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miércoles, 15 de diciembre de 2010

+ Novena de Navidad +



Ofrecemos a continuación los textos tradicionales de la Novena de Navidad, traducidos del latín al español. Existen otros, de factura más popular, sin embargo, al menos este año ,consideramos oportuno ofrecer a nuestros lectores y amigos, este de origen inmemorial.


Es un texto más bien breve, inspirado en sus formas y estructura en el Breviario. De hecho, a su imagen, la mayoría de las frases están extraídas textualmente de la Sagrada Escritura.


Forman parte de esta Novena, las antiquísimas "antífonas O" cantadas solemnente cada tarde a lo largo de los siglos en monasterios, catedrales y colegiatas.




Invitatorio




Antífona: Venid y adoremos al Rey Señor que habrá de llegar
¡Regocíjate hija de Sión, alégrate hija de Jerusalén! He aquí que vendrá el Señor y en aquel día brillará una gran luz, los montes destilarán dulzura y de las colina manarán leche y miel, porque vendrá un gran profeta y renovará Jerusalén. Venid y adoremos...
He aquí que vendrá el Dios hecho hombre de la dinastía de David; se sentará en el trono; le vereís y vuestro corazón se regocijará. Venid y adoremos...
He aquí que vendrá el señor, nuestro Protector, el Santo de Israel, portando corona regia; El dominará de un mar a otro del río hasta los confines de la tierra. Venid y adoremos...
He aquí que se manifestará el Señor, y Él no miente; si tardase, espéralo, porque vendrá y no tardará. Venid y adoremos....
El Señor descenderá como la lluvia sobre el vellón; en el día de su llegada traerá la justicia y la paz: todos los reyes de la tierra lo adorarán y todos los pueblos le servirán. Venid y adoremos...
Nos nacerá un niño y su nombre será Dios fuerte; se sentará en el trono de su padre David y dominará; en sus espaldas estará el poder. Venid y adoremos...
Belén, ciudad del Gran Dios, de ti saldrá el dominador de Israel; y salida como al comienzo de la eternidad; Él será grande en medio de toda la tierra. Venid y adoremos...

En la víspera de navidad se dirá:
Mañana se cancelará la culpa terrenal y reinará sobre nosotros el Salvador del mundo. Venid y adoremos...

Cerca está el Señor. Venid adorémosle.


Laetentur Caeli


Alégrense los cielos y exulte la tierra, cantad oh montes, alabanzas.


La alegría brote de los montes, y de las colinas la justicia.
Porque vendrá el Señor, Dios nuestro; y habrá misericordia para los pobres.
Destilad, oh cielos, desde lo alto y de las nubes descienda el Justo, ábrase la tierra y germine el Salvador.
Acuérdate de nosotros, oh Señor y visítanos en tu salud.
Manda, oh Señor, el Cordero, dominador de la tierra de la piedra del desierto hasta el monte de la hija de Sión.
Ven y líbranos Señor Dios de las virtudes, muéstranos tu rostro y salvos seremos.
Ven Señor, visítanos en la paz y alegrémonos con corazón perfecto.
Para que conozcamos tus caminos en la tierra, tu salud en medio de las gentes.
Excita, Señor tu potencia y llega, para que nos hagas salvos.
Ven oh Señor y no tardes, perdona los delitos de tu pueblo.
Ábranse los cielos y desciende, de los montes surga el agua a tu mirada.
Ven Señor, muéstranos tu rostro, tú que te sientas sobre los Querubines.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...

Capítula

Por nosotros llegará el Precursor, el Cordero inmaculado, según el orden de Melquisedech, hecho Pontífice eternamente y por los siglos de los siglos. Él es el Rey de la justicia y su Generación no tiene fin.
R)Demos gracias a Dios


Himno

He aquí que vibra una clara voz y suena
hasta en los más recónditos lugares:
los sonidos se desvanecen,
desde lo alto desciende Jesús.

He aquí que nos es enviado el Cordero
a cancelar gratuitamente nuestras faltas.
Con lágrimas en los ojos
todos imploramos su perdón.

El Bienaventurado Creador de toda cosa,
toma el Cuerpo de criatura
para librar con su carne nuestra carne
y para no tener que condenar a sus criaturas.

En el casto seno de María
entra la gracia celestial;
y su corazón la Virgen lleva
el secreto desconocido para ella.

Su púdico seno llega a ser luego
el templo del Señor.
Toda pura, sin mancha,
concibe a Dios.

Dése gloria a Dios Padre,
y a su Hijo,
con el Espíritu Santo,
por los siglos de los siglos.

Amén


V) Destilad, oh cielos, desde lo alto y de las nubes descienda el Justo.

R) Ábrase la tierra y germine el Salvador.

Antífonas para cada día


16 de diciembre. He aquí qe vendrá el Rey y señor de la tierra y alejará el yugo de la esclavitud.


17 de diciembre. Oh Sabiduría que saliste de la boca del Señor, y unes un confín a otro disponiendo las cosas como fortaleza y dulzura, ven a enseñarnos los caminos de la prudencia.


18 de diciembre. Oh Adonai y Guía de la Casa de Israel, que apareciste a Moisés en la zarza ardiente y le diste las Leyes en el Sinaí: ven a redimirnos con ti tendido brazo.


19 de diciembre. Oh Raíz de Jesé que te pones como estandarte de las naciones y bajo tu mirada callan los reyes; implorado de las gentes, ven y líbranos: ay ¡no tardes!


20 de diciembre. Oh Llave de David y cetro de la casa de Jacob que abres y ninguno puede cerrar, cierras y ninguno puede abrir, ven y saca el prisionero de la cárcel donde está sentado en las tinieblas y sombra de muerte.


21 de diciembre. Oh Oriente, esplendor de luz eterna y sol de justicia: ven y alumbra a aquellos que están sentados y en sombra de muerte.


22 de diciembre. Oh Rey de las gentes y de ellas deseado, piedra angular: ven y salva al hombre que formaste del lodo.


23 de diciembre. Oh Emmanuel, Maestro, Rey y Legislador, el Esperado de las gentes y su Salvador, ven y sálvanos, Señor Dios nuestro.


24 de diciembre. Cuando el sol despunte sobre el firmamento, vereís al Rey de los reyes procedente de su Padre como el esposo de su tálamo.




Oremos


Apresura, oh Señor, tu llegada, no quieras tardar, y darnos el auxilio de tu suprema gracia para que sean aliviados por la consolación de tu venida los que confían en tu piedad; tú, que siendo Dios vives y reinas con el Padre en unión con el Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.