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jueves, 3 de noviembre de 2011

¿Adiós a Rahner?

 


Hoy hasta el viejo Rahner ha perdido pegada. Hay quien ha hablado de "abschied von Rahner", es decir, del "adiós de Rahner", en el sentido de que su autoridad ya no encandila a la nueva generación cmo lo hacía con la preceente. Pero que nadie se haga ilusiones: el mal ya ha alcanzado la metástasis, pues son rahneraianos en gran parte los obispos que tienen en sus manos la Iglsia, rahenrianas son no pocas de las cátedras de teología y, arraigadas en ellas, rahnerianas son las ideas corrientes todavía.

Vaticano II: Una explicación pendiente. Brunero Gherardini. Producciones Gaudete, pág. 93

Fuente: http://siervodelaverdad.blogspot.com/

FSSPX: el acuerdo con Roma no encuentra consenso al interior de la Fraternidad

 

 

El superior de la Fraternidad San Pío X inglesa escribe a los fieles revelando cómo se desarrolló el encuentro con los demás responsables para decidir con respecto a la propuesta del Vaticano

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Ninguna noticia de la Fraternidad San Pío X, que debe dar una respuesta después de haber recibido el “Preámbulo doctrinal” de la comisión Ecclesia Dei el pasado 14 de septiembre; deben decidir si suscribir el preámbulo y llevar a cabo la profesión de fe prevista para todos los que asuman un encargo eclesiástico.

Pero algo comienza a filtrarse sobre la reunión de los superiores de la Fraternidad que tuvo lugar en Albano Laziale (Roma) del 7 al 8 de octubre. Habla de ella el superior de los Fraternidad en el Reino Unido, el padre Paul Morgan, en una carta que publicó el boletín para los fieles en el número de noviembre.

El padre Morgan cuenta que durante la reunión en Albano se expuso una síntesis de los encuentros que han tenido las autoridades de la Santa Sede con la Fraternidad desde 1987 hasta la fecha, además de un resumen de las entrevistas doctrinales que se desarrollaron en los últimos meses. Además, hubo «una exposición oral del preámbulo doctrinal». Prácticamente –leyendo el texto de Morgan– monseñor Bernard Fellay, superior de la San Pío X, no entregó el texto escrito que recibió del Vaticano, sino que se limitó a exponerlo, evidentemente para evitar fugas de información.

El responsable de la Fraternidad en inglaterra continúa: «Por lo que concierne a las entrevistas doctrinales, es desagradable notar cómo la comisión romana no haya reconocido la fractura que existe entre las enseñanzas tradicionales y las conciliares. En cambio se insistió en la hermenéutica de la continuidad... y se sostuvo que las nuevas enseñanzas incluyen y desarrollan las viejas».

Lo que asombra es, en realidad, la sorpresa del padre Morgan: la hermenéutica de la continuidad en la reforma, es decir la inserción del Vaticano II en la historia de los concilios y su interpretación a la luz de la tradición precedente, incluso en el desarrollo y su actualización, representa la clave que propuso Benedicto XVI. Es difícil imaginar que los colaboradores más estrechos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal William Levada y monseñor Guido Pozzo, al hablar con la Fraternidad San Pío X, le hayan hecho una propuesta diferente.

En la carta del superior inglés se lee: «Fue interesante saber que el encuentro del 14 de septiembre no tuvo que ver con los encuentros doctrinales, sino que estuvo dedicado a la exploración de posibles soluciones prácticas para la adecuación canónica».

«No sorprende saber –escribe Morgan– que la base doctrinal propuesta para cualquier acuerdo canónico contenga elementos que la Fraternidad San Pío X ha siempre rechazado, incluida la aceptación de la nueva misa y del Vaticano II tal y como está formulado en el nuevo Catecismo. Además, el documento mismo da la impresión de que no haya ninguna crisis en la Iglesia...»

Un juicio negativo sobre el texto de las autoridades vaticanas que fue el resultado de los encuentros doctrinales. El superior de la Fraternidad del Reino Unido añade que algunos participantes han considerado el “Preámbulo doctrinal” «claramente inaceptable y que no ha llegado el momento para buscar un acuerdo concreto, mientras que las cuestiones doctrinales permanezcan en suspenso. También se decidió que la San Pío X debe seguir su trabajo e insistir sobre las cuestiones doctrinales en eventuales contactos con las autoridades romanas». Un rechazo con todas las de la ley.

