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domingo, 28 de febrero de 2010

Segundo Domingo de Cuaresma

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Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum. Matth. 17, 1-9


In illo témpore: Assúmpsit Jesus Petrum, et Jacóbum, et Joánnem fratrem ejus, et duxit illos in montem excélsum seórsum: et transfigurátus est ante eos. Et resplénduit fácies ejus sicut sol: vestiménta autem ejus facta sunt alba sicut nix. Et ecce, apparuérunt illis Móyses et Elías cum eo loquéntes. Respóndens autem Petrus, dixit ad Jesum: Dómine bonum est nos hic esse: si vis, faciámus hic tria tabernácula, tibi unum, Móysi unum et Elíæ unum. Adhuc eo loquénte, ecce, nubes lúcida obumbravit eos. Et ecce vox de nube, dicens: Hic est Fílius meus diléctus, in quo mihi bene complácui: ipsum audíte. Et audiéntes discípuli, cecidérunt in fáciem suam, et timuérunt valde. Et accéssit Jesus, et tétigit eos dixítque eis: Súrgite, et nolíte timére. Levántes autem óculos suos, néminem vidérunt nisi solum Jesum. Et descendéntibus illis de monte, præcépit eis Jesus, dicens: Némini dixéritis visiónem, donec Fílius hóminis a mórtuis resúrgat.


Continuación del Santo Evangelio según San Mateo

En aquel tiempo: Tomó Jesús consigo a Pedro y a Santiago y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; alli se transfiguró en su presencia, resplandeciendo su rostro como el sol, y quedando sus vestiduras blancas como la nieve. Y en esto se aparecieron Moisés y Elias, hablando con Él. Tomó entonces Pedro la palabra y dijo a Jesús: Señor, bueno es que permanezcamos aquí; si quieres, hagamos aqui tres tiendas, una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaba Pedro aún hablando, cuando vino una nube resplandeciente a cubrirlos. Y de pronto se oyó una voz desde la nube que decía: Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo todas mis complacencias... escuchadle. Y al oír esta voz los discípulos cayeron sobre su rostro en tierra, y tuvieron grande miedo. Más Jesús se acercó a ellos y los tocó y les dijo: Levantaos, y no temáis. Y alzando ellos sus ojos no vieron a nadie sino sólo a Jesús. Y al bajar ellos del monte, les mandó Jesús diciendo: No digáis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.
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miércoles, 24 de febrero de 2010

+ La vestidura eclesiástica +

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La historia de las vestiduras eclesiásticas que aquí aparece, y cuyo autor soy yo, se ofrece sin las notas a pie de página y sin el aparato de referencias que sería lógico en un trabajo académico. Se ha preferido hacer así, para ofrecer la esencia de toda la historia del traje clerical, sin necesidad de ofrecer todos y cada uno de los elementos menores que hubieran hecho mucho más extensa esta historia además de tener que detenerla una y otra vez ponderando cada uno de los detalles.

Jesús no vistió ninguna vestidura especial. Entra dentro de lo posible el que los sacerdotes judíos sí que tuvieran vestiduras clericales, pues constituían una casta. Pero, de acuerdo a lo que nos dicen las dos genealogías de los Evangelios, Jesús pertenecía al linaje de los reyes de Judá, no al de los descendientes de Leví. El Mesías no era un sacerdote del Antiguo Testamento. Además, Él comienza un nuevo sacerdocio.

Los Apóstoles, por tanto, tampoco llevaron ninguna prenda distintiva, ni tampoco sus sucesores. Obrar de otra manera, en medio de una persecución, hubiera sido una temeridad.

En las generaciones siguientes a que la Iglesia obtuviera su libertad, los clérigos siguieron llevando ropas que no les distinguían de los laicos. Si bien, en las celebraciones litúrgicas sí que iban revestidos con vestiduras especiales. Muy probablemente, los monjes sí que llevaban ropas que les distinguían como monjes.

Aunque el clero seguía vistiendo sin ropas especiales, poco a poco, en algunos lugares sí que se fue desarrollando un modo distintivo de vestir. En el año 428, por una carta del Papa Celestino, sabemos dos cosas: que en Roma no existía una vestidura clerical, pero que en la Galia algunos obispos ya la usaban. La carta del Papa, curiosamente, exhorta a que los clérigos se distingan de los laicos no por las ropas, sino por sus virtudes. Pero ni siquiera esta opinión papal pudo detener el curso de la historia que ineludiblemente llevaba a mostrar externamente esa distinción.

