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domingo, 28 de marzo de 2010

+ Domingo de Ramos +



“No temas, hija de Sión,
mira que viene tu Rey montado en un pollino de asna…”

En la procesión del Domingo de Ramos, la fiesta más antigua y bella en honor de Cristo Rey, la Iglesia nos invita a la confianza y a la esperanza. ¡No temas pequeño rebaño! No temas grey dispersa y herida, viene tu Rey, viene el Pastor que congrega, salva y redime. En estas semanas cuaresmales nos ha buscado y llamado con sus silbos amorosos, nos ha rescatado de sombras y quebradas donde yacíamos perdidos. Nos ha cargado sobre sí, como Buen Samaritano, y hoy quiere introducirnos a la cercanía de su Mesa Pascual, en donde la Copa de su Sangre preciosa rebosa, dando vida y vida en abundancia.

En el Domingo de Ramos vivimos en plenitud lo que cantábamos en el Adviento: ¡Ya el Rey ha llegado, el Señor viene a visitar a su pueblo con la Paz! ¡Ya el deseado de las naciones está en medio de su pueblo y desde Sión extenderá su realeza salvadora!

La Iglesia quiere recibir a su Rey; Él viene a consumar su Misterio Pascual, viene a destruir los cerrojos de la muerte abriendo de par en par las puertas del Corazón de Dios al hombre herido y alejado de la Vida. Viene el Rey de Paz que en la entrega amorosa de su Vida será grande hasta los confines de la tierra y bendecirá a su pueblo con la Paz.

Con los jubilosos acordes de los “pueri hebraeorum” la Iglesia nos invita a hacernos como los niños hebreos al paso del Rey de paz: “Los niños hebreos, portando ramas de olivo, salieron al encuentro del Señor: clamando y diciendo: Hosanna en las alturas. Bendito el que viene en el Nombre del Señor. Hosanna en las alturas.” El corazón del niño no vive de cálculos sino de admiración y asombro, de igual manera nuestros corazones deben admirarse del Rey amado y hermoso, deben abrirse en una pura alabanza y adoración por el cumplimiento de las Promesas del Señor. El Señor ha cumplido su palabra, nos ha dado un Rey eterno que vivirá eternamente en su presencia. Sólo si nuestro corazón se deja llevar por el júbilo y la alabanza ante Jesús, que viene voluntariamente a la Pasión por nuestra redención, podremos ir a lo profundo de este signo -tan sentido y querido por nuestro pueblo creyente- de portar ramos de olivo y palma para festejar la victoria del Rey, y para que la Victoria de Jesús nos guarde de todo mal y daño.
Los ramos de palmas y olivo fueron una profecía del futuro triunfo del Señor: “Al entrar el Señor en la ciudad santa, los niños hebreos profetizaban la resurrección de la Vida, proclamando con ramos de palmas:¡Hosanna en el cielo!” (antífona Ingrediente).

Estos ramitos son signo de su Resurrección, pero también son un signo de su definitiva venida, cuando con palmas cantaremos al Cordero de la Pascua eterna, entrando en la definitiva y nueva Jerusalén, visión de Paz, allí donde el Cordero inmolado y victorioso es Sol y lámpara, la Vida para siempre.

Estos ramitos de olivo que recibirán la bendición del Señor para aclamar “con los ángeles y los niños al Vencedor de la muerte” (antífona Cum ángelis), nos hablan del sentido más profundo de nuestra vida: ser alabanza, adoración y servicio a Cristo. Confesarlo a El como mi Redentor, mi Vida, el sentido de mi camino, el motor y móvil de mi amar, el Alma de mi alma. Cristo mi única Esperanza. Si la adoración es lo primero en mi vida, en mi corazón, todo se ordena; entramos en el orden del Amor y si el corazón humano se alimenta de adoración conformándose con el querer divino entonces puede vivir de amor. Adorar es amar, y para este fin de amor hemos sido creados: “En vez de túnicas o unos ramos inanimados, en vez de unas ramas de arbustos, que pronto pierden su verdor y que por poco tiempo recrean la mirada, pongámonos nosotros mismos bajo los pies de Cristo, revestidos de su gracia, mejor aún de toda su persona, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo; extendámonos a sus pies, a manera de túnicas…ofrezcamos al Vencedor de la muerte no ya ramos de palmera, sino el botín de la victoria que somos nosotros mismos…aclamémoslo agitando los ramos espirituales del alma y diciéndole un día y otro: Bendito el que viene en el Nombre del Señor, el Rey de Israel.” (San Andrés de Creta)

Llevar estos ramitos es anunciar que la Cruz es camino de donación y de curación de nuestros egoísmos, que el sufrimiento puede y debe ser transfigurado en oblación de amor, que el Rey de paz que viene y está en medio de nosotros, con su Cruz redentora, ha disipado las tinieblas de la mentira, de la soberbia que mata al Amor, de la violencia y la indiferencia.

