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jueves, 27 de diciembre de 2012

Ordenación Diaconal en la Forma extraordinaria

 

 

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El pasado sábado 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, Mons. Rogelio Livieres (Obispo de Ciudad del Este, Paraguay) realizó la primera Ordenación Diaconal en la Forma extraordinaria de la celebración Eucarística. La ceremonia de ordenación se realizó en el templo Espíritu Santo del Área 4 con una importante participación de fieles. Este hecho fue registrado como único y sin precedentes en Paraguay.

El seminarista Edivaldo Santos de Oliveira fue ordenado Diácono por S. E. R. Mons. Rogelio Livieres en la celebración Eucarística en la Forma extraordinaria, cumpliendo de este modo, la directriz dada por Su Santidad el Papa Benedicto XVI en su motu proprio Summorum Pontificum.
Durante su homilía Mons. Livieres exhortó al nuevo diácono que su ministerio será transitorio y que su apostolado lo debe realizar pensando en el sacerdocio.
El diácono participa de un modo muy especial en la misión y la gracia de Cristo. Este sacramento del Orden lo marca con un sello imborrable y lo configura con Cristo que se hizo diácono, es decir, el servidor de todos. Los oficios propios de un diácono son: “asistir al obispo y a los presbíteros en la celebración de los divinos misterios sobre todo de la Eucaristía y en la distribución de la misma, asistir a la celebración del matrimonio y bendecirlo, proclamar el Evangelio y predicar, presidir las exequias y entregarse a los diversos servicios de la caridad”, (Catecismo de la Iglesia Católica n. 1570).
La  animación litúrgica de la ceremonia de ordenación estuvo a cargo de los coros: Flammula Chorus, coro proveniente  de San Pablo, Brasil; el Coro Espíritu Santo del Área 4 y el Coro de la Schola Cantorum de las Comunidades Sacerdotales de San Juan; que interpretaron varias canciones polifónicas y gregorianas.

 

Más fotos aquí

 

Fuente: http://diocesiscde.info

martes, 25 de diciembre de 2012

EL ÍCONO DE LA NAVIDAD

Por Monseñor HECTOR AGUER, Arzobispo de La Plata

 

 

 

Para nosotros, cristianos de Occidente, la imagen característica de la Navidad es el pesebre, representación que Francisco de Asís inauguró en Greccio en la Nochebuena de 1223 y que con el tiempo adquirió una vigencia universal. La mirada de los fieles se ha posado en aquellas figuras entrañables y la devoción popular continúa alimentándose de ellas, que expresan sobre todo el flanco más humano del misterio: un niño que es Dios. Eximios pintores han ilustrado maravillosamente la escena.

En las iglesias orientales la iconografía navideña se fue desarrollando a partir de los concilios del siglo V que formularon dogmáticamente la verdad central del cristianismo: en la única persona de Jesús, el Verbo encarnado, se unen sin confusión ni separación la naturaleza divina y la humana. Entre los siglos VII y IX se elabora el ícono que alcanzó finalmente una forma canónica. Hay antecedentes pictóricos en las catacumbas romanas, en los antiguos sarcófagos cristianos y en otros tipos de escultura. Existen asimismo testimonios más tardíos, pinturas y mosaicos, en diversas regiones de Italia, en Egipto y Palestina. Las fuentes literarias del ícono son los relatos de la infancia de Jesús incorporados a los evangelios de Mateo y de Lucas, como también los apócrifos, en especial el Protoevangelio de Santiago.

Paralelamente, la composición de los textos litúrgicos y de las melodías correspondientes de las iglesias orientales acompaña al desarrollo iconográfico; la dimensión visual y la auditiva se fecundan recíprocamente en la celebración del nacimiento del Señor, de Dios que se hace carne, hombre frágil, mortal.

Para nosotros, cristianos de Occidente, la imagen característica de la Navidad es el pesebre, representación que Francisco de Asís inauguró en Greccio en la Nochebuena de 1223.

 

LOS ELEMENTOS DE LA IMAGEN

El carácter canónico de esta imagen -sobre todo en el ámbito bizantino y ruso- no excluye algunas variantes sobre los elementos que la componen.

En el centro de la tabla está siempre la gruta con el niño y a su lado la madre; en la porción superior montañas, ángeles, pastores y magos; en la inferior otros pastores, un hombre vestido de pieles, ovejas, san José y la escena del baño del recién nacido.

Detengámonos en una breve descripción de esos elementos que están estilizados para destacar lo esencial, el mensaje de la fiesta de Navidad.

El fondo de color oro es símbolo de la luz de Dios, de su gloria que todo lo esclarece; el acontecimiento celebrado no sólo es historia, es también revelación de Dios que diviniza al hombre y transfigura el cosmos.

Navidad es una fiesta de la luz.

No falta la estrella, que proyecta hacia la gruta su rayo; éste en algunas realizaciones del ícono se reparte en tres haces para aludir a la participación de las tres Personas divinas en la economía de la salvación.

La gruta es una abertura negra hacia las entrañas de la tierra y representa las tinieblas del pecado, el abismo infernal. Contra ella se destaca la figura del Niño amortajado en pañales blanquísimos, signo de la redención que Cristo conquistó con su muerte y resurrección.

En algunos íconos el pesebre semeja un sepulcro, subrayando así el vínculo entre Navidad y Pascua.

Son infaltables el buey y el asno, que no figuran en los relatos evangélicos pero aluden a dos pasajes bíblicos: según Isaías 1, 3 el buey conoce a su amo y el asno del pesebre a su dueño, pero Israel no reconoce a su Dios; y en la versión griega de Habacuc 3,2 se dice que el Señor se dará a conocer en medio de dos animales.

La Madre, también en el centro, está vestida de rojo como una reina y recostada sobre un paño precioso; su perpetua virginidad se indica con tres estrellas, sobre la frente y los hombros.

Parece apartar su mirada del Niño, preparado para el sacrificio.

La encarnación no es sólo obra de Dios, sino también de María, de su fe y de su libre voluntad.

El número de los ángeles varía lo mismo que su postura: se dirigen a los pastores o miran al cielo; a veces se cubren las manos, en señal de adoración.

Los pastores, que representan al resto fiel del pueblo judío, reciben el anuncio de los ángeles, vigilan las ovejas, tocan la flauta o llevan dones al Niño.

El ícono muestra a los magos de viaje rumbo a Belén, a pie o a caballo y vestidos a la usanza persa; uno de ellos puede señalar con la mano la estrella que les sirve de guía.

Representan a los “goyim”, las naciones paganas que entran a formar parte del nuevo pueblo de Dios; también personifican a los hombres de ciencia y de cultura, a quienes Dios atrae por medio de la búsqueda en que están empeñados.

En el plano inferior se encuentra José sentado, con la cabeza apoyada en el brazo en actitud pensativa, como cavilando ante el misterio.

Ante él hay un personaje, o dos, uno de ellos vestido de pieles, interpretados diversamente: un pastor, o el diablo que pretende inducirlo a dudar, o Adán que le recuerda las profecías cumplidas en el parto virginal de María.

En el extremo opuesto suele ubicarse el baño del Niño, episodio que procede de los apócrifos y que subraya la condición humana de Jesús; de las dos mujeres en acción una parece ser Eva, que ha venido a contemplar con sus propios ojos el cumplimiento de la redención.

Todo el misterio de Navidad, en su profundidad dogmática y en su comunicativa belleza, se encuentra resumido en el ícono.

Romano el Músico lo tradujo poéticamente así: “La Virgen en este día da a luz al Supraesencial y la tierra ofrece una gruta al Inaccesible; los ángeles cantan su gloria con los pastores y los magos caminan guiados por la estrella; por nosotros ha nacido el Dios anterior a los siglos”.

SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

 

 

 

 

Queridos hermanos y hermanas

 

Una vez más, como siempre, la belleza de este Evangelio nos llega al corazón: una belleza que es esplendor de la verdad. Nuevamente nos conmueve que Dios se haya hecho niño, para que podamos amarlo, para que nos atrevamos a amarlo, y, como niño, se pone confiadamente en nuestras manos. Dice algo así: Sé que mi esplendor te asusta, que ante mi grandeza tratas de afianzarte tú mismo. Pues bien, vengo por tanto a ti como niño, para que puedas acogerme y amarme.

