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viernes, 9 de marzo de 2012

Meditación sobre las disposiciones para pasar santamente la Cuaresma

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San Juan Eudes

(1601-1680)

PRIMERO: El de Cuaresma es un tiempo de gracia y de bendición.

«Oh Jesús!, Rey de los siglos y santificador de los tiempos, os adoro como autor e institutor del santo tiempo de la Cuaresma y como principio de toda la santidad que de él se deriva!

Adoro, oh Dios mío, todos vuestros designios sobre vuestra Iglesia, sobre vuestra Congregación y sobre mi propia persona en particular para este tiempo de gracia y de bendición excepcional y en el que sin duda queréis, ¡oh Salvador mío!, otorgarme algunas gracias particulares de no oponerme yo a ello con mi habitual dejadez y negligencia.

No lo permitáis, os lo ruego de todo corazón, antes, por el contrario, destruid en mí cuanto pueda oponerse a vuestro divino querer y concededme la gracia de cumplir en todo vuestra voluntad adorable.

De mi parte, protesto ¡oh mi Señor y mi Dios!, que con todas las fuerzas de mi alma detesto todos mis pecados para no amaros sino a Vos solo y que renuncio a mi amor propio, a mi propia voluntad y a cuanto aún en mí subsista del Viejo Adán, responsable de mis concupiscencias y miserias, para darme a Vos a fin de hacer y soportar cuanto sea de vuestro agrado en toda mi vida y especialmente durante el tiempo de esta santa Cuaresma.

¡Oh Dios mío!, quiero considerar y emplear esta Cuaresma como si fuera la última de mi vida, a este fin, os dedico y consagro todas las buenas obras y ejercicios que en ella he de hacer, protestándoos que no quiero de ninguna manera hacer, decir ni pensar nada que no redunde en vuestra gloria y que deseo cumplir todas mis obligaciones con la mayor perfección posible, con el auxilio de vuestra gracia que de todo corazón os pido.

*

SEGUNDO: Modo de pasar santamente la Cuaresma.

iOh mi Jesús!, deseo pasar esta Cuaresma con Vos y con vuestra Madre santísima y en la forma en que ella y Vos la pasasteis, mediante vuestra gracia. Vosotros la pasasteis en la soledad y alejamiento de toda humana compañía y del frívolo trato de los hombres.

Vos, oh Jesús mío, renunciasteis aún a la dulce conversación de vuestra querida Madre, viviendo en perpetuo silencio, en continua oración y entregado a rigurosa penitencia, ayunando, durmiendo en el duro suelo del desierto y soportando toda clase de mortificaciones exteriores e interiores. En todo ello os adoro.

Dios mío como también en vuestras santas disposiciones espirituales y me doy a Vos para acompañaros e imitaros en todo según vuestro deseo. Quiero con Vos y por amor a Vos, amar la soledad, el silencio, la oración y la penitencia; dadme la gracia, si tal es vuestra voluntad, de dejar de lado toda conversación vana e inútil y de abstenerme de toda palabra mala o simplemente ociosa y de fincar toda mi dicha en conversar con Vos en la oración y de hacer todas mis acciones en espíritu de oración y de recogimiento y de sufrir por amor vuestro alguna penitencia o mortificación.

¡Oh Salvador mío!, os ofrezco las abstinencias y ayunos de esta Cuaresma unidos a los de vuestra santa Iglesia y a los de todos vuestros Santos y a los de vuestra queridísima Madre, en honor y unión de vuestros ayunos y penitencias, en satisfacción de mis Pecados y para que se cumpla vuestra divina voluntad en vuestra Iglesia, en esta vuestra Congregación y en mi propia persona de una manera especial.

¡Oh Madre de Jesús! me ofrezco a Vos, hacedme partícipe de las disposiciones santas con que pasasteis esta Cuaresma memorable.

¡Oh Ángeles, oh Santos y Santas de Jesús!, rogad por mí y alcanzadme, os lo pido, la gracia de pasar todo este tiempo así como todo el restante de mi vida en el servicio de mi Dios, según su santa voluntad. Así sea.

ORACIÓN JACULATORIA: «Múndus gaudébit, vos áutem contristabímini»: «El mundo se regocijará, mientras vosotros habréis de entristeceros».

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FUENTE: Obras de San Juan Eudes. Meditaciones. 1957.Editorial San Juan Eudes. Colombia.Págs.506.

 

Visto en: http://salutarishostia.wordpress.com/

Cardenal Tong Hon con la Misa tradicional

 

Un nuevo Cardenal de la Iglesia Católica -fue elevado a la sagrada púrpura el pasado 18 de febrero- oficiará la Santa Misa con la Forma Extraordinaria del Rito Romano. Su Eminencia John Cardenal Tong Hon, Obispo de Hong-Kong celebrará pontifical el próximo 8 de abril, a las 15 horas, en la Iglesia de Santa Teresa, de Hong-Kong. Sin duda, un digno sucesor del Cardenal Zen.
Con ello son ya 262 los cardenales y obispos que han oficiado o asistido a ceremonias con los libros litúrgicos tradicionales tras la entrada en vigor del motu proprio Summorum Pontificum.

 

Visto en http://accionliturgica.blogspot.com/

Ceremonias de la “Absolución al túmulo”

 

En el uso extraordinario, al concluir una misa de difuntos que no es de cuerpo presente se suele realizar la llamada “absolución al túmulo o catafalco”. Esto consiste en poner un paño negro sobre algo que simule un cajón y rodearlo de cuatro, seis o más candeleros. Otra opción es poner el paño sobre el suelo. Esto se coloca sobre la nave central de la iglesia, fuera del presbiterio

Al finalizar la misa el celebrante va al banco y endosa el pluvial negro, después de haberse despojado del manípulo y la casulla. Luego, junto con el ceremoniero va al frente del altar, hace la correspondiente reverencia y se dirige al “túmulo”; lo preceden el crucífero con los dos cereoferarios y los acólitos del turíbulo y del agua bendita.

El crucífero con los cereoferarios se coloca delante del túmulo, de manera que quede enfrentado al altar; los demás acólitos y el celebrante se colocan en el otro extremo, pero un poco del lado izquierdo del catafalco, en la esquina.

Luego del canto del responso “Libera me, Domine” el celebrante pone incienso en el turíbulo y lo bendice. Siguen unos Kyries y el ceremoniero abre el ritual al celebrante y este entona “Pater noster” que todos continúan en secreto.

El celebrante toma agua bendita y rodea al túmulo mientras lo rocía (el ceremoniero y el porta-acetre llevan las fimbrias del pluvial). Al pasar delante de la Cruz procesional se inclina y los acólitos que lo acompañan hacen genuflexión. Luego, se le entrega el turibulo e inciensa el catafalco rodeándolo (el ceremoniero y el turiferario llevan las fimbrias).

El ceremoniero presenta el libro al celebrante para que cante las preces y oración final. Después, los acólitos y el celebrante se retiran a sacristía.

Fuente: http://praxisliturgica.wordpress.com/