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domingo, 18 de marzo de 2012

Misa de la Fiesta de San José

19 de Marzo

 

sanjose

 

SAN JOSÉ,
ESPOSO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Doble de 1ª clase – Ornamentos blancos

 

La Iglesia honra siempre a San José con María y Jesús, especialmente en las fiestas de Navidad.


Oriundo de la estirpe davídica, fue San José el tipo consumado del varón justo (Ev.).Como por causa de su matrimonio con la Virgen María San José tiene derechos sobre el fruto bendito del seno virginal de su Esposa, existe gran afinidad de orden moral entre él y Jesús, ejerciendo sobre el Niño Dios cierto derecho paterno, que el Prefacio de San José describe muy delicadamente con los términos paterna vice. San José, sin que haya engendrado a Jesús, es legal y moralmente padre del Hijo de la Virgen Santísima, por los estrechos lazos que le unen con María.


Estaban en la familia de Nazaret las tres personas más grandes y excelsas del universo: Cristo Hombre, la Virgen Madre de Dios, y José, padre nutricio y legal de Cristo. Dios le reveló el misterio de la encarnación y le confió la custodia del Verbo encarnado y la virginidad de María.


El himno de Laudes dice que «Cristo y la Virgen le asistieron en su hora postrera con rostro sereno». San José voló al cielo para gozar claramente de la visión del Verbo, cuya humanidad tanto tiempo y tan cerca le había sido dado contemplar en la tierra. Con razón, pues, se le invoca como modelo de las almas interiores y contemplativas y patrón de la buena muerte. Además, en el cielo, sigue siempre ejerciendo muy poderoso influjo sobre el corazón de Jesús Hijo y de María, su santísima Esposa (Dr.).


Imitemos en este santo tiempo la pureza, la humildad y el espíritu de oración y recogimiento de José en Nazaret, donde vivió con Dios, cual otro Moisés en la nube (Ep.).


¡

Glorioso Patriarca! ¡Esposo fidelísimo de María! durante tu vida fuiste el amparo de la Sagrada Familia. Continúa esa solicitud sobre toda la Iglesia, la Familia de Dios en la tierra. Que aprendamos de ti la verdadera sabiduría a la cual ajustaste perfectamente tus obras. Varón justo te llama el Evangelio; enseña a todos la verdadera justicia, a los que mandan y a los que obedecen, a los patronos y a los obreros, pues de todos eres ejemplo admirable. Danos un tierno amor a Jesús y María y protégenos sobre todo a la hora de la muerte.


El sacerdote celebra hoy la misa por sus feligreses.

 

Propio del día para imprimir

 

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El día Lunes 19 de Marzo a las 19hs. se celebrará la Santa Misa Tradicional en honor a San José, en la Parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, ubicada en calle 75 entre 6 y 7, La Plata.

 

Juventutem Argentina

Rosa en Cuaresma

 


