razón de gran utilidad. El juramente, si es promisorio, obliga la conciencia.
.
b) Blasfemia, es cualquier palabra o expresión injuriosa contra Dios o sus santos o contra sus cosas o personas sagradas. Aunque a muchos no les paresca la blasfemia formal y deliberada es pecado mortal, por ir directamente contra Dios o las cosas más queridas de Dios.
.
c) Voto es una promesa deliberada y libre, hecha a Dios, de alguna cosa buena, posible y mejor que su contraria. Para que haya voto, no basta prometer una cosa, sino que es necesario quererse obligar con voto a hacerla. El voto verdadero obliga en conciencia, y obliga bajo pecado grave si la materia es grave y la intención de obligarse ha sido bajo grave, y bajo pecado leve en los demás casos.
.
Las principales clases de votos son: privado o público, simple o solemne, reservado o no reservado, temporal o perpetuo, absoluto o condicionado.
.
Para interpretar el alcance y obligatoriedad de un voto hay que atender a la intención de votante y, en caso de duda, a lo más racional, y en todo caso someterlo a la autoridad competente.
.
Un voto puede cesar de obligar: o porque no tienen ya razón de ser, por alguna circunstancia; o por invalidación o anulación del mismo, hecha por la autoridad competente, o por dispensa legítima, o por conmutación en otra obra mejor, igual o menos buena, por quien tiene autoridad para ello.
..
3° Acuérdate de santificar las fiestas (obliga a asistír la Misa entera los domingos y fiestas de preceptos eclesiástico, y a no trabajar esos días)
. .
a) Obligación de oír misa. Todos los files que tienen uso de razón y han llegado a los 7 años, están obligados bajo pena de pecado mortal a asistir todos los domingos y fiestas de precepto al santa sacrificio de la Misa. Así lo ha dispuesto la Iglesia, por ser la Misa el acto de religión mas excelente y necesario, y porque resume todos los deberes religiosos del individuo y de la sociedad cristiana.
.

Para oír convenientemente la Misa se requieren tres cosas: 1° estar presente corporalmente en ella, formando como un conjunto moral y hasta físico con sus asistentes, de suerte de suerte que perciba los movimientos y siga el desarrollo de la ceremonia; 2° oírla entera, es decir, desde el principio hasta el fin, y si no le puede oír entera, asistir por lo menos a la Consagración y a la Comunión, 3° oírla con atención, aplicando el entendimiento a lo que se hace en el altar, sobre todo en las partes más importantes de la Misa.
.
b) Obligación de oír la Misa: aunque la obligación de oír Misa los domingos y las fiestas de precepto es un deber grave, hay causas que eximen ese deber, como son:
.
1° la impotencia física o moral (como por ejemplo: una enfermedad grave o de cierta importancia, la convalecencia, la distancia de la Iglesia, un viaje impostergable, las madres y nodrizas que tiene que cuidar niños, un luto fuerte muy reciente, un peligro físico o moral.)
.
2° la caridad (los que cuidan niños, los que con su presencia en una Iglesia pueden provocar escándalo o pecado, los que cumplen alguna obra de misericordia.)
.
3° el deber (los que trabajan en ocupaciones incompatibles, los solados de guardia, los criados que deben cuidar la casa, etc. aunque estos son impedidos deben asistir a Misa de vez en cuando.) .
.
c) descanso dominical. El tercer mandamiento de la Ley de Dios, además de obligar a oír la Misa entera, prohíbe trabajar los domingos y fiestas de precepto eclesiástico. Esta prohibición la impone el mismo Dios a favor del hombre, para que descanse físicamente y no se agote y para que se cultive espiritualmente atendiendo a las necesidades de su alma.
.
Los trabajos prohibidos son:
.
1° los llamados serviles ( que son los de obreros y jornaleros, los mecánicos y los rurales)
.
2° los forenses (que son los trabajos de los tribunales y escrituraciones)
.
