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martes, 30 de diciembre de 2008

+ Misa Tridentina en Mar del Plata +


Se los invita a participar de la Santa Misa Cantada, según la Forma Extraordinaria del Rito Latino, el jueves 1 de eneno, Fiesta de la Circuncisión del Señor, a las 19 horas, en la Capilla Divino Rostro, calles Almafuerte y Sarmiento.



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

lunes, 29 de diciembre de 2008

+ Pastores y Reyes +


Entre todos los personajes del tiempo de Navidad que nos refiere la Sagrada Escritura, que contemplamos en nuestros pesebres y son citados en los sermones, encontramos al Niño Jesús, a Santa María, a San José, a los ángeles, a los pastores y a los magos. En las figuras de éstos últimos, pastores y magos, quisiera detenerme, para meditar sobre su ejemplo.


¿Qué representaba un pastor en la Palestina del siglo I? Muchos imaginan, que solo se trataba de trabajadores pobres. Pues bien, el ser pastor no sólo implicaba un trabajo duro, implicaba alejarse de los pueblos, de las familias, pasando varias horas a la intemperie, sacrificando horas de sueño por vigilar el redil para protegerlo de ladrones y fieras. Así mismo, el trabajo de pastor era no solo magramente retribuido, sino hasta socialmente despreciado. Tanto era así, que el testimonio de un pastor no valía en un juicio.


Nos queda hacernos una segunda pregunta: ¿Qué es un mago? En los tiempos de Jesús el término mago se aplicaba a cualquier hombre sabio que buscara la verdad sobre Dios y el universo. Eran miembros de una casta de los pueblos al oriente de Tierra Santa; llevaban una vida disciplina y estudio de astronomía y filosofía e interpretaban sueños. Eran en su mayoría ricos, lo que les permitía dedicarse a la ciencia.


Además de los ángeles, la Sagrada Escritura cita solo dos grupos de personajes, “extraños” a la Sagrada Familia, que son avisados, de modos diferentes, del Nacimiento del Salvador: son los pastores y los magos. Ambos grupos acuden para adorar al Niño.


A primera vista, pareciera que nada tienen en común, unos: son pobres, poco instruidos y despreciados; los otros: ricos, educados y respetados. Pero en realidad ¿eran tan distintos?


La vida unos y otros estaba marcada por la soledad. Unos por la soledad fruto de la pobreza y la marginación. Otros por la soledad que engendra el poder y la sabiduría.


Con el pastor es inútil hablar: ¿de que serviría? Es muy ignorante para entender, y después de todo, sus palabras nada valen. Además sus ropas están sucias…seguramente esté loco.


¿Cómo conversar con un mago? Habla de cosas que no entendemos, que nos resultan extrañas y difíciles de comprender. Nos señala las estrellas, nos comenta profecías antiguas y tradiciones olvidadas. Debe estar loco, no tiene caso hablar con él.


Mientras el común del pueblo está plácidamente durmiendo; magos y pastores están velando en medio de la noche. Unos profundizando el conocimiento, los otros protegiendo el rebaño. Pero ambos: mirando el cielo.


Y es en este estado que el Señor mismo los llama. A cada uno según su capacidad. De cualquier modo, este llamado implicará en ambos casos, una actitud de disponibilidad de parte de ellos: estar en vela.


Para los pastores será necesario un modo más extraordinario, que impacte fuertemente en sus sentidos: “Y un ángel del Señor se les presentó: y la gloria del Señor los envolvió de claridad y se llenaron de gran temor ”. Lc. 2, 9 .Y el ángel les explica sencilla y brevemente lo que sucede.


Para los Magos, este anuncio no deja de ser grandioso, sin embargo, Dios se dirige a ellos de una manera acorde a su estado: un movimiento de estrellas poco común. Es un mensaje, podríamos decir “cifrado”. Dios parece querer que estos hombres usen sus estudios para comprender, como están acostumbrados a hacerlo. Y lo hacen: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente” Mt. 2, 2.

A estos hombres quiso tener el Niño Jesús a los pies de su cuna, a ellos eligió porque estaban velando, apartados de las seducciones del mundo, lejos de aspiraciones mezquinas e intrascendentes. Estas almas limpias, estos corazones nobles quiso tener el Señor junto a si. Y ellos respondieron a su llamado acudiendo a Belén.


