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martes, 19 de junio de 2012

Mons. Bux: “Mi esperanza es que el Papa escriba una encíclica sobre la liturgia”

 

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Información de TM News vía Virgilio Notizie, Jun-19-2012.

 

Ciudad del Vaticano, 19 de junio (TMNews) – “Mi esperanza es que el Papa escriba una encíclica sobre la liturgia, a partir de la fe, y que los cardenales, obispos y sacerdotes, lo secundemos lo más sobre estos temas”. Así ha hablado a los micrófonos de Radio Vaticano Mons. Nicola Bux, profesor de la Facultad de Teología de Puglia y consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos.
“Lo que ha ocurrido, y que el Papa denuncia de algún modo —afirma Bux— es exactamente lo que los Padres Conciliares no querían. Muchos han entendido la reforma como una revolución y han puesto al hombre en el centro, con su voluntad inquebrantable de protagonismo, en lugar de Dios. Hemos eliminado del centro el Santísimo Sacramento para poner en su lugar a nosotros los clérigos, en un momento en el cual —como se ha visto en la crónica— haríamos bien en estar a un lado, como ministros. No lamentemos después la decadencia de la ética, incluso en la Iglesia. Como ha recordado Benedicto XVI, con una fuerte expresión: “la crisis de la Iglesia nace justo de una crisis de la liturgia”.


Visto en  Secretum Meum Mihi

Matrimonio y Sacrificio

Un pequeño texto de Gustave Thibon...

 

Imágenes integradas 1

 

 

“Si para el moralista moderno hay una tarea trágicamente urgente, es la de recordar a los hombres la noción de sacrificio. Todos los fracasos, todas las miserias del matrimonio proceden del olvido de esa necesidad. No concibo un matrimonio feliz sin un sacrificio mutuo. Ninguna paradoja hay en ello. La primera condición de la felicidad es no buscarla. En este orden está permitido decir, invirtiendo la palabra evangélica: no busquéis y encontraréis.

El hombre noble busca vivir como hombre, el hombre vil trata de ser feliz. El último busca aquí abajo cosas y seres en quienes pueda satisfacerse, el primero busca seres y cosas a quienes inmolarse. No se toma una esposa, uno se da a ella. Casarse es quizás la manera más directa, la más exclusiva de no pertenecerse ya. Chesterton, leyendo un diario americano donde estaba escrito: “Todo hombre que se casa debe persuadirse de que renuncia al cincuenta por ciento de su independencia”, observaba: “Solamente en el Nuevo Mundo está permitido semejante optimismo”.

El secreto de la felicidad conyugal es amar esa dependencia. Al ser que vive a nuestro lado, debemos amarlo menos en la medida de lo que nos da cuanto en la medida de lo que nos cuesta.

La vocación del matrimonio nos consagra a nuestro cónyuge. La afirmación va lejos. Da un sentido a todos los deberes y a todos los colores de la vida en común. En particular, hace de la felicidad conyugal, no ya una especie de estéril sacrificio, sino un acto religioso del más alto valor humano.”

 

Gustave Thibon

(En Grupo Lionés de Estudios Médicos, Matrimonio y Medicina, Ediciones Criterio, Buenos Aires,1954, p.268)