Archivos del blog

jueves, 7 de febrero de 2008

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma

..
Palabras del Santo Padre
.
“Nuestro Señor Jesucristo, siendo rico, por vosotros se hizo pobre” (2Cor 8,9)
.
En principio, el Santo Padre Benedicto XVI, en su mensaje este año menciona que “la Cuaresma nos ofrece una ocasión providencial para profundizar en el sentido y el valor de ser cristianos, y nos estimula a descubrir de nuevo la misericordia de Dios para que también nosotros lleguemos a ser más misericordiosos con nuestros hermanos. En el tiempo cuaresmal la Iglesia se preocupa de proponer algunos compromisos específicos que acompañen concretamente a los fieles en este proceso de renovación interior: son la oración, el ayuno y la limosna.”
.
En relación con la práctica de la limosna, explica que representa una manera concreta de ayudar a los necesitados y, al mismo tiempo, un ejercicio ascético para liberarse del apego a los bienes terrenales.
.
Respecto a los beneficios o frutos espirituales que obtenemos al practicar la limosna indica que nos:
.
- ayuda a vencer la tentación de idolatrar las riquezas materiales, de terminar sirviendo al dinero y no a Dios. ¿A qué se debe esa consecuencia? A que nos educa a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina.
.
- acerca a Dios y puede convertirse en un instrumento de auténtica conversión y reconciliación con él y con los hermanos.
.
Por otra parte, recuerda que:
.
- no somos propietarios de los bienes que poseemos, sólo administradores. Por lo tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo.
.
- debemos practicar la limosna en secreto: “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha”, dice Jesús, “así tu limosna quedará en secreto” (Mt 6, 3-4)
.
- hay que hacerlo todo para la gloria de Dios y no para la nuestra. Es decir, la finalidad debe ser la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos. Jesús nos enseña: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestra buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mt 5,16).
.
En relación a lo expuesto, resalta la tentación que se plantea continuamente en la sociedad moderna basada en la imagen. La cual consiste en cumplir una buena acción, pero aspirando a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás. La consecuencia es que nos situamos fuera de la perspectiva evangélica.
.
En este sentido, su Santidad destaca que la limosna evangélica no es simple filantropía: es más bien una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesucristo, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros.
.
En cuanto a la Escritura, al invitarnos a considerar la limosna con una mirada más profunda, que trascienda la dimensión puramente material, enseña que hay mayor felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos (cf. 2Cor 5,15).
Cada vez que por amor de Dios compartimos nuestros bienes con el prójimo necesitado experimentamos que la plenitud de vida viene del amor y lo recuperamos todo como bendición en forma de paz, de satisfacción interior y de alegría. El Padre celestial recompensa nuestras limosnas con su alegría.
.
Asimismo, la limosna educa a la generosidad del amor. Al respecto es significativo el episodio evangélico de la viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo “todo lo que tenía para vivir” (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona.
.
¿Acaso no se resume todo el Evangelio en el único mandamiento de la caridad? Por tanto, la práctica cuaresmal de la limosna se convierte en un medio para profundizar nuestra vocación cristiana. El cristiano, cuando gratuitamente se ofrece a sí mismo, da testimonio de que no es la riqueza material la que dicta las leyes de la existencia, sino el amor.
.
Finalmente, señala que la Cuaresma nos invita a “entrenarnos” espiritualmente, también mediante la práctica de la limosna, para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a Cristo mismo.
.
Con la limosna regalamos algo material, signo del don más grande que podemos ofrecer a los demás con el anuncio y el testimonio de Cristo, en cuyo nombre está la vida verdadera. Por tanto, este tiempo ha de caracterizarse por un esfuerzo personal y comunitario de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor.
.
Escritos de Santos sobre la limosna
.
A continuación se expone lo dicho por tres santos en particular sobre la práctica de la limosna, eje central del mensaje de Su Santidad.
.
En cuanto a esta práctica, Santo Tomás de Aquino en la Cuestión 32 de su Suma Teológica destaca que los actos exteriores pertenecen a la misma virtud que impulsa a realizarlos.
.
Entonces, el motivo que impulsa a dar limosna es acudir en auxilio de quien es víctima de una necesidad, y por eso algunos definen la limosna una obra con que por compasión se da algo al indigente por amor de Dios.
.
Ese motivo corresponde a la misericordia, y por eso la limosna corresponde propiamente a la misericordia.
.
Su mismo nombre, por otra parte, lo indica, ya que se deriva de la palabra griega misericordia, igual que en latín la palabra miseratio (conmiseración).
.
Y dado que la misericordia es efecto de la caridad, dar limosna es igualmente acto de caridad mediante la misericordia.
.
En relación a la limosna, San Antonio de Padua observa en su homilía del Miércoles de Ceniza que: “Acumula tesoros en el cielo el que da a Cristo. Y da a Cristo el que da al pobre; porque dice el Señor: Todo lo que hicieran a uno de estos mis pequeños , me lo hicieron a mi”(Mt 25,40).
.
El hombre riega la huerta, para cosechar frutos. Riega tú también el corazón del pobre miserable con la limosna, que es llamada “agua de Dios”, para cosechar el fruto en la vida eterna. Tu cielo sea el pobre. En él coloca tu tesoro, para que en él esté siempre tu corazón, y sobre todo durante esta santa cuaresma.
.
Y donde está el corazón, ahí está el ojo; y donde están el corazón y el ojo, ahí está la inteligencia, de la que dice el Salmo “¡Bienaventurado el que piensa en el pobre y en el necesitado!” (40,2). Y Daniel dijo a Nabucodonor: te sea grato, oh rey, mi consejo: “rescata tus pecados con la limosna y tus iniquidades con obras de misericordia hacia los pobres” (4,24).
.
Muchos son los pecados y las iniquidades; y por eso tienen que ser muchas las limosnas y las obras de misericordia hacia los pobres, para que rescatados de la esclavitud del pecado, puedan retornar libres a la patria celestial.”
.
También, es destacable la instrucción dada en relación a este tema por parte de San Juan Bosco.
.
El Santo, parte de las palabras que pronunció el arcángel Rafael, hablando al viejo Tobías en nombre de Dios: Eleemosyna a morte liberat, et ipsa est quae purgat peccata, et facit invenire misericordiam et vitam aeternam. Y explica la utilidad espiritual que acarrea hacer limosna:
.
Primero, menciona que la limosna libra de la muerte (Eleemosyna a morte liberat): Esto puede entenderse en tres sentidos:
.
-Libra de la muerte del alma, alcanzándonos no caer en pecados mortales o mereciéndonos el arrepentimiento de los mismos y la gracia de confesarnos con las debidas disposiciones, y por consiguiente, el perdón.
.
-Libra de la muerte eterna, o sea, de la eterna condenación, en cuanto que nos obtiene el don de la perseverancia final, esto es, la gracia de morir en amistad con Dios.
.
-Libra también de la muerte corporal, no ya de un modo absoluto, como si nos hiciese inmortales, sino relativamente, manteniéndonos lejos de ciertos males, que nos acarrearían antes la muerte, obteniéndonos la curación de enfermedades graves y desesperadas.
.
Segundo, ella purga los pecados (et ipsa est quae purgat peccata) .
La limosna purga los pecados en esta y en la otra vida. Una persona que hace limosna por amor de Dios y del prójimo, ejerce un acto de caridad: y un acto de caridad perfecta con Dios cancela no sólo los pecados veniales del alma, sino también los mortales, con tal de que haya el deseo de confesarlos cuando se presente la ocasión. .
.
Los purga también obteniéndonos más fácilmente el perdón de Dios: los purga haciendo que el alma esté más dispuesta a recibir con mayor abundancia las gracias del sacramento de la Confesión y de la Comunión.

