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viernes, 17 de febrero de 2012

+ Ayuno y abstinencia +


Desde tiempo inmemorial es práctica en la Iglesia observar unos días de penitencia. No es objetivo de este artículo comentar la historia de la penitencia en la Iglesia, sino de explicar la disciplina vigente. La Iglesia quiere ser fiel al mandato del Señor, que indicó que “vendrán días en que les será arrebatado el esposo y entonces ayunarán” (Mt, 9, 15). Por eso ha establecido tiempos y días de penitencia que incluyen el ayuno y la abstinencia, obligatorios para toda la Iglesia de rito latino. Este es el sentido del canon 1429:
Canon 1249: Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen.
Se puede analizar la norma del ayuno y la abstinencia, desde un punto de vista jurídico canónico. No se pretende entrar en las cuestiones morales que surgen, ni menos aún en la resolución de los múltiples casos en que se pueden encontrar los fieles católicos en su vida ordinaria a la hora de guardar el ayuno o la abstinencia porque sería imposible agotar todas y cada una de las posibles situaciones. Pero se pueden dar unas ideas desde el punto de vista del dereho canónico.
Conviene indicar, antes de entrar en otras cuestiones, que la obligación de que se habla en este artículo es jurídica. Los fieles están obligados, desde el momento en que queda recogida en el Código de derecho canónico, por la fuerza de la norma. Vale por lo tanto esta consideración para hacer ver que, si bien muchas veces, el cumplimiento de la norma no supone sacrificio y penitencia, no por ello los fieles puede ingerir estos alimentos. El fiel al que no le cueste sacrificio abstenerse de carne, sigue teniendo la obligación de abstenerse: y entonces el valor de su acción será la de la obediencia a la norma de la Iglesia. No supone sacrificio la abstinencia de carne, pero tiene el mérito y el valor ejemplar de la obediencia a la ley y a la Iglesia.
La Iglesia establece unos tiempos de penitencia que incluyen el ayuno y la abstinencia. Pero se debe tener en cuenta que los fieles están obligados cada uno “a su modo”: las prácticas que se establecen no dispensan de la obligación moral de hacer penitencia, la cual es personal, y no se debería limitar a las pocas prácticas comunes a todos los católicos.
Estas son las prácticas de penitencia que indica el derecho canónico:
Canon 1251: Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Canon 1252: La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años. Cuiden sin embargo los pastores de almas y los padres de que también se formen en un auténtico espíritu de penitencia quienes, por no haber alcanzado la edad, no están obligados al ayuno o a la abstinencia.
Por lo tanto, existen las siguientes posibilidades según la edad:
Hasta los 14 años cumplidos: no hay obligación de guardar ayuno ni abstinencia.
Desde los 14 y hasta los 18 años (mayoría de edad canónica): Existe la obligación de guardar la abstinencia de carne o de otro alimento todos los viernes del año (de Cuaresma y del resto del año), salvo si coincide con solemnidad, y también el miércoles de Ceniza.
Desde los 18 hasta los 59 años cumplidos: existe la obligación de abstenerse de tomar carne u otro alimento los días indicados anteriormente, y también la de ayunar el miércoles de ceniza y el viernes santo.
Desde los 59 años de edad: desaparece la obligación de ayunar, pero subsiste la obligación de abstenerse de la carne u otro alimento.
No hay obligación de guardar abstinencia los días que coinciden con solemnidad. La solemnidad es un grado de las celebraciones litúrgicas. En el calendario universal de la Iglesia de rito latino, suele haber dos solemnidades que caen en Cuaresma: San José (19 de marzo) y la Anunciación del Señor (25 de marzo). Si un año uno de estos dos días cae en viernes, ese día no hay obligación de guardar la abstinencia de comer carne u otro alimento indicado por la Conferencia Episcopal. Puede haber otros días incluidos en los calendarios particulares que sean solemnidad, como las fiestas locales muy importantes. Se puede consultar en el Calendario Litúrgico que suelen editar las Conferencias Episcopales el grado litúrgico de una celebración. Si una persona particular tiene duda del grado litúrgico de una celebración local, se recomienda que se dirija a su parroquia.
