Archivos del blog

martes, 22 de noviembre de 2011

Milagro: el sol danzó durante visita papal a Benin, lo testimonia el Obispo de Porto Novo

Transcribimos la información que da Secretum Meum Mihi:




(AGI) Cotonú, 21 de Noviembre — A raíz de la misa celebrada por Benedicto XVI en el Stade de l’amitié de Cotonú, los obispos de Benin también se interrogan sobre el extraordinario fenómeno que ha permitido a las 8 de la mañana a 80.000 fieles presentes ver al tiempo la luna y el sol, un evento rarísimo en África en esa latitud, lo que ha causado gran estupor en la multitud, como ha referido a los periodistas el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi. Mucho más que no pocos fieles han declarado también haber visto el sol moverse y resplandecer sin cegar, y así poderlo ver un largo tiempo sin problemas (incluso aquellos que bajaban los ojos y los levantaban no tuvieron ninguna alteración visual). Un fenómeno interpretado por los africanos como un prodigio debido a la presencia del Papa, pero que también ha perturbado a los trabajadores de los medios de comunicación y a muchos obispos, también porque por lo que se ha sabido, no ha sido un hecho aislado, sino que se repitió otras veces en el curso la visita. Monseñor René-Marie Ehouzou, obispo de Porto Novo y Presidente de la Conferencia Episcopal de Benín, así como responsable de organizar la visita papal al país, ha declarado a AGI que “el sábado en la tarde, cuando el Papa en el trayecto a la parroquia de Santa Rita, en la periferia de Cotonú, se detuvo para saludar y bendecir a los enfermos del hospital que se encuentra vecino, se ha verificado un fenómeno análogo, tanto que los internados en el hospital han querido acercarse a la capilla para una oración de acción de gracias”. “En todos los tres días de la visita —ha afirmado el prelado— ha habído testimonios de eventos similares y fotos tomadas con teléfonos celulares de los testigos, en algunos casos sacerdotes. Personalmente no puedo dar una explicación, pero excluyo que se trate de un fenómeno de histeria colectiva”.


Actualización Nov-22-2011 (14:05 UTC): El diario Libero, Nov-22-2011, pág 23, reseña la misma información en un pequeña nota (copia facsimilar en la imágen inferior).




Actualización Nov-22-2011 (14:45 UTC): Aquí una fotografía del fenómeno arriba referido, compartida en Nov-21-211 por Loyc Cossou de Benín vía Twitter. Según Cossou, el hecho “causó histeria” en el Stade de l’amitié de Cotonú el Domingo, día de la Misa Papal.



Discurso del Santo Padre a los niños sobre la Eucaristía



VIAJE APOSTÓLICO A BENÍN
18-20 DE NOVIEMBRE DE 2011

Encuentro con los niños

Discurso del Santo Padre Benedicto XVI
Cotonú, iglesia parroquial de Santa Rita

Sábado 19 de noviembre de 2011

Queridos niños.

Agradezco a Monseñor René-Marie Ehuzu, Obispo de Porto Novo y responsable de la Pastoral
Social de la Conferencia Episcopal de Benin, sus palabras de bienvenida. Doy las gracias también al
Señor Cura Párroco y a Aïcha por lo que me han dicho en nombre de todos. Después de este
precioso momento de adoración, os saludo con gran alegría. Gracias por haber venido tantos.
Dios nuestro Padre nos ha convocado alrededor de su Hijo y nuestro hermano, Jesús, presente en la
hostia consagrada en la misa. Es un gran misterio que hay que adorar y creer. Jesús, que nos quiere
tanto, está verdaderamente presente en los sagrarios de todas las iglesias del mundo, en los sagrarios
de las iglesias de vuestros barrios y parroquias. Os invito a visitarlo con frecuencia para
manifestarle vuestro amor.

