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sábado, 30 de mayo de 2009

+ Novena de Pentecostés: Noveno día +


Ven, oh Espíritu Consolador, y concédeme la gracia de hallar gusto en las cosas celestiales. Produce en mi alma flores y frutos de virtudes, de suerte que estando llenos de dulzura y alegría en la práctica del bien, podamos conseguir la bienaventuranza eterna.


Pater noster...Ave María...Gloria Patri

viernes, 29 de mayo de 2009

+ Santa Misa en Mar del Plata +


Forma Extraordinaria del Rito Latino


Se los invita a oir la Santa Misa, el día 31 de mayo, Domingo de Pentecostés, a las 17 horas, en la Capilla Divino Rostro, ubicada en la calle Almafuerte esquina Sarmiento.


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

+ Novena de Pentecostés: Octavo día +


Ven oh Espíritu de Santo Temor, y penetra lo más íntimo de mi corazón, para que tus juicios no se aparten jamás de mis ojos y evite cuidadosamente cuanto pueda ofenderte; de manera que en todo momento esté dispuesto a presentarme ante los ojos purísimos de tu Majestad, que vives y reinas en la unidad de la beatísima Trinidad, Dios, por los siglos de los siglos.


Pater noster...Ave María...Gloria Patri...

jueves, 28 de mayo de 2009

+ Novena de Pentecostés: Séptimo día +


Ven, oh Espíritu de Piedad, a tomar posesión de mi corazón. Infunde en mi alma una fe viva, un amor ardiente a Ti, oh Dios mío, a quien quiero buscar con toda mi mente y ansío encontrar, único atractivo y alegría de todo mi ser.


Pater noster...Ave María...Gloria Patri...

miércoles, 27 de mayo de 2009

+ Novena de Pentecostés: Sexto día +


Ven, oh Espíritu de Ciencia, a comunicarnos la gracia de comprender y menospreciar la vanidad del mundo. Enséñanos la manera de usar las cosas caducas, de modo que todo ceda a mayor gloria tuya y salvación de las almas y que siempre busquemos te ti, oh Espíritu de verdad.
Pater noster...Ave María...Gloria Patri...

martes, 26 de mayo de 2009

+Novena de Pentecostés: Quinto día +


Ven, oh Espíritu de Fortaleza, a confortar mi alma. Esfuerza mi corazón en todos los trabajos y adversidades derramando abundantemente en él tu don de fortaleza, para que siempre pueda resistir a los ataques del demonio.
Pater noster...Ave María...Gloria Patri...

lunes, 25 de mayo de 2009

+ Imágenes de la Santa Misa en Mar del Plata +


Las siguientes fotografías, tomadas por el Prof. José Luis Ventrice, corresponden a la Santa Misa celebrada el 3 de mayo pasado, en la Capilla Divino Rostro.
Celebró Fray Marco Antonio Foschiatti o.p. , y le asistieron Fray Guido Castillo o.p. y el Sr. Pablo Agustín Luque.
El Maestro Jorge H. Gonzalez, dirigió el coro y acompañó con los acordes del órgano, la Misa de Ángelis y los cánticos.


RITO DE LA ASPERSIÓN


Vidi aquam...

...egredientem de templo...


...et omnes ad quos pervenit aqua ista, salvi facti sunt...


Exaudi nos, Dómine...


SANTA MISA

Introibo ad altare Dei...


Credo in unum Deum...

Prefacio.

Sanctus.


Elevación de la Sagrada Forma.


Elevación del cáliz.

Memento de difuntos.


Ecce Agnus Dei...

El último Evangelio.


El Maestro Gonzalez, en el órgano.

Se los invita a oir la Santa Misa, el día 31 de mayo, Domingo de Pentecostés, a las 17 horas en este mismo templo, ubicado en las calles Almafuerte y Sarmiento, de Mar del Plata.

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
contacto@juventutem.com.ar

+ Novena de Pentecostés: Día Cuarto+


Ven, oh Espíritu de Consejo, a socorrerme y guiarme en todos mis caminos para que siempre haga tu santa Voluntad. Inclina mi corazón hacia lo bueno, apártame de todo mal, encamíname por la senda de tus mandamientos, de manera que entre por la puerta del cielo.


