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domingo, 26 de diciembre de 2010

Receso de verano

A partir de hoy queda suspendida la celebración de la Santa Misa Tradicional en el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, Arquidócesis de La Plata, hasta el 1° domingo del mes de febrero del año 2011.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

+ Novena de Navidad +



Ofrecemos a continuación los textos tradicionales de la Novena de Navidad, traducidos del latín al español. Existen otros, de factura más popular, sin embargo, al menos este año ,consideramos oportuno ofrecer a nuestros lectores y amigos, este de origen inmemorial.


Es un texto más bien breve, inspirado en sus formas y estructura en el Breviario. De hecho, a su imagen, la mayoría de las frases están extraídas textualmente de la Sagrada Escritura.


Forman parte de esta Novena, las antiquísimas "antífonas O" cantadas solemnente cada tarde a lo largo de los siglos en monasterios, catedrales y colegiatas.




Invitatorio




Antífona: Venid y adoremos al Rey Señor que habrá de llegar
¡Regocíjate hija de Sión, alégrate hija de Jerusalén! He aquí que vendrá el Señor y en aquel día brillará una gran luz, los montes destilarán dulzura y de las colina manarán leche y miel, porque vendrá un gran profeta y renovará Jerusalén. Venid y adoremos...
He aquí que vendrá el Dios hecho hombre de la dinastía de David; se sentará en el trono; le vereís y vuestro corazón se regocijará. Venid y adoremos...
He aquí que vendrá el señor, nuestro Protector, el Santo de Israel, portando corona regia; El dominará de un mar a otro del río hasta los confines de la tierra. Venid y adoremos...
He aquí que se manifestará el Señor, y Él no miente; si tardase, espéralo, porque vendrá y no tardará. Venid y adoremos....
El Señor descenderá como la lluvia sobre el vellón; en el día de su llegada traerá la justicia y la paz: todos los reyes de la tierra lo adorarán y todos los pueblos le servirán. Venid y adoremos...
Nos nacerá un niño y su nombre será Dios fuerte; se sentará en el trono de su padre David y dominará; en sus espaldas estará el poder. Venid y adoremos...
Belén, ciudad del Gran Dios, de ti saldrá el dominador de Israel; y salida como al comienzo de la eternidad; Él será grande en medio de toda la tierra. Venid y adoremos...

En la víspera de navidad se dirá:
Mañana se cancelará la culpa terrenal y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. Venid y adoremos...

Cerca está el Señor. Venid adorémosle.


Laetentur Caeli


Alégrense los cielos y exulte la tierra, cantad oh montes, alabanzas.


La alegría brote de los montes, y de las colinas la justicia.
Porque vendrá el Señor, Dios nuestro; y habrá misericordia para los pobres.
Destilad, oh cielos, desde lo alto y de las nubes descienda el Justo, ábrase la tierra y germine el Salvador.
Acuérdate de nosotros, oh Señor y visítanos en tu salud.
Manda, oh Señor, el Cordero, dominador de la tierra de la piedra del desierto hasta el monte de la hija de Sión.
Ven y líbranos Señor Dios de las virtudes, muéstranos tu rostro y salvos seremos.
Ven Señor, visítanos en la paz y alegrémonos con corazón perfecto.
Para que conozcamos tus caminos en la tierra, tu salud en medio de las gentes.
Excita, Señor tu potencia y llega, para que nos hagas salvos.
Ven oh Señor y no tardes, perdona los delitos de tu pueblo.
Ábranse los cielos y desciende, de los montes surga el agua a tu mirada.
Ven Señor, muéstranos tu rostro, tú que te sientas sobre los Querubines.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...

Capítula

Por nosotros llegará el Precursor, el Cordero inmaculado, según el orden de Melquisedech, hecho Pontífice eternamente y por los siglos de los siglos. Él es el Rey de la justicia y su Generación no tiene fin.
R)Demos gracias a Dios


Himno

He aquí que vibra una clara voz y suena
hasta en los más recónditos lugares:
los sonidos se desvanecen,
desde lo alto desciende Jesús.

He aquí que nos es enviado el Cordero
a cancelar gratuitamente nuestras faltas.
Con lágrimas en los ojos
todos imploramos su perdón.

El Bienaventurado Creador de toda cosa,
toma el Cuerpo de criatura
para librar con su carne nuestra carne
y para no tener que condenar a sus criaturas.

En el casto seno de María
entra la gracia celestial;
y su corazón la Virgen lleva
el secreto desconocido para ella.

Su púdico seno llega a ser luego
el templo del Señor.
Toda pura, sin mancha,
concibe a Dios.

Dése gloria a Dios Padre,
y a su Hijo,
con el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Amén


V) Destilad, oh cielos, desde lo alto y de las nubes descienda el Justo.

R) Ábrase la tierra y germine el Salvador.

Antífonas para cada día


16 de diciembre. He aquí qe vendrá el Rey y señor de la tierra y alejará el yugo de la esclavitud.


17 de diciembre. Oh Sabiduría que saliste de la boca del Señor, y unes un confín a otro disponiendo las cosas como fortaleza y dulzura, ven a enseñarnos los caminos de la prudencia.


18 de diciembre. Oh Adonai y Guía de la Casa de Israel, que apareciste a Moisés en la zarza ardiente y le diste las Leyes en el Sinaí: ven a redimirnos con ti tendido brazo.


19 de diciembre. Oh Raíz de Jesé que te pones como estandarte de las naciones y bajo tu mirada callan los reyes; implorado de las gentes, ven y líbranos: ay ¡no tardes!


20 de diciembre. Oh Llave de David y cetro de la casa de Jacob que abres y ninguno puede cerrar, cierras y ninguno puede abrir, ven y saca el prisionero de la cárcel donde está sentado en las tinieblas y sombra de muerte.


21 de diciembre. Oh Oriente, esplendor de luz eterna y sol de justicia: ven y alumbra a aquellos que están sentados y en sombra de muerte.


22 de diciembre. Oh Rey de las gentes y de ellas deseado, piedra angular: ven y salva al hombre que formaste del lodo.


23 de diciembre. Oh Emmanuel, Maestro, Rey y Legislador, el Esperado de las gentes y su Salvador, ven y sálvanos, Señor Dios nuestro.


24 de diciembre. Cuando el sol despunte sobre el firmamento, vereís al Rey de los reyes procedente de su Padre como el esposo de su tálamo.




Oremos


Apresura, oh Señor, tu llegada, no quieras tardar, y darnos el auxilio de tu suprema gracia para que sean aliviados por la consolación de tu venida los que confían en tu piedad; tú, que siendo Dios vives y reinas con el Padre en unión con el Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Nuevo blog de Una Voce San Juan



Presentamos aquí el nuevo blog de nuestros amigos de Una Voce San Juan, Argentina.




http://unavocesanjuan.blogspot.com/



viernes, 10 de diciembre de 2010

Diversos tipos de celebración de la Misa Tradicional



24 de julio : Misa en la Parroquia del Rosario en Abbeylex, condado de Laois (Irlanda) oficia el P. Flanagan, O.C.

Algunos sacerdotes de diversos lugares del mundo, la mayoría jóvenes, también de Cataluña, ilusionados con comenzar en su parroquia o comunidad algún tipo de celebración pública de la Misa en la forma extraordinaria, más allá de las misas privadas en las que poco a poco se han ido iniciando, me preguntan qué tipos de celebración pueden llevar a cabo y cual es el más aconsejable para las diversas condiciones pastorales de sus comunidades.

Están deseosos de llevar esa forma litúrgica al pueblo y descubrírsela como ellos la han descubierto. Tienen miedo de que los fieles sean incapaces de comprender rectamente los ritos y las ceremonias y que les resulte “infructuosa” la celebración. Más allá de insistir que aunque todos los ritos les resultasen oscuros e incomprensibles racionalmente no por ello su participación sería “infructuosa”, es decir sin fruto espiritual para sus almas, quiero reiterarles, siguiendo el pensamiento de Pío XII en la “Mediator Dei” que “el ingenio, el carácter y la índole de los hombres son tan variados y diferentes que no todos pueden ser igualmente impresionados y guiados por las oraciones o las acciones sagradas realizadas en común. Además las necesidades y disposiciones de las almas no son iguales en todos ni son siempre las mismas en cada persona”.

Dicho esto, y ateniéndonos a la legislación universal en vigor a partir del Motu proprio “Summorum Pontificum cura” y a los privilegios otorgados y a las costumbres legitimas en uso, deseo recordar que existen diversos tipos posibles de Misas.

Existen misas rezadas y Misas cantadas, según que el celebrante mismo lea o cante las partes que le corresponden.