Dice la Sagrada Escritura: “Y se tornaron los pastores glorificando y alabando a Dios” Lc. 2,20 y refiriéndose a los Magos “Y viendo la estrella, ellos se alegraron con gozo sobremanera grande” Mt. 2, 10 . Es la alegría que solo Cristo da a pobres y a ricos, a sabios e ignorantes.


La enseñanza de la Navidad es el desprendimiento de las cosas del mundo. El mundo pasará, las tristezas y alegrías, la bonanza y la miseria, todo pasará. Solo en Jesucristo el hombre haya su plenitud, solo en Él, las almas encuentran descanso y se colman santa alegría.


A todos llama Jesús desde el Pesebre, y se nos manifiesta como Niño, para que nadie tema. Acerquémonos a Él en este tiempo de Navidad. Demos gracias por su gran Misericordia que a nadie rechaza, sino que a todos quiere alcanzar.



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 21 de diciembre de 2008

Fue concebido por obra del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen

"Aparecerá la gloria del Señor,
y verá toda la humanidad la salvación de nuestro Dios"
(Isaías 40)


En el Catecismo mayor, se recomienda para hacer en Navidad para conformarnos con las intenciones de la Santa Iglesia lo siguiente:

En primer lugar, prepararnos la víspera con un recogimiento mayor que de costumbre; asimismo, procurar gran pureza por medio de una buena confesión y vivos deseos de recibir al Señor.
En tercer lugar, asistir, si nos es posible, a los divinos oficios de la noche anterior y a las tres Misas, meditando el misterio que se celebra.
Por último, emplear ese día, cuanto nos sea posible, en obras de cristiana piedad.

Queda en los lectores llevar a cabo lo antedicho, no obstante, es nuestra intención apuntar algunas enseñanzas del Doctor Angélico para que nos ayuden en la difícil tarea de meditar este hecho admirable.

Qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine


Santo Tomás nos menciona: "el cristiano debe creer en el Hijo de Dios, pero ello no basta, también es menester que crea en su Encarnación" (Credo Comentado, artículo 3)

Para que podamos entender algo de este misterio, nos propone dos ejemplos:

“Es indudable que nada es tan parecido al Hijo de Dios como el verbo que nuestra inteligencia concibe sin proferirlo por los labios.

Ahora bien, nadie conoce al verbo mientras permanece en la inteligencia del hombre si no es aquél que lo concibe; pero en el momento en que nuestra lengua lo profiere es conocido por los que lo oyen.

Así el Verbo de Dios, mientras permanecía en la mente del Padre, era conocido solamente de su Padre; pero una vez que se revistió de carne, como el verbo del hombre se reviste con el sonido de la voz, entonces por vez primera se manifestó y fue conocido, según dice Baruc: “Después se dejó ver en la tierra y conversó con los hombres "(3, 38)

He aquí el segundo ejemplo. Conocemos por el oído el verbo proferido por la voz, y sin embargo no lo vemos ni tocamos; pero si lo escribimos sobre un papel, entonces, podemos verlo y tocarlo.

Así el Verbo de Dios se hizo visible y tangible cuando fue escrito en nuestra carne; y así como al papel en el que está escrito el verbo del rey, se lo llama verbo del rey, así también el hombre al cual se unió el Verbo de Dios es una sola persona, se llama Hijo de Dios. Recordemos las palabras del Señor a Isaías: Toma un pergamino grande, y escribe en él con pluma de hombre (Is. 8, 1). Por eso los santos Apóstoles pusieron en el Credo: “Que fue concebido por obra del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen”.


Errores


Siguiendo con las mismas instrucciones del Aquinate, que se desprenden de “El Credo comentado”, podemos decir que muchos son los que erraron en relación con esta doctrina.
Ante esta situación, los Santos Padres, en el Símbolo del Concilio de Nicea, agregaron numerosas precisiones, alcanzando con esto que todos estos errores estén ahora destruidos.

* Qui propter nos homines et propter nostram salutem

“Orígenes dijo que Cristo nació y vino al mundo para salvar también a los demonios, y que todos los demonios serían salvados al fin del mundo.

Pero eso se opone a la Sagrada Escritura: (…) “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles." (Mt 25, 41)

Por lo que para rechazar este error, se agrega en el Credo: “Que por nosotros los hombres (no los demonios) y por nuestra salvación” nació Jesús de la Virgen María. En lo cual aparece mejor el amor que Dios nos tiene”.

* Descendit de caelis

“Fotino, aún cuando aceptaba que Cristo hubiera nacido de la Santísima Virgen, agregó sin embargo que fue un simple hombre, que por su vida virtuosa y por su cumplimiento de la voluntad de Dios, mereció llegar a ser hijo de Dios, como los demás santos.