Pater noster... Ave María...Gloria Patri...

domingo, 24 de mayo de 2009

+ Novena de Pentecostés: Día Tercero +


Ven, oh Espíritu de Entendimiento, a iluminar mi mente para que conozca y crea todos los misterios de la santa Fe y creyendo merezca por fin ver la luz eterna en tu luz y en la lumbre de la gloria te posea a Ti y al Padre y al Hijo.

Pater noster... Ave María... Gloria Patri...

sábado, 23 de mayo de 2009

+ Novena de Pentecostés: Día Segundo +


Ven, oh Espíritu de Sabiduría, a revelar en mi alma los misterios de las cosas celestiales, su sobrehumana grandeza, eficacia y belleza. Enséñame a amarlas sobre todos los deleites pasajeros y satisfacciones terrenas. Muéstrame el camino recto para llegarme a ellas y poseerlas eternamente.


Pater noster... Ave María...Gloria Patri...

viernes, 22 de mayo de 2009

+ Novena de Pentecostés: Día Primero +




Ven, oh Espíritu Santo, Señor y Vivificador, a establecer tu morada en mi alma y convertirla en tu sagrado templo. Haz que con tu gracia viva como hijo adoptivo de Dios. Anima todas las potencias de mi alma, creando en mí una fuente de agua viva que salte hasta la vida eterna.


Pater noster..., Ave María....Gloria Patri...

miércoles, 20 de mayo de 2009

+ Ascensión del Señor +


Texto tomado del libro ¨La flor de la Liturgia¨ del Padre Andrés Azcárate

La fiesta de la Ascensión es una de las más antiguas del ciclo litúrgico, hasta el punto de creerla de institución apostólica. En el siglo XV se la enriqueció con una Octava, que es hoy una de las más deliciosas de la liturgia. Con ella cierra el ciclo de las fiestas de Jesucristo, y practicamente, también el Tiempo Pascual, aunque en realidad continúa este hasta la Octava de Pentecostés.
Desde muy antiguo, la novedad litúrgica de esta fiesta fue una solemne procesión, en memoria de la que realizó Jesucristo con sus Apóstoles, desde Jerusalén hasta el Monte de los Olivos. Tenía lugar al mediodía, hora probable de la Ascensión. Hoy, donde se hace, precede a la Misa solemne.
Al terminar de cantar el Evangelio, el Diácono apaga el Cirio Pascual, indicando con eso que Jesucristo, a quien el Cirio ha estado representando desde Pascua en el presbiterio, desaparece ahora de nuestra vista.
Puestos a simbolizar esta Ascensión, algunas Iglesias inventaron distintos recursos. Así, la de Milán acostumbró elvar el Cirio mismo encendido hasta la bóveda, y otras alguna estatuita del Señor, que desaparecía a la vista del público.
Lamentablemente, las Conferencias de Obispos, se han visto obligadas a trasladar esta Fiesta de precepto, al domingo siguiente, en atención a que muchos Estados no han conservado el feriado correspondiente. De no ser así, muchos fieles se verían expuestos a no poder santificarla debidamente.
Más allá de esto, no dejemos de tener presente durante este día este Misterio, y de elevar nuestras plegarias a Jesucristo, que hoy vuelve al Padre, para interceder constantemente por nosotros. No dejemos de asistir en este día a la Santa Misa, al menos, para suplir esta ingratitud de tantos pueblos que se llaman católicos, pero que han olvidado el Sagrado Día, en que el Salvador dejó este suelo, para completar su Obra Redentora.
Mañana comienza la Novena de Pentecostés. Pidamos al Espíritu Santo, por mediación de Santa María, que nos de fortaleza y renueve la Santa Iglesia, en la fidelidad a su Divino Esposo.
Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 17 de mayo de 2009

+ Las Rogativas de Ascensión +


Transcribimos a continuación algunos párrafos escritos por el Padre Andrés Azcárate, que explican clara y brevemente este tema:


Desde el año 470, en que San Mamerto instituyó, en Vienne, el triduo de letanías penitenciales o rogativas los tres días anteriores a la Ascensión, esta última fiesta de Jesucristo es precedida de esta extraordinaria preparación.


Fueron instituídas, en Vienne, para dar gracias a Dios por haber librado la ciudad milagrosamente de un voraz incendio y para pedirle alejara de la región las calamidades públicas que la azotaban sin cesar. Del Delfinado pasaron a toda la Galia, y de ahí a España, a Inglaterra y a la misma Iglesia romana, en el siglo VIII.


