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lunes, 30 de mayo de 2011

Triduo de las Rogativas antes de la Ascensión

 

La fiesta de la Ascensión desde muy antiguo se inscribe entre dos momentos fuertes de oración en la Iglesia. Es precedida por los tres días de las Rogativas. En las Rogativas, la Iglesia, invocando a los Santos, realiza una procesión, canta y súplica. Esa procesión, las rogativas, es una imagen de nuestra vida, de nuestro caminar. Las rogativas se celebraban frecuentemente saliendo de la Iglesia hacia los campos, los sembrados, para bendecirlos con el rocío de la oración.

Ese caminar orante nos quiere decir que estamos aquí en la tierra como peregrinos y forasteros, esa bendición de nuestras semillas y cultivos, de nuestros trabajos, de los surcos regados por lágrimas y sudores, nos están hablando que caminamos hacia el Cielo, hacia Jesús, trabajando y sirviendo, inclinándonos como Él para sembrar en el amor humilde y confiado. Pero esa siembra, ese servicio, ese caminar que es nuestra vida, no tendría sentido si no está regado y bendecido por el rocío y la llovizna de su bendición que hace crecer y da la verdadera fecundidad. Ya que separados de Él no podemos hacer nada.[1]

Las Rogativas quieren depositar en el Corazón humano de Jesús- que sabe de sembrados, de sudores y trabajos- nuestras pequeñas esperanzas, para que en su vuelo glorioso Él las lleve al Padre y con ellas pueda llevar también nuestras vidas. La procesión de las Rogativas nos habla de que estamos caminando hacia el Cielo pero que, en cierta manera, en Jesús ya hemos llegado al Puerto.

Es verdad que en las grandes ciudades ya no se celebran las rogativas pero: ¿no podríamos rezarlas siquiera caminando simbólicamente en nuestros Templos? ¿Acaso hoy más que nunca no estamos necesitados de que Él bendiga nuestros esfuerzos a veces tan vacíos e inútiles, nuestros corazones tan infecundos?

El otro momento fuerte de oración entre la que se inscribe la fiesta de la Ascensión es la novena de Pentecostés. Con María y los Apóstoles queremos sumergirnos en el Cenáculo para implorar al Paráclito, al Espíritu Creador, al Dulce Huésped de nuestras almas. Al Fuego, al Viento que vivifica, a las Lenguas que nos queman y abrasan en sus Dones y Carismas. La Iglesia, recuerda constantemente nuestro amado Papa Benedicto, nace de la Oración. Un nuevo Pentecostés de la Iglesia sólo puede nacer si ensanchamos el corazón en la súplica humilde, confiada e insistente: ¡Ven, Espíritu de Amor, ven por María!

La solemnidad de la Ascensión se asemeja al momento de la liturgia en donde, antes de cantar con los Ángeles y Santos, al Dios tres veces Santo, el sacerdote proclama:¡Arriba los corazones! ¡Sursum corda!  Es la anáfora, el llevar hacia arriba en Jesús, todas nuestras vidas, es hacernos ofrenda en Él.

Mientras que la solemnidad de Pentecostés es la epíclesis de las epíclesis.  Epíclesis quiere decir: “Llamar sobre…” Llamamos al Santo Espíritu Creador para que haga suyos y transforme los dones que en nuestra pobreza le ofrecemos. El Espíritu quiere transformarnos en Jesús, quiere darnos nuevamente su Presencia, quiere que Jesús viva no ya junto a nosotros, como en su vida terrena, sino que Jesucristo viva “en nosotros”.[2]

Elevando el corazón en las rogativas y en la novena de Pentecostés no dejemos de pedir que nuestra pequeñez humana pueda encontrar más y más espacio en la Vida de Dios Amor. No dejemos de pedir, ofreciendo toda la Vida del Señor Jesús desde Belén hasta la Ascensión, un nuevo Pentecostés para la Iglesia y nuestros corazones.

 

P. Marco Antonio Foschiatti op.

[1] Jn 15, 5

[2] “Tras la Ascensión, la presencia de Cristo cambia de forma, se interioriza. Ya no está ante sus discípulos, frente a ellos, sino dentro: está presente en toda manifestación del Espíritu como lo está en la Eucaristía”. Eudokimov Pavel, Teología de la Belleza.

Derrumbe masivo de la cultura cristiana

afirma Mons. Bruges en una conferencia en la UCA

Del Diario La Nacion del Viernes 27.V.2011.

 


"En los países occidentales, los índices francamente negativos parecerían confirmar el debilitamiento del cristianismo, incluso su posible extinción." La frase del cardenal francés Jean-Louis Bruguès sorprendió al auditorio en la Universidad Católica Argentina, que fue a escuchar la disertación del secretario general de la Congregación para la Educación Católica de la Santa Sede.
En su exposición sobre "El futuro del cristianismo", el cardenal Jean-Louis Bruguès no dejó lugar a dudas sobre el panorama: "La cultura cristiana se ha derrumbado masivamente; no sólo en la mentalidad social, sino incluso en el mismo espíritu de los creyentes".
Bruguès es uno de los cardenales franceses con mayor influencia en el Vaticano y en su país fue nombrado Caballero de la Orden de la Legión de Honor.
En su presentación en Buenos Aires admitió la existencia, dentro de la Iglesia Católica, de una "yuxtaposición" entre una corriente que invita a los católicos a adaptarse a la sociedad sin Dios y otra que, por el contrario, acepta ser una minoría que es "signo de contradicción".
"Es el enfermo el que le pregunta a su médico: «Doctor, dígame la verdad: ¿cuánto tiempo me queda?», dijo el cardenal Bruguès a poco de comenzar la conferencia. Y continuó: "¿El cristianismo habrá enfermado a fuerza de tanto pesimismo?".
Miembro de la Orden de Predicadores, de los dominicos, además de conducir el área de la educación católica de toda la Iglesia, Bruguès es consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y fue miembro del Comité Nacional Consultivo de Etica de la República de Francia.
Ante más de 300 personas que asistieron a la disertación en Puerto Madero, no obstante la tormenta desatada en la ciudad de Buenos Aires el martes por la tarde, Bruguès afirmó que en los países occidentales los índices "francamente negativos" parecerían "confirmar el debilitamiento del cristianismo, incluso su posible extinción".
Se refirió a un descenso de la práctica dominical del 90% de la población de Angers, de donde fue obispo, al 10% en el término de tres décadas y a la disminución global de la cantidad de bautismos, matrimonios, vocaciones sacerdotales y religiosas, y al envejecimiento de la población católica practicante.
En perfecto castellano, el cardenal señaló también: "En los países de tradición católica, como España, Francia, Bélgica, Quebec o Irlanda, se está desarrollando una cultura de la burla y del menosprecio en relación con el cristianismo".
Y hasta se preguntó: "¿No sería necesario que la ley actualmente sancionase también las manifestaciones cristianófobas, de la misma manera que ya condena el antisemitismo o la islamofobia?".
Propuso al auditorio soñar con que las religiones "puedan sacar a la luz los valores que les sean comunes" y en un nuevo pacto social entre las naciones y sus comunidades, si lo primero no funcionase.
Al describir el proceso de secularización vivido a nivel mundial, citó al ex primer ministro de Reino Unido Tony Blair, a quien seguramente se recordará, según dijo, como "uno de los grandes primeros ministros británicos de la época moderna". Leyó varias afirmaciones de Blair, convertido al catolicismo poco después de dejar su cargo, en las que identifica "la causa del malestar cristiano actual en el confinamiento de la religión al área privada, que resulta de una concepción heredada de la Ilustración".
Se valió también del filósofo alemán Jürgen Habermas para decir que los sociólogos hoy se dividen entre los que observan "el fin de la teoría de la secularización" y los que ven un "renacimiento de la religión" sobre todo en los países que han recibido mayor inmigración de población musulmana.
Al presentar al cardenal dominico, el rector de la UCA, padre Víctor Manuel Fernández, dijo que éste es "un momento histórico que parece ser una bisagra muy singular". Y admitió: "Vivimos un tiempo de tensiones".
Pujas internas
Bruguès también habló de "tensiones existentes en diversas iglesias de distintos continentes [que] se explicarían [si se reconoce que] existe en la Iglesia europea, pero también dentro de las iglesias americanas del Norte como del Sur, una línea de división, pudiera ser incluso de ruptura, ciertamente variable de un país a otro", entre una "corriente de compromiso" y otra "corriente de contradicción" cuyos riesgos son la disolución y el repliegue, respectivamente.
Para ejemplificar, Bruguès planteó que universidades, escuelas, seminarios y casas religiosas católicas "se distribuyen según esta línea divisoria" dentro de la Iglesia.
La primera corriente propone una cooperación con la sociedad secularizada a partir de valores como igualdad, libertad, solidaridad, responsabilidad y reclama la apertura al mundo. Es la que, recordó, "alimentó la matriz ideológica de las interpretaciones que se han impuesto" en los 60 y 70 y ahora "ha envejecido, pero sus partidarios todavía detentan puestos clave en la Iglesia".
La otra corriente, surgida en los 80, proclama que las diferencias con la sociedad civil se hacen cada vez más notables sobre todo en cuanto a la ética (aborto, eutanasia, matrimonio homosexual, consumismo) y "acepta jugar el papel de una minoría contestadora", afirmando que "la Iglesia debe volver a ser un signo de contradicción". En los últimos años, según dijo, esta corriente "se reforzó considerablemente, aunque aún no es dominante".
A partir de ese diagnóstico, Bruguès señala que desde hace casi 20 años la Iglesia eligió la cultura, "la voz de la inteligencia" como campo privilegiado de expresión pública. Por eso, afirmó: "Ahora, la Iglesia propone al mundo rehabilitar la razón", y que su "tarea es volver a enseñar a nuestras sociedades a creer en su propio futuro".

viernes, 27 de mayo de 2011

Santa Misa Tradicional

Quinto Domingo después de Pascua

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La Iglesia continúa cantando a Cristo resucitado, y nos exhorta en esta semana de Rogativas, a unirnos a su oración. Libres del pecado por virtud de su preciosa sangre, es menester escuchemos y pongamos por obra la ley perfecta de la libertad contenida en su Evangelio (Ep.). Para eso, pidamos a Dios, por los méritos de Jesús (Ev.), a Dios de quien todo bien procede (Or.), que nos de a participar, por su gracia, de la vida nueva de Jesús.

