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sábado, 31 de diciembre de 2011

Homilía de la Congregación para el Clero: Solemnidad de la Virgen María Madre de Dios

 

 

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El ligamen entre el Nacimiento del Señor y la Maternidad divina de María Santísima está claramente expresada en uno de los doce anatemas de san Cirilo de Alejandría, recogidos por el Concilio de Éfeso, que en el año 431 definió como dogma de fe que María de Nazaret es la Madre de Dios: “Si alguno no confiesa que Dios es según verdad el Emmanuel, y que por eso la santa Virgen es Madre de Dios (pues dio a luz carnalmente al Verbo de Dios hecho carne), sea anatema”.

 

Hace pocos días hemos adorado la presencia del Verbo encarnado en el humilde pesebre de Belén. Ahora la Iglesia nos invita a dirigir la mirada llena de asombro a la otra persona magnífica del pesebre que es la Madre de Jesús, Dios hecho carne.

 

En tiempos recientes, la devoción a la Madre de Dios se ha debilitado en ciertos sectores de la Iglesia. Algunos han tenido temor de que honrando demasiado a María, de alguna manera se habría podido provocar una separación de la adoración a Cristo. Por eso les pareció necesario radicalizar el cristocentrismo, subrayando unilateralmente la unicidad de la mediación salvífica de Cristo, en desmedro de las mediaciones participadas de los Santos, de los Ángeles y de la misma Madre de Dios. Obrando así, se ha olvidado el antiguo adagio: ad Jesum per Mariam.

 

La Madre nos acompaña siempre hacia su Hijo y nunca nos aleja de Él. El Concilio Ecuménico Vaticano II lo ha dicho con estas palabras: ”Todo el influjo salvífico de la Bienaventurada Virgen en favor de los hombres no es exigido por ninguna ley, sino que nace del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, de ella depende totalmente y de la misma saca toda su virtud; y lejos de impedirla, fomenta la unión inmediata de los creyentes con Cristo”.

 

Se debe reconocer que el papel de María no es un obstáculo, sino de completo respeto al reconocimiento de Cristo en la fe. La Madre de Dios, con su pureza virginal, representa y defiende también la pureza de la doctrina cristiana. En el Breviario y en la Forma Extraordinaria  del Rito Romano se encuentra la hermosa antífona mariana «Gaude, Maria Virgo, cunctas haereses tu sola interemisti in universo mundo – Alégrate, Virgen María, tú sola has destruido todas las herejías del mundo entero».

 

Esta antífona ha sido comentada por el famoso biblista Ignace de la Potterie en ests términos: «No es que María haya hecho en su vida algo contra las herejías, sino que el reconocimiento cierto de María en los dogmas marianos es baluarte de la verdadera fe. Tambien el Cardenal Ratzinger, en su libro-entrevista con Vittorio Messori (Informe sobre la fe), subraya que María “triunfa sobre todas las herejías”: si se da a María el lugar que le corresponde en la ininterrumpida Tradición y en el dogma, se llega al centro de la cristología de la Iglesia. Los primeros dogmas, que se refieren a la virginidad perpetua y a la maternidad divina, y también los últimos (Inmaculada Concepción y Asunsión corporal al Cielo), son la base segura para la fe cristiana en la encarnación del Hijo de Dios. Pero también la fe en el Dios vivo, que puede intervenir en el mundo y en la materia, así como la fe en las realidades últimas (resurrección de la carne y, en consecuencia, la transfiguración del mismo mundo material) está confesada implícitamente en el reconocimiento de los dogmas marianos. También por esto se espera que se concretará el “proyecto de reintroducir, ojalá que en la fiesta de la Asunción corporal de María al Cielo, el 15 de agosto, la bella antífona separada de la reforma litúrgica”

 

No es posible ser cristocéntrico si no se es fuertemente mariano. En este día la Iglesia reza especialmemnte por la paz. Y es justamente a la siempre Virgen Madre de Dios a quienes se dirigen los fieles para obtener del Señor, a través de su intercesión, el don de la paz, para la Iglesia y para el mundo.

 

Piacenza2zSu Eminencia, Cardenal Mauro Piacenza: prefecto de la Congregación para el Clero

Tres pensamientos para el último día del año

Cada vez que el calendario nos trae, inexorablemente, esta fecha del 31 de diciembre, no pueden menos de preocupar al hombre pensador, y más todavía al fiel cristiano, estos tres graves pensamientos:

-El tiempo pasa,

-La muerte se acerca,

-La eternidad nos espera.


Efectivamente:


a) El tiempo pasa. - El presente año ha pasado como un soplo, y como él pasarán todos los que nos restan vivir, sean pocos, sean muchos; sean felices, sean desgraciados.

¿Qué se ha hecho de las penas y de los dolores? ¿qué de las alegrías locas y de los placeres de este año transcurrido?

Ni las penas ni las alegrías pasadas pueden ya volver. De ellas sólo queda el mérito de haber sufrido o gozado con conciencia pura y con alteza de miras, o, al revés, la responsabilidad de haberlo perdido todo por falta de espíritu cristiano.

El tiempo pasa para todos, este año ha pasado para todos, nadie ha podido detener el reloj. ¡Cómo hubiese deseado el gozador de la vida, el pecador disoluto, que no hubiesen pasado sus horas de placer, sus días y sus noches de miel! Sin embargo, pasaron para no volver.

Ha pasado este año corriendo, volando; pero no ha pasado en vano. Muchos desearían que hubiese pasado sin dejar huella, como el vuelo del pájaro; que lo pasado, como dicen, quedara pisado, mas no es así. Todo el pasado queda sujeto al juicio de Dios.


b) La muerte se acerca. - La muerte galopa y se acerca de día en día para cada uno. A muchos, a innumerables, los ha alcanzado en este último año, y los ha alcanzado sorpresivamente. A muchos que hemos conocido sanos y alegres, en pocos minutos, o en pocas horas o en breves días, los hemos visto desaparecer.

Ni la edad, ni el bienestar, ni la dignidad, ni la ciencia, ni el vicio, ni la virtud respeta la muerte inexorable. Todos tenemos nuestro día señalado, como lo tuvieron los que nos han precedido este mismo año y los años anteriores. Desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, y de muchos de ellos no queda ni el recuerdo.

¡Tanto afán por vivir, para vivir tan poco y tan tristemente! ¡Tanto cuidar del cuerpo y del vestido y del negocio y de la honra, para perderlo todo tan presto y tan sin remedio! ¡Tanto alardear de las riquezas, de la hermosura, de las simpatías, de la influencia, para quedar de súbito reducido a un cajón de podredumbre!


c) La eternidad nos espera. - Nada sería que el tiempo pasara y que la muerte se acercara, si con ello todo se acabara. Mas no es así. Al morir, el hombre no muere del todo: perece la materia, pero el espíritu perdura. El cuerpo vuelve al polvo del sepulcro, de donde brotó; pero el alma retorna a Dios, que la creó.

Todo lo de aquí es pasajero, todo fenece; sólo el alma sobrevive en este general cataclismo. Por eso el hombre, aunque muere, no muere para siempre, sólo cambia de vida: de la vida temporal pasa a la eterna, del tiempo a la eternidad.

¡La eternidad! ¡Qué realidad terrible! Muchos la niegan, porque les convendría que no existiese; así sus vicios no tendrían ninguna sanción ultraterrena. Otros muchos, los más, no piensan en ella, porque no la comprenden. Mas ni por negarla ni por desconocerla, la eternidad deja de existir y de esperarnos.

Nada fuera que la eternidad existiese, si ésta fuese para todos bienaventurada y feliz. Pero no es así. Hay dos eternidades: la eternidad del cielo, para premio, y la eternidad del infierno, para castigo. Hay, pues, un premio eterno y un castigo eterno. Así lo ha dispuesto Dios, y nada ni nadie podrán hacer que no sea así.

Sí, pues, te espera una eternidad feliz ¡oh cristiano!, después de los sufrimientos de esta breve vida, ¿por qué no los soportas con resignación y con una santa esperanza? Y sí, a ti también te espera la eternidad, pero una eternidad desgraciada, ¡oh pecador y gozador de la vida!, ¿por qué prefieres un placer sucio y fugaz a una eterna dicha?

