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jueves, 12 de abril de 2012

Santa Misa Tridentina en Capital Federal

Santa MISA de preparación a la Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad‏.

SN854498 

Queridos peregrinos,

 

Les escribimos para invitarlos a la Santa Misa de preparación a la 3ª Peregrinación Rawson-Luján. La Misa se celebrará este SABADO 14 DE ABRIL, a las 11 de la mañana, en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen (Rodriguez Peña 840, entre Paraguay y Av. Córdoba, Capital Federal).

La Santa Misa será celebrada por SER Monseñor Antonio Baseotto quién también celebrará la Misa de cierre de esta Peregrinación el Lunes 30 de Abril a las 17 horas en la Basílica de Luján. Conforme al pedido del Papa Benedicto XVI, la Misa será celebrada bajo la Forma Extraordinaria del Rito Romano (conocido como Misa "Tridentina")

Desde Nuestra Señora de la Cristiandad, invitamos a todos los Peregrinos, a sus familiares y amigos, a esta Misa, para rezar por los frutos de estos tres días de peregrinación. Pediremos a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre, la Virgen de Luján, por las Familias Argentinas, para su defensa, por el bien común de nuestra Patria y para la mayor Gloria de Dios.

Les pedimos que difundan esta invitación en su entorno. Las personas que así lo deseen, podrán inscribirse a la Peregrinación al finalizar la Misa.

En Cristo y María,

 

Organización Nuestra Señora de la Cristiandad.

+ Al encuentro de la Misericordia +



Durante la octava de Pascua se celebra la Novena de la Divina Misericordia, en vistas al misterio que se conmemora el Domingo II de Pascua: el momento en que Cristo da a sus apóstoles el poder de perdonar los pecados. Proponemos a continuación unas breves reflexiones acerca del Sacramento de la Penitencia.

La confesión sacramental, para que se haga como se debe, requiere varias cosas.
La primera, un buen examen de conciencia, regulándolo por los preceptos de Dios y por las obligaciones del propio estado.

En el examen de tus pecados y faltas, aunque sean muy pequeñas, llóralas amargamente considerando la ingratitud del hombre contra la bondad y caridad infinitas de Dios; y así, vituperándote, dirás contra ti estas palabras: ¿Así correspondes, ignorante y necio, a los innumerables beneficios que has recibido de Dios? ¿Por ventura no es tu Padre que te poseyó, que te hizo y te creó? (Dt 32, 6).

Con esta consideración, excitando en ti repetidas veces un ferviente y eficaz deseo de no haberlo ofendido, di: ¡Oh quién no hubiera ofendido a mi Creador, a mi Padre celestial y Redentor, aunque hubiera sido padeciendo muchos males!
Después volviéndote a Dios con vergüenza de tus culpas, y con fe de que te las ha de perdonar, dile de todo corazón: Padre, pequé contra el cielo y delante de Vos. No soy digno de ser llamado hijo vuestro; y así ponedme en el número de vuestros jornaleros (Lc 15, 18-19).

Y renovando el dolor de la ofensa divina, con propósito de querer antes sufrir y padecer cualquiera pena o tribulación que ofender voluntariamente a Dios, descubre claramente al confesor tus pecados con dolor y vergüenza, sin excusarte a ti ni acusar a otros, y diciéndolos tal como los cometiste.

Acabada la confesión, rinde muchas gracias a Dios porque siendo así que tantas y tan repetidas veces lo has ofendido, no te niega el perdón, antes está más pronto a dártelo que tú a recibirlo.

De esta consideración tomarás ocasión para dolerte de nuevo de haber ofendido a un Padre tan benigno, y con una plena voluntad propondrás no volver a ofenderlo con su ayuda y la de la Virgen María, del Ángel custodio, del Santo de tu nombre y de los demás Santos a quienes tuvieres particular devoción.


Fuente: Lorenzo Scúpol

Combate espiritual, 2ª parte



Envíado por el Padre Gwerder