La oración es tan necesaria al hombre y al cristiano como lo es el agua al pez. “El que ora se salva, el que no ora se condena”, dice San Alfonso María de Ligorio y con él lo repiten a coro todos los santos Padres y Doctores. Tal es la necesidad, tal la eficacia de la oración cuando reúne las cuatro condiciones de atención, humildad, confianza y perseverancia.

Y se comprende fácilmente que así sea; pues el hombre nada puede por sí solo y abandonado a sus propias fuerzas en orden a conseguir la vida eterna. Dios, por otra parte, ha empeñado su palabra. Dios es fiel, y su palabra de vida eterna no falla, no puede fallar, antes pasará el cielo y la tierra. Lo cual es para infundir confianza, y más sabiendo que “el Padre nos ama, porque hemos amado a Jesús”.

Pero la oración es infalible y consigue sus deseados efectos cuando pedimos bienes espirituales para nosotros mismos, no tanto cuando los pedimos para otros, pudiendo ellos oponer impedimento. Ni tampoco se logran siempre de Dios los bienes temporales que pedimos, porque, como quiera que “no sabemos orar cual conviene”, a veces, y sin percatarnos de ello, pedimos cosas contra nuestra salvación (San Agustín), pedimos lo que nos parece un alimento, y es un veneno; pedimos aniñados, lo que creemos ser una preciosa joya, porque reluce, y es un carbón ardiendo; y Dios, precisamente, porque nos quiere, no nos lo da, como no pone una madre en manos de su niño un arma blanca, ni un arma de fuego, por más que el niño se empeñe en ello. Otras veces sucede que Dios quiere darnos lo que le pedimos, pero tarda, para que reconozcamos nuestra nada y adquiramos mayor mérito en la demanda; y si Dios no nos da lo que le pedimos, nos da otras cosas que no le pedimos y que son de mayor precio (Homilía de Maitines).

Estos días vamos a empezar las grandes Rogativas, son días de Letanías, o sea, de oración más intensa y fervorosa (Letanía, en griego, quiere decir oración). Escribamos estos tres días que vienen cartas a nuestro Padre celestial para que Jesús las lleve el día de su Ascensión, como universal medianero que es de todos los hombres. Muchos afectos, muchas peticiones le podemos poner en esas cartas que nuestro Padre las leerá con sumo agrado, al pensar que les vienen de sus hijos carísimos que tiene acá en la tierra, cuanto más si las peticiones van en nombre de Jesús, como lo hace siempre la Iglesia en todas las oraciones de su sagrada liturgia, pues nada le pide sino Per Dóminum nostrum Jesum Christum Fílium suum.

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Se los invita a oír la Santa Misa celebrada según la forma extraordinaria del Rito Latino, el próximo Domingo 29 de Mayo en:

 

  • LA PLATA: Santuario de la Medalla Milagrosa, ubicada en calle 75 entre 6 y 7, Ciudad de La Plata. Todos los Domingos a las 12 horas. Celebra el Padre Brian Moore.
  • CORDOBA: Capilla de la Santísima Trinidad, ubicada junto a la estación de colectivos. Todos los Domingos a las 10 horas. Organiza Una Voce y celebra el Fray Rafael Rossi OP.
  • MAR DEL PLATA: Capilla Stella Maris, Base Naval de Mar del Plata. Rezada por el R.P. Capellan Jorge Rotella, todos los Domingos a las 17 horas.
  • SANTA FE: Convento Santo Domingo, ubicado entre las calles 9 de Julio y 3 de Febrero, centro histórico de Santa Fe de la Vera Cruz. Todos los Domingos 11,15 horas. Celebra Fray Marco Antonio Foschiatti.

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Recursos para la Santa Misa del día

 

Propio para imprimir

 

Epístola

Partitura de la Epístola

 

Evangelio

Partitura del Evangelio

jueves, 26 de mayo de 2011

El uso de misales y hojas en la Santa Misa

 

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Columna de teología litúrgica dirigida por Mauro Gagliardi

Por Paul Gunter, O.S.B., profesor en el Pontificio Instituto Litúrgico de Roma y Consultor de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

ROMA, viernes 20 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- El uso de los misales por parte de los fieles laicos, al menos en los principales países europeos, se practica desde hace más de dos siglos. En los países que conocieron persecuciones religiosas, la posesión de tales libros representaba, para los opositores de la fe católica, una prueba suficiente de adhesión al “papismo”.

Entre 1788 y 1792 aparecieron traducciones en italiano de la Misa, tanto del rito ambrosiano como del romano, con el añadido de explicaciones sobre las principales fiestas, contenidas dentro de una guía a la oración para los fieles devotos. Hechos similares tuvieron lugar en Francia y en Alemania y se desarrollaron rápidamente, inspirados por las iniciativas litúrgicas de Prosper Guéranger, en el siglo XIX. El uso de pequeños misales favoreció un apego a la liturgia que introdujo a aquellos que sabían leer en los meandros de la liturgia celebrada en latín. Los misales a menudo incluían los textos de las vísperas del domingo, que se convirtieron en práctica de muchas parroquias especialmente en Francia, en los Países Bajos y en Alemania. Durante el siglo XX, estos subsidios fueron enriquecidos progresivamente con material catequético sobre el año litúrgico, comentarios a la Sagrada Escritura y textos eucológicos.

Actualmente, en las celebraciones según la “forma extraordinaria” (o de san Pío V), los misales se consideran un requisito previo, no sólo como medio de participación en el conocimiento de los textos eucológicos, que a menudo son intencionalmente leídos en silencio, sino, más importante aún, como instrumentos para seguir los textos de la Escritura, como también de algunos ritos particulares ligados a ciertos días. Estos contienen una versión abreviada de las rúbricas del Misal del altar y proporcionan una colección de textos e ilustraciones de arte sacro que apoyan la oración y ayudan a reducir las inevitables distracciones.

En el contexto de la “forma ordinaria” (o de Pablo VI), el fin de los misales de cara a la participación en la Misa es menos claro. A pesar de que muchas personas [sobre todo fuera de Italia, ndt] decidan tener uno, quizás inspirados en el ejemplo del pasado, la hermenéutica de la participación ha cambiado. Este cambio ha influido en los fieles hasta el punto de que muchos de ellos han dejado simplemente de usarlos. A pesar de ello, el misal sigue siendo de ayuda para los sordos y para aquellas situaciones particulares en las que la proclamación de los textos es incomprensible.

La mayoría de los católicos se ha dado cuenta de que el movimiento litúrgico del siglo XX ha luchado por la reforma de la liturgia. Pocos han apreciado el hecho de que, cuando la Sacrosanctum Concilium (SC) ha invocado la reforma de la liturgia, lo hizo pidiendo que la reforma fuese acompañada de la promoción del culto litúrgico (cf. n. 1). Con este objetivo, era necesario que la liturgia comunica efectivamente lo que celebra, para que las mentes y los corazones de quienes toman parte en ella fuesen capaces de articular lo que era promovido. Esta hermenéutica sustenta la directiva de SC 11: “los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes relativas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella consciente, activa y fructuosamente”.

Después del Vaticano II, los pequeños misales perdieron mucho de su papel en la promoción de la vida litúrgica, dado que los fieles aprendieron las partes aprendieron las partes de la celebración que les correspondían y a recitarlas juntos “de forma comunitaria” (SC 21). Las lecturas son proclamadas ahora en voz alta y con el apoyo de sistemas de amplificación, desde un ambón dirigido hacia la asamblea. Muchos de quienes seguían antes los textos sobre los misales, se convirtieron en los pioneros del n. 29 de SC, porque, siendo ahora lectores, han descubierto una nueva y “sincera piedad”, al encontrarse ejerciendo una verdadera función litúrgica. El clero, animado por SC 24, ha comenzado a predicar de un modo ideal sobre la Escritura proclamada, con el resultado que desde los sermones se ha pasado a las homilías, arraigadas en la predicación litúrgica y destinadas a hacer accesible la palabra de Dios proclamada. En consecuencia, en la medida en que se hacían familiares con los ritos, los fieles necesitaban cada vez menos leer material de apoyo, que les diese indicaciones estructurales. Ellos habían mayormente dejado de lado los misales. Irónicamente, sin embargo, el uso de misales y de folletos va a volver a empezar, pues las parroquias deberán pronto utilizar las nuevas traducciones de la tercera edición del Misal Romano.

Es desalentador que muchas parroquias se hayan servido durante tantos años de folletos preparados de semana en semana. El desorden generado por ellos no sólo disminuye fuertemente el valor de un espacio armónico de recogimiento dentro del edificio sagrado; sino que ellos mismos se presentan a menudo mal redactados. Algunos editores de folletos añaden estrofas de cantos del todo irrelevantes respecto a los textos litúrgicos. La confianza depositada en estos cantos ha ayudado ciertamente a evitar enfrentarse con el reto, que se presenta de forma muy intensa, respecto al hecho de que hoy se canta de todo, pero se han perdido o descartado textos de las antífonas de entrada y de comunión. Además, la dignidad reconocida a las Escrituras no se valora de hecho cuando la asamblea gira la página del folleto, quizás a medias de la segunda lectura.

Queda por ver si la renovación en la publicación de los misales para la “forma ordinaria”, a la luz de las próximas traducciones nuevas, inaugurará un nuevo interés hacia un uso difundido de ellos a largo plazo. Lo que es cierto es que estas publicaciones necesitan empaparse del espíritu de la liturgia y promover la conformidad con lo q ue la Iglesia pide de nosotros, en esta renovada oportunidad para una auténtica catequesis sobre la Misa, ofrecida por las sugerencias procedentes de las nuevas traducciones. Para que los fieles sean reconducidos a una verdadera “plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas”(SC 14), es necesario aquellos a quienes se han confiado las mejoras del nuevo Misal “aprendan al mismo tiempo a observar las leyes litúrgicas”(SC 17). Entonces, los misales pequeños y cualquier otro material suplementario, resplandecerá como faro de unidad, es decir, de una liturgia celebrada, fielmente reformada y promovida de tal forma que se enseñe “tanto bajo el aspecto teológico e histórico como bajo el aspecto espiritual, pastoral y jurídico”(SC 16).