Y así, este desarrollo lento de las vestiduras clericales, lleva a que en el 572, el Concilio de Braga ordene que los clérigos de esa zona de la península ibérica vistan la túnica talar.

A partir de entonces, los decretos sobre la ropa clerical se fueron haciendo más y más frecuentes, en el sentido de que los clérigos no vistieran las ropas seculares, ni siguieran sus modas.

Entre el siglo VI y el VIII, los testimonios escritos muestran que el uso de la vestidura clerical se hizo obligatorio. Al principio, los colores no estaban unificados. Dándose muchos colores y diversas tonalidades.

El color negro fue el que finalmente predominó por una razón esencial, se trata de un color muy solemne. Después, a posteriori, se le pudo dar sentidos simbólicos a ese color, como el de la muerte al mundo, pero la razón por la que prevaleció fue ésa: se trata de un color que expresa seriedad, solemnidad. Frente a la opción del negro, el blanco hubiera podido también predominar, es el color de la lana sin tintes, pero tenía un problema: cualquier mancha se ve con facilidad. Y, aunque se lave una y otra vez, el uso deja restos de las antiguas manchas. Por eso el blanco se reservó para las funciones litúrgicas desde el principio, y para la vida ordinaria el negro acabó prevaleciendo.

Sin embargo, las dos tendencias que hoy día existen entre los que prefieren vestir de laicos y los que prefieren vestir como clérigos, son dos tendencias que las encontramos no ya desde la Edad Media, sino que es posible rastrearla desde la Edad Antigua.

Desde que el hábito eclesiástico se hizo obligatorio, encontramos a sacerdotes y aun obispos que han vestido como laicos, en más o en menos ocasiones. Insisto, incluso en la Edad Media.

Al principio, el hábito eclesiástico era una túnica sin botones. Muy a menudo con cinturón de cuero con hebilla. Los botones que recorren la sotana de arriba abajo, predominaron a partir del siglo XIV y XV. Hasta el siglo XIV, en la vestidura clerical no existía el alzacuellos. Pero a partir de entonces, las camisas comenzaron a dejar ver su parte superior por encima del hábito. Al principio, sobresalía el cuello de la camisa blanca sin solapas. Después, cuando ya hubo solapas como las actuales, éstas o sobresalían verticales (cerradas por un botón) más allá de donde acaba el hábito, o bien caían hacia abajo por encima del hábito.

Las solapas que caían sobre el hábito, evolucionaron hasta el siglo XVII tomando la forma de lo que se llamaba el babero. Las solapas verticales evolucionaron hasta formar el alzacuellos. El alzacuellos se formó como prenda aparte, porque era mucho más fácil lavar la parte del cuello si ésta era una prenda independiente. Démonos cuenta de que en otras épocas las camisas no se lavaban diariamente, pues un clérigo humilde poseía pocas camisas. Un humilde párroco de pueblo en el siglo XVII podría tener cuatro camisas y una sola sotana. Un clérigo de baja posición no tenía tres o cuatro sotanas, sino uno sola que se remendaba las veces que hiciera falta.

Muchos consideran la capucha como privativa de los monjes. Pero lo específico de ellos era el escapulario o la cogulla. El escapulario es la prenda rectangular que cae por delante y por la espalda, hasta casi el borde de la túnica.

La capucha era habitual entre las ropas de los laicos, y por tanto también entre el clero secular. En el clero secular, la capucha se llevaba no en el hábito talar, sino en la muceta. La muceta sobre los hombros era una prenda de abrigo, la llevaba cualquier clérigo y solía tener una capucha. Esta costumbre de la capucha en el clero secular llegó hasta el siglo XX. La muceta de los cardenales tenía capucha, así como la de los Papas. Cardenales y Papas llevaban esa capucha en la muceta, aunque no pertenecieran al clero secular. Sin bien, más allá de la Edad Media, muchas mucetas muestran unas capuchas exiguas que ya no hubiera sido posible ponerlas sobre la cabeza.

Aunque el uso del hábito eclesiástico ha sido lo habitual desde el siglo VII más o menos, ya se ha dicho que siempre ha habido clérigos que han deseado vestir de un modo secular, casos así ha habido desde la Edad Media hasta nuestros días, siglo tras siglo. Pero, aunque normalmente, estos casos han sido excepcionales, lo que sí que ha sido más frecuente es el deseo de secularizar el hábito eclesiástico.