Para comprobar el modo de vivir esta práctica, se recoge el Decreto de la Conferencia Episcopal Española de 21 de noviembre de 1986:
A tenor del canon 1250, son días penitenciales todos los viernes del año (a no ser que coincidan con una solemnidad) y todo el tiempo de Cuaresma. De acuerdo con esto:
1. Durante la Cuaresma, en la que el pueblo cristiano se prepara para celebrar la Pascua y renovar su propia participación en este misterio, se recomienda vivamente a todos los fieles cultivar el espíritu penitencial, no sólo interna e individualmente, sino también externa y socialmente, que puede expresarse en la mayor austeridad de vida, en las diversas prácticas que luego se indican a propósito de los viernes del año, en iniciativas de caridad y ayuda a los más necesitados, emprendidas como comunidad cristiana a través de las parroquias, de Cáritas o de otras instituciones similares.
2. El Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, y el Viernes Santo, memoria de la Pasión y Muerte de nuestro Señor Jesucristo, son días de ayuno y abstinencia. Los otros viernes de Cuaresma son también días de abstinencia, que consiste en no tomar carne, según antigua práctica del pueblo cristiano. Es además aconsejable y merecedor de alabanza que, para manifestar el espíritu de penitencia propio de la Cuaresma, se priven los fieles de gastos superfluos tales como manjares o bebidas costosos, espectáculos y diversiones.
3. En los restantes viernes del año, la abstinencia puede ser sustituida, según la libre voluntad de los fieles, por cualquiera de las siguientes prácticas recomendadas por la Iglesia: lectura de la Sagrada Escritura, limosna (en la cuantía que cada uno estime en conciencia), otras obras de caridad (visita de enfermos o atribulados), obras de piedad (participación en la santa misa, rezo del rosario, etc.) y mortificaciones corporales.
Se destaca que los viernes del año (fuera de Cuaresma) la Conferencia Episcopal Española autoriza que la abstinencia sea sustituida por otra práctica piadosa a tenor del artículo 3º; los viernes de Cuaresma, sin embargo, se debe guardar la abstinencia de carne sin posibilidad de ser sustituida por otra práctica. Normas similares se han dado por otras Conferencias Episcopales.
Dispensa y conmutación.
El canon 1245 establece unas facultades de dispensa amplias:
Canon 1245: Quedando a salvo el derecho de los Obispos diocesanos contenido en el c. 87, con causa justa y según las prescripciones del Obispo diocesano, el párroco puede conceder, en casos particulares, dispensa de la obligación de guardar un día de fiesta o de penitencia, o conmutarla por otras obras piadosas; y lo mismo puede hacer el Superior de un instituto religioso o de una sociedad de vida apostólica, si son clericales de derecho pontificio, respecto a sus propios súbditos y a otros que viven día y noche en la casa.
Por lo tanto, pueden dispensar tanto el Obispo diocesano para sus súbditos -así lo indica el canon 87, al que se remite el canon 1245- como el párroco. En este caso, sin embargo, se debe matizar que sólo puede dispensar en casos particulares: no puede conceder una dispensa general, por lo tanto. También puede dispensar el Superior de un instituto religioso o de una sociedad de vida apostólica clerical de derecho pontificio para las personas indicadas en el canon. En todos los casos, se debe tener en cuenta el canon 90: debe haber justa causa para conceder la dispensa.
Para que sirva de orientación sobre el modo de hacer el ayuno, se indica aquí la norma dada por la Conferencia Episcopal española: “En cuanto al ayuno, que ha de guardarse el miércoles de ceniza y el Viernes Santo, consiste en no hacer sino una sola comida al día; pero no se prohíbe tomar algo de alimento a la mañana y a la noche, guardando las legítimas costumbres respecto a la cantidad y calidad de los alimentos”. Otras Conferencias episcopales han dado normas semejantes que se adecúan a los horarios habituales de tomar alimentos en cada país.