Curso “Felicidad y Evangelio de Jesucristo”

Don de Dios y búsqueda humana

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La Fundación Santa Ana de La Plata invita a oír la conferencia sobre “Felicidad y Filosofía: el Bien que hace feliz” a cargo del Prof. Claudio Mayeregger. La misma tendrá lugar el Viernes 27 de Mayo, en la Sede del Colegio de Abogados de La Plata, ubicado en calle 13 N°821/29 (e/48 y 49) de 19 a 20 horas.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Seminario de capacitación

 

"La Vida en la política y la legislación"

Las tendencias internacionales y culturales subyacentes

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  • Las Conferencias Internacionales. Planes de acción. Las metas del milenio. El rol de los organismos internacionales. Los pretendidos “derechos reproductivos”. Estados Unidos y la política de la Ciudad de México. Situación actual.

 

  • La constitución Nacional, los Tratados Internacionales y la soberanía. El control de constitucionalidad y el control de convencionalidad.
    EL CUADRO DE SITUACIÓN DE LA VIDA EN LA POLÍTICA Y LA LEGISLACIÓN

 

  • El aborto en la Argentina. La cuestión de las estadísticas. Los proyectos legislativos. Los giros en la fundamentación. Los “abortos no punibles”. El principio de la vida humana.

 

  • Las consecuencias “ocultas” de los proyectos de aborto y los embriones humanos. Los intereses y la “comodificación” de la vida humana.
    PERSPECTIVAS DE ACCIÓN CIUDADANA.

 

  • El funcionamiento parlamentario. Mecanismos constitucionales de participación. El debate en comisión y el Plenario.

 

  • La perspectiva federal. Situación nacional y provincial. Iniciativas en marcha.

 

Disertantes: Dr. Nicolás Lafferriere e Inés Franck del Centro de Bioética.

 

Inscripción: frente.joven@hotmail.com
CUPO LIMITADO

Evento en Facebook

martes, 24 de mayo de 2011

5° Aniversario de Federación Internacional Juventutem

 

internacional

Introibo ad altare Dei, ad Deum Qui lætificat juventutem meam

 

 

maria auxilio de los cristianos

 

Hoy, 24 de Mayo de 2011, Fiesta de María Auxiliadora, se cumple el Quinto Aniversario de la Federación Internacional Juventutem.

 

Juventutem es un movimiento litúrgico internacional dependiente de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, que tiene como apostolado propagar la devoción por la Santa Misa, celebrada según la forma extraordinaria del rito latino.

 

Los miembros del Capítulo Argentino deseamos dar gracias a Dios y a la F.I.J. por permitirnos ser parte de este gran movimiento. También queremos aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos los que nos han acompañado durante todo este tiempo en el ejercicio de nuestro apostolado, profesando siempre una irrestricta adhesión al magisterio de la Iglesia y al Santo Padre.

 

Rogamos una oración a Dios pidiendo por la F.I.J.

 

 

Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum patrem,
omnis terra veneratur.
Tibi omnes angeli,
tibi caeli et universae potestates:
tibi cherubim et seraphim,
incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
majestatis gloriae tuae.

El Espíritu ora en nosotros

La certeza de nuestra oración y la perseverancia en nuestro camino son un testimonio de amor con el que intentamos exhortar a la confianza y al abandono en el Señor. No es necesario realizar ninguna proeza especial... Simplemente continuar en silencio, dejando a Dios ser Dios, como dicen tantos maestros espirituales. La oración es sencilla... Es de aquello de lo que siempre nos tenemos que convencer. Por otra parte no busquemos en absoluto ser tenidos por orantes. Intensifiquemos la conciencia de nuestra intimidad, escondidos en el Corazón del Señor. Ante esto, cualquier elevación es buena. Elevamos el espíritu dejándonos elevar, sobre toda criatura levantada, decía del alma San Juan de la Cruz, precisamente por el Espíritu que ora en nosotros con gemidos inefables. ¡Qué novedad inacabable! Siempre aparece más honda y más real... ¿Qué añadir? Pues detengámonos y dejémonos llevar al Corazón de Dios.

Alberto E. Justo

lunes, 23 de mayo de 2011

Adoración Eucarística

 

 

Queremos invitarlos a ofrecer una hora de Adoración Eucarística para pedir por los frutos de la Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad, en la Capilla Cristo Sacerdote ubicada en Vicente López 1639, todos los martes a las 19 hs.

"Nos postramos ante tu sacramento de Amor con profundo respeto y adoración para suplicarte nos concedas los medios espirituales y materiales para la peregrinación que queremos ofrecerte, a fin de que sea conocida  y amada la Misa de siempre donde te ofreces como Victima propiciatoria y sangrante a Tu Padre". Oración para encomendar a Ntro. Sr. Jesucristo la peregrinación Ntra. Sra. de la Cristiandad.


Más adelante, confirmaremos un segundo lugar de Adoración Eucarística en Ntra. Sra. del Monte Carmelo sobre la calle Amenabar, Belgrano.

"Oh, si pudiéramos ver a nuestro Señor en el Santísimo Sacramento, nos sorprendería observar cómo se alegra y agradece cuando se le visita o se le recibe en la comunión". "Sin Él , perdería yo mi alma". San Pedro Julián Eymar, apóstol de la Eucaristía.

Fuente: http://nscristiandad.blogspot.com/

Invitación de Monseñor Aguer

MONS. AGUER INVITÓ A LOS DIRIGENTES CATÓLICOS Y A LOS FELIGRESES A PARTICIPAR DEL TEDÉUM DEL 25 DE MAYO

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De mi mayor estima en el Señor:

Como es costumbre en las fiestas patrias, en la celebración del Tedéum damos gracias a Dios por los beneficios concedidos y le pedimos por las necesidades de nuestro pueblo. El miércoles 25 de mayo, a las 10.30 nos congregaremos en la Iglesia Catedral para cumplir con esta tradición que se remonta a los orígenes de la nación.

Advierto con pena que a veces, en estas ocasiones, sólo asisten funcionarios y otras personas oficialmente obligadas. Falta la presencia viva del pueblo cristiano. Por eso, quiero invitarlos especialmente. Sé que puede significar para ustedes una molestia, pero me parece que vale la pena asumirla, sobre todo en un año en el cual tenemos razones abundantes para suplicar la protección del Señor sobre nuestra querida Patria.

 

Reciban mi afectuoso saludo y mi bendición.

 

+ Héctor Aguer

Arzobispo de La Plata

domingo, 22 de mayo de 2011

Santa Rita de Casia

 

Rita de Casia, Santa

Viuda, Religiosa,
y Abogada de Imposibles

Vista de cerca, sin el halo de la leyenda, se nos revela el rostro humanísimo de una mujer que no pasó indiferente ante la tragedia del dolor y de la miseria material, moral y social. Su vida terrena podría ser de ayer como de hoy.
Rita nació en 1381 en Roccaporena, un pueblito perdido en las montañas apeninas. Sus ancianos padres la educaron en el temor de Dios, y ella respetó a tal punto la autoridad paterna que abandonó el propósito de entrar al convento y aceptó unirse en matrimonio con Pablo de Ferdinando, un joven violento y revoltoso. Las biografías de la santa nos pintan un cuadro familiar muy común: una mujer dulce, obediente, atenta a no chocar con la susceptibilidad del marido, cuyas maldades ella conoce, y sufre y reza en silencio.
Su bondad logró finalmente cambiar el corazón de Pablo, que cambió de vida y de costumbres, pero sin lograr hacer olvidar los antiguos rencores de los enemigos que se había buscado. Una noche fue encontrado muerto a la vera del camino. Los dos hijos, ya grandecitos, juraron vengar a su padre. Cuando Rita se dio cuenta de la inutilidad de sus esfuerzos para convencerlos de que desistieran de sus propósitos, tuvo la valentía de pedirle a Dios que se los llevara antes que mancharan sus vidas con un homicidio. Su oración, humanamente incomprensible, fue escuchada. Ya sin esposo y sin hijos, Rita fue a pedir su entrada en el convento de las agustinas de Casia. Pero su petición fue rechazada.
Regresó a su hogar desierto y rezó intensamente a sus tres santos protectores, san Juan Bautista, san Agustín y san Nicolás de Tolentino, y una noche sucedió el prodigio. Se le aparecieron los tres santos, le dijeron que los siguiera, llegaron al convento, abrieron las puertas y la llevaron a la mitad del coro, en donde las religiosas estaban rezando las oraciones de la mañana. Así Rita pudo vestir el hábito de las agustinas, realizando el antiguo deseo de entrega total a Dios. Se dedicó a la penitencia, a la oración y al amor de Cristo crucificado, que la asoció aun visiblemente a su pasión, clavándole en la frente una espina.
Este estigma milagroso, recibido durante un éxtasis, marcó el rostro con una dolorosísima llaga purulenta hasta su muerte, esto es, durante catorce años. La fama de su santidad pasó los limites de Casia. Las oraciones de Rita obtuvieron prodigiosas curaciones y conversiones. Para ella no pidió sino cargar sobre sí los dolores del prójimo. Murió en el monasterio de Casia en 1457 y fue canonizada en el año 1900.

 

ORACIÓN
Oh Dios omnipotente,
que te dignaste conceder
a Santa Rita tanta gracia,
que amase a sus enemigos y
llevase impresa en su corazón
y en su frente la señal de tu pasión,
y fuese ejemplo digno de ser imitado
en los diferentes estados de la vida cristiana.
Concédenos, por su intercesión,
cumplir fielmente las obligaciones
de nuestro propio estado
para que un día podamos
vivir felices con ella en tu reino.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Amén.