Llevar estos ramitos es comprometerse con Jesús en su camino hacia la Cruz, en su seguimiento; es entrar nuevamente en el discipulado. Es dejar que su gracia salvadora, la gracia bautismal que quiero ver renovada en estos días por una sincera confesión, pueda dar en mí los más hermosos frutos para gloria del Padre: “Tú que entonces nos compraste por tu Cruz, levántanos por tu misma gloriosísima Pasión cuando de nuevo caemos. Acepta con bondad nuestra alabanza y la humillación de nuestras penitencias. Riéganos con tu lluvia para que, floreciendo, merezcamos un día agradarte por la abundancia de sazonados frutos.” (Bendición de ramos de la Liturgia dominicana)

La procesión de ramos manifiesta nuestro querer caminar con Él siempre, caminar por El –o sea sólo movidos por su amor- y caminar en Él –viviendo dentro de sus sentimientos- en su abajamiento humilde que nos eleva, como nos lo canta San Pablo en su himno a los Filipenses.
Llevar estos ramitos es también querer seguirlo en su pena, adentrándome en sus sufrimientos, morando en sus llagas, dejándome purificar por su Sangre. Llevando estos ramitos queremos dejar que Jesús nos introduzca en su Semana Mayor, en su Paso hacia el Padre. Queremos dejarle a El, el Siervo sufriente, el esclavo por amor, lavar nuestros pies cansados, heridos y sucios.

Llevar estos ramos es ponerse en camino hacia el Misterio más grande de la Caridad, el Misterio del Amor hasta el fin, el Misterio que resume todos los misterios: cuando el Piadoso Pelícano rompa su pecho, el pecho por mi amor muy lastimado, para alimentar a sus pichones dando su Carne y su Sangre. ¡Quién nos diera la gracia de morar siempre en ese Misterio de Luz del Cenáculo para aprender de nuevo el Mandato de la Caridad!

¡Quién nos concediera la gracia de permanecer esta semana en su Amor redentor y reclinarnos, como un hijito pequeño que quiere aprenderlo todo, para ser introducido en la ciencia de los Santos, que mana del torrente de Vida del Corazón de Jesús! ¡Señor yo quiero como Juan, tu pequeño hijito, aprender que Dios es Amor, reclinado en tu Corazón Eucarístico! ¡Cuánto late este Corazón en ansias de comer la Pascua con nosotros antes de padecer!

Llevar estos ramitos es dirigirse a la Cena gloriosa del Cordero, las Bodas de Sangre: “Allí me dio su pecho, allí me enseñó ciencia muy sabrosa; y yo le di de hecho a mí, sin dejar cosa.” (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual)

Llevar estos ramitos es pedir gracia al Señor para poder velar siquiera una hora con El. ¿Dónde están en la agonía de Getsemaní aquellos que lo aclamaban? Yo quiero quedarme contigo Jesús, en el Huerto, en la noche del mundo y de la historia, sólo se encuentra Luz y Vida acompañando tu desolación. ¿Dejaremos sólo al Amigo del hombre que en esta noche nos pide presencia y calor de hermano? ¿Dormiremos plácidamente cuando Jesús postrado en tierra, aplastado por el peso de mil mundos, llevando en su carne inmaculada las inmundicias de todos nosotros, pide un hombro cercano en donde apoyar su tristeza, su náusea? ¿Simón duermes, no has podido velar conmigo? ¿Hijo mío, tú también te duermes…? Jesús, ayúdame a no dejarte sólo en tu Agonía, si me duermo, que el Ángel de Getsemaní te susurre mi nombre y te diga mi amor, frágil e inconstante, pero es el único que puedo darte, y esto te anima y consuela…Tú mueres por ese poquito de amor, mueres sediento de esa gota de mi amor…

Llevar estos signos de la Victoria del Rey nos deben mover a ser protagonistas de su Via Crucis, del camino real de la Santa Cruz. ¿En qué bando nos alistaremos? ¿Bajo qué bandera pelearemos el noble combate de la fe? Tal vez esté muy a mano el de los indiferentes, el de la lástima superficial, el de Pedro que lo seguía de lejos y que por esto lo negó traidoramente. Queremos ser recibidos bajo la Bandera del Rey, el estandarte del Amor, queremos reconocerle sólo a Él como Rey: “Reconocerle como Rey significa aceptarle como quien nos indica el camino. Aquél de quien nos fiamos y a quien seguimos. Significa aceptar su palabra como criterio válido para nuestra vida. Se trata de optar entre vivir sólo para mí o entregarme a lo más grande. Al seguir a Jesucristo me pongo al servicio de la verdad y el amor. Al perderme vuelvo a encontrarme” (Benedicto XVI)

Señor, no permitas que nos apartemos de ti, nosotros que hoy aclamamos tu Victoria. Queremos en esta semana ser buenos cireneos, tal vez un poco forzados a abrazarnos a tu Cruz, la tuya, en donde nos llevas a todos… Pero el Cireneo caminando detrás de ti se convirtió en discípulo, nació como discípulo abrazado al leño. ¡Yo quiero, como él, gustar un poquito de la fuerza regeneradora de tu Cruz, para que de espectador me convierta en corredentor contigo! ¡En cuantos Via Crucis del Hijo de Dios en este mundo faltan buenos cireneos!