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Noche vieja": así se ha dado en llamar - por lo menos aquí en América- a la última noche del año, que es la de hoy. En ella se estilan diferentes formas de despedidad al año que se va y de saludos de bienvenida al que llega. Mientras sólo sea disfrutar en familia con turrones y champán, disparar al aire cohetes multicolores y sonar pitos y sirenas, bien está; pero no está bien, sino muy mal, organizar bailes y saraos casi carnacalescos, empeñándose en conservar y aun en dar mayor arraigo a costumbres paganas, que el cristianismo siempre ha luchado por extirpar.

Para reparar estas profanaciones, muchas almas buenas santifican esta noche asistiendo a misa y comulgando, o bien pasando largo rato en adoración ante Jesús Sacramentado. ¡Todo es necesario para aplacar a Dios y para que su justa ira no descargue los merecidos castigos sobre el mundo pecador!

*Tomado del "Misal diario para América", del Padre Andrés Azcárate O.S.B.



¡FELIZ Y SANTO 2012 LES DESEA JUVENTUTEM ARGENTINA!

viernes, 30 de diciembre de 2011

Mons. Oscar Vicente Ojea es el nuevo obispo de San Isidro

Buenos Aires, 30 Dic. 11 (AICA)

 

Mons. Oscar V. Ojea, obispo de San Isidro

Mons. Oscar V. Ojea, obispo de San Isidro

 

 

El Santo Padre Benedicto XVI aceptó la dimisión al gobierno pastoral de la diócesis de San Isidro, presentada oportunamente por monseñor Alcides Jorge Pedro Casaretto, por haber alcanzado la edad de 75 años, en conformidad con la norma canónica.

     Con la publicación de esta noticia, hoy viernes 30 de diciembre de 2011, el obispo coadjutor, monseñor Oscar Vicente Ojea, de 65 años, asume la conducción pastoral de la diócesis.

     La información fue dada a través de la agencia AICA por el Encargado de Negocios interino de la nunciatura apostólica, monseñor Robert Murphy.
Mons. Oscar Vicente Ojea, tercer obispo de San Isidro
     Nació en Buenos Aires el 15 de octubre de 1946. Tras completar sus estudios eclesiásticos en los seminarios Menor y Mayor de Buenos Aires, fue ordenado presbítero el 25 de noviembre de 1972 por monseñor Juan Carlos Aramburu, en ese entonces arzobispo coadjutor de Buenos Aires. La ordenación tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Benito Abad. Con él fueron ordenados otros diáconos, entre los cuales el actual arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer. Su primera misa la celebró en la parroquia del Dulcísimo Nombre de Jesús, del barrio porteño de Saavedra.

     Obtuvo el título de Bachiller en Teología en la Pontificia Universidad Católica Argentina “Santa María de los Buenos Aires”.

     Desde su ordenación ejerció su ministerio pastoral como vicario parroquial en diversas parroquias porteñas: María Reina (1973-1975), San José de Flores (1975-1977), Nuestra Señora de la Piedad (1977-1979), San Benito Abad (1979-1981) y Patrocinio de San José (1981-1982). Luego fue párroco de Santa Magdalena Sofía Barat (1986-1987), Santa Rosa de Lima (1987-1994) y Nuestra Señora del Socorro (1994-2000).

     Además de su actuación pastoral parroquial fue superior de comunidad en el Seminario Metropolitano de Villa Devoto, asesor arquidiocesano del Movimiento Familiar Cristiano, viceasesor del secretariado arquidiocesano para la Familia, miembro de la Comisión arquidiocesana de preparación del curso anual del Clero Joven, decano del Decanato 3 “Norte”, miembro del Consejo Presbiteral, y párroco consultor.

     En septiembre de 1995 el Santo Padre Juan Pablo II lo distinguió con el título de Prelado de Honor de Su Santidad, incorporándolo así a la Familia Pontificia.

     El 24 de mayo de 2006 el papa Benedicto XVI lo nombró obispo titular de Suelli y auxiliar de Buenos Aires.

     El 2 de septiembre de 2006, en una celebración que tuvo lugar en la catedral metropolitana, fue ordenado obispo por el cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires, y los co-consagrantes: monseñor Eduardo Vicente Mirás, arzobispo emérito de Rosario y monseñor Héctor Rubén Aguer, arzobispo de La Plata.

     Tras su ordenación episcopal el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Bergoglio, lo designó Vicario Episcopal de la Zona Centro de la arquidiócesis porteña, que comprende los decanatos de Boca-Barracas, Centro, Norte, Pompeya y Once, con un total de 52 parroquias.

     En la Conferencia Episcopal es presidente de la Comisión Episcopal para Cáritas. Antes había sido miembro de las Comisiones de Apostolado Laico y Pastoral Familiar (Familia) y de Migraciones y Turismo.
La diócesis de San Isidro
     Creada el 11 de febrero de 1957 por el papa Pío XII, comprende en la provincia de Buenos Aires los partidos de San Fernando, San Isidro, Tigre, Vicente López y las secciones 1,2 y 3 de las islas del Delta bonaerense, con una superficie total de 1.379 kilómetros cuadrados y una población de 1.145.000 habitantes, de los cuales se estima que alrededor del 90% son católicos.

     La diócesis cuenta con 66 parroquias, 7 iglesias y capillas, 145 sacerdotes (123 diocesanos y 22 religiosos), 33 diáconos permanentes, 19 seminaristas mayores, 100 religiosas y 155 centros educativos.

     El primer obispo de San Isidro fue monseñor Antonio María Aguirre (1957-1987); el segundo fue monseñor Jorge Casaretto (1985-2011).+

jueves, 29 de diciembre de 2011

Nochebuena y Navidad: fotos de la Santa Misa en la Forma Extraordinaria en Alemania, Brasil, China, EE.UU, España, Italia y Reino Unido

 

 

Misa de Navidad en la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Nova Iguaçu (Río de Janeiro, Brasil)

 

Aquí muestro una selección de fotografías de la celebración de la Santa Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano, con ocasión de la Nochebuena y la solemnidad de la Natividad de Nuestro Señor, los días 24 y 25 de diciembre, respectivamente, en Alemania, Brasil, China, EE.UU., España, Italia y Reino Unido.

 

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Misa del Gallo en la iglesia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos, en Roma (Italia)

 

Misa del Gallo en la iglesia de Cristo Rey, en Sarasota (Florida, Estados Unidos)

 

Misa de Navidad en Reading (Reino unido)

 

Misa de Navidad en Shanghai (China)

 

 

Misa de Navidad en Imperia (Italia)

 

 

Misa de Navidad en Iowa (Estados Unidos)

 

Misa de Navidad en el oratorio de San Francisco de Sales, San Luis (EE.UU.)

 

 

Misa de Navidad en Berlín (Alemania), por el Instituto de San Felipe Neri

 

 

Misa de Navidad en la iglesia de las Salesas, en Sevilla (España)

 

Fuente: Acción Litúrgica, Catholic Champion, Euntes Docete, Latin Mass Society Chairman, Messainlatino, New Liturgical Movement, Pro Misa Tradicional en Ciudad Real, The Society of Saint Hugh of Cluny y Una Voce Sevilla. Catholicvs.

Expertos internacionales glosarán la figura de G.K. Chesterton en el San Pablo-CEU

Se cumplen 75 años de su muerte

 

Organizado por el Club Chesterton y por el CEU, personalidades de primera línea hablaran del genial escritor inglés.