Nuevamente me llega al corazón esa palabra del evangelista, dicha casi de pasada, de que no había lugar para ellos en la posada. Surge inevitablemente la pregunta sobre qué pasaría si María y José llamaran a mi puerta. ¿Habría lugar para ellos? Y después nos percatamos de que esta noticia aparentemente casual de la falta de sitio en la posada, que lleva a la Sagrada Familia al establo, es profundizada en su esencia por el evangelista Juan cuando escribe: «Vino a su casa, y los suyos no la recibieron» (Jn 1,11). Así que la gran cuestión moral de lo que sucede entre nosotros a propósito de los prófugos, los refugiados, los emigrantes, alcanza un sentido más fundamental aún: ¿Tenemos un puesto para Dios cuando él trata de entrar en nosotros? ¿Tenemos tiempo y espacio para él? ¿No es precisamente a Dios mismo al que rechazamos? Y así se comienza porque no tenemos tiempo para Dios. Cuanto más rápidamente nos movemos, cuanto más eficaces son los medios que nos permiten ahorrar tiempo, menos tiempo nos queda disponible. ¿Y Dios? Lo que se refiere a él, nunca parece urgente. Nuestro tiempo ya está completamente ocupado. Pero la cuestión va todavía más a fondo. ¿Tiene Dios realmente un lugar en nuestro pensamiento? La metodología de nuestro pensar está planteada de tal manera que, en el fondo, él no debe existir. Aunque parece llamar a la puerta de nuestro pensamiento, debe ser rechazado con algún razonamiento. Para que se sea considerado serio, el pensamiento debe estar configurado de manera que la «hipótesis Dios» sea superflua. No hay sitio para él. Tampoco hay lugar para él en nuestros sentimientos y deseos. Nosotros nos queremos a nosotros mismos, queremos las cosas tangibles, la felicidad que se pueda experimentar, el éxito de nuestros proyectos personales y de nuestras intenciones. Estamos completamente «llenos» de nosotros mismos, de modo que ya no queda espacio alguno para Dios. Y, por eso, tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros. A partir de la sencilla palabra sobre la falta de sitio en la posada, podemos darnos cuenta de lo necesaria que es la exhortación de san Pablo: «Transformaos por la renovación de la mente» (Rm 12,2). Pablo habla de renovación, de abrir nuestro intelecto (nous); habla, en general, del modo en que vemos el mundo y nos vemos a nosotros mismos. La conversión que necesitamos debe llegar verdaderamente hasta las profundidades de nuestra relación con la realidad. Roguemos al Señor para que estemos vigilantes ante su presencia, para que oigamos cómo él llama, de manera callada pero insistente, a la puerta de nuestro ser y de nuestro querer. Oremos para que se cree en nuestro interior un espacio para él. Y para que, de este modo, podamos reconocerlo también en aquellos a través de los cuales se dirige a nosotros: en los niños, en los que sufren, en los abandonados, los marginados y los pobres de este mundo.

En el relato de la Navidad hay también una segunda palabra sobre la que quisiera reflexionar con vosotros: el himno de alabanza que los ángeles entonan después del mensaje sobre el Salvador recién nacido: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace». Dios es glorioso. Dios es luz pura, esplendor de la verdad y del amor. Él es bueno. Es el verdadero bien, el bien por excelencia. Los ángeles que lo rodean transmiten en primer lugar simplemente la alegría de percibir la gloria de Dios. Su canto es una irradiación de la alegría que los inunda. En sus palabras oímos, por decirlo así, algo de los sonidos melodiosos del cielo. En ellas no se supone ninguna pregunta sobre el porqué, aparece simplemente el hecho de estar llenos de la felicidad que proviene de advertir el puro esplendor de la verdad y del amor de Dios. Queremos dejarnos embargar de esta alegría: existe la verdad. Existe la pura bondad. Existe la luz pura. Dios es bueno y él es el poder supremo por encima de todos los poderes. En esta noche, deberíamos simplemente alegrarnos de este hecho, junto con los ángeles y los pastores.

Con la gloria de Dios en las alturas, se relaciona la paz en la tierra a los hombres. Donde no se da gloria a Dios, donde se le olvida o incluso se le niega, tampoco hay paz. Hoy, sin embargo, corrientes de pensamiento muy difundidas sostienen lo contrario: la religión, en particular el monoteísmo, sería la causa de la violencia y de las guerras en el mundo; sería preciso liberar antes a la humanidad de la religión para que se estableciera después la paz; el monoteísmo, la fe en el único Dios, sería prepotencia, motivo de intolerancia, puesto que por su naturaleza quisiera imponerse a todos con la pretensión de la única verdad. Es cierto que el monoteísmo ha servido en la historia como pretexto para la intolerancia y la violencia. Es verdad que una religión puede enfermar y llegar así a oponerse a su naturaleza más profunda, cuando el hombre piensa que debe tomar en sus manos la causa de Dios, haciendo así de Dios su propiedad privada. Debemos estar atentos contra esta distorsión de lo sagrado. Si es incontestable un cierto uso indebido de la religión en la historia, no es verdad, sin embargo, que el «no» a Dios restablecería la paz. Si la luz de Dios se apaga, se extingue también la dignidad divina del hombre. Entonces, ya no es la imagen de Dios, que debemos honrar en cada uno, en el débil, el extranjero, el pobre. Entonces ya no somos todos hermanos y hermanas, hijos del único Padre que, a partir del Padre, están relacionados mutuamente. Qué géneros de violencia arrogante aparecen entonces, y cómo el hombre desprecia y aplasta al hombre, lo hemos visto en toda su crueldad el siglo pasado. Sólo cuando la luz de Dios brilla sobre el hombre y en el hombre, sólo cuando cada hombre es querido, conocido y amado por Dios, sólo entonces, por miserable que sea su situación, su dignidad es inviolable. En la Noche Santa, Dios mismo se ha hecho hombre, como había anunciado el profeta Isaías: el niño nacido aquí es «Emmanuel», Dios con nosotros (cf. Is 7,14). Y, en el transcurso de todos estos siglos, no se han dado ciertamente sólo casos de uso indebido de la religión, sino que la fe en ese Dios que se ha hecho hombre ha provocado siempre de nuevo fuerzas de reconciliación y de bondad. En la oscuridad del pecado y de la violencia, esta fe ha insertado un rayo luminoso de paz y de bondad que sigue brillando.

Así pues, Cristo es nuestra paz, y ha anunciado la paz a los de lejos y a los de cerca (cf. Ef2,14.17). Cómo dejar de implorarlo en esta hora: Sí, Señor, anúncianos también hoy la paz, a los de cerca y a los de lejos. Haz que, también hoy, de las espadas se forjen arados (cf. Is 2,4), que en lugar de armamento para la guerra lleguen ayudas para los que sufren. Ilumina la personas que se creen en el deber aplicar la violencia en tu nombre, para que aprendan a comprender lo absurdo de la violencia y a reconocer tu verdadero rostro. Ayúdanos a ser hombres «en los que te complaces», hombres conformes a tu imagen y, así, hombres de paz.

Apenas se alejaron los ángeles, los pastores se decían unos a otros: Vamos, pasemos allá, a Belén, y veamos esta palabra que se ha cumplido por nosotros (cf. Lc 2,15). Los pastores se apresuraron en su camino hacia Belén, nos dice el evangelista (cf. 2,16). Una santa curiosidad los impulsaba a ver en un pesebre a este niño, que el ángel había dicho que era el Salvador, el Cristo, el Señor. La gran alegría, a la que el ángel se había referido, había entrado en su corazón y les daba alas.