Y así, hay testimonios desde el siglo XVII reprobando el uso de sotanas cortas que llegaban sólo hasta la rodilla. Esta lucha entre la secularización del hábito eclesiástico y el mantenimiento de del estilo eclesiástico por encima de toda moda mundana, también se puede rastrear en toda época. Incluso en la Edad Media hay obispos que vestían más como caballeros que como prelados. Finalmente, en el siglo XIX se hizo frecuente el habito piano o hábito corto. La parte superior era igual que la de la sotana, con su alzacuellos o su babero. Pero la sotana había sido sustituida por una especie de chaleco que llegaba sólo hasta la cintura, a partir de la cual eran visibles unos pantalones cortos que acababan en calzas negras. Encima del chaleco, se llevaba una casaca. Este hábito corto fue desapareciendo, y a comienzos del siglo XX los curas llevaron sotana solamente. Hasta que en los años 70, apareció el clériman (también escrito clergyman). Una vez que hubo desaparecido el hábito corto, éste continuó entre los curas católicos de Estados Unidos, por influencia de los pastores de la iglesia episcopaliana que vestían así. Y de los curas católicos norteamericanos retornó al resto de países en los años 70.

Este deseo de que las vestiduras de los sacerdotes fueran enteramente clericales, conllevó que los sombreros tuvieran formas y hechuras propias. La forma de cubrirse la cabeza los eclesiásticos siempre había sido por antonomasia la capucha, entre el clero regular y secular. Pero ya en la Edad Media se abrieron paso los gorros académicos o los civiles entre los eclesiásticos, frente a la capucha que parecía demasiado monástica y demasiado primitiva. Pero siempre se luchó por parte de las diócesis para que los gorros eclesiásticos tuvieran una hechura propia y no fueran iguales que los de los laicos. Aunque siempre había clérigos a los que les gustaba ponerse gorros que fueran más con la moda civil porque les parecían más elegantes.

Los sombreros eclesiásticos evolucionaron a raíz de dos modelos diversos. Un modelo procedía de las gorras académicas, y de allí surgió la birreta, el birrete o bonete. Otro modelo procedía de tipos de sombreros más parecidos a los civiles, de ahí surgieron diversos tipos de sombreros con ala plana, redonda o rectangular: teja, saturno, galero.


El solideo es la evolución de un gorro que cubría la cabeza desde la frente a la nuca. La función era preservar del frío, pero poco a poco se hizo de él una prenda constante. Al llevarlo en toda estación, con el pasar de las generaciones, se fue haciendo más ligero para que no diera tanto calor, llevándolos de lana en invierno.

La vestidura de abrigo era la muceta sobre los hombros, pero si hacía más frío se llevaba la capa. Cuando los abrigos aparecieron, muchos fueron arrinconando la capa. Pero para que el abrigo no fuera igual que el de los laicos, se diseñó de forma que llegara hasta el borde de la sotana, llamándose este abrigo dulleta. Sin embargo, la capa y la dulleta coexistieron. En España, la capa daba una vuelta colocándose sobre el hombro. Esta capa más larga se designaba con el nombre de manteo.

En toda esta evolución de los trajes eclesiásticos, la costumbre era que cuando uno se ordenaba como clérigo, a partir de ese momento, todas sus vestiduras eran clericales. Manifestando de forma externa y visible la consagración total a Dios del propio ser, de la propia vida, de todos los pensamientos y deseos. Por eso, desde la recepción de la orden menor de la tonsura todas las vestiduras debían ser clericales. La tonsura era el signo de esta mentalidad. El sacerdote no sólo llevaba ropas sacerdotales, sino que incluso sus cabellos llevaban el signo de la consagración.

