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domingo, 21 de febrero de 2010

+ Santa Misa de Siempre +

















Domingos 18.30 horas, Capilla de la Base Naval Mar del Plata

Primer Domingo de Cuaresma

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Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthaeum (4, 1-11)


In illo témpore: Ductus est Jesus in desértum a Spíritu ut tentarétur a diábolo. Et cum jejunásset quad ragínta diébus et quad ragínta nóctibus, póstea esúriit. Et accédens ten tátor dixit ei: Si Fílius Dei es, dic ut lápides isti panes fiant. Qui respón dens dixit: Scriptum est: Non in solo pane vivit homo, sed in omni verbo quod procédit de ore Dei. Tunc assúmpsit eum diá bolus in sanctam civitá tem et státuit eum super pinnáculum templi, et dixit ei: Si Fílius Dei es, mitte te deórsum. Scrip tum est enim: Quia Angelis suis mandávit de te et in mánibus tollent te, ne forte offéndas ad lá pidem pedem tuum. Ait illi Jesus: Rursum scrip tum est: Non tentábis Dóminum Deum tuum. Iterum assúmpsit eum diábolus in montem excélsum val de, et osténdit ei ómnia regna mundi et glóriameórum, et dixit ei: Haec ómnia tibi daba, si cadens adoráveris me. Tunc dicit ei Jesus: Vade. « Sátana; scriptum est e nim: Dóminum Deum tu um adorábis, et illi soli sévies; Tunc Relíquit eum diábolus; et ecce Angeli accessérunt et ministrábant ei.


Continuación del Santo Evangelio según San Mateo (4, 1-11)

En aquel tiempo: Fue llevado Jesús al desierto por el Espíritu Santo, para ser allí tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose a Él el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Mas Jesús le respondió y dijo: Escrito está: No de solo pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces le transportó el diablo: a la santa ciudad, y púsole sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo, porque escrito está: Que mandó a sus Ángeles cerca de ti, y te tornarán en sus manos, para que no tropiece tu pie contra alguna piedra. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. De nuevo le subió el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si prosternándote me adorares. Díjole entonces Jesús: ¡Vete de aquí, Satanás! porque escrito está: Al Señor Dios adorarás, y a Él sólo servirás. Entonces le dejó el diablo; y he aquí que los Ángeles se acercaron y le servían.