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domingo, 26 de diciembre de 2010

Receso de verano

A partir de hoy queda suspendida la celebración de la Santa Misa Tradicional en el Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, Arquidócesis de La Plata, hasta el 1° domingo del mes de febrero del año 2011.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

+ Novena de Navidad +



Ofrecemos a continuación los textos tradicionales de la Novena de Navidad, traducidos del latín al español. Existen otros, de factura más popular, sin embargo, al menos este año ,consideramos oportuno ofrecer a nuestros lectores y amigos, este de origen inmemorial.


Es un texto más bien breve, inspirado en sus formas y estructura en el Breviario. De hecho, a su imagen, la mayoría de las frases están extraídas textualmente de la Sagrada Escritura.


Forman parte de esta Novena, las antiquísimas "antífonas O" cantadas solemnente cada tarde a lo largo de los siglos en monasterios, catedrales y colegiatas.




Invitatorio




Antífona: Venid y adoremos al Rey Señor que habrá de llegar
¡Regocíjate hija de Sión, alégrate hija de Jerusalén! He aquí que vendrá el Señor y en aquel día brillará una gran luz, los montes destilarán dulzura y de las colina manarán leche y miel, porque vendrá un gran profeta y renovará Jerusalén. Venid y adoremos...
He aquí que vendrá el Dios hecho hombre de la dinastía de David; se sentará en el trono; le vereís y vuestro corazón se regocijará. Venid y adoremos...
He aquí que vendrá el señor, nuestro Protector, el Santo de Israel, portando corona regia; El dominará de un mar a otro del río hasta los confines de la tierra. Venid y adoremos...
He aquí que se manifestará el Señor, y Él no miente; si tardase, espéralo, porque vendrá y no tardará. Venid y adoremos....
El Señor descenderá como la lluvia sobre el vellón; en el día de su llegada traerá la justicia y la paz: todos los reyes de la tierra lo adorarán y todos los pueblos le servirán. Venid y adoremos...
Nos nacerá un niño y su nombre será Dios fuerte; se sentará en el trono de su padre David y dominará; en sus espaldas estará el poder. Venid y adoremos...
Belén, ciudad del Gran Dios, de ti saldrá el dominador de Israel; y salida como al comienzo de la eternidad; Él será grande en medio de toda la tierra. Venid y adoremos...

En la víspera de navidad se dirá:
Mañana se cancelará la culpa terrenal y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. Venid y adoremos...

Cerca está el Señor. Venid adorémosle.


Laetentur Caeli


Alégrense los cielos y exulte la tierra, cantad oh montes, alabanzas.


La alegría brote de los montes, y de las colinas la justicia.
Porque vendrá el Señor, Dios nuestro; y habrá misericordia para los pobres.
Destilad, oh cielos, desde lo alto y de las nubes descienda el Justo, ábrase la tierra y germine el Salvador.
Acuérdate de nosotros, oh Señor y visítanos en tu salud.
Manda, oh Señor, el Cordero, dominador de la tierra de la piedra del desierto hasta el monte de la hija de Sión.
Ven y líbranos Señor Dios de las virtudes, muéstranos tu rostro y salvos seremos.
Ven Señor, visítanos en la paz y alegrémonos con corazón perfecto.
Para que conozcamos tus caminos en la tierra, tu salud en medio de las gentes.
Excita, Señor tu potencia y llega, para que nos hagas salvos.
Ven oh Señor y no tardes, perdona los delitos de tu pueblo.
Ábranse los cielos y desciende, de los montes surga el agua a tu mirada.
Ven Señor, muéstranos tu rostro, tú que te sientas sobre los Querubines.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...

Capítula

Por nosotros llegará el Precursor, el Cordero inmaculado, según el orden de Melquisedech, hecho Pontífice eternamente y por los siglos de los siglos. Él es el Rey de la justicia y su Generación no tiene fin.
R)Demos gracias a Dios


Himno

He aquí que vibra una clara voz y suena
hasta en los más recónditos lugares:
los sonidos se desvanecen,
desde lo alto desciende Jesús.

He aquí que nos es enviado el Cordero
a cancelar gratuitamente nuestras faltas.
Con lágrimas en los ojos
todos imploramos su perdón.

El Bienaventurado Creador de toda cosa,
toma el Cuerpo de criatura
para librar con su carne nuestra carne
y para no tener que condenar a sus criaturas.

En el casto seno de María
entra la gracia celestial;
y su corazón la Virgen lleva
el secreto desconocido para ella.

