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domingo, 31 de enero de 2010

Domingo de Septuagésima

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Seq. Sancti Evangelii sec. Mat. Mat 20, 1-16

In illo témpore : Dixit Jesus discípulis suis parábolam hanc: Símile est regnum cælórum hómini patrifamílias, qui éxiit primo mane condúcere operários in víneam suam. Conventióne autem facta cum operáriis ex denário diúrno, misit eos in víneam suam. Et egréssus circa horam tértiam, vidit álios stantes in foro otiósos, et dixit illis: Ite et vos in víneam meam, et quod justum fuérit, dabo vobis. Illi autem abiçérunt. Íterum autem éxiit circa sextam et nonam horam: et fecit simíliter. Circa undécimam vero éxiit, et invénit álios stantes, et dicit illis: Quid hic statis tota die otiósi? Dicunt ei: Quia nemo nos condúxit. Dicit illis: Ite et vos in víneam meam. Cum sero autem factm esset, dicit dóminus víneæ procuratóri suo: Voca operários, et redde illis mercédem, incípiens a novíssimis usque ad primos. Cum veníssent ergo qui circa undécimam horam vénerant, accepérunt síngulos denários. Veniéntes autem et primi, arbitráti sunt quod plus essen acceptúri : accepérunt autem et ipsi síngulos denários. Et accipiéntes murmurábant advésus patremfamíias, dicéntes: Hi novíssimi una hora fecérunt, et pares illos nobis fecísti, qui portávimus pondus diéi, et æstus. At ille respóndens uni eórum, dixit: Amíce, non fácio tibi injúriam: none ex denário convenísti mecum? Tolle quod tuum est, et vade: volo autem et huic novíssimo dare sicut et tibi. Aut non licet mihi, quod volo, fácere? an óculus tuus nequam est, quia ego bonus sum ? Sic erunt novíssimi primi, et primi novíssimi. Multi enim sunt vocáti, pauci vero elécti.



En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Es semejante el reino de los cielos a un hombre, padre de familia, que salió muy de mañana a ajustar obreros para su viña. Y, habiendo convenido con los obreros en darles un denario por día, los envió a ella. Y, saliendo cerca de la hora de tercia, vio otros en la plaza que estaban ociosos. Y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que fuere justo. Y ellos se fueron. Volvió a salir cerca de la hora de sexta y de nona, e hizo lo mismo. Salió, por fin, cerca de la hora undécima, y vio otros que se estaban allí, y les dijo; ¿por qué estáis aquí todo el día ociosos? Y ellos le respondieron: Porque ninguno nos ha contratado. Díceles: Id también vosotros a mi viña. Al venir la noche, dijo el dueño de la viña a su mayordomo; Llama a los obreros, y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros. Cuando vinieron los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada cual su denario. Al llegar los primeros, creyeron que les darían más; pero no recibieron sino un denario cada uno. Y al recibirlo murmuraban contra el padre de familia, diciendo: Estos últimos sólo han trabajado una hora, y los has igualado a nosotros, que hemos llevado el peso del día y del calor. Mas él dijo: Amigo, no te hago ningún agravio; ¿no conviniese conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; pues quiero yo dar a éste, bien que sea el último, tanto como a ti. ¿no me es lícito hacer de lo mío lo que quiera? ¿O has de ver con malos ojos, porque yo soy bueno? Así que los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos; porque muchos son los llamados y poco los escogidos.

miércoles, 27 de enero de 2010

+ ¿Porqué conviene ir vestido de sacerdote? +

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En los próximos días publicaremos algunos artículos sobre el hábito talar. Generosamente, el Padre José Antonio Fortea, autor de los mismos, nos ha autorizado a publicarlos, a pesar de que ya se encuentran en su Blog. Agradecemos su deferencia, y lo acompañamos su apostolado con nuestras oraciones.
Juventutem de Argentina


El hábito eclesiástico es un signo de consagración para uno mismo, nos recuerda lo que somos, recuerda al mundo la existencia de Dios, hace bien a los creyentes que se alegran de ver ministros sagrados en la calle, supone una mortificación en tiempo caluroso

El sacerdote al mirarse en el espejo o en una foto, y verse revestido de un hábito eclesiástico piensa: tú eres de Dios.

