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sábado, 8 de septiembre de 2012

+ Qué es el "humo de Satanás" +


Publicado en "La buhardilla de Jerónimo"



La revelación del Cardenal Noé: “Cuando Pablo VI denunció el humo de Satanás en la Iglesia, se refería a los abusos litúrgicos que siguieron al Vaticano II”


por Bruno Volpe
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Ciudad del Vaticano - Habla con un hilo de voz y a veces la fatiga es tan pesada que debe parar. Pero su mente es lúcida, y su corazón, bueno. La entrevista con el Cardenal Virgilio Noé (en la foto), 86 años, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas bajo los pontificados de Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II, luego Arcipreste de la Basílica de San Pedro y Vicario del Papa para la Ciudad del Vaticano, se revela conmovedora y, al mismo tiempo, cautivadora. El purpurado, que ha abandonado ya hace mucho la vida pública a causa de los achaques propios de la edad, nos ayuda a conocer mejor a un Pontífice olvidado en la prisa de la historia: Giovani Battista Montini. Revela por primera vez a qué se refería precisamente Pablo VI cuando, en 1972, denunció la presencia del humo de Satanás en la Iglesia.
Eminencia, ¿quién era Pablo VI?
“Un caballero, un Santo. Recuerdo aún cómo vivía el misterio de la Eucaristía, con pasión y participación. Cuando pienso en él lloro, pero no a manera de los hipócritas. Me conmuevo sinceramente. Le debo tanto, me ha enseñado mucho, ha vivido y se ha gastado siempre por la Iglesia”.


Usted ha tenido el privilegio de ser Maestro de las Ceremonias Litúrgicas gracias al nombramiento del Papa Montini en tiempos de la reforma post-conciliar. ¿Cómo recuerda aquellos tiempos?
“Espléndidamente. Una vez, el Santo Padre me dijo, personalmente, y de manera afectuosísima, cómo debía realizar el ceremoniero esa función en aquel preciso período histórico. Sucedió en la sacristía. Se acercó y me dijo: el ceremoniero debe prever todo y hacerse cargo de todo, tiene la función de hacerle más fácil el camino al Papa”
¿Agregó algo más?
“Sí. Afirmó que el ánimo de un ceremoniero no debe ser turbado por nada, por pequeños o grandes que sean sus problemas personales. Un ceremoniero, subrayó, debe permanecer siempre dueño de sí mismo y hacer de escudo al Papa, porque la Santa Misa debe ser celebrada dignamente, para la gloria de Dios y de su pueblo”.
¿Cómo aceptó el Santo Padre la reforma litúrgica querida por el Vaticano II?
“De buen grado”.

Se cuenta que Pablo VI era un hombre muy triste: ¿es verdad o leyenda?
“Una mentira. Era un padre bueno y tranquilo, un caballero y un Santo. Al mismo tiempo, estaba dolorido por el hecho de haber sido dejado solo por la curia romana. Pero de esto prefiero no hablar.”

Entonces, desmintiendo las historias, Ud. que ha sido uno de sus más estrechos y fieles colaboradores, describe al Papa Montini como una persona serena.
“Lo era. ¿Y sabe por qué? Porque afirmaba siempre que quien sirve al Señor no puede estar nunca triste. Y él lo servía especialmente en el sacrificio de la Santa Misa”.

Ha quedado para la historia la denuncia de Pablo VI sobre la presencia del humo de Satanás en la Iglesia. Aún hoy, aquel discurso parece de una actualidad increíble. Pero, con exactitud, ¿qué quiso decir el Papa?
“Ustedes, los de “Petrus”, han hecho un buen tiro, porque estoy a punto de revelar, por primera vez, lo que intentaba denunciar Pablo VI con aquella afirmación. Sí, el Papa Montini, por Satanás intentaba clasificar a todos aquellos sacerdotes u obispos y cardenales que no rendían culto al Señor celebrando mal la Santa Misa, a causa de una errada interpretación y aplicación del Concilio Vaticano II. Habló de humo de Satanás porque sostenía que aquellos sacerdotes que deforman la Santa Misa en nombre de la creatividad, en realidad estaban dominados por la vanagloria y la soberbia del Maligno. Por lo tanto, el humo de Satanás no era otro que la mentalidad que quería desbaratar los cánones tradicionales y litúrgicos de la ceremonia eucarística.”
Y pensar que Pablo VI está señalado casi como la causa de todos los males de la liturgia post-conciliar. Pero teniendo en cuenta lo que Ud. revela, Eminencia, Montini comparó el caos litúrgico directamente con algo infernal, , aunque de modo velado.
“Él codenaba la sed de protagonismo y el delirio de omnipotencia que siguieron a nivel litúrgico al Concilio. La Misa es una ceremonia sagrada, repetía con frecuencia, todo debe ser preparado y estudiado adecuadamente respetando los cánones, nadie es “dominus” de la Misa. Desgraciadamente, muchos, después del Vaticano II no lo han entendido y Pablo VI sufría viendo el fenómeno como un ataque del demonio”.
Eminencia, en conclusión: ¿qué es la verdadera liturgia?
“Es rendir gloria a Dios. La liturgia se lleva a cabo siempre y en todo caso con decoro: también la señal de la cruz mal hecha es sinónimo de desprecio y dejadez. Lamentablemente, lo repito, después del Vaticano II se ha creído que todo o casi todo estaba permitido. Ahora, se necesita recuperar, y rápidamente, el sentido de lo sagrado en el “ars celebrandi”, antes que el humo de Satanás penetre completamente toda la Iglesia. Gracias a Dios tenemos al Papa Benedicto XVI: su Misa y su estilo litúrgico son un ejemplo de corrección y dignidad.
(traducción libre por Jerónimo y Francesco)





