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martes, 15 de noviembre de 2011

"Libros para ser libres" alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata





Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata y reelecto como Presidente de la Comisión Episcopal para la Educación Católica, destacó que “el conocimiento que proporcionan los libros es importante para el crecimiento personal y para el horizonte que puede abrirse al ejercicio de la propia libertad”.

El prelado explicó esta propuesta en su reflexión televisiva semanal, en el programa “Claves para un Mundo Mejor” (América TV), partiendo de la pregunta: “¿Qué relación podría establecerse entre los libros y la libertad?” y sosteniendo que “la libertad es orientada por la inteligencia, por la razón. Entonces, en la estructura del acto libre hay un juego muy delicado, muy bello, entre la razón y la voluntad”.

“Una concepción correcta de la libertad valoriza medios o instrumentos que le permiten a la inteligencia humana conocer mejor la realidad del hombre y la realidad de las circunstancias en las cuales el hombre tiene que obrar”, comentó e indicó que en occidente, en los siglos modernos, se advierte que “es importante una cultura, una concepción del mundo para poder obrar con sentido, para poder ser más libre”.

Luego explicó que “los expertos en las cuestiones cognitivas y en la pedagogía suelen observar que los chicos, actualmente, utilizan un bagaje muy restringido de palabras. Usan pocas palabras. No saben cómo expresarse. Si tienen pocas palabras para emplear o para designar las cosas quiere decir que tienen pocas ideas en su cabeza y quiere decir que también se basan en una relación también restringida con la realidad. Sólo abarcan un sector muy restringido de la realidad, y eso significa también una limitación de la propia libertad”.

Al reunir estos elementos afirmó: “la tradición moderna de occidente insiste mucho en la necesidad de la instrucción, del conocimiento. ¿Para qué? Para ser libres. De allí vamos a la cuestión de los libros. Es fundamental leer”. Y añadió: “¿Por qué los chicos usan pocas palabras? Lo hacen porque leen poco. Entonces no saben como nombrar las cosas”.

Dijo que “podríamos reducir esta reflexión a una especie de slogan: “Libros para ser libres”. Estoy obviamente refiriéndome a los buenos libros, a los libros que tienen un contenido edificante, a aquellos que representan para el hombre un verdadero crecimiento espiritual”

Mons. Héctor Aguer concluyó: “Valga esto para animar a la lectura y para la elección de buenos libros. Esa elección de los buenos libros está íntimamente, aunque de un modo un poco secreto y misterioso, vinculada a la buena elección de las cosas que debemos decidir en la vida”.

Adjuntamos el texto completo de la alocución televisiva de Mons. Héctor Aguer:

“¿Qué relación podría establecerse entre los libros y la libertad? Más allá del juego de palabras es importante advertir que la libertad no es una fuerza ciega, no es una elección indeterminada de la voluntad abierta a posibilidades infinitas, pero sin orientación”.

“La libertad es orientada por la inteligencia, por la razón. Entonces, en la estructura del acto libre hay un juego muy delicado, muy bello, entre la razón y la voluntad”.

“De modo que es importante saber qué ideas se ha forjado la razón acerca de la realidad, qué sentido ha adquirido de la vida, qué horizonte propone para las elecciones que una persona tiene que hacer. Es la inteligencia la que ofrece el contenido objetivo a la libertad: lo que hay que elegir, y las razones por las cuales hay que elegir o no, hay que elegir esto o aquello”.

“Una concepción correcta de la libertad valoriza aquellos medios o instrumentos que le permiten a la inteligencia humana conocer mejor la realidad del hombre y la realidad de las circunstancias en las cuales el hombre tiene que obrar”.

“Tradicionalmente, en occidente, y sobre todo en los siglos modernos, se ha pensado mucho en esto. Se ha advertido que es importante, por ejemplo, una cultura, una concepción del mundo para poder obrar con sentido, para poder ser más libre”.

“Hoy día, por ejemplo, los expertos en las cuestiones cognitivas y en la pedagogía suelen observar que los chicos, actualmente, utilizan un bagaje muy restringido de palabras. Usan pocas palabras. No saben cómo expresarse. Si tienen pocas palabras para emplear o para designar las cosas quiere decir que tienen pocas ideas en su cabeza y quiere decir que también se basan en una relación también restringida con la realidad. Sólo abarcan un sector muy restringido de la realidad, y eso significa también una limitación de la propia libertad”.