Esta tarde, la Casa General de la Fraternidad San Pío X difundió un comunicado (que parece responder al boletín del padre Morgan) en el que se recuerda que tras la reunión que tuvieron los superiores el 7 de octubre en Albano, surgieron diferentes comentarios en la prensa. Pero también se recuerda que «solo la Casa General puede expresar un comunicado oficial o un comentario autorizado sobre el argumento». En otras palabras, el padre Morgan habla a título personal.

Sin embargo, no hay duda de que estos comentarios indiquen las dificultades y críticas a las que está expuesto monseñor Fellay en este momento. Según algunas indiscreciones, otros dos obispos de la FSSPX habrían expresado en Albano su disenso con respecto al preámbulo doctrinal y el acuerdo propuesto por la Santa Sede; se trta de Tissier de Mallerais y Alfonso de Gallareta. El cuarto, Richard Williamson, con posturas todavía menos flexibiles, no estaba en el encuentro de Albano.

 

Fuente: Vatican Insider

AMIA PIDE QUE SE SAQUE LA FIGURA DE HUGO WAST DE LA EXPOSICIÓN DE LIBROS CATÓLICOS EN LA PLATA

 

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La delegación platense calificó como “nefasto personaje, caracterizado por su antisemitismo” al escritor cuyo nombre era Gustavo Martínez Zuviría. Los organizadores de la exposición reivindicaron su figura y dicen que harán caso omiso a la solicitud.

Después de casi una década, el escritor Gustavo Martínez Zuviría vuelve a generar tensiones entre la comunidad judía platense y los organizadores de la Exposición del Libro Católico.
La delegación platense de la Asociación Mutual Israelita Argentina pidió ayer que el nombre del autor cordobés que vivió entre 1883 y 1962 -conocido por su seudónimo Hugo Wast- sea retirado de la sala de lectura y video de la muestra, por considerarlo “un nefasto personaje de la historia argentina, caracterizado por su antisemitismo”.
En este contexto, los organizadores de la Exposición cuya decimotercera edición se desarrolla en el Pasaje Dardo Rocha reivindicaron a Martínez Zuviría, y subrayaron que harán caso omiso de la solicitud.

Manuel Outeda Blanco, titular del Comité Ejecutivo de la Exposición del Libro Católico, dijo a la agencia AICA que “de ninguna manera” accederá a la exigencia de la AMIA y que estaría dispuesto a clausurar esta Exposición e incluso no volver a realizarla en la capital bonaerense.
En 2002, una polémica similar desembocó en un repudio unánime del Concejo Deliberante a una de las obras de Martínez Zuviría (El Kahal/Oro), y un fuerte cruce de argumentos del que participaron ediles, funcionarios y el arzobispo Héctor Aguer.

 

El documento elaborado por la AMIA, que suscriben su presidente Ricardo Salomé y su secretario Diego Elías Lacki, manifiesta una “profunda preocupación” vinculada con “la iniciativa de bautizar una de las salas de la exposición con el nombre de Gustavo Martínez Zuviría”, hecho calificado como “indignante”.
Los dirigentes judíos creen que se está ante “una afrenta a todos aquellos que sostenemos ideales democráticos, practicamos el diálogo y luchamos contra los prejuicios”.

El comunicado de la mutual judía platense recuerda que “Gustavo Adolfo Martínez Zuviría alcanzó notoriedad por sus novelas, acción pública y militancia religiosa, teñida de un fuerte carácter nacionalista y antisemita”. Y apunta a “El Kahal”, publicado en 1935, como un “híbrido de novela y ensayo” de especial virulencia.
Además, advierte que Martínez Zuviría/Wast colaboró con “Clarinada”, revista autoproclamada “anticomunista y antijudía” que “mereció elogios de los órganos de prensa del nazismo en Alemania”, y que “en 1944 fue descubierto colaborando en tareas de espionaje para el Eje”.
Salomé y Lacki expresaron que “hace unos años, en una decisión inteligente, la hemeroteca de la Biblioteca Nacional dejó de tener el nombre de Martínez Zuviría”, y concluyeron en que “cualquier ámbito de la cultura que lleve el nombre del autor de ””Kahal”” y ””Oro”” nos producirá, como a muchos argentinos, la desazón, el malestar y el sufrimiento que provocan la mala memoria y el descuido por la dignidad humana”.

