Archivos del blog

martes, 12 de junio de 2012

Homilía de Corpus Christi del padre Castellani

En aquel tiempo dijo Jesús a las turbas de los judíos: Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre, en mí mora y yo en él. Así como vive el Padre que me envió, y yo vivo por el Padre; así, el que me come, también vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo. No sucederá como a vuestros padres que comieron el maná, y murieron. Quien come este pan, vivirá eternamente.

(Juan VI, 56-59.)

 

Homilía de Corpus Christi del padre Castellani

 

Festejamos el Santísimo Sacramento del Altar: leemos un trozo de la promesa de la Eucaristía; y en la Epístola, su Institución narrada por San Pablo en la Primera a los Corintios: “Dominus Jesús, in qua nocte tradebatur...”: “El Señor Jesús, la noche en que fue entregado...”.

Los tres Sinópticos narran también la Institución; y comienzan con esa palabra de Cristo: “Desiderio desideravi hoc Pascha manducare vobiscum, antequam patiar”: Con deseo he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer. En hebreo, la repetición de una palabra hace el superlativo: “con deseo he deseado”, como en castellano cuando decimos: “con mucho, pero mucho deseo”; significa “muchísimo deseo”.

Con muchísimo deseo Cristo deseó la Institución de la Eucaristía en su Última Pascua y Cena. No deseó su Pasión: en el Huerto dijo: “Padre, si es posible, pase de mí este cáliz”, y aquí dice: “Antes de que yo padezca”. Eso no se puede desear, ese cáliz colmado de dolores, humanamente; y Cristo era humano. Deseó la Eucaristía porque era el Misterio del Amor, el signo y el sello de su amor a los hombres; no a los hombres en general, sino a cada uno dellos, a mí: particularmente a los suyos: “vobiscum” —con vosotros. Cristo tuvo aquí una enajenación mística y la expresó con gran sobriedad.

Si uno se asoma al Misterio del Amor de Dios humanado a través de esta frase, se asoma a un abismo: solamente Cristo pudo decir y hacer eso. Nosotros amamos a los hombres... Sí: Américo Ghioldi ama a toda la Humanidad en general, dijo en un discurso: eso es fácil; decirlo sobre todo. Pero si yo voy por la calle, digo cada cosa de cada uno de los pobres gatos que cruzo, que si me oyeran me correrían; después me corrijo, por supuesto; pero después; yo digo después: “Tienen un alma, Dios me manda amarlos”; o por lo menos digo: “Tienen dos pies como yo y caminan”. Amar a la Humanidad en general es fácil; amar bien a los hombres particulares, a nuestros amargos hermanos los hombres, es difícil —sobre todo cuando uno ve la espléndida manada de siete autos juntos a toda velocidad por la Avenida Caseros. Hablo por mí.

Cristo amó a todos los hombres en particular, los presentes y los futuros —a mí en particular; y por eso instituyó un sacramento en el cual Él se hace humildemente comida, un pedacito de comida, para todos los hombres y para mí en particular.

Eso es tener una capacidad de amar inmensa, solamente posible a un Dios —a un Dios hecho hombre. Con gran deseo deseó poner ese sello a su amor, dar esa muestra incomparable. Nosotros no tenemos ese gran deseo de recibirlo (“Nosotros”: hablo por mí), pero algún deseo tenemos, puesto que nos arrastramos a pie o en colectivo a la iglesia a recibirlo. Nosotros no podemos tener ese gran deseo con nuestras propias fuerzas; solamente podemos tener el deseo de tenerlo. Él lo puede dar; a veces lo da. Nosotros sin Él nada podemos.

—¿Ud. ama mucho a Dios? —Así lo espero: mucho o poco, no sé. Mi amor a Dios, si vamos a mirarlo de cerca, consiste en rezar una cantidad de oraciones vocales sencillas, en tener un constante propósito de no hacer daño a nadie, y en querer ser "honrado" lo más posible, sin serlo algunas veces. Ser honrado significa ser veraz con los otros y consigo mismo, no significa tan solamente no robar; y ser así veraz significa vivir en la realidad; en la realidad moral, que es la realidad propia del hombre. Todos los males que hay en el mundo universo vienen de que los hombres, de una u otra manera, nos salimos de la realidad real; nos inventamos otra realidad; a veces incluso le trazamos programas a Dios, de lo que debe hacer.