    Santa Misa celebrada según la forma extraordinaria

    Cuarto Domingo después de Pascua

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    En el Introito continúa vibrante y jubilosa la nota pascual: "Cantad al Señor un cántico nuevo". Pero los misterio pascuales siguen desarrollándose a través de la liturgia. El Domingo pasado nos preparaba ya para la Ascensión de Cristo. Hoy da un paso más; y nos habla de las operaciones del Espíritu Santo en ella, en el mundo y en nuestras almas. Toda la Misa es una descripción de esta actividad del Espíritu. Él es el que ha obrado las cosas maravillosas que se cantan en el Introito; Él es el que mantiene, entre los que han creído, la unidad del místico Cristo; el que impide que los corazones vacilantes naufraguen, agitados por las vicisitudes del mundo (Oración); Él es la óptima dádiva y el don perfecto, que descienden del Padre de las luces (Epístola). Él es, finalmente, el que convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio, pues pondrá delante de él, como en un espejo, su malicia, juntamente con la belleza de la verdad, la justicia de la causa de la Iglesia y el castigo que le amenaza por no creer en ella. Reconozcamos, llenos de agradecimiento y ansiosos de su venida, las maravillas que este Divino Espíritu ha realizado sobre nosotros: "Aleluya. La diestra del Señor ha ejercitado su poder; la diestra de Dios me ha levantado. La diestra de Dios, dice San Agustín, es el Espíritu Santo.

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    Se los invita a oír la Santa Misa celebrada según la forma extraordinaria del Rito Latino, el próximo Domingo 22 de Mayo en:


    • LA PLATA: Santuario de la Medalla Milagrosa, ubicada en calle 75 entre 6 y 7, Ciudad de La Plata. Todos los Domingos a las 12 horas. Celebra el Padre Brian Moore.
    • CORDOBA: Capilla de la Santísima Trinidad, ubicada junto a la estación de colectivos. Todos los Domingos a las 10 horas. Organiza Una Voce y celebra el Fray Rafael Rossi OP.
    • MAR DEL PLATA: Capilla Stella Maris, Base Naval de Mar del Plata. Rezada por el R.P. Capellan Jorge Rotella, todos los Domingos a las 17 horas.
    • SANTA FE: Convento Santo Domingo, ubicado entre las calles 9 de Julio y 3 de Febrero, centro histórico de Santa Fe de la Vera Cruz. Todos los Domingos 11,15 horas. Celebra Fray Marco Antonio Foschiatti.


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    Recursos para la Santa Misa del día


    Propio para imprimir


    Epístola

    Partitura de la Epístola


    Evangelio

    Partitura del Evangelio

    No podemos callar

    MONS. AGUER CRITICÓ UNA ABERRANTE E INMORAL “REVISTA SOBRE EDUCACION SEXUAL” QUE DISTRIBUYE EL GOBIERNO NACIONAL

     

    En su reflexión televisiva semanal en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata y Presidente de la Comisión Episcopal de Educación Católica, lamentó la presentación del Ministerio de Educación de la Nación de “una revista destinada a las familias argentinas para ayudarlas a transmitir a sus hijos nociones sobre su vida sexual. La revista se llama “Educación Sexual Integral. Para charlar en familia. Se hicieron seis millones de ejemplares con la ayuda del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, que deberán llegar a los padres a través de sus hijos, ya que están siendo enviados a los colegios”.

    “Esta publicación es inaceptable. El Ministerio de Educación de la Nación se entromete en los hogares argentinos con una propuesta carente de sentido moral. Es de esperar que rebote en el sentido común de la mayoría de los padres de familia, todavía no estragado por los ideólogos. Es una pena que se haya desperdiciado una magnífica oportunidad de hacer las cosas bien”, afirmó.

     

    “El Ministro de Educación presenta este proyecto por referencia al concepto de educación sexual integral, que no se reduce a hablar de las relaciones sexuales, sino que incluye la afirmación y respeto de valores específicamente humanos. Lamentablemente eso es lo que no aparece luego en el interior de esta publicación. Es una buena ocasión desperdiciada”.

     

    Detalla aspectos cuestionados como “la falta de toda consideración moral, como si ese ámbito de la conducta humana no debiera regirse por la conciencia recta y el empeño de la voluntad en el bien”, que se presente “la masturbación como algo absolutamente normal y prácticamente necesario en el desarrollo de la pubertad”, la ”velada promoción de relaciones sexuales prematuras” y que “no hay ninguna referencia explícita a la finalidad misma de la sexualidad, vinculada como valor auténticamente humano con el amor, con el matrimonio, con la familia”.

     

    Comentó que “se registra en la publicación una obsesión por el preservativo. Se habla de todos los métodos anticonceptivos,  pero sobre todo el preservativo es considerado como el único eficaz para ‘prevenir? el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, incluso el sida. Se emplean varias páginas para insistir en la necesidad de su uso, con precisas instrucciones. Contradiciendo datos científicos fehacientes se oculta que el preservativo no es absolutamente eficaz, sobre todo para impedir el contagio del virus que provoca el sida”.

    Mons. Héctor Aguer indicó que se mencionan “diversos tipos de familia y que no hay uno mejor que otro; todos son buenos. Habla el texto  de familias con dos papás, con dos mamás, con un papá y una mamá, con un papá solo, con una mamá sola. En este punto se desliza una confusión, porque no es lo mismo que falte uno de los progenitores porque ha ocurrido una separación o se da un caso de viudez que las formas antinaturales de unión que hoy día quieren ser presentadas como verdaderas familias. Se advierte en este tema la funesta consecuencia pedagógica de la ley que el año pasado alteró la esencia del matrimonio”.

     

    Explicó que la revista tiene “errores científicos muy serios” como por ejemplo que se dice “que la pastilla de anticoncepción hormonal de emergencia –la píldora del día después-  no afecta para nada al embrión, sino sólo retrasa la ovulación y espesa el moco del cuello del útero para impedir que el espermatozoide se encuentre con el óvulo y evitar así el embarazo. Se sostiene errónea o engañosamente que ese recurso no afecta en nada al embrión, es decir que el embarazo puede continuar su desarrollo normal. ¡Esto no es así! Todo el mundo sabe que las sustancias químicas contenidas en esta píldora impiden la anidación del embrión si la fecundación se ha producido, provocando de este modo un aborto ultratemprano”.

     

    Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:

    “El 28 de abril pasado, el Ministerio de Educación de la Nación presentó una revista destinada a las familias argentinas para ayudarlas a transmitir a sus hijos nociones sobre su vida sexual. La revista se llama “Educación Sexual Integral. Para charlar en familia. Se hicieron seis millones de ejemplares con la ayuda del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, que deberán llegar a los padres a través de sus hijos, ya que están siendo enviados a los colegios”.

    “El Ministro de Educación, en el prólogo, presenta este proyecto por referencia al concepto de educación sexual integral, que no se reduce a hablar de las relaciones sexuales, sino que incluye la afirmación y respeto de valores específicamente humanos. Lamentablemente eso es lo que no aparece luego en el interior de esta publicación. Y lo digo con pena, porque es una buena ocasión desperdiciada”.

     

    “En primer lugar la revista se demora en la descripción de los órganos sexuales y de su funcionamiento. Llama la atención desde el comienzo la falta de toda consideración moral, como si ese ámbito de la conducta humana no debiera regirse por la conciencia recta y el empeño de la voluntad en el bien. Si se habla de responsabilidad, ésta no se refiere a parámetros objetivos de orden moral”.

     

    “Se dice en la página 13 que hay diversos tipos de familia y que no hay uno mejor que otro; todos son buenos. Habla el texto  de familias con dos papás, con dos mamás, con un papá y una mamá, con un papá solo, con una mamá sola. En este punto se desliza una confusión, porque no es lo mismo que falte uno de los progenitores porque ha ocurrido una separación o se da un caso de viudez que las formas antinaturales de unión que hoy día quieren ser presentadas como verdaderas familias. Se advierte en este tema la funesta consecuencia pedagógica de la ley que el año pasado alteró la esencia del matrimonio”.

     

    “En la publicación se presenta la masturbación como algo absolutamente normal y prácticamente necesario en el desarrollo de la pubertad. Se lo compara con los tocamientos que hacen los bebés de su cuerpo para explorarlo; así también los adolescentes buscan sensaciones placenteras. Aquí no se ofrece tampoco ninguna consideración moral”.

     

    “En cuanto a las relaciones sexuales de los adolescentes, la revista señala que ellos tienen el derecho a decidir cuándo iniciarse en tales experiencias. No se insinúa la necesidad de presentar una orientación; sólo se constata que algunos muchachos y chicas deciden tener relaciones, otros deciden esperar al matrimonio, como si fuera exactamente lo mismo. El contexto permite observar que la insistencia en un “cuidarse”, ajeno a toda valoración moral. equivale a una velada promoción de relaciones sexuales prematuras”.

     

    “Se registra en la publicación una obsesión por el preservativo. Se habla de todos los métodos anticonceptivos,  pero sobre todo el preservativo es considerado como el único eficaz para prevenir el embarazo y las enfermedades de transmisión sexual, incluso el sida. Se emplean varias páginas para insistir en la necesidad de su uso, con precisas instrucciones. Contradiciendo datos científicos fehacientes se oculta que el preservativo no es absolutamente eficaz, sobre todo para impedir el contagio del virus que provoca el sida”.

     

    “Por otra parte, no hay ninguna referencia explícita a la finalidad misma de la sexualidad, vinculada como valor auténticamente humano con el amor, con el matrimonio, con la familia. Se admite el hecho de las parejas adolescentes como algo normal. No se habla de virtudes, de continencia, de castidad”.

     

    “Hay otros errores científicos muy serios. Se dice, en la página 25, que la pastilla de anticoncepción hormonal de emergencia –la píldora del día después-  no afecta para nada al embrión, sino sólo retrasa la ovulación y espesa el moco del cuello del útero para impedir que el espermatozoide se encuentre con el óvulo y evitar así el embarazo. Se sostiene errónea o engañosamente que ese recurso no afecta en nada al embrión, es decir que el embarazo puede continuar su desarrollo normal. ¡Esto no es así! Todo el mundo sabe que las sustancias químicas contenidas en esta píldora impiden la anidación del embrión si la fecundación se ha producido, provocando de este modo un aborto ultratemprano”.

     

    “Otro capítulo: se presenta la sexualidad como un abanico de opciones. En esta noción asoma la perspectiva de género y el constructivismo que impregna los diseños curriculares de varias materias escolares. Según esta doctrina “oficial” hay diversas maneras de vivir la sexualidad y todas son igualmente buenas; no cabría hacer  aquí ninguna calificación moral negativa. Se pretende –es claro- hacer pasar el comportamiento homosexual como una conducta de idéntico valor que la heterosexualidad”.