Tercera Peregrinación a Luján

Los miembros del grupo Nuestra Señora de la Cristiandad invitan a la Tercera Peregrinación a Luján (de corte tradicional) que se realizará en abril del corriente año. Copiamos aquí la invitación publicada en el blog del mencionado grupo.

 

Querido Peregrino,

Le escribo para hacerle una invitación e informarle que los días 28, 29 y 30 de abril se llevará a cabo la 3ª Peregrinación anual a Luján, bajo el amparo de Nuestra Señora de la Cristiandad. Los Peregrinos parten de Rawson (Prov. Bs. As.), recorriendo en 3 días un poco menos de 100 km.

 

El objetivo de esta peregrinación es la santificación del alma a través de las gracias pedidas a Nuestro Señor, por intercesión de la Virgen María, ofreciéndole las penitencias, sacrificios y oraciones de los 3 días. El peregrinar es una práctica que todo cristiano debe procurar hacer para el aumento de la gracia en su alma.

Por otro lado vamos a Luján, a los pies de la Virgen, patrona de la Argentina, a pedirle que nos conceda la gracia de poder vivir algún día la Cristiandad en nuestra Patria, y esperando poder ser partícipes de la construcción del orden social cristiano. Orden que se da en todos los niveles, desde la familia hasta la humanidad entera, ya que todo ha sido creado por y para Dios y todo tiene que ser instaurado en Cristo.

 

Ya que el centro de la vida de todo cristiano debe ser la Eucaristía, durante los tres días de Peregrinación, los caminantes pueden asistir a la Santa Misa, bajo la forma tridentina. Queremos hacer conocer y amar la Misa bajo esta forma que el Papa Benedicto XVI nos entusiasma a rezar. La Misa de cierre se celebrará el día lunes 30 (feriado) a las 17 hs en la Basílica de Luján a la que pueden asistir todos los que lo deseen. Los peregrinos que estén debidamente preparados se consagrarán a la Virgen, y los ya consagrados renovarán su promesa.

El grupo Nuestra Señora de la Cristiandad se encarga de toda la logística durante la Peregrinación. Por ello, si está interesado y desea mayor información puede enviar un mail ans.cristiandad@gmail.com o consúltenos en http://nscristiandad.wordpress.com. Aquí también se encuentra información para la Consagración a la Virgen María.

Habrá peregrinos de numerosos puntos del país y esperamos que estén todas las provincias presentes. Le pedimos que vaya confirmando su participación mandándonos la ficha de inscripción (archivo word: Descargar la Ficha de Inscripción).
Esperamos poder contar con su presencia y sus rezos en favor de los Peregrinos. Si quiere colaborar con la difusión de la Peregrinación entre sus amigos y conocidos, Dios recompensará con muchos frutos su tarea de apostolado.

Estamos a su disposición y contamos con sus oraciones.
Un saludo en Cristo y en María Nuestra Señora de la Cristiandad.

¿Soledad?

ASPECTOS DE LA VOCACIÓN EREMÍTICASt. Dorotheus of Gaza (6th cent.) -.,

No pretendo diseñar un tratado de la vida solitaria. No pretendo añadir absolutamente nada a la luminosa tradición. Sólo es mi intención ahora hablar de la ermita escondida en el corazón, de la vocación a la soledad de todo viandante. Porque nada existe en la Iglesia que no sea una suerte de arquetipo para otras realidades, ya que comulgan todas en el mismo Misterio del Único Cuerpo Místico de Jesucristo.
Los caminos de la soledad se descubren, con harta frecuencia, en las horas de dolor, de sufrimiento. Sobre todo cuando ese mismo dolor es escondido y sin testigos; cuando –en suma- se cae en la cuenta de que nadie lo conoce y pasa desapercibido para cualquier observador.
Esta es una condición que abre la profundidad: no recibir atención. Se trata, en efecto, de una vida sin testigos. Cuando el peregrino acierta a descubrir esa calidad inaudita de su tesoro, que supera cualquier estima o valoración humana, se dará cuenta de la urgencia de mudar su atención y de dirigirla hacia otro horizonte.