Su púdico seno llega a ser luego
el templo del Señor.
Toda pura, sin mancha,
concibe a Dios.

Dése gloria a Dios Padre,
y a su Hijo,
con el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Amén


V) Destilad, oh cielos, desde lo alto y de las nubes descienda el Justo.

R) Ábrase la tierra y germine el Salvador.

Antífonas para cada día


16 de diciembre. He aquí qe vendrá el Rey y señor de la tierra y alejará el yugo de la esclavitud.


17 de diciembre. Oh Sabiduría que saliste de la boca del Señor, y unes un confín a otro disponiendo las cosas como fortaleza y dulzura, ven a enseñarnos los caminos de la prudencia.


18 de diciembre. Oh Adonai y Guía de la Casa de Israel, que apareciste a Moisés en la zarza ardiente y le diste las Leyes en el Sinaí: ven a redimirnos con ti tendido brazo.


19 de diciembre. Oh Raíz de Jesé que te pones como estandarte de las naciones y bajo tu mirada callan los reyes; implorado de las gentes, ven y líbranos: ay ¡no tardes!


20 de diciembre. Oh Llave de David y cetro de la casa de Jacob que abres y ninguno puede cerrar, cierras y ninguno puede abrir, ven y saca el prisionero de la cárcel donde está sentado en las tinieblas y sombra de muerte.


21 de diciembre. Oh Oriente, esplendor de luz eterna y sol de justicia: ven y alumbra a aquellos que están sentados y en sombra de muerte.


22 de diciembre. Oh Rey de las gentes y de ellas deseado, piedra angular: ven y salva al hombre que formaste del lodo.


23 de diciembre. Oh Emmanuel, Maestro, Rey y Legislador, el Esperado de las gentes y su Salvador, ven y sálvanos, Señor Dios nuestro.


24 de diciembre. Cuando el sol despunte sobre el firmamento, vereís al Rey de los reyes procedente de su Padre como el esposo de su tálamo.




Oremos


Apresura, oh Señor, tu llegada, no quieras tardar, y darnos el auxilio de tu suprema gracia para que sean aliviados por la consolación de tu venida los que confían en tu piedad; tú, que siendo Dios vives y reinas con el Padre en unión con el Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.


sábado, 11 de diciembre de 2010

Nuevo blog de Una Voce San Juan



Presentamos aquí el nuevo blog de nuestros amigos de Una Voce San Juan, Argentina.




http://unavocesanjuan.blogspot.com/



viernes, 10 de diciembre de 2010

Diversos tipos de celebración de la Misa Tradicional



24 de julio : Misa en la Parroquia del Rosario en Abbeylex, condado de Laois (Irlanda) oficia el P. Flanagan, O.C.

Algunos sacerdotes de diversos lugares del mundo, la mayoría jóvenes, también de Cataluña, ilusionados con comenzar en su parroquia o comunidad algún tipo de celebración pública de la Misa en la forma extraordinaria, más allá de las misas privadas en las que poco a poco se han ido iniciando, me preguntan qué tipos de celebración pueden llevar a cabo y cual es el más aconsejable para las diversas condiciones pastorales de sus comunidades.

Están deseosos de llevar esa forma litúrgica al pueblo y descubrírsela como ellos la han descubierto. Tienen miedo de que los fieles sean incapaces de comprender rectamente los ritos y las ceremonias y que les resulte “infructuosa” la celebración. Más allá de insistir que aunque todos los ritos les resultasen oscuros e incomprensibles racionalmente no por ello su participación sería “infructuosa”, es decir sin fruto espiritual para sus almas, quiero reiterarles, siguiendo el pensamiento de Pío XII en la “Mediator Dei” que “el ingenio, el carácter y la índole de los hombres son tan variados y diferentes que no todos pueden ser igualmente impresionados y guiados por las oraciones o las acciones sagradas realizadas en común. Además las necesidades y disposiciones de las almas no son iguales en todos ni son siempre las mismas en cada persona”.

Dicho esto, y ateniéndonos a la legislación universal en vigor a partir del Motu proprio “Summorum Pontificum cura” y a los privilegios otorgados y a las costumbres legitimas en uso, deseo recordar que existen diversos tipos posibles de Misas.

Existen misas rezadas y Misas cantadas, según que el celebrante mismo lea o cante las partes que le corresponden.

Las misas cantadas lo son en gregoriano o polifonía clásica. Las diócesis alemanas y austriacas tienen el privilegio de que en las misas cantadas cante el pueblo en lengua vulgar los cantos del ordinario. Es la “Deutsches Hochamt”, la Misa alemana con músicas de Haydn, tan popular desde finales del siglo XVIII.