Llevar el trofeo del Rey -estos ramitos y palmas- me compromete a saber reconocerlo en los hermanos caídos, quiero en mi caminar hacerme buen cireneo…para que abrazado a la cruz del que cae podamos juntos seguir a Aquel que nos está sosteniendo a todos.

Llevar estos ramos de olivo me compromete a detenerme en la escuela de la Verónica: la imagen más hermosa de la misericordia… La Verónica: estación de los enamorados y de los santos: ¡Eres el más bello de todos los hombres! Ella no puede cambiar la suerte del Condenado, ella no puede cargar su cruz, Ella no puede casi nada…Pero el Amor es ingenioso y en un gesto de ternura devuelve la luz a los ojos del Rey hermoso, le devuelve su dignidad, su misericordia como un vaso de agua fresca alivia el Corazón agonizante de Cristo. Si llevo bien alto este ramo de olivo me dispondré para dejarme exprimir por la gracia y convertirme en aceite de consolación y alivio para el Rostro sufriente del Amado en los hermanos. ¡Qué preludio del cielo, poder descubrir y revelar el Rostro del Amado en sus pequeños, en aquellos donde el Hijo de Dios sigue en agonía hasta el fin del mundo! ¡Qué te vea Jesús! Que sepa descubrirte en el Via Crucis de mis hermanos, que limpiando sus heridas, sus salivazos, sus espinas, pueda descubrirte en ellos y de esa manera puedas grabarte más hondamente en mi vida. ¡Jesús, danos más Verónicas, que con ternura puedan limpiar tu Rostro tan inhumanamente ultrajado…!

Llevar estos hermosos ramos es permanecer con Juan y María al pié de la Cruz para mirarle, sólo mirarle y dejarse atraer…Atráeme en pos de ti, corramos, dice el alma enamorada, que contempla a su Amado en la Cruz como un lirio entre espinas.

Mirar y escuchar, dejar que las gotas de Sangre y Vida que son sus siete palabras puedan horadar la dureza del corazón de piedra, puedan hacer nacer en él la luz: ¡¡Padre perdónales porque no saben lo que hacen; Dios mío, Dios mío porqué!!...; ¡¡Hoy estarás conmigo…; He ahí a tu hijo, he ahí a tu Madre; Tengo sed; Todo está consumado; Padre en tus manos!! Salí del Padre y vine al mundo, ahora dejó el mundo y voy al Padre…Cada una de estas siete palabras es como un prisma cristalino en donde podemos contemplar la luz del Verbo, el ocaso del Verbo enmudecido en la Cruz en millares de luces y colores…Todos los balbuceos y palabras de la Historia de la Salvación están allí. Todo el Evangelio se resume en siete palabras, en la Palabra de la Cruz.

Mirar, recibir y darse como Juan, como la Reina de los Mártires, como los Santos y Santas, pequeños y grandes, que habiéndolo seguido en la pena hoy comparten su inmarcesible Gloria. Mártires muy cercanos a nuestro tiempo, mártires pequeños y grandes: jóvenes, padres y madres de familia, religiosos, sacerdotes, monjas de clausura, obispos. Baste leer la historia del siglo XX para no olvidar a estos hermanos y hermanas en la fe que murieron aclamando a Cristo Rey, que dieron su sangre humilde y preciosa para que el Rey crucificado no fuera derribado de las plazas, de las escuelas, de los hospitales, de los tribunales de justicia, de los palacios ejecutivos.

Mártires de ideologías ateas -ideologías que sólo saben de odio y fantasías de paraísos mundanos- que no se plegaron a pensar la locura de un mundo sin Jesucristo. ¡Hoy todos ellos nos acompañan en esta procesión, cantando la Victoria de Cristo y animándonos a dar la vida -el martirio gota a gota- nos consuelan y animan! ¡Avivan nuestro amor! ¿Qué hemos hecho del testimonio de estos hermanos mártires de Cristo Rey? ¿Damos la vida para que Cristo pueda reinar en estos desiertos agrestes y violentos de nuestra sociedad?

¡Quédate y reina sobre nosotros Jesús! Mira lo que hemos hecho sin Ti… ¡Quédate con nosotros, Jesús, nos da miedo tanta oscuridad! ¡Hoy más que nunca, te necesitamos!

Mira lo que es la familia, la escuela, la plaza, la justicia sin Ti, Único Rey de Justicia y de Paz.
Mira cómo la vida humana creada y redimida al precio de tu dolor fecundo es tratada como desperdicio, como objeto. ¿De qué derechos humanos podemos hablar sin Ti Hombre verdadero? Tú eres el Hombre…Ecce Homo. Que tu Cruz redentora, que tu Rostro coronado de espinas nos enseñe el verdadero humanismo. Reina en esta pobre sociedad sin Dios y que se muere de hambre y sed de un sentido para su dolor, para su vivir y para su amar. Tú eres el único Sentido: “¡Oh Cristo, Rey de Amor! Llegaste a Jerusalén como rey humilde montado en un asno; te rogamos que vengas y te quedes también entre nosotros para que sintamos tu presencia” (Oración de bendición de los ramos, Liturgia Dominicana)

