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miércoles, 11 de julio de 2012

El «Cura Brochero», a un paso de ser beatificado

EN OCTUBRE SE PODRÍA ANUNCIAR SU BEATIFICACIÓN

 

 

 

La beatificación del cura argentino José Gabriel Brochero obtuvo ayer (por el 7 Julio) un dictamen favorable, después de que la Comisión de Teólogos del Vaticano se reuniera para analizar el milagro de sanación que se le atribuye al llamado «Cura Gaucho». Resta ahora que la Congregación para la Causa de los Santos pida al papa Benedicto XVI que firme el decreto de su beatificación, hecho que tendrá lugar seguramente el próximo mes de octubre.

 

(La Voz) El obispo de Cruz del Eje y delegado de la Conferencia Episcopal para las Causas de los Santos en la Argentina, Mons. Santiago Olivera, dijo que lo resuelto ayer por la Comisión de Teólogos tiene «gran importancia», y añadió: «Nos queda un paso que es la reunión ordinaria, que posiblemente se realice en los primeros días de octubre, para analizar el proceso canónico. Luego, el prefecto de la Congregación Pontificia para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato, lo elevará al Papa para su consideración final».

El de ayer fue el siguiente paso a lo que sucedió el 10 de mayo último, cuando una Junta Médica del Vaticano estudió el presunto milagro obrado por la intercesión del venerable José Gabriel del Rosario Brochero.

La Comisión de ocho teólogos evaluó la relación causa-efecto del milagro, es decir lo que tiene que ver con «qué se ha rezado, cómo se ha rezado y si estuvo bien hecha la oración», cuando se pidió por la sanación que lo llevó a la nominación como beato, y si hubo o no culto público. La Junta manifestó que el hecho no tiene explicación desde el punto de vista médico, es decir, que «supera a la ciencia», con lo que dio el primer paso para beatificar al padre Brochero.

Beatos argentinos

El próximo 17 de noviembre será beatificada la religiosa argentina María Crescencia Pérez en Pergamino de la provincia de Buenos Aires. En caso de prosperar el trámite en el Vaticano, el cura Brochero se convertirá en el octavo beato argentino.

El último fue Ceferino Namuncurá, el primer indígena que alcanzó ese honor, en tanto que los restantes beatos son Laura Vicuña, Artémides Zatti, Nazaria Ignacia March Mesa, María del Tránsito Cabanillas y María Ludovica de Angelis.

Para ser beato, la Iglesia debe «comprobar» un milagro. Una vez dictada la beatificación, se debe demostrar un segundo milagro por su intercesión, ocurrido con posterioridad al primero, para llegar a la santidad.

Un santo local. El padre Dante Simon, vicario judicial de la diócesis de Córdoba, explicó la diferencia entre la beatificación y la santidad. «Si el cura Brochero es declarado beato ya puede estar en los altares, se le puede celebrar misa, o sea es un santo para la Argentina, un santo particular. Cuando se produzca otro milagro y sea San Cura Brochero, será un santo universal para toda la Iglesia como es San Francisco de Asís, Santo Domingo de Guzmán, o sea los santos que se celebran en el calendario de la Iglesia Universal», señaló.

«Esta es una gracia muy grande que se nos concede, en los tiempos en que vivimos para un sacerdote nuestro, que ha vivido en nuestra tierra de Córdoba, que ha llevado una vida tan heroica, un sacerdote que entregó su vida al servicio de los demás y murió por el servicio de los demás, ya que murió luego de haber contraído lepra por atender a esos enfermos. Realmente es una gracia muy grande para los cordobeses y para la Argentina», expresó el padre Simon.

El milagro que logra su beatificación

Presunción. El milagro que se le atribuye a Brochero es la curación de un niño que sufrió un accidente grave en Córdoba, hace 11 años, con paros cardiorrespiratorios serios y prolongados. El chico habría mejorado sorpresivamente tras las oraciones «en favor de la vida» encomendadas al cura Brochero.