Actualmente, las Rogativas, tanto las de San Marcos como las de Ascensión, consisten en una procesión, acompañada del canto de las Letanías de los Santos, y seguida de una Misa propia. En señal de penitencia usan los celebrantes ornamentos morados y no se tañe el órgano.


Generalmente, cuando las circunstancias los permiten, la procesión se hace por las afueras de la población, orillando los campos, a los que el Celebrante va aspergeando con agua bendita. Así resultan verdaderamente fuentes de bienes materiales y espirituales.


Los textos de la Misa, que son de una belleza incomparable, han sido elegidos con sumo acierto para inculcar la eficacia de la oración, y de la oración perseverante y humilde, que es de lo que la Iglesia quiere convencernos en estas ocasiones.


Las rogativas de Ascensión, son también, una manera de preparar la despedida de Jesús resucitado, y de confiarle a Él, nuestro Hermano mayor y nuestro Mediador, todas las necesidades y preocupaciones de la familia humana, para que interceda por ella ante el Padre celestial, a cuyo lado va a volver, después de haber consumado la obra de la Redención.



Esta tradición, como otras tantas, ya se ha practicamente olvidado. Tratemos, nosotros, que queremos que sea restaurada, de intensificar nuestras plegarias y mortificaciones. Si tenemos la posibilidad asistir a la Santa Misa Gregoriana en estos días, no dejemos de hacerlo. Aquellos que no tengan esa gracia, traten de rezar las letanías de los santos y las oraciones de la Misa, y de rociar las habitaciones de sus hogares con agua bendita.


Roguemos pues por el Santo Padre, por la Iglesia, por la restauración plena del Santo Rito, por la conversión de los pecadores y por nuestras necesidades personales. Aprovechemos estos días para pedir perdón de nuestras innumerables faltas y para reparar el Sagrado Corazón de Jesús de las afrentas con las que es constantemente ofendido.



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 10 de mayo de 2009

+ La Reforma de Benedicto XVI +


Desde la publicación de este libro hasta la presente edición española no han pasado más que unos pocos meses. Sin embargo, la trascendencia de ciertos hechos ocurridos en este lapso de tiempo ha modificado enormemente el «clima» en torno a su temática, en especial por el ambiente de controversia que se ha creado tras el levantamiento de las excomuniones a los cuatro obispos ordenados hace veinte años por monseñor Lefebvre. Este gesto de misericordia gratuita del Santo Padre para ayudara su plena inserción eclesial, que demuestra con los hechos que la Iglesia no reniega de su tradición, ha hecho que la «Misa tradicional» quede ligada a un problema disciplinar y, peor aún, a uno político.

En consecuencia, existe el riesgo de una desfiguración del sentido profundo del Motu Proprio del 7 de julio de 2007; un gesto de extraordinario sentido común eclesial con el que se ha reconocido la plena validez de un rito que ha nutrido espiritualmente a la Iglesia occidental durante siglos.

Es indudable que una profundización y una renovación de la liturgia eran necesarias. Pero, con frecuencia, ésta no ha sido una operación perfectamente lograda. La primera parte de la constitución Sacrosanctum Concilium no ha entrado en el corazón del pueblo cristiano. Ha habido un cambio en las formas, una reforma, pero no una verdadera renovación, tal y como pedían los Padres conciliares. A veces se ha cambiado por el simple gusto de cambiar respecto de un pasado percibido como totalmente negativo y superado, concibiendo la reforma como una ruptura y no como un desarrollo orgánico de la tradición. Esto creó reacciones y resistencias desde el principio, que en algún caso cristalizaron en posiciones y actitudes que llevaron a soluciones extremas, incluso a acciones concretas que implicaban penas canónicas. Es urgente, sin embargo, distinguir el problema disciplinar surgido de actitudes de desobediencia de un grupo, del problema doctrinal y litúrgico.

