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sábado, 16 de abril de 2011

Domingo de Ramos

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DOMINGO SEGUNDO DE PASIÓN
O DE RAMOS


I clase

   La liturgia de este día expresa por medio de dos ceremonias, una de alegría y  otra de tristeza, los dos aspectos del misterio de la Cruz.   
   Se trata primero de la bendición y procesión de las Palmas en que todo respira santo júbilo, el cual nos permite, aun después de veinte siglos, revivir la escena grandiosa de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.
   Luego viene la Misa, cuyos cantos y lecturas se relacionan exclusivamente con el doloroso recuerdo de la Pasión del Salvador.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS Y PROCESIÓN

En Jerusalén, y en el siglo IV, se leía en este Domingo, y en el lugar mismo en que se realizó, el relato evangélico que nos pinta a Cristo aclamado por las turbas como rey de Israel, y tomando posesión de la capital de su reino. Y, en efecto, Jerusalén era imagen del reino de la Jerusalén celestial.
   Luego, el obispo, cabalgando sobre un jumento, iba desde la cima del monte de los Olivos hasta la iglesia de la Resurrección, rodeado de la muchedumbre que llevaba en la mano ramos y cantaba himnos y antífonas.
   Semejante ceremonia iba precedida de la lectura del paso del Éxodo, relativo a la salida de Egipto. El pueblo de Dios, acampado a la sombra de las palmeras, junto a las doce fuentes en que Moisés les prometió el maná, era figura del pueblo cristiano que corta ramas de palmeras y manifiesta que su Rey, Jesús, viene a libertar las almas del pecado y a conducirlas a las fuentes bautismales para alimentarlas después con el Maná eucarístico.
   La Iglesia romana, al adoptar uso tan bello hacia el siglo IX, añadió los ritos de la bendición de los Ramos. De ahí el nombre de Pascua Florida que se da a este Domingo.
   Ese cortejo de cristianos que, con palmas en la mano y entonando triunfantes hosannas, aclama todos los años en el mundo entero y a través de todas las generaciones la realeza de Cristo, está compuesto de catecúmenos, de penitentes públicos, y de fieles que los Sacramentos del Bautismo, de la Eucaristía y de la Penitencia van a asociar en las solemnidades Pascuales al glorioso Triunfador.
   Viendo por la fe ese hecho y su significación, roguemos al Señor que, “lo que aquel pueblo hizo exteriormente, nosotros lo cumplamos también espiritualmente, ganando la victoria sobre el demonio” (Oración de la bendición de los Ramos).
   Conservemos religiosamente en nuestras casas uno de los ramitos bendecidos. Ese sacramental nos alcanzará gracias, por virtud de la oración de la Iglesia, y afianzará nuestra fe en Jesús vencedor del pecado y la muerte.

Cuanto en las siguientes rúbricas va impreso en letra cursiva se refiere a la celebración simple, a saber, aquella en que el sacerdote hace las funciones sin ministros sagrados.

BENDICIÓN DE LOS RAMOS

1. Cuando sea la hora, en el coro después de tercia, omitida la aspersión del agua bendita, se procede a la bendición de los ramos de palma, o de olivo, o de otra clase de árboles.

2. El color de los ornamentos será el rojo.

3. El celebrante se reviste de amito, alba, cíngulo, estola y capa pluvial; los ministros sagrados de amito, alba y cíngulo; el subdiácono toma además la tunicela; el diácono, la estola y la dalmática.

3 a. El celebrante se reviste de amito, alba, cíngulo, estola y capa pluvial, o está sin capa pluvial, ni casulla.

4. Los ramos, a no ser que ya los tengan los fieles en sus manos, se preparan sobre una mesa, cubierta con mantel blanco y colocada en un sitio conveniente del presbiterio de tal modo, sin embargo, que esté a la vista del pueblo.

5. Todo debidamente dispuesto, el celebrante, junto con los ministros sagrados o ayudantes, hecha la debida reverencia al altar, se sitúa detrás de la mesa, mirando al pueblo.

Entretanto se canta la siguiente antífona:

Antiphona Matth.21, 9.

Hosánna Fílio David: Benedíctus qui venit in nómine Dómini. O Rex Israël: Hosánna in excélsis.

Antífona

Hosana al hijo de David: bendito el que viene en nombre del Señor, ¡Oh Rey de Israel!, hosana en las alturas.

6. Luego el celebrante, estando con las manos juntas, bendice los ramos cantando en tono ferial:

V. Dóminus vobíscum.

A lo que todos contestan:

R. Et cum spíritu tuo.

7. En la oración siguiente el celebrante dice, según convenga a la calidad de los ramos: hos palmárum ramos, o bien, hos olivárum ramos, o bien, hos árborum ramos, o bien, hos palmárum et olivárum ramos, o bien, hos palmárum (olivárum) et aliárum árborum ramos.

Orémus Oratio

BéneUdic, quǽsumus, Dómine, hos palmarum (seu olivárum aut aliárum árborum) ramos: et præsta; ut, quod pópulus tuus in tui veneratiónem hodiérno die corporáliter agit, hoc spirituáliter summa devotióne perfíciat,* de hoste victóriam reportándo et opus misericórdiæ summópere diligéndo. Per Dóminum.

Oremos Oración

BenUdice, Señor, te rogamos, estos ramos de palmas (u olivos u otros árboles), y haz que lo que tu pueblo practica hoy exteriormente para gloria tuya, lo cumpla espiritualmente con suma devoción, triunfando del enemigo, y amando de todo su corazón las obras de misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.

8. Luego el celebrante asperja tres veces, primero los ramos puestos sobre la mesa, delante de sí, y luego, desde el comulgatorio o, si le parece mejor, recorriendo la nave de la iglesia, los ramos que los fieles llevan en las manos.

9. A continuación el celebrante pone, como de costumbre, incienso en el incensario e inciensa tres veces los ramos bendecidos y puestos sobre la mesa, y luego, como antes hizo la aspersión, inciensa los ramos de los fieles.

Los ministros sagrados o ayudantes acompañan al celebrante, tanto en la aspersión como en la incensación, sosteniéndole los bordes de la capa pluvial.

DISTRIBUCIÓN DE LOS RAMOS

10. Terminada la bendición, se procede a la distribución de los ramos según costumbre del lugar.

11. El celebrante, de pie, desde la tarima del altar, mirando al pueblo y ayudado por los ministros sagrados, o ayudantes, entrega primero los ramos bendecidos a todo el clero por su orden, luego a los ayudantes y finalmente desde el comulgatorio, a los fieles.

12. Al comenzar la distribución de los ramos se cantan las siguientes antífonas y salmos:

Antiphona 1 Joann. 12, 13.

Puéri Hebræórum, portántes ramos olivárum, obviavérunt Dómino, clamántes et dicéntes: Hosánna in excélsis.

Antífona 1

Los hijos de los hebreos llevando ramos de olivo, salieron a recibir al Señor, diciendo en alta voz: Hosana en las alturas.

Salmo 23, 1-2 ; 7-10.

Dómini est terra, et plenitúdo eius, * orbis terrárum et univérsi qui hábitant in eo.

Quia ipse super mária fundávit eum, * et super flúmina præparávit eum.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos los que en él habitan.

Pues Él lo cimentó sobre los mares, y sobre las corrientes lo asentó.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes...

Attóllite portas, príncipes, vestras : et elevámini, portæ æternáles : * et introíbit rex glóriæ.

Quis est iste rex glóriæ? Dóminus fortis et potens: * Dóminus potens in prǽlio.

¡Alzad puertas, los dinteles vuestros, levantaos, portales eternos, porque va a entrar el rey de la gloria!

Pues ¿quién es este rey de la gloria? El Señor fuerte y poderoso, el Señor fuerte en la batalla.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes...

Attóllite portas, príncipes, vestras : et elevámini, portæ æternáles : * et introíbit rex glóriæ.

Quis est iste rex glóriæ? * Dóminus virtútum ipse est rex glóriæ.

¡Alzad puertas, los dinteles vuestros, levantaos, portales eternos, porque va a entrar el rey de la gloria!

