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viernes, 15 de julio de 2011

Falleció S.A.I.R. Otto von Habsburg

 

oto

 

A los 98 años de edad falleció, el 4 de Julio de 2011, S.A.I.R. Otto von Habsburg, en su residencia en Baviera / Alemania.
Fue el sucesor al trono de Austria e hijo del último Emperador de Austria Carlos I el Bienaventurado (camino a los Altares), por haber sido un luchador contra la masonería, un devoto católico, etc.

Otto von Habsburg fue un grande y valiente caballero cristiano.

Su cuerpo fue sepultado en la Iglesia de los Capuchinos, en Viena. Su corazón en Baviera.

 

Lean lo que sigue. Y vean el video. Será difícil que no sientan una emoción.

Adjunto breve video del solemne ritual frente a la Iglesia de la Orden de los Capuchinos en Viena / Austria.
Mi emoción presente ... escuchar el alemán, ver la antigua tradición imperial, ¡¡¡ añoranzas profundas ..... !!!
El Heraldo Imperial golpea dos veces en la puerta, el Capuchino desde adentro pregunta ¿quién es?, el Heraldo menciona todos los títulos imperiales (de los diferentes países, etc.) del fallecido.
En el tercer golpe en la puerta capuchina desde adentro se pregunta ¿quién es?, la respuesta del Heraldo es: Rodolfo, un pobre pecador.
Entonces la puerta es abierta para que entre el cortejo fúnebre. 
¿Se comprende el profundo sentido del ceremonial de los Habsburgo en la última morada terrenal?
¡Conmovedor ejemplo de humildad! 
Esta es la bendita Monarquía que tantos buenos frutos entregó a Occidente, bendiciones eternas desde lo Alto.
La Casa Imperial von Habsburg fue la más importante y poderosa de la gran Civilización Cristiana, sellada por un fuerte espíritu católico y de legendarias tradiciones germanas.

 

 

Requiem aeternam dona ei  Domine.
Et lux perpetua luceat ei.
Requiescat in pace.
Amen.

Principales Propulsores del Modernismo

La crisis del Modernismo en las venas de la Iglesia

Dictada por el R.P. Dr. Alfredo Sáenz, SJ

Alfred Loisy, "santo padre" de los Modernistas
(1857 - 1940)

 

En cuanto al contenido, tres son las principales raíces filosóficas

en las que ha abrevado. El agnosticismo, por un lado; el

inmanentismo por otro, y complementariamente, la exaltación del

sentimentalismo o emocionalismo.

Trátase en sendos casos de confusiones y de errores, pero

amalgamados con ignorancias y también con mentiras. Vale decir que,

en su conjunto, el Modernismo conjugaba peligrosamente todas las

posibilidades que tiene un alma para extraviarse de la Verdad.

La idea o consigna central del Modernismo -casi obsesivamente

repetida- era la de conciliar a la Iglesia con el Mundo Moderno.

Consigna que llegó a ser recurrente y que, en la práctica, significó

una contemporización tal de la Fe con la irreligiosidad mundana, que

condujo a la apostasía, lisa y llanamente hablando.

Todo fue puesto en cuestión por los modernistas. Todo fue criticado

y relativizado. Los cuatro pilares fundamentales de la vida

religiosa -lo que hay que creer, lo que hay que obrar, lo que hay

que recibir y lo que hay que pedir- fueron sometidos a la dura criba

de su peculiar cosmovisión. Mientras el patrimonio de la tradición

católica era considerado un anacronismo, una rémora, un obstáculo

para la inteligencia del creyente.

Para los modernistas el humanismo fue un verdadero objeto de culto.

La fiesta del hombre, el entusiasmo por el hombre, el elogio de todo

lo humano, empezando por la mera humandidad de Jesucristo, tal como

lo había propuesto Renán. En rigor, el nombre real de este humanismo

no es otro que el de antropocentrismo. La centralidad de la creatura

rebelada contra la centralidad del Creador.

En su visión dialéctica, bien estaban para los modernistas los

aportes del paganismo y del cristianismo, pero únicamente como dos

momentos de tesis y antítesis, que debían dar lugar a una síntesis.

La síntesis era este hombre nuevo, no en el sentido paulino, sino

concebido como novador, innovador, revolucionario, moderno.

En cuanto a los modos o procedimientos elegidos por el modernismo

para manifestarse, fueron varios.

Pero hay que decir que se trató de un movimiento con explícito

desdén hacia las masas o hacia el pueblo fiel. Su decisión era la de

moverse eruditamente en los ambientes ilustrados; esto es, influir

sobre las cabezas, sobre la élite de la Iglesia.

Paralelamente se buscó otro procedimiento; el de expandirse

solapadamente en los Seminarios. No de un modo directo y frontal

sino reptante.

Como puede observarse ambas vías de este modus operandi coinciden

con las prácticas habituales de la masonería; y la relación no es

antojadiza, toda vez que entre los planes masónicos y los de la

herejía modernista hubo plena concordancia.

Analizados el contenido básico de la herejía modernista y sus modos

preferidos de manifestación, el Padre Alfredo Sáenz aborda la

cuestión de los propulsores del Modernismo.

Son unos cuantos, distribuidos principalmente en cuatro países:

Alemania, Francia, Inglaterra e Italia.

Pero de este conjunto, la exposición se demora en tres figuras

nefastamente representativas. George Tyrrel en Inglaterra, Alfred

Loisy en Francia y Antonio Fogazzaro en Italia.

El último tramo de la primera parte de esta conferencia, y la

totalidad de la segunda parte están dedicados a retratar la vida y

la obra de Alfred Loisy (1857-1940). Una vida y una obra encaminadas

a la apostasía, a la que llega al paso gradual pero inexorable,

hasta recibir la merecida excomunión formal por parte de la Iglesia.

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Conferencias del Padre Alfredo Sáenz

[Padre Alfredo Sáenz 3

CONFERENCIA – PARTE I

CONFERENCIA PARTE II

Fuente: Página Católica