Si creemos de verdad que la Eucaristía es realmente la «fuente y el culmen de la vida cristiana» ––como nos recuerda el Concilio Vaticano II––, no podemos admitir que sea celebrada de un modo indigno. Para muchos, aceptar la reforma conciliar ha significado celebrar una Misa que de un modo u otro debía ser «desacralizada». ¡Cuántos sacerdotes se han visto tratados de «retrógrados» o «anticonciliares» por el solo hecho de celebrar de manera solemne, piadosa o simplemente por obedecer cabalmente las rúbricas! Es perentorio salir de esta dialéctica.

La reforma ha sido aplicada y principalmente ha sido vivida como un cambio absoluto, como si se debiera crear un abismo entre el pre y el post Concilio, en un contexto en el que el término «preconciliar» era usado como un insulto. Se dio aquí también el fenómeno que el Papa observa en su reciente carta a los obispos del 10 de marzo de 2009: «A veces se tiene la impresión de que nuestra sociedad tenga necesidad de un grupo al menos con el cual no tener tolerancia alguna, contra el cual se pueda arremeter con odio». Durante años éste fue el caso en buena medida de los sacerdotesy fieles ligados a la forma de Misa heredada a través de los siglos, tratados muchas veces «como leprosos», comodijera de forma contundente el entonces cardenal Ratzinger.

Hoy en día, gracias al Motu Proprio, esta situación está cambiando notablemente. Y en gran medida lo está haciendo porque la voluntad del Papa no ha sido únicamente satisfacer a los seguidores de monseñor Lefevbre, ni limitarse a responder a los justos deseos de los fieles que se sienten ligados, por diversos motivos, a la herencia litúrgica representada por el rito romano, sino también, y de maneraespecial, abrir la riqueza litúrgica de la Iglesia a todos los fieles, haciendo posible así el descubrimiento de los tesoros del patrimonio litúrgico de la Iglesia a quienes aún lo ignoran. ¡Cuántas veces la actitud de quienes los menosprecian no es debida a otra cosa que a este desconocimiento! Por eso, considerado desde este último aspecto, el Motu Proprio tiene sentido más allá de la existencia o no de conflictos: aun cuando no hubiera ningún «tradicionalista» a quien satisfacer, este «descubrimiento» hubiera sido suficiente para justificar las disposiciones del Papa.

Se ha dicho también que dichas prescripciones serían un «atentado» contra el Concilio, pero esto muestra un desconocimiento del mismo Concilio, cuya intención de brindar a todos los fieles la ocasión de conocer y apreciar los múltiples tesoros de la liturgia de la Iglesia es precisamente lo que deseó ardientemente esta magna asamblea: «El Sacrosanto Concilio, ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios» (SC, 4).

Por otra parte, estas disposiciones no son una novedad; la Iglesia siempre las ha mantenido, y cuando ocasionalmente no ha sido así, las consecuencias han sido trágicas. No sólo se han respetado los ritos de Oriente, sino que en Occidente diócesis como Milán, Lyon, Colonia, Braga y diversas órdenes religiosas han conservado pacíficamente sus diversos ritos a través de los siglos. Pero el antecedente más claro de la situación actual es sin duda la archidiócesis de Toledo. El cardenal Cisneros puso todos los medios para conservar como «extraordinario» en la archidiócesis el rito mozárabe que estaba en vías de extinción; no sólo hizo imprimir el Misal y el Breviario, sino que creó una capilla especial en la Iglesia Catedral, donde se celebra aún hoy cotidianamente en ese rito.

Esta variedad ritual no ha significado nunca, ni puede significar, diferencia doctrinal sino que, por el contrario, pone de relieve una profunda identidad de fondo. Entre los ritos actualmente en uso es necesario que se dé también esta misma unidad. La tarea actual, tal y como nos indica el presente libro de don Nicola Bux, es poner en evidencia la identidad teológica entre la liturgia de los diversos ritos que se han celebrado a través de los siglos y la nueva liturgia fruto de la reforma o bien, si esta identidad se hubiera desdibujado, recuperarla.

La reforma de Benedicto XVI es, pues, un libro rico en datos, reflexiones e ideas, y de entre los múltiples asuntos en él tratados quisiera resaltar algunos puntos: El primero es acerca del nombre con el cual llamar a esta Misa. El autor propone llamarla al estilo oriental «liturgia de San Gregorio Magno». Es tal vez mejor que decir simplemente «gregoriana», pues puede prestarse a un doble equívoco (que podría en todo caso evitarse con la denominación «dámaso-gregoriana»). También es más conveniente que «Misa tradicional», donde el adjetivo corre peligro de contaminarse de una carga o bien polémica o bien «folclórica»; o que «modo extraordinario», que es una denominación demasiado extrínseca. «Usus antiquior» tiene el defecto de ser una referencia meramente cronológica.