Pues ¿quién es este rey de la gloria?
Es el Señor, el Dios de los ejércitos: Él es el rey de la gloria.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes...

Glória Patri, et Fílio, * et Spirítui Sancto.

Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, * et in sǽcula sæculórum. Amen.

Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum portantes...

Antiphona 2 Matth. 21, 8-9.

Puéri Hebræórum, vestiménta posternébant in vía, et clamábant dicéntes: Hosánna fílio David: benedíctus qui venit in nómine Dómini.

Antífona 2

Los hijos de los hebreos tendían sus mantos en el camino y clamaban diciendo: Hosanna al hijo de David; bendito el que viene en nombre del Señor.

Salmo 46

Omnes géntes, pláudite mánibus: * jubiláte Deo in voce exsultatiónis.

Quóniam Dóminus excélsus, terríbilis, * rex magnus super omnem terram.

Con las manos, pueblos todos, aplaudid, aclamad a Dios con gritos de gozo. 

Porque el Señor es excelso, terrible, el Rey soberano de toda la tierra.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum vestimenta...

Subjécit pópulos nobis: * et gentes sub pédibus nostris.

Elégit nobis hereditátem suam: * spéciem Iacob, quam diléxit.

Él a nuestro yugo sujeta los pueblos, 
y a las gentes pone bajo nuestros pies.

Él nos ha elegido como su heredad,
gloria de Jacob, a quien Él amó.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum vestimenta...

Ascéndit Deus in júbilo: * et Dóminus in voce tubæ.

Psállite, Deo nostro, psállite: * psállite regi nostro, psállite.

Asciende Dios entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas.

Cantad al Señor, cantadle; cantad a nuestro rey, cantadle.


Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum vestimenta...

Quóniam Rex omnis terræ Deus: * psállite sapiénter.

Regnávit Deus super Gentes: * Deus sedet super sedem sanctam suam.

Pues Dios es el Rey de toda la tierra,
cantad sabiamente.

Dios reina sobre las naciones,
Dios está sentado en su santa sede.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum vestimenta...

Príncipes populórum congregáti sunt cum Deo Abraham: * quóniam dii fortes terræ veheménter eleváti sunt.

Los príncipes de los pueblos se reunirán con el pueblo del Dios de Abraham. Porque de Dios son los nobles de la tierra, ya que Él está muy por encima de todos.

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum vestimenta...

Glória Patri, et Fílio, * et Spirítui Sancto.

Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, * et in sǽcula sæculórum. Amen.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

Y se repite la antífona: Pueri Hebraeorum vestimenta...

Si la distribución no hubiere terminado, se vuelven a repetir versículos y antífonas, o si se termina antes se corta el salmo con el Gloria Patri y se termina con la antífona.

13. Terminada la distribución de los ramos y quitada la mesa sobre la que estuvieron, el celebrante se lava las manos sin decir nada; sube luego al altar, lo besa en el medio y pone incienso en el incensario como de costumbre. El Diácono lleva el libro de los evangelios al altar y lo coloca sobre él y se hace todo como cuando en la misa se canta el evangelio.

13 a. El celebrante haga todas las cosas como de costumbre cuando celebra solo, esto es, cuando celebra misa cantada sin ministros sagrados.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.

Matth. 21, 1-9.

In illo témpore: Cum appropinquásset Jesus Jerosólymis, et venísset Béthphage ad montem Olivéti: tunc misit duos discípulos suos, dicens eis: Ite in castéllum quod contra vos est, et statim inveniétis ásinam alligátam et pullum cum ea: sólvite et addúcite mihi: et si quis vobis áliquid díxerit, dícite quia Dóminus his opus habet, et conféstim dimíttet eos. Hoc autem totum factum est, ut adimplerétur quod dictum est per Prophétam, dicéntem: Dícite fíliae Sion: Ecce Rex tuus venit tibi mansuétus, sedens

super ásinam et pullum, fílium subjugális. Eúntes autem discípuli, fecérunt sicut præcépit illis Jesus. Et adduxérunt ásinam et pullum: et imposuérunt super eos vestiménta sua, et eum désuper sedére fecérunt.

Plúrima autem turba stravérunt

vestiménta sua in via: álii autem cædébant ramos de arbóribus, et sternébant in via: turbæ autem, quæ præcedébant et quæ sequebántur, clamábant, dicéntes: Hosánna fílio David: benedíctus qui venit in nómine

Dómini.

U Continuación del santo Evangelio según S. Mateo.

En aquel tiempo: Acercándose Jesús a Jerusalén, luego que llegó a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos, diciéndoles: Id a esa aldea en frente de vosotros, y en seguida encontraréis una asna atada, y su pollino con ella; desatadlos y traédmelos; y si alguno os dijere algo, respondedle que los necesita el Señor, y al punto, os los dejará llevar. Todo esto sucedió en cumplimiento de lo que dijo el Profeta: Decid a la hija de Sión: Mira, que viene a ti tu Rey, lleno de mansedumbre, sentado sobre una asna, y su pollino, hijo de la que está acostumbrada al yugo. Fuéronse los discípulos, e hicieron lo que Jesús les había mandado. Trajeron el asna y el pollino, y los aparejaron con sus vestidos, y le hicieron sentar encima. Y una gran muchedumbre de gentes tendían por el camino sus vestidos y otros cortaban ramas de los árboles, y las esparcían por el camino. Y tanto las gentes que iban delante, como las que venían detrás, clamaban, diciendo: Hosanna al hijo de David. Bendito sea el que viene en nombre del Señor. 

15. Concluido el evangelio, el subdiácono presenta el libro, para que lo bese, al celebrante, el cual no es incensado por el diácono.

PROCESIÓN

16. El celebrante pone incienso en el turíbulo como de costumbre. Luego el diácono, vuelto al pueblo, dice:

V. Procedámus in pace.

A lo que todos contestan:

R. In nómine Christi. Amen.

Y comienza la procesión. Va delante el turiferario con el incensario, luego otro subdiácono distinto del que asiste al celebrante o, en su defecto, un acólito o un ayudante llevando la cruz descubierta en medio de dos acólitos o ayudantes con ciriales encendidos; sigue el clero por su orden; después el celebrante entre el diácono y el subdiácono o entre dos ayudantes y, finalmente, los fieles llevando en las manos los ramos benditos.

17. La procesión, si es posible, se hace fuera de la iglesia por el trayecto más largo. En donde haya otra iglesia secundaria en la cual se pueda hacer cómodamente la bendición de los ramos, nada impide que allí se haga la bendición y desde allí se dirija la procesión a la iglesia principal.

18. Al empezar la procesión se pueden cantar las siguientes antífonas, todas o algunas, según convenga.

Antiphona 1

Occúrrunt turbæ cum flóribus et palmis Redemptóri óbviam: et victóri triumphánti digna dant obséquia: Fílium Dei ore gentes prǽdicant: et in laudem Christi voces tonant per núbila: Hosánna in excélsis.

Antífona 1

El pueblo con flores y palmas sale a recibir al Redentor, y al vencedor triunfante rinde dignos obsequios. Cual Hijo de Dios le publican las gentes, y en alabanza de Cristo resuenan voces por los aires: Hosana en las alturas.

Antiphona 2

Cum Angelis et púeris fidéles inveniámur, triumphatóri mortis clamántes: Hosánna in excélsis.

Antífona 2

A los Ángeles y a los niños agreguémonos con fe viva, cantando al triunfador de la muerte: Hosana en las alturas.

Antiphona 3

Turba multa, quæ convénerat ad diem festum, clamábat Dómino: Benedíctus  qui venit in nómine Dómini: Hosánna in excélsis.

Antífona 3

Una gran multitud de pueblo que había acudido a la fiesta, clamaba al Señor: Bendito el que viene en nombre del Señor: Hosana en las alturas.

Antiphona 4 Luc. 19, 37-38.

Cæpérunt omnes turbæ descendéntium gaudéntes laudáre Deum voce magna, super ómnibus quas víderant virtútibus, dicéntes: Benedíctus qui venit Rex in nómine Dómini; pax in terra, et glória in excélsis.

Antífona 4

Transportados de gozo, comenzaron todos a alabar a Dios en alta voz por todos los prodigios que habían visto diciendo: Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor; paz en la tierra y gloria en lo más alto de los cielos.