Llevar estos ramos es ofrecerse a vivir su Misterio, sus pasos, sus ansias, sus sudores, sus lágrimas, su vaciamiento, su abandono…es pedir a la Discípula, la Virgen María, la Reina del Amor: Haz que pueda embriagarme de su Cruz. (Fac me cruce inebriare). Sólo eso.
Esos ramitos me hablan de su Victoria por la Cruz y me anuncian mi futura victoria si permanezco con Él y le sigo. Cada vez que los contemplemos en nuestras casas, en nuestro lecho, en los hospitales, en los lugares en donde trabajamos y servimos, en las tumbas de nuestros queridos difuntos, recordemos que somos seguidores de un Rey Crucificado, que no viene a dominar sino a sembrar la reconciliación y la paz.

Cada vez que miremos estos ramos benditos digamos a Jesús: ¡Tuyo Soy, Tú eres mi Rey! , yo quiero seguirte…siempre, donde Tú vayas, si Tú estás me basta, sólo quiero tener los ojos y el corazón fijos en Ti, mis vacilantes pies en tus huellas de Sangre y de Gloria: “Rex Christe, Redemptor” Amén


P. Marco Antonio Foschiatti OP.
Convento San Martín de Porres
Mar del Plata, Prov. de Buenos Aires,
Argentina.

jueves, 25 de marzo de 2010

+ Entrevista al teólogo y liturgista Nicola +


Entrevista al teólogo y liturgista Nicola Bux




ROMA, martes 23 de marzo de 2010 (ZENIT.org).- En julio de 2007, con el Motu Proprio Summorum Pontificum, el Pontífice Benedicto XVI restableció la celebración de la Misa según el rito tridentino.


El hecho suscitó una revulsión. Se elevaron vibrantes voces de protesta, pero también aclamaciones valerosas.


Para explicar el sentido y la práctica de la reforma litúrgica de Benedicto XVI, Nicola Bux, sacerdote y experto en liturgia oriental, así como consultor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, ha publicado el libro La riforma di Benedetto XVI. La liturgia tra innovazione e tradizione (Piemme, Casale Monferrato 2008), con prólogo de Vittorio Messori.


En el libro, el experto explica que la recuperación del rito latino no es un paso atrás, una vuelta a los tiempos anteriores al Concilio Vaticano II, sino un mirar adelante, recuperando de la tradición pasada lo más bello y significativo que ésta puede ofrecer a la vida presente de la Iglesia.


Según Bux, lo que el Pontífice quiere hacer en su paciente obra de reforma es renovar la vida del cristiano, los gestos, las palabras, el tiempo cotidiano restaurando en la liturgia un sabio equilibrio entre innovación y tradición. Haciendo con ello surgir la imagen de una Iglesia siempre en camino, capaz de reflexionar sobre sí misma y de valorar los tesoros de los que es rico su depósito milenario.


Para intentar profundizar el significado y el sentido de la Liturgia, sus cambios, la relación con la tradición y el misterio del lenguaje con Dios, ZENIT ha entrevistado a Nicola Bux.


- ¿Qué es la liturgia y por qué es tan importante para la Iglesia y para el pueblo cristiano?


Bux: La sagrada liturgia es el tiempo y el lugar en el que seguramente Dios sale al encuentro del hombre. Por tanto, el método para entrar en relación con él es precisamente el de rendirle culto: Él nos habla y nosotros le respondemos; le damos gracias y Él se comunica a nosotros. El culto, del latín colere, cultivar una relación importante, pertenece al sentido religioso del hombre, en toda religión desde tiempos inmemoriales.


Para el pueblo cristiano, la sagrada liturgia y el culto divino realizan por tanto la relación con cuanto tiene de más querido, Jesucristo Dios – el atributo sagrada significa que en ella tocamos su presencia divina. Por esto la liturgia es la realidad y la actividad más importante para la Iglesia.


- ¿En qué consiste la reforma de Benedicto XVI y por qué ha suscitado tantas reacciones?


Bux: La reforma de la liturgia, término a entender, según la Constitución litúrgica del Concilio Vaticano II, como instauratio, es decir, como restablecimiento en el lugar correcto de la vida eclesial, no comienza con Benedicto XVI sino con la historia misma de la Iglesia, desde los apóstoles a la época de los mártires, con el papa Dámaso hasta Gregorio Magno, desde Pío V y Pío X a Pío XII y Pablo VI. La instauratio es continua, porque el riesgo de que la liturgia decaiga de su lugar, que es el de ser fuente de la vida cristiana, existe siempre; la decadencia viene cuando se somete el culto divino al sentimentalismo y al activismo personales de clérigos y laicos, que penetrando en él lo transforman en obra humana y entretenimiento espectacular: un síntoma hoy es por ejemplo el aplauso en la Iglesia, que subraya indistintamente el bautismo de un recién nacido y la salida de un ataúd en un funeral. Una liturgia convertida en entretenimiento, ¿no necesita una reforma? Eso es lo que Benedicto XVI está haciendo: el emblema de su obra reformadora será el restablecimiento de la Cruz en el centro del altar, para hacer comprender que la liturgia está dirigida al Señor y no al hombre, aunque sea ministro sagrado.