Por otra parte, «usus receptus» sería demasiado técnico. «misal de de San Pio V» o «del Beato Juan XXIII» son términos demasiado limitados. El único inconveniente es que en el rito bizantino ya hay una liturgia de San Gregorio, Papa de Roma; la de los dones presantificados usada en cuaresma. En segundo lugar, el hecho de que el uso sea «extraordinario» no debe significar que deba ser usado solamente por sacerdotes y fieles que se acogen al modo extraordinario.

Como propone el padre Bux, sería muy positivo que quien celebra habitualmente del modo «ordinario», lo haga también, extraordinariamente, en el «extraordinario». Se trata de un tesoro que es herencia de todos y al cual, de una manera u otra, todos deberían tener acceso. Por eso se podría proponer especialmente para ocasiones en las que haya alguna riqueza peculiar del antiguo misal que se pueda aprovechar (sobre todo si en el otro calendario no hay nada especial previsto): por ejemplo, para el tiempo de Septuagésima, para las cuatro Témporas o para la Vigilia de Pentecostés y, tal vez, hasta en el caso de ciertas comunidades especiales, tanto de vida consagrada como cofradías o hermandades. La celebración «extraordinaria» también sería de gran utilidad para los oficios de la Semana Santa, al menos en algunos de ellos, pues todos los ritos conservan en el Triduo Sacro ceremonias y oraciones que se remontan a épocas más antiguas de la Iglesia.

Otro punto que es necesario destacar es la actitud de Benedicto XVI; no constituye tanto una novedad o cambio de rumbo de gobierno, cuanto lleva a su concreción lo que ya Juan Pablo II había emprendido con iniciativas tales como el documento papal Quattuor abhinc annos, la consulta a la comisión de Cardenales, el Motu Proprio Ecclesia Dei y la creación de la Comisión del mismo nombre, o las palabras dirigidas a la congregación del Culto Divino (2003).

Algo que es urgente tener en cuenta es la repercusión ecuménica de estas discusiones; las críticas dirigidas hacia el rito recibido de la tradición romana alcanzan también a las otras tradiciones y sobre todo la de los hermanos ortodoxos. ¡Casi todos los ataques de aquellos opuestos a la reintroducción del misal antiguo son precisamente hacia los lugares que tenemos en común con los orientales! Un signo que confirma este hecho son las expresiones positivas del recientemente fallecido Patriarca de Moscú al publicarse el Motu Proprio.

No es uno de los aspectos menos importantes de este libro el hecho de que nos ayude a tomar conciencia de los diversos aspectos de la situación en la que nos hallamos actualmente. Nuestra generación se enfrenta a grandes desafíos en materia litúrgica: Ayudar a toda la Iglesia a seguir plenamente lo que ha indicado el Concilio Vaticano II en la constitución Sacrosanctum Concilium y lo que el Catecismo de la Iglesia católica dice sobre la liturgia, atesorar lo que el Santo Padre ––cuando aún era el cardenal Joseph Ratzinger–– ha escrito sobre el tema, especialmente en su bellísimo libro Introducción al espíritu de la liturgia, enriquecersecon el modo con el que el Santo Padre ––asistido por la Oficina de las celebraciones litúrgicas que preside monseñor Guido Marini, y de la cual es consultor el autor de este libro–– celebra la liturgia. Estas liturgias pontificias son ejemplares para todo el orbe católico.

Por último, añado que sería de gran importancia que todo esto se expusiera con profundidad en los seminarios como parte integrante de la formación al sacerdocio, para proporcionar un conocimiento teórico-práctico de las riquezas litúrgicas, no sólo del rito romano, sino también, en la medida de lo posible, de los diversos ritos de Oriente y Occidente, y así crear una nueva generación de sacerdotes libre de prejuicios dialécticos.

Ojalá este valioso libro de don Nicola Bux sirva para conocer mejor las intenciones del Santo Padre y descubrir las riquezas de la herencia recibida y, asimismo, para iluminarnos en nuestra acción. Pidamos para esto al Señor saber interpretar, como decía Pablo VI, los «signos de los tiempos».