La repercusión de la obra y el pensamiento del escritor G.K. Chesterton ha experimentado en los últimos tiempos un incremento notable. Tras décadas de olvido, la figura del autor británico no sólo es reivindicada por sus cualidades literarias, sino también por lo preclaro de su pensamiento, por su destacada capacidad para entender y dar a conocer cuál es el signo de los tiempos.
Por todo ello, y dada la efeméride de haberse recientemente cumplido 75 años desde su fallecimiento, la Universidad CEU San Pablo organiza el Congreso Internacional G.K. Chesterton. En él se citarán algunos de los expertos más cualificados sobre el tema. Entre ellos, el presidente de la American Chesterton Society, Dale Ahlquist, el profesor de la Ave María University, Joseph Pierce, el fundador del G.K. Chesterton Study Center, Aidan Mackey, o el catedrático de Teoría de la Literatura de la Universidad Autónoma de Madrid,Tomás Albaladejo.
El Congreso se celebrará los días 27 y 28 de febrero, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Comunicación de la Universidad CEU San Pablo (Paseo de Juan XXIII, 10. Madrid).
Este congreso nace del germen del Club Chesterton de la Universidad CEU San Pablo, que, promovido por el Servicio de Actividades Culturales de dicha universidad, anualmente se reúne para comentar aspectos relacionados con la vida y la producción literaria del escritor británico.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Los Santos Inocentes, mártires.

 

 

Salvéte flores Mártyrum,
Quos lucis ipso in límine
Christi insecútor sústulit
Ceu turbo nascéntes rosas.
Vos prima Christi víctima
Grex immolatórum tener
Aram sub ipsam símplices
Palma et corónis lúditis.
Jesu, tibi sit glória,
Qui natus es de Vírgine.
Cum Patre et almo Spíritu
In sempitérna saécula.
Amen.


Salve, flores de los Mártires,
que en el mismo umbral de la vida
fuisteis arrebatados por el perseguidor de Cristo,
cual rosas nacientes por el huracán.
Vosotros sois las primeras víctimas de Cristo,
los tiernos corderos inmolados
por Él, y jugáis, inocentes,
ante Su altar con la palma y la corona.
Gloria a ti, Jesús,
que naciste de una Virgen;
y al Padre, y al Espíritu Santo,
por los siglos eternos.
Amén.

 


Himno de Vísperas. Oficio Divino.  Misal diario y vesperal.

Dom Gaspar Lefebvre (Decimoquinta ed.)

Visto en: http://siervodelaverdad.blogspot.com

El Padre. Jean-Michel Gleize (FSSPX) responde a Mons. Fernando Ocariz

 

 

 

En el último número de El Correo de la Roma (n º 350, diciembre de 2011), el Padre. Jean-Michel Gleize , profesor de teología en Ecône, responde al artículo de mons. Fernando Ocariz que apareció en L'Osservatore Romano el 2 de diciembre, 2011 (véase el DICI no. 246 de 9 de diciembre de 2011). Ambos hombres participaron en las discusiones doctrinales del Concilio Vaticano II en Roma entre octubre de 2009 abril de 2011. Con el amable permiso de El Correo de la Roma , DICI está feliz de poder presentar a sus lectores fragmentos significativos de este notable estudio titulado "Una cuestión crucial".

(...) Sin duda, nos podemos felicitar de que por fin estamos viendo un teólogo de la Santa Sede introducir todos estos matices y por lo tanto negar bastante formal, aunque implícitamente, todas las presentaciones unilaterales que hasta ahora han presentado el Concilio Vaticano II, en una perspectiva maximalista , como un dogma absolutamente intocable que es "aún más importante que el de Nicea". Sin embargo, tan atractivo como puede ser en los matices y las distinciones que ofrece, como un análisis radicalmente transmite un postulado que está lejos de ser evidente. Monseñor. Estudio Ocariz "lo que evita responder a la pregunta crucial, que aún está pendiente entre la Sociedad de San Pío X y la Santa Sede. Más precisamente, la respuesta a esta pregunta parece ser evidente en el punto de vista del prelado del Opus Dei, tanto es así que todo sucede como si nunca hubiera sido necesario para hacerle frente.  O como si el debate no tendría que llevarse a cabo .

Sin embargo, este debate es más necesario que nunca. Es, de hecho, lejos de ser evidente que el último Consejo podría imponer su autoridad, en todos los asuntos y para todos los efectos, a los ojos de los católicos como el ejercicio de un magisterio auténtico, exigiendo su cumplimiento en los diferentes niveles que se observan. De hecho, si recordamos la definición tradicional de Magisterio, que realmente están obligados a observar que el proceso del Concilio Vaticano II no se ajustan a ellos. Mucho menos, ya que esta novedad al por mayor de los 21 º Concilio Ecuménico se explica en profundidad en términos de presupuestos absolutamente inaudito. (...)

 

El hecho de que el Concilio Vaticano II: nuevas enseñanzas contrarias a la tradición

Por lo menos en cuatro puntos, las enseñanzas del Concilio Vaticano II son, evidentemente, encontradicción lógica a los pronunciamientos del Magisterio tradicional anterior, por lo que es imposible interpretar de acuerdo con las otras enseñanzas que ya figuran en los documentos anteriores de la Iglesia de Magisterio. El Vaticano II ha roto así la unidad del Magisterio, en la misma medida en que se ha roto la unidad de su objeto.

 

Estos cuatro puntos son los siguientes. La doctrina sobre la libertad religiosa , tal como se expresa en el no. 2 de la Declaración Dignitatis humanae , contradice las enseñanzas de Gregorio XVI en Mirari vos y de Pío IX en la Quanta cura , así como los del Papa León XIII en Immortale Dei y los del Papa Pío XI en la Quas Primas . La doctrina sobre la Iglesia , tal como se expresa en el no. 8 de la Constitución Lumen gentium , contradice las enseñanzas del Papa Pío XII en la Mystici corporis y Humani generis . La doctrina sobre el ecumenismo , tal como se expresa en el no. 8 de la Lumen gentium y no. 3 del Decreto Unitatis redintegratio , contradice las enseñanzas del Papa Pío IX, en las proposiciones 16 y 17 del Plan de Estudios , los de León XIII en Satis Cognitum , y los del Papa Pío XI en Animos Mortalium . La doctrina sobre la colegialidad , tal como se expresa en el no. 22 de la Constitución Lumen gentium , incluyendo no. 3 de laNota previa [Nota Explicativa], en contradicción con las enseñanzas del Concilio Vaticano I sobre la singularidad del sujeto del poder supremo en la Iglesia, en la Constitución Pastor Aeternus . (...)

 

Un nuevo conjunto de problemas

De acuerdo con la [diciembre] 2005 la dirección [del Papa Benedicto XVI a la Curia romana], mons. Ocariz plantea el principio de una "interpretación unitaria", según el cual los documentos del Vaticano II y los documentos del Magisterio anterior debe arrojar luz sobre la otra. La interpretación de las novedades impartidas por el Concilio Vaticano II por lo tanto, debe rechazar, como dice Benedicto XVI, "la hermenéutica de la discontinuidad", con relación a la tradición, mientras que debe afirmar "la hermenéutica de la reforma, de renovación en la continuidad." Esto es nuevo vocabulario, que expresa claramente una serie de nuevos problemas. Este último inspira la observación de todo por mons. Ocariz: "Una de las características esenciales del Magisterio", escribe, "que su continuidad y su homogeneidad en el tiempo."

Si hablamos de la "continuidad" o "ruptura", debe entenderse, en el sentido tradicional, en el sentido de continuidad o ruptura que es objetiva , es decir, relacionadas con el objeto de la predicación de la Iglesia.Esto equivale a hablar sobre el conjunto de las verdades reveladas, como el Magisterio de la Iglesia conserva y presenta, dándoles la misma importancia, sin la posibilidad de una contradicción entre la predicación y la predicación de la actualidad del pasado. Ruptura consistiría en atacar el carácter inmutable de la tradición objetiva y sería entonces sinónimo de contradicción lógica entre dos estados, los respectivos significados de los cuales no pueden ser ambas verdaderas al mismo tiempo.