19. Durante la procesión se canta el siguiente himno, repitiendo continuamente el pueblo los dos primeros versos.

Glória, laus et honor tibi sit,

Rex Christe, Redémptor:

Cui pueríle decus prompsit Hosanna pium.

Todos repiten: Glória, laus et honor tibi sit...

Israël es tu Rex, Davídis et

ínclyta proles: Nómine qui in

Dómini, Rex benedícte, venis.

Todos repiten: Glória, laus et honor tibi sit...

Cœtus in excélsis te laudat

cǽlicus omnis, Et mortális homo,

et cuncta creáta simul.

Todos repiten: Glória, laus et honor tibi sit...

Plebs Hebrǽa tibi cum palmis

óbvia venit: Cum prece, voto,

hymnis, ádsumus ecce tibi.

Todos repiten: Glória, laus et honor tibi sit...

Hi tibi passúro solvébant múnia

laudis: Nos tibi regnánti

pángimus ecce melos.

Todos repiten: Glória, laus et honor tibi sit...

Hi placuére tibi, pláceat devótio

nostra: Rex bone, Rex clemens,

cui bona cuncta placent.

Todos repiten: Glória, laus et honor tibi sit...

Antiphona 5

Omnes colláudant nomen tuum, et dicunt: Benédictus qui venit in nómine Dómini: Hosánna in excélsis.

Gloria, alabanza y honor te sea dado, Rey Cristo Redentor: A quien los niños piadosamente clamaban: Hosana.

R. Gloria, alabanza...

Tú eres el Rey de Israel, y de David ínclita prole: Rey bendito que viene en el nombre del Señor.

R. Gloria, alabanza...

En las alturas te alaba toda la corte celestial. Y el Hombre mortal con todo lo creado.

R. Gloria, alabanza...

El pueblo hebreo te sale a recibir con palmas: Y nosotros a Ti nos presentamos con preces, votos e himnos.

R. Gloria, alabanza...

Aquellos te tributan loores, cuando habías de padecer: Nosotros te cantamos con dulces armonías, ahora que ya reinas.

R. Gloria, alabanza...

Aquellos te agradaron, plázcate también nuestra devoción. Oh Rey bueno, Rey clemente, a quien todo lo bueno agrada.

R. Gloria, alabanza...

Antífona 5

Todos alaban tu nombre y dicen: Bendito el que viene en el nombre del Señor: Hosana en las alturas.

Salmo 147

Lauda, Ierúsalem, Dóminum: * lauda Deum tuum, Sion.

Quóniam confortávit seras portárum tuarum: * benedíxit fíliis tuis in te.

Qui pósuit fines tuos pacem: *
et ádipe fruménti sátiat te.

Qui emíttit elóquium suum terræ: *velóciter currit sermo eius.

Qui dat nivem sicut lanam: *
nébulam sicut cínerem spargit.

Mittit crystállum suam sicut buccéllas: * ante fáciem frígoris eius quis sustinévit?

Emíttit verbum suum, et liquefáciet ea: * flavit spíritus eius, et fluent aquæ.

Qui annúntiat verbum suum Jacob: * iustítias, et iudícia sua Israël.

Non fecit táliter omni natióni: *
et iudícia sua non manifestávit eis.

Glória Patri, et Fílio, * et Spirítui Sancto.

Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, * et in sǽcula sæculórum. Amen.

Alaba al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sion.  

Pues reforzó las barras de tus puertas,
a tus hijos bendijo en tu recinto.

Él asentó la paz en tus fronteras y
   te sacia con la flor de los trigales.

A la tierra sus órdenes envía,
   y su palabra corre velozmente.
Manda caer la nieve como lana
y esparce la escarcha cual ceniza.

Él dispara su hielo a bocaditos,

ante su frío las aguas se congelan.

Manda sus palabras y las derrite,
su viento hace soplar, corren las aguas.

Él anuncia su palabra a Jacob,
sus normas y sus juicios a Israel.

No hizo esto con todas las naciones;
ni les dio a conocer sus mandamientos.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

Y se repite la antífona: Omnes colláudant nomen tuum...

Antiphona 6

Fulgéntibus palmis prostérnimur adveniénti Dómino: huic omnes occurrámus cum hymnis et cánticis, glorificántes et dicéntes: Benedíctus, Dóminus.

Antiphona 7

Ave, Rex noster, Fili David, Redémptor mundi, quem prophétæ prædixérunt Salvatórem dómui Israël esse ventúrum. Te enim ad salutárem víctimam Pater misit in mundum, quem exspectábant omnes sancti ab orígine mundi, et nunc: Hosánna, Fílio David. Benedíctus qui venit in nómine Dómini. Hosánna in excélsis.

Antífona 6

Adornados con palmas nos postramos al encuentro del Señor: salgámosle todos al encuentro del Señor: salgámosle todos al encuentro glorificándole con himnos y cánticos diciendo: Bendito es el Señor.

Antífona 7

Te saludamos, Rey nuestro, Hijo de David, Redentor del Mundo a quien los profetas anunciaron que vendría como Salvador del pueblo de Israel. A Ti el Padre te envió al mundo como víctima de salvación, a quien esperaban todos los santos desde el principio del mundo y ahora decimos: Hosana al Hijo de David. Bendito el que viene en el nombre del Señor, Hosana en las alturas.

20. Está permitido que el pueblo cante el himno Christus vincit o algún otro cántico en honor de Cristo Rey.
21. Al entrar la procesión en la iglesia y cuando el celebrante traspasa el umbral de las puertas de la iglesia, se canta la última antífona.

Ingrediénte Dómino in sanctam civitátem, Hebræórum púeri resurrectiónem Vitæ pronuntiántes, * Cum ramis palmárum: Hosánna, clamábant, in excelsis. V. Cum audísset pópulus, quod Jesus veníret Jerosólyman, exiérunt obviam ei.
   Cum ramis ...

Al entrar el Señor en la santa ciudad, los niños de los hebreos anunciando la resurrección de la vida, * Con ramos de palma clamaban: Hosana en las alturas. V. Habiendo oído el pueblo que Jesús venía a Jerusalén, salieron a recibirlo.
   Con ramos ... 

22. El celebrante, llegado al pie del altar y hecha la debida reverencia, sube las gradas con los ministros sagrados; y estando en medio de ellos y vuelto al pueblo, sosteniéndole el libro algún clérigo, canta en tono ferial, juntas las manos, la oración con que terminará la procesión.

22 a. Los ayudantes sostienen el libro y todo se hace como queda indicado en el n. 22.


V. Dóminus vobíscum.

A lo que todos contestan:

R. Et cum spíritu tuo.

Orémus Oratio

Dómine Jesu Christe, Rex ac Redémptor noster, in cujus honórem, hos ramos gestántes, solémnes laudes decantávimus: concéde propítius; ut, quocúmque hi rami deportáti fúerint, ibi tuæ benedictiónis grátia descéndat, * et, quavis dǽmonum iniquitáte vel illusióne profligáta, déxtera tua prótegat, quos redémit. Qui vivis et regnas.

Oremos Oración

Señor Jesucristo, nuestro Rey y Redentor, en cuyo honor, llevando estos ramos, hemos cantado solemnes alabanzas: concede propicio, que, donde quiera fueren llevados estos ramos, allí descienda la gracia de tu bendición, y, desbaratada toda iniquidad e ilusión diabólica, tu poder proteja a aquellos a quienes has redimido. Tu que vives y reinas. 

23. Terminada la oración, el celebrante y los ministros, hecha la debida reverencia al altar, se quitan los ornamentos rojos y se revisten para la Misa con los de color morado.

24. Los ramos no se tienen en las manos mientras en la misa se canta o lee la historia de la Pasión del Señor.

MISA
Estación en San Juan de Letrán

1. Los ornamentos, como se ha dicho, serán morados. Los ministros sagrados usarán dalmática y tunicela hoy y también el lunes, martes y miércoles próximos.

2. Donde se hubiere hecho la bendición y la procesión de los ramos, el celebrante, con los ministros o ayudantes, se acerca al altar y, omitido el salmo Judica me Deus y el Confiteor, sube a él, lo besa en el medio y lo inciensa como de costumbre.