Algunos de vosotros habéis hecho ya la primera comunión, otros os estáis preparando para hacerla.
El día de mi primera comunión fue uno de los más bonitos de mi vida. También para vosotros, ¿no
es verdad? Y, ¿sabéis por qué? No sólo por los lindos vestidos, los regalos o el banquete de fiesta,
sino principalmente porque en ese día recibimos por primera vez a Jesús-Cristo. Cuando yo
comulgo, Jesús viene a habitar dentro de mí. Tengo que recibirlo con amor y escucharlo con
atención. En lo más profundo del corazón, le puedo decir por ejemplo: «Jesús, yo sé que tú me
amas. Dame tu amor para que te ame y ame a los demás con tu amor. Te confío mis alegrías, mis
penas y mi futuro». Queridos niños, no dudéis en hablar de Jesús a los demás. Es un tesoro que hay
que saber compartir con generosidad. En la historia de la Iglesia, el amor a Jesús ha llenado de valor
y de fuerza a muchos cristianos, incluso a niños como vosotros. Así, a san Kizito, un muchacho
ugandés, lo mataron porque él quería vivir según el bautismo que acababa de recibir. Kizito rezó.
Había comprendido que Dios no sólo es importante sino que lo es todo.

Pero, ¿qué es la oración? Es un grito de amor dirigido a Dios nuestro Padre, deseando imitar a Jesús
nuestro Hermano. Jesús se fue a un lugar apartado para orar. Como Jesús, yo también puedo
encontrar cada día un lugar tranquilo para recogerme delante de una cruz o una imagen sagrada y
hablar y escuchar a Jesús. También puedo usar el Evangelio. Después me fijo con el corazón en un
pasaje que me ha impresionado y que me guiará durante la jornada. Quedarme así por un rato con
Jesús, él me puede llenar con su amor, su luz y su vida. Y estoy llamado, por mi parte, a dar este
amor que recibo en la oración a mis padres, mis amigos, a todos los que me rodean, incluso a los
que no me quieren o a los que yo quiero tanto. Queridos niños, Jesús os ama. Pedid también a
vuestros padres que recen con vosotros. Algunas veces habrá que insistirles un poco. No dudéis en
hacerlo. Dios es muy importante.

Que la Virgen María, su madre, os enseñe a amarlo cada vez más mediante la oración, el perdón y la
caridad. Os confío a todos a Ella, así como a vuestras familias y educadores. Mirad, saco un rosario
de mi bolsillo. El rosario es como un instrumento que uso para rezar. Es muy sencillo rezar el rosario. Tal vez lo sabéis ya, si no es así, pedid a vuestros padres que os lo enseñen. Además, cada
uno de vosotros recibirá un rosario al terminar nuestro encuentro. Cuando lo tengáis en vuestras
manos, podréis rezar por el Papa, os lo ruego, por la Iglesia y por todas las intenciones importantes.
Y ahora, antes de que os bendiga con gran afecto, recemos juntos un Ave María por los niños de
todo el mundo, especialmente por los que sufren a causa de la enfermedad, el hambre y la guerra.
Recemos ahora: Ave María, etc.

© Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana

Será creada una comisión vaticana para vigilar la construcción de las nuevas iglesias y la música sacra

TAMBIÉN SE OCUPARÁ DE LA MÚSICA Y DEL CANTO PARA LA LITURGIA

 

En las próximas semanas, será creada, dentro de la Congregación del Culto Divino, una «Comisión de arte y música sacra para la liturgia». Un equipo para decir «alto» a las iglesias-garage, a las arquitecturas atrevidas que llegan a desnaturalizar muchos modernos espacios de culto católicos. Y para promover un canto que ayude verdaderamente a la celebración de la misa. Según indica Andrea Tornielli en Vatican Insider, la Congregación para el culto pretende promover un trabajo de formación en el «ars celebrandi» desde abajo, que involucre a sacerdotes, religiosos y catequistas

 

(Vatican Insider/InfoCatólica) No se trata de una simple oficina, sino de un verdadero equipo, que tendrá la tarea de colaborar con las comisiones encargadas de valorar los proyectos de las nuevas iglesias en las diócesis, así como de profundizar sobre el tema de la música y el canto que acompañan la celebración.

El cardenal Antonio Cañizares Llovera, Prefecto de Culto Divino, de acuerdo con Benedicto XVI, considera este trabajo como «muy urgente». La realidad es evidente: en los últimos años, las iglesias han sido sustituidas por construcciones que parecen más salones multiuso que iglesias. Y muy a menudo, los arquitectos, incluso los más famosos, no parten de lo que es la liturgia católica para llevar a cabo sus proyectos y terminan haciendo construcciones de vanguardia que se parecen a todo menos a una iglesia.