Vayamos allá, a Belén, dice hoy la liturgia de la Iglesia. Trans-eamus traduce la Biblia latina: «atravesar», ir al otro lado, atreverse a dar el paso que va más allá, la «travesía» con la que salimos de nuestros hábitos de pensamiento y de vida, y sobrepasamos el mundo puramente material para llegar a lo esencial, al más allá, hacia el Dios que, por su parte, ha venido acá, hacia nosotros. Pidamos al Señor que nos dé la capacidad de superar nuestros límites, nuestro mundo; que nos ayude a encontrarlo, especialmente en el momento en el que él mismo, en la Sagrada Eucaristía, se pone en nuestras manos y en nuestro corazón.

Vayamos allá, a Belén. Con estas palabras que nos decimos unos a otros, al igual que los pastores, no debemos pensar sólo en la gran travesía hacia el Dios vivo, sino también en la ciudad concreta de Belén, en todos los lugares donde el Señor vivió, trabajó y sufrió. Pidamos en esta hora por quienes hoy viven y sufren allí. Oremos para que allí reine la paz. Oremos para que israelíes y palestinos puedan llevar una vida en la paz del único Dios y en libertad. Pidamos también por los países circunstantes, por el Líbano, Siria, Irak, y así sucesivamente, de modo que en ellos se asiente la paz. Que los cristianos en aquellos países donde ha tenido origen nuestra fe puedan conservar su morada; que cristianos y musulmanes construyan juntos sus países en la paz de Dios.

Los pastores se apresuraron. Les movía una santa curiosidad y una santa alegría. Tal vez es muy raro entre nosotros que nos apresuremos por las cosas de Dios. Hoy, Dios no forma parte de las realidades urgentes. Las cosas de Dios, así decimos y pensamos, pueden esperar. Y, sin embargo, él es la realidad más importante, el Único que, en definitiva, importa realmente. ¿Por qué no deberíamos también nosotros dejarnos llevar por la curiosidad de ver más de cerca y conocer lo que Dios nos ha dicho? Pidámosle que la santa curiosidad y la santa alegría de los pastores nos inciten también hoy a nosotros, y vayamos pues con alegría allá, a Belén; hacia el Señor que también hoy viene de nuevo entre nosotros. Amén.

 

 

Basílica Vaticana
Lunes 24 de diciembre de 2012

Fuente: vatican.va

lunes, 24 de diciembre de 2012

+ Retorno del "Gradual" +




Hoy en la Santa Misa de Gallo celebrada por el Santo Padre, según la Forma Ordinaria,  no se ha cantado el "salmo responsorial". En su lugar la scola y el cantor han entonado el "Gradual". Si bien, en sí no existen diferencias sustanciales, pues los graduales suelen ser un par de versículos de un salmo,  su diferencia radicaría en la extensión. El aspecto a tener en cuenta es la manera de referirse al salmo, no ya en la forma de "responsorial", propia del Misal del Papa Pablo VI, sino en un modo más acorde a la tradición litúrgica anterior a la reforma litúrgica pos conciliar.


He aquí el texto tomado de la página 79 del librito para seguir la celebración:


Graduale
La schola:
Ps 109, 3. 1
Tecum principium in die virtutis tuæ: in splendoribus sanctorum,
ex utero ante luciferum genui te.

D. Dixit Dominus Domino meo:
Sede a dextris meis:
donec ponam inimicos tuos, scabellum pedum tuorum. 



http://www.vatican.va/news_services/liturgy/libretti/2012/20121224.pdf


Nichán E. Guiridlian Guarino

La recuperación de la fiesta católica de la Navidad

 

 

De nuestros amigos de El Remanente viene un plan para los padres católicos, ya que sólo Matt Michael lo puedo explicar - una guía de instrucciones para eliminar tanto los extremos de la comercialización y el puritanismo de la Navidad y criar una generación de católicos tradicionalistas que verdaderamente ponen de nuevo en Cristo Navidad.

 

Es el momento de tomar de nuevo .

Nota del editor: Cada año, alrededor de la Navidad que publiquemos una versión ligeramente modificada de la siguiente reflexión personal Navidad que ofrece una medida alternativa a la celebración de la fiesta grande. Lo escribí hace unos años, y cada año desde que recibir correo electrónico de nuevos visitantes a este sitio suavemente castigando El Remanente por no publicar a principios de Adviento con el fin de dar tiempo a las familias a adoptar como propias algunas de las costumbres aquí sugerido.

 

A través de los años muchas familias católicas han adoptado la vieja tradición Niño Jesús, creyendo que es un medio hermoso de restaurar el verdadero significado de la Navidad, mientras que el fortalecimiento de la identidad católica en los niños. Y puede ser implementado gradualmente, por supuesto.

 

Santa Claus (San Nicolás), por ejemplo, todavía puede ser invitado a visitar el hogar católico en la mañana de Navidad, pero en una capacidad reducida dramáticamente, quizás dejando un embutidoras pocos por encima del manto y seguir adelante. seguir adelante .

 

Como fue en los hogares católicos toda la cristiandad, la Navidad tiene que ser todo sobre el Niño Jesús una vez más. Y una verdadera feliz Navidad permanece para siempre predica sobre la cuidadosa observancia del Adviento. No hay árboles de Navidad, no hay luz, no hay cosas buenas para comer hasta diciembre del 25, cuando el tiempo de espera llega a su fin y todo se alegra de la cristiandad en un evento tan magnífico incluso de dos años de edad, se hace. Cristo ha de nacer-y el mundo, la carne y el diablo nunca va a cambiar esa realidad, no importa lo mucho que lo intenten.

 

Felices Fiestas? Sí, claro! Es el momento de tomar de nuevo la Navidad, y aquí está una sugerencia de cómo hacerlo, sobre la base de las tradiciones tan antiguas como la cristiandad misma. MJM

 

Esta será la décima Navidad ya que mi padre falleció. Supongo que todo el mundo echa de menos los miembros fallecidos de la familia más en esta época del año, yo sé lo que hago. Mi padre amaba la Navidad! A veces me pregunto, de hecho, el impacto que sus más grandes que la vida de las celebraciones del nacimiento de Cristo tuvo en la fe de sus nueve hijos, cada uno de los cuales continúa practicando la antigua fe en la actualidad. Él creía que, así como el Adviento-la "mini-Cuaresma", iba a ser bien cuidado, con un montón de obras espirituales y corporales de misericordia, también lo debe ser festejado la Navidad con toda la algarabía y entusiasmo de una familia católica puede reunir.

 

Sabía que los niños no nacen teólogos que puedan captar las complejidades de los grandes misterios de la fe a una edad temprana. La fe necesita ser cuidadosamente alimentados con cuchara para ellos, y así las costumbres infantiles de Navidad para él eran hechos a la medida para infundir el amor por la fe antes que los niños tenían edad suficiente para empezar a entenderlo.

 

¡Qué pena que es, entonces, para ver bien intencionados padres católicos tradicionales descartando las costumbres del todo en un esfuerzo equivocado para hacer frente a la comercialización de la Navidad. No dar regalos, no toma alegre, no fiesta de Navidad. Por desgracia, el bebé está siendo arrojado por la borda.

En un mundo donde la justicia lúgubre pesimismo y el cinismo-en lugar de la paz y se besaron, debemos guardarnos de robar a nuestros hijos de la maravilla y la alegría de la Navidad-el semillero de la fe de un niño.

 

Nuestros niños pobres puedan vivir lo suficiente para ver la Navidad fuera de la ley del todo en nuestro nuevo mundo valiente, incluso como lo fue una vez antes de que los peregrinos que triunfó sobre la acción de gracias "papista" fiesta de la Navidad. Los anti-católicos han intentado durante mucho tiempo para destruir nuestras fiestas grandes, por lo que los conejitos de Pascua dominar Pascua, Santa Claus empujado a Cristo de la Navidad, el chocolate y el romance se recuperó de San Valentín 14 de febrero, y todo el mundo se destrozó la cerveza verde de San Patricio plástico Day-sombreros en los borrachos que tienen evidentemente eclipsado la memoria del santo inglete que expulsó a las serpientes fuera de Irlanda.sombreros de borrachos que tienen evidentemente eclipsado la memoria del santo inglete que condujo a las serpientes fuera de Irlanda.