Pero entre las misas rezadas, pueden distinguirse al menos cinco tipos de celebración:

1º Misa rezada en la que responde sólo el ayudante.

2º Misa rezada dialogada con todos los presentes.

3º Misa rezada dialogada con exhortaciones y lecturas en lengua vernácula hechas por un lector.

4º Misa rezada con cantos.

5º Misa rezada dialogada con exhortaciones y lecturas en lengua vernácula con cantos.


16 de julio: Misa rezada con cantos el día de la Virgen del Carmen en la Parroquia del Ssmo. Salvatore de Silvi (provincia de Téramo-Italia). Celebra el párroco, Don Andrea A. Di Bonaventura.

La Iglesia se preocupa y desea de que en cada una de estas formas de celebración la “actuosa participatio” sea lo más intensa posible. Es evidente que no todos esos tipos son igualmente favorables para la plena participación activa interna y externa, que es el ideal de la vida litúrgica, según nos recuerdan la “Mediator Dei” de Pío XII y la Constitución “Sacrosanctum Concilium” del Vaticano II.

El pastor de almas ha de elegir entre todos el más favorable, según las circunstancias en las que se encuentra su parroquia o comunidad religiosa. Me parece más que evidente que el tipo de misa rezada de una parroquia de un barrio popular de una gran ciudad europea que empieza a iniciarse en la misa extraordinaria no será el mismo que una comunidad contemplativa claustral que llevase años celebrándola.

1º En este sentido, el grado más ínfimo de participación se tiene en la Misa rezada en la que sólo responde el ayudante. Lo cual no significa que, también en este grado, no pueda existir y no exista de hecho una participación verdaderamente fructuosa de los fieles en la liturgia. Existe, ante todo, la posibilidad de que los fieles rueguen realmente asociados, lo mejor que puedan a la acción sagrada, al menos con piadosos pensamientos y meditaciones, según sus posibilidades. Aunque se trate de un grado ínfimo desde el punto de vista del ideal que debemos perseguir, también esta forma es legítima y, a su modo, fructuosa. Un grado más alto en la participación en la Misa rezada en este tipo se tiene en los que siguen privadamente, aún sin responder, las mismas oraciones del sacerdote siguiendo una traducción de las mismas, con su “Misal de los fieles” en la mano. Poco a poco la traducción les hará seguir los ritos para más tarde comprenderlos con fruto.

2º La misa rezada dialogada, en la que responden todos los presentes, puede tener varios grados, en los que es oportuno introducir sucesivamente al pueblo. Primero exhortándolo a responder: “Amen” y “Et cum spiritu tuo”, luego añadiendo también otras respuestas que, de otro modo, debiera hacer el ayudante: las preces al pie del altar con Confiteor incluido, la respuesta al “Orate fratres” y las aclamaciones al inicio del “Prefacio”, por último, haciéndoles recitar junto con el sacerdote el Gloria, el Credo, el Sanctus y el Agnus Dei.

3º Un grado superior de participación litúrgica es la Misa dialogada con exhortaciones y lecturas (epístola y evangelio) hechas en vernáculo por un lector, según las normas y las traducciones aprobadas por la Iglesia.

Sin embargo, las exhortaciones o fervorines deben ser de suma sobriedad y discreción, evitando el peligro de que lleguen a ser una predicación o que distraigan a los fieles en vez de concentrarles en el rito litúrgico rompiendo los intervalos de silencio indispensables para la oración. A mi gusto, con una breve reseña antes de iniciarse la celebración, sobre la misa del día y sus particularidades o una breve referencia al santo conmemorado en la liturgia, es más que suficiente.

4º La misa rezada con cantos en lengua vernácula o con motetes o cantos gregorianos en latín correspondientes a las diversas partes del sacrificio, es otra forma de participación, bajo cierto aspecto, todavía mejor, porque el gran medio de la participación activa es siempre el canto de toda la asamblea. Estos cantos, por expresa prohibición de la Santa Sede, no pueden ser traducciones literales de los textos latinos que en aquel momento lee el sacerdote en el altar. Sin embargo es posible ir combinando Kyries, Gloria, Credo y Agnus con cantos vernáculos y motetes. Es la llamada “Misa solemnizada” que aunque no incluye el canto del Introito ni del Ofertorio o el canto de Comunión o aunque el celebrante no pueda cantar, porque esté impedido o sea incapaz, lo que le corresponde en una misa cantada (oraciones, prefacio, etc…)

5º Por ultimo, la Misa dialogada, con exhortaciones y lecturas en lengua vulgar y cantos en lengua vulgar ofrece también muchas cosas positivas, la más importante es que puede ser un buen eslabón o tramo de tránsito hacia la misa cantada, especialmente en algunas parroquias donde paulatinamente se desea reinstaurar la misa tradicional de manera estable en horario dominical.