 

Pero es necesario admitir la pura verdad y reconocer que la palabra "continuidad" no tiene este sentido tradicional en absoluto en el discurso actual de los eclesiásticos.  Ellos hablan precisamente de continuidad con respecto a un tema que evoluciona con el paso del tiempo . No es una cuestión de la continuidad de un objeto, del dogma o la doctrina que el Magisterio de la Iglesia propone hoy en día, dándole el mismo significado que antes. Se trata de una cuestión de la continuidad del único sujeto "Iglesia". Por otra parte Benedicto XVI no habla precisamente acerca de la continuidad, sino de "renovación en la continuidad del único sujeto-Iglesia que el Señor nos ha dado. Es un sujeto que crece en el tiempo y se desarrolla, pero permaneciendo siempre el mismo, único sujeto del pueblo de Dios en camino. "Por el contrario, añade inmediatamente después," La hermenéutica de la discontinuidad corre el riesgo acabar en una ruptura entre el pre-conciliar Iglesia y la Iglesia post-conciliar "Eso significa que la ruptura debe ser situado en el mismo nivel:. es una ruptura entre dos sujetos , lo que significa que la Iglesia, el único tema [consiste] del pueblo de Dios, ya no ser el mismo antes y después del Concilio. (...)

 

El nudo del dilema

En la lógica del Concilio Vaticano II y de la Dirección de 2005 [en la Curia romana], el objeto como tal, es en relación con el tema. En la lógica del Concilio Vaticano I, y de toda la enseñanza tradicional de la Iglesia, el sujeto como tal es con respecto al objeto.  Estas dos lógicas irreconciliables.

El Magisterio, en cualquier época que sea, debe seguir siendo el órgano del depósito de la fe. Que se pervierte en la medida en que se altera ese depósito. Es falso decir que los principios divinamente revelado que se han hecho explícito por el Magisterio anterior no son necesariamente vinculantes, con el pretexto de que las experiencias de la Iglesia-tema de manera diferente a través de la contingencia de la historia, o que el pueblo de Dios se encuentra conducido para establecer una nueva relación entre la fe y el mundo moderno. Algunos principios que se aplican en materia de contingentes (por ejemplo, los que forman la base de toda la doctrina social de la Iglesia) no son contingentes. Sin duda, la inmutabilidad sustancial de la verdad revelada no es absoluta, porque la expresión conceptual y verbal de que la verdad puede adquirir una mayor precisión.  Sin embargo, este progreso no implica poner en cuestión el significado de la verdad, que sólo se hace más explícita en su formulación. Los principios siguen siendo los principios necesarios, independientemente de las formas concretas que pueden asumir diferentes cuando se aplican. Esta distinción entre los principios y las formas concretas resulta ser artificial con respecto a la doctrina social de la Iglesia, cuando Benedicto XVI complejos para 2005 en su dirección [de la Curia romana] con el fin de legitimar la Declaración Dignitatis humanae , lo hace en vano.

 

Para regresar al Vaticano II: la cuestión fundamental es determinar el primer principio que debe servir como la última regla de la actividad del Magisterio. Es que los datos objetivos de la revelación divina , tal como se expresa en su contenido definitivo a través de la autoridad magisterial de Cristo y los apóstoles, a la que el Magisterio eclesiástico es sólo el sucesor? ¿Es la experiencia comunitaria del Pueblo de Dios , el administrador (y no sólo el destinatario) del don de la verdad como el portador del significado de la fe? En el primer caso, el Magisterio eclesiástico es el órgano de la Tradición, y depende de la autoridad divina enseñanza apostólica-como regla objetiva, la pregunta entonces es si el objetivo de las enseñanzas del Concilio Vaticano II son las de un magisterio constante y una La tradición inmutable. En el segundo caso, el Magisterio eclesiástico es el portavoz de amalgamar la conciencia común del pueblo de Dios, encargada de establecer la cohesión espacio-temporal de la expresión del sentido de la fe , el Concilio Vaticano II es continuación de la sujeto-Iglesia, los medios de expresar en el lenguaje conceptual de su sensus fidei , con experiencia y actualizada en relación con las contingencias de la era moderna.

 

Hermenéutica y la reinterpretación

En Monseñor. Ver Ocariz, las enseñanzas del Vaticano II son novedades "en el sentido de que explicitar algunos aspectos nuevos que no se han formulado todavía por el Magisterio, pero que, en el plano doctrinal, no se opongan a los documentos precedentes del Magisterio". Una exégesis precisa de los documentos del Consejo, por tanto, al parecer, suponen el principio de no contradicción. Pero las apariencias engañan, ya que la no-contradicción ya no tiene el mismo significado en todo como lo hizo hasta ahora.

 

El Magisterio de la Iglesia siempre ha entendido este principio en el sentido de una ausencia de contradicción lógica entre dos declaraciones de objetivos. Contradicción lógica es una oposición que se encuentra entre dos proposiciones, una de las cuales afirma y otro niega la misma cosa basa sobre el mismo tema. El principio de no contradicción exige que si esta oposición se produce, las dos proposiciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo. Este principio es una ley de la inteligencia y sólo expresa la unidad de su objeto. Puesto que la fe se define como la adhesión intelectual a la verdad propuesta por Dios, que verifica este principio. La unidad objetiva de la fe corresponde también a la ausencia de contradicción en sus afirmaciones dogmáticas.

 

La hermenéutica de Benedicto XVI comprende este principio en un sentido que ya no es objetiva, sino subjetiva , ya no intelectualista, sino voluntarista. "La ausencia de contradicción" es sinónimo de continuidad a nivel de la materia. La contradicción es sinónimo de ruptura, en el mismo nivel. El principio de continuidad no exige, ante todo, la unidad de la verdad . Exige, ante todo, la unidad del sujeto que se desarrolla y crece en el transcurso del tiempo. Es la unidad del Pueblo de Dios, ya que vive en el momento presente, en el mundo de este tiempo, por citar el título sugerente de la Constitución Pastoral [de la Iglesia en el Mundo Moderno ], Gaudium et spes . Esta unidad se expresa únicamente a través de la palabra autorizada del Magisterio actual, precisamente en la medida en que está presente. Monseñor. Ocariz pone de relieve lo siguiente: "Una auténtica interpretación de los documentos conciliares puede ser hecha solamente por el Magisterio de la Iglesia misma. Es por eso que el trabajo teológico de la interpretación de pasajes en los documentos conciliares que hacer preguntas o parece que las dificultades actuales, sobre todo, debe tener en cuenta el sentido de que las sucesivas intervenciones del Magisterio han entendido estos pasajes. "No nos equivoquemos al respecto : este magisterio que debe servir como una regla de interpretación es el Magisterio de nuevo esta vez, el que el resultado de Vaticano II. No es el magisterio de todas las edades. Como se ha señalado acertadamente, el Vaticano II debe ser entendida a la luz del Concilio Vaticano II, la reinterpretación de su propia lógica de la continuidad subjetiva, la vida de todas las enseñanzas del Magisterio constante.

 

Hasta ahora, el Magisterio de la Iglesia nunca se ha comprometido por una petición de principio en este sentido. Siempre ha querido ser fiel a su misión de preservar el depósito de [la fe]. Su principal justificación ha sido siempre para referirse a los testimonios de la tradición objetivo que es unánime y constante. Su expresión ha sido siempre el de la unidad de la verdad. (...)