Las misas cantadas lo son en gregoriano o polifonía clásica. Las diócesis alemanas y austriacas tienen el privilegio de que en las misas cantadas cante el pueblo en lengua vulgar los cantos del ordinario. Es la “Deutsches Hochamt”, la Misa alemana con músicas de Haydn, tan popular desde finales del siglo XVIII.

Pero entre las misas rezadas, pueden distinguirse al menos cinco tipos de celebración:

1º Misa rezada en la que responde sólo el ayudante.

2º Misa rezada dialogada con todos los presentes.

3º Misa rezada dialogada con exhortaciones y lecturas en lengua vernácula hechas por un lector.

4º Misa rezada con cantos.

5º Misa rezada dialogada con exhortaciones y lecturas en lengua vernácula con cantos.


16 de julio: Misa rezada con cantos el día de la Virgen del Carmen en la Parroquia del Ssmo. Salvatore de Silvi (provincia de Téramo-Italia). Celebra el párroco, Don Andrea A. Di Bonaventura.

La Iglesia se preocupa y desea de que en cada una de estas formas de celebración la “actuosa participatio” sea lo más intensa posible. Es evidente que no todos esos tipos son igualmente favorables para la plena participación activa interna y externa, que es el ideal de la vida litúrgica, según nos recuerdan la “Mediator Dei” de Pío XII y la Constitución “Sacrosanctum Concilium” del Vaticano II.

El pastor de almas ha de elegir entre todos el más favorable, según las circunstancias en las que se encuentra su parroquia o comunidad religiosa. Me parece más que evidente que el tipo de misa rezada de una parroquia de un barrio popular de una gran ciudad europea que empieza a iniciarse en la misa extraordinaria no será el mismo que una comunidad contemplativa claustral que llevase años celebrándola.

1º En este sentido, el grado más ínfimo de participación se tiene en la Misa rezada en la que sólo responde el ayudante. Lo cual no significa que, también en este grado, no pueda existir y no exista de hecho una participación verdaderamente fructuosa de los fieles en la liturgia. Existe, ante todo, la posibilidad de que los fieles rueguen realmente asociados, lo mejor que puedan a la acción sagrada, al menos con piadosos pensamientos y meditaciones, según sus posibilidades. Aunque se trate de un grado ínfimo desde el punto de vista del ideal que debemos perseguir, también esta forma es legítima y, a su modo, fructuosa. Un grado más alto en la participación en la Misa rezada en este tipo se tiene en los que siguen privadamente, aún sin responder, las mismas oraciones del sacerdote siguiendo una traducción de las mismas, con su “Misal de los fieles” en la mano. Poco a poco la traducción les hará seguir los ritos para más tarde comprenderlos con fruto.

2º La misa rezada dialogada, en la que responden todos los presentes, puede tener varios grados, en los que es oportuno introducir sucesivamente al pueblo. Primero exhortándolo a responder: “Amen” y “Et cum spiritu tuo”, luego añadiendo también otras respuestas que, de otro modo, debiera hacer el ayudante: las preces al pie del altar con Confiteor incluido, la respuesta al “Orate fratres” y las aclamaciones al inicio del “Prefacio”, por último, haciéndoles recitar junto con el sacerdote el Gloria, el Credo, el Sanctus y el Agnus Dei.

3º Un grado superior de participación litúrgica es la Misa dialogada con exhortaciones y lecturas (epístola y evangelio) hechas en vernáculo por un lector, según las normas y las traducciones aprobadas por la Iglesia.

Sin embargo, las exhortaciones o fervorines deben ser de suma sobriedad y discreción, evitando el peligro de que lleguen a ser una predicación o que distraigan a los fieles en vez de concentrarles en el rito litúrgico rompiendo los intervalos de silencio indispensables para la oración. A mi gusto, con una breve reseña antes de iniciarse la celebración, sobre la misa del día y sus particularidades o una breve referencia al santo conmemorado en la liturgia, es más que suficiente.

4º La misa rezada con cantos en lengua vernácula o con motetes o cantos gregorianos en latín correspondientes a las diversas partes del sacrificio, es otra forma de participación, bajo cierto aspecto, todavía mejor, porque el gran medio de la participación activa es siempre el canto de toda la asamblea. Estos cantos, por expresa prohibición de la Santa Sede, no pueden ser traducciones literales de los textos latinos que en aquel momento lee el sacerdote en el altar. Sin embargo es posible ir combinando Kyries, Gloria, Credo y Agnus con cantos vernáculos y motetes. Es la llamada “Misa solemnizada” que aunque no incluye el canto del Introito ni del Ofertorio o el canto de Comunión o aunque el celebrante no pueda cantar, porque esté impedido o sea incapaz, lo que le corresponde en una misa cantada (oraciones, prefacio, etc…)

5º Por ultimo, la Misa dialogada, con exhortaciones y lecturas en lengua vulgar y cantos en lengua vulgar ofrece también muchas cosas positivas, la más importante es que puede ser un buen eslabón o tramo de tránsito hacia la misa cantada, especialmente en algunas parroquias donde paulatinamente se desea reinstaurar la misa tradicional de manera estable en horario dominical.

Aún con todo, la misa a la que debemos aspirar, todos los que tenemos cura de almas y deseamos acercar la forma extraordinaria al pueblo, es la tradicional misa cantada en gregoriano, incluso mezclando la polifonía clásica (misas de Sancho Márraco, de Vilaseca, de Perosi, etc…) en la que la masa de pueblo presente puede tomar parte activa y vital redescubriendo el canto de la Iglesia y la majestuosidad de la liturgia tradicional. Esta celebración no es sólo cosa de ambientes escogidos y restringidos, de monasterios y fieles selectos.

Con un poco de esfuerzo la Misa cantada en gregoriano no es para especialistas. La ejecución práctica de este tipo de Misa debe ser una de las metas mayores que nos debemos proponer, haciéndola penetrar largamente en todas partes. Debe ser un ideal no para grupos capaces por su conocimiento del latín y habilidad en cantar gregoriano, sino para todo el pueblo fiel. No desestimemos al laicado, no le infravaloremos. No menospreciemos su sensibilidad ni queramos tutelar clericalmente su derecho a la belleza litúrgica de la Tradición de la Iglesia.

Os sorprenderíais como valoran los fieles, incluso en las parroquias más humildes, a un sacerdote considerado que no les trata elitistamente como a gente de segundo orden y que, al contrario, los implica en una educación litúrgica de la parroquia.

¡Que reverdecer litúrgico esta asegurado a las parroquias que tienen esa suerte!

Dom Gregori Maria

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lunes, 6 de diciembre de 2010

La renovación de la conciencia litúrgica

por Isaac García Expósito

El segundo gran evento al comienzo de mis años de Ratisbona fue la publicación del misal de Pablo VI, con la prohibición casi completa del misal precedente, tras una fase de transición de cerca de seis meses. El hecho de que, después de un período de experimentación que a menudo había desfigurado profundamente la liturgia, se volviese a tener un texto vinculante, era algo que había que saludar como seguramente positivo. Pero yo estaba perplejo ante la prohibición del Misal antiguo, porque algo semejante no había ocurrido jamás en la historia de la liturgia. Se suscitaba por cierto la impresión de que esto era completamente normal. El misal precedente había sido realizado por Pío V en el año 1570 a la conclusión del concilio de Trento; era, por tanto, normal que, después de cuatrocientos años y un nuevo Concilio, un nuevo Papa publicase un nuevo misal. Pero la verdad histórica era otra. Pío V se había limitado a hacer reelaborar el misal romano entonces en uso, como en el curso vivo de la historia había siempre ocurrido ‘a lo largo de todos los siglos. Del mismo modo, muchos de sus sucesores reelaboraron de nuevo este misal, sin contraponer jamás un misal al otro.