3° los civiles (que son propiamente los comerciales, aunque muchos de ellos están ya admitidos por la costumbre). Estos trabajos sin embargo pueden hacerse sin pecar: por razón grave de caridad, de piedad, de necesidad o bien público, por legítima costumbre, o con autorizada dispensa. Para pecar gravemente en esto se necesita materia grave, es decir, trabajar por espacio de más de dos horas.
.
4° Honrar al padre y a la madre (Obliga a obedecer, respetar, socorrer, amar, etc. a los padres y superiores e impone obligaciones reciprocas a los padres y superiores para con sus hijos y subordinados.)
.


.
Este Mandamiento se refiere a las obligaciones de los hijos con los padres y de los padres para con los hijos, y a las obligaciones de los inferiores y criados para con sus superiores y amos, y viceversa.
.
1° Los hijos, deben a sus padres: respeto (reconociéndolos como superiores suyos y tratándolos con consideración y reverencia, no hablándoles con arrogancia, no injuriándolos, no tomándose con ellos libertades ni despreciándolos por ningún motivo; amor (un amor sincero, íntimo, manifiesto exteriormente, sin desearles mal alguno, ni maltratándolos de obra o palabra, sin desearles mal alguno) ; obediencia (sincera y consiente, pronta y gustosa, y generalmente en todo lo bueno y razonable); asistencia (en las necesidades materiales y espirituales, enfermedades, pobreza, vejes, etc. procurándoles los Sacramentos al morir y rezando y ofreciendo sufragios por ellos después de muertos).
.
2° Los padre deben a sus hijos: amor (un amor sobrenatural y santo, libre de egoísmo, sincero y sacrificado, sin debilidades y claudicaciones, sin preferencias notables e irritantes) educación (física, atendiendo a las necesidades del cuerpo, pero sin mimos ni melindres; intelectual, proporcionándoles los medios para una carrera, si está a su alcance, o para una instrucción conveniente y cristiana que los habilite y prepare para la vida); moral, (a base de formación religiosa, de corrección oportuna, de preservación de los peligros); buen ejemplo, ( en casa y fuera de casa, en el hablar y en el obrar, y muy principalmente en el cumplimiento de los deberes de un buen cristiano); corrección continua (unida a una continua vigilancia, prudencia y oportuna, sin debilidades ni asperezas, antes de la falta para preservarlos de la caída, y después de la falta para curarlos). No son verdaderos y ejemplares padres los que no tienen en cuenta estos sagrados deberes para con sus hijos.
.
3° Los inferiores (discípulos, criados, ciudadanos, súbditos, fieles cristianos) deben: a sus maestros: obediencia, respeto y agradecimiento, por el bien que les hacen y porque representan a la escuela a sus padres, a sus amos y patronos, obediencia, respeto, fidelidad en el trabajo, interés por sus bienes; a sus Jefes de Estado y representantes legítimos de los mismos: obediencia, respeto, cumplimiento de las leyes justas, contribución en los gastos e impuestos justos, amor a la Patria y servicio a la misma; a la Iglesia: obediencia amorosa, respeto a todo lo que dispone, y a sus ministros, asistencia a sus necesidades, cooperación a sus obras, interés por su progreso espiritual y temporal.
.
4° Los superiores (maestros, amos y patronos, mandatarios y ministros sagrados) deben a sus discípulos: amor casto, instrucción esmerada, corrección justa y oportuna y buen ejemplo,; a sus criados, salario justo y puntual, corrección oportuna, vigilancia discreta, amor casi paternal, cuidado en sus enfermedades y conveniente sustento, si son criados domésticos; a los ciudadanos y súbditos: interés desinteresado tanto por el bien material como el espiritual, legislación justa, buen ejemplo, corrección oportuna y sin claudicaciones, justicia y estímulos; a sus fieles e hijos espirituales: instrucción religiosa adecuada de palabra y por escrito, buenos consejos, corrección caritativa y enérgica, administración de los sacramentos, visita a los enfermos, asistencia aún material cuando es posible, dirección espiritual.