“Como decía, la tradición moderna de occidente insiste mucho en la necesidad de la instrucción, del conocimiento. ¿Para qué? Para ser libres. De allí vamos a la cuestión de los libros. Es fundamental leer”.

“¿Por qué los chicos usan pocas palabras? Lo hacen porque leen poco. Entonces no saben como nombrar las cosas”.

“Por lo tanto, el conocimiento que proporcionan los libros es importante para el crecimiento personal y para el horizonte que puede abrirse al ejercicio de la propia libertad”.

“Podríamos reducir esta reflexión a una especie de slogan: “Libros para ser libres”. Estoy obviamente refiriéndome a los buenos libros, a los libros que tienen un contenido edificante, a aquellos que representan para el hombre un verdadero crecimiento espiritual y pienso, desde la perspectiva cristiana, a libros de formación en la vida cristiana. Por empezar pienso en la Sagrada Escritura y toda la tradición literaria que constituye un “corpus” sapiencial iluminado por la fe cristiana”.

“Valga esto para animar a la lectura y para la elección de buenos libros. Esa elección de los buenos libros está íntimamente, aunque de un modo un poco secreto y misterioso, vinculada a la buena elección de las cosas que debemos decidir en la vida”.

Oficial: Mons. Adriano Bernardini, Nuncio Apostólico en Italia


Buenos Aires, 15 Nov. 11 (AICA)
Mons. Adriano Bernardini
El Santo Padre Benedicto XVI nombró nuncio apostólico en la República Italiana a monseñor Adriano Bernardini, de 69 años, quien desde el 26 de abril de 2003 es su Representante en la Argentina. La noticia oficial fue publicada a las 12 del mediodía de hoy en Roma.

Monseñor Bernardini, que es decano del Cuerpo Diplomático, permanecerá en el país hasta después del 10 de diciembre, fecha en que la doctora Cristina Fernández de Kirchner asumirá su segundo mandato presidencial.

Tras la ida de monseñor Bernardini, la representación pontificia quedará, interinamente, a cargo de monseñor Robert Murphy, en carácter de encargado de negocios de la nunciatura apostólica en la Argentina.

Mons. Adriano Bernardini

El arzobispo Adriano Bernardini nació en Pian de Mileto, provincia de Pesaro-Urbino, Italia, el 13 de agosto de 1942. Fue ordenado sacerdote por la diócesis de Roma el 31 de marzo de 1968, después de haber obtenido el grado de bachiller en Filosofía y el doctorado en Teología por la Universidad Pontificia Lateranense. Fue formador y procurador del Seminario Pontificio Lateranense de Roma desde 1968 hasta 1970.

Ingresó en el Servicio Diplomático de la Santa Sede el 3 de diciembre de 1973, después de cursar en la Pontificia Academia Eclesiástica de la que egresó con el grado de doctor en Derecho Canónico y un diploma en Ciencias Diplomáticas.

Ayudó como colaborador del nuncio apostólico en las nunciaturas de Pakistán, Angola, Japón, Venezuela y España. El 17 de enero de 1989 fue designado encargado de negocios interino de la nunciatura apostólica en la República China (Taiwan).


El 20 de agosto de 1992 fue designado nuncio apostólico en Bangladesh, y nombrado arzobispo titular de Faleri. Recibió la consagración episcopal el 15 de noviembre de 1992.

Desde el 15 de junio de 1996 hasta el 24 de julio de 1999 fue nuncio apostólico en la República de Madagascar, en las Islas Mauritius y Seychelles, y al mismo tiempo delegado apostólico para las Islas Comores, La Reunión y Mayotte.

El 24 de julio de 1999 fue nombrado nuncio apostólico en los reinos de Tailandia y de Camboya y en la República de Singapur, como también delegado apostólico para Myanmar, Brunei, Malasia y Laos.

El 26 de abril de 2003 fue nombrado nuncio apostólico en la República Argentina.

Más de ocho intensos y fructíferos años

De carácter afable y bondadoso, pero no exento de firmeza en la ortodoxia doctrinal y en la defensa de la figura del Santo Padre, su franqueza en la exposición y tratamiento de ciertas situaciones eclesiales necesitadas de corrección, se adivina en algunas homilías que trascendieron las fronteras del país.