Se ha tratado siempre de un proceso continuado de crecimiento y de purificación en el cual, sin embargo, nunca se destruía la continuidad. Un misal de Pío V, creado por él, no existe realmente. Existe sólo la reelaboración por él ordenada como fase de un largo proceso de crecimiento histórico. La novedad, tras el concilio de Trento, fue de otra naturaleza: la irrupción de la reforma protestante había tenido lugar sobre todo en la modalidad de «reformas» litúrgicas. No existía simplemente una Iglesia católica junto a otra protestante; la división de la Iglesia tuvo lugar casi imperceptiblemente y encontró su manifestación más visible e históricamente más incisiva en el cambio de la liturgia que, a su vez, sufrió una gran diversificación en el plano local, tanto que los límites entre lo que todavía era católico y lo que ya no lo era se hacían con frecuencia difíciles de definir. En esta situación de confusión, que había sido posible por la falta de una normativa litúrgica unitaria y del pluralismo litúrgico heredado de la Edad Media, el Papa decidió que el «Missale Romanum», el texto litúrgico de la ciudad de Roma, católico sin ninguna duda, debía ser introducido allí donde no se pudiese recurrir a liturgias que tuviesen por lo menos doscientos años de antigüedad. Donde se podía demostrar esto último, se podía mantener la liturgia precedente, dado que su carácter católico podía ser considerado seguro. No se puede, por tanto, hablar de hecho de una prohibición de los anteriores y hasta entonces legítimamente válidos misales. Ahora, por el contrario, la promulgación de la prohibición del Misal que se había desarrollado a lo largo de los siglos desde el tiempo de los sacramentales de la Iglesia antigua, comportó una ruptura en la historia de la liturgia cuyas consecuencias sólo podían ser trágicas. Como ya había ocurrido muchas veces anteriormente, era del todo razonable y estaba plenamente en línea con las disposiciones del Concilio que se llegase a una revisión del Misal, sobre todo considerando la introducción de las lenguas nacionales. Pero en aquel momento acaeció algo más: se destruyó el antiguo edificio y se construyó otro, si bien con el material del cual estaba hecho el edificio antiguo y utilizando también los proyectos precedentes. No hay ninguna duda de que este nuevo Misal comportaba en muchas de sus partes auténticas mejoras y un verdadera enriquecimiento, pero el hecho de que se presentase como un edificio nuevo, contrapuesto a aquel que se había formado a lo largo de la historia, que se prohibiese este último y se hiciese aparecer la liturgia de alguna manera ya no como un proceso vital, sino como un producto de erudición de especialistas y de competencia jurídica, nos ha producido unos daños extremadamente graves. Porque se ha desarrollado la impresión de que la liturgia se «hace”, que no es algo que existe antes que nosotros, algo «dado”, sino que depende de nuestras decisiones. Como consecuencia de ello, no se reconoce esta capacidad sólo a los especialistas o a una autoridad central, sino a que, en definitiva, cada «comunidad quiera darse una liturgia propia. Pero cuando la liturgia es algo que cada uno hace a partir de si mismo, entonces no nos da ya la que es su verdadera cualidad: el encuentro con el misterio, que no es un producto nuestro, sino nuestro origen y la fuente de nuestra vida. Para la vida de la Iglesia es dramáticamente urgente una renovación de la conciencia litúrgica, una reconcilia¬ción litúrgica que vuelva a reconocer la unidad de la historia de la liturgia y comprenda el Vaticano II no como ruptura, sino como momento evolutivo. Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depen¬de en gran parte del hundimiento de la liturgia, que a veces se concibe directamente «etsi Deus non daretur»: como si en ella ya no importase si hay Dios y si nos habla y nos escucha. Pero si en la liturgia no aparece ya la comunión de la fe, la unidad universal de la Iglesia y de su historia, el misterio del Cristo viviente, ¿dónde hace acto de presencia la iglesia en su sustancia espiritual? Entonces la comunidad se celebra sólo a sí misma, que es algo que no vale la pena. Y dado que la comunidad en sí misma no tiene subsistencia, sino que, en cuanto unidad, tiene origen por la fe del Señor mismo se hace inevitable en estas condiciones que se llegue a la disolución en partidos de todo tipo, a la contraposición partidaria en una Iglesia que se desgarra a sí misma. Por todo esto tenemos necesidad de un nuevo movimiento litúrgico que haga revivir la verdadera herencia del concilio Vaticano II.

Mi vida, recuerdos 1.927 - 1.977. Joseph Ratzinger.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

+ Adviento y Navidad en Mar del Plata +


Miércoles 8 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Domingo 12 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Domingo 19 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Sábado 25 de diciembre a las 18 horas en la Capilla Divino Rostro.

Domingo 26 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Sábado 1 de enero de 2011 a las 19 horas en la Capilla Divino Rostro.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Misa tradicional en San Juan

 

Los amigos de Una Voce San Juan nos han facilitado el documento a través del cual, el Subsecretario de la Congregación del Culto Divino, Mons. Juan M. Ferrer Grenesche, anima al p. Adolfo Calivar, párroco de la Parroquia del Espíritu Santo, perteneciente a la Archidiócesis de San Juan, a “seguir con este apostolado litúrgico, que como desea el Santo Padre, ha de servir para reforzar la comunión en la Iglesia y para estimular el enriquecimiento de la celebración en las dos formas de la única Liturgia Romana”. Recordemos que el p. Calivar, con el apoyo de Una Voce San Juan, celebra  ambas formas de la liturgia romana (ordinaria y extraordinaria o tradicional). Pues, vayan nuestras mas calurosas felicitaciones al p. Calivar y a los amigos de Una Voce San Juan,rogando al buen Dios que actitudes ejemplares como estas sean imitadas por muchos más. Todo ad maiorem Dei gloriam.

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martes, 23 de noviembre de 2010

¿Instrucción sobre Summorum Pontificum?: rumores desde Alemania

 

 

Poco tiempo después de la publicación del Motu Proprio Summorum Pontificum, se comenzó a hablar en forma no oficial de la posibilidad de que se publicara una instrucción para la correcta aplicación del mismo. Estos rumores encontraron confirmación, luego, en las palabras del Cardenal Darío Castrillón Hoyos, entonces presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.

Lo último que se supo de este proyecto, por las declaraciones del citado cardenal, fue que un bosquejo el documento se había elaborado y presentado al Santo Padre, a quien correspondería la última decisión. Sin embargo, no hubo más novedades al respecto.

Ahora, desde Alemania, el sitio Kathnews afirma con bastante seguridad, de acuerdo a una información que califica de “exclusiva” y proveniente de “altas fuentes en el Vaticano”, que el documento será firmado y publicado próximamente, tal vez antes de Navidad.

Cabe destacar que, recientemente, con ocasión del tercer aniversario de la publicación de Summorum Pontificum, la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ha realizado una consulta mundial respondiendo al deseo de Benedicto XVI en la carta que acompañó al Motu Proprio, donde invitaba a escribir a la Santa Sede un informe sobre las experiencias tres años después de la entrada en vigor del mismo. Probablemente, los resultados de dicha consulta han ofrecidos nuevos elementos útiles para elaborar el documento.

 

Fuente: La Buhardilla de Jerónimo

viernes, 12 de noviembre de 2010

+ Misa Tradicional en La Plata +

Fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María
Se los invita a oir la Santa Misa celebrada según la forma extraordinaria del Rito Latino, el próximo Miércoles 8 de Diciembre, día de la Inmaculada Concepción, a las 12 horas en el Santuario de la Medalla Milagrosa, calle 75 entre 6 y 7.
Celebra: R. P. Brian Moore.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Misa Tradicional en la Basílica de Luján

 Luján_-_Basílica_de_Nuestra_Señora_de_Luján_-_200807d

 

antonio-baseotto

Como culminación de una peregrinación de tres días al Santuario de Luján, S.E.R. Mons. Antonio Baseotto celebrará el próximo domingo 7 de noviembre a las 19 hs. en la Basílica Santuario de Nuestra Señora de Luján, la Santa Misa en su usus antiquor o tradicional (también llamada ahora forma gregoriana o extraordinaria)

lunes, 1 de noviembre de 2010

Rorate, caeli, desuper

"Caeli Rorate" es una plegaria de los profetas, los patriarcas, y de toda la Iglesia Madre, todos los cuales esperan la vuelta del Mesías. Como el rocío desciende del cielo y apaga la tierra seca, y luego se evapora de nuevo, también lo hará el Mesías quien vendrá a salvar a su pueblo y volver al cielo. Recordamos a nuestros delitos y pecados del pasado y buscar el perdón a la espera del nacimiento de Cristo por nuestra redención, una redención que traerá las aguas de la vida de asolar Jerusalén.