Antiphona ad Introitum. Ps. 21, 20 et 22. Dómine, ne longe fácias auxílium tuum a me, ad defensiónem meam áspice: líbera me de ore leónis, et a córnibus unicórnium humilitátem meam. Ps. Ibid. 2. Deus, Deus meus, réspice in me: quare me dereliquísti longe a salúte mea verba delictórum meórum. Dómine, ne longe.

Antífona de entrada.

Señor, no dilates tu socorro, atiende a mi defensa; sálvame de la boca del león, y salva a mi pobre alma de las astas de los unicornios. Ps. Dios mío, Dios mío, vuelve a mí tus ojos, ¿por qué me has desamparado? Las voces de mis pecados alejan de mí la salvación. Señor, no dilates...

Oratio

Omnípotens sempitérne Deus, qui humáno géneri, ad imitándum humilitátis exémplum, Salvatórem nostrum carnem súmere et crucem subíre fecísti: concéde propítius; ut et patiéntiæ ipsíus habére documenta* et resurrectiónis consórtia mereámur. Per eúndem Dóminum.

R. Amen

Oración

Omnipotente y Eterno Dios, que para ofrecer al género humano un ejemplo de humildad, ordenaste que nuestro Salvador se encarnase y muriese en la cruz, concédenos propicio seguir los ejemplos de paciencia que nos dio, y merecer participar de su Resurrección. Por el mismo, etc.

R. Amén.

Epístola

Para domar nuestro orgullo y reparar los desafueros de nuestra desobediencia, Jesucristo se hizo hombre y se sometió a los más humillantes tratamientos, triunfando así del mundo y del infierno y ganándose eterna gloria.

Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Philippénses.

Philipp. 2, 5-11

Fratres: Hoc enim sentíte in vobis, quod et in Christo Jesu: qui, cum in forma Dei esset, non rapínam arbitrátus est esse se æquálem Deo: sed semetípsum exinanívit, formam servi accípiens, in similitúdinem hóminum factus, et hábitu invéntus ut homo. Humiliávit semetípsum, factus obédiens usque ad mortem, mortem

autem crucis. Propter quod et Deus exaltávit illum: et donávit illi nomen, quod est super omne nomen: (hic genuflectitur) ut in nómine Jesu omne genu flectátur cæléstium, terréstrium

et infernórum: et omnis lingua

confiteátur, quia Dóminus Jesus Christus in glória est Dei Patris.

Lección de la Epístola del Apóstol S. Pablo a los Filipenses.

Hermanos: Abundad en los mismos sentimientos que Jesucristo, el cual, siendo Dios, no tuvo por usurpación el ser igual a Dios, y no obstante, se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo hecho semejante a los demás hombres, y reducido a la condición de hombre. Se humilló a Sí mismo, haciéndose obediente hasta la
muerte, y muerte de cruz. Por lo cual también Dios lo exaltó, y le dio un nombre superior a todo nombre, para que al Nombre de Jesús se doble toda rodilla (aquí se ponen todos de rodillas) en el cielo, y en la tierra, y en los infiernos; y toda lengua confiese que Nuestro Señor Jesucristo está en la gloria de Dios Padre.

Graduale. Ps. 72, 24 et 1-3. Tenuísti

manum déxteram meam: et in voluntáte tua deduxísti me: et cum glória assumpsísti me. V. Quam bonus Israël Deus rectis corde! mei autem pæne moti sunt pedes: pæne effúsi

sunt gressus mei: quia zelávi in peccatóribus, pacem peccatórum videns.

Gradual. Tomaste mi mano derecha y me guiaste según tu voluntad, y me recibiste con gloria. V. ¡Cuán bueno es el Dios de Israel para los rectos de corazón! Casi vacilaron mis pies, por poco se extravían mis pasos, porque envidié a los malos, viendo la paz de los pecadores.

Tractus. Ps. 21, 2-9, 18,19, 22, 24 et 32. Deus, Deus meus, réspice in me: quare me dereliquísti?

V. Longe a salúte mea verba

delictórum meórum. V. Deus meus, clamábo per diem, nec exáudies: in nocte, et non ad insipiéntiam mihi. V. Tu autem in sancto hábitas, laus Israël. V. In te speravérunt patres nostri: speravérunt, et liberásti eos. V.

Ad te clamavérunt, et salvi facti sunt: in te speravérunt, et non sunt confúsi. V. Ego autem sum vermis, et non homo: oppróbrium hóminum et abjéctio plebis. V. Omnes, qui vidébant me, aspernabántur me: locúti sunt lábiis et movérunt caput.

V. Sperávit in Dómino, erípiat eum: salvum fáciat eum, quóniam vult eum. V. Ipsi vero consideravérunt et conspexérunt me: divisérunt sibi vestiménta mea, et super vestem meam misérunt sortem. V. Líbera me de ore leónis: et a córnibus unicórnium humilitátem meam. V. Qui timétis Dóminum, laudáte eum: univérsum semen Jacob, magnificáte eum. V. Annuntiábitur Dómino generátio ventúra: et annuntiábunt cæli justítiam ejus. V. Pópulo, qui nascétur, quem fecit Dóminus.

Tracto. Oh Dios, Dios mío. Vuelve a mí tus ojos; ¿por qué me has desamparado? V. Lejos están de Dios mi Salvador los gritos de mis pecados. V. Dios mío, clamaré durante el día y no me oirás: y durante la noche, y no hallo descanso. V. Pero Tú habitas en el lugar santo, oh gloria de Israel. V. En Ti esperaron nuestros padres, esperaron y los libraste. V. A Ti clamaron y fueron puestos en salvo: en Ti esperaron y no quedaron avergonzados. V. Mas, yo soy gusano y no hombre, el oprobio de los hombres, y el desecho de la plebe. V. Todos los que me miraban, se burlaban de mí con palabras y con meneos de cabeza, diciendo: V. Esperaba en el Señor, que Él le libre, que le salve, puesto que le ama. V. Y se detuvieron a mirarme y a observarme; se repartieron entre sí mis vestidos y sortearon mi túnica. V. Líbrame de la boca del león, y salva a mi pobre alma de las astas de los unicornios. V. Vosotros que teméis al Señor, alabadle: hijos todos de Jacob, glorificadle. V. Se hablará al Señor de la generación venidera: y anunciarán los cielos su justicia. V. Al pueblo que ha de nacer, el cual es obra del Señor.

8. Terminado el canto de la Epístola, se colocan del lado del Evangelio y en el plano del presbiterio, atriles descubiertos, y se procede al canto o lectura de la historia de la Pasión del Señor en esta forma:

Se canta o se lee por ministros ordenados al menos de diáconos, que, revestidos de amito, alba, cíngulo y estola morada, acompañados por dos acólitos, o ayudantes, sin ciriales y sin incienso, se acercan al altar y arrodillados allí en la ínfima grada y profundamente inclinados recitan en voz baja, como de costumbre, el Munda cor meum (Purifica mi corazón y mis labios, Dios omnipotente, como purificaste los labios del profeta Isaías con un carbón encendido; dígnate por tu benignísima misericordia purificarme a mí del mismo modo, para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio. Por Cristo nuestro Señor). Y luego piden al celebrante su bendición, diciendo: Jube, domne, benedícere (Dame, señor, tu bendición). A lo que el celebrante, vuelto hacia ellos, contesta: Dóminus sit córdibus vestris, et in lábiis vestris, ut digne et competénter annuntiétis evangélium suum: in nómine Patris, et fílii, Ë et Spíritus Sancti. (El Señor esté en vuestros corazones y en vuestros labios a fin de que anunciéis digna y competentemente su Evangelio. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo). Ellos contestan: Amen.

Después, juntamente con los acólitos, o ayudantes, hacen la reverencia y se acercan a los atriles; no se signan ni a sí mismos ni al libro al comenzar a leer o cantar.

8 a. El sacerdote, después de leer el gradual y el tracto, dice, como de costumbre, en medio del altar, Munda cor meum, Jube, Dómine, y Dóminus sit in corde meo. Luego, al lado del Evangelio, en el altar, lee o canta con voz clara la historia de la Pasión del Señor, pero no signa el libro ni a sí mismo al empezar a leer o cantar.