 

FRAY ALBERTO E. JUSTO

La Iglesia festeja a sus nuevos «príncipes»

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Consistorio; Benedicto XVI impone la birreta roja a los nuevos purpurados que entran en el club más exclusivo del mundo, el de los electores del Papa.

El sábado 18 de febrero, Benedicto XVI impondrá la birreta roja a 22 nuevos «príncipes de la Iglesia», dispuestos a defender la fe y al Papa «usque ad sanguinis effusionem», es decir, hasta el esparcimiento de sangre, representado por el color rojo de su vestimenta. Dieciocho de los nuevos «creados» (el nombramiento cardenalicio se denomina de este modo, en cuanto depende de la libre voluntad del Pontífice) entrarán a formar parte del club más exclusivo del mundo, el de los electores del Papa, mientras los restantes cuatro reciben la púrpura habiendo superado ya los ochenta años, por méritos adquiridos durante su servicio, pero no podrán participar por motivos de edad en un eventual cónclave.

Junto a la birreta de color púrpura (el clásico "gorro con picos", pero sin borla), los nuevos cardenales reciben de las manos del Papa la bula de nombramiento con el título de la iglesia romana asignada a cada uno de ellos -cada purpurado es titular de una- junto al anillo cardenalicio. Hasta el último consistorio, el celebrado en noviembre de 2010, el papa entregaba el anillo al día siguiente de la imposición de la birreta, durante la misa celebrada en San Pedro con los nuevos cardenales. El ritual ha sido revisado y simplificado, y ahora, los nuevos purpurados recibirán todo al mismo tiempo, el sábado por la mañana.

La lista de los nuevos cardenales fue anunciada por Benedicto XVI durante el Angelus del 6 de enero, fiesta de la Epifanía. Está encabezada por Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Siguen otros nueve jefes de dicasterio o responsables de oficinas de la curia: el brasileño Joao Braz de Aviz (prefecto de la Congregación para los Religiosos), el portugués Manuel Monteiro de Castro (Penitenciario Mayor, que recibió el cargo pocas horas antes del anuncio del consistorio), Giuseppe Bertello (presidente del Gobernatorado Vaticano), Domenico Calcagno (presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), Giuseppe Versaldi (presidente de la Prefectura de Asuntos Económicos de la Santa Sede), el español Santos Abril y Castelló (arcipreste de la Basílica Papal de Santa Maria Mayor), el estadounidense Edwin Frederik O'Brien (gran maestro de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, Antonio Maria Vegliò (presidente del Pontificio Consejo  de la Pastoral de los Emigrantes y los Itinerantes), Francesco Coccopalmerio (presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos).

En cambio, los obispos diocesanos que entrarán a formar parte del club más exclusivo del mundo, el de los electores del Papa, son ocho: Giuseppe Betori (arzobispo de Florencia), el indio George Alecherry (arzobispo Mayor de los Siro-Malabares), el canadiense Thomas Christopher Collins (arzobispo de Toronto), el holandés Willem Jocoby Eijk (arzobispo de Utrecht), el chino John Tong Hon (obispo de Hong Kong), el alemán Rainer Maria Woelki (arzobispo de Berlín), el estadounidense Timothi Michael Dolan (arzobispo de New York) y el checo Dominik Dika (arzobispo de Praga).

