Archivos del blog

miércoles, 13 de julio de 2011

El 80% de los católicos españoles no ha oído hablar del Motu Proprio Summorum Pontificum

PERO LA MITAD DE LOS PRACTICANTES ASISTIRÍA REGULARMENTE A LA FORMA EXTRAORDINARIA SI PUDIERA

 

250014_216777631687763_100000665832546_677984_3435846_n

 

Según la encuesta realizada por Paix Liturgique en España, sólo el 19% de los católicos españoles ha oído hablar de la liberalización de la liturgia anterior al Concilio Vaticano II por el Motu Proprio Summorum Pontificum, porcentaje muy inferior al del resto de Europa. Uno de cada tres católicos practicantes en España consideraría normal que en su parroquia se utilizasen ambas formas del rito romano y algo más de la mitad de los mismos participaría al menos una vez al mes en la Misa según el Misal de Juan XXIII, si se celebrase en su parroquia.

 

(Bruno Moreno/InfoCatólica) Publicamos hoy, en exclusiva, los resultados de la segunda parte de la encuesta encargada por Paix Liturgique en España, relativa a la forma extraordinaria del rito romano, después de haber recogido la semana pasada los datos referentes a la práctica religiosa de los españoles. La encuesta se fue realizada telefónicamente entre dos mil personas por la empresa IPSOS.

El primer objetivo de la encuesta consistía en averiguar el grado de conocimiento entre los españoles de la posibilidad de celebrar libremente en las parroquias según la forma extraordinaria del rito romano, otorgada por Benedicto XVI. Como es lógico, esta pregunta sólo se les hacía a los que se habían declarado católicos en una pregunta anterior.

Los resultados muestran un desconocimiento casi total del Motu Proprio Summorum Pontificum: El 81,7% de los católicos encuestados no sabían que Benedicto XVI había permitido celebrar libremente siguiendo el misal anterior al Concilio Vaticano II. Es decir, apenas uno de cada cinco católicos españoles sabe que es posible celebrar la Misa según la forma extraordinaria. En general, los hombres están más informados que las mujeres sobre este tema y el mayor desconocimiento se encuentra entre los jóvenes, ya que sólo el 7,3% de los jóvenes entre 15 y 24 años de edad habían oído hablar del Motu Proprio.

A la cola de Europa

En este concepto, España ha mostrado los resultados más bajos de todos los países europeos en los que se ha realizado la encuesta. En Francia e Italia, el porcentaje de católicos que conocían el Motu Proprio fue de más del triple que en España, un 58%. La cifra correspondiente al Reino Unido, Alemania y Suiza estaba en torno al doble de la española, un 39%, 43% y 37%, respectivamente. Sólo Portugal mostró un nivel de conocimientos comparable al de España, aunque superior, con un 26% de los católicos.

Conviene recordar que el grado de conocimiento entre los fieles de la posibilidad de celebrar la liturgia según la forma extraordinaria es un aspecto especialmente importante, ya que la normativa aprobada por Roma prevé que sean grupos de fieles los que soliciten estas celebraciones.

Menos conocimiento en el sur de España

Por áreas geográficas, los datos más altos de conocimiento sobre este tema corresponden al noroeste de España y a Barcelona, respectivamente con un 31% y un 23% de católicos que sabían que existía esa posibilidad. Actualmente, en Barcelona se celebran de forma regular tres Misas diarias y cuatro los domingos según el misal del Beato Juan XXIII, en la capilla de Ntra. Sra. De la Merced y S. Pedro Apóstol, en el monasterio del Oasis de Jesús Sacerdote y en la parroquia de S. Juan María Vianney.

En cambio, en la zona correspondiente al noroeste de España, sólo hay una Misa a la semana según el rito extraordinario en La Coruña y otra diaria en Pontevedra. En la zona sur de España, sólo conocían el Motu Proprio el 13,8% de los católicos, es decir, menos de la mitad que en el noroeste. En total, en España se celebra según la forma extraordinaria en unas 15 iglesias.