Outeda Blanco definió a Wast como un autor “de feliz memoria” que recibe un justo tributo.
“Responderemos la carta de la AMIA oportunamente, porque ahora estamos muy ocupados con la exposición, pero felicité a quién me la entregó por la perseverancia para defender sus ideas”, dijo Outeda Blanco. “No vamos a cambiar nada, porque la sala de lectura siempre se llamó igual, tanto en la capital federal como en La Plata… el cartel de madera que la señala tiene 30 años“.

“Las obras de Martínez Zuviría se exponen en un módulo especial, desde el justo homenaje que le hicimos en 2002, cuando se cumplieron 40 años del fallecimiento” repasó el dirigente católico: “ahora sólo nos quedan cuatro de las sesenta que escribió, porque lamentablemente están agotadas y hace varios años no se reeditan; ””El Kahal”” y ””Oro””, por ejemplo, no están”.

 

RC

Interesante defensa de Hugo Wast por Monseñor Aguer

TORMENTA EN UN VASO DE AGUA

El domingo 10 de noviembre de 2002, concluyó la IV Exposición del Libro Católico en La Plata, a cuya inauguración asistió y habló el intendente de la capital bonaerense. Al promediar la feria los concejales platenses, en una reunión citada de urgencia aprobaron por unanimidad un decreto, al que dieron un inusitado despliegue periodístico, en el que “repudian” la exhibición en dicha Exposición del libro “El Kahal-Oro” de Hugo Wast, editado en 1935. Con tal motivo, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, difundió una nota en la que, tras calificar al incidente de “pequeño alboroto municipal” y de “gaffe” a la actuación de los concejales, efectúa unas reflexiones al caso.

El domingo pasado culminó con éxito la IV Exposición del Libro Católico en La Plata. Cerca de veinticinco mil personas visitaron la muestra bibliográfica, contando entre ellas a cuatro mil quinientos escolares que, además de acercarse a la literatura destinada a su edad y condición para ejercitarse gozosamente en su uso, fueron protagonistas de diversas actividades culturales. El beneplácito general acompañó nuevamente a la edición ferial de este año, cuyo mérito no pudo ser amenguado por un pequeño alboroto municipal.

Los medios de comunicación, incluyendo algunos de orden nacional, se hicieron eco del repudio decretado por el Concejo Deliberante platense contra los novelas El Kahal y Oro, de Hugo Wast, expuestas junto a otras del mismo autor. No es la primera vez que la personalidad y la obra de Gustavo Martínez Zubiría –Hugo Wast es un anagrama de su nombre de pila– son objeto de impugnación. Para información de quienes no lo conocen recordemos que fue el más popular y difundido de los novelistas argentinos de su generación, miembro de número de la Academia Argentina de Letras y correspondiente de la Real Academia Española, director durante un cuarto de siglo de la Biblioteca Nacional, cuyo patrimonio logró triplicar, y fundador de su Hemeroteca; apuntemos también un rasgo que puede causar asombro: salió empobrecido de la función publica (O tempora, o mores!). Escribiendo en La Nación sobre la perennidad de Hugo Wast, decía en 1983 Martín Alberto Noel: “Tanto en su labor escrita como en su gestión de hombre de Estado, Martínez Zubiría volcó en favor de sus ideas y convicciones los bríos y la vehemencia de su honda fe religiosa. Algunos le reprocharon los desbordes de su prédica de polemista, las asperezas de su intransigencia. Cabe apuntar, en su defensa, que pertenecía a ese linaje de hombres ensalzados por Léon Bloy, en quienes la autenticidad del arrebato sin cálculos y la generosidad de la entrega a una causa justifican inclusive los circunstanciales errores. Porque, si incurrió en ellos, nunca cayó en cambio en ese pecado de tibieza, en esa ambigüedad e hibridezde conducta de ciertos oportunistas de todos los tiempos y lugares”.

Me permito sospechar que los “vecinos” denunciantes y los ediles que impusieron el sambenito de antisemita a El Kahal – Oro no pasaron del prólogo en su lectura del libro. Porque esta novela en dos tomos debe interpretarse; en realidad, como un elogio del auténtico judaísmo y expresa un conmovedor reconocimiento de la marca sagrada impresa por Dios en el pueblo que él eligió para preparar la aparición del Mesías y la redención de la humanidad. Ésta es la razón por la cual la obra, traducida a muchos idiomas, no pudo ser editada en la Alemania nazi: precisamente porque no profesaba el racismo antisemita. La versión alemana realizada por el Dr. J.Würschmidt debía ser impresa por la Holle & Co. Verlag, de Berlín; las tratativas demoraron varios años a causa de las objeciones interpuestas por las autoridades del Tercer Reich. En 1939 éstas comunicaron su veto inapelable argumentando que la novela ofrecía un enfoque religioso del pueblo judío, lo cual –según la ideología nazi– constituía una falsificación, ya que no contemplaba al judaísmo como una cuestión de raza.

