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martes, 24 de mayo de 2011

5° Aniversario de Federación Internacional Juventutem

 

internacional

Introibo ad altare Dei, ad Deum Qui lætificat juventutem meam

 

 

maria auxilio de los cristianos

 

Hoy, 24 de Mayo de 2011, Fiesta de María Auxiliadora, se cumple el Quinto Aniversario de la Federación Internacional Juventutem.

 

Juventutem es un movimiento litúrgico internacional dependiente de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro, que tiene como apostolado propagar la devoción por la Santa Misa, celebrada según la forma extraordinaria del rito latino.

 

Los miembros del Capítulo Argentino deseamos dar gracias a Dios y a la F.I.J. por permitirnos ser parte de este gran movimiento. También queremos aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos los que nos han acompañado durante todo este tiempo en el ejercicio de nuestro apostolado, profesando siempre una irrestricta adhesión al magisterio de la Iglesia y al Santo Padre.

 

Rogamos una oración a Dios pidiendo por la F.I.J.

 

 

Te Deum laudamus:
te Dominum confitemur.
Te aeternum patrem,
omnis terra veneratur.
Tibi omnes angeli,
tibi caeli et universae potestates:
tibi cherubim et seraphim,
incessabili voce proclamant:
Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra
majestatis gloriae tuae.

El Espíritu ora en nosotros

La certeza de nuestra oración y la perseverancia en nuestro camino son un testimonio de amor con el que intentamos exhortar a la confianza y al abandono en el Señor. No es necesario realizar ninguna proeza especial... Simplemente continuar en silencio, dejando a Dios ser Dios, como dicen tantos maestros espirituales. La oración es sencilla... Es de aquello de lo que siempre nos tenemos que convencer. Por otra parte no busquemos en absoluto ser tenidos por orantes. Intensifiquemos la conciencia de nuestra intimidad, escondidos en el Corazón del Señor. Ante esto, cualquier elevación es buena. Elevamos el espíritu dejándonos elevar, sobre toda criatura levantada, decía del alma San Juan de la Cruz, precisamente por el Espíritu que ora en nosotros con gemidos inefables. ¡Qué novedad inacabable! Siempre aparece más honda y más real... ¿Qué añadir? Pues detengámonos y dejémonos llevar al Corazón de Dios.

Alberto E. Justo