Monseñor Adriano Bernardini deja a la Iglesia en la Argentina el recuerdo de un nuncio sumamente inquieto y muy viajero. Pocos argentinos conocen el país como él, ya que en sus más de ocho años de residencia recorrió la Argentina hacia todos los puntos cardinales, visitando las casi 70 diócesis del país, algunas de ellas varias veces, con la preocupación de conocer “in situ”, como representante del Papa, la situación de la Iglesia en nuestro país.

Durante su gestión logró que se erigieran dos nuevas circunscripciones eclesiásticas: la prelatura de Esquel en la provincia del Chubut, y la diócesis de Oberá en la provincia de Misiones. Y se va sin haber logrado materializar otros proyectos que, según su aguda visión, son necesarios para mejorar la organización eclesiástica del país.

Desde marzo de 2004, en que fue designado monseñor Adolfo Armando Uriona obispo de Añatuya, hasta el reciente nombramiento de monseñor Gustavo Gabriel Zurbriggen como obispo coadjutor de la prelatura de Deán Funes, fueron 35 los nuevos obispos nombrados por su gestión en diversas diócesis del país.

Con el propósito de mantener en perfectas condiciones la sede de la nunciatura, encaró exitosamente una serie de trabajos de refacción del bello palacio estilo francés de más de cien años de construcción.

La nunciatura apostólica en Italia

La representación pontificia ante la República Italiana, con sede en el número 27 de la Via Po, de Roma, y cuyo nuncio apostólico era, hasta ahora, el arzobispo Giuseppe Bertello, comprende además de Italia también la República de San Marino, cuya circunscripción eclesiástica: San Marino-Montefeltro, abarca el territorio de aquella pequeña república y la antigua diócesis de Montefeltro, en la provincia de Pesaro-Urbino, donde se halla Pian de Mileto, pueblo natal de monseñor Bernardini.

La Serenísima República de San Marino es el Estado soberano y república constitucional más antiguo del mundo. Está enclavada en territorio italiano, al pie del Monte Titano de 739 m. y es uno de los microestados europeos.

Según la tradición fue fundada en el 301 cuando un cantero cristiano llamado Marinus el Dálmata dejó la isla de Arbe para escapar de la persecución a los cristianos del emperador romano Diocleciano. Marinus se escondió en la cima del Monte Titano y fundó una pequeña comunidad cristiana. La independencia del pequeño Estado fue reconocida en 1291 por el papa Nicolás IV, por la Francia napoleónica en 1797, y por otros estados europeos en 1815 durante el Congreso de Viena.

San Marino tiene una población de unos 29.000 habitantes, la mayoría de los cuales son católicos. Alrededor de 5.000 sanmarineses viven en otros países, predominantemente en Italia y en la Argentina.

AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

ASADO DEL DÍA DE LA SOBERANÍA EN LA PLATA EL 26 DE NOVIEMBRE DE 2011

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Día de la Soberanía Nacional
166° Aniversario de una Gesta Heroica

A 201 AÑOS DE NUESTRA HISTORIA, ARRIBEMOS A UNA SOLA FE Y GRITEMOS DE VERDAD

¡VIVA LA PATRIA!

ASADO CRIOLLO Y ACTO TRADICIONAL

26 DE NOVIEMBRE – ESTANCIA CHICA

$ 50- ASADO Y BEBIDA LIBRE

 

Programa:

11.00 hs. Santa Misa

12.00 hs Acto con la presencia de la Banda del Regimiento de Infantería 7 de La Plata

Salva de cañones en honora los caídos

13.00 hs. Almuerzo y espectáculo folklórico a cargo del conjunto “Alma y Tradición” de Junín

 

Reserva de entradas:

Librería Nacional -Calle 42 N° 390 e/2 y 3 de La Plata – Tel (0221) 4242083

Colegio Santo Tomás Moro -Calle 44 e/ 11 y 12 N° 828 de La Plata.