.
5° Entre las obligaciones de estado, las principales son las que se deben mutuamente entre sí los cónyuges a saber: amor y apoyo mutuos, mutua ayuda y condescendencia, fidelidad mutua, tolerancia mutua, cohabitación mutua, débito conyugal mutuo y lícito. El marido es el jefe natural de la familia y él más responsable de la misma, y a él le deben la esposa y los hijos obediencia, respeto y acatamiento en todo lo bueno y lo justo; y él, a su vez tiene obligación de trabajar para el hogar, dar a todos buen empleo, amarlos paternalmente y ampararlos. La mujer comparte la responsabilidad y la autoridad con el marido, vigila toda la marcha de la casa, responde de la moralidad de los habitantes y del cumplimiento de las leyes eclesiásticas, debe ser hacendosa, ahorradora, casera, dulce.
.
5° No matar (Prohíbe el homicidio y el suicidio y toda forma de herir o mutilar el cuerpo propio o ajeno, prohíbe el odio y el rencor, las riñas y los escándalos, etc.)
..
El 5° presenta un doble aspecto: pues manda conservar y respetar la propia vida por los medios lícitos ordinarios, y no perjudicar la ajena, ora la corporal por el homicidio o actos que conducen a él, ora la espiritual por el escándalo o con afectos de odio o aversión. La conservación de la vida propia se nos impone, porque no somos dueños de ella sino simples administradores; y así no es lícito abusar de la salud, con el excesivo comer y beber, o con el uso de alcaloides, ni exponer sin causa grave la vida y mucho menos quitársela por medio del suicidio, o mutilarse algún miembro por capricho o desesperación. Asimismo prohíbe el homicidio, en todas sus formas (asesinato, regicidio, parricidio, uxoricidio, infanticidio, aborto procurado); el duelo, contra el que existen penas severas; y aún desear la muerte, reñir encarnizadamente, odiar, insultar, injuriar, increpar, etc.
.
6° No fornicar (Prohíbe cualquier pecado deshonesto externo, o sea, de obra, con uno mismo o con otro, lecturas, información y diversiones torpes, etc)
..
En el 6° mandamiento se prohíbe todo acto externo de lujuria o impureza, y se manda la castidad, en pensamientos, palabras y obras. La lujuria es el apetito desordenado de deleites carnales, vicio horrible que conduce al infierno y a menudo a la ruina de la salud y a innumerables pecados mortales. Los pecados deshonestos o de impureza pueden ser de pensamiento, de deseo y de obra, con uno mismo o con otra persona, variando la especie de pecado y su gravedad según la clase de persona; variando la especie de pecado y su gravedad según la clase de persona que sea la cómplice en el pecado. Formas diversas de pecar contra la castidad o de inducir a otros al pecado impuro, son los vestidos inmodestos, los bailes lascivos, los espectáculos provocativos, la promiscuidad peligrosa de sexo, los baños mixtos, las entrevistas solitarias de los novios, los galanteos, las lecturas obscenas, las cartas amorosas, etc. Este mandamiento permanece aún dentro del matrimonio, cuando no guardan la conveniente continencia y conformidad con la naturaleza.
.
7° No hurtar (prohíbe el robo, el fraude, los negocios usurarios, el daño de los bienes ajenos, etc. y obliga a la restitución)
..
En el 7° Mandamiento se prohíbe todo acto externo e injusto que perjudique al prójimo en sus bienes materiales: el robo, el hurto, el fraude, la usura y la retención de lo ajeno contra la voluntad razonable de su dueño; sea que todo eso lo haga uno mismo, sea que coopere a que otro lo haga, o no lo impida pudiendo y debiendo hacerlo.
.
8° No levantar falso testimonio ni mentir. (Condena las criticas, calumnias, juicios temerarios, falsas acusaciones y mentiras, etc. y obliga a restituir la fama quitada.)