Padre José Antonio Fortea

domingo, 21 de febrero de 2010

+ Santa Misa de Siempre +

















Domingos 18.30 horas, Capilla de la Base Naval Mar del Plata

Primer Domingo de Cuaresma

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Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthaeum (4, 1-11)


In illo témpore: Ductus est Jesus in desértum a Spíritu ut tentarétur a diábolo. Et cum jejunásset quad ragínta diébus et quad ragínta nóctibus, póstea esúriit. Et accédens ten tátor dixit ei: Si Fílius Dei es, dic ut lápides isti panes fiant. Qui respón dens dixit: Scriptum est: Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei. Tunc assúmpsit eum diá bolus in sanctam civitá tem et státuit eum super pinnáculum templi, et dixit ei: Si Fílius Dei es, mitte te deórsum. Scrip tum est enim: Quia Angelis suis mandávit de te et in mánibus tollent te, ne forte offéndas ad lá pidem pedem tuum. Ait illi Jesus: Rursum scrip tum est: Non tentábis Dóminum Deum tuum. Iterum assúmpsit eum diábolus in montem excélsum val de, et osténdit ei ómnia regna mundi et glóriameórum, et dixit ei: Haec ómnia tibi daba, si cadens adoráveris me. Tunc dicit ei Jesus: Vade. « Sátana; scriptum est e nim: Dóminum Deum tu um adorábis, et illi soli sévies; Tunc Relíquit eum diábolus; et ecce Angeli accessérunt et ministrábant ei.


Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (4, 1-11)

En aquel tiempo: Fue llevado Jesús al desierto por el Espíritu Santo, para ser allí tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose a Él el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Mas Jesús le respondió y dijo: Escrito está: No de solo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces le transportó el diablo: a la santa ciudad, y púsole sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está: Que mandó a sus Ángeles cerca de ti, y te tornarán en sus manos, para que no tropiece tu pie contra alguna piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. De nuevo le subió el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si prosternándote me adorares. Díjole entonces Jesús: ¡Vete de aquí, Satanás! porque escrito está: Al Señor Dios adorarás, y a Él sólo servirás. Entonces le dejó el diablo; y he aquí que los Ángeles se acercaron y le servían.

viernes, 19 de febrero de 2010

Pedido de oración por la Misa Tridentina en La Plata

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Pedimos a todos los lectores que recen por la eficacia de los los esfuerzos que se están realizando para conseguir la pronta celebración regular de la Santa Misa Tridentina en la Arquidiócesis de La Plata.
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Ad maiorem Dei gloriam.

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jueves, 18 de febrero de 2010

Miércoles de Ceniza

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Seq. Sanctii Evangelii sec. Mattheum (6,16-21)

In illo tempore: Dixit Iesus discípulis
suis: Cum ieiunátis, nolíte
fíeri sicut hypócritæ, tristes. Extérminant
enim fácies suas, ut appáreant
homínibus ieiunántes. Amen dico vobis,
quia recepérunt mercédem suam.
Tu autem, cum ieiúnas, unge caput
tuum, et fáciem tuam lava, ne videáris
homínibus ieiúnans, sed Patri tuo, qui
est in abscóndito: et Pater tuus, qui videt
in abscóndito, reddet tibi. Nolíte
thesaurizáre vobis thesauros in terra:
ubi ærúgo, et tínea demolítur: et ubi
fures effódiunt, et furántur. Thesaurizáte
autem vobis thesáuros in cælo:
ubi neque ærúgo, neque tínea demolítur;
et ubi fures non effódiunt, nec
furántur. Ubi enim est

Continuación del Santo Evangelio según Mateo (6, 16-21)
En aquél tiempo: Dijo Jesús a sus
discípulos: Cuando ayunéis no os
pongáis tristes, como los hipócritas,
los cuales desfiguran su rostro para hacer
ver a los hombres que ayunan. En
verdad os digo, que ya recibieron su
paga. Mas tú, cuando ayunes, pefuma
tu cabeza y lava bien tu cara, para que
no conozcan los hombres que ayunas,
sino solamente tu Padre, que está presente
a todo, aun lo que hay de más
secreto y tu Padre que ve lo más secreto
te lo premiará. No amontonéis
tesoros en la tierra, donde el orín y la
polilla los roen, y donde ladrones los
desentierran y los roban. Mas atesorad
para vosotros tesoros en el cielo:
donde no hay orín, ni polilla que los
consuma; ni tampoco ladrones que los
destierren, y roben. Porque en donde
está tu tesoro, allí está también tu corazón.

Imagen: François Marius Granet, "Imposición de cenizas
en una iglesia de Roma", 1844.

martes, 16 de febrero de 2010

+ Miércoles de ceniza en Mar del Plata +

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Se los invita a oir la Santa Misa celebrada según la Forma extraordinaria, el miércoles 17 de febrero a las 19.30 hs. en la Capilla de la Base Naval Mar del Plata.