 

Rorate caeli desuper, et nubes pluant iustum.
Rorate caeli desuper, et nubes pluant iustum.
Ne irascaris Domine, ne ultra memineris iniquitatis: ecce civitas Sancti facta est deserta: Sion deserta facta est: Jerusalem desolata est: domus sanctificationis tuae et gloriae tuae, ubi laudaverunt te patres nostri.
Rorate caeli desuper, et nubes pluant iustum.
Peccavimus, et facti sumus tamquam immundus nos, et cecidimus quasi folium universi: et iniquitates nostrae quasi ventus abstulerunt nos: abscondisti faciem tuam a nobis, et allisisti nos in manu iniquitatis nostrae.
Rorate caeli desuper, et nubes pluant iustum.
Vide Domine afflictionem populi tui, et mitte quem missurus es: emitte Agnum dominatorem terrae, de Petra deserti ad montem filiae Sion: ut auferat ipse iugum captivitatis nostrae.
Rorate caeli desuper, et nubes pluant iustum.
Consolamini, consolamini, popule meus: cito veniet salus tua: quare maerore consumeris, quia innovavit te dolor? Salvabo te, noli timere, ego enim sum Dominus Deus tuus, Sanctus Israel, Redemptor tuus.
Rorate caeli desuper, et nubes pluant iustum.

martes, 26 de octubre de 2010

Solemnidad de Cristo Rey

31 de Octubre

Solemnidad de Cristo Rey

Con el objetivo de que los fieles vivan estos inapreciables provechos, era necesario que se propague lo más posible el conocimiento de la dignidad del Salvador, para lo cual se instituyó la festividad propia y peculiar de Cristo Rey.

Desde fines del siglo XIX, la Iglesia realizaba los preparativos necesarios para la institución de la fiesta, la cual fue finalmente designada para el último domingo del Año Litúrgico, antes de empezar el Adviento.

Si Cristo Rey era honrado por todos los católicos del mundo, se prevería las necesidades de los tiempos presentes, poniendo remedio eficaz a los males que friccionan la sociedad humana, tales como la negación del Reino de Cristo; la negación del derecho de la Iglesia fundado en el derecho del mismo Cristo; la imposibilidad de enseñar al género humano, es decir, de dar leyes y de dirigir los pueblos para conducirlos a la eterna felicidad.

En un mundo donde prima la cultura de la muerte y la emergencia de una sociedad hedonista, la festividad anual de Cristo Rey anima una dulce esperanza en los corazones humanos, ya que impulsa a la sociedad a volverse al Salvador. Preparar y acelerar esta vuelta con la acción y con la obra sería ciertamente deber de los católicos; pero muchos de ellos parece que no tienen en la llamada convivencia social ni el puesto ni la autoridad que es indigno les falten a los que llevan delante de sí la antorcha de la verdad.

Estas desventajas quizá procedan de la apatía y timidez de los buenos, que se abstienen de luchar o resisten débilmente; con lo cual es fuerza que los adversarios de la Iglesia cobren mayor temeridad y audacia. Pero si los fieles todos comprenden que deben militar con infatigable esfuerzo bajo la bandera de Cristo Rey, entonces, inflamándose en el fuego del apostolado, se dedicarán a llevar a Dios de nuevo los rebeldes e ignorantes, y trabajarán animosos por mantener incólumes los derechos del Señor.

lunes, 25 de octubre de 2010

¿Por qué está en crisis la música sacra?

 

por La Buhardilla de Jerónimo

*

El padre Uwe Michael Lang, oficial de la Congregación para el Culto Divino y consultor de la Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, ha pronunciado una conferencia en la Academia Urbana de las Artes, en el marco del seminario “Las razones del arte”. L’Osservatore Romano publicó amplios pasajes de dicha relación, que a continuación ofrecemos en lengua española.

***

Entre las muchas contribuciones clarividentes y agudas de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI sobre la música sacra, hay una que encuentro particularmente interesante y que quisiera tomar como punto de partida para mis reflexiones: la conferencia “Problemas teológicos de la música sacra”, pronunciada en el Departamento de Música Sacra del Conservatorio Estatal de Música de Stuttgart en enero de 1977 y luego publicada también en otras lenguas. En italiano ha salido por primera vez algunos meses atrás en el libro Teología de la Liturgia, el primer volumen publicado de los dieciséis de la opera omnia de Joseph Ratzinger (Città del Vaticano, Libreria Editrice Vaticana, 2010, pagine 858, euro 55).

En esta conferencia, el entonces cardenal Ratzinger identificaba las causas de la crisis contemporánea de la música sacra tanto en la crisis general de la Iglesia desarrollada después del concilio Vaticano II como en la crisis de las artes en el mundo moderno, que ha afectado también a la música. Joseph Ratzinger estaba interesado, sobre todo, en los motivos teológicos de la crisis de la música sacra; parece que “ésta ha terminado en medio de dos piedras de molino teológicas de carácter más bien contrapuesto que, no obstante, cooperan concordemente en desgastarla”.

Por un lado, existe “el funcionalismo puritano de una liturgia entendida en sentido puramente pragmático: el evento litúrgico debe ser, como se dice, liberado del carácter cultual y reconducido a su sencillo punto de partida, un banquetee comunitario”. Esta actitud va de la mano con una lectura equivocada del principio de la participación activa (participatio actuosa), introducido por el Papa san Pío X y promovido por la Constitución del Vaticano II sobre la Sagrada Liturgia. A menudo se entiende la participación activa como “una actividad igual en la liturgia de todos los presentes”, que ya no deja espacio a la música que tiene un tenor artístico más alto y que es cantada por un coro o por una schola, y comprende también el uso de los instrumentos musicales clásicos. En esta visión, sólo es lícito el canto de la asamblea, “que, a su vez, no debe ser juzgado en base a su valor artístico sino únicamente en base a su funcionalidad, es decir, en base a su capacidad de crear y activar una comunidad”.

Por otro lado, está lo que Joseph Ratzinger ha llamado “el funcionalismo de la adaptación”, que ha llevado a la aparición de nuevas formas de coros y orquestas que ejecutan música “religiosa” inspirada en el jazz y en el pop contemporáneo. El actual Papa observa que los “nuevos conjuntos (…) resultaban no menos elitistas que los antiguos coros de iglesia, pero no eran sometidos a la misma crítica”. Ambas actitudes teológicas tienen el mismo efecto: el repertorio tradicional de la música sacra, desde el canto gregoriano hasta las composiciones polifónicas del siglo XX, es juzgado inadaptado para la liturgia y es relegado a la sala de concierto, donde es cuidado y valorado como un objeto de museo o tal vez incluso transformado en una especie de liturgia “secular”.

Ciertamente, se puede sostener que hay algún precedente en la Iglesia primitiva para la actitud de “funcionalismo puritano” en relación con la música en la liturgia. Ya desde los comienzos, el canto de los salmos y, como desarrollo sucesivo, los himnos y cánticos, tenían un puesto natural en el culto cristiano. De todos modos, no se continuaba la práctica musical del Templo de Jerusalén con su carácter festivo y su uso de los instrumentos, descrito en varios salmos. El lugar de la música en la liturgia cristiana corresponde, más bien, al de la música en la sinagoga. Al mismo tiempo, los primeros cristianos estaban preocupados por distinguir claramente la música de su liturgia con la del culto pagano. Una consecuencia de tal toma de distancia tanto del culto del Templo como de las ceremonias paganas era la exclusión de los instrumentos de la liturgia cristiana, que se mantiene todavía en las tradiciones ortodoxas y que se ha expresado en una fuerte corriente también en el Occidente latino, dejado de lado el rol privilegiado del órgano, que ha sido investido de un profundo significado teológico.

Joseph Ratzinger insiste en el hecho de que no se puede interpretar la suspensión de los instrumentos como un rechazo de la dimensión “sagrada” y “cultual” de la música o incluso como un “paso hacia la profanidad”. Al contrario, ésta expresa “una sacralidad acentuada en forma purista”, que se refleja también en los comentarios de los Padres de la Iglesia sobre el uso de la música en la liturgia. Muchos padres presentan la liturgia como el resultado de un proceso de «espiritualización» desde el culto del Templo de la Antigua Alianza con sus sacrificios de animales hacia la logiké latreía (Romanos 12, 1), “un culto que concuerda con el Verbo eterno y con nuestra razón”, un tema clave en el pensamiento del Pontífice. Una música adecuada a la liturgia cristiana tenía que sufrir un proceso de “espiritualización” que los Padres, según Joseph Ratzinger, habían interpretado como una “des-materialización”: la música era admitida sólo en la medida en que servía al movimiento de lo sensible hacia lo espiritual, y de aquí resulta la discontinuidad con la música festiva del Templo y la exclusión de los instrumentos. El actual Papa atribuye la actitud austera de los Padres hacia la música a la fuerza que el pensamiento platónico tenía en la teología patrística, e identifica también los problemas inherentes a esta actitud en cuanto “se acercaba más o menos a la iconoclastia”. De hecho, él lo considera “la hipoteca histórica de la teología” a través del arte en lo sagrado, una hipoteca que reaparece cada tanto en el curso de la historia.

