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domingo, 13 de noviembre de 2011

Magister asegura que el Cardenal Bertone está molesto por el último documento del Pontificio Consejo Justicia y Paz

TODOS LOS DOCUMENTOS DE LOS DICASTERIOS SERÁN REVISADOS POR LA SECRETARÍA DE ESTADO

 

El vaticanista italiano Sandro Magister aseguró que el Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado Vaticano, ha ordenado que de ahora en adelante los documentos de los dicasterios de la Santa Sede sean aprobados por la Secretaría de Estado antes de su publicación. Magister afirma en su columna del suplemento Chiesa del diario Espresso que la decisión la tomó el Cardenal el pasado 4 de noviembre luego de las criticas que generó un texto del Pontificio Consejo Justicia y Paz publicado el 24 de octubre en el que se proponía una autoridad económica mundial, y que fue presentado por algunos medios como en sintonía con el movimiento internacional de los «indignados».

 

(EWTN) El vaticanista señala que el Purpurado presidió una "cumbre" en la Secretaría de Estado en la que comentó que solo supo del documento el día en que fue publicado.

Magister indica luego que "ciertamente, que (el Cardenal) Bertone y los suyos hayan visto ese documento sólo luego de su publicación es algo que también asombra".

En la conferencia de prensa de la presentación del documento, anunciada desde el 19 de octubre, intervinieron las autoridades del Pontificio Consejo Justicia y Paz y el profesor Leonardo Becchetti, profesor de economía en la Universidad de Roma Tor Vergata y experto de microcrédito y de comercio igual y solidario, "considerado el principal divulgador del documento".

Magister resalta luego que "en cuanto al objetivo principal del documento, nada menos que un gobierno único mundial de la política y de la economía, ha salido del G20 de Cannes (Francia) literalmente destrozado".

"No sólo porque de una utopía semejante no ha hablado nadie, ni siquiera vagamente, sino porque lo poco que se ha decidido en concreto ha ido en dirección contraria. El desorden mundial es hoy mayor que antes y tiene su déficit más grave en la acrecentada incapacidad de los gobiernos europeos de asegurar una ‘gobernanza’ del continente".

El vaticanista dice luego que lo que más ha "irritado mayormente a muchos estimables lectores del documento del Pontificio Consejo ‘Justicia y Paz’ es que está en contradicción clamorosa con la encíclica ‘Caritas in Veritate’, de Benedicto XVI".

Magister señala que "en la encíclica, de ninguna manera el Papa Joseph Ratzinger invoca una ‘autoridad pública con competencia universal’ en la política y en la economía, una especie de gran Leviatán que no se entiende cómo ha de ser entronizado ni por quién, lo cual es querido por el documento del 24 de octubre".

"En Caritas in Veritate el Papa habla más propiamente de ‘gobernanza’ (es decir, de reglamentación, en latín "moderamen") de la globalización, a través de instituciones subsidiarias y estratificadas. Esto no tiene nada que ver con un gobierno monocrático del mundo".

Crítica de L’Osservatore Romano

Ettore Gotti Tedeschi, experto economista y presidente del Instituto para las Obras de Religión, el llamado "Banco" del Vaticano, escribió un artículo el 4 de noviembre –el mismo día de la cumbre convocada por el Cardenal Bertone en la Secretaría de Estado– en el diario vaticano L'Osservatore Romano, "un editorial de su autoría que suena como un repudio total del documento del Pontificio Consejo Justicia y Paz".

En ese texto Gotti señala que "los errores de interpretación y la subestimación de la actual crisis económica han sido graves y perduran".

El experto afirma además que "es evaluable –pero esperemos que sea sólo una tentación– un impuesto a la riqueza de las familias, pero sacrificando un recurso necesario para el desarrollo y produciendo al mismo tiempo una injusticia".

Gotti señala que ante la crisis mundial "la solución está en manos de los Gobiernos y de los bancos centrales, que deben llevar a cabo una acción estratégica coordinada de re-industrialización, refuerzo de los organismos de créditos y apoyo a la ocupación. Esto requerirá tiempo, un tiempo de ‘austeridad’ en que se reconstituyan los fundamentos del crecimiento económico".

La nota concluye indicando que son los gobiernos quienes "deben restituir la confianza a los ciudadanos y a los mercados a través de una gobernabilidad adaptada a los tiempos, que además de garantizar la conveniencia técnica, sea a su vez un modelo de liderazgo, es decir, un instrumento para alcanzar el objetivo del bien común".

 

Fuente: InfoCatólica

Algo se mueve en la Iglesia en España

 

Esta semana ha sido bien interesante para la Iglesia en España. Hemos asistido a la publicación de una nota del arzobispado de Santiago de Compostela desmarcándose de Encrucillada, hemos sabido que el obispo de Bilbao ha impedido que el heterodoxo Queiruga dé un curso en su diócesis y el director de Religión Digital nos informó del veto al teólogo arriano Juan José Tamayo por parte del cardenal Rouco, que no está dispuesto a que semejante hereje de una charla en una de sus parroquias.

