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martes, 2 de octubre de 2012

+ Oración para el final del Santo Rosario +



La siguiente oración ha sido prescrita por S.S. Leon XIII, para después del rezo público del Rosario en el mes de octubre. Sin embargo, puede rezarse en cualquier época del año, empezándola así: A ti recurrimos en nuestra tribulación bienaventurado José, e imploramos confiadamente tu patrocinio, etc.

El mismo Pontífice, concedió indulgencia de siete años y siete cuarentenas por cada vez que se rece devotamente esta oración, después del rezo público del Rosario durante el mes de octubre y 300 días de indulgencia una vez por día, rezándola en cualquier otro tiempo del año.

A ti recurrimos en nuestra tribulación bienaventurado José, y después de implorar el socorro de tu Santísima Esposa, pedimos también confiadamente tu patrocinio. Por el afecto que te unió con la Inmaculada Virgen, Madre de Dios, y por el amor paternal con que trataste al Niño Jesús, te rogamos que nos auxilies para llegar a la posesión de la herencia que Jesucristo nos conquistó con su sangre, nos asistas con tu poder y nos socorras en nuestras necesidades.

Protege , oh prudentísimo guardián de la Sagrada Familia a la raza elegida de Jesucristo; presérvanos, oh Padre amantísimo, de toda mancha de error y corrupción; muestratenos propicio, y asístenos desde lo alto del cielo, oh poderosísimo libertador nuestro en la batalla que estamos librando contra el poder de las tinieblas. Y así como libraste al Niño Jesús del peligro de la muerte, defiende a ahora a la Santa Iglesia de Dios contra las asechanzas del enemigo y contra toda adversidad.

Concédenos tu perpetua protección, a fin de que , animados por tu ejemplo y tu asistencia, podamos vivir santamente, piadosamente morir y así alcanzar la eterna beatitud del cielo. Así sea.


juventutem.argentina@hotmail.com

+ Santos Ángeles Custodios +



La Iglesia nos dice que todo cristiano, desde el momento del Bautismo, se lo confía a su propio Ángel. El será durante toda la vida, el "celestial compañero" que velará por nuestra salvación.

Tan gran estima tiene Dios por nosotros, que ha puesto a nuestro lado para protegernos, un ser que nos supera en perfección y virtud. No podía ser de otro modo, cada cristiano es "alter Christus" (otro Cristo), en cada uno de nosotros, el Dios Padre reconoce a su propio Hijo. ¡ Que gran dignidad nos confiere el Bautismo! De este modo, como los Ángeles sirven y alaban a la Trinidad en el Cielo, de igual manera lo hacen junto a los Sagrarios y los Altares, donde reposa la Eucaristía.

Enseña el Catecismo Mayor de San Pío X:

¿Cuáles son los Ángeles custodios?
Los Ángeles Custodios son los que Dios a destinado para guardarnos y guiarnos por el camino dela salvación.

¿Cómo nos asiste el Ángel de nuestra Guarda?
El Ángel de nuestra Guarda: 1 nos asiste con buenas inspiraciones y, atrayéndonos a la memoria lo que hemos de hacer, nos va guiando por el camino del bien; 2 ofrece a Dios nuestras súplicas y nos obtiene sus gracias

¿En qué ha de consistir nuestro reconocimiento a los Ángeles de nuestra Guarda?
Nuestro reconocimiento a los Ángeles de nuestra Guarda ha de consistir en cuatro cosas: 1 en reverenciar su presencia y no contristarlos con ningún pecado, 2 en seguir con presteza los buenos sentimientos que por ellos despierta Dios en nuestros corazones; 3 en hacer nuestras oraciones con la mayor devoción para que ellos las acojan con agrado y las ofrezcan a Dios; 4 en invocarlos a menudo y con entera confianza en nuestras necesidades, particularmente en las tentaciones.

No olvidemos jamás que nuestro Ángel de la Guarda está a nuestro lado, y a la vez, está constantemente en la presencia de la Trinidad. Este pensamiento, nos ayudará a evitar el pecado.

Escribe San Josemaría Escrivá de Balaguer: "Ten confianza en tu Ángel Custodio. Trátalo como un entrañable amigo (lo es), y él sabrá hacerte mil servicios en los asuntos ordinarios de cada día."

Deberíamos encomendarnos a nuestro Ángel Custodio diariamente. Roguemosle por nuestras necesidades y confiemos en su piadosa protección. Demos gracias a Dios, por este fiel servidor, que vela por nosotros.

Nichán Eduardo Guiridlian Guarino