La reacción existe siempre en cada cambio de tercio de la historia de la Iglesia, pero no hay que impresionarse.


-¿Cuáles son las diferencias entre los llamados innovadores y los tradicionalistas?


Bux: Estos dos términos deben antes aclararse. Si innovar significa favorecer la instauratio de la que hablaba, es precisamente lo que hace falta; como también, si traditio significa custodiar el depósito revelado sedimentado también en la liturgia. Si en cambio innovar quisiera decir transformar la liturgia de obra de Dios en acción humana, oscilando entre un gusto arcaico que quiere conservar de ella sólo los aspectos que agradan, y un conformismo a la moda del momento, estamos en el mal camino; o al contrario, ser conservadores de tradiciones meramente humanas que se han superpuesto a modo de incrustación en la pintura, no dejando ya percibir la armonía del conjunto. En realidad, los dos opuestos acaban por coincidir, revelando su contradicción. Un ejemplo: los innovadores sostienen que la Misa antiguamente era celebrada dirigida al pueblo. Los estudios demuestran lo contrario: la orientación ad Deum, ad Orientem, es la propia del culto del hombre a Dios. Piénsese en el judaísmo. Aún hoy, todas las liturgias orientales lo conservan. ¿Como es posible que los innovadores, amantes de la restauración de los elementos antiguos en la liturgia posconciliar, no lo hayan conservado?


-¿Qué significado tiene la tradición en la historia y en la fe cristianas?


Bux: La tradición es una de las fuentes de la Revelación: la liturgia, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica (1124), es su elemento constitutivo. Benedicto XVI, en el libro Jesús de Nazaret, recuerda que la Revelación se ha hecho liturgia. Luego están las tradiciones de fe, de cultura, de piedad que han entrado y han revestido la liturgia, de modo que conocemos varias formas de ritos en Oriente y en Occidente. Todos comprenden por tanto por qué la Constitución sobre liturgia, en el n 22, § 3 afirme perentoriamente: "nadie, absolutamente, aunque sea sacerdote, se atreva, por iniciativa propia, a añadir, quitar o cambiar algo en materia litúrgica".


- ¿Sería posible según usted volver hoy a la misa en latín?


Bux: El Misal Romano renovado por Pablo VI está en latín y constituye la edición llamada típica, porque a ella deben hacer referencia las ediciones en lenguas actuales preparadas por las Conferencias Episcopales nacionales y territoriales, aprobadas por la Santa Sede. Por tanto, la misa en latín se ha seguido celebrando también con el nuevo Ordo, aunque raramente. Esto ha terminado por contribuir a la imposibilidad de una asamblea compuesta de lenguas y naciones, de participar en una Misa celebrada en la lengua sagrada universal de la Iglesia católica de rito latino. Así, en su lugar, han nacido las llamadas Misas internacionales, celebradas de forma que las partes de las que se compone la Santa Misa se reciten o canten en muchas lenguas; ¡así cada grupo entiende sólo la suya!


Se había mantenido que el latín no lo entendía nadie; ahora, si la Misa en un santuario se celebra en cuatro idiomas, cada grupo acaba por comprender sólo la cuarta parte de ella. Aparte de otras consideraciones, como auguró el Sínodo de 2005 sobre la Eucaristía, se debe volver a la Misa en latín: al menos una dominical en las catedrales y en las parroquias. Esto ayudará, en la llamada sociedad multicultural actual, a recuperar la participación católica sea en cuanto a sentirse Iglesia universal, sea en cuanto a congregarse junto a otros pueblos y naciones que componen la única Iglesia. Los cristianos nacionales, aún dando espacio a las lenguas nacionales, han conservado el griego y el eslavo eclesiástico en las partes más importantes de la liturgia, como la anáfora y las procesiones con las antífonas para el Evangelio y el Ofertorio.


A instaurar todo esto contribuye enormemente el antiguo Ordo del Misal Romano anterior, restablecido por Benedicto XVI con el Motu proprio Summorum Pontificum, que, simplificando, se llama Misa en latín: en realidad es la Misa de san Gregorio Magno, en cuanto que su estructura básica se remonta a la época de este pontífice y ha permanecido intacta a través de los añadidos y simplificaciones de Pío V y de los demás pontífices hasta Juan XXIII. Los padres del Vaticano II la celebraron a diario sin advertir ninguna oposición con modernización que estaban realizando.


-El Pontífice Benedicto XVI ha planteado el problema de los abusos litúrgicos. ¿De qué se trata?