Identidad reservada. El Obispado de Cruz del Eje, diócesis que tiene jurisdicción sobre las localidades de Traslasierra donde se desempeñó como pastor Brochero, mantiene en reserva la identidad del niño que fue sanado mediante el milagro invocado al Cura Gaucho. «Para ser prudentes y por respeto a la familia, no decimos quién es. Para nosotros, su vida es un milagro», sostuvo monseñor Santiago

 

Fuente: InfoCatólica

Card. Burke advierte sobre el abuso de las concelebraciones

 

 

 

Cork, Irlanda, 10 de julio de 2012 / 13:42 (CNA) –.

 

El cardenal Raymond L. Burke cree que el “excesivo” uso de la concelebración —la práctica de los sacerdotes que dicen misa colectivamente— puede resultar en que su papel único en la sagrada la liturgia sea oscurecido.


“No creo que debería haber un estímulo excesivo de la concelebración, porque la norma es que cada sacerdote individualmente ofrezca el santo sacrificio de la misa”, dijo el jefe del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica a CNA [Catholic News Agency] el 9 de julio.
“Si ello se repite demasiado frecuentemente, puede desarrollar dentro sí un sentido de ser otro [más] de los participantes, en lugar de ser realmente el sacerdote que ofrece la misa”.
Uno de los más altos prelados de la Iglesia Católica de Estados Unidos habló con CNA momentos después de dirigirse en una conferencia internacional litúrgica en la ciudad irlandesa de Cork. El evento de tres días, organizado por The St. Colman’s Society for Catholic Liturgy, exploró el tema de “Celebrar la Eucaristía: sacrificio y comunión”.
Al antiguo arzobispo de St. Louis [Missouri], le preocupó que, mientras que la acción del sacerdote es distinta, él “puede parecer estar participando en la Misa de la misma manera como [lo hace] la congregación” si concelebra demasiado. “Ese es el peligro que veo en la excesiva concelebración”, dijo.
Las palabras de aviso del cardenal, hacen eco a los comentarios hechos recientemente por el jefe de la Congregación vaticana para el Culto Divino, cardenal Antonio Cañizares. Él dijo en una reunión en la Universidad de la Santa Cruz de Roma el 5 de marzo que la “ampliación de la facultad para concelebrar necesita ser moderada, como podemos ver cuando leemos los textos del Concilio (Vaticano II)”.
El cardenal Cañizares explicó que la concelebración “es un rito extraordinario, solemne y público, normalmente presidido por el obispo o su delegado”, rodeado de sus sacerdotes y de toda la comunidad. Pero “las concelebraciones diarias de los sacerdotes solos, que se practican ‘privadamente’... no forman parte de la tradición litúrgica latina”, dijo.
En una amplia entrevista, el Cardenal Burke también expuso las razones por las que un sacerdote no debería, agregar a voluntad sus propias palabras y oraciones durante la misa, ya que “es el siervo del rito” y “no el protagonista, [que] es Cristo”.
“Por lo tanto, es absolutamente equivocado para el sacerdote pensar, ‘¿cómo puedo hacer esto más interesante?” O ‘¿cómo puedo hacer esto mejor?’”, Dijo.
También hizo notar con satisfacción cómo el Código de Derecho Canónico de 1917 —desde que fue sustituido por un nuevo código promulgado en 1983— explicitamente declaró que un sacerdote debe “observar exacta y devotamente las rúbricas de sus libros litúrgicos, tener cuidado para no agregar otras ceremonias u oraciones de acuerdo con su propio juicio”.
“¿Qué clase de pensamiento hay por nuestra parte para que yo crea que puedo hacer mejoras en la liturgia que se ha transmitido en la Iglesia por siglos?
Esto es absurdo”, dijo el cardenal Burke.
Del mismo modo, el cardenal elogió el Código de 1917 por su clara estipulación paraque un sacerdote en estado de pecado mortal, se abstuviera de celebrar la Misa “sin primero recurrir al uso de la confesión sacramental” o tan pronto como sea posible “en ausencia de un confesor”, cuando la misa sea “un caso de necesidad” y “haya hecho un acto de contrición perfecta”.
“Bueno, simplemente ese canon que estaba en el Código de 1917 fue eliminado, y creo que debe ser reintroducido, porque la idea de dignidad pertenece en un modo preeminente al sacerdote que ofrece el sacrificio”, dijo.
El [cardenal] de 64-años de edad, de Wisconsin, ahora reside en Roma, donde es un cercano colaborador del Papa Benedicto XVI. Al igual que el actual Pontífice, el cardenal Burke también cree que cualquier reforma de la sagrada liturgia “tiene que estar arraigada en la enseñanza del Concilio Ecuménico Vaticano II” y propiamente conectada con la tradición” de la Iglesia.
Eso significa evitar o eliminar varias innovaciones, incluyendo el uso regular de los “servicios de comunión” guiados por un laico o un religioso cada vez que una parroquia no tenga sacerdote que ofrezca la misa Dominical.
“No es bueno para la gente participar repetidamente en este tipo de servicios en un Domingo porque pierden el sentido de que el Santísimo Sacramento, la Santa Comunión, viene del sacrificio”, explicó.
Recordó sus primeros años como obispo cuando insistió que las parroquias restablecieran la misa semanal y le fue dicho por parte de algunos feligreses que preferían “la misa del diácono” o “la Misa de la hermana”.
La utilización excesiva de tales servicios, sugirió, también puede desalentar las vocaciones sacerdotales, así como la separación de la Eucaristía “de la vocación y de la misión del sacerdote, que es principalmente ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa”, significa que un hombre joven que es llamado al sacerdocio “ya no ve ante sus ojos la identidad de la vocación a la que está siendo llamado”. En respuesta, el número de vocaciones “cae en picada”.
El jefe de justicia de la Iglesia también cree que existe una correlación directa entre la “vacilación” en la aplicación de las penas canónicas en las últimas décadas y “los abusos y la violación de ley de la Iglesia” que se han producido en áreas litúrgicas.
Estas sanciones, explicó, son “en primer lugar, medicinales”, con el objetivo de “llamar la atención de una persona sobre la gravedad de lo que está haciendo y llamarla de regreso”.
“Las sanciones son necesarias”, dijo.
“Si en 20 siglos de vida de la Iglesia siempre hubo la necesidad de sanciones, ¿por qué en nuestro siglo de repente deberiamos pensar que no son necesarias?
Esto también es absurdo”.