Los jóvenes, más favorables a la convivencia de las dos formas litúrgicas

Se preguntó también a los encuestados si considerarían normal que ambas formas del rito romano, la ordinaria y la extraordinaria, se celebrasen regularmente en su parroquia. A grandes rasgos, el porcentaje de encuestados que considera la convivencia de ambas formas litúrgicas como algo normal no es muy elevado. El 26,2% de los católicos la aceptaría como algo normal, mientras que, entre los católicos practicantes, el 36,1% consideraría normal la convivencia de la forma ordinaria y la extraordinaria en su parroquia. Curiosamente, los más reacios a ello son los encuestados de mediana edad (35-44 años), mientras que los más favorables a ella son los más jóvenes (15-24 años), con un 28% a favor, y las personas de más edad (por encima de sesenta años), con un 29,2%.

Barcelona, a la cabeza de la aceptación del modo extraordinario

Una vez más, en cuanto a la consideración de la coexistencia de ambas formas del rito como normal, España obtiene los resultados más bajos de todos los países europeos en los que se ha realizado la encuesta, que van del 33% de Suiza al 71% de Italia. Dentro de España, con una gran diferencia, es en Barcelona donde mayor aceptación hay de la celebración de la Misa según la forma extraordinaria. El 40,8% de los católicos barceloneses afirma que le parecía normal que se utilizasen ambos modos de celebración en su parroquia de forma habitual. De nuevo, se trata de un aspecto importante, ya que la voluntad expresa del Papa es conseguir un “enriquecimiento mutuo” de ambas formas del rito romano, algo que sólo puede producirse si, de hecho, hay un cierto grado de convivencia entre las dos.

La mitad de los católicos practicantes asistirían a la Misa anterior a la reforma litúrgica.

La siguiente pregunta de la encuesta era: “¿Con qué frecuencia asistiría a misa si se celebrara en latín y gregoriano según su forma extraordinaria en SU parroquia, sin sustituir la llamada ordinaria en español?” El 50,4% de los católicos practicantes españoles afirmó que asistiría al menos una vez al mes a la Misa según la forma extraordinaria si se celebrase en su parroquia. De ellos, el 27,4% asistiría semanalmente y el resto entre 1 y 3 veces al mes. Entre los católicos practicantes menores de veinticinco años, el porcentaje sigue siendo alto, con un 33%, es decir, uno de cada tres. Geográficamente, el deseo de asistir regularmente a la Misa según el misal de Juan XXIII es más común en el noroeste de España, donde alcanza el 66% de los católicos practicantes.

En este último apartado, la comparativa con Europa arroja datos que se apartan de la tendencia mostrada en las preguntas anteriores, ya que el porcentaje español del 50,4% se acerca al inglés (66%) y al italiano (63%), es comparable al portugués (53%) y supera ampliamente al suizo (35%) y al francés (34%). A juzgar por las dos primeras preguntas, parece que los españoles están menos informados que otros ciudadanos europeos sobre el Motu Proprio y la forma extraordinaria y consideran más complicada la coexistencia de ambas formas del rito. Sin embargo y a pesar de eso, muestran un deseo muy extendido de participar en celebraciones según el Misal de Juan XXIII.

 

Fuente: InfoCatolica

Instrucción Universae Ecclesiae: un texto con respuestas

El viernes 13 de mayo de 2011, aniversario de la aparición de Nuestra Señora en Fátima, el Santo Padre publicó la tan esperada instrucción sobre la aplicación del motu proprio Summorum Pontificum. Intitulada “Universae Ecclesiae”, el texto data del 30 de abril, día de la fiesta de San Pío V en el nuevo calendario litúrgico. A esta feliz doble protección se agrega el hecho de que el texto se hizo público en el momento preciso en que comenzaba en Roma el tercer coloquio sobre el motu proprio, del que se puede afirmar, claramente, que constituye el coloquio oficial de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei. Si Roma eligió con tanto cuidado la fecha de publicación de esta instrucción, es simplemente para darle la mayor repercusión posible, como lo confirma el espacio que le consagró  L’Osservatore Romano.


Ya nadie puede fingir ignorarlo: la liturgia tradicional de la Iglesia es “un tesoro que debe ser conservado preciosamente” (art. 8), ofrecido “a todos los fieles” y no sólo a quienes se encuentran vinculados al usus antiquior.
Esta semana os proponemos un comentario de dicho texto desde el punto de vista de los grupos de fieles que solicitan la forma extraordinaria.