     

    “Esta publicación es inaceptable. El Ministerio de Educación de la Nación se entromete en los hogares argentinos con una propuesta carente de sentido moral. Es de esperar que rebote en el sentido común de la mayoría de los padres de familia, todavía no estragado por los ideólogos. Es una pena que se haya desperdiciado una magnífica oportunidad de hacer las cosas bien”.

     

    Fuente: Diario Pregón de La Plata

    viernes, 20 de mayo de 2011

    Breves notas en torno a la instrucción Universae Ecclesiae

    por Isaac García Expósito

     

     

    Isaac García Expósito

    A poco más de una semana de la publicación de la instrucción sobre la aplicación del Motu Proprio Summorum Pontificum, los comentarios y escolios en la red se han venido sucediendo a dicho texto. Para unos, el documento se queda demasiado corto, para otros, es un avance, en todo caso, es un motivo de alegría. La Liturgia Usus Antiquior es un tema que suscita el interés, lo que no deja de ser altamente positivo.

    Que el Papa haya dedicado un motu proprio a tal asunto y que la comisión Ecclesia Dei haya dedicado una instrucción sobre la aplicación del motu propio, quiere decir que no es un asunto para nostálgicos, sino que está poniendo la Liturgia en el centro de la vida de la Iglesia. Como decía el Papa en la audiencia concedida a los miembros del Instituto Litúrgico San Anselmo, la Liturgia es el «sujeto capaz de renovar la vida cristiana». En este sentido, dicha instrucción está en continuidad con las enseñanzas del Romano Pontifice sobre Liturgia, enseñanzas que se encuentran espigadas tanto en sus catequesis como en sus homilías. En este sentido, el documento es un hito más en el camino iniciado por el Papa reinante.

    Lo primero que me ha llamado la atención de la instrucción, es el reconocimiento que se hace del aumento que se está produciendo entre los que piden la forma extraordinaria, con lo que el prejuicio que se arroja sobre los que piden la forma extraordinaria, a los que hace aparecer como nostálgicos de formas pasadas, queda anulado. Estamos hablando de otra cosa, de la Liturgia y de la espiritualidad. Que se reconozca que el número de los que se acercan al Usus Antiquior va en aumento es bueno.

    El corazón - por llamarlo de alguna manera – de esta instrucción, se encuentra en el punto octavo. El fin de la instrucción se desglosa en tres apartados:

    a) ofrecer a todos los fieles la Liturgia romana en el usus antiquior, considerada como un tesoro precioso que hay que conservar;
    b) garantizar y asegurar realmente el uso de la forma extraordinaria a quienes lo pidan, considerando que el uso la Liturgia romana que entró en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios;

    c) favorecer la reconciliación en el seno de la Iglesia.

    Lo que se dice aquí está claro, pero existe otra parte que está entre líneas, que no se explicita pero que se puede deducir a tenor de lo anterior.

    Por una parte, si el Usus Antiquior es un tesoro que se ofrece a los fieles, es para mostrarlo, no para esconderlo en un cajón. Las joyas se llevan puestas, no se guardan en los cajones. Por otra patre, si hay que garantizar y asegurar el uso de la forma extraordinaria a los que la pidan, es porque antes no se hacía. Había dificultades que impedían llevar a la práctica una relevante expresión del magisterio del Romano Pontífice y del munus que le es propio. Lo que en tiempos de Paulo VI fue una oposición activa y estruendosa hoy continúa de forma silenciosa.

    Si a esto, unimos lo que se expone al principio del documento:

    cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe

    la cosa aquiere tintes dramáticos. Me viene a la memoria el caso de Thiberville, o el de aquellos obispos que han acogido el motu proprio con displicencia en sus diócesis, fijándose en la letra, el punto y la coma del motu proprio, no con un corazón generoso, armonizado con el de la Iglesia universal (con – corde), agradecido, propio de aquél que acoge un tesoro, la Liturgia Antigua, la que siempre se ha usado en la Iglesia

    Ahora bien, lo más duro es lo que se apunta en el tercer apartado:

    c) Reconciliationi in sinu Ecclesiae favere.

    ya que se reconoce la existencia de una herida abierta en la Iglesia a causa de la Liturgia, cuyo origen temporal se encuentra en la promulgación del Novus Ordo - ¿o es el Vaticano II? Hay que notar el desplazamiento temporal que nos encontramos entre el punto 4 y el siguiente. En uno se habla de la reforma litúrgica posterior al Vaticano II, mientras que en el punto 5 se habla de fieles formados en las formas litúrgicas anteriores al Concilio -. Ahora bien, si tenemos en cuenta que el Usus Antiquior es un tesoro a conservar, una forma venerable y antigua – con todas las connotaciones que tiene el adjetivo «venerabilis» -, es lógico que fuese motivo de discordia.

    En el mismo sentido, contrasta el deseo de los fieles que « formados en el espíritu de las formas litúrgicas anteriores al concilio Vaticano II han expresado el vivo deseo de conservar la tradición antigua», y a pesar del llamamiento realizado por Juan Pablo II a los obispos pidiéndole generosidad, ha hecho falta la promulgación del motu proprio para favorecer la reconciliación en la Iglesia.

    Finalmente me gutaría acabar con una reflexión. La cuestión de la Liturgia descansa ahora en manos de los sacerdotes, fieles y órdenes afectos al Usus Antiquior y la labor que puedan desarrollar en este asunto. Es importante que la Misa se celebre en las parroquias y que el grupo estable de fieles del que habla el documento, sea realmente tal, es decir, imbricado en la vida parroquial. Partiendo de la Liturgia a través de las catequesis, será la manera en la que se recupere no sólo la Liturgia, sino la doctrina. Las iglesias donde actualmente se celebra la Misa tienen que ser centros de irradiación hacia las Parroquias. El objetivo no es que se celebre una misa dominical según la Forma Extraordinaria en cada ciudad, sino de expandir y promover el Usus Antiquior.

     

    Fuente: www.infocatólica.com

    miércoles, 18 de mayo de 2011

    Nichán Guiridlian: “Estoy bien”

     

    Captura

     

    Hoy tuvimos la dicha de volver a hablar con nuestro querido amigo Nichán, por primera vez desde su trágico accidente, ya conocido por todos. Se lo escuchaba muy bajito porque hacía poco tiempo que le habían quitado el respirador. Nos dijo que se encuentra bien y que los médicos son optimistas. De todas formas necesita hacer reposo por unos cuantos días más.

     

    Nos contaba su madre que cuando los médicos tomaron el caso, le han dicho que estaba “en manos de Dios”. ¿Y que mejor? Su recuperación sin mayores secuelas nos lo confirman. Dios ha escuchado nuestras oraciones y actuado en consecuencia.

     

    Sigamos rezando para que pronto le den el alta definitiva y pueda recuperar su vida normal.

     

    Deo gratias.

    Cardenal Koch: “El motu proprio es sólo el comienzo de este nuevo movimiento litúrgico”

     

     

    “La reforma de la liturgia no puede ser una revolución. Ella debe intentar tomar el verdadero sentido y la estructura fundamental de los ritos transmitidos por la tradición y, valorizando prudentemente lo que está ya presente, los debe desarrollar ulteriormente de manera orgánica, yendo al encuentro de las exigencias pastorales de una liturgia vital”.

     

    Con estas iluminadas palabras, el gran liturgista Josef Andreas Jungmann comentó el artículo 23 de la constitución sobre la sagrada liturgia del concilio Vaticano II, donde son indicados los ideales que “deben servir de criterio para toda reforma litúrgica” y de los que Jungmann dijo: “Son los mismos que han sido seguidos por todos aquellos que con perspicacia han pedido la renovación litúrgica”. Diversamente, el liturgista Emil Lengeling ha afirmado que la constitución del concilio Vaticano II marcó “el fin del medioevo en la liturgia” y llevó a cabo una revolución copernicana en la comprensión y en la praxis litúrgica.

     

    He aquí mencionados los dos polos interpretativas opuestos, que constituyen el punto crucial de la controversia desarrollada en torno a la liturgia después del concilio Vaticano II: ¿la reforma litúrgica postconciliar debe ser tomada a la letra y entendida como “re-forma” en el sentido de una restauración de la forma originaria y, luego, como una ulterior fase dentro de un desarrollo orgánico de la liturgia, o bien esta reforma debe ser leída como una ruptura con la entera tradición de la liturgia católica e incluso la ruptura más evidente que el Concilio haya realizado, es decir, como la creación de una nueva forma? El hecho de que los padres conciliares entendieran la reforma sólo en el sentido de la primera afirmación ha sido profundamente mostrado sobre todo por Alcuin Reid. Sin embargo, en amplios círculos dentro de la Iglesia católica se ha impuesto cada vez más la segunda interpretación, que ve en la reforma litúrgica una ruptura radical con la tradición e intenta incluso promoverla. Este desarrollo condujo, en la comprensión y en la praxis litúrgica, a nuevos dualismos.

     

    Es cierto que el motu proprio podrá hacer realizar pasos adelante en el ecumenismo sólo si las dos formas del único rito romano en él mencionadas, es decir, la ordinaria de 1970 y la extraordinaria de 1962, no sean consideradas como una antítesis sino como un mutuo enriquecimiento. Ya que el problema ecuménico se encuentra en esta fundamental cuestión hermenéutica.

     

    Un primer dualismo afirma que antes del Concilio la Santa Misa era entendida sobre todo como sacrificio y que después del Concilio ha sido redescubierta como cena común. En el pasado se ha hablado naturalmente de la Eucaristía como de un “sacrificio de la misa”. Hoy, sin embargo, este aspecto no sólo es menos conocido sino que ha sido incluso dejado de lado o sencillamente olvidado. Ninguna dimensión del misterio eucarístico se ha vuelto tan discutida después del concilio Vaticano II como la definición de la Eucaristía como sacrificio, sea como sacrificio de Jesucristo, sea como sacrifico de la Iglesia, al punto de que existe el peligro de que un contenido fundamental de la fe eucarística católica pueda terminar completamente en el olvido. Contra tal dualismo, el Catecismo de la Iglesia Católica mantiene unido lo que es inseparable: “La misa es, a la vez e inseparablemente, el memorial sacrificial en que se perpetúa el sacrificio de la cruz, y el banquete sagrado de la comunión en el Cuerpo y la Sangre del Señor”.