Nichán Eduardo Guiridlian Guarino

domingo, 14 de febrero de 2010

Domingo de Quincuagésima

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Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam. Luc. 18, 31-43 -


In illo témpore: Assúmpsit Jesus duódecim, et ait illis: Ecce ascéndimus Jerosólymam, et consummabúntur ómnia, quæ scripta sunt per prophétas de Filio hóminis. Tradétur enim Géntibus, et illudétur, et flagellábitur, et conspuétur: et postquam flagelláverint, occídent eum, et tértia die resúrget. Et ipsi nihil horum intellexérunt, et erat verbum istud abscónditum ab eis, et non intelligébant quæ dicebántur. Factum est autem, cum appropinquáret Jéricho, cæcus quidam sedébat secus viam, mendícans. Et cum audíret turbam prætereúntem, interrogábat quid hoc esset. Dixérunt autem ei, quod Jesus Nazarénus transíret. Et clamávit, dicens: Jesu, fili David, miserére mei. Et qui præíbant, increpábant eum ut tacéret. Ipse vero multo magis clamábat: Fili David, miserére mei. Stans autem Jesus, jussit illum addúci ad se. Et cum appropinquásset, interrogávit illum, dicens: Quid tibi vis fáciam? At ille dixit: Dómine, ut vídeam. Et Jesus dixit illi: Réspice, fides tua te salvum fecit. Et conféstim vidit, et sequebátur illum, magníficans Deum. Et omnis plebs ut vidit, dedit laudem Deo.


Continuación del Santo Evangelio según , San Lucas ( 18, 31-43)
En aquel tiempo: Tomando Jesús consigo a los Doce, les dijo: "He aquí que subimos a Jerusalén, y todo lo que ha sido escrito por los profetas sobre el Hijo del hombre se va a cumplir. Porque será entregado a los gentiles, se burlarán de Él, lo ultrajarán, escupirán sobre Él, y después de haberlo azotado, lo matarán, y al tercer día resucitará. Pero ellos no entendieron ninguna de estas cosas; este asunto estaba escondido para ellos, y no comprendieron de qué hablaba. Cuando iba aproximándose a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, y mendigaba. Oyendo que pasaba mucha gente, preguntó qué era eso. Le dijeron: "Jesús, el Nazareno pasa". y clamó diciendo: "¡Jesús, Hijo de David, apiádate de mí!" Los que iban delante, la reprendían para que se callase, pero él gritaba todavía mucho más: "¡Hijo de David, apiádate de mí!" Jesús se detuvo y ordenó que se lo trajesen; y cuando él se hubo acercado, le preguntó: "¿Qué deseas que te haga?" Dijo: "¡Señor, que vea!" y Jesús le dijo: "Ve; tu fe te ha salvado". Y al instante vio, y le seguía glorificando a Dios. y todo el pueblo, al ver esto, alabó a Dios.
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viernes, 12 de febrero de 2010

Opus Dei comenzara a celebrar Misa de Trento

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El Opus Dei también secunda el Motu Proprio Summorum Pontificum y su parroquia de Roma celebrará la Misa tradicional 09/02/10
"No tiréis los misales, volverán", repetía san Josemaría Escrivá a sus hijos pocos años después de la celebración del Concilio Vaticano II. Y sus palabras, una vez más, han resultado proféticas. Y es que desde ayer conocemos que la basílica regentada por los sacerdotes de la prelatura en Roma, dedicada a san Eugenio, celebrará a partir de ahora, la Santa Misa según la "forma extraordinaria" del Rito Romano, dando un paso decisivo en su fidelidad al Papa. Una fidelidad que en materia litúrgica muchos estaban empezando a echar de menos en la institución fundada por el santo de Barbastro (Huesca) durante los últimos tiempos, ya que no se había producido ningún tipo de reacción al texto papal de julio de 2007.
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Al parecer, y según ha podido saber también SECTOR CATÓLICO, el seminario internacional de la Obra en Roma Sedes Sapientiae y el Colegio Romano de la Santa Cruz también enseña, desde hace ya algunos meses, a los jóvenes candidatos al sacerdocio el modo de celebración tradicional, una medida que fue implementada poco tiempo después de la promulgación del Motu Proprio Summorum Pontificum. De esta forma, el prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, quien estos días se encuentra en Valencia (España), secunda las directrices de un Papa que desea llevar a cabo la reconciliación interna de la Iglesia a través de la liturgia y de una correcta interpretación de los textos del Vaticano II. Una tarea que ha sido pospuesta por el Magisterio durante demasiado tiempo y que aun está por terminar.