. .
El 8° Mandamiento prohíbe los falsos testimonios, tanto en juicio como fuera de juicio, y todo cuanto puede perjudicar la fama y el honor del prójimo, como son: la mentira, la murmuración, el perjurio, la violación del secreto, la detracción, el juicio temerario, la calumnia, la adulación, etc.
.
En general, manda a decir siempre y a todo trance la verdad y proceder en todo con sinceridad y con caridad. Cuando alguien se le ha quitado o menoscabado la fama, injustamente, el detractor está obligado a restituírsela y a reparar los daños ocasionados. Lo propio debe hacer el calumniador, y aún con mayor motivo que el detractor. En este mismo precepto entra también el perdón de las injurias y el no devolver mal por mal. Por lo mismo que este mandamiento encierra tantas obligaciones y abarca tantos aspectos de la vida de relación, es uno de los más violados y, desgraciadamente, es quizás en el que menos repara la gente. Por eso son tantos y de consecuencias tan graves los pecados de la lengua.
.
9° No desear la mujer de tu prójimo. (Prohíbe cualquier pecado deshonesto interno, como las delectaciones y deseos impuros)
..
El 9° Mandamiento condena los pecados internos de impureza (pensamientos, deseos, delectaciones), que son más o menos graves según sea mayor la advertencia que se tiene y el consentimiento que se les otorga. Este mandamiento permanece aún dentro del matrimonio, cuando no guardan la conveniente continencia y conformidad con la naturaleza.
.
10° No codiciar los bienes ajenos (Condena las ansias de apoderarse de los bienes de los otros o de menoscabarlos).
. ..
En el 10° Mandamiento se prohíbe el deseo de apropiarse de los bienes ajenos, o de perjudicar al prójimo en sus bienes, por medios injustos; pero no el deseo de tener lo que otro tiene por medios legítimos. El robo o perjuicio marital contra el prójimo no siempre es pecado grave; la gravedad depende de la importancia de la materia. Para apreciar la gravedad hay que atender al valor real y actual de la cosa o dinero, a la persona perjudicada y al modo de hacer el perjuicio. El pecado de hurto tiene de particular que, aunque se confiese y perdone, obliga la restitución de todo lo robado, a su dueño, o a reparar los daños que se hayan hecho. Esta restitución es necesaria para la salvación, y es deber grave o leve, según la materia y el perjuicio causado.
.
Los tres primeros Mandamientos se refieren a Dios y los siete restantes al hombre, aquellos miran al honor de Dios y estos a la dignidad humana.
.. .
Alcance de los Mandamientos
.
Los mandamientos de la Ley de Dios, por lo mismo que son de Dios y dados por el al género humano:
.
* Son para todos los hombres, para todos los pueblos, para todas las personas, para todas las razas, para todas las edades y para todas las circunstancias.
.
* Comprenden los deberes del hombre: religiosos, políticos y civiles.
.
* Son perpetuos y, por siguiente, no se han mudado nunca ni se mudaran.
.
* Son posibles de cumplir, pues Dios no manda nada imposible.
.
* Son necesarios para salvarse, pues tal es la voluntad de Dios.
.
* Son necesarios todos y cada uno de los diez.
.
* Son fuente de dicha y de paz y el único medio para vivir tranquilos.
.
* Son imprescindibles para la seguridad individual y social y para el buen orden de las familias y de los pueblos.
.
La Biblia promete consuelos sin fin para los fieles guardadores de su sabiduria y amenaza con terribles castigos, en este mundo y en el otro, a los que la menosprecian.
.
El material fue transcripto de los puntos doctrinales del Misal Diario de 1956 para América impreso por el Abab Benedictino de Buenos Aires, Don Andrés Azcarate, en continuación del post pasado.
.
Pax et Bonum,
.
+ Clara de Asís +
felisa@juventutem.com.ar
.