     

    Un ulterior dualismo en torno al cual tiende a polarizarse la visión de una liturgia preconciliar y de una liturgia postconciliar sostiene que, antes del Concilio, era sólo el sacerdote el sujeto de la liturgia mientras que, después del Concilio, la asamblea ha sido elevada al rol de honor de sujeto de la celebración litúrgica. Ciertamente, es indiscutible que, en el curso de la historia, el rol originario de todos los fieles como co-sujetos de la liturgia ha ido poco a poco menguando y que el oficio divino comunitario de la Iglesia primitiva, en el sentido de una liturgia que veía partícipe a toda la comunidad, ha asumido cada vez más el carácter de una misa privada del clero. La existencia de una continuidad de fondo entre la antigua liturgia y la reforma litúrgica puesta en marcha por el concilio Vaticano II brilla por la visión amplia y profundizada por la constitución litúrgica, según la cual el culto público integral es ejercido “por el cuerpo místico de Jesucristo, es decir, por la cabeza y por sus miembros” y toda celebración litúrgica debe ser considerada, por tanto, como “obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo, que es la Iglesia”. El Catecismo agrega luego: “algunos fieles son ordenados mediante el sacramento del Orden para representar a Cristo como Cabeza del Cuerpo”.

     

    A la luz del primado cristológico debería ser evidente que la liturgia cristiana encuentra su sentido más profundo en la glorificación y en la adoración del Dios trino y, por lo tanto, en la santificación de los hombres. También esta dimensión fundamental de la liturgia se ha vuelto víctima de un ulterior dualismo en el período postconciliar, es decir, ha sido cada vez más absorbida por el concepto de participación. Aquí se trata, sin embargo, de una falsa contraposición. Nosotros podemos y debemos consumir el alimento eucarístico también con los ojos y penetrar así en el misterio eucarístico, para que luego se nos revele plenamente al comer el Cuerpo del Señor y beber su Sangre. El mismo Agustín amaba subrayar que nadie debe comer “de esta carne” si antes lo ha adorado: “Nemo autem illam carnem manducat, nisi prius adoravit”.

    Entre la liturgia antigua y la reforma litúrgica postconciliar no hay una ruptura radical sino una continuidad de fondo. Sólo a la luz de esta convicción se puede comprender el motu proprio Summorum Pontificum del Papa Benedicto XVI. El Santo Padre, de hecho, no entiende la historia litúrgica como una serie de quiebres sino como un proceso orgánico de crecimiento, de maduración y de auto-purificación, en el cual naturalmente pueden verificarse desarrollos y progresos, sin que continuidad e identidad sean destruidas. Para el Papa no puede haber, por lo tanto, una contraposición entre la liturgia de 1962 y la liturgia reformada postconciliar. En contraste con esta clara visión de desarrollo orgánico, la reforma litúrgica postconciliar es considerada en amplios círculos de la Iglesia católica como un ruptura con la tradición y como una nueva creación; ésta ha generado una controversia sobre la liturgia que, vivida de manera emocional, continúa haciéndose sentir hasta el día de hoy. Con el motu proprio Summorum Pontificum, el Papa Benedicto XVI ha querido contribuir a la resolución de tal disputa y a la reconciliación dentro de la Iglesia. El motu proprio promueve, de hecho, si se puede decir así, un “ecumenismo intra-católico”. Pero esto presupone que la liturgia antigua sea entendida como “puente ecuménico”. De hecho, si el ecumenismo intra-católico fracasara, la controversia católica sobre la liturgia se extendería también al ecumenismo y la liturgia antigua no podría desarrollar su función ecuménica de constructora de puentes.

     

    Aún si el motu proprio quiere favorecer la paz intra-eclesial, no sería justo ver en él sólo una concesión hecha a los católicos que prefieren la liturgia antigua, como la Fraternidad Sacerdotal San Pedro o los seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre. El Papa Benedicto XVI está convencido, más bien, de que la forma extraordinaria del rito romano es un patrimonio precioso que no debe ser relegado al pasado sino que se debe acudir a él también en el presente y en el futuro, como ha subrayado en la carta que acompañaba el motu proprio: “Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser  improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Nos hace bien a todos conservar las riquezas que han crecido en la fe y en la oración de la Iglesia y de darles el justo puesto”.

     

    Esto revela claramente cuál es la intención que anima el motu proprio. El Papa considera que actualmente es indispensable un nuevo movimiento litúrgico, que en el pasado él definió como “reforma de la reforma” de la liturgia. El Santo Padre sabe, de hecho, que la reforma litúrgica postconciliar ha traído muchos frutos positivos, pero que los desarrollos litúrgicos del post-Concilio presentan también muchas zonas de sombra, debidas en gran parte al hecho de que “el concepto de misterio pascual del Concilio no se ha tenido presente suficientemente”: “Nos hemos detenido demasiado en los aspectos puramente prácticos, corriendo el riesgo de perder de vista lo esencial”. He aquí por qué es lícito preguntarse, de manera crítica, si en la reforma litúrgica postconciliar se han realizado realmente todos los deseos de los padres conciliares o si, bajo diversos aspectos, las afirmaciones fundamentales de la constitución sobre la sagrada liturgia han quedado incompletas, o incluso, si en los desarrollos litúrgicos del post-Concilio se ha ido intencionalmente más allá de tales afirmaciones. Que sea no sólo legítimo sino también apropiado hacer una distinción entre la constitución sobre la sagrada liturgia, la reforma litúrgica postconciliar y los sucesivos desarrollos litúrgicos, está ya probado por el hecho de que precisamente los teólogos que estaban comprometidos o que habían participado en los trabajos del Concilio se convirtieron pronto en serios críticos de los desarrollos litúrgicos postconciliares.

     

    Aquí resplandece también el sentido más profundo de la reforma de la reforma puesta en marcha por el Papa Benedicto XVI con el motu proprio: así como el concilio Vaticano II ha sido precedido por un movimiento litúrgico, cuyos frutos maduros fueron llevados dentro de la constitución sobre la sagrada liturgia, también hoy existe la necesidad de un nuevo movimiento litúrgico, que se ponga como objetivo el de hacer fructificar el verdadero patrimonio del concilio Vaticano II en la actual situación de la Iglesia, consolidando al mismo tiempo los fundamentos teológicos de la liturgia. Para hacer esto, se necesita no sólo la revitalización del primado cristológico, de la dimensión cósmica y del carácter latréutico de la liturgia, sino también y sobre todo el redescubrimiento del significado basilar del misterio pascual en la celebración de la liturgia cristiana.

     

    El motu proprio constituye sólo el comienzo de este nuevo movimiento litúrgico. Benedicto XVI, de hecho, sabe bien que, a largo plazo, no podemos quedarnos en una coexistencia entre la forma ordinaria y la forma extraordinaria del rito romano, sino que la Iglesia tendrá nuevamente necesidad en el futuro de un rito común. Sin embargo, dado que una nueva reforma litúrgica no puede ser decidida en un escritorio, sino que requiere un proceso de crecimiento y de purificación, el Papa por el momento subraya sobre todo que las dos formas del uso del rito romano pueden y deben enriquecerse mutuamente. Él indica también que “en la celebración de la Misa según el Misal de Pablo VI se podrá manifestar, en un modo más intenso de cuanto se ha hecho a menudo hasta ahora, aquella sacralidad que atrae a muchos hacia el uso antiguo. La garantía más segura para que el Misal de Pablo VI pueda unir a las comunidades parroquiales y sea amado por ellas consiste en celebrar con gran reverencia de acuerdo con las prescripciones; esto hace visible la riqueza espiritual y la profundidad teológica de este Misal”.

     

    Aquellos que, por el contrario, rechazan el postulado de un nuevo movimiento litúrgico y ven en el motu proprio un paso atrás respecto al Vaticano II, probablemente entienden la reforma litúrgica postconciliar como un punto de llegada, que debe ser defendido con todas las fuerzas, según el rígido conservadurismo de muchos progresistas. Ellos no sólo no consideran los desarrollos históricos de la liturgia como un proceso orgánico de crecimiento y de maduración, sino que rechazan también la hermenéutica de la reforma solicitada por Benedicto XVI para la interpretación del Vaticano II. Prefieren, de hecho, sostener la hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura, considerada inadecuada por el Papa, aplicándola sobre todo al campo de la liturgia y del ecumenismo. También el decreto sobre el ecumenismo ha marcado, de hecho, un nuevo inicio en las relaciones entre la Iglesia católica y las Iglesias y Comunidades eclesiales no católicas. Pero tampoco este nuevo giro ecuménico ha comportado una ruptura con la tradición; se inscribe, más bien, en una continuidad de fondo con la tradición, como muestra el sencillo hecho de que no habría sido nunca posible si en el período conciliar no hubiesen estado ya presentes impulsos ecuménicos, al menos en su estado embrionario, también dentro de la Iglesia católica.

     

    Aparece así la real importancia ecuménica del motu proprio Summorum Pontificum. Ya que Benedicto XVI no ha aplicado simplemente la hermenéutica de la reforma al campo de la liturgia pero ha solicitado esta hermenéutica, en primer lugar, precisamente para la constitución sobre la sagrada liturgia. Es precisamente en este campo que aparecen con claridad los dos diversos tipos de hermenéutica que pueden ser seguidos: la hermenéutica de la reforma, que ciertamente tiene en cuenta desarrollos y progresos pero que ve una continuidad de fondo con la tradición; o bien, la hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura, que contrapone liturgia y, por lo tanto, también Iglesia preconciliar, a liturgia e Iglesia postconciliar, y corta el vínculo con la tradición. Precisamente en esta alternativa reside la cuestión fundamental para el futuro de la Iglesia católica y, al mismo tiempo, para la credibilidad de su ecumenismo. También en este sentido el motu proprio se revela importante a nivel ecuménico. O mejor: el motu proprio puede convertirse en un puente ecuménico verdaderamente sólido sólo si es percibido y recibido como “una esperanza para toda la Iglesia”.