De hecho, la Obra se ha caracterizado, siguiendo las enseñanzas de su santo fundador, en una interpretación de esos mismos textos desde una perspectiva católica, teniendo en cuenta la Tradición y el Magisterio precedente, de forma que no se produjeran fracturas, como sí ha sucedido, lamentablemente, en otras instituciones eclesiásticas. Y de hecho, también se han conservado costumbres como el Index, que aun hoy es consultado por los miembros de la prelatura (sacerdotes y laicos).

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domingo, 7 de febrero de 2010

Domingo de Sexagésima

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Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucas. Luc. VIII 4-15

In illo témpore: Cum turba plurima convenirent, et de civitatibus properarent ad Jesum, dixit per similitudinem: Exiit, qui seminat, seminare semen suum: et dum seminat, aliiud cecidit secus viam, et conculcatum est, et volucres caeli comederunt illud. Et aliud cecidit supra petram: et natum aruit, quia non habebat humorem. Et aliud cecidit in terram bonam: et ortum fecit fructum centuplum. Haec dicens, clamabat: Qui habet aures audiendi, audiat. Interrogabant autem cum discipuli ejus, quae esset haec parabola. Quibus ipse dixit: vobis datum est nosse mysterium regni Dei, ceteris autem in parabolis; ut videntes non videant, et audientes non intelligant. Est autem haec parabola: Semen est verbum Dei. Qui autem secus viam, hi sunt qui audiunt: deinde venit diabolus, et tollit verbum de corde eorum,ne credentes salvi fiant.Nam qui supra petram: qui cum audierint, cum gaudio siscipiunt verbum: et hi radices non habent: qui ad tempus credunt, et in tempore tentationis recedunt. Quod autem in spinas cecidit: hi sunt, qui audierunt, et a sollicitudinibus, et divitiis, et voluptatibus vitae euntes, suffocantur, et non referunt fructum. Quod autem in bonam terram: hi sunt, qui in corde bono et optimo audientes verbun retinent, et fructum afferunt in patientia.


Continuación del Santo Evangelio según San Lucas (VIII, 4-15)

En aquel tiempo: Como se juntase una gran multitud, además de los que venían a Él de todas las ciudades, dijo esta parábola: "El sembrador salió a sembrar su simiente. y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fue pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado". Diciendo esto, clamó: "¡Quien tenga oídos para oír, oiga!" Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: "A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios, en cuanto a los demás se les habla en parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan,. La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera de! corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra. son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz; creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son losque oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida y no llegan a madurar; y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».

sábado, 6 de febrero de 2010

+ La Mantilla en la liturgia +

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Antes de la revisión en 1983, la Ley Canóniga había declarado que las mujeres deben cubrirse las cabezas "... especialmente cuando ellas se acercan a la santa mesa" (can. 1262.2). Pero, con tal de reducir el aumento de colección de libros, la nueva versión de la Ley Canóniga fue sometida a cambios concisos. En el proceso, fue omitido mencionar lo de las cabezas cubiertas.

En 1970, el Papa Paulo VI promulgó el Nuevo Misal Romano, que ignoró mención alguna de los velos de las mujeres. Pero en el momento en que se estaba publicando el misal, no parecía necesario dejar una práctica tan obvia y universal como cosa obligatoria.

Y el mencionarlo en la Ley Canóniga o en el Misal Romano no es necesario para la continuación de la tradición, porque es establecido en las Escrituras y se ha practicado desde el temprana Iglesia. En realidad, el Papa Juan Paulo II afirmó que las verdaderas Fuentes de la ley canóniga son la Tradiciones Sagradas, especialmente como es reflejado en los concilios ecuménicos, y la Sagrada Escritura (O.S.V. Catholic Encyclopedia, p. 169).

En resumen, las razones que San Pablo advierte a las mujeres para que se cubran sus cabezas en la iglesia son:


1. Nuestro Señor lo ordenó;
2. Es una señal visible de una orden invisible establecida por Dios;
3. Los ángeles en la Misa están ofendidos si las mujeres no lo usan;
4. Es una vestimenta ceremonial;
5. Es nuestra herencia.

Las mujeres Cristianas en todo el mundo tienen otras razones para llevar sombreros, mantillas, rebozos, bufandas, pañolones, o velos. Algunas las llevan por respeto a Dios; otras, para obedecer lo pedido por el Papa, o continúan una tradición familiar. Pero la más importante razón de todas es porque Nuestro Señor dijo: "Si me amáis, observad mis mandamientos." (Juan 14:15).