 

No obstante, debemos tener la certeza de que en nuestro afán de rechazar la comercialización de nuestras fiestas no se conviertan en agentes puritanas de trabajo hacia el final diabólico mismo. Lo que tenemos que hacer es reclamar lo que es nuestro por volver a catholicizing nuestras propias fiestas.

 

Por lo tanto, muchos católicos se oponen a la costumbre de Papá Noel, por ejemplo-que algo desagradable caricatura del gran San Nicolás. Es cierto que el traje rojo y el gorro parecido al descubierto sorprendentemente hacer adelgazar al obispo de Myra siglo cuarto, y el trineo y los renos volando recuerdan más de mito pagano de la verdad cristiana. Pero, aun así, pocos han tratado de ofrecer una buena alternativa para el duende viejo y alegre o para encontrar una manera de traer de San Nicolás de regreso a su lugar de honor.

 

Así que me gustaría ofrecer una ahora por los lectores de la reintroducción de una de las antiguas costumbres de Navidad católica de que los alemanes llaman Christkind, o Niño Dios, y que los niños estadounidenses de los inmigrantes europeos que llaman, simplemente, el Niño Jesús. Mi padre entregó esta costumbre a sus hijos, después de haber recibido de su padre - un inmigrante del país de origen. Y yo estoy ahora transmitir a mis hijos.

 

Mi esfuerzo para transmitir con exactitud lo que todas las obras se hará en forma de un recuerdo simple.

 

Mirando hacia atrás

Todo comenzó en Adviento, cuando mis siete hermanas y un hermano se esperaba que prepararnos para la venida de Christkind (pronunciado Kris-Kint). Bajo la atenta mirada de la Madre, nos volveríamos a la moda un pequeño pesebre improvisado que quedaría vacante hasta el día de Navidad. Como Adviento avanzaba, las buenas obras se animó a diario, y cada vez que se determinó que una buena obra había sido hecho, una brizna de paja se colocó en el pesebre vacío, con la idea de que el Adviento es un tiempo para preparar una cama en la que el Niño Jesús podía dormir cuando llegó.Bajo las reglas de la vieja costumbre, la práctica de la virtud era una parte esencial de la preparación de los niños para la Navidad.

 

Cada noche después de la cena, las luces se rechazó mientras que las velas fueron encendidas Corona de Adviento. Las cepas inquietantes de O Come, O Come, Emmanuel se levantaría (algo torpemente, supongo) en las voces de los niños.Sombras y llamas parpadeantes jugado en los rostros de toda la mesa del comedor, por lo que es fácil para un niño que se imagine que él estaba sentado con los antiguos israelitas espera de la venida del Mesías.

 

En las cuatro semanas que pasó aparentemente tan lentamente como esos cuatro mil años, se convirtió en una pregunta constante: "Ha sido mi sacrificio suficiente para complacer a Christkind ? "Y así las semanas de Adviento se gastaron en la preparación y esperando ... como debe ser.

 

Poco a poco, el pesebre vacío sería llenado con paja como el escenario estaba listo para un visitante celestial.

 

En la noche del 23 de diciembre, mi padre se colgaba una cortina de la puerta de nuestra sala de estar, la cual, si la paja se amontonaban suficiente, iba a ser transformado en la "sala de la Navidad" por el Niño Jesús mismo en el medio de la noche.

 

Luego, fue a dormir.

Las mañanas de Nochebuena que recuerdo tan bien se caracterizan por una combinación de alegría y asombro. Los niños todavía en sus "pijama" apenas podía susurrar las palabras de una madre con curiosidad agotado: "¿Vino?"

Durante todo el día, no se les permitía ir cerca de la cortina, para que uno de nosotros debe sucumbir a la tentación de "mirar", lo que sería correr el riesgo de la desaparición instantánea de lo que Christkind pudo haber traído. Toda una vida de auto-disciplina se enseña entre el amanecer y el atardecer en la víspera de Navidad, el último día de la espera.

 

Después de un día de labores, siestas, y ayudando con la limpieza de la casa, la hora prevista de siete de la mañana por fin iba a llegar.

 

Los niños se reúnen en el cuarto de atrás y cantar villancicos en luz de las velas como nuestra madre leía en voz alta la historia que siempre comenzaba de la misma manera: "Y aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto ..." Nos escuchaba como Padre desapareció en la "sala de Navidad" para acabar con la cortina y ver a los arreglos finales para el ritual sagrado. Sólo él era digno de "hacerse cargo" de Christkind.

La espera pareció interminable. Entonces, de repente, su voz gritaba desde la oscuridad: "Ven niños, Christkind ha llegado ".

 

Sin aliento, nos gustaría que nuestra luz de las velas procesión desde la sala de nuevo a la sala de estar, cantar las palabras del viejo villancico alemán, ya que fuimos: Ihr Kinderlein, Kommet, O Kommet doch todo! Zur Krippe su Kommet en Stall belenes .

Nos gustaría reunir en torno a mi padre, que ahora estaba arrodillado delante de la escena de la natividad. Queremos hacer todo lo posible para no estirar el cuello y mirar el oscuro árbol de Navidad o cualquier cosa que pudiera estar mintiendo debajo de ella. Cada niño colocado una figura de belén en la guardería, y el más joven Ponga al bebé en el pesebre.

 

A continuación, se rezó, villancicos fueron cantados en voz baja, familiares fallecidos fueron recordados, y el Padre habló de lo maravilloso que había sucedido hace mucho tiempo "a la medianoche en Belén en frío penetrante."

 

Todavía puedo ver el elenco de Belén bañado en una luz cálida, tranquila, que parece tan real para mí como si yo fuera un niño pastor mirando hacia abajo desde esa ladera sobre Belén. Puedo oír a mi padre ya mi madre voz baja mientras oraban y cantaban al mismo bebé real que los pastores y los ángeles habían adorado siglos atrás. Ese momento sagrado era como un ojo de buey en el tiempo, cuando viajaba de regreso a la ciudad de David en ese momento parecía no sólo posible para un niño, pero inminente.

 

Los Evas hace mucho tiempo de Navidad permanecen vivos en mi memoria, algunos treinta y cinco años más tarde. Y los regalos bajo el árbol? No me acuerdo de muchos de ellos. No había duda de lo que la Navidad se acerca, podemos sentirlo en lo más profundo de nuestras almas, lo pudimos ver en las lágrimas que se formaban en los ojos de nuestro padre, mientras oraba en voz alta, que se podía oír en la voz de nuestra madre mientras cantaba en voz baja - Noche de paz, noche de amor, todo está en calma.

La Navidad era por el bebé, María, José, los pastores, los ángeles y Belén. Era algo tan poderoso que incluso podría causar la voz de nuestro padre para el temblor en la oscuridad mientras explicaba que el bebé y lo que Él espera de nosotros.

Sabíamos que Christkind era real porque nuestro padre y su madre estaban de rodillas en el suelo ante el pesebre ... orando a Dios.

 

Momentos después, la magia de la Navidad, la fiesta, la familia católica celebración -se echó a la realidad tranquilidad del pesebre. El majestuoso árbol estaba iluminado, no había canto y el baile; cuencos de frutos secos y dulces, especialmente entregados por el Niño Jesús mismo, pareció surgir de la nada. Y allí, bajo el árbol fueron los dones, la segunda fase-a-pasado del ritual. Él había venido. Había traído pequeñas recompensas para los esfuerzos de Adviento. La familia estaba junta, unidos en el amor por los demás y un Rey Niño se apreciaba con todo nuestro corazón.

Usted debe entender, mis padres no tenían dinero. Y, sin embargo, de alguna manera, llegó la Navidad, año tras año, y fue digno de un rey! Eso era parte del milagro.

 

Pero esto fue sólo el comienzo. Los juguetes y cosas ricas para comer se reservaron para ser disfrutado por todos y cada uno de los doce días de Navidad. Ahora bien, el alma de la víspera de Navidad estaba a punto de celebrarse.