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    Fuente: Il blog degli amici di Papa Ratzinger

    Traducción: La Buhardilla de Jerónimo

    lunes, 16 de mayo de 2011

    LA VIDA ESPIRITUAL DE SAN LEOPOLDO MANDIC

    El alma de su santidad

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    A su sagrado ministerio de oír confesiones, el P. Leopoldo juntaba una rígida austeridad; sus enfermedades, privación de descanso y de gustos (todas las delicadezas que viendo su delicada salud le solían regalar sus penitentes las entregaba al superior), el calor y el frío, todo con gran amor a la pobreza por su enorme valor evangélico: "Tantos pobres pasan frío y ¿voy yo a tener valor de calentarme con una estufa? ¿Qué les diría cuando vienen a confesarse?". Solamente el último invierno -tenía 75 años- por la insistencia de un grupo de amigos le obligó el superior a aceptar una estufa.

    Doce horas al día confesando, sin dormir más que cuatro o cinco por la noche, ni siesta. ¡Así cuarenta años sin vacaciones! Y cuando tenía fiebre contestaba: "Los pobres tenemos que trabajar también con fiebre, en el cielo descansaremos. ¿Cómo puedo ir a la cama, esperando tantas almas ahí fuera mi pobre ayuda?"

    De noche, en la capilla, de rodillas, luchando con el sueño, si le decían que se fuera ya a descansar: "A las personas que confieso doy penitencias muy ligeras; es necesario que satisfaga yo por ellas".

    Aceptar vida tan penitente sólo es posible con la energía interior de la oración, de la unión constante con Dios, fundada en la roca de la fe. Casi como estribillo, repetía en el confesionario: "Fe, tenga fe".

    Bastaba que cesasen un momento las confesiones para que se arrodillase en oración. "Dios ha establecido que todo lo podemos alcanzar de Él, pero siempre por medio de la oración". Llegó hasta a hacer voto de estar continuamente con el pensamiento en la presencia de Dios, lo que supone un dominio heroico, y cumplía escrupulosamente.

    Por este camino llegó a una extraordinaria unión con Dios. Él nunca habló de ello, y las cartas que escribió a su director espiritual no se conservan; pero son señales inequívocas de sus extraordinarios carismas, entre otras, las muchas predicciones que hacía después de recogerse un momento, y los muchos milagros que realizó.

    Como cauce del trato suyo con Dios sobresalía su devoción a la Señora, como llamaba a la Santísima Virgen. Todos los días ponía flores frescas en la imagen de Ella que tenía en su celda-confesionario.

    No podemos omitir su devoción al Corazón de Jesús -característica de todos los santos modernos-. Escribía: "Ruegue a la caridad sin límites del Corazón de Jesús para que pueda llegar yo a ser un amigo y discípulo suyo perfecto". Como velada referencia a su vida mística anotó en una estampa del Corazón de Jesús: "¡La caridad divina del Corazón de Jesús que se dignó darme señales tan inefables de su amor, tenga misericordia de mí!... ¡Todo lo espero, todo me lo prometo de la caridad infinita de nuestro Señor Jesucristo, de su divino Corazón". Y en una estampa de la Virgen: "Hoy, día del cincuentenario de mi profesión religiosa, renuevo mis votos en honor del divino Corazón..."

    Para él era la gloria: "Ya descansaremos un día en el cielo. Allí lo haremos mejor, reposando nuestra cabeza sobre el divino Corazón de Jesús".

    Tenía también gran devoción y recurría frecuentemente a su Ángel de la Guarda, a los santos, en particular a san José, san Francisco, san Antonio de Padua, santos Cirilo y Metodio -apóstoles de los eslavos-, san Francisco Javier, san Ignacio de Loyola -había copiado y releía su famosa carta de la obediencia-, san Luis Gonzaga, san Estanislao de Kostka y san Juan Berchmans -por sus vidas sencillas.

     

    Fray Marco Antonio Foschiatti

    Recordatorio: Indulgencia Plenaria el 16 de Mayo

    SAN SIMÓN STOCK, Confesor

    Quienes visten el Escapulario Carmelita pueden ganar indulgencia plenaria el 16 de mayo, fiesta de San Simón Stock.

     

    También es posible ganar indulgencia plenaria:

    1. El día en que le imponen el escapulario y se une a la familia carmelita.

    2. En estas fiestas:

     

    • Virgen del Carmen - 16 de julio o cuando se celebre.
    • San Simón Stock - 16 de mayo.
    • San Elías Profeta - 20 de julio.
    • Santa Teresita del Niño Jesús - 3 de octubre (calendario tradicional).
    • Santa Teresa de Jesús - 15 de octubre.
    • Todos los Santos Carmelitas - 14 de noviembre.
    • San Juan de la Cruz - 24 de noviembre (calendario tradicional).

    Se puede ganar indulgencia parcial por usar piadosamente el santo escapulario, por besarlo o por cualquier otro acto de afecto y devoción. Se aplica también a la medalla-escapulario.

     

    Nomas Generales sobre las Indulgencias

    “El Refugio de Amparo”

    Los invitamos a participar de la presentación de “El Refugio de Amparo”:

    Es un nuevo servicio de la Iglesia platense para mamás y personas que hayan realizado un aborto. Este proyecto desea buscar la sanación espiritual que deja tan penosa acción, a través de la reconciliación y la ayuda profesional si la persona lo necesita.

    Será en el Instituto Terrero el miércoles 18 a las 19 hs.

    Rogamos difundir esta convocatoria.

    Gracias.

    domingo, 15 de mayo de 2011

    El Vaticano difundió la instrucción Universae Ecclessiae

     

    misa

    Este día El Vaticano difundió la instrucción Universae Ecclessiae, un texto que aclara dudas y despeja controversias en torno a la misa en latín y otras celebraciones litúrgicas según el misal previo a la reforma del Concilio Vaticano II, cuyo uso liberalizó Benedicto XVI en 2007. En la práctica el texto de hoy es un espaldarazo a quienes desean las ceremonias pre-conciliares y un “estate quieto” a los obispos del mundo que las han obstaculizado por todos los medios.

    Porque es bastante conocido que muchos prelados pusieron piedras en el camino y palos en las ruedas a los fieles (una minoría, es verdad) que pedían sus misas antiguas de acuerdo a los prescrito por el Papa en el motu proprio (decreto) Summorum Pontificum, con el cual dio la facultad a cualquier cristiano de solicitar la misa antigua en su parroquia. Ejemplos sobran en Italia, Francia y México.

    Muchas quejas llegaron en los últimos años a la Pontificia Comisión Ecclesiae Dei, el organismo del Vaticano encargado de verificar el cumplimiento del decreto papal. En varias ocasiones la comisión debió mediar entre obispos, sacerdotes y feligreses.

    Benedicto XVI había previsto esta eventualidad antes de emitir Summorum Pontificum en 2007, por eso en ese documento dio a los prelados tres años de tiempo para expresar sus preocupaciones al respecto. Muchos de ellos escribieron, como también lo hicieron numerosos grupos de católicos amantes de la misa pre-conciliar. Con estas opiniones se redactó Universae Ecclessiae.

    En los meses pasados un grupo de cardenales ejerció una considerable presión sobre El Vaticano para que el sentido del texto difundido hoy fuese restrictivo, una especie de marcha atrás a la liberalización del ritual latino. Guido Pozzo, secretario de la Eclessiae Dei, resistió. Desde el principio sostuvo la necesidad de una instrucción que defendiera los derechos de los fieles ante la hostilidad de los obispos progresistas. Todo parece indicar que su propuesta se impuso.

    El texto de la Universae Ecclesiae (se puede leer íntegro aquí) recordó que los misales de Pablo VI y Juan XXIII constituyen formas de la liturgia romana y, por lo tanto, no sólo deben ser respetadas ambas por igual, también deben ser conservadas “con el honor debido”. El concepto es claro: no existen misas de primera y misas de segunda. Aunque la misa post conciliar es conocida como “forma ordinaria” y la anterior como “forma extraordinaria”.

    Estableció además que la Pontificia Comisión Ecclesiae Dei será la responsable de dirimir todas las controversias o dudas fundadas sobre la aplicación de esa “forma extraordinaria”.

    Otra cosa dejó clarita y cristalina la instrucción: los obispos están obligados a garantizar la disponibilidad de la misa antigua para los feligreses que lo pidan, sin importar si estos vienen de diversas parroquias o, incluso , de distintas diócesis. Ninguna autoridad eclesiástica puede poner excusas absurdas, antes bien todos – párrocos, rectores o sacerdotes- deben conducirse “según su prudencia, dejándose guiar por el celo pastoral y un espíritu de generosa hospitalidad”.

    Incluso en los casos de grupos “numéricamente poco consistentes” los obispos deben asegurar una participación más fácil y una celebración más digna de la misa pre-conciliar.

    Todo este apoyo del Vaticano al misal antiguo tiene una condición: las personas que pidan la celebración de acuerdo a la “forma extraordinaria” no deben sostener o pertenecer, de ninguna manera, a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la misa o de los sacramentos celebrados en la forma ordinaria ni tampoco deben desconocer al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal. “Roma locuta, causa finita”. ¿Lo entenderán los “progresistas”?

     

    por Andrés Beltramo

    andresbeltramo@hotmail.com

    La Instrucción

     

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    He leído, con algo de calma, la “Instrucción” de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei” sobre la aplicación de la Carta Apostólica Motu Propio data “Summorum Pontificum” de S.S. Benedicto XVI. Se trata de un texto de carácter normativo, dentro de las competencias que le corresponden a esa Pontificia Comisión, cuya tarea es acompañar e instar el cuidado pastoral de los fieles, ligados con la precedente tradición litúrgica latina, presentes en distintas partes del mundo.

    La Instrucción tiene tres partes. La primera de ellas – la introducción – resume la naturaleza, el alcance y el significado de “Summorum Pontificum”. Este “Motu Proprio” es, se nos dice, “una ley universal para la Iglesia” que establece unos “criterios esenciales” para el llamado “usus antiquior” del Rito Romano: “Los textos del Misal Romano del papa Pablo VI y del Misal que se remonta a la última edición del papa Juan XXIII, son dos formas de la Liturgia Romana, definidas respectivamente “ordinaria” y “extraordinaria”: son dos usos del único Rito Romano, que se colocan uno al lado del otro. Ambas formas son expresión de la misma “lex orandi” de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la “forma extraordinaria” debe ser conservada con el honor debido”.