 

Por eso nadie puede estar contento hoy con el llamado "espacios para la libertad teológica" en el corazón mismo de la contradicción introducida por el Concilio Vaticano II. El profundo deseo de cualquier católico que es fiel a sus promesas bautismales es adherirse con la sumisión completa filial a las enseñanzas del Magisterio perenne. La misma piedad exige también, cada vez más urgente, un remedio para las graves deficiencias que han paralizado el ejercicio de este magisterio desde el último Consejo. Para ello, la Sociedad de San Pío X todavía desea, ahora más que nunca, una auténtica reforma, por lo que le corresponde a la Iglesia de permanecer fiel a sí misma , para seguir siendo lo que es en la unidad de su fe, y así conservar su forma original, en la fidelidad a la misión que recibió de Cristo.  Intus reformari. [Para ser reformada por dentro.] (Fuente: El Correo de la Roma . - El énfasis en negrita añadida por el editor - DICI No.247 de fecha 23 de diciembre de 2011)

 

Texto completo del estudio del padre Gleize en italiano (por cortesía de la Roma Courrier de la Fraternidad San Pío X Distrito de ltalia )

 

Sobre el mismo tema: en la adhesión al Concilio Vaticano II: monseñor. Fernando Ocariz y mons. Brunero Gherardini el Concilio Vaticano II: un debate que no ha tenido lugar, por mons. Brunero Gherardini Obispo exige un plan de estudios en el Concilio Vaticano II El debate sobre la Historia del Concilio Vaticano IIConcilio Vaticano II: un debate entre Romano Amerio, mons. Y Mons. Gherardini. Pozzo dogmática o pastoral? Monseñor. Juicio Brunero Gherardini en el debate teológico entre la Tradición y el Concilio Vaticano II

 

Traducción: Google Translate

Fuente: DICI

martes, 27 de diciembre de 2011

La carta valiente del Cardenal Ranjith



 

Carta del Cardenal Ranjith dirigida a los participantes de la vigésima asamblea de la Federación Internacional Una Voce:

 

Quiero expresar en primer lugar, mi agradecimiento a todos ustedes por el celo y el entusiasmo con el que promueven la causa de la restauración de las verdaderas tradiciones litúrgicas de la Iglesia.
Como ustedes saben, es la adoración la que aumenta la fe y su realización heroica en la vida. Es el medio con el que los seres humanos se elevan al nivel de lo trascendente y eterno: el lugar de un encuentro profundo entre Dios y el hombre.
Por esta razón, la Liturgia nunca puede ser creada por el hombre. Porque si adoramos a la manera que queremos y establecemos las normas nosotros mismos, entonces corremos el riesgo de recrear el becerro de oro de Aarón. Tenemos que insistir constantemente en la adoración como la participación en lo que Dios mismo hace, de lo contrario corremos el riesgo de involucrarnos en la idolatría. El simbolismo Litúrgico nos ayuda a elevarnos por encima de lo que es humano a lo que es divino. En este sentido, es mi firme convicción de que el Vetus Ordo representa en gran medida y de la manera más satisfactoria, que llaman mística y trascendente, para el encuentro con Dios en la liturgia. Por lo tanto ha llegado el momento para nosotros de, no sólo renovar la nueva liturgia a través de cambios radicales, sino también de alentar más y más la vuelta del Vetus Ordo, como un camino para una verdadera renovación de la Iglesia, que fue la que los Padres de la Iglesia,sentados en el Concilio Vaticano Segundo, tanto desearon.
La lectura cuidadosa de la Constitución conciliar sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilum, muestra que los cambios introducidos en la Liturgia más tarde, nunca estuvo en la mente de los Padres del Concilio.

Por lo tanto ha llegado el momento para que seamos valientes en trabajar por una verdadera reforma de la reforma y también en un retorno a la verdadera liturgia de la Iglesia, que había desarrollado a lo largo de su historia bi-milenaria en un flujo continuo. Deseo y rezo para que suceda.

 

Que Dios bendiga sus esfuerzos con el éxito.

 

 

Visto en: http://siervodelaverdad.blogspot.com

Fuente: The New Liturgical Movement.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Adeste Fideles


Gaudete Gaudete Christus est natus ex Maria Virgine



Gaudete! gaudete! Christus est natus ex Maria Virgine: Gaudete!

Tempus adest gratiae, Hoc quod optabamus;
Carmina laeticiae Devote redamus.

Gaudete! gaudete! Christus est natus ex Maria Virgine: Gaudete!

Deus homo factus est, Natura mirante;
Mundus renovatus est, A Christo regnante.

Gaudete! gaudete! Christus est natus ex Maria Virgine: Gaudete!

Ezechiellis porta Clausa pertransitur;
Unde lux est orta, Salus invenitur.

Gaudete! gaudete! Christus est natus ex Maria Virgine: Gaudete!

Ergo nostra concito Psallat iam in lustro;
Benedicat Domino: Salus Regi nostro.

Gaudete! gaudete! Christus est natus ex Maria Virgine: Gaudete!



sábado, 24 de diciembre de 2011

Pregón de Navidad: La "Kalenda".

 

La "Kalenda".
La Kalenda, también llamado Pregón de Navidad, es un antiguo texto con el cual se anunciaba con pompa inusitada, en los coros de las catedrales y monasterios durante el oficio de Prima del 24 de Diciembre, la proximidad de la Natividad del Señor. Que trae el Martirologio y que textualmente dice así:

 

Die 25 Decembris. Octavo Kalendas Januarii.

 

Anno a creatione mundi, quando in principio Deus creavit caelum et terram, quinquies millesimo centesimo nonagesimo nono; a diluvio autem, anno bis millesimo nongentesimo quinquagesimo septimo; a nativitate Abrahae, anno bis millesimo quintodecimo; a Moyse et egressu populi Israel de Ægypto, anno millesimo quingentesimo decimo; ab unctione David in Regem, anno millesimo trigesimo secundo; Hebdomada sexagesima quinta, juxta Danielis prophetiam; Olympiade centesima nonagesima quarta; ab urbe Roma condita, anno septingentesimo quinquagesimo secundo; anno Imperii Octaviani Augusti quadragesimo secundo, toto Orbe in pace composito, sexta mundi aetate, Iesus Christus, aeternus Deus aeternique Patris Filius, mundum volens adventu suo piissimo consecrare, de Spiritu Sancto conceptus, novemque post conceptionem decursis mensibus (Hic vox elevatur, et omnes genua flectunt), "in Bethlehem Iudae nascitur ex Maria Virgine factus Homo". Nativitas Domini nostri Iesu Christi secundum carnem.

 

 


 

Día 25 de Diciembre. Octavo de las Kalendas de Enero

 

"En el año 5199 de la Creación del mundo, cuando al principio creó Dios el cielo y la tierra; en el 2957 del diluvio; en el 2015 del nacimiento de Abrahán; en el 1510 de Moisés y de la salida del pueblo de Israel de Egipto; en el 1031 de la unción del rey David; en la semana 65 de la profecía de Daniel; en la Olimpíada 194; en el año 752 de la fundación de Roma; en el 42 del imperio de Octavio Augusto; estando todo el orbe en paz; en la sexta edad del mundo: Jesucristo, Dios eterno e Hijo del eterno Padre, queriendo consagrar al mundo con su misericordiosísimo Advenimiento, concebido por el Espíritu Santo, y pasados nueve meses después de su concepción, (Se arrodillan todos los circunstantes, y prosigue el cantor en tono más agudo): "nació hecho Hombre, de la Virgen María, en Belén de Judá". Navidad de nuestro Señor Jesucristo según la carne.

 

 

LOS MIEMBROS DE JUVENTUTEM ARGENTINA DESEAMOS A TODOS NUESTROS LECTORES QUE PASEN UNA FELIZ NAVIDAD.

El protector de la Iglesia

AL RESCATE DE LAS TRADICIONES LITÚRGICAS

 

Adolfo Calívar

 

 

El padre Adolfo Calívar es el único que da misas en latín (tradicionales) en la provincia (de San Juan) y que, como si fuera poco, asumió el compromiso personal de resguardar en la Parroquia Nuestra Señora del Valle de Rawson, los ornamentos antiguos que vestían los curas en las celebraciones de antaño. Navidad es uno de esos días especiales donde viste una casulla similar a las del siglo XIII, que perteneció a monseñor Orzali.