Pueden haber tres diáconos para cantar o leer la historia de la Pasión del Señor. Todo se hace como ya se dijo para el rito Solemne.

Si los diáconos fueran dos, estos pueden cantar o leer las partes del cronista y la sinagoga, las partes de Cristo las dice el mismo celebrante en el altar, en el lado del evangelio, sin despojarse de la casulla. El Munda cor meum lo dice el celebrante en voz baja e inclinado en el medio del altar y los diáconos arrodillados e inclinados en la ínfima grada. Y todos añaden en voz baja jube Dómine, benedicere y Dóminus sit in corde meo, como en las misas rezadas. Todo lo demás se hace como ya se dijo mas arriba para el rito Solemne.

9. Este modo de cantar o leer se observa también el martes y miércoles, cuando se canta o se lee la historia de la pasión.

Evangelio de la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo Según San Mateo, 26, 36-75; 27, 1-60.

Como se ve, la historia de la pasión está en el Misal en forma de drama, en el que intervienen diversos personajes: Cristo a quien corresponden los textos marcados con una Ë; El evangelista o cronista, representado por una C; La Singoga, el pueblo y personajes aislados por una S. El dramatismo está acrecentado por el canto, sencillo pero fuertemente expresivo.

La Agonía en el Huerto de los Olivos

10. Passio Dómini nostri Jesu Christi secúndum Mattaeum.

In illo témpore: Venit Jesus cum discípulis suis in villam,

quæ dícitur Gethsémani, et dixit

discípulis suis: Ë Sedéte hic,

donec vadam illuc et orem. C.

Et assúmpto Petro et duóbus

fíliis Zebedǽi, cœpit contristári

et mæstus esse. Tunc ait illis: Ë

Tristis est ánima mea usque ad

mortem: sustinéte hic, et vigiláte

mecum. C. Et progréssus

pusíllum, prócidit in fáciem

suam, orans et dicens: Ë Pater

mi, si possíbile est, tránseat a

me calix iste: Verúmtamen non

sicut ego volo, sed sicut tu. C. Et

venit ad discípulos suos, et invénit

eos dormiéntes: et dicit Petro: Ë Sic non potuístis una

hora vigiláre mecum? Vigiláte

et oráte, ut non intrétis in tentatiónem. Spíritus quidem promptus est, caro autem infírma. C. Iterum secúndo ábiit et orávit,

dicens: Ë Pater mi, si non potest

hic calix transíre, nisi bibam illum,

fiat volúntas tua. C. Et venit

íterum, et invénit eos dormiéntes:

erant enim óculi eórum

graváti. Et relíctis illis, íterum

ábiit et orávit tértio, eúndem

sermónem dicens. Tunc venit

ad discípulos suos, et dicit illis:

Ë Dormíte jam et requiéscite:

ecce appropinquávit hora, et

Fílius hóminis tradétur in manus

peccatórum. Súrgite, eámus:

ecce appropinquávit qui

me tradet.

Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Mateo.

En aquel tiempo: Fue Jesús con sus discípulos a una granja, que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allí y hago oración. Y habiendo tomado consigo a Pedro, y a los dos hijos del Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse. Entonces les dijo: Triste está mi alma hasta la muerte: aguardad aquí, y velad conmigo. Y habiendo andado algunos pasos, postróse sobre su rostro, y oró, diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mi este Cáliz; mas, no sea como yo quiero, sino como tú quieres. Y volviendo a sus discípulos, y les halló durmiendo; y dice a Pedro: ¿No habéis podido velar ni una hora conmigo? Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu está pronto, es verdad, pero la carne es débil. Volvió a alejarse por segunda vez, y oró, diciendo: Padre mío, si no puede pasar este Cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad. Y volvió de nuevo, y les halló durmiendo, porque sus ojos estaban cargados de sueño. Y dejándoles, volvió a alejarse, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. Entonces volviendo a donde estaban sus discípulos, y les dijo: Dormid ya, y reposaos; he aquí que ha llegado la hora, y el Hijo del hombre será entregado en manos de pecadores. Levantaos, vamos. He aquí que ha llegado el que ha de entregarme.

Traición de Judas y huida de los Discípulos

C. Adhuc eo loquénte,

ecce Judas, unus de duódecim,

venit, et cum eo turba

multa cum gládiis et fústibus,

missi a princípibus sacerdótum

et senióribus pópuli. Qui autem

trádidit eum, dedit illis signum,

dicens: S. Quemcúmque osculátus

fúero, ipse est, tenéte eum.

C. Et conféstim accédens ad Jesum, dixit: S. Ave, Rabbi. C. Et

osculátus est eum. Dixítque illi

Jesus: Ë Amíce, ad quid venísti?

C. Tunc accessérunt, et manus

injecérunt in Jesum et tenuérunt

eum. Et ecce, unus ex his, qui

erant cum Jesu, exténdens manum, exémit gládium suum, et

percútiens servum príncipis sacerdótum, amputávit aurículam

ejus. Tunc ait illi Jesus: Ë Convérte gládium tuum in locum

suum. Omnes enim qui accéperint

gládium, gládio períbunt.

An putas quia non possum rogáre

Patrem meum, et exhibébit

mihi modo plus quam duódecim

legiónes Angelórum?

Quómodo ergo implebúntur

Scriptúræ, quia sic opórtet fíeri?

C. In illa hora dixit Jesus turbis:

Ë Tamquam ad latrónem

exístis cum gládiis et fústibus

comprehéndere me: cotídie

apud vos sedébam docens in

templo, et non me tenuístis. C.

Hoc autem totum factum est, ut

adimpleréntur Scriptúræ Prophetárum. Tunc discípuli omnes, relícto eo, fugérunt.

Estando Él aun hablando, he aquí que llegó Judas, uno de los Doce, y con él, numerosa turba con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo. Y el que le entregó les había dado una señal, diciendo: Aquél a quien yo besare, ése es; prendedle. Y acercándose luego a Jesús, dijo: Dios te guarde, Maestro. Y le besó. Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a que has venido? Entonces se llegaron, echaron mano de Jesús, y le prendieron. Y he aquí que uno de aquellos que estaban con Jesús, alargó la mano, sacó su espada, hirió a un criado del príncipe de los sacerdotes, cortándole una oreja. Entonces le dijo Jesús: Vuelve tu espada a su lugar, porque todo el que tomare la espada, a espada perecerá. ¿Crees acaso que no puedo rogar a mi Padre, y al punto me daría más de doce legiones de ángeles? Mas, ¿cómo se cumplirían las Escrituras, que así es menester que sucedan? En aquella hora dijo Jesús a la turba: Como a un ladrón habéis salido con espadas y con palos, para prenderme. Cada día estaba sentado entre vosotros en el templo, y no me prendisteis. Mas, todo esto ha sucedido para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos sus discípulos, abandonándole, huyeron.

Jesús afirma su divinidad

At illi tenéntes Jesum, duxérunt ad Cáipham, príncipem sacerdótum, ubi scribæ et senióres convénerant. Petrus autem sequebátur eum a longe, usque in átrium príncipis sacerdótum. Et ingréssus intro, sedébat cum minístris, ut vidéret finem. Príncipes autem sacerdótum et omne concílium quærébant falsum testimónium contra Jesum, ut eum morti tráderent: et non invenérunt, cum multi falsi testes accessíssent. Novíssime autem venérunt duo falsi testes et dixérunt: S. Hic dixit: Possum destrúere templum Dei, et post tríduum reædificáre illud. C. Et surgens princeps sacerdótum, ait illi: S. Nihil respóndes ad ea, quæ isti advérsum te testificántur?

C. Jesus autem tacébat. Et

princeps sacerdótum ait illi: S.