“Siempre estaremos listas con nuestros velos de novias, esperándolo a él y el matrimonio prometido (Apoc. 22:17), siguiendo el ejemplo de Nuestra Santísima Madre María, quien nunca se apareció ante los ojos de los hombres sin estar adecuadamente con velo.

Para quienes todavía piensan que el velo es una costumbre obsoleta, recuerden que: "Jesucristo es el mismo, ayer y hoy, sí, y para siempre." (Heb. 13:8).
(Este artículo fue derivado de un libro que está en progreso llamado, The Unveiled Woman. (La Mujer Sin Velo)

ESCRITURA

La Sagrada Escritura presenta varias razones para llevar el velo. San Pablo nos dice en su Primera Carta a los Corintios (11:1-16) que las mujeres deben cubrirse sus cabezas porque es una Sagrada Tradición ordenada por Nuestro Señor Mismo y encomendado a Pablo: "...las cosas que os escribo, son preceptos del Señor." (1 Cor. 14:37).

JERARQUÍA DIVINA

Dios ha establecida una jerarquía, tanto en las esferas naturales como en las religiosas, en las cuales la mujer es sujeta al hombre. San Pablo escribe en I Corintios: "Mas quiero también que sepáis que Cristo es el jefe y la cabeza de todo hombre, como el hombre es cabeza de la mujer, y Dios lo es de Cristo." (1 Cor. 11:3)

Y, en la institución del matrimonio, Dios le dio al hombre la autoridad sobre la esposa, pero responsabilidad a ella también. No sólo es el hombre el que toma las decisiones de la familia, sino que él es responsable también por el bienestar material y espiritual de su esposa e hijos. El hombre no tiene esta posición para esclavizar ni menospreciar a su esposa.

Y como la Esposa (la Iglesia) es sujeta a Jesús, las mujeres tienen que llevar el velo como señal que ellas están sujetas a los hombres. "Las casadas están sujetas a sus maridos, como al Señor; por cuanto el hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia" (Efesios 5:22-23). El hombre representa a Dios. Por lo tanto, él no deberá cubrirse su cabeza.

Sin embargo, esta sujeción no es derogatoria para las mujeres, porque en el Reino de Dios todos están sujetos a una autoridad más alta. "Pues así como la mujer al principio fue formada del varón, así también ahora el varón nace de la mujer; y todo por disposición de Dios." (1 Cor. 11:12). Además, el simbolismo del velo toma aquello que es invisible, la orden establecida por Dios, y la hace visible. En la historia de la Iglesia, las vestimentas de los sacerdotes han jugado un papel similar.

EL HONOR DE LA MUJER

Es un honor llevar el velo. Pero al repudiarlo públicamente, la mujer deshonra su dignidad femenina, su señal de sujeción de mujer, así como un oficial militar es deshonrado cuando es despojado de sus condecoraciones.

El Pontifical Romano contiene el imponente ceremonial de la consagración de los velos:

"Recibid el sagrado velo, para que podáis ser conocidas como habiendo despreciado al mundo, y que verdaderamente, humildemente, y con todo vuestros corazones, sois sujetas a Cristo como sus esposas; y que Él os defienda de todo mal, y llevaros a la vida eterna" (Pontificale Romanum, de benedictione).

San Pablo dice que una mujer sin velo es un deshonor: "Al contrario, mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra su cabeza, siendo lo mismo que si se rapase." (1 Cor. 11:5)

"DEBIDO A LOS ANGELES"

"Por tanto debe la mujer traer sobre la cabeza la divisa de la sujeción, y también, por respeto a los ángeles," escribió San Pablo (1 Cor. 11:10). La jerarquía invisible debe de ser respetada porque los ángeles están presentes en las asambleas litúrgicas Cristianas, ofreciendo con ellos el Santo Sacrificio con el honor debido a Dios Altísimo.

San Juan el Apóstol escribió:
"Vino entonces otro ángel, y pusose ante el altar con un incensario de oro; y diéronsele muchos perfumes, compuestos de las oraciones de todos los santos para que los ofreciese sobre el altar de oro, colocado ante el trono de Dios." (Rev. 8:3, ver también Mateo 18:10).