Bajo la sotana, el sacerdote viste como el común de los hombres. Pero revestido con su traje talar, su naturaleza humana queda cubierta por la consagración.

El que viste su hábito eclesiástico es como si dijera: el lote de mi heredad es el Señor.

El color negro recuerda a todos que el que lo lleva ha muerto al mundo. Todas las vanidades del siglo han muerto para ese ser humano que ya sólo ha de vivir de Dios. El color blanco del alzacuellos simboliza la pureza del alma. Conociendo el simbolismo de estos dos colores es una cosa muy bella que todas las vestiduras del sacerdote, incluso las de debajo de la sotana, sean de esos dos colores: blanca camisa y alzacuellos, negro jersey, pantalones, calcetines y zapatos.

El hábito eclesiástico también es signo de pobreza que nos evita pensar en las modas del mundo. Es como si dijéramos al mundo: Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.

La vestimenta propia del sacerdote es la sotana. Pero el clériman también es un signo adecuado de consagración, manifestando esa separación entre lo profano y lo sagrado. Aunque el hábito eclesiástico propio del presbítero sea por excelencia la túnica talar, el clériman es un hábitus ecclesiasticus y todo lo que aquí se dice a favor de la sotana, se puede aplicar al clériman. En caso de que estas hojas las lea un religioso, evidentemente, lo dicho aquí de la sotana valdrá para su propio hábito religioso.
P. José Antonio Fortea
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domingo, 24 de enero de 2010

Tercer domingo después de Epifanía

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Seq. Sanctii Evangelii sec. Mattheum 8, 1-13B

In tempore: Cum descendísset
Iesus de monte, secútæ
sunt eum turbæ multæ: et ecce leprósus
véniens, adorábat eum, dicens: Dómine,
si vis, potes me mundáre. Et
exténdens Iesus manum, tétigit eum,
dicens: Volo. Mundáre. Et conféstim
mundáta est lepra eius. Et ait illi Iesus:
Vide, némini díxeris: sed vade, osténde
te sacerdóti, et offer munus, quod
præcépit Móyses, in testimónium illis.
Cum autem introísset Caphárnaum,
accéssit ad eum centúrio, rogans eum,
et dicens: Dómine, puer meus iacet in
domo paralyticus, et male torquétur.
Et ait illi Iesus: Ego véniam, et curábo
eum. Et respóndens centúrio, ait:
Dómine, non sum dignus, ut intres sub
te'um meum: sed tantum dic verbo,
et sanábitur puer meus. Nam et ego
homo sum sub potestáte constitútus,
habens sub me milites, et dico huic:
Vade, et vadit: et álii: Veni, et venit; et
servo meo: Fac hoc, et facit. Audiens
autem Iesus, mirátus est, et sequéntibus
se dixit: Amen dico vobis, non invéni
tantam fldem in Israël. Dico autem
vobis, quod multi ab Oriénte et
Occidénte vénient, et recúmbent cum
Abraham, et Isaac, et Iacob in regno
cælórum: fílii autem regni eiiciéntur in
ténebras exterióres: ibi erit fletus, et
stridor déntium. Et dixit Iesus centurióni:
Vade, et sicut credidisti, fiat tibi.
Et sanátus est puer in illa hora.


En aquél tiempo: Habiendo bajado
Jesús del monte, le siguió
mucho gentío; y viniendo a El un leproso,
le adoraba diciendo: Señor, si
quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo
Jesús la mano, le tocó diciendo:
Quiero, queda limpio. Y al instante
quedó limpio de su lepra. Y le dijo
Jesús: Mira que a nadie lo cuentes; pero
ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece
la ofrenda que mandó Moisés, para
que les sirva de testimonio. Y habiendo
entrado en Cafarnaúm se llegó
a El un centurión y le rogó diciendo:
Señor, tengo un criado postrado en casa,
paralítico, y sufre mucho. A lo que
respondió Jesús: Yo iré y le curaré. Y
replicó el centurión: Señor, yo no soy
digno de que entres bajo mi techo; pero
di una sola palabra y será curado
mi siervo. Pues yo soy un hombre que,
aunque bajo la potestad de otro, como
tengo soldados a mi mando, digo
al uno:Vete, y va; y a otro: Ven, y viene:
y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al
oírle Jesús, quedó admirado y dijo a los
que le seguían: En verdad os digo, que
no he encontrado tanta fe en Israel. Y
también os digo: muchos vendrán de
Oriente y del Occidente, y se pondrán
a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob
en el reino de los cielos; pero los hijos
destinados a este reino serán arrojados
a las tinieblas del exterior, donde habrá
llanto y rechinar de dientes. Y dijo
al centurión: Vete, y te sucederá como
has creído: y sanó el criado en aquella
hora.