La Prudencia, que es la primera y la madre de las virtudes morales, consiste simplemente en discernir la realidad moral; pero ahora la palabra “Prudencia” significa algo como cautela, precaución, astucia, y a veces hasta pillería; ése es un mal sentido de la palabra; habría que llamar ahora a esa Primera Virtud Cardinal “discernimiento” o “discriminación”. ¿De qué? De la realidad, o sea, del Ser. El que posee la virtud de prudencia, posee todas las otras virtudes; y el que no la tiene, no tiene ninguna otra virtud. Y las virtudes son para hacernos vivir en la realidad más real, sacarnos de todo error, imaginación o ficción. Veracidad.

Nuestro amor de Dios es prudente, a veces demasiado prudente —en el mal sentido; y a veces IMprudente. Hablo por mí. Una vez cuando yo oía sermones en vez de decirlos, oí un sermón en una Parroquia sobre el amor de Dios —creo que este mismo día de Corpus. El Predicador dijo literalmente: “Cuando uno ha cumplido todos los mandamientos, ¿ya ama a Dios? No todavía. Si además ha cumplido todos los consejos evangélicos, ¿ya ama a Dios? No todavía...” Yo, que estaba en primera fila, dije en voz alta: “¡Pero eso no es poco, canastos!” No sé si me oyó, mis vecinos me miraron enojados. Vuelto a casa, escribí una carta al Superior de esos Religiosos, diciéndole debía retirar de la predicación a ese Religioso; el cual después habló de no sé qué “arrobos cristianos” y “enajenaciones místicas”, que yo nunca he tenido; y él tampoco probablemente. Yo le escribí al Superior que Jesucristo había dicho: “El que me ama, que cumpla los mandamientos; y entonces el Padre y yo vendremos y estaremos con él”; y desde entonces el negocio compete más bien al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo que a nosotros.

El Domingo siguiente fui a Misa esperando que el Superior hubiese retirado al Predicador; y lo veo adelantarse muy orondo y empezar otro sermón irreal. Yo me volví a una viejita a mi lado, y le pregunté: “¿Cómo se llama ese Padre?” “Es el Padre Superior”, me dijo. “Aquí la hicimos”, dije yo. No volví más a esa Parroquia, porque como me conocían, me iban a echar. Yo había firmado la carta: “Leonardo Castellani, Visitador clandestino de Parroquias”.

Perdonen este cuento poco piadoso, pero el Cura Brochero decía que nunca había que predicar sin contar algún cuentito; pero éste no es cuentito sino sucedido de pe a pa. Ha sido para decir que el amar a Dios no puede consistir en tener “arrobos cristianos” ni “enajenaciones místicas”. Si alguno de Uds. los tiene, mejor para él; yo no los tengo. Yo he llorado a veces leyendo una novela, pero comulgando jamás he llorado.

Para acabar, amar a la Humanidad es fácil, amar a este prójimo o a esta prójima es difícil —amarlo bien; y amar a Dios es fácil y difícil: es fácil entenderlo y es difícil hacerlo. El amor de Cristo hacia nosotros es un abismo, es una cosa inmensa: “Con gran deseo he deseado...” Pero el saber esto no ha de hacernos “antropomorfar” a Dios; Cristo es humano pero no es antropomorfo. “Antropomorfismo” significa hacer a Dios igual a nosotros o quizás un poquito inferior a nosotros: es un error o abuso mental. No hemos de pensar el amor de Dios como una camaradería entre iguales, o como el amor de mi padre y madre, ni como el amor de dos novios, ni como el amor ya firme y tranquilo de dos casados, ni siquiera como el amor de los Santos, que tienen arrobos cristianos y enajenaciones místicas. Es mayor que eso, es inmenso.

Pero así como es inmenso, así es también de inmensa su pérdida, si lo perdemos por nuestra culpa. El Evangelio del próximo Domingo trae la Parábola de los Invitados, y ella dice que los invitados a la cena que rechazaron la cena fueron pasados a cuchillo y la ciudad incendiada. Cristo no encontró nada mejor que una masacre para significar el rechazo del amor de Dios, la perdición eterna; y se quedó corto. “Quia Deus zelotes es Tu” —dijo el Profeta judío: “Porque Tú eres un Dios celoso”. “Porque el amor es fuerte como la muerte y los celos son duros como el infierno” —dijo otro Profeta judío. Estos judíos...