+ Antonio, cardenal Cañizares

Prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto

Divino y la Disciplina de los Sacramentos

Arzobispo Administrador Apostólico de Toledo


8 de abril de 2009

Cuarto domingo después de Pascua

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem. 16, 5-14

In illo tempore: Dixit Jesus discipuli suis: Vado ad eum, qui misit me: et nemo ex vobis interrogatme: Quo vadis? Sed quia haec locutus sum vobis, tristitia implevit cor vestrum. Sed ego veritatem dico vobis: expedit vobis ut ego vadam: si enim non abiero, Paraclitus non veniet ad vos: si autem abiero, mittam eum ad vos. Et cum verit ille, arguet mundum de peccato, et de justitia, et de juicio. De peccato quidem quia non crediderunt in me: de justitia vero, quia ad Patrem vado, et jam non videbitis me: de judicio autem, quia princeps hujus mundi jam judicatus est. Adhuc multa habeo vobis dicere: sed non potestis portare modo. Cum autem venerit ille Spiritus veritatis, docebit vos omnem veritatem. Non enim loquetur a semetipso: sed quaequmque audiet, loquetur, et quae ventura sunt, annuntiabit vobis. Ille me clarificaabit: quia de meo accipiet et annuntiabit vobis.

Continuación del Santo Evangelio según San Juan (16,, 16-22)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos : "Me voy a Aquél que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?' Mas, porque os he dicho estas cosas, vuestro corazón se ha llenado de tristeza. Pero Yo os digo la verdad; os conviene que Yo me vaya, porque si Yo no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os le enviaré. y cuando El venga, convencerá al mundo en orden al pecado, en orden a la justicia, y en orden al juicio. En orden al pecado, por cuanto no han creído en mí; respecto a la justicia porque Yo me voy al Padre, y ya no me veréis; y tocante al juicio, porque el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aun tengo otras muchas cosas que deciros, mas, por ahora, no podéis comprenderlas. Mas, al venir el Espíritu de Verdad, El os enseñará todas las verdades, pues no hablará de por sí, sino que dirá las cosas que habrá oído, y os anunciará las venideras. El me glorificará, porque recibirá de lo mío, y os lo anunciará."

jueves, 7 de mayo de 2009

+ Nuestra Señora de Luján+



En el año 1630 –probablemente en un día del mes de mayo– una caravana de carretas, salida de Buenos Aires rumbo al norte, se detuvo en un paraje ubicado a unos dos kilómetros de la actual ciudad de Luján, a orillas de la Cañada de la Cruz. Al intentar reanudar su marcha al día siguiente, una de las carretas no se movía del lugar. Los bueyes parecían paralizados por una fuerza superior.


Al indagar sobre el contenido de los embalajes, los viajeros descubrieron dos cajoncitos que contenían sendas imágenes de la Virgen procedentes del Valle de Paraíba (San Pablo, Brasil), hoy conocidas como de Luján y de Sumampa. La primera representa a la Inmaculada Concepción y la segunda a la Madre de Dios con el Niño en brazos.


Se hicieron varias pruebas con la carga hasta descubrir, que cuando bajaban el de la Inmaculada, la carreta se movía sin dificultad.


Fue entonces cuando en pleno territoriopampeano resonó una palabra que en siglos posteriores continuaría brotando de incontables corazones: ¡Milagro! ¡Milagro!


La Virgencita fue dejada en la propiedad más cercana, la de la familia de don Rosendo de Oramas, donde permaneció en una ermita bajo los cuidados del negro Manuel, esclavo cuyo amor por la Virgen hizo que sus patrones lo destinaran al exclusivo cuidado de la imagen.


Cuando murió don Rosendo, la señora Ana de Matos, propietaria de una estancia ubicada sobre la margen derecha del río Luján, obtuvo en 1674 que le cedieran la imagen, comprometiéndose a construirle una capilla digna.


Repetidas veces la Virgen de Luján –la “Patroncita Morena”– desaparecía del oratorio y volvía a la vivienda de don Rosendo, hasta que las autoridades eclesiásticas y civiles organizaron el traslado en forma oficial y con todos los honores que merecía NuestraSeñora, ocasión en que fue autorizado oficialmente el culto público de la “Pura y Limpia Concepción del Río Luján”.