Pero a este error se oponen las palabras mismas de Jesús: He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado (Jo. 6, 38)

Es obvio que no hubiese descendido si allí no hubiese estado; y si hubiera sido un simple hombre, no hubiera estado en el cielo.

Para rechazar este error los Padres agregaron a su Credo: “Bajó del cielo

* Et incarnatus est

“Manes, por su parte, dijo que ciertamente el Hijo de Dios existió siempre y que bajó del cielo, pero que su carne no es una carne verdadera sino aparente. Lo cual es falso.

En efecto, no convenía que el Maestro de la verdad tuviese alguna falsedad; y por lo mismo, puesto que se mostró con una verdadera carne, verdaderamente la tuvo.

Por eso dijo el Señor a sus Apóstoles: Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne ni hueso como veis que Yo tengo. (Lc 24, 39)

Para suprimir el error maniqueo los Padres agregaron en su Símbolo: “Y se encarnó”.

* De Spiritu Sancto

“Ebión, que fue de origen judío, dijo que Cristo nació de la Santísima Virgen, pero que ésta lo concibió por su unión con un hombre y gracias a un semen viril.

Falsa afirmación, también ésta, porque el ángel dijo a San José: “Lo que se ha engendrado en María viene del Espíritu Santo" (Mt. 1, 20).

Para descartar este error los Santos Padres agregaron que Jesús fue concebido “por obra del Espíritu Santo”

* Natus ex Maria Virgine

Valentino, por su parte, confesó que Cristo fue concebido del Espíritu Santo, pero entendiendo que el Espíritu Santo había traído del cielo un cuerpo celeste y lo había depositado en la Santísima Virgen, y que éste fue el cuerpo de Cristo; de modo, que ninguna otra cosa hizo la Santísima Virgen, fuera de ser el receptáculo de ese cuerpo, asegurando que dicho cuerpo pasó por la Santísima Virgen como por un acueducto.

Pero esto es falso, porque el ángel le dijo a ella: “El Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios" (Lc. 1, 35); y el Apóstol dice: "Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, formado de una mujer" (Gal. 4, 4)
Y por eso agregaron en el Credo: “Nació de Santa María Virgen

* Et homo factus est

“Arrio y Apolinar dijeron que si bien Cristo fue ciertamente el Verbo de Dios y nació de la Virgen María, con todo no tuvo alma, sino que en Él la divinidad hizo las veces de alma.

Pero esto es contra la Escritura, porque Cristo dijo: Ahora mi alma se ha conturbado (Jo. 12,27); y también: triste está mi alma hasta la muerte (Mt 26, 38)

Para destruir este nuevo error los Santos Padres agregaron en el Credo. “Y se hizo hombre”.

El hombre, en efecto, está compuesto de alma y de cuerpo; y Jesús tuvo con plena verdad todo lo que el hombre puede tener, con excepción del pecado.

Por las palabras “Cristo se hizo hombre”, quedan refutados todos los errores arriba enunciados y todos cuantos pudieran aparecer; y principalmente el error de Eutiques (378-454. Abad de monasterio de Constantinopla), el cual enseñaba que en Cristo se había dado una mezcla de la naturaleza divina y de la naturaleza humana, de tal suerte que resultara en Cristo una sola naturaleza, la cual no sería ni puramente divina ni puramente humana. Esto es falso, porque entonces Cristo no sería hombre. Contra el error se dijo: “Se hizo hombre”.


Consecuencias


Santo Tomás también nos expone algunas consecuencias de este misterio para nuestra instrucción.

En primer lugar, se confirma nuestra fe.

En efecto, si alguien nos contase cosas de una tierra remota a la que jamás hubiese ido, no le daríamos igual crédito que si allí hubiese estado.

Ahora bien, antes que Cristo viniese al mundo, los Patriarcas, los Profetas y Juan Bautista dijeron algunas cosas acerca de Dios, y sin embargo no les creyeron los hombres tanto como a Cristo, que estuvo con Dios, más aún, que era uno con Él.

Por eso nuestra fe, que nos la transmitió el mismo Cristo, es muy firme.

A Dios nadie le ha visto jamás – decía San Juan - : El Hijo único que está en el seno del Padre, Él mismo lo ha revelado (Jo. 1, 18)

De aquí resulta que muchos secretos de la fe, que antes estaban ocultos, se nos han hecho manifiestos después de la venida de Cristo.

