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lunes, 31 de marzo de 2008

+ Don de lágrimas II +

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...O quam bonus et suávis est, Dómine,
Spíritus tuus in nobis...
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Capitulo IV
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Las lágrimas de los aprovechados

Hay en esta vía del recogimientos algunos que se pueden decir aprovechados o que tienen el segundo grado, los cuales, en recogimiento el corazón, no dejan de derramar lágrimas sin tener ellos intento de llorar, sino solamente a recogerse; de lo cual se siguen las lágrimas que sin gemido ni sollozo salen calientes de corazón y manan dulcemente por los ojos sin ruido interior ni exterior, porque aquestos no piensan entonces cosas que le provoquen llorar, mas solamente se trabajan en recoger el corazón, ni tampoco ruido en lo de afuera, porque sin pestañar ni hacer gestos salen estas lagrimas, que son figuradas en las amables aguas de Siloe que (Esa. VIIIb), no debemos desechar, las cuales corren con silencio del corazón.
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Acontéceles a estos que así lloran como a la alquitara, que por el fuego que recibe no cesa de gotear agua cálida sin ruido ni pena. De esta manera, cuando viene la gracia del espíritu Santo a poner fuego en esta nuestra tierra mortal, el alquitara del corazón se enciende por los caños de los ojos envía el agua de las lágrimas, figuradas en las aguas cálidas que se hallan en la soledumbre del recogimiento del alma.
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De aquestas preciosas lágrimas, causadas por la gracia del Espíritu Santo recibido en el corazón, dice San Bernardo hablando con el Señor: ¿cómo, Señor, sabremos cuando obras en el alma y que señal nos da tu venida? Por ventura los testigos de aquesta consolidación y alegría y sus mensajeros, son lágrimas y suspiros. Si así es, nueva contraposición es esta no usada; que ¿Qué conveniencia hay de la consolación a los suspiros, de la alegría a las lágrimas? Si empero estas se deban decir lágrimas y no por mejor hablar abundancia superfluente de rocío interior enviado de arriba, y purgación del hombre exterior por muestra del limpiamiento secreto de dentro, para que así como el bautismo de los niños por el lavamiento de afuera se figura el secreto lavamiento interior del ánima, así aquí, por el contrario, primero es la purgación y lavamiento de adentro del alma que la de fuera del cuerpo.
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¡Oh dichosas lágrimas, por las cuales se purgan las manchas interiores, por las cuales se amatan los entendimientos de los pecados; benditos los que así lloráis! En estas lágrimas, ¡oh ánima! a tu esposo; abraza al deseado; embriágate ahora con el arroyo del deleite; saca leche del pecho de su consuelo y miel; estos son maravillosos donecillos y consolaciones que te dio tu esposo, esto es, lágrimas y gemidos; trae para ti beber en estas lágrimas por medida; estas lágrimas son a ti pan de día y de noche, panes que ciertamente confirman el corazón del hombre y más dulces que la miel y el panal.
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¡Oh Señor Jesús! Si en tanta manera son dulces estas lágrimas que se despiertan por tu memoria y deseo de ti, ¿cuán dulce será el gozo que recibiremos de tu abierta y manifiesta visión? Si tan dulce es llorar por Ti ¿cuán dulce será gozarse hombre contigo? Mas ¿para qué manifestamos en público estos secretos coloquios, para qué estas inefables afecciones nos trabajamos declarar por palabras comunes? Los no experimentados no entienden estas cosas si no las leyeren más claramente en el libro de la experiencia, a los cuales la misma unción enseña; más en otra manera ninguna cosa aprovecha al que lee la letra exterior; y muy poco sabrosa es la lección de la letra de fuera si el hombre no toma la glosa y el sentido interior del corazón. Esto ha dicho este santo, lo cual conviene mucho a las lágrimas de los aprovechantes en este ejercicio del recogimiento.
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Pax et Bonum,
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+ Clara de Asis +
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