El Domingo IVº de Cuaresma se llama Domingo de Laetare y se viste en los ornamentos del mismo rosa que se usó en el IIIº de Adviento; pero el rosa de Cuaresma no es el rosa de la inocencia.
Por referencia al Misterio, jugando con alegorias, decía que el rosa del Domingo de Gaudete, era como una evocación de la carne limpia que asumió el Verbo al hacerse Niño en el seno inmaculado de la Virgen, un colmo de pureza integérrima que desbordaba en profecías pregonadas por la exultante voz de las gestantes, Isabel, la madre del Profeta, y María, la Madre del Mesías. El rosa era la carne suave, la ternura latiente, el cuerpo enclaustrado en la madre, el misterio de la inocencia celeste adveniente al mundo áspero y espinoso de la prole de Adán y Eva.
Este rosa de la Domínica de Laetare es de otra clase, no es el mismo, siendo igual el color. ¿Que ha cambiado? Ha variado el tiempo, hemos mudado los hombres que pasamos de la inocencia bautismal a la enfermedad del pecado.
In-firmus (enfermo) es el que no está firme, el que se tambalea, el que tiembla, el débil que no se sostiene suficientemente, el que cae, quien se derrumba, aquel que yace abatido. In-firmus/no-firme, no-sólido, no-fuerte, no-resistente, no-robusto. Enfermo con carne doliente, marcada por los estragos del pecado, la debilidad, la flaqueza. El morado en la carne no es color saludable, y es morado el color cuaresmal, el tono penitente de este tiempo realista, crudo, que descubre las llagas del alma, las pústulas que marcan nuestro ser, supurantes de miseria, avisando muerte, anticipando tierra, polvo, ceniza, lo que somos ya, cada día más.
Pero sobre la enfermedad de los dolientes se predica la gracia, la regeneración. Ha aparecido la gracia de Dios, Cristo actua entre los hombres, su Evangelio llama a la vida, a la salud:
"...caeci vident, claudi ambulant, leprosi mundantur, surdi audiunt, mortui resurgunt..."// "...los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan..." Mt 11, 2ss.
Entre las enfermedades que cuentan los Evangelios, la carne leprosa era especialmente repugnante, odiosa, una lacra externa, corporal, y una maldición interna, espiritual, segregante. Los milagros de sanación de leprosos fueron, por eso, especialmente llamativos, clamorosos. Pasar, en un instante, de la lepra lacerante a la carne limpia, la piel sana, la salud reconocible, era una experiencia corporal y espiritual, de regeneración integral: Pasar, en un tránsito momentáneo, del morado enfermo al rosa saludable. Todo por gracia, milagrosamente, porque Jesús Nazareno tocaba y sanaba o mandaba y curaba.
El IVº Domingo de Cuaresma, la Doménica de Letare, que usa el rosa como color litúrgico, reza, en el Misal Tradicional, el Evangelio del milagro de la multiplicación de panes y peces Io 6, 1-15: Una profecia del alimento nuevo, del nuevo maná que sostendrá la salud de los débiles, de los infirmorum, de los viatores que andarán por la senda de la salvación, camino angosto y empinado, hasta arribar a la meta del Reino. Necesitamos un pan nuevo, un alimento que vigorice el alma, el pan que el Señor multiplica para que sus fieles no desfallezan, una medicina que es su Cuerpo y su Sangre, el Sacrificio de nuestra salvación, la prenda de nuestra salud que nos regenere una carne limpia, rosada y saludable, inocente, como recien nacida.
El Misal ordinario, en el ciclo B que se sigue este año, reza el Evangelio de Nicodemo Jn 3, 14-21:
"...et sicut Moses exaltavit serpentem in deserto ita exaltari oportet Filium hominis ut omnis qui credit in ipso non pereat sed habeat vitam aeternam"//...como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser exaltado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna."
Los que miraban la serpiente de bronce que el Señor mandó hacer a Moisés, se curaban en cuanto miraban aquella figura paradójica, que representaba al animal que causaba, con su picadura fatal, el dolor y la muerte; pero mirarla, salvaba: Así Cristo Crucificado, muerto en la Cruz, sacrificado, que da la resurrección y la vida eterna a quien le cree.
Hay que mirar al Crucificado, hay que contemplar a Jesús en la Cruz, Hijo de Dios bendito por los siglos, hay que fijar los ojos del alma en su Cuerpo, fuente de salud, causa de redención. Y hay que hacerlo ahora que es tiempo de salvación, ahora que sigue abierto el plazo de Aquel que no vino para condenar al mundo sino para salvarlo "...non enim misit Deus Filium suum in mundum ut iudicet mundum sed ut salvetur mundus per ipsum..." Jn 3, 13. Ahora es tiempo de mirarle, de creerle, de salvarse.
Porque un día llegará que ya no sea tiempo: Entonces
"...ecce venit cum nubibus et videbit eum omnis oculus et qui eum pupugerunt et plangent se super eum omnes tribus terrae etiam amen // ...he aquí que viene sobre las nubes, y todo ojo le verá, también quienes le traspasaron, y le llorarán todas las tribus de la tierra. Amen." Ap 1, 7
Pero ese día ya no será tiempo de salvación, sino la hora del juicio.
Ahora, es dia de gracia. Ahora es tiempo de salvación.
Es Domingo para alegrarse, litúrgica y espiritualmente, del Bautismo que nos regeneró la carne enferma en rosa saludable, germen de vida perdurable y gloriosa.
Es día para alegrarnos de saber que nos inscribieron en el registro de los bautizados, la pre-notación del Libro de la Vida.
Es un día de regocijo contenido, de íntima exultación. De todo eso que simboliza el rosa litúrgico que luce en los altares y revisten nuestros sacerdotes.