A estos dieciocho hay que añadir otros cuatro cardenales de más de ochenta años que Ratzinger ha querido incluir en la lista: se trata del padre Prosper Grech, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, del padre Karl Josef Beker (que podría no estar presente en la imposición de la birreta por motivos de salud), profesor emérito de la Pontifica Universidad Gregoriana, de Monseñor Lucian Muresn, arzobispo mayor de la iglesia greco-católica rumena, y de monseñor Julien Ries, profesor emérito de historia de las religiones en la Universidad Católica de Lovaina, el fundador de la Antropología Religiosa Fundamental.

Con esta "horneada" de cardenales, el número de los electores del Papa asciende a 125 (cinco más del tope establecido por Pablo VI, pero superado más de una vez por Juan Pablo II): en pocos meses, cuando algunos de los purpurados alcancen la edad de ochenta años, el número volverá a entrar en la norma.

La lista de los nuevos cardenales confirma la tendencia que se ha manifestado en estos últimos años: aumenta efectivamente el peso de la Curia romana, de Europa y de manera particular de Italia. En la lista anunciada por el Papa el 6 de enero, de hecho, diez de los purpurados con derecho a voto son miembros de la Curia, cinco de ellos ex nuncios apostólicos. Los italianos que forman parte de esta lista son siete, pero solo uno de ellos, Giuseppe Betori, encabeza una iglesia local. Los restantes recubren cargos en los dicasterios y en las distintas oficinas del Vaticano.

En caso de cónclave, los italianos electores del nuevo Papa serían 30, de un total de 125. Ante esta enorme presencia curial, se advierten ausencias significativas: el que se celebrará en febrero, será un consistorio sin ni siquiera un nuevo cardenal africano, a pesar del éxito del reciente viaje del Papa a Benín y de la apreciada vitalidad demostrada por las Iglesias del Continente Negro. Ni siquiera una birreta roja está destinada a los obispos residenciales de América Latina, que en otros tiempos era definido como "continente de la esperanza", en el cual reside más de la mitad de los católicos del mundo, que será visitado por el Papa dentro de algunas semanas (México y Cuba) y donde está programada la Jornada Mundial de la Juventud del 2013. Y para terminar, ningún obispo de Medio Oriente, área atormentada donde los cristianos viven entre no pocas dificultades, se convertirá en cardenal.

Con el consistorio del sábado los cardenales votantes europeos alcanzan la cifra de 67, que añadidos a los norteamericanos y al de Oceanía hacen que los electores del Papa, provenientes del Norte del mundo sean 83. América Latina, África y Asia juntas suman 41 electores. Más que notable, en este equilibrio, el peso de la Curia romana: después del 18 de febrero, 44 de los 125 cardenales electores, es decir, una tercera parte, está trabajando o ha dejado hace poco de trabajar en los dicasterios y en los departamentos romanos.

En sus cuatro consistorios, Benedicto XVI ha creado 84 purpurados, de los cuales 68 son electores. De estos últimos, los italianos son 21 (el 30,1%) y los curiales 28 (el 41,2%). Desde este punto de vista, como se ha hecho notar en un artículo publicado en la página del vaticanista italiano Sandro Magister (http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350142), "son cuotas mucho más altas que las alcanzadas con Juan Pablo II (de 209 cardenales electores creados por él, los italianos fueron 46, el 22 %, y los curiales 61, el 29,2%), con Pablo VI (que nombro 144 purpurados entre los cuales 38 italianos, el 26,4%, y 40 curiales, el 27,8%) e incluso con Pío XII (13 de sus 54 cardenales fueron italianos, el 24,1%, y los curiales 10, el 18,5%): este último porcentaje, curiosamente fue más bajo que los alcanzados por todos los papas que le han sucedido)".

Mientras, una semejanza en cuanto a las cifras se puede apreciar entre los consistorios de Benedicto XVI y los de Juan XXIII.

Como es tradición, durante la tarde del sábado, están programadas las "visitas de cortesía": los nuevos cardenales, en varias salas, en los pasillos del palacio apostólico y en varios puntos del aula Pablo VI del Vaticano, recibirán el saludo y el homenaje de todos aquellos que quieran felicitarlos.

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Fuente: Vatican Insider