Bux: A decir verdad, el primero en lamentar las manipulaciones en la liturgia fue Pablo VI, pocos años después de la publicación del Misal Romano en la audiencia general del 22 de agosto de 1973. Pablo VI, por otro lado, estaba convencido de que la reforma litúrgica realizada tras el Concilio, verdaderamente había introducido y sostenido firmemente las indicaciones de la Constitución litúrgica (discurso al sagrado colegio del 22 de junio de 1973). Pero la experimentación arbitraria continuaba y exacerbaba, al contrario, la nostalgia del rito antiguo. El papa, en el consistorio del 27 de junio de 1977 amonestaba a los "rebeldes" por las improvisaciones, banalidades, frivolidades y profanaciones, pidiéndoles severamente que se atuvieran a la norma establecida para no comprometer la regula fidei, el dogma, la disciplina eclesiástica, lex credendi y orandi; y también a los tradicionalistas, para que reconociesen la "accidentalidad" de las modificaciones introducidas en los sagrados ritos.


En 1975, la bula Apostolorum Limina de Pablo VI para la convocatoria del año santo, a propósito de la renovación litúrgica, observaba: "Estimamos extremadamente oportuno que esta obra sea reexaminada y reciba nuevas evoluciones, de modo que, basándose en lo que ha sido firmemente confirmado por la autoridad de la Iglesia, se pueda observar en todas partes los que son verdaderamente válidos y legítimos y continuar su aplicación con celo aún mayor, según las normas y los métodos aconsejados por la prudencia pastoral y por una verdadera piedad".


Omito las denuncias de abusos y sombras en la liturgia por parte de Juan Pablo II en muchas ocasiones, en particular en la Carta Vicesimus quintus annus, desde la entrada en vigor de la Constitución sobre liturgia. Benedicto XVI, por tanto, ha pretendido volver a examinar y dar nuevo impulso precisamente abriendo una ventana con el Motu proprio, para que poco a poco cambie el aire y encarrile en su sitio todo lo que ha ido más allá de la intención y la letra del Concilio Vaticano II, en continuidad con toda la tradición de la Iglesia.


-
Usted ha afirmado muchas veces que en una correcta liturgia es necesario respetar los derechos de Dios. ¿Nos explica qué intenta sostener?


Bux: La liturgia, término que en griego indica la acción ritual de un pueblo que celebra, por ejemplo, sus fiestas, como sucedía en Atenas o como sucede aún hoy con la inauguración de las Olimpiadas u otras manifestaciones civiles, evidentemente está producida por el hombre. La sagrada liturgia, ostenta este atributo porque no está hecha a nuestra imagen – en tal caso el culto sería idolátrico, es decir, creado por nuestras manos – sino que está hecha por el Señor omnipotente: en el Antiguo Testamento, con su presencia indicaba a Moisés cómo debía predisponer en sus mínimos detalles el culto al Dios único, junto a su hermano Aarón. En el Nuevo Testamento, Jesús hizo otro tanto al defender el verdadero culto expulsando a los mercaderes del Templo y dando a los Apóstoles las disposiciones para la Cena pascual. La tradición apostólica ha recibido y relanzado el mandato de Jesucristo. Por tanto, la liturgia es sagrada, como dice Occidente, es divina, como dice Oriente, porque está instituida por Dios. San Benito la define Opus Dei, obra de Dios, a la que nada debe anteponerse. Precisamente la función mediadora entre Dios y el hombre, propia del sumo sacerdocio de Cristo, y ejercida en la y con la liturgia por el sacerdote ministro de la Iglesia, atestigua que la liturgia desciende del cielo, como dice la liturgia bizantina en base a la imagen del Apocalipsis. Es Dios quien la establece y por tanto indica cómo se le debe "adorar en espíritu y en verdad", es decir, en Jesús Hijo suyo y en el Espíritu Santo. Él tiene el derecho de ser adorado como Él quiere.


Sobre todo esto es necesaria una profunda reflexión, en cuanto que su olvido está en el origen de los abusos y de las profanaciones, ya descritas admirablemente en 2004 por la Instrucción Redemptionis Sacramentum de la Congregación para el Culto Divino. La recuperación del Ius divinum en la liturgia, contribuye mucho a respetarla como cosa sagrada, como prescribían las normas; pero también las nuevas deben volver a ser seguidas con espíritu de devoción y obediencia por parte de los ministros sagrados para edificación de todos los fieles y para ayudar a muchos que buscan a Dios a encontrarle vivo y verdadero en el culto divino de la Iglesia. Los obispos, los sacerdotes y los seminaristas deben volver a aprender y realizar los sagrados ritos con este espíritu, y contribuirán a la verdadera reforma querida por el Vaticano II y sobre todo a reavivar la fe que, como escribió el Santo Padre en la Carta a los Obispos del 10 de marzo de 2009, corre el riesgo de apagarse en muchas partes del mundo.


Por Antonio Gaspari, traducción del italiano por Inma Álvarez

lunes, 22 de marzo de 2010

Primer Domingo de Pasión

Sequéntia sancti Evangélii secúndum Joanem. Jn 8, 46-59.