Concede, quaesumus, omnipotens Deus:
ut, qui ex merito nostrae actionis affligimur,
tuae gratiae consolatione respiremus.

 

 

Visto en: Facebook Librería Leonardo Castellani

Cuarto Domingo de Cuaresma

 

cuarto-domingo-de-cuaresma

 

 

Propónenos hoy la Iglesia en sus Oficios nocturnos una nueva figura del Salvador, el gran adalid y libertador del pueblo de Israel vejado y cautivo de los egipcios. Su historia viene a resumirse en estas dos ideas: Moisés libertó a pueblo de Dios y le hizo atravesar el Mar Rojo. Luego le alimentó en el desierto con el maná, anunciándole al propio tiempo que había de enviar Dios al Profeta, o sea, al Mesías (Ev.). Además, Dios entregó a Moisés su santa Ley en las cimas del Sinal, y le condujo hasta la Tierra de Promisión, tierra que fluía leche y miel. En medio de ella habrá de erguirse más tarde la ciudad de Jerusalén, con su templo hecho según la
traza del Tabernáculo del desierto. A ella subirán las tribus de Israel para cantar las maravillas que con su pueblo ha obrado Dios (Int., Gr., Com.).  La misa de hoy nos muestra precisamente el cumplimiento de estas antiguas figuras. El verdadero Libertador es Jesucristo, pues, cual otro Moisés, nos libertó a todos del cautiverio del pecado. Las aguas del Mar Rojo son las aguas salvadoras del santo Bautismo. El maná llovido del cielo es la Eucaristía tan prodigiosamente multiplicada; y mediante la
gracia sobreabundante que nos confieren estos dos Sacramentos, podemos llegar hasta el templo de Dios, que es la Iglesia, que es sobre todo la celestial Jerusalén, en donde sin cesar se canta. el Cántico de Moisés y del Cordero. Parece, pues, muy natural que la estación se celebre en Santa Cruz de Jerusalén y por eso el lntroito, la Comunión y el Tracto hablan de Jerusalén, comparada por S. Pablo en la Epístola con
el Monte Sinaí. En este día bendice el Papa la llamada Rosa de Oro, que simboliza el jardín ameno y aromático de la celestial Jerusalén, del Paraíso de delicias. De ahí los ornamentos de color rosa que hoy se emplean, como también en el Domingo 3º de Adviento. Óyense en este día los acordes melodiosos del órgano, mudo los Domingos anteriores, y el altar se ve engalanado con flores. Así como el Domingo "Gaudete" (Regocijaos) viene en Adviento, animándonos a proseguir con generosidad en nuestra laboriosa preparación a las fiestas de Navidad, así también el Domingo "Laetare" (Alegraos) señala como un descanso en la carrera cuaresmal. La Iglesia quiere que brille en nuestras almas un rayo de alegría, que parte de la iglesia del Calvario esperanza nuestra, para animarnos a perseverar en la lucha contra el demonio, la carne y el mundo, hasta tanto que llegue la santa Pascua. El Evangelio nos habla de la
multiplicación de los panes y de los peces, símbolos entrambos de la Eucaristía que recibiremos al celebrar nuestra Pascua. La Epístola, a su vez, nos habla de nuestra liberación por medio del Bautismo (que los Catecúmenos recibían por Pascua), o bien por el sacramento de la Penitencia, el cual nos permite recobrar la libertad cristiana. Los dos hijos de Abrahán significan entrambos Testamentos (Ep.): Ismael, hijo de
Agar, es imagen de los Judíos esclavos de la Ley mosaica; Isaac, hijo de Sara, figura a los Gentiles, hechos por su fe herederos de las promesas mesiánicas. Pidamos al Señor que, en medio de las pruebas que tuviere a bien enviamos, o de las penitencias que nosotros mismos nos impusiéremos por nuestros pecados, nos sostenga siempre con sus divinos consuelos (Or.).

Los Sres. Curas celebran hoy la misa por sus feligreses.

 

Propio del día para imprimir

Dominica cuarta de Cuaresma: “Lætare”

 

 

nullNunca está demás recordar algunas cosas relacionadas con el IV Domingo de Cuaresma, que es un Domingo excepcional, junto con el III Domingo de Adviento, pues difieren en algunas de las características propias de cada tiempo.