Adjúro te per Deum vivum, ut

dicas nobis, si tu es Christus,

Fílius Dei. C. Dicit illi Jesus: Ë

Tu dixísti. Verúmtamen dico

vobis, ámodo vidébitis Fílium

hóminis sedéntem a dextris virtútis Dei, et veniéntem in núbibus cæli. C. Tunc princeps sacerdótum scidit vestiménta sua,

dicens: S. Blasphemávit: quid

adhuc egémus téstibus? Ecce

nunc audístis blasphémiam:

quid vobis vidétur? C. At illi respondéntes dixérunt: S. Reus

est mortis. C. Tunc exspuérunt

in fáciem ejus, et cólaphis eum

cecidérunt, álii autem palmas in

fáciem ejus dedérunt, dicéntes:

S. Prophetíza nobis, Christe,

quis est qui te percússit?

Los que habían prendido a Jesús, le llevaron ante Caifás, príncipe de los sacerdotes, donde estaban congregados los escribas y los ancianos. Y Pedro  le siguió de lejos hasta el palacio del príncipe de los sacerdotes; y habiendo entrado hasta el interior, permanecía sentado con los sirvientes, para ver el fin. Los príncipes de los sacerdotes, y todo el consejo, buscaban algún falso testimonio contra Jesús, para entregarlo a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos falsos testigos se presentaron. Mas, al fin vinieron dos falsos testigos, y dijeron: Este ha dicho: Yo puedo destruir el templo de Dios, y reedificarlo en tres días. Habló entonces el príncipe de los sacerdotes, y le dijo: ¿No respondes nada a lo que éstos atestiguan contra ti? Mas, Jesús callaba. Y el príncipe de los sacerdotes le dijo: Te conjuro por el Dios vivo que nos digas si Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Jesús le dijo: Tú lo has dicho. Más aun, yo os digo, que desde ahora veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra de la Majestad de Dios, y viniendo sobre las nubes del cielo. Entonces el príncipe de los sacerdotes rasgó sus vestiduras diciendo: Ha blasfemado: ¿A qué hemos menester más testigos? Ved que acabáis de oír una blasfemia. ¿Qué os parece? Y ellos, respondiendo, dijeron: Reo es de muerte. Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron puñetazos, y otros le dieron bofetadas, diciendo: Profetízanos, Cristo: ¿quién te ha herido?

Negación de Pedro

C. Petrus vero sedébat foris in átrio: et accéssit ad eum una ancílla, dicens: S. Et tu cum Jesu Galilǽo eras. C. At ille negávit coram ómnibus, dicens: S. Néscio

quid dicis. C. Exeúnte autem

illo jánuam, vidit eum ália ancílla,

et ait his, qui erant ibi: S. Et hic erat cum Jesu Nazaréno. C.

Et íterum negávit cum juraménto:

Quia non novi hóminem. Et

post pusíllum accessérunt qui

stabant, et dixérunt Petro: S.

Vere et tu ex illis es: nam et loquéla tua maniféstum te facit.

C. Tunc cœpit detestári et juráre,

quia non novísset hóminem.

Et contínuo gallus cantávit. Et

recordátus est Petrus verbi Jesu,

quod díxerat: Priúsquam gallus

cantet, ter me negábis. Et egréssus foras, flevit amáre.

Pedro estaba sentado fuera en el atrio; y se llegó a él una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús, el Galileo. Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. Y al salir él a la puerta, viole otra criada, y dijo a los que estaban ahí: También éste estaba con Jesús, el Nazareno. Y lo negó de nuevo con juramento, diciendo: No conozco a ese hombre. Y poco después se acercaron los que allí estaban, y dijeron a Pedro: Verdaderamente, tú también eres de ellos, porque tu habla te descubre. Entonces prorrumpió en imprecaciones, y en juramentos, diciendo que no conocía a ese hombre. Y luego cantó el gallo. Entonces recordó Pedro las palabras que Jesús había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Desesperación de Judas

Mane autem facto, consílium iniérunt omnes príncipes sacerdótum et senióres pópuli advérsus Jesum, ut eum morti tráderent. Et vinctum adduxérunt eum, et tradidérunt Póntio Piláto prǽsidi. Tunc videns Judas, qui eum trádidit, quod damnátus esset, pæniténtia ductus, réttulit trigínta argénteos princípibus sacerdótum et senióribus, dicens:

S. Peccávi, tradens sánguinem

justum. C. At illi dixérunt: S.

Quid ad nos? Tu víderis. C. Et

projéctis argénteis in templo,

recéssit: et ábiens, láqueo se suspéndit. Príncipes autem sacerdótum, accéptis argénteis, dixérunt: S. Non licet eos míttere in córbonam: quia prétium sánguinis est. C. Consílio autem

ínito, emérunt ex illis agrum fíguli,

in sepultúram peregrinórum.

Propter hoc vocátus est ager ille Hacéldama, hoc est, ager sánguinis, usque in hodiérnum

diem. Tunc implétum est quod dictum est per Jeremíam Prophétam, dicéntem: Et accepérunt trigínta argénteos prétium appretiáti, quem appretiavérunt a fíliis Israël: et dedérunt eos in agrum fíguli, sicut constítuit mihi Dóminus.

Venida la mañana, tuvieron consejo todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo contra  Jesús, para darle muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron al procurador Poncio Pilato. Entonces Judas, el que le había entregado, al ver que era condenado, devolvió arrepentido las treinta monedas de plata a los príncipes de los sacerdotes y a los ancianos, diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Mas, ellos  le dijeron: ¿A nosotros, qué nos va? Allá tú. Y arrojando en el templo las monedas de plata, se retiró, y fué, y se ahorcó. Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las monedas, dijeron: No es lícito ponerlas en el tesoro del templo, porque son precio de sangre. Y después de haber deliberado, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de extranjeros. Por lo cual, se ha llamado aquel campo Hacéldama, es decir, campo de sangre, hasta el día de hoy. Entonces se cumplió lo que fue dicho por el profeta Jeremías: Y tomaron treinta monedas de plata, precio del que fue puesto a precio, a quien pusieron precio los hijos de Israel, y las dieron para el campo del alfarero, según me ordenó el Señor.

Jesús y Barrabás

Jesus autem stetit ante prǽsidem, et interrogávit eum præses, dicens: S. Tu es Rex Judæórum? C. Dicit illi Jesus: Ë Tu dicis. C. Et cum accusarétur a princípibus sacerdótum

et senióribus, nihil respóndit.

Tunc dicit illi Pilátus: S. Non audis, quanta advérsum

te dicunt testimónia? C. Et non

respóndit ei ad ullum verbum,

ita ut mirarétur præses veheménter. Per diem autem sollémnem consuéverat præses pópulo dimíttere unum vinctum,

quem voluíssent. Habébat autem

tunc vinctum insígnem, qui

dicebátur Barábbas. Congregátis

ergo illis, dixit Pilátus: S. Quem vultis dimíttam vobis: Barábbam, an Jesum, qui dícitur Christus? C. Sciébat enim, quod per invídiam tradidíssent eum. Sedénte autem illo pro tribunáli, misit ad eum uxor ejus, dicens: S. Nihil tibi et justo illi: multa enim passa sum hódie per visum propter eum. C. Príncipes autem sacerdótum et senióres persuasérunt populis, ut péterent Barábbam, Jesum vero pérderent. Respóndens autem præses, ait illis: S. Quem vultis vobis de duóbus dimítti? C. At illi

dixérunt: S. Barábbam. C. Dicit

illis Pilátus: S. Quid ígitur fáciam

de Jesu, qui dícitur Christus?

C. Dicunt omnes: S. Crucifigátur. C. Ait illis præses: S. Quid enim mali fecit? C. At illi magis clamábant, dicéntes: S.

Crucifigátur. C. Videns autem

Pilátus quia nihil profíceret,

sed magis tumúltus fíeret: acepta aqua, lavit manus coram

pópulo, dicens: S. Innocens ego

sum a sánguine justi hujus: vos

vidéritis. C. Et respóndens univérsus pópulus, dixit: S. Sanguis ejus super nos et super

fílios nostros. C. Tunc dimísit

illis Barábbam: Jesum autem

flagellátum trádidit eis, ut crucifigerétur.