En 1677 la señora de Matos donó el terreno donde hoy se levanta la Basílica y en 1685 el sacerdote Pedro de Montalvo, milagrosamente curado por la Virgen, inauguró un nuevo santuario, a cuyo alrededor fue creciendo en importancia el pueblo de Luján al que se le otorgó el titulo de Villa.


Años después, también en agradecimiento por una cura milagrosa, el español don Juan de Lezica y Torrezuri levantó un nuevo templo a la Virgen de Luján –ya establecido como parroquia– inaugurado en 1762, ocasión en la que los cabildantes juraron a Nuestra Señora como Reina y Patrona.


En ocasión de las Invasiones Inglesas, los paisanos que se unieron a la reconquista partieron de Luján llevando como divisa el estandarte real (una de cuyas caras era la estampa de la Virgen) y escapularios hechos de dos cintas, de colores celeste y blanco, símbolo de protección y distintivo a falta de uniforme.


En la segunda mitad del siglo XIX, el párroco Jorge María Salvaire, francés de origen, lazarista, fue a misionar entre los indios quienes, acusándolo de haber llevado una peste de viruela, lo condenaron a morir lanceado. Se confió a la Virgen y le prometió dedicar su vida a publicar sus milagros y engrandecer su santuario si se salvaba. Al instante apareció un joven indio, hijo del cacique, que le arrojó su poncho en señal de protección. Ese indio lo reconoció (el sacerdote le había salvado la vida en díaspasados) y le concedió la libertad.

Fiel a sus promesas, el P. Salvaire redactó su monumental “Historia de Nuestra Señora de Luján”, publicada en 1884, y comenzó la construcción de la actual Basílica, terminada por el P. Vicente María Dávani C. M. en 1922.

Aciagos y tristes días vivía la Patria a mediados de 1955. Quema de iglesias, decretos persecutorios, se hablaba incluso de romper con Roma y crear una Iglesia Nacional, dirigida por una burocracia revolucionaria.

Temiendo que se diera aquel paso hacia la herejía y la muerte, en la obscura noche del 22 de agosto de ese año el Cura Párroco de Luján, con previa autorización de la autoridad diocesana, sacó de su camarín la auténtica e histórica imagen de la Virgen, reemplazándola por una réplica perfecta. Levantóse el acta de lo efectuado y, con precauciones infinitas, fue guardada en la estancia de la familia Tabacco.

Nadie se enteró de lo acontecido hasta que, luego de la Revolución Libertadora, un domingo 27 de noviembre, la imagen volvió a su Basílica en una sorpresiva pero solemnísima procesión.

Texto tomado de la página Cruzada del Santo Rosario





Oración a Nuestra Señora de Luján

Sancta María, sucúrre miseris, juva pusillámines, réfove flébiles, ora pro pópulo, intérvine pro clero, intercede pro devóto femíneo sexu; séntiant ommnes tuum juvámen, quicúmque célebrant tuam sanctam commemoratiónem.
(en español)
Santa María, socorre a los miserables, ayuda a los pusilánimes, fortalece a los débiles, ruega por el pueblo, aboga por el clero, intercede por las religiosas, y que experimenten tu auxilio todos los que se acuerdan de invocarte.



Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

contacto@juventutem.com.ar

domingo, 3 de mayo de 2009

Evangelio del Tercer Domingo después de Pascua

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem. 16, 16-22

In illo témpore: Dixit Jesus discipulis suis: Modicum, et jam non videbitis me; et iterum modicum, et videbitis me; quia vado ad Patrem. Dixerunt ergo ex discipulis ejus ad invincem: Quid est hoc, quod dicit nobis: Modicum, et non videbitis me; et iterum modicum, et videbitis me, et: quia vado ad Patrem? Dicebant ergo, quid esr hoc, quod dixit<. Modicum? nexcimus quid loquitur. Cognovit autem Jesus quia volebant eum interrogare et dixit eis: De hoc quaeritis inter vos, quia dixi: Modicum et non videbitis me, et iterum modicum et videbitis me. Amen, amen dico vobis, quia plirabitis et flebitis vos: mundus autem gaudebit, vos autem contristabimini, sed tristitia vestra vertetur in gaudium. Mulier cum parit, tristiam habet, quia venit hora ejus; cum autem pepererit puerum, jam non meminit pressurae, propter gaudium, quia naus est homo in mundum. Et vos igitur nunc quidem tristitam habetis, iterum autem videbo vos et gaudebit cor vestrum, et gaudium vestrum nemo tollet a vobis.
Continuación del Santo Evangelio según San Juan (16,, 16-22)