 

Artículo de Catholic News Agency, Jul-10-2012

Traducción deSecretum Meum Mihi.

Festividad San Benito Abad

Video 2011: Pontifice apud sepulchrum Sancti Benedicti

 

El Papa Benedicto inciensa la tumba de los hermanos Benito y Escolástica en Montecassino.

Oración a San Benito

O Gloriosissime cultor Dei, nomine et vita Benedicte, sanctissime Pater, et Dux Monachorum, conserva et adiuva nos tuis sanctissimis patrociniis in agone monasticae professionis certamen, ut gladio spiritali amputemus carnis, et spiritus inquinamenta, et ut sceptrum superbi exactoris nostra conversione superemus.
Pater sancte, ac Patrone inclyte obnixe etiam postulamus, quatenus omnibus horis ac momentis nostrae servitutis munus sempiternae Trinitati offerre digneris : ut quod nostra non exigunt merita, tua nobis gloriosa impetrent suffragia.
O Dux egregie, qui dira carnis incendia divini amoris igne superasti, te supplices rogamus ac petimus, ut misericordiam Dei incessanter pro nobis interpellas, quatenus cor nostrum et renes nostros igne Spiritus sancti exurat, tribuatque nobis concupiscentias carnis refraenare, passiones irae et invidiae edomare, nec non et cor nostrum exercitiis virtutum ornatum ipse visitando inhabitare dignetur: Qui in Trinitate cum Patre et Filio vivit, et regnat Deus per omnia saecula saeculorum. Amen.