En segundo lugar, se eleva nuestra esperanza. Porque está fuera de duda que el Hijo de Dios, al asumir nuestra carne, no vino a nosotros por un asunto de poca importancia, sino para algo que nos reportaría gran utilidad.

En efecto, realizó una especie de intercambio, a saber, tomó de nosotros un cuerpo con un alma y se dignó nacer de la Virgen, de modo que pudiese hacernos el don de su divinidad; y así se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios.

Decía San Pablo: Por Cristo hemos obtenido, mediante la fe, el acceso a esta gracia, en la que permanecemos firmes y nos gloriamos esperando la gloria de los hijos de Dios. (Rom 5, 2)

En tercer lugar, se enciende la caridad. Porque el hecho de que Dios, creador de todas las cosas, se haya hecho criatura, que el Señor nuestro se haya hecho nuestro hermano, que el Hijo de Dios se haya hecho el hijo del hombre, es la prueba más evidente de la divina caridad.

Tanto amó Dios al mundo – dice San Juan – que le dio a su Hijo unigénito. ( 3, 16)

Considerando esta verdad, nuestro amor a Dios debe volver a encenderse e inflamarse.

En cuarto lugar, nos sentimos inclinados a conservar pura nuestra alma.

En efecto, nuestra naturaleza ha sido tan ennoblecida y exaltada por la unión con Dios, que ha sido elevada al consorcio con una persona divina.

Por eso el ángel, después de la Encarnación, no pudo sufrir que San Juan lo venerara postrándose delante de él, cosa que anteriormente les había permitido, incluso a los más grandes de los Patriarcas.
También el hombre, recordando la exaltación de su naturaleza, y meditando sobre ella, debe cuidar de no mancharse ni de manchar su naturaleza con el pecado.
Así lo enseña San Pedro: Por Cristo nos ha dado Dios las grandes y preciosas gracias que había prometido, para que por ellas nos hagamos consortes de la divina naturaleza, huyendo de la corrupción de la concupiscencia que hay en el mundo. (2 Pe. 1, 4)

En quinto lugar, se inflama nuestro deseo de llegar a Cristo.

En efecto, si alguien tuviese por hermano a un rey y estuviese alejado de él, ¿Acaso no desearía llegarse hasta él, y con él estar y permanecer? Además, siendo Cristo nuestro hermano, debemos desear estar con Él y unirnos a Él. Cristo dijo a sus discípulos: Donde estuviere el cuerpo, allí se juntarán las águilas (Mt 24, 28) Por eso el Apóstol deseaba morir y estar con Cristo.

Nosotros también si meditamos el misterio de la Encarnación, sentiremos crecer en nuestro corazón el deseo de partir para estar con el Señor.


Roguémosle al Señor que nos conceda que gozándonos de participar en los misterios de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo merezcamos por una santa vida, llegar a la perfecta unión con Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 19 de diciembre de 2008

+ Santa Misa en Mar del Plata +


Diciembre 2008/ Enero 2009
Capilla Divino Rostro (Almafuerte y Sarmiento)


Jueves 25 de diciembre, a las 19 horas , Natividad del Señor
Jueves 1 de enero, a las 19 horas, Circuncisión del Señor

Domingo 4 de enero, a las 19 horas, Santísimo Nombre de Jesús

Domingo 11 de enero, a las 19 horas, Sagrada Familia
Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 14 de diciembre de 2008