Se podría pensar, entonces, con todo respeto, que en el reciente episodio platense se ha cometido una gaffe. Pero lo inquietante es imaginar hasta dónde puede llegar nuestro Concejo en el ejercicio de su celo de desaprobación. Se me ocurre, ante todo, esbozar una duda. ¿Qué pasaría si un “vecino” recorriera las librerías de la ciudad anotando cuidadosamente los títulos en los que se blasfema de Dios, se hace mofa de los dogmas católicos, se calumnia y ataca a la Iglesia, y reclamara luego una declaración de repudio? Hablo de libros solamente, por no mencionar el desfogue de resentimiento, de odio y hasta de injurias obscenas con que se afrenta hoy al sacerdocio y al catolicismo argentino en tantos programas de televisión. ¿Estaría dispuesto el Concejo a socorrernos, siquiera con un gesto de compasiva simpatía, ante la discriminación que padecemos?

Si se trata de mirar de reojo algunos libros, puede provocar el “profundo desagrado” del cuerpo municipal la difusión y venta de nuestras Biblias, ya que en varias páginas del Nuevo Testamento se recogen expresiones tremendas de Jesús y de San Pablo contra los judíos de entonces, que alguien puede estimar como ofensivas. Para citar sólo otros pocos ejemplos, y en un orden y nivel muy diverso del señalado por el Libro de los libros, habría que expurgar las Obras Completas de nuestro gran Sarmiento, para arrancar las páginas en las que se ataca ferozmente y desprecia a gauchos e indios, y Borges debiera ser cubierto con el baldón eterno de discriminador, porque no se cansaba de afirmar que el peor error de los Estados Unidos ha sido educar a los negros.

El repudio expresado por los ediles platenses, aunque no pretenda “empañar –así lo dicen– un evento tan significativo “como Exposición del Libro Católico, constituye, según mi parecer, un peligroso desliz. Utilizo este último sustantivo con parsimonia, en su acepción de desacierto, de indiscreción involuntaria.

Pero el peligro existe. Hace unos años, en 1996, la Policía Federal, en ejecución de una orden judicial, secuestró en una librería porteña varias novelas de Hugo Wast. El diario La Naciónreaccionó condignamente ante aquel atropello, y en su página editorial razonaba así: “Prohibir la circulación de una obra literaria –aun cuando se invoquen, como en este caso, disposiciones legales dictadas en nombre de la convivencia democrática y social– significa resucitar una de las prácticas preferidas de los sistemas totalitarios y es consagrar la intolerancia cultural en una de sus peores y más oscuras manifestaciones. El secuestro fue ordenado como consecuencia de una denuncia por violación a la ley que prohíbe la discriminación racial. Asombra que la autoridad judicial haya podido incurrir en una equivocación tan grave. Lo que la ley prohíbe es la discriminación que se traduce en actos, no la que pueda surgir de la propuesta ideológica o doctrinaria formulada en una publicación escrita. De lo contrario, se trataría de una ley inaceptable y decididamente inconstitucional, pues ningún legislador puede dictar leyes que vulneren las libertades de pensamiento y de expresión, sin las cuales no es concebible una república respetuosa del pluralismo político y de los derechos individuales”. El diario La Prensa, por su parte, calificaba aquel hecho penoso como “una muestra de inmadurez de quienes propiciaron la medida [...] y del magistrado que la decretó [...] y [manifestación] de la vigente inmadurez de la sociedad argentina para vivir en una democracia superior”.

Para no dramatizar excesivamente esta cuartilla, la concluyo con una anécdota. Un amigo judío, con quien me une una antigua y afectuosa relación, enterado del pequeño traspié sufrido por la Exposición –ampliado en desmesura por algunos “medios”–, me llamó para divertirse a mis expensas con oportunas chanzas sobre el caso. Y, finalmente, poniéndose serio me dijo, comprensivo: “No te preocupes, han desencadenado una tormenta en un vaso de agua”. Sus palabras de cordura me sugirieron el título para esta nota.

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

Publicado en “El Día”, de La Plata, 12 de noviembre de 2002

y en libro“Desde el Areópago. Segunda Antología”, pág. 149, Ed¡t. Serviam, 2003.