Ellos son ofendidos por la falta de respeto en la Misa, así como detestaron que el Rey Herodes aceptara la adoración de las personas de Jerusalén:
"Más en aquel mismo instante le hirió un ángel del señor, por no haber dado [Herodes] a Dios la Gloria; y roído de gusanos, expiró." (Hechos 12:23).

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TRADICIÓN ANTIGUA

La costumbre de llevar el velo fue guardada en las iglesias primitivas de Dios (1 Cor. 11:16). Vemos esto en la Primera Carta de Pablo a los Corintios.

Las mujeres de Corinto, acosadas por las sensibilidades modernas, comenzaron a ir a la iglesia sin sus cabezas cubiertas. Cuando San Pablo escuchó de su negligencia, él escribió y les urgió que mantuvieran el velo. Según la Biblia Comentaria de San Jerónimo, él finalmente afirmó el asunto al decir que la cobertura de la cabeza era una costumbre de las comunidades primitivas de Judea, "las iglesias de Dios" (1 Tesa. 2:15, 3:6).

EL MANDATO DE DIOS

Aún hoy en día, algunas personas equivocadamente creen que San Pablo basó la tradición sobre su opinión personal. Ellas piensan que él no tenía la intención que continuara en la Iglesia Universal, sino más bien, que fuera una costumbre local. Este razonamiento, sin embargo, no se conforma al espíritu Paulino. Después de todo fue Pablo quien estuvo ante Pedro para cambiar las tradiciones Judías en las iglesias Cristianas (Gal. 2:11-21).

San Pablo les recuerda, "pues no lo he recibido, ni aprendido yo de algún hombre, sino por revelación de Cristo" (Gal. 1:12), al referirse a la autoridad de su ministerio, y la veracidad de sus palabras. Nuestro Señor quiere que obedezcamos Sus mandamientos:

"Y así, el que violare uno de estos mandamientos, por mínimos que parezcan, y enseñare a los hombres a hacer lo mismo, será tenido por el más pequeño" (Mateo. 5:19).
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lunes, 1 de febrero de 2010

¿Qué ofrece nuestra sociedad a los adolescentes y a los jóvenes?

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Cardenal Sistach: «Hoy los niños y adolescentes sufren un analfabetismo de cultura religiosa»
En su última carta dominical, S.E.R el Cardenal Arzobispo de Barcelona, don Lluís Martínez Sistach ha recordado que los padres en el país tienen derecho a pedir la clase de religión católica para sus hijos, especialmente ante el creciente «analfabetismo religioso». «Esta clase», asegura el prelado catalán, «tiene mucha importancia para la educación, porque la educación que ofrece la escuela ha de ser integral y, por tanto, ha de tener presente la dimensión religiosa y trascendente de la persona humana». «Estamos creados a ‘imagen y semejanza de Dios’ y Dios, que es eterno, ha sembrado en cada persona humana la semilla de la eternidad y, por tanto, de la trascendencia», agregó.


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El cardenal recordó que al formalizar el acto de matricular a un hijo en la escuela, "los padres católicos han de pedir la clase de religión. Esto es coherente con su fe. La escuela ha de ser como la continuación de la familia y es lógico que los padres católicos deseen que en la escuela sus hijos tengan clase de religión".

"Hoy los niños y adolescentes sufren un analfabetismo de cultura religiosa, y eso incide en su nivel de cultura general más bien bajo", dijo el cardenal para explicar que "la clase de religión contribuye a que los alumnos puedan comprender muchísimos contenidos de nuestra historia y de nuestra cultura, que están tejidos de contenidos cristianos".

Al respecto, el purpurado preguntó: "¿Qué ofrece nuestra sociedad a los adolescentes y a los jóvenes? ¿Qué valores serios y auténticos presiden su formación y educación?"

"La clase de religión y de moral católicas son unos buenos medios para ofrecer conocimientos y valores espirituales que son indispensables para conseguir una auténtica y rica educación integral de la persona humana", respondió.

Ante el aumento del indiferentismo ante el hecho religioso, el cardenal sugirió que "los padres que no deseen ninguna formación religiosa para sus hijos o la escuela que no la facilita pueden preguntarse si la atracción de la juventud hacia las sectas y los fundamentalismos no es una consecuencia de haber ocultado algo tan normal y humano como la experiencia religiosa seria", y concluyó asegurando que "no podemos olvidar que todos tenemos una dimensión religiosa y trascendente".

Fuente: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=5424