En aquel tiempo: dijo Jesús a sus discípulos: "Un poco y ya no me veréis: y otro poco y me veréis; porque voy al Padre." entonces algunos de ellos se dijeron unos a otros: "¿Qué es esto que nos dice: 'Un poco y no me veréis, y otro poco y me veréis; porque voy al Padre?" y decían, "¿Qué es esto que nos dice? '¿Un poco?' No sabemos lo que quiere decir." Entendió Jesús que le querían preguntar, y les dijo: "Disputáis entre vosotros de esto que he dicho: 'Un poco y no me veréis, y otro poco y me veréis' En verdad, en verdad os digo: que vosotros lloraréis y gemiréis, mas el mundo se gozará, y vosotros andaréis tristes, mas vuestra tristeza se trocará en gozo. La mujer , cuando pare, está triste, porque viene su hora; mas cuando ha dado a luz un niño, ya no se acuerda del apuro, por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. Así pues, también ahora, vosotros tenéis tristeza; mas otra vez os he de ver, y se gozará. vuestro corazón, y ninguno os arrebatará. vuestro gozo."

viernes, 1 de mayo de 2009

+ San José Obrero+


En 1955, el Siervo de Dios S.S. Pio XII quiso instituir la fiesta de San José Obrero, para ofrecerle al trabajador cristiano un modelo y protector. De este modo, el Santo Padre, transformó una mera conmemoración civil, y en muchos casos anticatólica, en una fiesta religiosa. A lo largo de los siglos, varios Pontífices hicieron lo propio con ciertas festividades paganas, cambiando su sentido original, por uno nuevo y más digno. Así, respetando costumbres arraigadas, se daba un motivo cristiano por el cuál celebrar.

Es así como en la Fiesta del Trabajo, la Iglesia honra al Santo Patriarca José, el verdadero modelo de trabajador. Alejado de todo tipo de ambición meramente humana, su corazón limpio de cualquier resentimiento estaba entregado totalmente a Jesús y María, y conformado totalmente con la voluntad de Dios.

En la Sagrada Escritura no se recoge ni siquiera una sola palabra suya. Si hay algo que lo caracteriza será su silencio. Sin embargo, José es claramente un hombre de acción. Lo vemos aceptando la voluntad de Dios al tomar a la Santísima Virgen por Esposa, después recibir la recomendación del Ángel. Poco después lo contemplamos cumpliendo con la ley civil, al ir a Belén para inscribirse en el censo y pagar el impuesto imperial. Más tarde lo vemos en el Templo, llevando las dos tórtolas, para cumplir con la ley de Moisés, en la Purificación de Nuestra Señora.

Los Evangelios, no sólo nos muestran su obediencia a Dios y al César. También describen su valiente actitud, de escapar con el Niño Jesús para protegerlo de un gobernante genocida.

San José no posee bienes materiales, su corona son sus ancestros y sus tesoros Cristo y María. No es un criminal, a pesar de ello se ve condenado al exilio en un país extranjero. Tampoco es un rebelde, ni ambiciona riquezas, sin embargo no duda en convertirse en un fugitivo, para evitar la muerte injusta de un inocente.

El Santo Patriarca, no está apegado a las cosas de este mundo, sino que usa de ellas para dar gloria a Dios y servir a su Hijo y su Esposa. Es así que José, es conocido por sus vecinos y amigos, simplemente como "el artesano".

El Papa León XIII escribía en la Rerum Novarum: ¨Los proletarios y los obreros tienen derecho especial a recurrir a San José y a imitarlo. En efecto, José, de estirpe real, unido en matrimonio a la más grande y más santa de las mujeres, considerado como padre del Hijo de Dios, pasa su vida trabajando y obtiene de su trabajo de artesano todo lo necesario para el sustento de la familia.¨

Invoquemos pues a San José, para que bendiga el trabajo de tantos cristianos e interceda por aquellos padres de familia que están desempleados.


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

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