Jesús fué llevado ante el procurador; y el procurador le interrogó, diciendo: ¿Eres Tú el rey de los judíos? Jesús le dijo: Tú lo dices. Y como le acusasen los príncipes de los sacerdotes y los ancianos; no respondió nada. Entonces le dice Pilatos: ¿No oyes cuántos testimonios aducen contra ti? Y no le respondió a cosa alguna, por manera que el procurador se maravilló grandemente. Y para el día de la fiesta, acostumbraba el procurador soltar a un preso, el que ellos quisiesen. Y tenían entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabás. Estando, pues, ellos reunidos, les dijo Pilatos: ¿A quién queréis que os suelte: a Barrabás, o a Jesús, que es llamado el Cristo? Porque sabía que por envidia le habían entregado. Y estando él sentado al tribunal, su mujer le envió a decir: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por causa suya. Mas, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos indujeron a la multitud a pedir a Barrabás, y a hacer morir a Jesús. Y respondiendo el procurador, les dijo: A cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás. Pilatos les dice: Entonces, ¿qué haré con Jesús, que es llamado el Cristo? Dicen todos, Que sea crucificado. Díjoles el procurador: Pues, ¿qué mal ha hecho? Y ellos gritaban aún más, diciendo: Que sea crucificado. Y viendo Pilatos que nada adelantaba, y que antes bien, crecía el tumulto, tomó agua, y se lavó las manos delante del pueblo diciendo: Soy inocente de la sangre de este justo: vosotros veréis. Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos. Entonces les soltó a Barrabás. Y a Jesús, después de azotarle, le entregó a ellos para que fuese crucificado.

Los soldados se mofan de Jesús

Tunc mílites prǽsidis suscipiéntes Jesum in prætórium, congregavérunt ad eum univérsam cohórtem: et exuéntes eum, chlámydem coccíneam

circumdedérunt ei: et plecténtes

corónam de spinis, posuérunt

super caput ejus, et arúndinem

in déxtera ejus. Et genu flexo

ante eum, illudébant ei, dicéntes:

S. Ave, Rex Judæórum. C. Et exspuéntes in eum, accepérunt

arúndinem, et percutiébant

caput ejus. Et postquam illusérunt

ei, exuérunt eum chlámyde

et induérunt eum vestiméntis

ejus, et duxérunt eum, ut crucifígerent.

Entonces los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio, y juntaron alrededor de él toda la cohorte; y le desnudaron, y le echaron encima un manto de púrpura; y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, y una caña en la mano derecha. Y doblando la rodilla ante él se mofaban de él diciendo: Salve, Rey de los judíos. Y escupiéndole, tomaron la caña, y comenzaron a golpearle con ella la cabeza. Y después de haberse mofado de él, le quitaron el manto, y le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

La Crucifixión

Exeúntes autem, invenérunt

hóminem Cyrenǽum, nómine Simónem: hunc angariavérunt,

ut tólleret crucem ejus. Et venérunt in locum qui dícitur Gólgotha, quod est Calváriæ locus. Et dedérunt ei vinum bíbere cum felle mixtum. Et cum gustásset, nóluit bíbere.

Postquam autem crucifixérunt

eum, divisérunt vestiménta

ejus, sortem mitténtes: ut implerétur quod dictum est per Prophétam dicéntem: Divisérunt sibi vestiménta mea, et super vestem meam misérunt sortem. Et sedéntes, servábant eum. Et

imposuérunt super caput ejus

causam ipsíus scriptam: Hic est

Jesus Rex Judæórum. Tunc crucifíxi sunt cum eo duo latrónes: unus a dextris et unus a sinístris.

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, por nombre Simón; a éste le obligaron a llevar la cruz. Y llegaron al lugar que se llama Gólgota, que es, lugar de la Calavera, le dieron a beber vino mezclado con hiel; y habiéndolo gustado, no lo quiso beber. Después que le crucificaron, repartieron sus vestidos, echando suertes, para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta, que dijo: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi túnica echaron suertes. Y sentados, le guardaban. Y sobre su cabeza pusieron escrita la causa de su condena: ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS. Fueron entonces, con él, crucificados dos ladrones  uno a la derecha, y otro a la izquierda.

Sufrimientos de Jesús en la Cruz

Prætereúntes autem blasphemábant eum, movéntes cápita sua et dicéntes: S. Vah, qui déstruis templum Dei et in tríduo illud reædíficas: salva temetípsum. Si Fílius Dei es, descénde de cruce. C. Simíliter et

príncipes sacerdótum illudéntes

cum scribis et senióribus,

dicébant: S. Alios salvos fecit,

seípsum non potest salvum fácere: si Rex Israël est, descéndat nunc de cruce, et crédimus ei: confídit in Deo: líberet nunc, si vult, eum; dixit enim: Quia Fílius Dei sum. C. Idípsum autem et latrónes, qui crucifíxi erant cum eo, improperábant ei.

Los que pasaban, le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: Eh, Tú que destruyes el templo de Dios, y en tres días lo reedificas. Sálvate a ti mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. De la misma manera, los príncipes de los sacerdotes, mofándose de él, con los escribas y los ancianos, decían: A otros salvó, y a sí mismo no puede salvarse; si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él. En Dios confió: que le salve si le ama; porque ha dicho : Soy hijo de Dios. Y del mismo modo le injuriaban también los ladrones que estaban crucificados con él.

Muerte de Jesús

A sexta autem hora ténebræ factæ sunt super univérsam terram

usque ad horam nonam. Et circa

horam nonam clamávit Jesus

voce magna, dicens: Ë Eli, Eli,

lamma sabactháni? C. Hoc est:

Ë Deus meus, Deus meus, ut

quid dereliquísti me? C. Quidam

autem illic stantes et audiéntes

dicébant: S. Elíam vocat

iste. C. Et contínuo currens

unus ex eis, accéptam spóngiam

implévit acéto et impósuit arúndini, et dabat ei bíbere. Céteri

vero dicébant: S. Sine, videámus

an véniat Elías líberans eum. C. Jesus autem íterum clamans voce magna, emísit spíritum.

Desde la hora de sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. Y cerca de la hora de nona, exclamó Jesús con gran voz, diciendo: Eli, Eli, lamma sabacthani. Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Algunos que allí estaban y lo oyeron, decían: A Elías llama éste. Y corriendo luego uno de ellos, empapó en vinagre una esponja que había tomado, y la puso en una caña y le dio a beber. Los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. Y Jesús, habiendo clamado de nuevo con gran, voz, expiró.

Aquí se arrodillan todos, y se hace una breve pausa.

El centurión reconoce la divinidad de Jesús

Et ecce velum templi scissum est in duas partes a summo usque deórsum: et terra mota est, et petræ scissæ sunt, et monuménta apérta sunt: et multa córpora sanctórum, qui dormíerant, surrexérunt. Et exeúntes

de monuméntis post resurrectiónem ejus, venérunt in sanctam civitátem, et apparuérunt multis. Centúrio autem et qui cum eo erant custodiéntes Jesum, viso terræmótu et his quæ fiébant, timuérunt valde, dicéntes: S. Vere Fílius Dei erat iste.

He aquí que el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la Resurrección de él, vinieron a la Santa Ciudad, y se aparecieron a muchos. Y el centurión y los que con él estaban custodiando a Jesús, al ver el terremoto, y lo que estaba pasando, se llenaron de temor y dijeron: Verdaderamente, éste era el Hijo de Dios.

Sepultura de Jesús

C. Erant autem ibi mulíeres

multæ a longe, quæ secútæ

erant Jesum a Galilǽa, ministrántes ei: inter quas erat María Magdaléne, et María Jacóbi, et Joseph mater, et mater filiórum

Zebedǽi. Cum autem sero factum

esset, venit quidam homo

dives ab Arimathǽa, nómine

Joseph, qui et ipse discípulus

erat Jesu. Hic accéssit ad

Pilátum, et pétiit corpus Jesu.

Tunc Pilátus jussit reddi corpus.

Et accépto córpore, Joseph invólvit illud in síndone munda.

Et pósuit illud in monuménto

suo novo, quod excíderat in petra.

Et advólvit saxum magnum

ad óstium monuménti, et ábiit.

Credo.