EL TIEMPO DE ADVIENTO


Llamamos adviento al tiempo litúrgico de preparación a la Navidad del Señor. Como su nombre lo indica, durante este tiempo, la Iglesia se prepara en la esperanza para recibir el advenimiento, es decir, la venida de Jesús en la humildad de la naturaleza humana.
La práctica de este tiempo es antiquísima y ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos y según los lugares. En la Iglesia de Roma adoptó, hacia el siglo IX o X, su forma actual, es decir, un período de tiempo de cuatro domingos inmediatamente anteriores a la Navidad. Quiere decir, que nuestra actual práctica del adviento tiene ya una antigüedad de mil años.
Pero en este tiempo litúrgico, la Iglesia no sólo se prepara para la Navidad, sino también para la Parusía. Con este término de origen griego, que en lengua latina se traduce por adventus (adviento), se designa la venida gloriosa de Jesús al final de la historia. La Iglesia durante este tiempo espera, pues, la manifestación gloriosa de Jesucristo cuyos comienzos ya vislumbra en la humildad y pobreza del pesebre de Belén.
Los textos litúrgicos que se emplearán durante este tiempo nos pondrán constantemente frente a dos personajes importantísimos en los que se refleja de manera particular el espíritu del adviento: San Juan Bautista; la Santísima Virgen María.
El Bautista tuvo por oficio preparar el camino del Señor que venía. Su predicación y su ejemplo de vida se proponen en este tiempo como una vía segura para disponer el alma a la venida de Jesús en la próxima Navidad, al final de los tiempos y en la intimidad de nuestros corazones.
Pero sobre todo tiene importancia para nosotros la imagen de la Santísima Virgen María. Ella es como la encarnación de la esperanza que anima este tiempo de adviento. Son especialmente su belleza espiritual y su pureza virginal las virtudes que debemos emular para, como ella, poder recibir al Señor que viene.
La Iglesia, para concretar esta esperanza en actitudes prácticas, propone, desde antiguo, la práctica de la oración vigilante y de la búsqueda de la conversión por medio de la penitencia. Vigilancia sobre los movimientos del corazón; oración perseverante y trabajo de conversión son, pues, las notas específicas que dan ritmo a la esperanza del adviento. Mientras las ponemos en práctica no cesemos de invocar a Jesucristo pidiéndole con insistencia: ¡Ven Señor Jesús!

ENCUENTRO NACIONAL DE FORMADORES



ENCUENTRO NACIONAL DE FORMADORES - LA PLATA 2009




Seminario Mayor San José. Fecha: 2 al 6 de febrero de 2009
Tema: “La Palabra de Dios en la formación sacerdotal en orden al ministerio”




DIRECCIÓN: CALLE 24 N° 1630, LA PLATA (CP: 1900), BUENOS AIRESTELÉFONO: (0221) 451-1885/3617/3272 FAX: Int. 227 (0221) 453-4554
PÁGINA WEB: http://www.seminariosanjose.org.ar/CORREO ELECTRÓNICO: seminariomayorsanjose@gmail.com

Inicio: Lunes 02/02 con el retiro predicado por Mons. Carlos María Franzini (en lo posible, llegar el domingo 01/02 por la tarde)Finalización: Viernes 06/02 al mediodía
Tema: “La Palabra de Dios en la formación sacerdotal en orden al ministerio”Disertante: Pbro. Jorge Blunda
Costo: $200 por persona
Inscripciones: Enviar a seminariomayorsanjose@gmail.com (Asunto: Inscripción). En breve, se podrá descargar esta misma inscripción desde http://www.seminariosanjose.org.ar/ o http://www.osar.org.ar/.
Cierre de inscripción: 15 de diciembre de 2008
Informes: Por teléfono (preguntar por P. Gabriel Delgado o P. Mariano Monsonis) o mail del seminario.

Indicaciones (a tener presente):

Recordar traer:
1-Alba, cíngulo y estola.
2-Liturgia de las Horas
3-Ropa de cama (sábanas) y elementos de higiene personal (no disponemos de servicio de préstamo o alquiler de estos elementos).
4-Aparato y repelente para mosquitos
5-Las habitaciones no cuentan con ventilador.


Solicitamos que si alguno de los participantes del Encuentro requiere de algún tipo de dieta especial, o padece de alguna alergia o enfermedad a tener presente, hacer la indicación pertinente en el rubro “Observaciones” de la Ficha de Inscripción.


Cuota OSAR: Como todos los años, en el Encuentro se cobrará la cuota anual de la OSAR, para seminarios mayores y seminarios menores. A la brevedad, enviaremos los distintos valores.


jueves, 11 de diciembre de 2008

+ Santa Misa en Mar del Plata +


Se los invita a participar de la Santa Misa Cantada, según el Rito Tridentino, el domingo 14 de diciembre de 2008, a las 18 horas, en la Capilla Divino Rostro, calles Almafuerte y Sarmiento.


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
contacto@juventutem.com.ar

lunes, 1 de diciembre de 2008

Ordenaciones Presbiterales en La Plata


S.E.R. Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, conferirá el Orden Sacerdotal a los diáconos:



Diego José BACIGALUPE


Mario Adolfo CACERES


Pablo Alejandro LOPEZ


Pablo Nazareno PASTRONE


Jorge Mario PEREDA









Viernes 12 de diciembre de 2008
19:30 hs.
Iglesia Catedral de La Plata
(calle 14 entre 51 y 53)