Cada una de esas medidas por sí sola no es altamente significativa. Pero las tres a la vez sí parecen indicar que algo se está moviendo en la Iglesia en España. Si ello es preludio de inmediatas actuaciones en el ámbito de la defensa de la sana doctrina y la lucha contra la secularización interna es algo que pronto sabremos.

Entre los prelados españoles hay dos tipos de actitudes. Están aquellos que quieren dejar todo más o menos como está para no tener que enfrentarse a la fuerza mediática de los progresistas heterodoxos. Saben y reconocen que ese sector eclesial está en mayor o menor medida apartado de la fe de la Iglesia, pero no están por la labor de que tal hecho sea reconocido oficialmente. Por otra parte están aquellos que sí quieren ir dejando las cosas en su sitio, de forma gradual pero firme. No son partidarios de entrar a saco cual burro en una cacharrería, pero sí desean que al menos se derriben los grandes totems de la heterodoxia en España. Importan menos los que ya están fuera de órbita, como es el caso de Tamayo, que los que todavía pueden presentarse ante los fieles como católicos “fetén", como pueden ser Queiruga, Forcades e incluso, todavía, Pagola.

El principal obstáculo que veo yo de cara al futuro es que vamos a pagar ahora la inacción del pasado. Cuando se deja que el error doctrinal vuele libre por la Iglesia durante años, la llegada de un cazador dispuesto a tirarlo abajo a escopetazos es vista por muchos como una imposición intolerable que atenta contra la comunión eclesial. Hace unos días aseguré que cuando un obispo fiel al Señor llega a una diócesis que está tomada por quienes han sido formados deficientemente en la fe católica, su labor a favor de recuperar el alma católica de su rebaño es vista como un ataque a la unidad de su iglesia local. Salvando las distancias, es como si a una diócesis tomada por el arrianismo llega un obispo modelo San Atanasio y entonces los arrianos arremeten contra él por querer “imponer” la fe trinitaria.

La prudencia es siempre buena consejera en la actuación pastoral. Ahora bien, no puede ser la excusa para no hacer nada. Es preferible coger el toro por los cuernos y abatirlo en el suelo que dejar que siga corneando a los fieles. La combinación de una actividad magisterial catequética, que indique cuál es la verdad, debe de ir acompañada de medidas que impidan que el error siga campando a sus anchas. Y la Iglesia se ha dado a sí misma una ley que, de ser usada convenientemente -o sea, sin renunciar a la caridad-, sirve perfectamente para tal fin. La herejía no desaparece por sí sola. No es humo ligero que suba a lo alto, sino humo pesado que se queda abajo contaminando al que lo respira. Contra el humo de Satanás sólo cabe usar el fuelle de la verdad. Hagamos diferencia entre quienes difunden el error y los que simplemente lo sostienen porque es lo que han “mamado” durante décadas. A estos últimos cabe evangelizarlos en la verdad. A aquellos solo cabe apartarlos, si no se convierten, de la comunión eclesial.

 

 

Luis Fernando Pérez Bustamante

PD: Puedo prometer y prometo que antes de escribir este post no había leído el artículo de Paco Pepe en La Gaceta, que reproduce en su blog. Me alegro de que coincidamos en el análisis de lo que está ocurriendo.

 

Fuente: InfoCatólica

La Problemática del relativismo en la sociedad pluralista posmoderna

Por Hernán Bressi, Magister

Hernán Bressi

 

Ensayo sobre el relativismo y la libertad religiosa enfocado en el papel de los laicos en la sociedad actual basado en los documentos de la iglesia sobre los laicos. Toca puntos como el diálogo intra e interreligioso, las relaciones Iglesia-estado

 

Contenido

1. Presentación del problema
2. Iglesia unida, no sometida
3. El conturbenio entre relativismo y democracia
4. El testimonio del laicado católico de hoy, ¿Laicidad, Clericalismo o Laicismo?
5. Bibliografía


En el presente ensayo intentaré abordar la problemática de la libertad religiosa en los tiempos que nos tocan vivir dentro del marco de las relaciones entre Iglesia y Estado sin olvidarme de la dignidad trascendente del hombre moderno, entendiendo esté último no en sentido cronológico del término sino en sentido axiológico, valorativo. El hombre siempre es de su época, moderno. Lo era en el tiempo de las cavernas y lo seguirá siendo hasta el final de los tiempos. Max Scheler define el vocablo cosmovisión como la metafísica natural de los pueblos. Es la concepción del mundo y la interpretación de la vida que los hombres y pueblos tienen del orden de la creación. Según el magisterio de la Iglesia, existen tres concepciones de la palabra mundo: el mundo tomado como Creación que es obra de Dios y como tal buena por su origen y finalidad pero herida por el pecado; el mundo como género humano que es motivo del amor y redención cristiano y por último el mundo como conjunto de ideas y acciones anticristianas que es uno de los tres enemigos del alma. El hombre es un ser religioso por naturaleza que se enfrenta con los enigmas esenciales de su existencia. A partir de allí es donde comienza a indagar sobre la verdad intentando encontrarse con una respuesta de la imagen del mundo y de la ley de la vida.

 

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Fuente: Catholic.Net