 

Los abrigos y sombreros, guantes y bufandas fueron el siguiente orden del día. La vieja camioneta estremeció en el aire nocturno frío como el Padre hizo girar la llave en el encendido. Nueve niños fueron cargados, y, momentos más tarde, los más pequeños se asomó a través de un vidrio esmerilado, con la esperanza de ver un atisbo de la estrella de Belén, en el camino a la misa de medianoche.

 

Sería el día de Navidad antes de que esta noche se acerca a su fin pacífico en una iglesia con poca luz llena con el aroma de las agujas de pino y cera de vela e incienso. Poco antes de las primeras luces del día de Navidad brilló en el Este, los niños somnolientos se arrastraría en camas frías como el contenido como un niño puede ser de este lado de la puerta del cielo. Y, por qué no! Cristo ha nacido!

 

Y así sigue ...

Los años han pasado tan rápido desde aquellos días de la infancia, que apenas puedo creer que los siete pequeños que procesan en mi sala de estar cada víspera de Navidad son mías, que mi querido padre ya no está con nosotros, y que el resto de nosotros han envejecido más de lo que queremos admitir. Pero, curiosamente, el Niño Jesús no ha cambiado y que no cambia. Siempre joven, siempre nuevo, Él es el mismo ahora como lo era entonces. Imaginación de mis hijos son tan cautivado por él ahora como la mía entonces. La vida sigue adelante, pero de alguna manera la Navidad es lo único que se mantiene igual.

 

Ni que decir tiene, su visita medianoche en Nochebuena es el punto culminante del año para mis hijos. ¿Por qué? Porque, como yo lo veo, esta antigua costumbre europea Navidad es profundamente católica. No hay nada de plástico plátano o falso tonterías-al respecto! Los niños no son ni enseñado a equiparar la Navidad con el consumismo perverso o puritanismo sin Dios. Se les enseña el misterio del nacimiento de Cristo y la importancia de la celebración de la Fiesta.

El Adviento es una parte esencial del proceso, así como la Misa del Gallo es su clímax.

Incluso ahora, a mis propios hijos, siguiendo los pasos de sus homólogos católicos poco del viejo mundo, se están negociando los actos cotidianos de bondad y virtud para pequeños pedazos de paja que están cuidadosamente escondido en un pesebre vacío. Por una noche antes Niño de Belén va a transformar su hogar y sus almas en un lugar apto para un rey. Por unos pocos momentos milagrosos, la vida se mantendrá inmóvil y la línea entre el mundo físico y el espiritual se convertirá en misericordiosamente oscurecida.

 

Y el presidente Barack Obama? ¿Quién es él!

Christkind crea en los niños un vínculo indisoluble entre la alegría de la Navidad, que celebra su nacimiento y de la fe católica en sí, que es su mejor regalo. En términos reales, la magia de la Navidad dos se convierten en uno, y la correcta celebración de los Días Santos plantas semillas de fe en el pequeño jardín de las almas de los niños como ellos gritan de alegría.

 

A medida que crecen, su fe en Christkind se transforma naturalmente en la creencia en la presencia real de Cristo en el Sacramento Bendito el verdadero significado de la Navidad.

 

No hay engaño en el Christkind costumbre, porque, en realidad, no hay engaño en el Christkind . Él viene a la tierra el día de Nochebuena, Su providencia proporciona todo lo que necesitamos en esta vida, y Él existe con tanta seguridad como lo hacemos. Nació, Él tiene una madre a quien todos conocemos y amamos, y Él viene a nosotros muchas veces en la Misa Misa, Cristo viene a nosotros en Navidad.

El hombre ha caído alguna vez tenía más razón de fiesta o banquete que esto? Adviento ya está aquí. Cristo viene pronto.

 

Viva Cristo Rey!

 

Fuente: http://remnantnewspaper.com

Traducción: Traductor de Google.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Cañizares: “Los abusos litúrgicos abundan”

 

 

 

Cañizares: «Los abusos litúrgicos abundan; debemos redescubrir el Vaticano II»
El cardenal Prefecto del Culto Divino presenta la reorganización del dicasterio y el nuevo departamento para la música y el arte: «Las Iglesias no son simplemente lugares de reunión, sino lugares del encuentro con el misterio de Dios»


La Congregación ha tenido una reorganización y hay un nuevo ente dedicado a la arquitectura y a la música sacra. ¿Puede explicar por qué y cuáles son las funciones de este nuevo departamento?
En efecto, en la Congregación para el Culto Divino, a partir del primero de diciembre, se ha constituido un nuevo “ufficio”, esto es, un nuevo departamento dedicado al arte y a la música sagrada al servicio de la Liturgia, con el que se pretende impulsar cuanto se dice a este respecto en los capítulos 6 y 7 de la Constitución “Sacrosantum Concilium”, del Concilio Vaticano II. Es algo que era muy necesario para poder responder de la mejor manera posible y adecuada a las exigencias que, en este doble campo, tiene la liturgia. No cualquier expresión musical ni artística responden a la naturaleza de la liturgia, que tiene sus propias leyes que hay que salvaguardar. Si hoy debemos profundizar en la renovación litúrgica querida por el Vaticano II y potenciar la belleza que en sí misma es y ha de tener la liturgia, un aspecto fundamental para ello es la música y el arte. Que la Congregación para el Culto fomente el arte y la música para la liturgia, ofrezca criterios y orientaciones para este fin en conformidad con las enseñanzas abundantes y con la riquísima tradición de la Iglesia, favorezca relaciones con músicos, arquitectos, pintores, orfebres, etc. Es muy importante; y esto requiere una atención específica y concreta. Por eso y para eso se ha creado este “ufficio” o departamento.


En los últimos 50 años hemos asistido a la construcción, en todo el mundo, de Iglesias que parecen garages, bloques de cemento y demás monstruos. ¿Cuáles son las características que debería tener, según su opinión, una Iglesia católica?
El Catecismo de la Iglesia católica lo expresa de una manera muy clara y sencilla. Este Catecismo presenta la Iglesia-edificio en dos números. En uno dice que las Iglesias «no son simples lugares de reunión, sino que significan y manifiestan a la Iglesia que vive en ese lugar, morada de Dios con los hombres reconciliados y unidos en Cristo». Se entiende que el objetivo más profundo de la existencia de un edificio sagrado, no sea simplemente el hacer posible la reunión de los fieles. Esto es mucho, pero es poco. En realidad, la Iglesia es el lugar del encuentro con el Hijo de Dios vivo, y así es el lugar del encuentro entre nosotros. El Catecismo añade que en la «casa de oración se celebra y se reserva la Eucaristía, se reúnen los fieles y se venera, se adora, para ayuda y consuelo de los fieles, la presencia del Hijo de Dios, nuestro Salvador, ofrecido por nosotros en el altar del sacrificio. Esta “casa de oración” debe ser hermosa y apropiada para la oración, para la adoración y para las celebraciones sagradas. En esta “casa de Dios”, la verdad y la armonía de los signos que la constituyen deben manifestar a Cristo que está presente en este lugar». En fidelidad a estos criterios elementales habrían de ser edificadas las nuevas Iglesias, como se ha hecho en la larga y riquísima tradición de la Iglesia, y así tenemos esas muestras tan extraordinarias de arte. En este siglo, por citar a una Iglesia emblemática que los tiene muy en cuenta, me remito a la Basílica de la Sagrada Familia, de Antonio Gaudí, en Barcelona.


¿Cómo definiría el estado de la música y del canto para la liturgia?
Es preciso reconocer que, a pesar de algunos esfuerzos loables y bien logrados, la música y el canto en la liturgia necesitan una renovación y un nuevo impulso. No olvidemos que la gran renovación litúrgica de San Pío X vino impulsada y acompañada por la espléndida renovación del canto y de la música en la Liturgia llevada a cabo por él. No habrá hoy la urgente y necesarísima renovación si no emprendemos un trabajo serio y eficaz en la renovación de la música y del canto, que no es un aspecto para hacer más gratas las celebraciones, como adorno, sino un elemento de la misma celebración que nos sitúa ante el Misterio, ante la presencia de Dios mismo, que ha de corresponderse con aquello que acontece en la celebración litúrgica, esto es, que el «cielo se abre a la tierra».


Usted es el Prefecto del Culto Divino desde hace cuatro años. ¿Puede recordar brevemente el trabajo que ha llevado a cabo y explicar cuáles son los objetivos para el futuro inmediato?
Sí, se han cumplido en este mes de diciembre cuatro años de mi llegada a este Dicasterio. En ellos, siguiendo la labor rigurosa y muy valiosa de mis antecesores, no he pretendido otra cosa que impulsar la renovación litúrgica del Vaticano II y ese será mi objetivo en el nuevo año. A este fin, además de la necesaria reorganización y nuevo Reglamento del Dicasterio que lleva su complejidad, se está trabajando en ofrecer «orientaciones y directrices para la formación litúrgica» de sacerdotes, de aspirantes al sacerdocio, de personas consagradas, de colaboradores parroquiales en las celebraciones litúrgicas, de fieles cristianos en general, que ayuden a conocer más y asimilar mejor las enseñanzas sobre la liturgia del Vaticano II, en continuidad con la rica Tradición eclesial. Se está preparando también un instrumento, un subsidio, para ayudar a celebrar bien y a participar adecuadamente en la Eucaristía. Se están revisando las «introducciones a los distintos rituales para los sacramentos»: está muy avanzado el que se refiere al sacramento de la penitencia; se está trabajando en la introducción a los sacramentos de iniciación y lo que se refiere a la iniciación cristiana en sí y a la renovación de la pastoral de iniciación; espero que en pocos meses esté la nueva introducción al Ritual para el culto eucarístico fuera de la Misa, particularmente de la adoración eucarística; igualmente está avanzando cuanto se refiere a la actuación del Ritual de Exequias y su introducción. Continúan los trabajos para un quinto volumen de la Liturgia de las Horas. Espero que en unos meses se finalice el borrador del Directorio para la Homilía y se termine un volumen con sugerencias para las homilías para los tres ciclos litúrgicos siguiendo el Catecismo de la Iglesia Católica. No puedo dejar de mencionar lo que ya se está haciendo en el nuevo departamento de «arte y música para la liturgia»: entre otras cosas, preparación de los directorios correspondientes para la música y el arte, en los que ya se está trabajando. Además de otros trabajos en proyecto, y de los encuentros continentales con responsables de la liturgia de las diferentes Conferencias Episcopales, hay que mencionar también la preparación del Simposio Internacional que en febrero de 2014 se realizará sobre la Constitución conciliar sobre la liturgia “Sacrosanctum Concilium”, que esperamos tenga una significativa resonancia.


¿Y la corrección de abusos litúrgicos?
Un asunto que también merece mencionar entre las atenciones de la Congregación es el de las “Visitas ad Limina” de los Obispos, que son de gran interés para difundir los principios para la profundización en la renovación litúrgica querida por el Vaticano II, sin descuidar la ayuda en la corrección de algunos abusos litúrgicos como puesta en práctica de aquella importante Instrucción de la Congregación para el Culto Divino y de la de Doctrina de la Fe, “Redemptoris Sacramentum”, escrita para corregir abusos y ayudar a celebrar y participar bien la liturgia. Todo contribuirá al objetivo principal de que la liturgia ocupe el lugar central que le corresponde en la vida de la Iglesia. Espero que el 2013 sea un año importante en este campo. Me contentaría, sobre todo, con que este Año de la Fe en que nos encontramos se revalorice y revitalice la Eucaristía Dominical, que recuperemos el Domingo y se participe más y mejor en el sacramento de la Penitencia. No obstante la Congregación seguirá adelante con los trabajos que he enumerado.


Según su opinión, ¿cuál es el estado de la liturgia católica en el mundo? ¿Es cosa del pasado la estación de los abusos?
Estoy hablando de profundizar en la renovación litúrgica querida por el Vaticano II, señal clara del estado en que se encuentra la liturgia católica en el mundo. No atraviesa su mejor momento. Claramente necesita revitalizarse, reavivar el verdadero y sentido sentido de la liturgia en la vida cristiana y en la vida de la Iglesia. Se ha hecho mucho, sin duda, pero resulta insuficiente y se necesita hacer más, sobre todo en la línea de que las enseñanzas del Vaticano II entren en la conciencia de cuantos formamos la Iglesia para que, en verdad, la liturgia sea centro de la Iglesia, se a fuente y culmen de la vida cristiana. Desgraciadamente, además de una cierta rutinización de la liturgia y la superficialidad o exterioridad de errores en la fe, a la par que conduce a una desfiguración de esa fe; poner el máximo empeño en corregir abusos es trabajar a favor de la fe; siempre, pero sobre todo este Año de la Fe, todos tenemos una gran responsabilidad en este tema, particularmente los Obispos.


¿Cómo van las traducciones del nuevo Misal a las diferentes lenguas?
Las traducciones en lengua vulgar del Misal van a buen ritmo. Como es sabido, se aprobó ya la traducción en lengua inglesa para todos los países anglófonos. Ha llegado la traducción italiana y se está trabajando en su revisión: espero que no tarde mucho su aprobación. También han llegado dos traducciones en lengua española, la de la Conferencia Episcopal de México y la de la Conferencia Episcopal de España; espero igualmente que no se tarde mucho en su aprobación. Esperamos que lleguen la de los países de lengua alemana, francesa, portuguesa tanto para Brasil como para Portugal y el resto de los países de lengua portuguesa. Con todos ellos, la Congregación está en relación muy directa y colabora estrechamente.


¿Cambiará también en Italia la fórmula de la consagración, pasando de “por todos” a “por muchos”?
Después de la Carta del Santo Padre sobre este tema, tan razonada y convincente, no creo que cambien las cosas: será “por muchos”. Las palabras de la consagración en la Santa Misa dependen directamente de la aprobación del Papa.


¿La constitución conciliar “Sacrosanctum Concilium” sigue vigente? ¿Ha sido aplicada?
La Constitución “Sacrosanctum Concilium” es de una actualidad total y de una riqueza admirable de contenido. Si bien es cierto que lo más visible de la renovación conciliar aparece en la reforma litúrgica, también es cierto que la verdad de la liturgia y las enseñanzas sobre el sentido y espíritu de la liturgia conforme a “Sacrosanctum Concilium” no han entrado suficientemente, no han calado con la profundidad requerida en la mente y en la vida del Pueblo de Dios. Necesitamos, por ello, ahondar más en ella y habrá un nuevo resurgir en la Iglesia, un vigor evangelizador nuevo, una renovación grande de la Iglesia. No está en cambiar las formas, sino entrar, para vivirla, en la interioridad de la sagrada liturgia. Por eso, personalmente, no hablo de “reforma”, sino de profundización en la renovación litúrgica querida por el Vaticano II.

 

Andrea Tornielli
Ciudad del Vaticano

Bello discurso del Papa sobre Dios en esta Navidad

 

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"Las exigencias de la Verdad"

 

Este 14 de diciembre, Benedicto XVI recibió en la Sala Clementina del Vaticano a 440 fieles provenientes de Pescopennataro, Isernia, en el Molise, la localidad italiana que este año donó el árbol de Navidad que adorna la Plaza de San Pedro.
En el discurso que les dirigió y tras agradecer por el árbol de Navidad donado este año Benedicto XVI recordó que con la entrega oficial y el encendido de las luces que lo adornan, este árbol permanece junto al nacimiento que se está colocando también -y como es una tradición - en la Plaza de San Pedro.

El Auspicio del Papa en este encuentro fue el de que todos los participantes provenientes de la región Molise, puedan transcurrir con serena intensidad la Navidad del Señor. “El, según el célebre oráculo del profeta Isaías, apareció como una gran luz para “El pueblo que andaba a oscuras” (cfr Is 9,1).

Dios se hizo hombre y vino entre nosotros para disipar las tinieblas del error y del pecado, llevando a la humanidad su luz divina. Esta luz altísima, de la que el árbol navideño es signo y reclamo, no solo no ha sufrido una bajada de tensión con el pasar de los siglos y de los milenios, sino que sigue resplandeciendo sobre de nosotros iluminando a cada hombre que viene al mundo, especialmente cuando debemos atravesar momentos de incerteza y de dificultad.
Hacia el final de su discurso una vez más el Sucesor de Pedro quiso recordar lo que hemos constatado sucede cuando en las varias épocas de la historia se ha tratado de apagar la luz de Dios.

Cuando en las varias épocas se ha tentado de apagar la luz de Dios, para encender reflejos ilusorios y engañosos, se han abierto las estaciones marcadas por trágicas violencias sobre el hombre. Esto sucede porque cuando se trata de cancelar el nombre de Dios de las páginas de la historia, el resultado es que se trazan renglones torcidos donde también las palabra más bellas y nobles pierden su verdadero significado.

El Papa añadió que se trata de términos como “libertad”, “bien común”, “justicia”: que se ven privados del enraizamiento en Dios y en su amor; en el Dios que ha mostrado su rostro en Jesucristo. Estas realidades -puntualizó- permanecen muchas veces a merced de los intereses humanos, perdiendo el contacto con las exigencias de verdad y de civil responsabilidad.

El Papa destacó a los presentes que el árbol navideño que han donado corresponde también al Árbol del Año de la fe, por este motivo expresó su vivo deseo de que el Señor recompense a todos por este don reforzando la fe en sus comunidades. El Papa hizo este auspicio pidiendo también la intercesión de la Virgen María, Ella, dijo, que fue la primera que acogió y siguió al Verbo de Dios hecho hombre.

 

Visto en PCI

sábado, 22 de diciembre de 2012

El Papa decreta la beatificación del cura Brochero

 

 

curabrochero

 

 

Entre los decretos firmados ayer por Benedicto XVI, figura el del milagro atribuído al venerable José Gabriel del Rosario Brochero, sacerdote argentino que vivió entre 1840 y 1914. Con ello, se abre la vía a la beatificación, que se espera tenga lugar hacia fines de 2013. El proceso de canonización del conocido popularmente como «cura Brochero» se inició en la década de los 60 del siglo XX.

La certeza de la beatificación quedó sellada despues que una junta médica convocada por el Vaticano llegara a la conclusión que la recuperación de un niño, tras un accidente de tráfico, excedió la explicación científica. «Siete médicos dijeron que la curación del nene fue milagrosa», explicó en una entrevista monseñor Santiago Olivera, obispo de Cruz del Eje y delegado episcopal para las Causas de los Santos en la Argentina.

Tras conocer el informe de los profesionales de la salud, los teólogos de la Santa Sede votaron en forma positiva, sin elevar objeción al presunto milagro. Así, la Congregación de las Causas de los Santos entregó meses atrás su veredicto al Papa, a la espera de la firma del decreto de beatificación.

Para informarse de todo lo relacionado con el próximo beato, visitar http://curabrochero.org.ar/

 

Zenit/InfoCatólica

viernes, 21 de diciembre de 2012

23 de Diciembre: 4° Domingo de Adviento


CUARTO DOMINGO 
DE ADVIENTO 
ESTACIÓN EN LOS DOCE SANTOS APÓSTOLES
I clase - Ornamentos morados

   La misa del 4° Domingo de Adviento, como toda la liturgia de este tiempo, tiende a disponernos al doble advenimiento de Cristo, advenimiento de misericordia en Navidad, y de justicia al fin de los siglos. El Introito, Evangelio, Ofertorio y Comunión se refieren al primero, la Epístola al segundo, la oración, Gradual y Aleluya conciernen tanto al uno como al otro.
   En esta misa se encuentran también las tres grandes figuras que preocupan a la Iglesia durante el Adviento, que son: Isaías, el Bautista y la Virgen María. El profeta Isaías vaticina de San Juan Bautista diciendo que él es “la voz del que clama en el desierto: Preparad los caminos del Señor”(Ev.). Juan decía a los que en torno suyo se agolpaban para ser por él bautizados: ¡Casta de víboras! ¿quién os ha enseñado a huir de la ira venidera? 
   Pues bien, esta ira que ha de venir es el castigo final que el pecador no podrá eludir, a menos que ahora recurra a los gemidos de la penitencia. El amigo del Esposo nos amonesta a que hagamos frutos, y frutos dignos de penitencia. Estas palabras son un llamamiento a la conciencia de cada cual, invitándole a ganarse por medio de la penitencia un tesoro de obras buenas, tanto más cuanto mayores fueren los daños causados por el pecado (3° Noct.). Dios nos dice por medio del Profeta Isaías: “Yo guiaré a los ciegos por el camino que no conocen, y convertiré delante de ellos las tinieblas en luz, y no los abandonaré jamás”. El Apóstol San Juan nos explica de que manera se ha cumplido este misterio cuando dice: “ Sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado inteligencia para que conozcamos al verdadero Dios, y estemos en su verdadero Hijo” (2° Noct.). Merced al amor entrañable que Dios nos ha demostrado, envió a la tierra a su único Hijo, nacido de la virgen María. De ahí que en la comunión nos recuerda la Iglesia la profecía de Isaías: “He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz al Emmanuel”. Y en el Ofertorio engarza en un solo saludo las palabras que el Arcángel e Isabel dirigieron a María. Escribe San Gregorio: “Gabriel, que significa la fortaleza de Dios, es enviado a la virgen, porque venía a anunciar al Mesías, el cual quiso aparecer en al humillación y en la bajeza, para domar a todas las potestades aéreas. Por eso convenía que fuese Gabriel, la fortaleza de Dios, quien anunciase al que venía como Señor de las virtudes, al todopoderoso, al invencible en las batallas, para derrocar a todos los poderes del aire” (Serm. 35). La oración alude precisamente a esta gran fortaleza del Señor, la cual ya se manifiesta ya en su primer advenimiento; pues Jesús venció al demonio estando revestido de su débil y mortal humanidad. Háblanos también de la manifestación de su “inmenso poderío, que habrá de realizarse cuando por segunda vez viniere como Juez supremo, con todo el esplendor de su divina majestad, a dar a cada cual según sus obras (Ep.).
   Al pensar que de una manera o de otra Jesús esta siempre cerca de nosotros, digámosle con la Iglesia: ¡Ven, Señor, y no tardes!
   El párroco celebra hoy la misa por sus feligreses.
 

 

Antiphona ad Introitum. Is. 45, 8.   Roráte, cæli, désuper, et nubes pluant justum: aperiátur terra, et gérminet Salvatórem. Ps. 18, 2. Cæli enárrant glóriam Dei: et ópera mánuum ejus annúntiat firmaméntum.
   V. Glória Patri.
 
Antífona de Entrada.
Cielos, enviad rocío desde arriba y lluevan las nubes al Justo: ábrase la tierra, brote al Salvador. Ps. Los cielos cantan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la grandeza de las obras de sus manos.
V. Gloria al Padre.

  Durante el Adviento, en las misas del tiempo, no se dice el GLORIA IN EXCELSIS.

 

Oratio
Excita, quǽsumus, Dómine, poténtiam tuam, et veni: et magna nobis virtúte succúrre; ut per auxílium grátiæ tuæ, quod nostra peccáta præpédinut, indulgéntia tuæ propitiatiónis accéleret: Qui vivis et regnas.
   R. Amen
Oración
Despierta tu poder, Señor, y vén, te lo rogamos; y socórrenos con tu gran fuerza, de suerte que tu indulgencia, siempre propicia, nos conceda prontamente, por el auxilio de tu gracia, los bienes que nuestros pecados alejan. Tu que vives y reinas en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos. 
   R. Amén.  

No se dice ninguna otra oración.    

Epístola

   La Iglesia ensalza, por boca de San Pablo, la dignidad sacerdotal, inculca a los ministros sagrados sus obligaciones y disuade a los fieles de juzgarlos con ligereza, remitiéndolo todo al juicio de Dios.

Lectio Epístolæ beáti Páuli Apóstoli ad Corínthios.
I Cor. 4, 1-5
Fratres: Sic nos exístimet homo ut minístros Christi, et dispensatóres mysteriórum Dei. Hic jam quǽritur inter dispensatóres, ut fidélis quis inveniátur. Mihi autem pro mínimo est, ut a vobis júdicer aut ab humáno die: sed neque meípsum júdico. Nihil enim mihi cónscius sum: sed non in hoc justificátus sum: qui autem júdicat me, Dóminus est. Itaque nolíte ante tempus judicáre, quoadúsque véniat Dóminus: qui et illuminábit abscóndita tenebrárum, et manifestábit consília córdium: et tunc laus erit unicuíque a Deo.
 
 
 
Lección de la Epístola del Apóstol Pablo a los Corintios.
Hermanos: A nosotros, pues, nos ha de considerar el hombre como unos ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios. Esto supuesto, entre los dispensadores lo que se quiere es, que sean hallados fieles a su ministerio. Por lo que a mí toca, muy poco me da el ser juzgado por vosotros, o en Cualquier juicio humano; pues ni aún yo me atrevo a júzgame a mí mismo. Porque si bien no me remuerde la conciencia de cosa alguna, no por eso me tengo por justificado: pues el que me juzga es el Señor. Por tanto, no juzguéis antes de tiempo, suspended el juicio hasta tanto venga el Señor, el cual sacará a plena luz lo que está en los escondrijos de las tinieblas y descubrirá en aquel día las intenciones de los corazones; y entonces cada cual será de Dios alabado.
Graduale. Ps. 144, 18 et 21. Prope est Dóminus ómnibus invocántibus eum: ómnibus, qui ínvocant eum in veritáte. V. Laudem Dómini loquétur os meum: et benedícat omnis caro nomen sanctum ejus.
  Allelúia, allelúia. V. Veni, Dómine, et noli tardáre: reláxa facínora plebis tuæ Israël. Allelúia.
Gradual.  El Señor está cerca de todos los que le invocan; de todos los que le imploran de verdad. V. Cantará mi boca las alabanzas del Señor: bendigan todos los mortales su santo nombre.
  Aleluya, aleluya. V. Ven, Señor, no tardes, perdona los pecados de tu pueblo Israel. Aleluya.

  En las ferias de Adviento, es decir, cuando en un día de semana se dice la misa del Domingo, se omite el Aleluya y el versículo.

Evangelio

   El Precursor nos exhorta a preparar la venida del Señor, obrando con rectitud y con humildad y quitando del corazón todo obstáculo, el mayor y más tenaz de los cuales es el pecado.

U Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam
Luc. 3, 1-6.
Anno quintodécimo impérii Tibérii Cǽsaris, procuránte Póntio Piláto Judǽam, tetrárcha autem Galilǽæ Heróde, Philíppo autem fratre ejus tetrárcha Iturǽæ et Trachonítidis regiónis, et Lysánia Abilínæ tetrárcha, sub princípibus sacerdótum Anna et Cáipha: factum est verbum Dómini super Joánnem, Zacharíæ fílium, in desérto. Et venit in omnem regiónem Jordánis, prǽdicans baptísmum pœniténtiæ in remissiónem peccatórum, sicut scriptum est in libro sermónum Isaíæ prophétæ: Vox clamántis in desérto: Paráte viam Dómini: rectas fácite sémitas ejus: omnis vallis implébitur: et omnis mons et collis humiliábitur: et erunt prava in dirécta, et áspera in vias planas: et vidébit omnis caro salutáre Dei.
   Credo.
U Continuación del Santo Evangelio según San Lucas.
El año decimoquinto(1) del imperio de Tiberio César, gobernando Poncio Pilatos la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Judea y de la provincia de Traconítide, y Lisanías tetrarca de Abilina; hallándose de sumos sacerdotes Anás y Caifás, el Señor hizo entender su palabra a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto(2). El cual obedeciendo al instante vino por toda la ribera del Jordán, predicando un bautismo de penitencia para la remisión de los pecados: como está escrito en el libro de los vaticinios del profeta Isaías: Se oirá la voz de uno que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas: todo va1le será terraplenado, todo monte y cerro, allanado, los caminos torcidos serán enderezados y los escabrosos igualados. Y verán todos los hombres al Salvador de Dios.
 
Credo.

 

Antiphona ad Offertorium.  Luc. 1, 28.   Ave, María, grátia piena; Dóminus tecum: benedícta tu in muliéribus, et benedíctus fructus ventris tui.   
Antífona del Ofertorio.
Dios te salve, María, llena eres de gracia: el Señor es contigo. bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre(3).

 

Secreta
Sacrifíciis præséntibus, quǽsumus, Dómine, placátus inténde: ut et devotióni nostræ profíciant et salúti. Per Dóminum. 
Secreta
Te suplicamos, Señor, mires propicio a los presentes sacrificios; para que aprovechen a nuestra devoción y salud. Por nuestro Señor Jesucristo.

  Prefacio de la Santísima Trinidad
(Durante la semana, Prefacio común)

Vere dignum et justum est,
aequum et salutáre, nos tibi
semper et ubíque grátias ágere:
Dómine, sancte Pater, omnípotens aetérne Deus: Qui cum unigénito Fílio tuo et Spíritu Sancto unus es Deus, unus es Dóminus: non in uníus singularitáte persónae, sed in uníus Trinitáte substántiae. Quod enim de tua glória, revelánte te, crédimus, hoc de Fílio tuo, hoc de Spíritu Sancto sine differéntia discretiónis sentímus. Ut in confessióne verae sempiternaéque Deitátis, et in persónis propríetas, et in esséntia únitas, et in majestáte adorétur aequálitas. Quam laudant Ángeli atque Archángeli, Chérubim quoque ac Séraphim: qui non cessant clamáre quotídie, una voce dicéntes:
   Sanctus, Sanctus, Sanctus...
Verdaderamente es digno y justo, equitativo y saludable, que te demos gracias siempre y en todo lugar: Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Quien, con tu Hijo unigénito y el Espíritu Santo, eres un solo Dios, eres un solo Señor: no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia. Por lo cual, cuanto nos has revelado de tu gloria, lo creemos también de tu Hijo y del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción. De modo que, al reconocer una sola verdadera y eterna Divinidad, sea también adorada la propiedad en las personas, la unidad en la esencia y la igualdad en la majestad. A la cual alaban los Ángeles y los Arcángeles, los Querubines y los Serafines, que no cesan de cantar diariamente, diciendo a una voz:
Santo, Santo, Santo, etc.

 

Antiphona ad Communionem. Is. 7, 14. Ecce virgo concípiet et páriet fílium: et vocábitur nomen ejus Emmánuel. 
Antífona de Comunión.
He aquí que una Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y su nombre será Emmanuel(4).

 

Postcommunio
Sumptis munéribus, quǽsumus, Dómine: ut cum frequentatióne mystérii, crescat nostræ salútis efféctus. Per Dóminum.
Postcomunión.
Recibidos estos dones, te suplicamos, Señor, que con el frecuente uso de este Misterio, crezca en nosotros el fruto de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 


  • (1) El Cristianismo está muy lejos de ser una especulación teosófica, que brota de las necesidades íntimas de la conciencia y de las cuales el alma  no puede darse cuenta cabal; es una revelación de fe y un hecho histórico que se impone a la razón humana. Como hecho histórico, el cristianismo se presenta al mundo con todas las garantías exigidas por la crítica histórica más concienzuda: documentos auténticos y verídicos, milagros cuidadosamente verificados, doctrina divinamente superior a cualquiera otra sabiduría humana. He aquí la razón por la cual San Lucas comienza la narración de este Evangelio por la cronología de los Soberanos que regían a la sazón los destinos de Palestina. (Card. Schuster).
  • (2) En el desierto, es decir, en el silencio y recogimiento, no en el bullicio y agitación de los negocios y desvaríos del mundo es donde hace Dios oír su palabra.
  • (3) En este Ofertorio es donde se encuentra por primera vez la fórmula de la primera parte del “Ave María”, tal como se usó en toda la Edad Media. La segunda parte: “Santa María”, etc., brotó del corazón de los cristianos.
  • (4) Emmanuel significa: “Dios con nosotros”, es decir, Dios viviendo entre los hombres.