martes, 19 de enero de 2010

+ Santa Misa en San Rafael +


Se los invita a oir la Santa Misa, celebrada según el Misal del Papa Juan XXIII, en la Parroquia San José, ubicada en las calles Alberdi y Libertador, San Rafael, Mendoza.


Jueves 9.30 horas.
Viernes 21 horas.


Rogamos a nuestros lectores la caridad de sus oraciones, para que pronto en la ciudad de San Rafael haya Misa dominical, celebrada en el Rito Extraordinario.


Nichán Eduardo Guirdlian Guarino

domingo, 17 de enero de 2010

Domingo 2º después de Epifanía

IN ILLO TÉMPOR!: Nuptiæ factæ
sunt in Cana Galilææ : et erat
mater Iesu ibi. Vocatus est autem et Iesus,
et discipuli eius ad nuptias. Et deficiente
vino, dicit mater Iesu ad eum:
Vinum non habent. Et dicit ei Iesus:
Quid mihi et tibi est, mulier? nondum
venit hora mea. Dicit mater eius ministris:
Quodcumque dixerit vobis, facite.
Erant autem ibi lapideæ hydriæ
sex positæ secundum purificationem
Iudæorum, capientes singulæ metretas
binas vel ternas. Dicit eis Iesus:
Implete hydrias aqua. Et impleverunt
eas usque ad summum. Et dicit eis
Iesus: Haurite nunc, et fert architriclino.
Et tulerunt. Ut autem gustavit
architriclinus aquam vinum factam, et
non sciebat unde esset, ministri autem
sciebant, qui hauserant aquam:
vocat sponsum architriclinus, et dicit
ei: Omni homo primum bonum vinum
ponit: et, cum inebriati fuerint, tund
id, quod deterius est. Tu autem servasti
bonum vinum usque adhuc. Hoc fecit
initium signorum Iesus in Cana Galilææ:
et manifestavit gloriam suam,

En aquel tiempo: Celebráronse unas bodas
en Caná de Galilea, y estaba la
Madre de Jesús allí. Fue también convidado
Jesús con sus discípulos a las
bodas. Y llegando a faltar vino, la Madre
de Jesús le dice: ¡No tienen vino!
Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va
a ti y a Mí? aún no ha llegado mi hora.
Dijo su Madre a los que le servían: Haced
cuanto él os dijere. Había allí seis
cántaros de piedra destinados a las purificaciones
judaicas, cabiendo en cada
uno dos o tres metretas. Y Jesús les dijo:
Llenad de agua los cántaros. Y los
llenaron hasta el borde. Y Jesús les dijo:
Sacad ahora, y llevad al maestresala.
Y así lo hicieron. Y luego que gustó
el maestresala el agua hecha vino,
como no sabía de dónde era (aunque
los sirivientes lo sabían, porque habían
sacado el agua ) llamó al esposo y le
dijo: Todos suelen servir al principio
el buen vino, y después que los convidados
están alegres, entonces sacan
el más flojo: mas tú reservaste el buen
vino para lo último. Este fue el primer
milagro que hizo Jesús en Caná de Galilea:
y manifestó su gloria,

lunes, 4 de enero de 2010

+ Santa Misa en Mar del Plata +


Se los invita a oir la Santa Misa, celebrada según la Forma Extraordinaria del Rito Latino, todos los domingos a las 19.30 horas en la Capilla de la Base Naval Mar del Plata.


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

contacto@juventutem.com.ar