1) Los poderes de la comisión Ecclesia Dei
El 10 de marzo de 2011, por medio de una súplica dirigida al Cardenal Bertone, Secretario de Estado de la Santa Sede, Paix Liturgique llamaba la atención sobre la insuficiencia del poder de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei para hacer aplicar el motu proprio Summorum Pontificum (vernuestro Correo 14). No resulta exagerado decir que el punto fuerte de la instrucción Universae Ecclesiae es precisamente responder, en su segunda parte (Tareas de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei), a este pedido.
En efecto, a la comisión Ecclesia Dei se le confiere poder vicario (art. 9) –como representante del Papa– “para supervisar la observancia y aplicación de las disposiciones del motu proprio”. Este poder de intimar a los “ordinarios” (obispos o superiores de comunidades religiosas) la aplicación de las disposiciones generosas del motu proprio se expresará mediante “decretos” (art. 10.2), los cuales, como se precisa en el mismo documento, “podrán ser impugnados ad normam iuris ante el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica” que dirige el Cardenal Burke. Más allá del lenguaje canónico, lo que cabe destacar es que, de ahora en más, se define claramente un cuadro jurídico para los fieles o los sacerdotes víctimas de una negativa episcopal.
Era una de las cosas que esperaban los grupos de solicitantes frente a los bloqueos eclesiásticos, y es excelente que hoy se vea satisfecha.


2) Une ley universal para la Iglesia, para el bien de los fieles
En el artículo 2, la instrucción recuerda que el motu proprio Summorum Pontificum es “una ley universal para la Iglesia” promulgada por el Santo Padre. Esta expresión, retomada en una nota de la comisión Ecclesia Dei publicada por el Osservatore Romano, confirma “desde la cúpula” lo que las encuestas científicas regularmente encargadas por Paix Liturgique demuestran “desde la base”: el hecho de que la “misa en latín” no es un privilegio concedido a algunos nostálgicos. Se trata, además, de una “ley especial” fundada en el estado de la liturgia romana anterior a las reformas conciliares, que deroga, en consecuencia, todas las disposiciones litúrgicas (pero no las disposiciones puramente canónicas, tales como la regla de incardinación de los clérigos) posteriores a dicha situación litúrgica (art. 28).
No resulta sorprendente, entonces, que la comisión Ecclesia Dei concluya su comentario sobre la Instrucción con una “esperanza”: la de que la “observancia de las normas y disposiciones de la Instrucción” contribuya a la reconciliación y a la unidad deseadas por el Santo Padre en su carta a los obispos del 7 de julio de 2007. Para ello, la comisión cuenta con “la caridad pastoral y la prudente vigilancia” de los pastores de la Iglesia.
Los grupos de solicitantes esperan, también, que sus pastores –y en particular, aquéllos que, hasta ahora, se han negado a brindar un espacio a la forma extraordinaria en su diócesis o su parroquia– hagan prueba de “caridad pastoral” y de “prudente vigilancia”. Esperanza tanto más legítima cuanto que el artículo 8 (inciso b) de la Instrucción precisa que “el uso de la Liturgia romana que entró en vigor en 1962 es una facultad concedida para el bien de los fieles y, por lo tanto, debe interpretarse en sentido favorable a los fieles, que son sus principales destinatarios”.


3) No a las mezcolanzas en la forma extraordinaria
En el artículo 6, la Instrucción estipula que “por su uso venerable y antiguo, la forma extraordinaria debe conservarse con el honor debido”. En el artículo 14, indica que “Es tarea del obispo diocesano adoptar las medidas necesarias para garantizar el respeto de la forma extraordinaria del Rito Romano, a tenor del motu proprio Summorum Pontificum”.
En la parte consagrada a “La disciplina litúrgica y eclesiástica” (artículos 24 a 28), se recuerda que los “libros litúrgicos de la forma extraordinaria han de usarse tal como son” y que “en virtud de su carácter de ley especial, dentro de su ámbito propio, el motu proprio Summorum Pontificum deroga aquellas medidas legislativas inherentes a los ritos sagrados, promulgadas a partir de 1962, que sean incompatibles con las rúbricas de los libros litúrgicos vigentes en 1962”. Esto significa, simplemente, que nadie puede prevalerse de una innovación posterior a 1962 para modificar las rúbricas y la estructura del Misal de 1962.
Los grupos de files que han debido soportar celebraciones donde se mezclan la liturgia tradicional y la liturgia moderna (por ejemplo, la utilización del leccionario de Pablo VI) pueden pedir legítimamente al obispo que intervenga para lograr el respeto del misal de Juan XXIII.


