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viernes, 22 de agosto de 2008

+ La Liturgia y la humildad +

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Una vez más, Monseñor Albert Malcolm Ranjith ha concedido una interesante entrevista sobre la Liturgia. En este caso, al reconocido periodista Bruno Volpe. Ofrecemos la traducción al español.

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CIUDAD DEL VATICANO – “El orgullo humano, y subrayo la palabra orgullo, arruina la santa Liturgia”: lo afirma Monseñor Malcolm Ranjith, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el “ministerio” Vaticano de la Liturgia. El Obispo de Sri Lanka es ciertamente uno de los máximos expertos en Liturgia y, por otro lado, es bien apreciado por el Papa Benedicto XVI. Con él hemos hablado acerca de la Sagrada Liturgia.
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Excelencia, ¿qué es la Liturgia?
Se podría responder a su pregunta con una sola afirmación: Actio Christi. Basta esta respuesta para iluminar el tema que, de por sí, me parece ampliamente exhaustivo.
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Al decir Actio Christi, ¿qué intenta expresar?
La definición de la Liturgia no la doy yo ni ningún otro sino que está en las actas mismas del Concilio Vaticano II, en el documento Sacrosanctum Concilium al cual dirijo mi atención e invito a usted a hacer lo mismo: que se lo lea unido al Catecismo de la Iglesia.
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Actio Christi… ¿pero cómo lo conjugamos con el ars celebrandi?
Le repito que la Misa es misterio, trascendencia, búsqueda y gloria de Dios. La Misa nos proyecta hacia la gloria de Dios y, por lo tanto, es evidente que el protagonista del Sacrificio Eucarístico no es el hombre sino Dios.
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Entonces, Usted está en contra de una visión antropológica de la Liturgia…
Por supuesto, pero no es mi idea personal sino la de la Iglesia. En resumen, considerar al hombre como el fulcro de la celebración termina siendo una desagradable broma y, tal vez, incluso un engaño. Creo que el verdadero mal de la Liturgia consiste en otra cosa…
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¿En qué?
¡En el orgullo, orgullo y, una vez más, orgullo! Lo subrayo tres veces. Cuando el hombre, incluso en la Misa, pretende sustituir a Dios cae en el orgullo, como se lee también en el Apocalipsis. Una visión orgullosa y antropológica arruina la Liturgia y desfigura el sentido de lo sagrado.
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Por lo tanto, el hombre no crea la Liturgia…
Absolutamente. El hombre no crea nada. La Liturgia no es propiedad del hombre sino de Dios. Sólo Dios puede regalarnos el Sacrificio de la Misa. En la celebración, es necesaria la presencia y participación en el misterio que se celebra. La Liturgia es una acción bella y celestial, recordando una vez más el libro del Apocalipsis…
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Pero en el tiempo se han dado visiones racionalistas queriendo explicar incluso aquello que, por naturaleza, no es así…
Insisto: la Misa, que no es un alegre espectáculo, es sacrificio, don, trascendencia. Entonces requiere participación pero también donación y dar gloria al Señor.
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¿Por qué habla de orgullo?
Hago referencia a cuando el hombre, en la celebración, pretende ponerse en el lugar de Dios. El protagonista de la Misa es Dios, nunca el hombre y, por tanto, nunca el sacerdote celebrante.
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¿Qué se necesita para restituir dignidad a la Santa Misa?
Sobrietas: recuerde ésta palabra latina. La Misa debe ser sobria, simple y elegante, poniendo en el centro a Dios y no al hombre. Debe recuperarse la sobriedad, eliminando el orgullo terreno que, a menudo, realiza espectáculos.
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¿Permanecerá en su puesto (de Secretario de la Congregación para el Culto Divino)?
Estoy en las manos de Dios, quién sabe…

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Traducción realizada por:
La Buhardilla de Jerónimo
Texto original italiano: Pontifex
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Pax et Bonum
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+ Clara de Asís +