 

 

No le molesta que lo tilden de tradicional. Inclusive de antiguo. En definitiva, para él, es motivo de orgullo su compromiso por mantener vivas aquellas costumbres que la Iglesia Católica adoptó hace años y que por distintas razones -desde leyes internas hasta por nuevas conductas- se fueron perdiendo. Y cómo no va a ser motivo de orgullo si el padre Adolfo Calívar es el único cura en toda la provincia que celebra las misas en su idioma original, en latín, y siguiendo los rituales de entonces. Para eso utiliza un libro litúrgico escrito en latín y con cantos específicos, da misa de espaldas a los creyentes, pero mirando hacia el altar e inclusive viste con una casulla (lo que se coloca arriba del alba blanca) especial y de la época.
Puede hacer todos los pasos tradicionales no sólo porque es portador de los conocimientos, sino además porque es quien se ocupa, desde hace algunos años ya, de rescatar, resguardar y conservar las vestimentas y ornamentos que usaban los religiosos desde la Edad Media. De hecho, entre los tesoros que ha heredado, por así llamarlo, conserva al menos una docena entre capas, casullas, estolas y mitras (esas especies de sombreros o tocados que cubren la cabeza de los obispos) que tienen su historia, porque pertenecieron a muchas de las autoridades eclesiásticas de la provincia, entre ellos monseñor Benavente, Pérez Lonco, Orzali, Sansierra. Algunos fueron traídos de Europa misma y bordadas por monjas de clausura, otros cosidos en San Juan. Lo cierto es que son prendas que dan solemnidad a quien las usa.
Este domingo, especialmente por ser Navidad, pero también cada primer domingo de mes en la Parroquia de Nuestra Señora del Valle en Rawson, podrá vivenciarse una misa tradicional en latín a cargo de un cura vestido para la ocasión. Es que el padre Calívar se permite usar aquellas vestimentas que atesora. De hecho, ya sabe de antemano que en la celebración del 25, se colocará una impecable y llamativa casulla blanca, toda bordada con hilos dorados y con la imagen de Jesucristo en su espalda. Perteneció a monseñor Orzali -la adquirió en Venecia- y a quien señalan como el responsable de hermosear y llenar de detalles a la Catedral.


Volver a las raíces
Dicen que son pocas las oportunidades de revivir, en la actualidad, aquellas tradiciones del Misal Romano que tuvo vigencia desde 1570, pero que el Concilio Vaticano II, a cargo de Pablo VI, reformó en varios puntos. Una de las cuestiones que se quitó fue la celebración en latín por considerarlo una lengua muerta. A partir del año 1970 se propuso que las misas se dieran en la lengua que se hablaba en cada país para fomentar la participación popular.
"Yo considero que hay una mala interpretación. No se abolió el latín, sino que se permitió aggionar las misas. Por suerte, por decreto pontificio, el papa Benedicto XVI, en el 2007, declaró que el Misal Romano estaba permitido. Por eso, yo empecé a celebrarlas como se hacía originariamente, volviendo a las raíces. Estas misas en donde reina el silencio ya que la gente participa menos (pero puede seguir la lectura en castellano paralela a la que se hace en latín), invitan a la reflexión y a la espiritualidad, especialmente en estas fechas", explica el cura que no sólo da valor a los ritos, sino a todo lo que lo rodea. Por eso, pone especial atención en los detalles como los objetos y la vestimenta que usa en estas oportunidades.
Antes que el padre de la Parroquia Nuestra Señora del Valle asumiera la responsabilidad de los ornamentos, hubo un sacristán en la Catedral, conocido como Don Oviedo que se ocupaba de esta tarea. Cuando él murió, nadie más supo del destino de estas prendas.
"Así como por los terremotos se destruyeron muchos edificios, también se perdió lo que estaba dentro de ellos. Y las iglesias no estuvieron ajenas a estas pérdidas. A eso se suma, todo lo que se descarta por desconocimiento de su valor no sólo a nivel patrimonial, sino además afectivo e histórico. Estas prendas no se pueden tirar porque llevan una consagración de la Iglesia. Fue por todo eso y por un compromiso personal, pero también por mi vocación (NdR: es profesor de Historia en el Seminario) me propuse hacerme cargo de los ornamentos antiguos hasta tanto se destine un lugar o un museo de arte sacro. En la Iglesia lo saben y el propio monseñor Delgado me alienta a preservar este patrimonio de la Iglesia de San Juan", cuenta.
En un sencillo placard, en la Sacristía, es donde guarda estas preciadas vestimentas, las que sólo se limpian a mano, en seco y con un preparado a base de bicarbonato. Nada de tintorería ni mucho menos lavarropas porque se trata de telas muy antiguas que fácilmente podrían dañarse. Es por eso que para llevar adelante la tarea del lavado tiene un grupo de mujeres que lo ayudan a mantener las prendas impecables.
Tiene algunas favoritas, como una propia que recibió hace 19 años, cuando se ordenó. "Cada una de las prendas es una reliquia que tiene su simbolismo", agrega para dar lugar a la explicación de los estilos de estas prendas.
"Algunos prefieren las casullas góticas que son las que simulan un poncho y si bien son antiguas -datan de la Edad Media- se siguen usando hasta el día de hoy por la mayoría de los sacerdotes. También hay casullas romanas, más conocidas como guitarras (por la forma que tienen) y son las que se utilizaban entre los siglos XIII y XV en Roma", detalla.
De ese último tipo de casullas es de la que más tiene en su poder.
"Para mí, tener estos ornamentos es casi una obligación moral que representa una paradoja en mi vida: sé que tendrán algún día, un museo como destino para resguardarlas, pero por otro lado, vestirlas es volver a darle vida a una tradición, la misma que llevó adelante en estas tierras Fray Justo Santa María de Oro, por ejemplo. Lo mismo me pasa cuando celebro la misa en latín, utilizo las palabras y los gestos de la tradición histórica", dice con orgullo.

 

Fuente: Diario de Cuyo

viernes, 23 de diciembre de 2011

San Nicolás de Bari: La verdad de “Papa Noel”

Breve biografía de San Nicolás de Bari

 

Estamos mas que seguros que en casi todas las familias los mas pequeños están idiotizados con el personaje “Papa Noel”, pero nuestro deber como católicos es enseñarles a esos pequeños quien fue en realidad San Nicolás de Bari, pero mas aun enseñarles el verdadero significado de la Navidad, que es el nacimiento del Rey Mesías que viene a salvarnos, y que ese barbudo de rojo y blanco (si me permiten la expresión) es simplemente un invento de la empresa Coca Cola para ampliar el nivel de ventas.

Recemos para que esta farsa anti-católica termine de engañar a la gente y en especial a los mas pequeños

Misalito para la Santa Misa Tridentina de Navidad

 

 

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Fellay: el Concilio no está en armonía con los Evangelios

 

 

Después de haber respondido a la Santa Sede, el superior de la Fraternidad San Pío X escribe: «Los masones expresaron su alegría al escuchar resonar bajo la cúpula de San Pedro» sus tesis

«Había que esperar que llegara la mitad del siglo XX para asistir a aquel increíble evento de un concilio que, en nombre de la adecuación a la situación concreta de la sociedad humana en plena decadencia, modifica la proclamación de todos los tiempos: “Es necesario que Él reine” (Cor. 1, 15, 25). Se pretende que esta forma de actuar esté en armonía con los Evangelios, mientras es justamebte lo contrario». Lo escribe el obispo Bernard Fellay, superior de la Fraternidad San Pío X, en la carta que envió a sus amigos y benefactores para felicitarles por la Navidad.

Son las primeras declaraciones públicas del líder de los lefebvrianos después del envío de la respuesta al preámbulo doctrinal que preparó la Santa Sede. El preámbulo nunca se publicó, como tampoco la réplica de la Fraternidad. A partir de la carta se puede deducir alguna cosa. Según Fellay, el Vaticano II aceptó la tesis de los «sofistas del liberalismo», según los lefebvrianos «el Estado, la sociedad humana, que también es una criatura de Dios, debía tratar de la misma manera a la única religión verdadera y a todas las demás falsas, reconociendo por igual el derecho de existir a cada una, de desarrollarse sin trabas y de ejercer su culto».

Por ello, «los mismos masones expresaron entonces su alegría al escuchar resonar bajo la cúpula de San Pedro estas tesis que son las suyas» (Fellay cita a propósito un libro publicado hace 47 años por Yves Marsaudon). El obispo vuelve a proponer la doctrina clásica de la tolerancia, recordando que «el derecho a la libertad religiosa, así como está proclmanado en el Vaticano II, es otra cosa. Y este es uno de los puntos en los que no estamos de acuerdo con la Santa Sede».

«Esta libertad religiosa –explica Fellay–, al poner en el mismo plano lo verdadero y lo falso, dispensa al estado y a la sociedad humana de sus deberes de honrar y servir a Dios, su Creador. Esta abre las puertas a todas las licencias en materia religiosa. Es como si se hubiera renunciado a la prerrogativa de la Iglesia de ser la única vía de salvación para todos los hombres. Los que lo creen todavía ya no lo dicen. Muchos, incluso, dan a entender lo contrario».