Estaban allí, a distancia, muchas mujeres, que habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndole. Entre las cuales estaban María Magdalena, y María, madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Y siendo ya tarde, vino un hombre rico de Arimatea, por nombre José, el cual también era discípulo de Jesús. Este se presentó a Pilatos, y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilatos mandó le fuese entregado el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, envolviólo en una sábana limpia, y lo puso en un sepulcro nuevo que había labrado en la roca, y haciéndola rodar, arrimó una gran piedra a la puerta del sepulcro, y se fue.

Credo.

11. Los sacerdotes que digan una segunda o tercera misa rezada, no tienen que repetir la lectura de la Pasión del Señor, sino que en su lugar leen el siguiente Evangelio, como de costumbre:

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.

Matth. 27, 45-52

Postquam crucifixérunt Jesum, a sexta autem hora ténebræ factæ sunt super univérsam terram usque ad horam nonam. Et circa horam nonam clamávit Jesus voce magna, dicens: Eli, Eli, lamma sabactháni? Hoc est:

Deus meus, Deus meus, ut

quid dereliquísti me? Quidam

autem illic stantes et audiéntes

dicébant: Elíam vocat

iste. Et contínuo currens

unus ex eis, accéptam spóngiam

implévit acéto et impósuit arúndini, et dabat ei bíbere. Céteri

vero dicébant: Sine, videámus an véniat Elías líberans eum. Jesus autem íterum clamans voce magna, emísit spíritum. (hic genuflectitur, et pausatur aliquantulum) Et ecce velum templi scissum est in duas partes a summo usque deórsum: et terra mota est, et petræ scissæ sunt,

et monuménta apérta sunt: et

multa córpora sanctórum, qui

dormíerant, surrexérunt. Et exeúntes de monuméntis post resurrectiónem ejus, venérunt in sanctam civitátem, et apparuérunt multis.

12. Credo.

U Continuación del S. Evangelio según S. Mateo.

Después que crucificaron a Jesús desde la hora de sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona. Y cerca de la hora de nona, exclamó Jesús con gran voz, diciendo: Eli, Eli, lamma sabacthani. Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Y algunos que allí estaban y lo oyeron, decían: A Elías llama éste. Y corriendo luego uno de ellos, empapó en vinagre una esponja que había tomado, y la puso en una caña y le dio a beber. Los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. Y Jesús, habiendo clamado de nuevo con gran, voz, expiró. (Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa) He aquí que el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las piedras se hendieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían muerto, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la Resurrección de él, vinieron a la Santa Ciudad, y se aparecieron a muchos.

Credo.

13. Antiphona ad Offertorium. Ps. 68, 21-22. Impropérium exspectávit cor meum et misériam: et sustínui qui simul mecum contristarétur, et non fuit: consolántem me quæsívi, et non invéni: et dedérunt in escam meam fel, et in siti mea potavérunt me aceto.

Antífona del Ofertorio.

Oprobio y miseria esperó mi corazón: y aguardé que alguien se compadeciese conmigo, y no lo hubo; busqué quien me consolase, y no lo hallé; y me dieron hiel por comida, y en mi sed, me hicieron beber vinagre.

14. Secreta

Concéde, quǽsumus, Dómine: ut óculis tuæ majestátis munus oblátum, et grátiam nobis devotiónis obtíneat, et efféctum beátæ perennitátis acquírat. Per Dóminum nostrum.

Secreta

Concédenos, Señor, te rogamos, que este don ofrecido a los ojos de tu Majestad, nos consiga la gracia de la devoción, y nos merezca alcanzar la eterna felicidad. Por Nuestro Señor Jesucristo.

15. Prefacio de la Santa Cruz

Vere dignum et justum est,

æquum et salutáre, nos tibi

semper et ubíque grátias ágere:

Dómine, sancte Pater, omnípotens ætérne Deus: Qui salútem humáni géneris in ligno Crucis constituísti: ut, unde mors oriebátur, inde vita resúrgeret: et, qui in ligno vincébat, in ligno quoque vincerétur: per Christum, Dóminum nostrum. Per quem majestátem tuam laudant Angeli, adórant Dominatiónes, tremunt Potestátes. Cæli cælorúmque Virtútes ac beáta Séraphim socia exsultatióne concélebrant. Cum quibus et nostras voces ut admítti júbeas, deprecámur, súpplici confessióne dicéntes:

   Sanctus, Sanctus, Sanctus...

Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno: Que pusiste la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que de donde salió la muerte, de allí renaciese la vida, y el que en un árbol venció, en un árbol fuese vencido: por Cristo, nuestro Señor. Por quien los Ángeles alaban a tu Majestad, la adoran las Dominaciones y tiemblan las Potestades. Los Cielos y las Virtudes celestiales y los bienaventurados Serafines la celebran con el mismo júbilo. Te suplicamos, Señor, que con sus voces admitas también las nuestras, diciéndote con humilde confesión:

Santo, santo, santo, etc.

16. Antiphona ad Communionem. Matth. 26, 42. Pater, si non potest hic calix transíre nisi bibam illum: fiat volúntas tua.

Antífona de Comunión.

Padre, si no puede pasar este Cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

17. Postcommunio

Per hujus, Dómine, operatiónem mystérii: et vítia nostra purgéntur, et justa desidéria compleántur. Per Dóminum.

Postcomunión

Por la virtud de este Sacramento, Señor, seamos purificados de nuestros vicios, y se cumplan nuestros justos deseos. Por nuestro Señor Jesucristo.

18. El celebrante, dará al fin de la misa, la bendición del modo acostumbrado, pero, omitido el último Evangelio regresará con los ministros o ayudantes a la Sacristía.

En las Misas en que no haya Bendición de Ramos, se leerá como último Evangelio el de la bendición de ramos Cum appropinquásset Jesus:

Último Evangelio
(Para las Misas en las que no haya habido bendición de ramos)

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum.

Matth. 21, 1-9.

In illo témpore: Cum appropinquásset Jesus Jerosólymis, et venísset Béthphage ad montem Olivéti: tunc misit duos discípulos suos, dicens eis: Ite in castéllum quod contra vos est, et statim inveniétis ásinam alligátam et pullum cum ea: sólvite et addúcite mihi: et si quis vobis áliquid díxerit, dícite quia Dóminus his opus habet, et conféstim dimíttet eos. Hoc autem totum factum est, ut adimplerétur quod dictum est per Prophétam, dicéntem: Dícite fíliae Sion: Ecce Rex tuus venit tibi mansuétus, sedens super ásinam et pullum, fílium subjugális. Eúntes autem discípuli, fecérunt sicut præcépit illis Jesus. Et adduxérunt ásinam et pullum: et imposuérunt super eos vestiménta sua, et eum désuper sedére fecérunt.

Plúrima autem turba stravérunt

vestiménta sua in via: álii autem cædébant ramos de arbóribus, et sternébant in via: turbæ autem, quæ præcedébant et quæ sequebántur, clamábant, dicéntes: Hosánna fílio David: benedíctus qui venit in nómine

Dómini.

U Continuación del santo Evangelio según S. Mateo.

En aquel tiempo, acercándose Jesús a Jerusalén, luego que llegó a Betfagé, en el monte de los Olivos, envió a dos discípulos, diciéndoles: Id a esa aldea en frente de vosotros, y en seguida encontraréis una asna atada, y su pollino con ella; desatadlos y traédmelos; y si alguno os dijere algo, respondedle que los necesita el Señor, y al punto, os los dejará llevar. Todo esto sucedió en cumplimiento de lo que dijo el Profeta: Decid a la hija de Sión: Mira, que viene a ti tu Rey, lleno de mansedumbre, sentado sobre una asna, y su pollino, hijo de la que está acostumbrada al yugo. Fuéronse los discípulos, e hicieron lo que Jesús les había mandado. Trajeron el asna y el pollino, y los aparejaron con sus vestidos, y le hicieron sentar encima. Y una gran muchedumbre de gentes tendían por el camino sus vestidos y otros cortaban ramas de los árboles, y las esparcían por el camino. Y tanto las gentes que iban delante, como las que venían detrás, clamaban, diciendo: Hosanna al hijo de David. Bendito sea el que viene en Nombre del Señor. 

Escuche el Canto Gregoriano de la Misa de este Domingo grabado en vivo

Calendario Litúrgico para esta Semana:

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