    Se proporciona así, creo yo, una clave para interpretar la ley: Un uso es “ordinario” y otro “extraordinario”, pero “se colocan uno al lado del otro”. Y no solo eso, sino que “la ‘forma extraordinaria’ debe ser conservada con el honor debido”.

    Además se dice expresamente que “Summorum Pontificum” no es solo una ley, sino que “constituye una relevante expresión del magisterio del Romano Pontífice” y del oficio que le es propio como supremo moderador de la liturgia y como Pastor de la Iglesia universal.

    ¿Qué ha pretendido “Summorum Pontificum”? Un triple objetivo: Ofrecer a todos los fieles la liturgia romana en el “usus antiquior”, “garantizar y asegurar realmente el uso de la forma extraordinaria a quienes lo pidan” y favorecer la reconciliación en el seno de la Iglesia.

    La segunda parte explicita las tareas de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, que tiene “potestad ordinaria vicaria para la materia de su competencia” y que, además, es “superior jerárquico” a la hora de decidir sobre los recursos que legítimamente se le presenten.

    La tercera parte da ya “normas específicas” a fin de “garantizar la correcta interpretación y la recta aplicación” del “Motu Proprio”. Señala las competencias de los obispos diocesanos – que, en última instancia, en caso de controversia o duda, quedan sometidas a las de la Comisión “Ecclesia Dei” - ; explica qué se ha de entender por “coetus fidelium” y legisla sobre la hospitalidad litúrgica que se ha se observar en relación con los que pidan, en una iglesia parroquial o en los santuarios o lugares de peregrinación, celebrar según la forma extraordinaria.

    En este último punto solo se señala, de modo muy claro, una restricción: “Los fieles que piden la celebración en la ‘forma extraordinaria’ no deben sostener o pertenecer de ninguna manera a grupos que se manifiesten contrarios a la validez o legitimidad de la Santa Misa o de los sacramentos celebrados en la ‘forma ordinaria’ o al Romano Pontífice como Pastor Supremo de la Iglesia universal”.

    También se clarifica qué se ha de entender por “sacerdos idoneus”, siguiendo un criterio muy amplio. No falta una recomendación a los ordinarios, en relación con el clero y con los seminaristas: ofrecerles la posibilidad de adquirir una preparación adecuada para las celebraciones en la forma extraordinaria. Es muy probable que esta exhortación pase a convertirse en algo obligatorio, bien por orden del papa o bien por sendas instrucciones de la Congregación para el Clero y de la Congregación para la Educación Católica.

    Se dan normas sobre la disciplina litúrgica y eclesiástica acerca del uso de los libros litúrgicos, sobre la Confirmación y el Orden Sagrado – con precisiones muy concretas sobre la posibilidad de usar el “Pontificale Romanum” de 1962 -. Hay, también, una referencia al “Breviarum Romanum”.

    Más extraña parece, a primera vista, la legislación sobre el Triduo Pascual, muy favorable a quienes deseen celebrarlo en la forma extraordinaria, hasta el punto de no “excluir la posibilidad de una repetición de las celebraciones del ‘Triduo Pascual’ en la misma iglesia”.

    La normativa concluye con permisos referidos a los ritos en las órdenes religiosas y a la utilización del “Pontificale Romanum”, del “Rituale Romanum” y del “Ceremoniale Episcoporum”.

    ¿Cuál es mi conclusión? Yo destacaría algunas cosas: En “Summorum Pontificum” el papa no solo ha legislado, sino que ha enseñado. La forma “extraordinaria” no ha de ser meramente tolerada – limitándose a responder a las eventuales peticiones de los fieles – sino que “debe ser conservada con el honor debido”. Por otra parte, se incide en que el papa es el Pastor de la Iglesia Universal y que él, personal o vicariamente, decide en caso de duda o de controversia. Asimismo, no cabe poner en cuestión ni la validez ni la legitimidad de la forma “ordinaria” ni tampoco oponerse al Romano Pontífice.

    No acabo de entender del todo lo del Triduo Pascual. ¿Repetir en la misma iglesia las celebraciones? Casi preferiría que los fieles se pusiesen de acuerdo y celebrasen juntos, en el único Rito Romano, las principales fiestas de la liturgia. Pero esto no deja de ser una observación personal.

    El Papa ha hablado, en el “Motu Proprio” y en la “Carta a los obispos” que acompaña a “Summorum Pontificum”, y la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, en el ejercicio de su potestad ordinaria vicaria, nos ha aclarado qué ha querido el papa. No cabe más que obedecer, y de buen grado, siguiendo la lógica de la fe.

     

    Guillermo Juan Morado.

    Universae Ecclesiae: el secretario de Ecclesia Dei explica su significado

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    El pasado viernes 13 de mayo, día en que se publicó la Instrucción Universae Ecclesiae, comenzó en Roma el Congreso sobre Summorum Pontificum, durante el cual una de las conferencias estuvo a cargo de Mons. Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, que explicó el significado del nuevo documento. Presentamos nuestra traducción de su intervención.

    ***

    La Constitución litúrgica Sacrosanctum Concilium del concilio Vaticano II afirma que “la Iglesia, en aquello que no afecta a la fe o al bien de toda la comunidad, no pretende imponer, ni siquiera en la Liturgia, una rígida uniformidad” (n. 37). No se les escapa a muchos que actualmente está en juego la fe, por lo que es necesario que las legítimas variedades de formas rituales deban reencontrar la unidad esencial del culto católico. El Papa Benedicto XVI lo recordó seriamente: “En nuestro tiempo, en el que en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento, la prioridad que está por encima de todas es hacer presente a Dios en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que habló en el Sinaí; al Dios cuyo rostro reconocemos en el amor llevado hasta el extremo (cf. Jn 13,1), en Jesucristo crucificado y resucitado” (Carta a los obispos con ocasión del levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos consagrados por el arzobispo Lefebvre, 10 de marzo de 2009).

    El beato Juan Pablo II afirmaba a su vez que “la sagrada liturgia expresa y celebra la única fe profesada por todos y, dado que constituye la herencia de toda la Iglesia, no puede ser determinada por las Iglesias locales aisladas de la Iglesia universal” (Encíclica Ecclesia de Eucaristia, n. 51) y que “la liturgia nunca es propiedad privada de alguien, ni del celebrante ni de la comunidad en que se celebran los Misterios” (n. 52). En la constitución litúrgica se afirma además: “el sacrosanto Concilio, ateniéndose fielmente a la tradición, declara que la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios” (n. 4). La estima por las formas rituales es el presupuesto de la obra de revisión que, de tanto en tanto, se vuelve necesaria. Ahora bien, las dos formas, ordinaria y extraordinaria, de la liturgia romana son un ejemplo de recíproco incremento y enriquecimiento. Quien piensa y actúa en forma contraria socava la unidad del rito romano que debe ser fuertemente salvaguardada, no desarrolla una auténtica actividad pastoral ni una correcta renovación litúrgica, sino que priva a los fieles de su patrimonio y de su herencia, a la que tienen derecho.

    En continuidad con el magisterio de sus predecesores, Benedicto XVI promulgó en el 2007 el motu proprio Summorum Pontificum, con el cual hizo más accesible para la Iglesia universal la riqueza de la liturgia romana, y ahora dio mandato a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para publicar la instrucción Universae Ecclesiae con el fin de favorecer correctamente su aplicación. En la introducción del documento se afirma: “Con tal motu proprio el Sumo Pontífice Benedicto XVI ha promulgado una ley universal para la Iglesia” (n. 2). Esto significa que no se trata de un indulto, ni de una ley para grupos particulares, sino de una ley para toda la Iglesia, que, dada la materia, es también una “ley especial” que “deroga aquellas medidas legislativas inherentes a los ritos sagrados, promulgadas a partir de 1962, que sean incompatibles con las rúbricas de los libros litúrgicos vigentes en 1962” (n. 28).

    Debe ser recordada aquí la regla de oro patrística, de la que depende la comunión católica: “cada Iglesia particular debe concordar con la Iglesia universal, no solo en cuanto a la doctrina de la fe y a los signos sacramentales, sino también respecto a los usos universalmente aceptados de la ininterrumpida tradición apostólica, que deben observarse no solo para evitar errores, sino también para transmitir la integridad de la fe, para que la ley de la oración de la Iglesia corresponda a su ley de fe” (n.3). El célebre principio lex orandi-lex credendi, referido en este número, está en la base de la restauración de la forma extraordinaria: no ha cambiado la doctrina católica de la Misa en el rito romano, porque liturgia y doctrina son inseparables. Puede haber, en una y otra forma del rito romano, acentuaciones, énfasis, expresiones más marcadas de algunos aspectos respecto a otros, pero esto no afecta la unidad sustancial de la liturgia.

    La liturgia ha sido y es, en la disciplina de la Iglesia, materia reservada al Papa, mientras que los ordinarios y las conferencias episcopales tienen algunas competencias delegadas, especificadas en el derecho canónico. Además, la instrucción reafirma que hay ahora “dos formas de la Liturgia Romana, definidas respectivamente ordinaria y extraordinaria: son dos usos del único Rito romano (…) Ambas formas son expresión de la misma lex orandi de la Iglesia. Por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe conservarse con el honor debido” (n. 6). El número siguiente refiere un pasaje clave de la carta del Santo Padre a los obispos, que acompaña el motu proprio: “No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura. Lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser  improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial” (n. 7).

    La instrucción, en línea con el motu proprio, no concierne sólo a cuantos desean continuar celebrando la Misa del mismo modo en que la Iglesia lo ha hecho sustancialmente desde hace siglos; el Papa quiere ayudar a todos los católicos a vivir la verdad de la liturgia para que, conociendo y participando en la antigua forma romana de celebración, comprendan que la constitución Sacrosanctum Concilium quería reformar la liturgia en continuidad con la tradición.

     

    Fuente: Il blog degli amici di Papa Ratzinger

    Traducción: La Buhardilla de Jerónimo