Otra aspecto que condena el superior de la Fraternidad tiene que ver con el ecumenismo. «Con el pretexto de poder estar más cerca de nuestros “hermanos separados”, ya no se proclaman las verdades de la salvación, porque aquellos no quieren escucharlas. Deliberadamente, ya no se trata de convertirles... ¿Dónde está, pues, la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo?. ¿Cónde está la ferocidad de los católicos? Son los jefes los que les hacen volverse pusilánimes, como se ha podido verificar recientemente en Francia, cuando se trataba de condenar obras teatrales blasfemas. Si una ofensa semejante hubiera sido en contra de los musulmanes, ¡todo el país habría ardido!».

Otra “piedra en el camino”, según el obispo lefebvriano, «está relacionada con la reducción de la autoridad». Jesús, explica Fellay, confirió a la Iglesia «un líder visible que es su Vicario en la Tierra, Pedro y sus sucesores... Solo Él tiene un poder pleno, soberano, inmediato sobre todos y cada uno de los miembros de la Iglesia. Es por ello que la Iglesia se proclamó monarquía, gobernada por uno solo». El obispo critica por ello «la forma de democracia importada en la Iglesia co nla colegialidad y con la parodia parlamentaria de las conferencias episcopales», que «permite todo tipo de abusos». Vale la pena subrayar y considerar esta profesión de fe «en Pedro y en sus sucesores»  la crítica hacia todos los que, en la Iglesia, no reconocen la autoridad papal, dado que proviene de una comunidad guiada por cuatro obispos ordenados sin el mandato del Papa, que no tienen un estatus canónico y que no está en plena comunión con el Papa.

Para Fellay, el origen de todos los problemas es uno solo: «Para agradar al mundo, o por lo menos para adaptarse y tratar con él, se ha sacrificado de una forma o de otra la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo». Y «hasta que no se expulse el aire liberal que infesta a la Iglesia, la Iglesia seguirá decayendo». Es por «esta dolorosa realidad que nuestras relaciones con Roma son difíciles».

Palabras que permiten imaginar que la negociación para llegar a un acuerdo está llena de obstáculos.

 

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Fuente: Vatican Insider

Misa Tradicional de Navidad en La Plata

 

 


El 25 de diciembre a las 21hs. se celebrará la Santa Misa Tradicional en el Santuario Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, ubicado en calle 75 entre 6 y 7, Arquidiócesis de La Plata.

O Emmanuel


jueves, 22 de diciembre de 2011

Cuando Pío X obtuvo el agradecimiento de los turcos

 

La Civiltá Cattolica recuerda la forma en la que el Papa Sarto se opuso a una cruzada antislámica en Libia en 1911, condenando el uso instrumental de la religión con fines coloniales.

Libia. Una postal de 1911 que retrata a la infanteria italiana

En un mundo mediático en el que las noticias se «queman» en pocas horas y en el que, a menudo, falta la investigación del pasado, los pasajes que La Civiltá Cattolica ofrece sobre la historia de la Iglesia son más que preciosos, porque ayudan a desmentir los prejuicios y las leyendas negras. Es el caso del último ensayo breve escrito para el próximo número de la acreditada revista de los jesuitas por el historiador padre Juan Sale. El artículo está dedicado a la expedición italiana en Libia de 1911.

Sale observa que «en las guerras coloniales de los siglos xix y xx, conducidas por las mayores potencias europeas, el elemento religioso fue con frecuencia utilizado como instrumento para convencer a las poblaciones indígenas sobre la utilidad y la necesidad histórica de la empresa, destinada, se decía, a importar en esos países la civilización y la cultura occidental, y los beneficios económicos y sociales vinculados con la misma». En octubre de 1911, los italianos llegaron a Libia «con la convicción de que serían recibidos por la población indígena como liberadores y “civilizadores”».

Esa que debía ser solo una «excursión dominical» acabó por transformarse, en cambio, en una difícil y costosa empresa militar que duró más de veinte años, debido a la resistencia arábigo-líbica. El 13 de octubre, después del desembarco del cuerpo de la expedición, el general Caneva emitió, en el modo más solemne y oficial, una proclamación dirigida a los árabes de Tripolitania y de Cirenaica, «en el nombre de Dios clemente y misericordioso».

El mensaje afirmaba que las tropas italianas habían sido enviadas no para someter a las poblaciones libias, «sino para restituirles sus derechos, castigar a los usurpadores, liberarlas y hacerlas dueñas de sí»; que el ejército italiano había recibido el encargo de poner fin al dominio turco para restituir a los libios la libertad y sus derechos; que los libios habrían sido gobernados por sus jefes y según sus leyes; que la religión islámica y los usos y tradiciones locales habrían sido enteramente respetados. El texto estaba enriquecido —escribe el padre Sale— por la cita de dos aleyas coránicas: «Recordad que Dios ha dicho en el libro: A aquellos que no traigan la guerra religiosa ni os echen de vuestros países, vosotros debéis hacer el bien y protegerlos, porque Dios ama a los benefactores y a los protectores».

«El elemento religioso que el enemigo intentó utilizar para pacificar a los libios —escribe al respecto el historiador Habib Wadaa al-Hesnaw— fue, en cambio, uno de los elementos más importantes de su movimiento de oposición contra la invasión y los llevó a unirse a los turcos en un único bloque, formando un frente islámico unido para enfrentar a las fuerzas cristianas de invasión». Cada libio que combatía contra el invasor italiano se convertía en un mujadehin, es decir, en un defensor de la causa de Alá.

El mensaje del general Caneva fue criticado por L'Osservatore Romano y por La Civiltà Cattolica, que lo publicaron completo y lo comentaron. Con tono «irónico y provocador», observa el padre Sale, el periódico vaticano escribía: «Los lectores, al leer esos párrafos que emanan creencia en Dios y en la Providencia divina, inspirados en sentimientos de justicia, de honestidad política y de sentimientos humanitarios, rebosantes de santos propósitos y de promesas, sentirán seguramente una sensación de profunda satisfacción, esa sensación que hemos sentido nosotros mismos al leerlos».

De hecho, el texto había sido redactado por un Gobierno, el del reino de Italia, que «en materia religiosa no podía ciertamente llamarse tierno ni tolerante con la Iglesia católica». El periódico vaticano aprovechó, entonces, la ocasión para denunciar sin medias tintas la política religiosa que llevaban a cabo los gobiernos liberales. Y para señalar «la hipocresía y la ambigüedad del mensaje, en el que era evidente que la religión y las cosas sagradas habían sido objeto de intercambio político, o peor, instrumentalizadas para obtener de los nativos consenso, obediencia a una ocupación impuesta por la fuerza».

«Los italianos creyentes —continuaba irónicamente L'Osservatore Romano— sabrán al menos de ahora en adelante adónde podrán ir para respirar un poco de aire sano, para ver a la sombra de la bandera nacional el nombre santo de Dios, pronunciado y reverenciado oficialmente por las autoridades públicas, respetadas y protegidas las cosas y las personas sagradas, garantizado el decoro de sus mujeres». También La Civiltà Cattolica había comentado al respecto con dureza: «El Gobierno, al tomar posesión de Trípoli, quiso dar una prueba de cómo hace uso de la religión como un instrumento para sus fines políticos, para los cuales se sirve de cualquier medio del modo en que se alía con cualquier partido». «El abuso —concluía la revista de los jesuitas— que se hace del nombre de Dios y de la Providencia es evidente».

En los días siguientes, estallaría la polémica. Así, la Santa Sede sintió el deber de hacer algo, para evitar equívocos, sobre todo en ámbito católico, y también con motivo de un Te Deum cantado el 17 de octubre de 1911 en la iglesia católica de Trípoli, ante la presencia de las autoridades militares y civiles italianas. Al día siguiente, L'Osservatore Romano «respondió con un breve pero conciso editorial a las insinuaciones del diputado de izquierda, afirmando que la empresa tripolina era “un asunto absolutamente político, del que la religión… permanece perfectamente ajena”».