Los purga no sólo para ésta, sino también para la otra vida; porque la limosna, especialmente cuando se hace con algún sacrificio, satisface por los pecados cometidos, nos libra de la pena que por ellos deberemos sufrir en este o en el otro mundo, y nos impide caer o permanecer mucho tiempo en el Purgatorio.
.
Y la limosna aporta esta utilidad no sólo al que la hace, sino también a las almas que ya se encuentran penando, satisfaciendo por sus pecados, pues las libra de sus prisiones y las pone más rápidamente en posesión de la gloria eterna.
.
Tercero, la limosna hace encontrar misericordia y la vida eterna (facit invenire misericordiam et vitam aeternam)

Es sabido que tenemos necesidad absoluta de que Dios tenga misericordia de nosotros, piedad y compasión. Y esta compasión, esta piedad y misericordia El la usará con nosotros, si nosotros la empleamos con los demás, mediante nuestras limosnas.
.
Jesucristo nos lo prometió con estas palabras: Bienaventurados los misericordiosos, porque encontrarán misericordia; y, en cambio, hizo que el apóstol Santiago amenazara con un juicio sin misericordia a los que no tuvieren misericordia:
Judicium sine misericordia ei, qui non facit misericordiam.
.
Propósitos
.
Todas estas observaciones nos deben llevar a una aplicación concreta.
.
En este sentido, de las memorias de San Juan Bosco se pueden extraer algunos propósitos para poner en práctica durante la Cuaresma:
.
1- Procurad hacer la limosna ahora y en adelante;
.
2- Para no hacerla imposible, procurad no despreciar el dinero con gastos inútiles.
.
3- Sabed ahorrar en la persona, en los vestidos, en la mesa, en los muebles, en los viajes, en todo;
.
4-Si, después, para ayudar a las obras de religión y de caridad, tuvieseis que hacer graves sacrificios, os conforte el pensamiento de que más allá de la tumba, vuestras riquezas no valdrán para nada, y, en cambio, empleándolas ahora para ayudar a la salvación de las almas de los demás, aseguráis la salvación de vuestra alma.
.
5- Quien realmente no tiene nada que dar, ni en dinero ni en algo equivalente, puede ciertamente rezar por las personas caritativas para que Dios las bendiga y les conceda la gracia de continuar las obras buenas; puede rezar por los que pueden dar limosna y no la dan, es decir, rezar para que Dios los ilumine.
.
Bibliografía:
.
- San Antonio de Padua, Los sermones, Tomo 1, Traducción de Fray Conrado Miglioranza OFM Conv., Misiones Franciscanas Conventuales, 1995.
.
- Memorias Biográficas de Don Bosco, Volumen 15.
.
- Santo Tomas de Aquino, Suma Teológica.
.
- Benedicto XVI, Mensaje de Cuaresma 2008.
.