4) ¡La apertura a la forma extraordinaria de las puertas de los santuarios...
En nuestra carta en francés Nº 263, denunciamos la negativa arbitraria de un sacerdote a una comunidad Ecclesia Dei de celebrar la forma extraordinaria en la basílica del Sagrado Corazón de Montmartre. Los artículos 16 y 18 de la Instrucción dirimen de forma definitiva estos casos.
El artículo 16 indica que en el caso de que “un sacerdote se presente ocasionalmente con algunas personas en una iglesia parroquial o en un oratorio, con la intención de celebrar según la forma extraordinaria”, “el párroco o el rector de una iglesia o el sacerdote responsable admitan tal celebración, respetando las exigencias de horarios de las celebraciones litúrgicas de la misma iglesia”. “En los santuarios y lugares de peregrinación, completa el artículo 18, ofrézcase la posibilidad de celebrar en la forma extraordinaria a los grupos de peregrinos que lo requieran, si hay un sacerdote idóneo”.


5) y de los seminarios!
En los artículos 20 a 23, la Instrucción define, justamente, qué es un sacerdote “idóneo” y da dos criterios: que no esté impedido a tenor del derecho canónico y que tenga “un conocimiento suficiente” del latín, al mismo tiempo que se precisa que “en lo que respecta al conocimiento del desarrollo del rito, se presumen idóneos los sacerdotes que se presenten espontáneamente para celebrar en la forma extraordinaria y la hayan usado anteriormente”.
Todo esto pone límites a la inventiva represiva de los obispos que, a semejanza del Cardenal Rosales de Manila o de la conferencia episcopal alemana, habían requerido de modo abusivo pruebas de latinismos o de liturgicismo de los sacerdotes deseosos de celebrar la forma extraordinaria.
Como Paix Liturgique tuvo oportunidad de ilustrarlo en muchas ocasiones, una cantidad significativa de seminaristas diocesanos, incluso en Portugal, desea poder vivir su sacerdocio al ritmo de la forma extraordinaria del Rito Romano, y un número aún mayor desea, sencillamente, conocer esta liturgia para enriquecer su práctica de la forma ordinaria, de conformidad con la invitación del Sumo Pontífice. En adelante, estos seminaristas podrán apoyarse sobre la instrucción Universae Ecclesiae para pedir el retorno del latín al programa de sus estudios y, como mínimo, una introducción para descubrir la forma extraordinaria.
Esta disposición de la Instrucción, asociada al artículo 22 –que prevé que “en las diócesis donde no haya sacerdotes idóneos, los obispos diocesanos pueden solicitar la colaboración de los sacerdotes de los institutos erigidos por la Pontificia Comisión Ecclesia Dei o de quienes conozcan la forma extraordinaria del rito, tanto para su celebración como para su eventual aprendizaje” –, es una garantía de que los grupos de fieles solicitantes podrán contar, es cierto que a mediano plazo, con sacerdotes debidamente preparados para la celebración de la forma extraordinaria. El movimiento de reconciliación iniciado por Benedicto XVI el 7 de julio de 2007 ya no se detendrá.

http://www.paixliturgique.es/

La ley del silencio no va a funcionar con el Motu Proprio

Miguel Vinuesa

 

Los que conocemos el trabajo meticuloso de Paix Liturgique y de las organizaciones que trabajan con ella en sus encuestas siempre podemos dar buena fe de la profesionalidad de las mismas. Es por eso que los datos que InfoCatólica publica son no desalentadores, pero sí un buen termómetro de la mala salud de nuestra Iglesia, y de que un obstruccionismo pastoral frente a la forma extraordinaria no ayuda lo más mínimo a mejorarlo.

Según los datos que ha recabado Ipsos para Paix Liturgique y que publicamos en España, somos uno de los países en los que más católicos se reconocen sus habitantes (64 por ciento) frente a países como Italia (78), Francia (56) o Suiza (36). Cifra que se desploma a un 25 por ciento de asistencia a la misa dominical o al menos una vez al mes. En Italia el 51 por ciento, aunque en Alemania el 10 (debido en buena parte a los escándalos en la Iglesia alemana).