Un particular relieve en este ámbito está constituido por la encíclica Annus qui, escrita por uno de los Papas más sabios de la edad moderna, Benedicto XIV, nacido Prospero Lorenzo Lambertini en 1675, Obispo de Ancona en 1727-1731, cargo que mantuvo también como Papa. En 1728 fue nombrado cardenal y, después de la muerte de Clemente XII, en el largo y controvertido cónclave de 1740, fue elevado a la Sede de Pedro y eligió el nombre de Benedicto XIV. Murió en 1754.

El Papa Lambertini era un canonista y estudioso con un amplio ámbito de intereses, entre los cuales estaba el culto divino. Su magisterio litúrgico puede colocarse dentro del proyecto continuo de reforma puesto en marcha por el Concilio de Trento. La encíclica Annus qui, habiendo sido escrita primero en italiano y luego traducida al latín, revela su objetivo ya en su título completo: “Del culto y pureza de las Iglesias; de la regulación de la celebración de los ritos, y de la Música Eclesiástica, Carta circular a Obispos del Estado Eclesiástico con ocasión del próximo Año Santo”.

Este título indica los argumentos principales de la encíclica: el cuidado de las iglesias, el orden y la solemnidad del culto celebrado en ellas y, de modo particular, la música sagrada. Nótese, además, que la encíclica se dirige a los obispos del Estado Pontificio del próximo Año Santo 1750. El Pontífice esperaba en Roma un gran número de peregrinos que deseaban conseguir “el fruto espiritual de las santas indulgencias”. Benedicto XIV comienza su encíclica con un llamado a la disciplina eclesiástica, animando a su clero a hacer todo lo que estaba en su poder para asegurar que los muchos visitantes en la ciudad eterna no volvieran a sus patrias escandalizados por lo que habían visto. De hecho, Roma y todo el Estado Pontificio deben brindar un ejemplo de celebración litúrgica y de música sacra para todo el mundo católico. Sin duda, el Papa Lambertini era consciente de los límites de su poder en tales cuestiones, que dependían en gran parte del patrocinio local tanto eclesiástico como secular. Sin embargo, estaba decidido a mantener un nivel más alto en su propio territorio.

Las principales preocupaciones de Benedicto XIV sobre la polifonía sacra – en continuidad con los debates en el Concilio de Trento y las declaraciones sucesivas de Papas y de sínodos locales – son la integridad y la inteligibilidad del texto litúrgico que musicalizado. En particular, cuando se cantan los pasajes polifónicos en la Misa o en el Oficio Divino, deben contener los “propios” que son partes integrantes de la sagrada liturgia. Dada esta premisa, Benedicto XIV se refiere a un decreto publicado por su predecesor Inocencio XII en 1692, que prohibió en general el canto de todo motete. En las santas Misas solemnes sólo permitió, además del canto del Gloria y del Símbolo, el canto del Introito, el Gradual y el Ofertorio. En las Vísperas no admitió ningún cambio, ni siquiera mínimo, en las Antífonas que se dicen al inicio y al final de cada Salmo.

Además, la encíclica nota que se ha hecho común en los últimos tiempos utilizar la música de carácter teatral en el culto divino. El problema de este tipo de música es que busca hacer que los oyentes disfruten de la melodía, del ritmo, de la calidad de las voces, y así sucesivamente, mientras el significado de las palabras se vuelve secundario. En cambio, afirma de modo inequívoco Benedicto XIV, esto no vale para la liturgia: “No debe ser así, en cambio, en el canto Eclesiástico; más bien, en éste se debe buscar lo opuesto”. En otras palabras, la música sacra que merece ese nombre debe servir siempre a un fin espiritual y teológico, no sólo estético.

La encíclica continúa luego con la cuestión del uso de los instrumentos en la iglesia. El Pontífice considera que esta cuestión es fundamental para distinguir la música sacra de la de los teatros. En primer lugar, él determina cuáles son los instrumentos que se pueden tolerar (nótese la elección de las palabras: “de los instrumentos que pueden ser tolerados en las Iglesias”). Benedicto XIV sigue su habitual metodología y cita varias opiniones, en particular el primer Concilio Provincial de Milán, realizado bajo san Carlos Borromeo, que admitió sólo el órgano y excluyó todos los otros instrumentos.

En segundo lugar, el Papa Lambertini establece que los instrumentos permitidos deben sonar sólo para sostener el canto de la voz humana. En este punto, el lenguaje del Pontífice se vuelve muy decidido, cuando declara: “Sin embargo, si los instrumentos continúan sonando, y sólo alguna vez se silencian, como se acostumbra hoy, para dejar tiempo a los oyentes de escuchar las armónicas modulaciones, las vibrantes puntadas de las voces, vulgarmente llamados trinos (una referencia a Juan XXII, Docta Sanctorum Patrum); si, por lo demás, no hacen otra cosa que oprimir y sepultar las voces del coro, y el sentido de las palabras, entonces el uso de los instrumentos no alcanza el fin querido, se vuelve inútil y más aún continúa prohibido”.

En tercer lugar, respecto a la música orquestal, Annus qui concede que podrá continuar donde ya ha sido introducida, con tal que sea seria y no lleve, a causa de su extensión, al aburrimiento o grave incómodo a quienes están en el Coro o que sirven en el Altar, en las Vísperas y en las Misas.

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Fuente: L’Osservatore Romano
Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

martes, 12 de octubre de 2010

La Heráldica nos trae buenas nuevas

Nuevamente esta ciencia, de provada virtud, nos trae a todos una noticia feliz : Su Santidad el Papa Benedicto XVI -Dios lo conserve- ha decidio corregir una impresición que comenzó en el inicio de su Pontificado, es decir, timbrar sus armas con la mitra episcopal, y reemplazandola por la Tiara de tres coronas, el emblema varias veces centenario de la suprema potestad humana: Padre de los Reyes, Rector del Mundo y Vicario de Nuestro Señor Jesucristo.



Es justo recordar para el caso al ya difunto Mons. Bruno Bernard Heim,


Nuncio Apostólico ante la Corona Británica, quien diseñó, con absoluto rigor y talento, las armas de los últimos cuatro difuntos Obispos de Roma, es decir Juan Pablo II, Juan Pablo I, Pablo VI y Juan XXIII y faro de la heráldica eclesiástica.


Celebramos la iniciativa de nuestro señor Papa, y esperamos que esto lleve a la correción de tan variados errores en materia heráldica de las Excelencias y Eminencias que gobiernan la Santa Cristiandad.

Viva el Papa.


lunes, 4 de octubre de 2010

Dominicos tradicionalistas en Irlanda

Pocas ordenes religiosas han dado tantos frutos como la Orden de los Padres Predicadores, fundada por Santo Domingo... entre sus teólogos modernos podemos citar al gran Garrigou-Lagrange (motivo de tantas conversaciones interesantes con mi amigo Leonardo, administrador del Blog sobre Don Nicolás Gómez Dávila)... El Concilio Vaticano II también sorprendió en los dominicos grandes heresiarcas, lamentablemente.

Sin embargo, si en la Iglesia Conciliar de algún lado puede venir un regreso a la Roma Eterna, a mi entender no sería de la Comisión Ecclesia Dei, sino de los Padres Predicadores. En efecto, si una orden ha preservado sus tradiciones y ha realiza un retorno a la liturgia, aferrandose a sus ritos pre-conciliares (los ritos propios que el Papa San Pío V resguardó) , esos fueron los dominicos.

Al respecto de esta orden, nos llegaron noticias de Irlanda, donde 13 novicios (¡Nada mal para la Iglesia Conciliar!) fueron recibidos en una hermosa ceremonia tradicional. Ellos fueron los hermanos Stephen Bartolome Cummins (Cork), Gary Mannes Burns (Sligo), David Joseph McGovern (Louth), Damian Pius Polly (Dublin), Ronan Bernard Connolly (Kildare), James John Cassidy (Antrim), Patrick Stephen Desmond (Cork), Stephen Jordan Jones (Trinidad), Darragh Ambrose McNally (Wicklow), Conor Benedict McDonough (Galway), Sean Augustine Oberc (Detroit, Michigan USA and Kilkenny), Stephen Johannes Hackett (Cork) y Eoin Mary Casey (Laois).