Las jóvenes Iglesias son un signo de esperanza para el futuro

 

Castelgandolfo (Italia) (AICA): Benedicto XVI recibió, esta mañana, en Castelgandolfo a los 92 obispos nombrados recientemente, que participan en el curso de formación promovido por la Congregación para la Evangelización de los pueblos. Son pastores de Comunidades de reciente fundación en África, Asia, América Latina y Oceanía. El Santo Padre los animó a mantener siempre firme la confianza en el Señor ya que “la Iglesia es Suya, y Él es el guía en los momentos difíciles y en los de serenidad” y que a pesar de los sinsabores “algunos abandonos, las fricciones, o los momentos de inestabilidad e incoherencia, son Iglesias que van madurando gracias a la acción pastoral, y también gracias al don de la “communio sanctorum”, que permite una ósmosis real de gracia entre las Iglesias de antigua tradición y las de reciente constitución”.

 

 

Las jóvenes Iglesias son, por lo tanto, un signo de esperanza para el futuro de la Iglesia universal. En este contexto, queridos hermanos, los animo a no ahorrar esfuerzos y valor para un trabajo pastoral diligente, consciente del don de la gracia que fue sembrado en ustedes en la ordenación episcopal.
Benedicto XVI señaló que una adecuada inculturación de la fe ayudará a encarnar el Evangelio en las culturas de los pueblos y tomar lo bueno que vive en ellos. Se trata, sin embargo, advirtió el Papa, de “un proceso largo y difícil que no debería en ningún modo comprometer la especificidad e integridad de la fe cristiana”.
“No falten –agregó el Papa- a su primera responsabilidad de hombres de Dios, llamados a la oración y al servicio de su Palabra para beneficio de la grey. El mundo hoy tiene necesidad de personas que hablen a Dios, para poder hablar de Dios, solo así la Palabra de salvación dará fruto”.
Recordó el Pontífice que algunos de los países a los que pertenecen estas jóvenes Iglesias sufren una serie de problemas como ser la inestabilidad social de la vida cotidiana, sumado a las calamidades naturales, las discriminaciones culturales y religiosas, la intolerancia facciosa fundamentalista, que oprimen la libertad religiosa, el respeto de los más débiles, a lo que hay que añadir los contrastes entre etnias y castas que causan violencias injustificables.
Por estas razones, insistió el Santo Padre, “confíen en el Evangelio, a su fuerza renovadora, a su capacidad de despertar las conciencias y de provocar, desde lo profundo, el rescate de las personas y la creación de una nueva fraternidad. La difusión de la Palabra del Señor hace florecer el don de la reconciliación y promueve la unidad de los pueblos”, concluyó.
Los prelados participan en un seminario que se realiza en el Pontificio Colegio de San Pablo Apóstol, en Roma, organizado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.
“La finalidad del seminario, explicó monseñor Savio Hon Tai Fai, SDB, secretario del dicasterio romano, es triple: sobretodo es una actualización y profundización sobre la doctrina de la Iglesia y el rol del obispo. El segundo motivo es el de vivir en fraternidad, vivir juntos, orar y conocerse mutuamente. Y el tercero es conocer más de cerca al Santo Padre y cómo funciona la Curia Romana”.
“En particular este año con vistas al Año de la Fe, prosiguió, el Santo Padre nos pide profundizar sobre la utilidad de enseñar el catecismo. Por ello nuestros conferencistas también tuvieron en vista la nueva evangelización y el motu proprio Porta Fidei, con el cual el Papa convoca al Año de la Fe”.
El nuevo subsecretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, monseñor Tadeusz Wojda SAC, consideró además, que el seminario de estudio “es una hermosa experiencia, en la que los obispos aprecian mucho compartir los temas y las experiencias vividas”.
Y precisó que “este seminario sirve también para entender cómo los problemas que muchas veces se encuentran en una determinada Iglesia, también existen en otras. Y ayuda a los obispos a madurar y tomar conciencia que, compartiendo y colaborando juntos, se encuentra una solución a los desafíos actuales”.
“Así estamos intentando con los obispos aquí reunidos, concluyó, aprender lo más posible para enfrentar bien esta renovación de la fe en el mundo”.
El encuentro que se inició el 3 de septiembre durará hasta el 15 del mismo mes, y se concluirá con una misa solemne en la tumba del apóstol Pedro, presidida por el cardenal Fernando Filoni, presidente del dicasterio vaticano organizador del seminario.

Fuente: AICA