No hemos, pues, de decir como Don Babel Manitto, un criollo que conocí cuando chico: “Dios es bueno; si no hace más el pobre, es que no puede”. Podría ser que escarbando en esa opinión teológica, uno encontrara que Don Babel Manitto dijo más de lo que sabía; pero lo que él quiso decir es que Dios era un viejito lleno de buenas intenciones, como Illia, pero que no hacía nada, o hacía muy poco; pero el pobre seguía siendo bueno. Y así no es Dios. Es celoso, es omnipotente, es justiciero.

Hoy día es mejor ser deudor que acreedor: somos deudores de Dios, mejor así. Si a mí todo el mundo me dijera que soy un santo, a lo mejor yo me creía que Dios me debía algo. Por suerte en mi vida me han dicho muchísimas veces más que soy un chiflado, que no un santo.

Perdonen otra vez que en vez de hablar del amor de Cristo a nosotros haya hablado más bien del amor a Cristo de mí. Si alguno tiene mucho más amor que eso, lo cual es muy posible, bien, dichoso él. Yo lo que no quiero es darme pisto con lo que no tengo; ni tampoco hacer sermones “irreales” —ni tampoco sermones piola— nueva ola.

 

Visto en el Blog: Stat Veritas.

El hallazgo del siglo: 29 homilías de Orígenes inéditas

Una filóloga italiana ha descubierto en la Bayerische Staatsbibliothek de Múnich un documento de vital importancia

El teólogo griego Orígenes (Alejandría, 185 – Cesarea Marítima, 245) fue uno de los Padres de la Iglesia que destacó por su erudición. Hasta ahora se pensaba que la mayor parte de su obra se había perdido (como se puede ver en la biblioteca de la “Patrología Latina”), pero una filóloga italiana ha hecho un hallazgo que podría cambiar el estudio de la historia de la Iglesia. Con toda probabilidad, el descubrimiento que llevó a cabo la filóloga italiana Marina Molin Pradel, en la biblioteca Bayerische Staatsbibliothek de Múnich, es el descubrimiento del siglo.

“L’Osservatore Romano” indica que en la tarde del pasado día 5 de abril, Jueves santo, estudiando un códice bizantino del  siglo XI, el Monacense greco 314, Marina Molin Pradel se dio cuenta de que algunas homilías sobre los Salmos contenidas en él correspondían a las de Orígenes traducidas al latín por Rufino a inicios del siglo V.  E inmediatamente después de Pascua, extendiendo los controles sobre el manuscrito, la estudiosa llegó a la conclusión de que todas las veintinueve homilías contenidas en el códice, hasta ahora inéditas, son del gran intelectual cristiano. En la primera mitad del siglo III, Orígenes había dictado sobre el Salterio una serie imponente de obras que pronto ejercieron un influjo decisivo sobre la exégesis bíblica,  tanto griega como latina. Pero precisamente su extensión, además de la condena del año 553,  explica su pérdida casi total, ya en época antigua.

 

Fuente: Vatican Insider

San Antonio de Padua

DIE 13 IUNII, S. ANTONII DE PADUA, CONF. ET ECCL. DOCT. (ANNO MMXII)

 

 

 

FELIZ ALUMBRAMIENTO

En el “Libro de los milagros”, obra de autor anónimo, pero extracto fiel de la de Wadingo, se narra la confianza que puso en Fr. Antonio una distinguida matrona, rogándole intercediera por ella, para que el Señor le proporcionara feliz alumbramiento. Entonces el siervo de Dios, enternecido por el ruego de la que iba a ser madre, la consoló dulcemente y profetizó diciendo: “Regocíjate; porque tendrás un hijo que dará mucha gloria a la Iglesia. Será Fraile Menor y morirá mártir por Cristo”.

Tal predicción tuvo exacto cumplimiento. Al tener la edad precisa, ingresó el hijo en la Orden Franciscana, con el nombre de Fr. Felipe. Fue fiel a su vocación religiosa y mereció ser misionero entre los mahometanos, por cuya evangelización trabajó incansablemente, hasta ser encerrado en un lóbrego calabozo. Condenado con otros muchos cautivos, pidió ser el último en el suplicio, con el fin de alentarlos en tan doloroso trance. Todos ello murieron mártires y el último Fr. Felipe, con el cual se ensañaron particularmente los sarracenos, cortándole brazos, piernas y lengua, en distintos tiempos, antes de darle el golpe de gracia, que separó su cabeza del tronco.