Cubos de cemento, cajas de vidrio, formas azarosas, espacios confusos en los que, una vez dentro, se percibe todo menos el sentido de lo sacro y del misterio, en donde el Sagrario está medio escondido y a veces hay que buscarlo como si fuera un tesoro, o en donde las imágenes sagradas casi no tienen lugar. La nueva comisión, cuyo reglamento será redactado en estos días, dará indicaciones precisas a las diócesis, ocupándose solo del arte para la liturgia, no del arte sacro en general, así como de la música y del canto para la liturgia. Contará con los poderes jurídicos de la Congregación para el Culto Divino.

Como es sabido, el pasado 27 de septiembre, Benedicto XVI,  con el motu proprio “Quaerit semper”, transfirió a la Rota Romana, el tribunal de la Santa Sede, la competencia sobre dos materias de las que hasta entonces se ocupaba la Congregación para el Cculto. La primera de ellas tiene que ver con la nulidad de la ordenación sacerdotal que, como sucede para el matrimonio, por causa de vicios de materia o de forma, de consenso o de intención, tanto por parte del obispo que ordena como del clérigo que es ordenado. La segunda materia es la dispensa en los casos de matrimonios contraídos pero no consumados. Tareas que ocupaban bastante al dicasterio de Cañizares.

En el motu proprio, el Papa explicaba que: «En las circunstancias actuales, ha parecido conveniente que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se dedique principalmente a dar nuevo impulso a la promoción de la Sagrada Liturgia en la Iglesia, según la renovación querida por el Concilio Vaticano II a partir de la Constitución Sacrosanctum Concilium».

Reforma de la reforma

El dicasterio debe, pues, dedicarse «a dar nuevo impulso a la promoción de la Sagrada Liturgia en la Iglesia», sobre todo con el ejemplo. Desde este punto de vista, con respecto a los proyectos iniciales, parece irse alejando cada vez más la idea de una «reforma de la reforma» litúrgica (expresión que usó el mismo Ratzinger cuando era cardenal), y prevalece, en cambio, un proyecto de amplias dimensiones que, sin proponer la introducción de modificar en la misa, se ocupe de favorecer el “ars celebrandi” y la fidelidad a los dictámenes y a las instituciones del nuevo misal.

Vale la pena, de hecho, recordar que los abusos litúrgicos, que se han verificado en las últimas décadas y que, en cierto sentido, se han convertido en una práctica común,  se llevan a cabo en disonancia con las normas establecidas por la reforma litúrgica de Pablo VI. Así, no es la reforma lo que hay que retocar, sino que hay que profundizar y en algunos casos recuperar el significado de la liturgia bien celebrada. Por ello, la Congregación para el culto pretende promover un trabajo de formación desde abajo, que involucre a los sacerdotes, religiosos y catequistas. Siguiendo el ejemplo y el magisterio de Benedicto XVI, tendría que favorecer la recuperación del sentido de lo sagrado y del misterio en la liturgia.

Algunos textos litúrgicos hay que revisarlos, porque están viejos, como el caso del ritual de la penitencia publicado en 1974: durante los años que siguieron llegaron una instrucción apostólica, un motu proprio, el nuevo Código de Derecho Canónico y el nuevo Catecismo. Una actualización, en este y en otros casos, habrá que llevarla a cabo.

La idea en la que estaba trabajando el cardenal Cañizares es la de reafirmar el primado de la gracia sobre la acción humana, de la necesidad de hacerle espacio a la acción de Dios en la liturgia con respecto al que se le da a la creatividad del hombre. Las ocasiones para reflexionar sobre estos temas serán muchas. El año próximo, 2012, se cumplen los 50 años del Concilio Vaticano II y el sucesivo se celebrarán los 50 años del primer texto conciliar aprobado: la constitución de la liturgia. Sacrosanctum Concilium.

Catequesis del Papa: "El hombre en oración (IX)"



BENEDICTO XVI

AUDIENCIA GENERAL

Castelgandolfo
Miércoles 10 de agosto de 2011


Queridos hermanos y hermanas:


En cada época, hombres y mujeres que consagraron su vida a Dios en la oración —como los monjes y las monjas— establecieron sus comunidades en lugares particularmente bellos, en el campo, sobre las colinas, en los valles de las montañas, a la orilla de lagos o del mar, o incluso en pequeñas islas. Estos lugares unen dos elementos muy importantes para la vida contemplativa: la belleza de la creación, que remite a la belleza del Creador, y el silencio, garantizado por la lejanía respecto a las ciudades y a las grandes vías de comunicación.