Estos jovenes se inciarán así en la vida de la orden... y trambién marcan una prueba irrefutable del origen de las vocaciones en la Roma actual: no es en el "modernismo" ni en las "parroquias" que están las vocaciones y la esperanza de la Iglesia.


sábado, 2 de octubre de 2010

+ Santa Misa en Mar del Plata +

Se los invita a oir la Santa Misa celebrada según la forma extraordinaria del Rito Latino, el domingo 3 de octubre, a las 17 horas en la Capilla Divino Rostro, ubicada en las calles Almafuerte y Sarmiento.

http://www.youtube.com/watch?v=UWKAvTE3KHo

domingo, 26 de septiembre de 2010

JORNADAS PARA SACERDOTES Y SEMINARISTAS SUMMORUM PONTIFICUM


Programa
Mons. Baseotto: *La santificación del sacerdote por medio de la Santa Misa.
P. Gabriel Díaz Patri:
* Multiplicidad de ritos, pero la misma Misa.
* La pacificación de la Iglesia, realizada por Benedicto XVI.
* Cómo funciona la Comisión pontificia Ecclesia Dei
* Las rúbricas en el Misal Tradicional.
Fr. Rafael María Rossi O.P.: * Sentido teológico de la Santa Misa.
Juan Spicogna: * Conversaciones con un monaguillo

Martes 19 de Octubre: a partir de las 10 hs.
Miércoles 20 de Octubre: hasta las 21 hs.
Casa de retiros María Auxiliadora
calle Fleming 3691, San Miguel, Prov. Bs. Aires (Argentina)
tel : 11-4455-7826

Informes: Félix Dufourq 11-4832-2673 11-4483-5420 11-4472-5463

viernes, 24 de septiembre de 2010

Misa tradicional celebrada por Franciscanos de la Inmaculada en la Archibasílica de San Juan de Letrán

 

 

PARTE I

 

 

PARTE II

 

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FRANCISACNOS DE LA INMACULADA EN ARGENTINA

Parroquia Nuestra Señora de la Guardia
Avenida Avelino Díaz 1020, Bº Sarmiento Villa Celina – Diócesis de San Justo
Tel. (54) 011-4442-5820

Colectivos 80 y 91, que pasa frente al Autódromo, Avda, Roca, pasa frente a la parroquia, del lado de la provincia, 8 cuadras de la Av. General Paz. (la Avenida Avelino Díaz, en la provincia, es continuación de la Avda. Coronel Roca de la Capital Federal.

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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Stabat Mater Dolorosa

 

Stabat Mater dolorosa
Iuxta crucem lacrimosa,
Dum pendebat filius.
Cuius animam gementem
Contristantem et dolentem
Pertransivit gladius.

O quam tristis et afflicta
Fuit illa benedicta
Mater unigeniti
Quae maerebat et dolebat.
Et tremebat, cum videbat
Nati poenas incliti.

Quis est homo qui non fleret,
Matrem Christi si videret
In tanto supplicio?
Quis non posset contristari,
Piam matrem contemplari
Dolentem cum filio?

Pro peccatis suae gentis
Jesum vidit in tormentis
Et flagellis subditum.
Vidit suum dulcem natum
Morientem desolatum
Dum emisit spiritum.

Eja mater fons amoris,
Me sentire vim doloris
Fac ut tecum lugeam.
Fac ut ardeat cor meum
In amando Christum Deum,
Ut sibi complaceam.

Sancta mater, istud agas,
Crucifixi fige plagas
Cordi meo valide.
Tui nati vulnerati
Iam dignati pro me pati,
Poenas mecum divide!


Fac me vere tecum flere,
Crucifixo condolere,
Donec ego vixero.
Juxta crucem tecum stare
Te libenter sociare
In planctu desidero.

Virgo virginum praeclara,
Mihi jam non sis amara,
Fac me tecum plangere.
Fac ut portem Christi mortem,
Passionis eius sortem
Et plagas recolere.


Fac me plagis vulnerari,
Cruce hac inebriari
Ob amorem filii,
Inflammatus et accensus,
Per te virgo sim defensus
In die judicii.

Fac me cruce custodiri,
Morte Christi praemuniri,
Confoveri gratia.
Quando corpus morietur
Fac ut animae donetur
Paradisi gloria.
Amen.

martes, 14 de septiembre de 2010

Exaltatione Sancta Crucis

Die 14 Septembris

In Exaltatione S. Crucis

Duplex majus

Este día nos recuerda el hallazgo de la Santa Cruz en el año 320, por parte de Santa Elena, madre de Constantino. Más tarde Cosroas, rey de Persia se llevó la cruz a su país. Heraclio la devolvió a Jerusalén.

El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida.

Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también. Cuando Clovodeo leía la Pasión exclamaba: ¡Ah, si hubiera estado allí yo, con mis francos!

La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.

Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.

Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).

En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.

Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesús. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesús en Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.

"No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado" (León Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido -la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla de la suya.

La Cruz aceptada - no la buscada - tiene un gran valor... Dijo una ostra a otra ostra: "Siento un gran dolor dentro de mí. Es pesado y redondo y me lastima". Y la otra ostra replicó con arrogancia: "Alabados sean los cielos y el mar. Yo no siento dolor dentro de mí. Me siento bien e intacta'". Un cangrejo que pasaba por allí las escuchó y dijo a la que estaba bien e intacta: "Sí, te sientes bien, pero el dolor de la otra es una hermosa perla".

Es la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Summorum Pontificum. ¿Un problema o una riqueza? (P. Manuel María de Jesús)

 

 Summorum Pontificum

Seguramente, todo lo relacionado con el Motu Proprio de fecha

7 de julio de 2007 de Benedicto XVI denominadoSummorum

Pontificum (SP desde ahora), es muy dado a la polémica.

Por una parte, los partidarios del contenido del mismo se han

encontrado, digamos que de golpe y porrazo, con la confirmación de lo que, en su corazón, creían; por otra parte, las personas que se oponen, de la forma que sea, a la puesta en práctica del SP creen que se ha lesionado algún tipo de realidad espiritual que tenían por sólida.

 

En este pequeño, en páginas, libro editado por laFraternidad de Cristo Sacerdote y Santa María Reina su autor, el Padre Manuel María de Jesús, procura, con la confluencia de textos escogidos por su importancia y relación al tema tratado, descifrar lo que puede parecer un enigma: ¿Existen razones para oponerse a que el uso extraordinario del rito romano se ponga en práctica puesto que nunca fue derogado?

 

En realidad, en un momento determinado, concreta lo que aquí pasa: "Se trata más bien de un problema de fe, de obediencia, de disciplina, de rebeldía y desafección pública hacia el Vicario de Cristo y hacia su voluntad" (página 43). No se trata de nada más pero de nada menos.

 

Esto, sin embargo, supone una actuación contraria al c. 331 CIC que dice, en concreto, refiriéndose al Santo Padre, que el mismo "tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente" aunque también es lógico pensar que quien así actúa, contra SP poco parece importarte aquello que debe respetar.

Franciscanos de la Inmaculada

 

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PP. Fundadores

Los Frailes Franciscanos de la Inmaculada son un Instituto Religioso de Derecho Pontificio, fundado por los PP. Stefano Manelli y Gabriele M. Pelettieri en 1970, en Frigento (Italia). Ambos eran Franciscanos Conventuales pero abandonaron la Orden en busca de una vida de mayor observancia bajo el Manto de la Inmaculada. Para ello se inspiraron en el mártir de la caridad, San Maximiliano María Kolbe. Los Hermanos observan la Regla Bulada de San Francisco en unidad con el denominado “Camino mariano de vida franciscana”, que reformula en clave mariana, la vida franciscana genuina de oración, pobreza, penitencia, caridad y apostolado.

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“El amor no descansa nunca, sino que se propaga como el fuego que todo lo quema. Y todos nosotros, los hombres, debemos tender a ser abrasados por este fuego de amor, y que abrase a todas las almas que existen y existirán en el mundo. Éste es el ideal hacia el cual debemos tender”. (San Maximiliano Kolbe)

Una característica propia de la Congregación es, por consiguiente, la marianidad, expresada en un cuarto Voto de consagración exclusiva a la Inmaculada. Santa María de los Ángeles es la matriz mariana del franciscanismo y este cuarto Voto, reporta pues a los orígenes puros de la vida mariana franciscana. En el capítulo General, celebrado en Pentecostés de 2008, se ha resuelto la norma de enseñar a todos los frailes a celebrar la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano (Rito Tridentino), por ser ésta un tesoro inestimable de la Iglesia y deseo ferviente del Sumo Pontífice Benedicto XVI. De todos modos, los sacerdotes de ésta Congregación ya venían celebrando el Novus Ordo vueltos hacia el Oriente.

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Novicios de EEUU

 

Junto a los tradicionales apostolados de la predicación, la reconciliación, dirección espiritual, etc., los frailes se dedican a anunciar el Evangelio a través de las nuevas tecnologías, en consonancia con el espíritu innovador de San Maximiliano. Actualmente, los Hermanos son cerca de trescientos, repartidos en “Casas Marianas” de Italia, Austria, Francia, Reino Unido, Filipinas, Australia, Brasil, Benin, Nigeria y Kazajistán.