Esta Dominica cuarta de Cuaresma, se llama “Laetare", debido a la antífona gregoriana del Introito de la Misa, tomada del libro del Profeta Isaías (Is. LXVI, 10):
Lætare, Jerusalem: et conventum facite omnes qui diligitis eam: gaudete cum lætitia, qui in tristitia fuistis: ut exultetis, et satiemini ab uberibus consolationis vestræ.
Ps. CXXI, 1. Lætatus sum in his, quæ dicta sunt mihi: in domum Domini ibimus.

Regocíjate, Jerusalén, vosotros, los que la amáis, sea ella vuestra gloria. Llenaos con ella de alegría, los que con ella hicisteis duelo, para mamar sus consolaciones; para mamar en delicia a los pechos de su gloria.
Sal. 121, 1. ¡Qué alegría tan grande la que tuve cuando oí que dijeron: ¡Andando ya, a la casa del Señor!.

Como vemos, la liturgia de este Domingo se ve marcada por la alegría, ya que se acerca el tiempo de vivir nuevamente los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, durante la Semana Santa. Al igual que el tercer Domingo de Adviento ("Gaudete"), se rompe el esquema litúrgico de la Cuaresma, con algunas particularidades:


1.- Predomina el carácter alegre (litúrgicamente hablando)
2.- Se usa color rosáceo en los ornamentos (siempre que esto sea posible).
3.- Los ornamentos pueden ser más bellamente adornados.
4.- Los diáconos pueden utilizar dalmática.
5.- Se puede utilizar el Órgano.

 

En general, son normas plenamente aplicables a ambas formas del rito romano, salvo del hecho de que algunas son obligatorias en la forma extraordinaria.

nullEntrando más en el sentido litúrgico de este Domingo, vemos que todo gesto y signoinvolucra algo verdaderamente en consonancia y dirección a los Sagrados Misterios que se vivirán pronto, donde el Señor sufre su pasión, muere por nuestros pecados, y resucita para darnos la Salvación. El Evangelio que corresponde a la Liturgia Tradicional (Jn. 6, 1-15), nos muestra la multiplicación de los cinco panes de cebada y los dos pescados, con los cuales Cristo alimenta a la multitud que acude a Él. Esto, en la antesala de lo que en Semana Santa conmemoramos como la Santa Cena en el Jueves Santo, donde Cristo se entrega en el Santo Sacrificio de la Misa como Pan de Vida eterna.
No menos importante es, por ejemplo, el Gradual de la forma gregoriana (lo que vendría a corresponder al Salmo Responsorial en la forma ordinaria), donde se canta: “Que alegría tan grande la que tuve, al oír que dijeron: ¡Andando ya, a la casa del Señor!". Y es que el Domingo Laetare nos invita a mirar más allá de la triste realidad del pecado, mirando a Dios, quien es fuente de infinita Misericordia. Es una nueva invitación a convertirnos de corazón hacia Dios, para Amarlo y cumplir sus preceptos, que nos hacen libres. Así mismo, no se debe olvidar que permanecemos en Cuaresma, por lo cual el Domingo Laetare no es un alto de la penitencia, sino que es para recordarnos que siempre, detrás de toda penitencia está el deber de aborrecer el pecado, el propósito de no pecar más y de confesar los pecados, para así vivir en Gracia, que nos es otorgada por Dios en su infinita misericordia.

Recomendaciones prácticas: Sería muy útil que, durante este Domingo, se puedan hacer las siguientes actividades:
1.- Hacer un acto de penitencia (de preferencia, ofrecerlo durante la Semana de la cual este Domingo es comienzo, en reparación por nuestros pecados y los del mundo)
2.- Acudir a la Confesión Sacramental, previo acto de contricción y examen de conciencia.
3.- Hacer el propósito de cantar los cánticos de la Santa Misa (Los Cantos debidamente litúrgicos) sin acompañamiento, es decir, sin ayuda de ningún otro instrumento más que la voz. Con ello, prepararemos el Corazón en el silencio y la sobriedad para vivir la alegría de la Resurrección del Salvador.

 

Fuente: InfoCatólica