El silencio es la condición ambiental que mejor favorece el recogimiento, la escucha de Dios y la meditación. Ya el hecho mismo de gustar el silencio, de dejarse, por decirlo así, «llenar» del silencio, nos predispone a la oración. El gran profeta Elías, sobre el monte Horeb —es decir, el Sinaí— presencia un huracán, luego un terremoto, y, por último, relámpagos de fuego, pero no reconoce en ellos la voz de Dios; la reconoce, en cambio, en una brisa suave (cf. 1 R 19, 11-13). Dios habla en el silencio, pero es necesario saberlo escuchar.

Por eso los monasterios son oasis en los que Dios habla a la humanidad; y en ellos se encuentra el claustro, lugar simbólico, porque es un espacio cerrado, pero abierto hacia el cielo.

Mañana, queridos amigos, haremos memoria de santa Clara de Asís. Por ello me complace recordar uno de estos «oasis» del espíritu apreciado de manera especial por la familia franciscana y por todos los cristianos: el pequeño convento de San Damián, situado un poco más abajo de la ciudad de Asís, en medio de los olivos que descienden hacia Santa María de los Ángeles. Junto a esta pequeña iglesia, que san Francisco restauró después de su conversión, Clara y las primeras compañeras establecieron su comunidad, viviendo de la oración y de pequeños trabajos. Se llamaban las «Hermanas pobres», y su «forma de vida» era la misma que llevaban los Frailes Menores: «Observar el santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (Regla de santa Clara, I, 2), conservando la unión de la caridad recíproca (cf. ib., X, 7) y observando en particular la pobreza y la humildad vividas por Jesús y por su santísima Madre (cf. ib., XII, 13).

El silencio y la belleza del lugar donde vive la comunidad monástica —belleza sencilla y austera— constituyen como un reflejo de la armonía espiritual que la comunidad misma intenta realizar. El mundo está lleno de estos oasis del espíritu, algunos muy antiguos, sobre todo en Europa, otros recientes, otros restaurados por nuevas comunidades. Mirando las cosas desde una perspectiva espiritual, estos lugares del espíritu son la estructura fundamental del mundo. Y no es casualidad que muchas personas, especialmente en los períodos de descanso, visiten estos lugares y se detengan en ellos durante algunos días: ¡también el alma, gracias a Dios, tiene sus exigencias!

Recordemos, por tanto, a santa Clara. Pero recordemos también a otras figuras de santos que nos hablan de la importancia de dirigir la mirada a las «cosas del cielo», como santa Edith Stein, Teresa Benedicta de la Cruz, carmelita, copatrona de Europa, que celebramos ayer.

Y hoy, 10 de agosto, no podemos olvidar a san Lorenzo, diácono y mártir, con una felicitación especial a los romanos, que desde siempre lo veneran como uno de sus patronos. Por último, dirijamos nuestra mirada a la
santísima Virgen María, para que nos enseñe a amar el silencio y la oración.




Saludos

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los fieles de la arquidiócesis de Portoviejo, en Ecuador, así como a los grupos provenientes de España, Colombia, México, Venezuela, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos. Invito a todos en este tiempo a descubrir y contemplar la belleza de la creación, que a su vez revela al Creador, y a cultivar también el silencio interior, que dispone al recogimiento, a la meditación y a la oración, para favorecer el progreso espiritual mediante la escucha de la voz divina en lo profundo del alma. ¡Muchas gracias y que Dios os bendiga!


(En lengua polaca)
Mañana se celebra la memoria de santa Clara. Nuestro pensamiento se dirige a Asís, a la iglesia de San Damián, cuna de las monjas Clarisas, oasis del silencio, de la belleza de la naturaleza, de la oración. Os deseo a todos que las sendas de vuestra peregrinación os lleven a muchos lugares, descubiertos ya por los santos, donde podáis experimentar la cercanía de Dios. Os bendigo de corazón.