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FRANCISCANAS DE LA INMACULADA

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Las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada son un instituto religioso de derecho pontificio fundado por los RR. PP. Stefano Maria Manelli y Gabriel Maria Pelletieri en 1970. Su intención, renovar la vida religiosa en su pureza original para darle nueva fecundidad. Fijaron su mirada en las fuentes para llevar a cabo fielmente la observancia de la Regla y las Constituciones de la tradición franciscana conventual. Y para ello se fijaron de manera especial en las vidas ejemplares y actuales de San Maximiliano María Kolbe y San Pío de Pietrelcina.

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Las Hermanas profesan un cuarto voto de total consagración a la Inmaculada. Ello las obliga a expandir la devoción mariana allí donde se encuentren. Servir y amar a la Inmaculada como medio de expansión del Reino de Nuestro Señor. Siguen especialmente a San Maximiliano María Kolbe como padre espiritual y como él, utilizan los medios modernos para la evangelización: prensa, editoriales, televisión, radio, y todo aquello que contribuya a edificar el Cuerpo de Cristo.

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Las Hermanas están revestidas del angélico hábito franciscano en color azul, en honor a la Inmaculada, y calzan las sandalias de la seráfica pobreza que junto con la oración, la penitencia y la perfecta alegría, las asemejan a su Divino Esposo, el Crucificado. Actualmente las Hermanas se consagran al servicio de Dios y de la Iglesia en Italia, Austria, Francia, Reino Unido, Filipinas, Australia, Brasil, Benin, Nigeria y Kazajistán.

135. Clarisas de la Inmaculada

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“Y para que jamás nos apartásemos de la santísima pobreza que habíamos abrazado, ni tampoco lo hicieran las que tenían que venir después de nosotras, poco antes de su muerte, de nuevo nos escribió su última voluntad diciendo: «Yo, el Hermano Francisco, pequeñuelo, quiero seguir la vida y la pobreza del Altísimo Señor Nuestro Jesucristo y de su Santísima Madre, y perseverar en ella hasta el fin; y os ruego, mis señoras, y os doy el consejo de que siempre viváis en esta santísima vida y pobreza. Y protegeos mucho, para que de ninguna manera os apartéis jamás de ella por la enseñanza o consejo de alguien.» (Regla de Santa Clara VI,6-9)

Las Clarisas de la Inmaculada constituyen junto a los Franciscanos de la Inmaculada y las Franciscanas de la Inmaculada, la familia espiritual que tras los pasos del Poverello de Asís se consagran a la Virgen Madre en su privilegio de la Inmaculada Concepción. El origen del nuevo Instituto está en el monasterio del Inmaculado Corazón de María y de San José, de monjas Clarisas, de la ciudad de Aulla (Italia). Dirigidas por el P. Manelli, solicitaron de la Santa Sede permiso para vivir la vida claustral clarisa con profundo espíritu mariano. En 2002 fueron aprobados sus deseos y confirmadas como nueva familia clarisa dentro de la Segunda Orden Franciscana.

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Profesando ante el P. Manelli y las Franciscanas de la Inmaculada

Profesan la Regla de Santa Clara (aprobada por Inocencio IV) sin mitigaciones y la viven con particular acentuación en la marianidad: siguiendo el Camino Mariano de Vida Clariana, y nuevas Constituciones. Junto a los tres clásicos Consejos Evangélicos, realizan voto de consagración ilimitada a la Inmaculada con vistas a participar, desde la soledad del claustro, en el misterio de María que porta a Cristo al mundo. Las Hermanas están especialmente dedicadas a la penitencia y a la mortificación personal, pero inmersas en la alegría franciscana. Trabajan para vivir en la confección de ornamentos sagrados, elaboración de formas y vino para la Misa, aceptando también las limosnas y ayudas de los fieles. Tras el motu proprio Summorum Pontificum, las Clarisas han adoptado la Forma Extraordinaria del Rito Latino para sus celebraciones litúrgicas. Actualmente son cerca de 50 monjas repartidas en tres monasterios de Italia:

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- Clarisse dell Immacolata. Vía della Brunella nº 1. Aulla, Massa Carrara- Italia
- Clarisse dell Immacolata. Vía Rivella nº 5. Creazzo, Vicenza- Italia
- Clarisse dell Immacolata. 81050 Pietravairano, Caserta- Italia. Tel: 0823-984169

. Reportaje fotográfico *Pincha aquí*
. Vídeo vocacional *Pincha aquí*

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. Los Palomares de la Inmaculada (Colombaio dell´Immacolata): Son aquellos conventos de vida contemplativa donde se retiran a orar y a hacer penitencia las Franciscanas de la Inmaculada. Actualmente existen tres de estos Palomares: dos en Italia, en Alassio (Savona) y Città di Castello (Perugia), y uno en Inglaterra, en Lanherne (Cornualles).

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FRANCISACNOS DE LA INMACULADA EN ARGENTINA

Parroquia Nuestra Señora de la Guardia
Avenida Avelino Díaz 1020, Bº Sarmiento Villa Celina – Diócesis de San Justo
Tel. (54) 011-4442-5820


Colectivos 80 y 91, que pasa frente al Autódromo, Avda, Roca, pasa frente a la parroquia, del lado de la provincia, 8 cuadras de la Av. General Paz. (la Avenida Avelino Díaz, en la provincia, es continuación de la Avda. Coronel Roca de la Capital Federal.

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jueves, 9 de septiembre de 2010

Ciclo "Música y Oración" - Cappella Seicento


El próximo martes 14 de septiembre tendrá lugar una nueva sesión del Ciclo "Música y Oración" 2010. En el presente año estamos dedicando todas las sesiones a la interpretación de música sacra y religiosa escrita por compositores argentinos o que han vivido en este país.

En la sesión que les anunciamos escucharemos obras de Domenico Zipoli, el gran organista y compositor italiano que viajó a las misiones que los jesuitas 
tenían en Córdoba y desarrolló allí una intensa labor. El programa está compuesto por obras instrumentales para clave solo y para violín, dos
motetes en lengua chiquitana (pensados para ser cantados en las misiones de Chiquitos) y uno en latín y una cantata. Los intérpretes serán los integrantes de la "Cappella Seicento", que trabaja con intrumentos originales y que conduce el Mo. Federico Ciancio.

La sesión tendrá lugar en la Iglesia San Francisco de Asís, ubicada en calle 12 e/ 68 y 69, Ciudad de La Plata, y dará comienzo a las 20.30 hs. La entrada es libre.

Esperamos contar con la grata presencia de cada uno de ustedes.

Cordialmente,
Dra. Miriam Moralejo Ibánez de Salaberren
Presidente Fundación Catedral

Una reflexión a la luz del magisterio eclesiástico

Nicola Bux

Por Nicola Bux

 

Para celebrar el servicio litúrgico con arte, el sacerdote no debe recurrir a artificios mundanos sino enfocarse en la verdad de la Eucaristía. La Ordenación General del Misal Romano señala: “También el presbítero… cuando celebra la Eucaristía, debe servir a Dios y al pueblo con dignidad y humildad, y en el modo de comportarse y de proclamar las divinas palabras, dar a conocer a los fieles la presencia viva de Cristo”. El sacerdote no inventa nada, sino que con su servicio debe hacer llegar tanto como sea posible a los ojos y a los oídos, pero también al tacto, gusto y olfato de los fieles, el Sacrificio y la Acción de Gracias de Cristo y de la Iglesia, a cuyo misterio tremendo pueden acercarse aquellos que se han purificado de los pecados. ¿Cómo podemos acercarnos a Él si no tenemos los sentimientos de Juan, el Precursor: "Es preciso que él crezca y que yo disminuya"? (Jn 3, 30). Si queremos que el Señor camine con nosotros, tenemos que recuperar esta conciencia. De lo contrario, privamos a nuestro acto de devoción de su eficacia: el efecto depende de nuestra fe y nuestro amor.

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El Sacerdote no es el dueño de los Misterios

El Sacerdote es ministro, no dueño, es administrador de los misterios: los sirve y no los usa para proyectar sus propias ideas teológicas o políticas y su propia imagen, al punto que los fieles queden enfocados en él en lugar de mirar a Cristo, que está significado en el Altar, y presente sobre el Altar, y elevado en la Cruz.

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Como el Santo Padre advirtió recientemente, la cultura de la imagen en el sentido del mundo, marca y condiciona también a los fieles y a los pastores. La televisión italiana, como comentario a este discurso, mostró una concelebración en la que algunos sacerdotes hablaban por teléfonos celulares.