Del libro “Milagros de San Antonio” de Fr. Antonio Corredor García O.F.M.

 

O Doctor óptime, Ecclésiae sanctae lumen, beáte Antónii, divínae legis amátor, deprecáre pro nobis Fílium Dei

ORATIO
Ecclésiam tuam, Deus, beáti Antónii Confessóris tui atque Doctóris solémnitas votíva laetíficet: ut spirituálibus semper muniátur auxíliis, et gáudiis pérfrui meréatur aetérnis. Per Dóminum.

Podredumbre

Por Juan Manuel de Prada

 

“La misión que Cristo confió a su Iglesia incluye el poder dar juicios sobre la moralidad de concretas situaciones.”

 

Cuando, hace algún tiempo, escribí un par de artículos sobre Eurovegas, el periodismo PPlotillero me llamó "puritano", que es el sambenito más pintoresco que se le puede colgar a un modesto hijo del Arcipreste de Hita como yo: sobre todo si consideramos que ese mismo periodismo PPlotillero, cuando ha tratado de desprestigiarme ante católicos impresionables, me ha despachado como "el autor de Coños", señalándome como libertino. En donde vuelve a demostrarse que el periodismo PPlotillero puede decir tranquilamente una cosa y la contraria sin despeinarse, seguro de que su legión de hooligans incondicionales se tragará todo lo que diga, aunque sean las cosas más peregrinas e incongruentes. Pero uno entiende que el periodismo PPlotillero diga las cosas más peregrinas e incongruentes, pues para eso le pagan; y también para mantener a raya al "votante católico", al que se le pide que esté agitado y levantisco cuando los sociatas perpetran desmanes en plan bruto, y anestesiadito y dócil cuando los peperos perpetran los mismos desmanes en plan fino.
Aunque -dicho sea en su descargo-, cuando el periodismo PPlotillero me zurró por arremeter contra esa Babilonia pútrida (que su principal promotora, la presidenta Esperanza Aguirre, llama con ocurrente socarronería "parque temático para adultos"), hizo bien. Pues lo que no es de recibo es que un llanero solitario y pringadete como yo, a fin de cuentas peón de brega de una religión que les da mucho asquito, se desmande, mientras sus príncipes callan (por prudencia, of course). Pero ahora, de repente, al periodismo PPlotillero, cuando ya se las prometía muy felices, le ha salido un obispo díscolo que ha hecho lo que es obligación de todo obispo: iluminar a sus fieles en asuntos de doctrina y de moral. Este obispo díscolo ha sido el de Getafe, que en declaraciones a Religión en Libertadha afirmado que el proyectado parque temático para adultos "es una fachada muy atractiva, que promete muchos puestos de trabajo, pero cuando entras ves la podredumbre", a la vez que espera "un pronunciamiento, no sólo de los obispos de las regiones afectadas, sino de la Conferencia Episcopal", pues el proyecto "no afectará sólo a una región, sino a toda España". Yo también espero, aunque sentado, dicho pronunciamiento; pero, entretanto, las palabras de Joaquín López de Andújar me han confirmado en la continuidad del misterio apostólico, que a veces, viendo las actitudes de otros obispos más politiquillos, más que misterio parece arcano esotérico. López de Andújar se ha mostrado aquí auténtico epíscopos, persona que contempla desde lo alto y mira con el corazón; y no como obispillo que contempla desde la mezquina componenda y mira con cálculo.
La misión que Cristo confió a su Iglesia no es de orden político, pero "comprende los fundamentos éticos del orden temporal", e incluye el poder dar juicios sobre la moralidad de concretas situaciones y actuaciones temporales (Gaudium et Spes, 76c). Un obispo no debe engolfarse en asuntos terrenales; pero cuando calla ante una objetiva y grave inmoralidad por razones de cálculo político está incurriendo en la peor golfería, que es lo que en lenguaje bíblico se llama "fornicar con los reyes de la tierra". Decía Chesterton que necesitamos sacerdotes que nos recuerden que vamos a morir, pero también y sobre todo sacerdotes que nos recuerden que estamos vivos. El obispo de Getafe, al denunciar la podredumbre moral que se esconde en el "parque temático para adultos" de Eurovegas, tan jaleado por el periodismo PPlotillero, ha demostrado pertenecer a esta segunda especie, y nos ha llenado de alegría.

 

http://www.religionenlibertad.com