Aún con todo, la misa a la que debemos aspirar, todos los que tenemos cura de almas y deseamos acercar la forma extraordinaria al pueblo, es la tradicional misa cantada en gregoriano, incluso mezclando la polifonía clásica (misas de Sancho Márraco, de Vilaseca, de Perosi, etc…) en la que la masa de pueblo presente puede tomar parte activa y vital redescubriendo el canto de la Iglesia y la majestuosidad de la liturgia tradicional. Esta celebración no es sólo cosa de ambientes escogidos y restringidos, de monasterios y fieles selectos.

Con un poco de esfuerzo la Misa cantada en gregoriano no es para especialistas. La ejecución práctica de este tipo de Misa debe ser una de las metas mayores que nos debemos proponer, haciéndola penetrar largamente en todas partes. Debe ser un ideal no para grupos capaces por su conocimiento del latín y habilidad en cantar gregoriano, sino para todo el pueblo fiel. No desestimemos al laicado, no le infravaloremos. No menospreciemos su sensibilidad ni queramos tutelar clericalmente su derecho a la belleza litúrgica de la Tradición de la Iglesia.

Os sorprenderíais como valoran los fieles, incluso en las parroquias más humildes, a un sacerdote considerado que no les trata elitistamente como a gente de segundo orden y que, al contrario, los implica en una educación litúrgica de la parroquia.

¡Que reverdecer litúrgico esta asegurado a las parroquias que tienen esa suerte!

Dom Gregori Maria

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lunes, 6 de diciembre de 2010

La renovación de la conciencia litúrgica

por Isaac García Expósito

El segundo gran evento al comienzo de mis años de Ratisbona fue la publicación del misal de Pablo VI, con la prohibición casi completa del misal precedente, tras una fase de transición de cerca de seis meses. El hecho de que, después de un período de experimentación que a menudo había desfigurado profundamente la liturgia, se volviese a tener un texto vinculante, era algo que había que saludar como seguramente positivo. Pero yo estaba perplejo ante la prohibición del Misal antiguo, porque algo semejante no había ocurrido jamás en la historia de la liturgia. Se suscitaba por cierto la impresión de que esto era completamente normal. El misal precedente había sido realizado por Pío V en el año 1570 a la conclusión del concilio de Trento; era, por tanto, normal que, después de cuatrocientos años y un nuevo Concilio, un nuevo Papa publicase un nuevo misal. Pero la verdad histórica era otra. Pío V se había limitado a hacer reelaborar el misal romano entonces en uso, como en el curso vivo de la historia había siempre ocurrido ‘a lo largo de todos los siglos. Del mismo modo, muchos de sus sucesores reelaboraron de nuevo este misal, sin contraponer jamás un misal al otro.