 

Summorum Pontificum
Los datos sobre Summorum Pontificum muestran un absoluto desconocimiento por parte de los fieles que, se supone, acuden a Misa. Si en Francia el 58 por ciento de los fieles dicen conocerlo (50 por ciento el Alemania y hasta el 71 por ciento en Italia), tan solo un 18 por ciento de los fieles sabe qué es ese Motu Proprio, muy por debajo de cualquier país europeo, incluso la desastrada Alemania. En consecuencia, tan solo el 26 por ciento de los fieles comprende que la forma extraordinaria pueda ‘cohabitar’ con la ordinaria. Ahora bien: Hasta el 50 por ciento de los fieles practicantes consideraría asistir a la Misa en Forma Extraordinaria en su parroquia al menos una vez al mes.
Llama, y mucho, la atención este último dato. El fiel a lo mejor no sabe por qué hay dos formas, y a la postre, nadie le ha informado. Ni su párroco, ni su obispo, ni la mayoría de medios católicos en papel (lo siento, compañeros). Algunos medios generalistas han incluso aprovechado en 2007 la publicación del Motu Proprio para arremeter contra Benedicto XVI.

Sin embargo en España, no. Aquí, silencio. Y si no es por la implicación personal de algunos párrocos, monseñores vaticanos, religiosos sin sueldo por parte de su obispo, y pequeños grupos de seglares, la Misa Tradicional no existiría en España. Erradicada por un ‘aggiornamento’ sin los sobresaltos que hubo en otros países. Al menos de puertas para afuera.

 

La generación presente de obispos en España tiene, pues un reto por delante: sacudirse esa fama, mal ganada en algunos casos, pero muy merecida en otros, de ser abyectamente contrarios a la forma extraordinaria. Desconozco las razones, pero esa es la imagen que se da. Y eso duele cuando se sabe que muchos sacerdotes no la celebran porque no fueron formados en ella, pero que tienen la aptitud “cristiana", llamemosla, para querer aprenderla. Duele cuando hay obispos de excelente doctrina que, pese a gobernar diócesis difíciles, que durante décadas no han sido puestas en cintura, salen al paso de los tiempos con una pastoral valiente, testimonio de vida cristiana… Y se dejan esto en el tintero.

No sé si hoy por hoy tenemos obispos santos. Yo creo que en algunos casos sí, aunque la prudencia me pide reserva. Lo que sí sé es que nuestros obispos tienen que hacerse eco de lo que está haciendo y diciendo el Santo Padre en Roma: en todas sus misas el Papa tiene los seis candelabros y el crucifijo encima; la comunión se recibe de rodillas y en la boca de manos del Pontífice, y la formación de sacerdotes que celebren la forma extraordinaria, ya está en marcha.

 

Importancia de la Liturgia
Es importantísimo que nuestros obispos hablen de esta forma litúrgica a sus fieles. No, no es un problema más, no les va a descuadrar sus pastorales tan bien programadas desde Añastro, sino que va a ser un modo más de santificación para sus fieles que no “asistirán a los oficios” de vez en cuando, sino que -al menos los que acudan- vivirán la misa.

Yo estoy harto de ver a España, mi España, descristianizada. En septiembre me marcho por un tiempo a Ginebra (aunque estas epístolas seguirán siendo matritenses de corazón), y me gustaría que al volver nuestra Iglesia se hay replanteado una situación muy seria.

 

La ley del silencio no va a funcionar. En Francia solo alimentó a la FSSPX, y hoy por suerte los institutos Ecclesia Dei aportan ya tantos seminaristas como los discípulos de Mons. Lefebvre. Y, todos juntos, representan una buena porción de los nuevos sacerdotes en el país galo, cada año. De ahí la importancia de que los Lefebvristas estén en total unión obediente con el Santo Padre.

Imaginen ustedes cuanto crecería el número de vocaciones si la forma extraordinaria se conociese con más amplitud en nuestro país. Hasta la mismísima Italia, que sale muy beneficiada en esta encuesta vería como España sale de su letargo espiritual… Soñar es gratis, claro.

 

+Pax et Bonum+

 

Fuente: InfoCatolica