*

Del modo de celebrar la Misa se pueden deducir muchas cosas: la sede del celebrante, en muchos lugares, ha descentrado a la cruz y al tabernáculo ocupando el centro de la iglesia, a veces superando en importancia al altar, terminando por parecerse a una cátedra episcopal que en las iglesias orientales está fuera del iconostasio, claramente visible hacia un lado. Esto era así también para nosotros, antes de la reforma litúrgica.

*

El ars celebrandi consiste en servir al Señor con amor y temor: esto es lo que se expresa con los besos al altar y a los libros litúrgicos, inclinaciones y genuflexiones, señales de la Cruz e incensaciones de la gente y de los objetos, gestos de ofrenda y de súplica, y la ostensión del Evangeliario y de la Santa Eucaristía.

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Ahora, tal servicio y estilo del sacerdote celebrante, o como gustan decir, del presidente de la asamblea –término que lleva a malentender la liturgia como un acto democrático – puede verse en su preparación en la sacristía, en silencio y recogimiento para la gran acción que está por realizar; en su camino hacia el altar que debe ser humilde, no ostentoso, sin mirar a derecha y a izquierda, casi buscando el aplauso. De hecho, el primer acto es la inclinación o genuflexión delante de la cruz o el tabernáculo, en síntesis delante de la Presencia divina, seguido del beso reverente al altar y eventualmente la incensación. El segundo acto es la señal de la cruz y el sobrio saludo a los fieles. El tercero es el acto penitencial, que debe realizarse profundamente y con los ojos bajos, mientras que los fieles podrían arrodillarse como en el antiguo rito - ¿por qué no? – imitando al publicano que agradó al Señor. Las lecturas serán proclamadas como Palabra no nuestra y, por tanto, con tono claro y humilde. Así como el sacerdote, inclinado, pide que sean purificados sus labios y su corazón para anunciar dignamente el Evangelio, ¿por qué no podrían hacerlo los lectores, si no visiblemente como en el rito ambrosiano, al menos en su corazón? No se levantará la voz como en una plaza y se mantendrá un tono claro para la homilía, pero sumiso y suplicante para las oraciones, solemne si se cantan. El sacerdote se preparará inclinado para celebrar la anáfora con “espíritu humilde y corazón contrito”.

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El asombro Eucarístico

Tocará los santos dones con asombro – el asombro Eucarístico del que ha hablado a menudo Juan Pablo II – y con adoración, y purificará los vasos sagrados con calma y atención, según el pedido de tantos padres y santos. Se inclinará sobre el pan y sobre el cáliz al decir las palabras de Cristo en la consagración y al invocar al Espíritu Santo para la súplica o epíclesis. Los elevará separadamente fijando la mirada en ellos en adoración, bajándolos, luego, en meditación. Se arrodillará dos veces en adoración solemne. Continuará la anáfora con recogimiento y tono orante hasta la doxología, elevando los santos dones en ofrenda al Padre. Recitará el Padrenuestro con las manos levantadas, y sin tomar de la mano a otros, porque eso es propio del rito de la paz; el sacerdote no dejará el Sacramento en el altar para dar la paz fuera del presbiterio. Fraccionará la Hostia de un modo solemne y visible, se arrodillará ante la Eucaristía y orará en silencio pidiendo ser librado de toda indignidad para no comer y beber la propia condenación, y pidiendo también ser custodiado para la vida eterna por el santísimo Cuerpo y la preciosísima Sangre de Cristo. A continuación, presentará la Hostia a los fieles para la Comunión, suplicando Domine, no sum dignus e, inclinado, será el primero en comulgar. Así dará ejemplo a los fieles.

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Después de la Comunión, se hará la acción de gracias en silencio, la cual, mejor que sentados, puede hacerse de pie en señal de respeto o de rodillas, si es posible, como Juan Pablo II ha hecho hasta el final, con la cabeza inclinada y las manos juntas; esto, con el fin de pedir que el don recibido sea remedio para la vida eterna, como se dice mientras se purifican los vasos sagrados. Muchos fieles lo hacen y son un ejemplo para nosotros. El sacerdote, después del saludo y la bendición final, se dirige al altar para besarlo y eleva los ojos a la cruz, o se inclina o arrodilla frente al tabernáculo. Luego vuelve a la sacristía, recogido, sin disipar con miradas o palabras la gracia del misterio celebrado. De este modo, los fieles serán ayudados a comprender los santos signos de la liturgia, que es un asunto serio, y en el que todo tiene un sentido para el encuentro con el misterio presente.

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Pablo VI, en la instrucción Eucharisticum mysterium llama la atención sobre una verdad central expuesta por Santo Tomás: “Este sacrificio, como la misma pasión de Cristo, aunque se ofrece por todos, sin embargo «no produce su efecto sino en aquellos que se unen a la pasión de Cristo por la fe y la caridad... y les aprovecha en diverso grado, según su devoción»”. La fe es una condición para la participación en el sacrificio de Cristo con todo mi ser. ¿En qué consiste la acción de los fieles, a diferencia de la del sacerdote que consagra? Ellos recuerdan, dan gracias, ofrecen y, dispuestos de modo conveniente, comulgan sacramentalmente. La expresión más intensa está en la respuesta a la invitación del sacerdote, poco antes de la anáfora: “El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de Su Nombre, para nuestro bien y el toda su santa Iglesia”.

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Sin la fe y la devoción del sacerdote no hay ars celebrandi y no es favorecida la participación del fiel, sobre todo la percepción del misterio. Porque el Señor, “conoce nuestra fe y entrega” (cfr. Canon Romano) que se expresa en los gestos sagrados, las inclinaciones, las genuflexiones, las manos juntas, el estar arrodillados. La falta de devoción en la liturgia impulsa a muchos fieles a abandonarla y a dedicarse a formas de piedad secundarias, ampliando la brecha entre éstas y aquella.

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Dado que la sagrada liturgia es un acto de Cristo y de la Iglesia, y no el resultado de nuestra habilidad, no prevé un éxito al cual aplaudir. La liturgia no es nuestra sino Suya.

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La tradición de la Iglesia

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en la instrucción Redemptionis Sacramentumrecuerda al sacerdote la promesa de la ordenación, renovada cada año en la Misa crismal, de celebrar “devotamente y con fe y devoción los misterios de Cristo para gloria de Dios y santificación del pueblo cristiano, según la tradición de la Iglesia” (cfr. 31). Él está llamado a actuar en la Persona de Cristo, y, por tanto, debe imitarlo en el acto supremo de la oración y del ofrecimiento, no debe deformar la liturgia en una representación de sus ideas, ni cambiar o agregar algo arbitrariamente: “El Misterio de la Eucaristía es demasiado grande para que alguien pueda permitirse tratarlo a su arbitrio personal, lo que no respetaría ni su carácter sagrado ni su dimensión universal” (ibíd. 11). La Misa no es propiedad del sacerdote o de la comunidad. La instrucción expone detalladamente cómo debe ser celebrada correctamente la Misa, de eso se trata el ars celebrandi: los seminaristas deben ser los primeros en aprenderlo cuidadosamente a fin de poder ponerlo en práctica como sacerdotes.

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Benedicto XVI, en la Sacramentum caritatis (38-42) trata el tema del ars celebrandi, entendido como el arte de celebrar rectamente y lo presenta como condición para la participación activa de los fieles: “El ars celebrandi proviene de la obediencia fiel a las normas litúrgicas en su plenitud, pues es precisamente este modo de celebrar lo que asegura desde hace dos mil años la vida de fe de todos los creyentes” (38). En la nota 116, la Propositio 25 especifica que “una auténtica acción litúrgica expresa la sacralidad del Misterio eucarístico. Ésta debería reflejarse en las palabras y las acciones del sacerdote celebrante mientras intercede ante Dios, tanto con los fieles como por ellos”. Luego, la exhortación recuerda que “El ars celebrandi ha de favorecer el sentido de lo sagrado y el uso de las formas exteriores que educan para ello, como, por ejemplo, la armonía del rito, los ornamentos litúrgicos, la decoración y el lugar sagrado”(40). Tratando del arte sagrado, llama a la unidad entre altar, crucifijo, tabernáculo, ambón y sede (41): con atención a la secuencia que revela el orden de importancia. Junto con las imágenes, también el canto debe servir para orientar la compresión y el encuentro con el misterio. El obispo y el presbítero están llamados a expresar todo esto en la liturgia, que es sagrada y divina, de manera que se manifieste verdaderamente el Credo de la Iglesia.

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(©L'Osservatore Romano - 4-5 agosto 2008)