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jueves, 6 de octubre de 2011

Comunicado de la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en relación a su reunión de Superiores en Albano, Italia




Comunicado de la Casa General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X en relación a su reunión de Superiores en Albano, Italia




En este mes del Rosario, y de modo más particular con ocasión de la fiesta de Nuestra Señora del Santo Rosario, este 7 de octubre, en que los superiores de la Fraternidad San Pío X se reunirán para estudiar las recientes propuestas romanas, Mons. Bernard Fellay pide a los sacerdotes y a los fieles de intensificar su generosidad en la Cruzada del Rosario comenzada en Pascua del 2011 y que se concluirá en Pentecostés del 2012.

El 29 de septiembre, en una entrevista en Stuttgart (Alemania), el P. Niklaus Pfluger, primer Asistente General, ha recordado: “para nosotros no se trata de obtener una ventaja. Queremos que el tesoro que nos ha confiado Monseñor Lefebvre vuelva a ser accesible para toda la Iglesia. (…) Lo que a nosotros nos importa es la Iglesia católica. Junto con Mons. Lefebvre, queremos también poder decir las palabras de San Pablo: “tradidi quod et accepi” – entregamos lo que hemos recibido.”

En la conferencia dada en Villepreux (Francia), el 1° de octubre, Mons, Fellay declaró: “Sor Lucía confió al Padre Fuentes que la Santísima Virgen concedió a esta oración tal particular eficacia, que puede resolver todos los problemas. Sor Lucía lo dice en Fátima: todos los problemas. Ustedes comprenden bien: ¡todos! Hay que creerlo. (…)”

“Nuestro Señor ha dicho: si tuviereis fe como un grano de mostaza, diríais a esta montaña, arrójate al mar, y se arrojaría (cf. Mt 17,20; Lc 17,6). Pidamos esta fe, la fe del tamaño de un grano de mostaza.

“Nosotros contamos con Uds. para intensificar este rosario. No hay que tener absolutamente ninguna duda: esta oración de toda una parte de la Iglesia que se une para pedir grandes gracias, agrada a Dios, lo honra y honra a la santísima Virgen.

“¡Adelante, pues! Hagamos esta cruzada con fe y confianza en Dios.”

Menzingen, 6 de octubre de 2011

¿Por qué conviene ir vestido de sacerdote?

Tomamos esto del blog del Padre Fortea:



Nos sorprenderíamos cuánta gente piensa en Dios, cuando en una ciudad populosa un sacerdote atraviesa las calles. Multiplicado por todos los días del año, el bien que hace vestir de clérigo es inmenso. Sin exagerar, al cabo de un año han reparado en él decenas de millares de personas. Y si un sacerdote anda por la calle recogido y en presencia de Dios, entonces se transforma en un instrumento para que los ángeles custodios les digan a sus protegidos: fijaos.

Un sacerdote con sotana por la calle es como un grito para los paganos. Un grito que les dice: ¡Dios existe! Ved aquí a uno de sus siervos. Por eso Satanás tiene tanto interés en que de la vía pública desaparezcan todos los signos que hacen referencia a Dios.

El amor reside en el corazón, no en el vestido. Pero el amor se desborda en multitud de detalles externos: uno de ellos es una vestidura de consagración.

Las vestiduras eclesiásticas son un constante recuerdo de la dignidad que nos ha sido conferida, del poder que ostentamos.

Alguien puede objetar que el hábito eclesiástico separa de los hermanos. Pero hay que recordar que el sacerdote es alguien segregado del resto de los hombres para el culto de Dios, para consagrarse a su servicio. Es la porción que Yahveh se ha separado para ejercer sus sagrados misterios.

Esos misterios sacrosantos son razón suficiente para que se te señale como en tiempos de Moisés se señaló un límite en torno al monte Sinaí porque era un monte santo. ¿Es acaso menos sagrado un sacerdote de Cristo que ese monte de la Antigua Ley?

El hábito eclesiástico ha sufrido modificaciones desde que comenzó a existir, pero siempre ha sido una tunica talaris a semejanza de aquellas que gloriosamente cubrieron a los doce primeros apóstoles.

Bien con un traje talar, bien con un clériman, vestimos como sacerdotes no porque nos apetezca o nos guste, sino porque nos lo pide la Iglesia. Ir vestidos como ministros de Dios es un modo de servirle.

Si eres un hombre que ha entregado su entera vida al Omnipotente como presbítero, ¿por qué no vestir como lo que eres?

Aunque en las tiendas diocesanas se vendan camisas de muy distintos colores, el color negro o el blanco (para lugares cálidos) son colores nobles y elegantes. Desgraciadamente son muchos los sacerdotes que visten combinaciones de prendas carentes de todo gusto. Van mal vestidos toda la vida y nadie se atreve a decírselo. Desde estas páginas, en nombre de Aquél a quien representan, les pido que vayan vestidos con dignidad y que no confundan el mal gusto con la pobreza.

¿Por qué el sacerdote no lleva una vestidura exactamente igual que la de Jesús? El que los sacerdotes no nos dejemos una barba y el pelo largo como el que la tradición atribuye a Jesús, y no llevemos una túnica y un manto como los que llevaban los judíos, creo que tiene una profunda razón teológica detrás. Llevamos un distintivo, un símbolo, que recuerda la túnica de nuestro Maestro. Pero esa túnica no trata de ser idéntica, ni lo intenta siquiera, para que se vea que nosotros somos meros continuadores suyos, pero que Él era único. Él era único, nosotros somos meros continuadores.