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martes, 31 de enero de 2012

Un obispo asegura que «Obama acaba de decir a los católicos de EEUU: ¡A la mierda con vosotros!»

 

 

 

El Gobierno obligará a las instituciones católicas la cobertura de anticonceptivos, fármacos abortivos y esterilizaciones para sus trabajadores.

 

La administración Obama anunció el pasado 20 de enero que desde agosto de este año, en los Estados Unidos, todos los seguros médicos para los trabajadores de una institución o empresa deberán incluir de manera obligatoria la cobertura de anticonceptivos, de estirilizaciones y fármacos abortivos como la píldora post-coital.
Las instituciones de la Iglesia católica han recicibido una prórroga de un año para que encuentren una forma de hacer compatible la anunciada normativa con sus principios morales.
La Iglesia ha mostrado su rechazo a esta disposición que atenta contra la libertad religiosa y de conciencia, y que podría poner en peligro la existencia de instituciones católicas como hospitales, colegios, comedores sociales, etc., forzados a no asegurar a sus trabajadores.
Una de las reacciones más fuertes ha sido la del obispo de Pittsburgh, David Zubik, quien ha dicho en su carta titulada "Váyanse a la mierda" que la disposición es como "una bofetada en la cara" que dice "¡váyanse a la mierda!" (to hell with you!) a los católicos y a la libertad religiosa.
"Es realmente difícil creer que haya sucedido. Ha sido como una bofetada. El gobierno del presidente Obama acaba de decir a los católicos de los Estados Unidos, "¡A la mierda con vosotros!". No hay otra manera de explicarlo", escribe el prelado en su misiva publicada en la edición del 27 de enero del Pittsburgh Catholic.
Zubik spunta que "este es el ataque del Gobierno, por decreto, contra los derechos de todos: no solo de los católicos, no solo a la gente de todas las religiones. En ningún otro momento de la historia ha habido tal intrusión gubernamental en la libertad, no solo religiosa, sino que ha cruzado todo límite para con los ciudadanos".
"Kathleen Sebelius (Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos) y a través de ella, la administración Obama, le han dicho ‘¡váyanse a la mierda!’ a los fieles católicos de los Estados Unidos", denuncia el obispo.
El Prelado dijo además que la orden de la Secretaría de Salud trata al embarazo como si fuera una enfermedad y "obliga a todo empleador a subsidiar una ideología o pagar una penalidad mientras busca alternativas para la cobertura de salud". También ataca la reforma de salud al "ligarla de modo inextricable al celo de los burócratas pro-aborto".
Exenciones
El obispo explica asimismo que en la normativa se incluyó una supuesta "exención por motivos religiosos" pero "se formuló de manera tan restrictiva que, como señalaban sus detractores, ni siquiera Jesucristo y sus Apóstoles podrían beneficiarse de la exención".
Efectivamente, la exención sólo podría producirse si las instituciones católicas tienen únicamente a católicos como empleados; si el propósito principal de la institución o el servicio prestado sea la instrucción directa en la fe católica y, por último, si las únicas personas atendidas por la institución son aquellas que comparten los principios religiosos católicos. Sin embargo, el obispo ve imposible esto puesto que las instituciones benéficas de la Iglesia no hacen discriminación según la fe de cada persona.
Esta normativa le dice a los católicos "no solo que violen sus creencias, sino que paguen directamente por esa violación" así como que "subsidien la imposición de una cultura anticonceptiva y de aborto para toda persona en Estados Unidos".
La respuesta de Obama a la obra social de la Iglesia
El obispo Zubik recuerda que "los católicos han construido centros de salud que son reconocidos en todo el mundo por su cuidado compasivo para todos, independientemente de su credo, sus circunstancias económicas y, sin duda, su género".
Sin embargo la respuesta de la administración Obama ante esta actividad benéfica ha sido, a su juicio, ésta: "a la mierda con vosotros, fieles católicos de los Estados Unidos". "A la mierda con vuestras creencias religiosas, a la mierda con vuestra libertad religiosa, a la mierda con vuestra libertad de conciencia".
Ánimo  y presión
Al final de su carta, el obispo anima a los católicos a escribirle al presidente Obama, a la Secretaria Sebelius y a los senadores en el Congreso.
"Esta orden pueden cambiarse con presión en el Congreso. La única forma en la que la acción se dará es si tú y yo nos decidimos a hacerlo", señala el obispo.