Se ha tratado siempre de un proceso continuado de crecimiento y de purificación en el cual, sin embargo, nunca se destruía la continuidad. Un misal de Pío V, creado por él, no existe realmente. Existe sólo la reelaboración por él ordenada como fase de un largo proceso de crecimiento histórico. La novedad, tras el concilio de Trento, fue de otra naturaleza: la irrupción de la reforma protestante había tenido lugar sobre todo en la modalidad de «reformas» litúrgicas. No existía simplemente una Iglesia católica junto a otra protestante; la división de la Iglesia tuvo lugar casi imperceptiblemente y encontró su manifestación más visible e históricamente más incisiva en el cambio de la liturgia que, a su vez, sufrió una gran diversificación en el plano local, tanto que los límites entre lo que todavía era católico y lo que ya no lo era se hacían con frecuencia difíciles de definir. En esta situación de confusión, que había sido posible por la falta de una normativa litúrgica unitaria y del pluralismo litúrgico heredado de la Edad Media, el Papa decidió que el «Missale Romanum», el texto litúrgico de la ciudad de Roma, católico sin ninguna duda, debía ser introducido allí donde no se pudiese recurrir a liturgias que tuviesen por lo menos doscientos años de antigüedad. Donde se podía demostrar esto último, se podía mantener la liturgia precedente, dado que su carácter católico podía ser considerado seguro. No se puede, por tanto, hablar de hecho de una prohibición de los anteriores y hasta entonces legítimamente válidos misales. Ahora, por el contrario, la promulgación de la prohibición del Misal que se había desarrollado a lo largo de los siglos desde el tiempo de los sacramentales de la Iglesia antigua, comportó una ruptura en la historia de la liturgia cuyas consecuencias sólo podían ser trágicas. Como ya había ocurrido muchas veces anteriormente, era del todo razonable y estaba plenamente en línea con las disposiciones del Concilio que se llegase a una revisión del Misal, sobre todo considerando la introducción de las lenguas nacionales. Pero en aquel momento acaeció algo más: se destruyó el antiguo edificio y se construyó otro, si bien con el material del cual estaba hecho el edificio antiguo y utilizando también los proyectos precedentes. No hay ninguna duda de que este nuevo Misal comportaba en muchas de sus partes auténticas mejoras y un verdadera enriquecimiento, pero el hecho de que se presentase como un edificio nuevo, contrapuesto a aquel que se había formado a lo largo de la historia, que se prohibiese este último y se hiciese aparecer la liturgia de alguna manera ya no como un proceso vital, sino como un producto de erudición de especialistas y de competencia jurídica, nos ha producido unos daños extremadamente graves. Porque se ha desarrollado la impresión de que la liturgia se «hace”, que no es algo que existe antes que nosotros, algo «dado”, sino que depende de nuestras decisiones. Como consecuencia de ello, no se reconoce esta capacidad sólo a los especialistas o a una autoridad central, sino a que, en definitiva, cada «comunidad quiera darse una liturgia propia. Pero cuando la liturgia es algo que cada uno hace a partir de si mismo, entonces no nos da ya la que es su verdadera cualidad: el encuentro con el misterio, que no es un producto nuestro, sino nuestro origen y la fuente de nuestra vida. Para la vida de la Iglesia es dramáticamente urgente una renovación de la conciencia litúrgica, una reconcilia¬ción litúrgica que vuelva a reconocer la unidad de la historia de la liturgia y comprenda el Vaticano II no como ruptura, sino como momento evolutivo. Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depen¬de en gran parte del hundimiento de la liturgia, que a veces se concibe directamente «etsi Deus non daretur»: como si en ella ya no importase si hay Dios y si nos habla y nos escucha. Pero si en la liturgia no aparece ya la comunión de la fe, la unidad universal de la Iglesia y de su historia, el misterio del Cristo viviente, ¿dónde hace acto de presencia la iglesia en su sustancia espiritual? Entonces la comunidad se celebra sólo a sí misma, que es algo que no vale la pena. Y dado que la comunidad en sí misma no tiene subsistencia, sino que, en cuanto unidad, tiene origen por la fe del Señor mismo se hace inevitable en estas condiciones que se llegue a la disolución en partidos de todo tipo, a la contraposición partidaria en una Iglesia que se desgarra a sí misma. Por todo esto tenemos necesidad de un nuevo movimiento litúrgico que haga revivir la verdadera herencia del concilio Vaticano II.

Mi vida, recuerdos 1.927 - 1.977. Joseph Ratzinger.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

+ Adviento y Navidad en Mar del Plata +


Miércoles 8 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Domingo 12 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Domingo 19 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Sábado 25 de diciembre a las 18 horas en la Capilla Divino Rostro.

Domingo 26 de diciembre a las 19 horas en la Capilla de la Base Naval.

Sábado 1 de enero de 2011 a las 19 horas en la Capilla Divino Rostro.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Misa tradicional en San Juan

 

Los amigos de Una Voce San Juan nos han facilitado el documento a través del cual, el Subsecretario de la Congregación del Culto Divino, Mons. Juan M. Ferrer Grenesche, anima al p. Adolfo Calivar, párroco de la Parroquia del Espíritu Santo, perteneciente a la Archidiócesis de San Juan, a “seguir con este apostolado litúrgico, que como desea el Santo Padre, ha de servir para reforzar la comunión en la Iglesia y para estimular el enriquecimiento de la celebración en las dos formas de la única Liturgia Romana”. Recordemos que el p. Calivar, con el apoyo de Una Voce San Juan, celebra  ambas formas de la liturgia romana (ordinaria y extraordinaria o tradicional). Pues, vayan nuestras mas calurosas felicitaciones al p. Calivar y a los amigos de Una Voce San Juan,rogando al buen Dios que actitudes ejemplares como estas sean imitadas por muchos más. Todo ad maiorem Dei gloriam.

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