In illo témpore: Dicebat Jesus turbis Judaeorum: Quis ex vobis arguet me de peccato? Si veritatem dico vobis, quare non creditis mihi? Qui ex Deos est, verba Dei audit. Propterea vos non auditis, quia ex Deo non estis. Responderunt ergo Judaei, et dixerunt ei: None bene dicimus nos, quia Samaritanus es tu, et daemonium habes? Respondit Jesus: Ego daemonium non habeo: sed honorifico Patrem meum, et vos inhhonorastis me. Ego autem non quaero gloriam meam: est qui quaerat, et judicet. Amen, amen dico vobis: si quis sermonem meum servaverit, mortem non videbit in aeternum. Dixerunt ergo Judaei: Nunc cognovimus quia daemonium habes. Abrham mortuus est, et prophetae; et tu dicis: Si quis sermonem meum servaverit, non gustabit mortem in aeternum. Numquid tu major es patre nostro Abraham, qui mortuus est? et prophetae mortui sunt. Quem teipsum facis? Respondit Jesus: si ego glorifico meipsum, gloria mea nihil est: est Pater meus, qui glorificat me, quem vos dicitis quia Deus vesterest, et non cognovistis eum: ego autem novi eum: et si dixero, quia non scio eum, ero similis vobis, mendax. Sed scio eum, et sermonem ejus servo. Abraham pater vester exsultavit, ut videret diem meum: vidiit. et gavius est. Dixerunt ergo Judaei ad eum: Quinquaginta annos nondum habes, et Abraham vidisti? Dixit eis Jesus: amen, amen dico vobis, antequam Abraham fieret, ego sum. Tulerunt ergo lapides, ut jacerent in eum; Jesus autem abscondit se, et exivit de templo.


Continuación del Santo Evangelio según San Juan ( Jn 8, 46-59) -

En aquel tiempo, dijo Jesús a las turbas de los judíos: "¿Quién de vosotros me con- vencerá. de pecado? ¿Si os digo la verdad, por qué no me creéis? El que es de Dios, oye las palabras de Dios. Por eso, vosotros no las oís, porque no sois de Dios". Los judíos respondieron: "¿No decimos bien que eres un samaritano, y que estás endemoniado?" Jesús respondió: "Yo no estoy poseído del demonio, sino que honro a mi Padre, y vosotros me habéis deshonrado a mí. Pero yo no busco mi gloria: hay quien la promueva y la vindique. En verdad, en verdad, os digo que quien observare mi doctrina, no morirá. jamás." Los judíos le dijeron: "Ahora conocemos que estás poseído de algún demonio. Abrahán murió, y los profetas, y tú dices: 'Quien observare mi doctrina no morirá. eternamente'. Por ventura, ¿eres mayor que nuestro padre Abrahám, el cual murió, que los profetas, que también murieron? Tú, ¿por quién te tienes?" Jesús les respondió: "Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada vale; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios, y no le conocéis; mientras que yo le conozco. y si dijese que no le conozco, sería tan mentiroso como vosotros. Mas, le conozco, y observo sus palabras. Abrahán, vuestro Padre, deseó con ansia ver mi día. Lo vió, y gozó mucho". Y los judíos le dijeron: "¿Aun no tienes cincuenta años, y has visto a Abrahán?" Jesús les dijo: "En verdad, en verdad os digo, que antes que Abrahán fuera criado, existo yo." Tomaron entonces piedras para lanzárselas, mas, Jesús, se escondió, y salió del templo.

domingo, 14 de marzo de 2010

Tercer Domingo de Cuaresma

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Sequentia sancti Evangelii secundum Joanem 6, 1-15

In illo tempore: Abiit Jesus trans mare Galilaeae, quod es Tiberiadis, et sequebatur eum multitudo magna, quia videbant signa quae faciebat super his qui infirmabantur, Subiit ergo in montem Jesus, et ibi sedebat cum discipulis suis. Erat autem proximum Pascha, dies fesstus Judaeorum. Cum sublevasset ergo oculos Jesus et vidisset quia multitudo maxima venit ad eum, dixit ad Philippum: Unde ememus panes, ut manducent hi? Hoc autem dicebat tentans eum; ipse enim sciebat quid esset facturus. Respondit ei Philippus: Ducentorum denariorum panes nonsufficiunt eis, ut unusquisque modicum quid accipiat. dicit ei unus ex Discipulis eius. Andreas frater Simonis Petri: Est puer unus hic qui habet quinque panes hordeaceos et duos pisces; sed haec quid sunt inter tentos? Dixit ergo Jesus:Facite homines discumbere. Erat autem foenum multum in loco. Discubuerunt ergo viri, numero quasi quinque millia. accepit ergo Jesus panes, et cum gratias egisset, distribuit discumbentibus: similiter et ex piscibus quantum volebant. Ut autem impletisunt, dixit discipulis suis: Colligite quae superaverunt fragmenta, ne pereant. Collegerunt ergo, et impleverunt duodecim cophinos fragmentorum ex quinque panibus hordeaceis quae superfuerunt his qui manducaverant. Illi ergo homines cum videsent quod Jesus fecerat signum, dicebant: QuiaHic est vere Propheta, qui venturus est in mundum. Jesus ergo cum
cognovisset quia venturi essent ut raperent cum et facerent eum regem, fugit iterum in montem ipse solus.