 

Fuente: Religión en libertad

Confesión y devoción a María Santísima

 

San juan Bosco 01 (01)

 

 

San Juan Bosco fue un gran taumaturgo: Dios se ha dignado realizar por su intermedio una enorme cantidad de milagros. Tanto que se dijo de él: “Lo extraordinario es lo ordinario en la vida de este hombre”. Pero él exigía dos condiciones a quienes iban a beneficiarse con alguno de estos prodigios: la vida de gracia, mediante una buena confesión, y la devoción a María Santísima. Veamos un ejemplo entre tantos.
En julio de 1854 se presentaron en Turín los primeros casos de cólera. Don Bosco les dijo a sus jóvenes: “Vosotros estad tranquilos. Si cumplís lo que yo os digo, os libraréis del peligro. Ante todo, debéis vivir en gracia de Dios, llevar al cuello una medalla de la Santísima Virgen, que yo os bendeciré y regalaré a cada uno, y rezar cada día un padrenuestro, un avemaría y un gloria. Mañana haréis una buena confesión y comunión para que yo os pueda ofrecer a todos juntos a la Santísima Virgen, rogándole que os proteja y defienda como a hijos suyos queridísimos. La causa de todo es, sin duda, el pecado. Si todos vosotros os ponéis en gracia de Dios y no cometéis ningún pecado mortal, yo os aseguro que ninguno será atacado por el cólera; pero, si alguno se obstina en seguir siendo enemigo de Dios o, lo que es peor, lo ofendiera gravemente, a partir de este momento yo no podría garantizar lo mismo para él ni para ningún otro de la casa”.
A pesar de que el cólera hizo estragos entre los vecinos, ninguno de los alumnos del Oratorio fue atacado, ni siquiera los 44 jóvenes que durante aquellos meses atendieron por las casas a los enfermos.
Cuando terminó la peste, hizo una misa de agradecimiento y les dijo a todos: “Demos gracias a Dios, porque nos ha conservado la vida en medio de mil peligros de muerte. Sin embargo, para que nuestra acción de gracias sea agradable, unamos la promesa de consagrar a su servicio el resto de nuestros días, amándolo con todo nuestro corazón, practicando la religión como buenos cristianos, guardando los mandamientos de Dios y de la Iglesia y huyendo del pecado mortal, que es una enfermedad mucho peor que el cólera o la peste”. Dicho esto, entonó el Tedeum que los muchachos cantaron transportados de vivo reconocimiento y amor.
En una carta, escrita el 27 de julio de 1886, recordaba Don Bosco los medios para seguir protegiéndose del cólera: Invocar frecuentemente a la Virgen María, llevar siempre al cuello o consigo la medalla bendecida de María y recibir frecuentemente los sacramentos de la confesión y comunión.
Por eso podía decir convencido, al terminar la biografía de Domingo Savio: El medio más seguro para vivir felices cada día en medio de las aflicciones de la vida, es confesarse frecuentemente haciendo buenas confesiones.
En otro lugar, afirma: El católico, alejado de la confesión y abandonado a sí mismo, camina de abismo en abismo y cual débil planta sin protección, expuesta a la fuerza de los vientos, llega a los más deplorables excesos. Y repetía: Es siempre regla general que los mejores cristianos y más honestos hombres de la sociedad son aquellos que frecuentan la confesión.

 

Fuente: P. Ángel Peña, O.A.R, San Juan Bosco, confesor