Durante la polémica hubo hombres de la Iglesia y periódicos católicos (en particular, los del «grupo Grosoli», en buena parte financiados por el Banco di Roma, que tenía intereses en Libia) que se «dejaron llevar con afirmaciones no del todo oportunas, describiendo la guerra en curso como una empresa contra el enemigo mortal del cristianismo, es decir, el “peligro turco”». Pío X, documenta el padre Sale, quiso personalmente una intervención aclaratoria. La Secretaría de Estado redactó una nota que fue publicada en L'Osservatore Romano el 21 de octubre, en primera página.

«No pocos periódicos —recita la nota vaticana— que desean militar en el campo católico y muchos oradores eclesiásticos y laicos que discurren sobre el conflicto ítalo-turco se expresan de modo que hacen imaginar casi una guerra santa, emprendida en nombre y con el apoyo de la Religión y de la Iglesia. Estamos autorizados a declarar que la Santa Sede no solo no asume responsabilidad alguna por tales interpretaciones, sino que, debiendo permanecer fuera del actual conflicto, no puede aprobarlas y las rechaza». La nota habría sido enviada a los obispos que habían manifestado su acuerdo con la empresa bélica italiana.

El 22 de octubre, el periódico vaticano intervino nuevamente, con una referencia a los cristianos que vivían en esos países, dejando entrever una vez más el realismo que distinguía a la Santa Sede: «Existen miles y miles de cristianos de todas las naciones, comenzando por los italianos, que tienen todo el interés de no suscitar sospechas y ser perseguidos por el odio a su cualidad de cristianos, y por lo tanto, no se le debe atribuir al actual conflicto el carácter de una guerra religiosa».

Estos hechos, concluye el padre Sale, muestran cómo Pío X «desaprobó en modo enérgico y claro el uso de la religión para fines exclusivamente políticos. Además, él no deseaba, como resulta evidente en la nota del 21 de 1911, que la guerra colonial italiana (así como aquellas emprendidas por las demás “naciones católicas”) fuese percibida como una guerra de religión, es decir, como una nueva cruzada entre musulmanes y cristianos». Una línea comprendida por los turcos, al punto que un grupo parlamentario del mundo otomano con sede en el barrio europeo de Gálata hizo llegar al Papa «un telegrama de agradecimiento por la actitud en favor de la paz por él asumida en la guerra ítalo-turca en curso». La actitud del papa Sarto fue, escribe el historiador jesuita, «de gran importancia desde el punto de vista histórico y moral, porque influyó sobre la posición que la Santa Sede asumiría posteriormente, con ocasión de los conflictos entre Estados. Al igual que Pío X, se expresarán, si bien en situaciones históricas muy diferentes, Benedicto XV y Pío XII durante el primer y segundo conflicto mundial».

 

Fuente: Vatican Insider

O Rex Gentium


miércoles, 21 de diciembre de 2011

ANDREA TORNIELLI “Los lefebvrianos responden sin responder”

 

Ha llegado al Vaticano un texto de la Fraternidad de San Pío X: documentación, no una respuesta. Y en Francia crece el sector duro antirromano

 

 

 

Se esperaba para estos días, y la respuesta de los lefebvrianos al "preámbulo doctrinal" propuesto por las autoridades vaticanas ha llegado hace pocas horas. Solo que, un poco sorprendentemente, la respuesta... no responde. Es decir, no se trata de la respuesta que la comisión Ecclesia Dei se esperaba (positiva, negativa o con solicitud de aclaraciones y cambios en texto del preámbulo en puntos precisos). El texto que ha llegado de la fraternidad ahora será estudiado por la comisión presidida por el cardenal William Levada y por el secretario Guido Pozzo.

Como se recordará, el pasado mes de septiembre la comisión Ecclesia Dei entregó a monseñor Fellay un preámbulo doctrinal, fruto de las conversaciones entre los lefebvrianos y la Santa Sede, pidiéndole que fuera aceptado en vista del reconocimiento canónico de la Franternidad de San Pío X: a pesar de la revocación por parte de Benedicto XVI de las excomuniones a los cuatro obispos que Lefebvre consagró sin mandato pontificio, el grupo tradicionalista todavía se encuentra en una situación irregular desde el punto de vista canónico.

El preámbulo, nunca publicado, no era un texto que pudiera simplemente ser rechazado o aceptado. La Santa Sede había previsto la posibilidad de que los lefebvrianos pidieran aclaraciones y propusieran otras especificaciones. En sustancia, sin embargo, no podía ser cambiado, ya que El Vaticano pedía- en vista de la regularización por medio de la creación de una prelatura personal dependiente del Papa- que la Fraternidad aceptase la "profesión de fe" que debe hacer todo aquel que asume un cargo eclesiástico. Y pedía que se reconociera al magisterio de la Iglesia la última palabra en caso de controversias doctrinales.

Fellay, aunque no hizo público el texto (provisional) del preámbulo, anticipó por lo menos en dos ocasiones públicas- durante una entrevista y en una homilía- las dificultades que para los lefebvrianos implicaba el preámbulo. Diciendo abiertamente que de este modo, tal y como es, este texto no puede ser aceptado. Han sido muchos los que en Roma y fuera de Roma, han considerado las palabras del superior como índice de las dificultades internas de la Fraternidad: la línea de Fellay de hecho ha sido objeto de fuertes críticas y de abierto disentimiento por parte de los superiores de diversos distritos, contrarios al acuerdo con la Santa Sede.

Ahora, un documento ha llegado, pero no es lo que se esperaban en El Vaticano, porque se trata -explican las fuentes- de "documentación" y no de una respuesta. En una palabra, parece que monseñor Fellay quiere tomarse todavía algún tiempo, aplazar la decisión, no pronunciándose en ningún sentido, tampoco pidiendo aclaraciones ni posibles modificaciones en el texto de la Santa Sede.

Se multiplican mientras, los rumores incontrolados a propósito de las discrepancias internas en la Fraternidad. Una newsletter de la página sedevacantista Virgo-Maria.org habla abiertamente de la posibilidad de que Fellay sea "destituido" antes del capítulo que en julio de 2012 renovará los cargos internos de la Fraternidad.  Pero esta página es conocida por haber dado en otras ocasiones, información sin fundamento.

A parte de las delirantes afirmaciones contenidas en la carta que habla de la "apostasía" de Roma y del Papa, no se puede negar que en el grupo lefebvriano durante estos años ha crecido un fuerte disentimiento interno contrario al acuerdo con Roma. Ahora habrá que esperar para saber cual será la reacción de la Santa Sede ante la "respuesta que no responde".

 

ANDREA TORNIELLI

Fuente: Vatican Insider

El P. Lombardi asegura que la FSSPX ha dado algún tipo de respuesta a la Comisión Ecclesia Dei

 

 

«En días pasados, la Fraternidad San Pio X entregó a la comisión Ecclesia Dei una documentación que actualmente está siendo examen por parte de la comisión misma, que verá cómo proceder». Con esas breves palabras ha querido zanjar el portavoz de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, los rumores que llevan circulando desde hace unas horas sobre la posible respuesta de la FSSPX al preámbulo doctrinal que les fue entregado para que lo aceptaran de cara a regularizar su situación canónica dentro de la Iglesia.

 

(InfoCatólica) Algunas fuentes apuntan que la FSSPX ha pedido ulteriores aclaraciones sobre el preámbulo doctrinal, aunque de momento no hay explicación oficial alguna sobre cuál es el contenido de la documentación aportada.

Las mismas fuentes explican que la postura de los lefebvristas dejaría abierta la puerta a futuras reuniones para solucionar el conflicto que mantienen con la Iglesia.

 

 

Fuente: InfoCatolica

O Oriens


martes, 20 de diciembre de 2011

O Clavis


lunes, 19 de diciembre de 2011

Homenaje a Su Santidad Pío XII

Hoy, 19 de diciembre, se cumplen dos años desde que el Santo Padre Benedicto XVI declarón Venerable a Su Santidad Pío XII, de augusta y venerada memoria.

Un video en homenaje de este gran Pontífice: