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domingo, 8 de enero de 2012

Misa Tridentina en Mar del Plata

Durante los Domingos 8, 15, 22 y 29 de Enero se rezara la Santa Misa de Siempre o Tridentina, en la Capilla Stella Maris, base Naval de Mar del Plata, la misma se rezara a partir de las 11 hs todos los Domingos. Reza la Santa Misa el Capellán de la Base, Pater Jorge Rotella.


A la Capilla Stella Maris de la Base Naval si van en Colectivo los deja desde el Cento o desde Punta Mogotes o el Faro el Colectivo 221. Que va todo por la costa y los deja en la puerta de entrada de la Base Naval, donde se divisa la Capilla.

Consistorio: bertonianos a la carga

En la lista de los nuevos cardenales, muchos curiales y muchos italianos. Ningún birrete rojo ni para los africanos ni para los latinoamericanos

Nuevos cardenales

Muchas previsiones han sido confirmadas ante lo que se presenta como un consistorio muy curial, muy italiano y, sobre todo, muy bertoniano. En la lista de los nuevos purpurados que recibirán el anillo el próximo 18 de febrero (22 en total; 18 de los cuales con menos de ochenta años y, por ende, con derecho a voto en caso de cónclave: con respecto al límite de 120 que estableció Pablo VI hay tres más, pero en los próximos meses llegarán los ajustes) encontramos a diez curiales, muchos de ellos italianos.  Para permitir que todos estos responsables de dicasterios vaticanos fueran elevados a la dignidad cardenalicia se aplicó la norma “no escrita” (pero que se aplica de vez en cuando con algunas excepciones) de no conceder el nombramiento a los arzobispos residenciales cuyo antecesor no haya cumplido los ochenta años, es decir que pueda votar todavía en caso de cónclave.

El único residencial italiano incluido en la lista es el arzobispo de Florencia Giuseppe Betori, que quedó fuera durante el consistorio de 2010 y cuyo antecesor en la cátedra de la capital toscana, Ennio Antonelli, tiene menos de ochenta años, pero ha sido llamado a la Curia para ocupar el puesto de presidente del Pontificio Consejo para la Familia. En cambio, la norma excluyó al arzobispo de Turín, Cesare Nosiglia, nombrado en octubre de 2010.

El Papa elevó a cardenales a dos presidentes de Pontificios Consejos: Antonio Maria Vegliò (Migrantes) y Francesco Coccopalmerio (Textos Legislativos): ambos con más de setenta años, ambos a la espera desde hace muchos consistorios.

Muchos de los nuevos cardenales son my cercanos al cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone. Domenico Calcagno (Apsa) y Giuseppe Versaldi (Asuntos económicos) han colaborado con él para resolver algunos problemas financieros desde cuando Bertone era el arzobispo de Vercelli. Coccopalmeiro es un canonista también cercano a Bertone. De la misma forma, considerados cercanos al círculo de Bertone el presidente del Gobernatorado Giuseppe Bertello y el arcipreste de Santa María la Mayor Santos Abril y Castelló.

Cinco de los nuevos purpurados provienen de las filas de la diplomacia pontificia. Destaca la ausencia de nuevos purpurados africanos (el Continente negro, que recibió la visita de Benedicto XVI en noviembre, no obtuvo ningún birrete), así como la ausencia de los medio orientales. También es de notar la ausencia de nuevos purpurados entre los arzobispos de las diócesis latinoamericanas: en el “continente de la esperanza” viven más de la mitad de todos los católicos del mundo. Dos anillos, en cambio, llegarán a los asiáticos, con el nombramiento del obispo de Hong Kong y del arzobispo mayor de los Sirio-malabareses. Una personalidad importante entre los que se encuentran en la lista es la del arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, uno de los dos nuevos cardenales de los Estados Unidos (el otro es el Gran Maestro de la Orden del Santo Sepulcro). 

Entre los que tienen más de ochenta años, destaca el nombre de Julien Ries, el padre de la antropología, cuya vastísima producción científica es muy estimada en el mundo académico laico.

 

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Fuente: Vatican Insider

Iglesia y masonería: una larga historia de incompatibilidades

Monseñor Negri analiza la relaciones entre las dos instituciones a través de la lectura del fenómeno de los "constructores libres" realizada por el magisterio de los Papas

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Túnica y compás. El nudo de las relaciones entre el cristianismo y la masonería es auténticamente "ecuménico". De hecho, la Iglesia católica no es la única confesión que tiene problemas seculares con los "constructores libres". También las otras confesiones, hasta el punto que en el 2003 el arzobispo de Canterbury y primado de Inglaterra, Rowan Williams, nada más convertirse en jefe espiritual de los Anglicanos, se vio obligado a pedir disculpas a los 330.000 masones de Reino Unido por haber declarado que sus convicciones son incompatibles con el ser cristianos y haber afirmado que él mismo les había dejado excluidos de los puestos de responsabilidad en su diócesis. Y fue tal la magnitud de la protesta de la masonería británica que el primado Rowan Williams escribió a Robert Morrow, el Gran Secretario de la Gran Logia Unida de Inglaterra, intentando aplacar la polémica desencadenada por su declaración de incompatibilidad entre la masonería y cristianismo.

En su mensaje el arzobispo de Canterbury pedía disculpas por el "disgusto" provocado con sus palabras y revelaba que su padre "formaba parte de la Corporación". Los masones, muchos de los cuales son miembros de la Iglesia de Inglaterra, reaccionaron de manera animada ante el hecho de que el Primado reconociera sus dudas, temores y prejuicios a cerca de la compatibilidad entre masonería y cristianismo y protestaron por su admisión del hecho de que como obispohabía bloqueado el ascenso de masones a cargos importantes. Sus declaraciones críticas a propósito de la masonería están contenidas en una carta privada dada a conocer parcialmente por los medios de comunicación del Reino Unido precisamente mientras Downing Street confirmaba el nombramiento de Rowan Williams como jefe de la Iglesia de Inglaterra. Los posteriores intentos de sus colaboradores de atenuar el clamor dieron sólo lugar a nuevas polémicas. De hecho, un portavoz, afirmó que el arzobispo de Canterbury estaba preocupado por el componente ritual de la masonería, que estaba visto como "satánicamente inspirado".

En la Iglesia católica no sucede a menudo que un prelado hable públicamente de Masonería. Es todavía más sorprendente que lo haga un conocido representante de la jerarquía eclesiástica como monseñor Luigi Negri, obispo de San Remo-Montefeltro y presidente de la fundación internacional "Juan Pablo II" para el magisterio social de la Iglesia. En noviembre de 2007, al obispo de Comunión y Liberación, que fue estrecho colaborador de don Luigi Giussani, se le presentó la ocasión para manifestar su opinión con ocasión de un libro de la historiadora del "Risorgimento" Angela Pellicciari titulado "I Papi e la massoneria" (Los Papas y la masonería, N. del T.) , ediciones Ares, 2007; 320 páginas). En el prefacio del ensayo, en obispo Negri expresa su satisfacción por la elaboración de la introducción de "este significativo y útil trabajo" de Angela Pellicciari, definiendo su libro "una nueva interpretación extremadamente inteligente y documentada del magisterio de los papas en los últimos siglos sobre el problema, antiguo y actual al mismo tiempo, de la masonería y de su acción disgregadora de la Iglesia y de la cristiandad". Como base, subraya el prelado de Comunión y Liberación, se encuentran intervenciones que los sumos pontífices durante los últimos dos siglos y medio han realizado "al mismo paso del crecimiento, en la vida de la cultura y de la sociedad, del proyecto masónico y de los intentos de participar de modo hegemónico en las grandes revoluciones laicistas, comenzando por la francesa y concluyendo, ya ha quedado suficientemente claro, con la Revolución Rusa de 1917".

Lo que resalta monseñor Negri de este abundante magisterio es la profundidad de la interpretación que los papas han hecho del asunto de la masonería y de sus fundamentos últimos: antropológicos, metafísicos, culturales y éticos. Una interpretación que ha seguido, paso a paso, la evolución de la masonería yendo hasta el fondo de las premisas, muchas veces anticipando los resultados que, en el plano de la vida de la sociedad y de la relación con la Iglesia más tarde se han convertido en realidad. "Con una coherencia perfecta y según la lógica de la continuidad (la que el Papa Benedicto XVI llama hermenéutica de la evolución) se puede constatar de que modo la Iglesia no ha cedido, ni siquiera por un momento a ninguna tentación de concordia ni de inspiración de paz -subraya monseñor Negri-. La masonería es un enemigo de la Iglesia; nace con esta enemistad y su objetivo que es que esta enemistad se convierta en realidad con la destrucción de la Iglesia y la civilización cristiana y con la sustitución de la misma por una cultura y una sociedad sustancialmente ateísta, incluso cuando hace referencia al arquitecto del universo".

A juicio de monseñor Negri queda fuera de discusión que se trate de una referencia a un valor pensado y concebido en una mentalidad racionalista e ilustrada. Para hacer frente al problema sin resolver de la relaciones más o menos ocultas entre las jerarquías eclesiásticas y los "constructores libres" es necesario remontarse a la relación entre Iglesia y modernidad. "No es la Iglesia la que es antimoderna, es la modernidad la que es antieclesial- sostiene el obispo Negri-. La modernidad es antieclesial y el punto de ataque máximo a la eclesialidad está precisamente representado por la masonería que, como elemento secretamente connotado y dinámicamente lanzado a la creación de una civilización alternativa a esta que nace de la fe, representa, bajo mi punto de vista, el elemento radical de la modernidad".

En la masonería, de hecho, la modernidad expresa el máximo en cuanto a claridad e identidad, y según el obispo de Comunión y Liberación, también recoge el máximo del impacto cultural y social. La cuestión de la relaciones entre Iglesia y masonería hay que verla en el contexto, por ello, de las importantes vicisitudes de la Iglesia frente al proyecto laicista moderno, contemporáneo. "En la práctica, se trata de un contrapunto muy singular a la doctrina social de la Iglesia, en el sentido que este magisterio contra la masonería, de algún modo, ya es un indicador de temas fundamentales que más tarde la doctrina social de la Iglesia afrontará y desplegará por todos los aspectos que el proyecto laicista asumirá, en el curso de la fase moderna y contemporánea", puntualiza Negri, según el cual la masonería ha encontrado su fuerza ciertamente en su condición de secreta, en la capacidad de identificar y asimilar en sí liderazgos de hombres incondicionalmente obedientes a sus mandatos, además de en la habilidad que ha tenido para influir en estratos cada vez más amplios de la cultura y de la cúpula de la vida civil  e institucional. Es decir, la masonería ha representado estratégicamente un punto de ataque, no sólo a los principios, sino también a la mentalidad de aquellos que, abstractamente habrían tenido que alzarse como baluarte de estos principios tradicionales y que, en cambio, se han hecho totalmente funcionales al fenómeno erosivo de la tradición y revolucionario respecto a la misma. "También esta es una intuición que apoya el magisterio de los papas a propósito de la masonería -sostiene Negri-. Los papas concuerdan al indicar, incluso desde diferentes puntos de vista, que la masonería está conquistando lenta pero inexorablemente, incluso a aquellos que habrían tenido que defender toda la riqueza, la verdad y la belleza de la posición tradicional".

Además, "no sólo la masonería ha conquistado las vanguardias revolucionarias en Europa y en el mundo, sino que, sobre todo, ha condicionado de manera fuerte los regímenes que surgidos a partir de estas revoluciones de carácter masónico-liberales, han dado lugar a los grandes sistemas totalitarios". El obispo de Comunión y Liberación da voz a la fuerte convicción fuertemente arraigada entre las jerarquías eclesiásticas cuya orientación se caracteriza por una fuerte identidad, de que existe ciertamente una presencia muy grave e inquietante, ampliamente documentada, de muchos afiliados masones dentro de los grandes sistemas totalitarios, incluso con responsabilidades de primer plano". En el punto de mira de monseñor Negri y del brazo más tradicionalista del episcopado internacional está "toda una vulgata cuidadosamente difundida, incluso por algunas personalidades eclesiásticas, sobre el cambio de posición de la Iglesia respecto a la masonería" y aquellos que sostienen, incluso, que sería deseable la colaboración entre la Iglesia y la masonería ya que, en el fondo, tienen un campo de actuación en común, el de la beneficencia, las iniciativas solidarias que son evidentemente perseguidas con connotaciones diversas para confluir en un proyecto único: el bienestar de la humanidad. Monseñor Negri revela: "Personalmente he oído por boca de un altísimo representante de la Iglesia italiana afirmaciones similares que sin embargo no tienen ningún fundamento. Nadie que quiera afrontar seriamente la cuestión Iglesia-masonería puede detenerse en esta superficialidad que, aunque es intolerable para todos, es todavía más intolerable para los representantes de la comunidad eclesiástica".

 

GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Fuente: Vatican Insider

El Vaticano estrena nuevos anillos cardenalicios. Cambia el modelo de Juan Pablo II, ahora tendrán forma de cruz

 

El 18 de febrero, el Papa nombrará a 15 nuevos cardenales. Esta será la fecha en que se estrenen los nuevos anillos cardenalicios que ha ordenado el Vaticano y que han sido preparados por la los hermanos Savi, los orfebres de confianza de la Santa Sede.

Es una tradición que el Pontífice ofrezca a los nuevos "senadores de la Iglesia" un anillo. Hasta ahora, el Papa Ratzinger acostumbra regalar a los cardenales que nombra los anillos forjados con base en el modelo que se usaba durante el Pontificado de Juan Pablo II (un rectángulo de oro labrado, en el que resalta un crucifijo).

Sin embargo, según ha publicado Andrea Tornielli en Vatican Insider, han aprobado un nuevo modelo para los anillos cardenalicios, en forma de cruz, que será usado por primera vez en febrero de 2012: lo prepararon en la orfebrería eclesiástica de los hermanos Savi, que se encuentra en el Borgo Pío, y su coste total rondará los 1.500 euros. Los Savi colaboran desde hace tiempo con el ente que se ocupa de las celebraciones litúrgicas papales: fueron ellos, por ejemplo, los que llevaron a cabo la "férula" papal, la cruz que usa el Papa como bastón pastoral durante la misa.

El consistorio que se llevará a cabo en febrero, muy probablemente entre el 18 y el 19, será el cuarto para crear nuevos cardenales durante el Pontificado de Benedicto XVI. Será en esta ceremonia en la que veremos por primera vez a estos nuevos anillos cardenalicios.