Continuación del santo Evangelio según S. Juan 6,1-15

En aquel tiempo, pasó Jesús a la otra parte del mar de Galilea, que es el lago Tiberíades, y le seguía una gran multitud de gente, porque veían los milagros que hacía con los enfermos. Subió, pues, Jesús, a un monte, y sentóse allí con sus discípulos. Acercábase ya la Pascua, día de gran fiesta para los judíos. Habiendo, pues, alzado Jesús los ojos, y viendo que venía hacia sí tan gran multitud, dijo a Felipe: " ¿Dónde compraremos panes para que coma esta gente?" Esto lo decía para probarle, pues El sabía bien lo que había de hacer. Felipe le respondió: "Doscientos denarios de pan no les alcanzan para que cada uno tome un bocado. Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces: mas, ¿qué es esto para tanta gente?" Pero Jesús dijo: "Haced sentar a esas gentes." En aquel lugar había mucha hierba. Sentáronse, pues, como unos cinco, mil hombres. Tomó entonces, Jesús, los panes, y habiendo dado gracias a su Padre, los repartió entre los que estaban sentados, y lo mismo hizo con los peces, dando a todos cuanto querían. y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos : "Recoged los pedazos que han sobrado, para que no se pierdan. Hiciéronlo así, y llenaron doce cestos de los pedazos que habían sobrado de los cinco panes de cebada, después que todos hubieron comido. Aquellos hombres, cuando vieron el milagro que había hecho Jesús, decían: "Este es verdaderamente el Profeta que ha de venir al mundo". Y Jesús, notando que habían de venir para llevárselo y hacerle Rey, huyó otra vez al monte, él solo.

martes, 9 de marzo de 2010

Tercer Domingo de Cuaresma

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Sequentia sancti Evangelii secundum Lucam. Luc. 11, 14-28 -

In illo tempore: Erat Jesus ejiciens dæmonium, et illud erat mutum. Et cum ejecisset dæmonium, locutus est mutus, et admiratæ sunt turbæ. Quidam autem ex eis dixerunt: In Beelzebub principe dæmoniorum ejicit dæmonia. Et alii tentantes, signum de cælo quærebant ab eo. Ipse autem ut vidit cogitationes eorum, dixit eis: Omne regnum in seipsum divisum desolabitur, et domus supra domum cadet. Si autem et satanas in seipsum divisus est, quomodo stabit regnum eius? quia dicitis in Beelzebub me ejicere dæmonia. Si autem ego in Beelzebub ejicio dæmonia: filii vestri in quo ejiciunt? Ideo ipsi judices vestri erunt. Porro si in digito Dei ejicio dæmonia: profecto pervenit in vos regnum Dei. Cum fortis armatus custodit atrium suum, in pace sunt ea quæ possidet. Si autem fortior eo superveniens vicerit eum, universa arma ejus auferet, in quibus confidebat, et spolia ejus distribuet. Qui non est mecum, contra me est: et qui non colligit mecum, dispergit. Cum immundus spiritus exierit de homine, ambulat per loca inaquosa, quærens requiem: et non inveniens, dicit: Revertar in domum meam, unde exivi. Et cum venerit, invenit eam scopis mundatam, et ornatam. Tunc vadit, et assumit septem alios spiritus secum nequiores se, et ingressi habitant ibi. Et fiunt novissima hominis illius pejora prioribus. Factum est autem, cum hæc diceret: extollens vocem quædam mulier de turba, dixit illi: Beatus venter, qui te portavit, et ubera quæ suxisti. At ille dixit: Quinimmo beati, qui audiunt verbum Dei, et custodiunt illud.

Continuación del santo Evangelio según S. Lucas.

- En aquel tiempo: Estaba Jesús lanzando un demonio el cual era mudo. Y así que hubo echado al demonio, habló el mudo, y se maravillaron las gentes. Mas algunos dijeron: En virtud de Belzebub, príncipe de los demonios, echa él los demonios. Y otros, para tentarle, le pedían algún prodigio del cielo. Jesús, cuando vio sus pensamientos, les dijo: Todo reino dividido en bandos, quedará destruido, y caerán casas sobre casas. Pues si Satanás está también dividido contra sí mismo, ¿cómo subsistirá su reino? pues decís que yo lanzo demonios con el poder de Belzebub. Y si, por virtud de Belzebub, lanzo yo los demonios, vuestros hijos ¿por virtud de quién los lanzan? Por esto serán ellos los que os han de juzgar. Mas, si con el dedo de Dios lanzo los demonios, es señal de que el reino de Dios ha llegado ya a vosotros. Cuando un valiente armado guarda la puerta de su casa, está seguro todo cuanto posee. Mas, si asaltándole otro más fuerte que él, le venciere, le quitará todas sus armas, y repartirá los despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, anda por lugares áridos buscando reposo, y no hallándolo, se dice: Me volveré a mi casa, de donde salí. Y regresando a ella, la encuentra barrida y bien adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrando en ella, se establecen allí; y el nuevo espíritu de aquel hombre, es así peor que el primero. Y aconteció que, mientras decía él esto, una mujer del público levantó la voz y exclamó: Bienaventurado el vientre que te llevó, y los pechos que te amamantaron. e él dijo: bienaventurados, más bien, los que escuchan la palabra de Dios, y la ponen en práctica.