Invitan: Colegio Santo Tomás Moro y Centro de Estudios Manuel Belgrano

Publicado por Diario Pregón de La Plata en 11/14/2011

Catequesis del Papa: "El hombre en oración (VIII)"



BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Castelgandolfo
Miércoles 3 de agosto de 2011


Queridos hermanos y hermanas:


Me alegra veros aquí, en la plaza, en Castelgandolfo, y reanudar las audiencias interrumpidas en el mes de julio. Quiero continuar con el tema que hemos iniciado, es decir, una «escuela de oración», y también hoy, de un modo algo diferente, sin alejarme del tema, aludir a algunos aspectos de carácter espiritual y concreto, que me parecen útiles no sólo para quien vive —en alguna parte del mundo— el período de vacaciones de verano, sino también para todos los que están comprometidos en el trabajo diario.

Cuando tenemos un momento de pausa en nuestras actividades, de modo especial durante las vacaciones, a menudo tomamos en las manos un libro que deseamos leer. Este es precisamente el primer aspecto sobre el que quiero reflexionar. Cada uno de nosotros necesita tiempos y espacios de recogimiento, de meditación, de calma… ¡Gracias a Dios es así! De hecho, esta exigencia nos dice que no estamos hechos sólo para trabajar, sino también para pensar, reflexionar, o simplemente para seguir con la mente y con el corazón un relato, una historia en la cual sumergirnos, en cierto sentido «perdernos», para luego volvernos a encontrar enriquecidos.

Naturalmente, muchos de estos libros de lectura, que tomamos en las manos en las vacaciones, son por lo general de evasión, y esto es normal. Sin embargo, varias personas, especialmente si pueden tener espacios de pausa y de relajamiento más prolongados, se dedican a leer algo más comprometedor. Por eso, quiero haceros una propuesta: ¿por qué no descubrir algunos libros de la Biblia que normalmente no se conocen, o de los que hemos escuchado algún pasaje durante la liturgia, pero que nunca hemos leído por entero? En efecto, muchos cristianos no leen nunca la Biblia, y la conocen de un modo muy limitado y superficial. La Biblia —como lo dice su nombre— es una colección de libros, una pequeña «biblioteca», nacida a lo largo de un milenio. Algunos de estos «libritos» que la componen permanecen casi desconocidos para la mayor parte de las personas, incluso de los buenos cristianos. Algunos son muy breves, como el Libro de Tobías, un relato que contiene un sentido muy elevado de la familia y del matrimonio; o el Libro de Ester, en el que esa reina judía, con la fe y la oración, salva a su pueblo del exterminio; o, aún más breve, elLibro de Rut, una extranjera que conoce a Dios y experimenta su providencia. Estos libritos se pueden leer por entero en una hora. Más comprometedores, y auténticas obras maestras, son elLibro de Job, que afronta el gran problema del dolor inocente; el Qohélet, que impresiona por la desconcertante modernidad con que pone en tela de juicio el sentido de la vida y del mundo; elCantar de los Cantares, estupendo poema simbólico del amor humano. Como veis, todos estos son libros del Antiguo Testamento. ¿Y el Nuevo? Ciertamente, el Nuevo Testamento es más conocido, y los géneros literarios son menos variados. Pero conviene descubrir la belleza de leer un Evangelio todo seguido, y recomiendo también los Hechos de los Apóstoles o una de las Cartas.

En conclusión, queridos amigos, hoy quiero sugerir que tengáis a mano, durante el período estival o en los momentos de pausa, la sagrada Biblia, para gustarla de modo nuevo, leyendo de corrido algunos de sus libros, los menos conocidos y también los más conocidos, como los Evangelios, pero en una lectura continuada. Si se hace así, los momentos de distensión pueden convertirse no sólo en enriquecimiento cultural, sino también en alimento del espíritu, capaz de alimentar el conocimiento de Dios y el diálogo con él, la oración. Esta parece ser una hermosa ocupación para las vacaciones: tomar un libro de la Biblia, para encontrar así un poco de distensión y, al mismo tiempo, entrar en el gran espacio de la Palabra de Dios y profundizar nuestro contacto con el Eterno, precisamente como finalidad del tiempo libre que el Señor nos da.




Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Venezuela, Chile, Perú y otros países latinoamericanos. Invito a todos, en este tiempo para muchos de descanso, a escoger como lectura uno de los libros de la Biblia, descubriendo así, poco a poco, la inmensa riqueza de este tesoro que es la Palabra de Dios. Gracias por vuestra presencia y oración. Que el Señor vaya siempre con vosotros.