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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Palabras del joven catequista que sorprendió a los obispos en el Sínodo

 

 

 

En la Congregación XVII, intervino el benjamín del Sínodo, un joven catequista de la diócesis de Roma llamado Tommaso Spinelli de tan sólo 23 años e invitado como oyente a este Sínodo. La cuestión es que este joven inyectó un poco de savia en la asamblea, cautivando a todos los presentes con un testimonio atrevido, directo y sencillo que arrancó la ovación más grande del Sínodo.


Aquí sus palabras:


"Mi reflexión quiere ser simplemente una ayuda para entender qué espera un joven de la nueva evangelización.
Vosotros sacerdotes (dirigiéndose a los obispos) habéis hablado sobre el papel de los laicos, yo que soy laico, quiero hablar a del papel de los sacerdotes. (risas)
Nosotros los jóvenes tenemos necesidad de guías fuertes, sólidos en su vocación y en su identidad. Es de vosotros, sacerdotes, de quien nosotros aprendemos a ser cristianos, y ahora que las familias están más desunidas, vuestro papel es todavía más importante para nosotros. Vosotros nos testimoniáis la fidelidad a una vocación, nos enseñáis la solidez en la vida y la posibilidad de elegir un modo alternativo de vivir, siendo éste más bello que el que nos propone la sociedad actual.
Mi experiencia testimonia que allí donde hay un sacerdote apasionado la comunidad, en poco tiempo florece. La fe no ha perdido atractivo, pero es necesario que existan personas que la muestren como una elección seria, sensata y creíble.
Lo que me preocupa es que estos modelos se han convertido en una minoría. El sacerdote ha perdido confianza en la importancia de su propio ministerio, ha perdido carisma y cultura. Veo sacerdotes que interpretan "dedicarse a los jóvenes" con "travestirse de joven", o peor aún, vivir el estilo de vida de los jóvenes. Y lo mismo en la liturgia, que en el intento de hacerse originales se convierten en insignificantes.
Os pido el coraje de ser vosotros mismos. No temáis, porque allí donde seáis auténticamente sacerdotes, allí donde propongáis sin miedo la verdad de la fe, allí donde no tengáis miedo de enseñarnos a rezar... nosotros los jóvenes os seguiremos. Hacemos nuestras las palabras de Pedro: "Señor, ¿a quién iremos? Solo Tú tienes palabras de vida eterna". Nosotros tenemos hambre de lo eterno, de lo verdadero.


Por tanto, propongo:


1) Aumentar la formación, no sólo espiritual, sino también cultural, de los sacerdotes. Con demasiada frecuencia vemos a sacerdotes que han perdido el papel de maestros de cultura que les hacía importantes para toda la sociedad. Hoy, si queremos ser creíbles y útiles, debemos volver a tener buenas herramientas culturales.


2) Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica en su carácter conciliar: en concreto la primera parte de cada sección, donde los documentos del Concilio iluminan los temas tradicionales. De hecho, el Catecismo pone con sabiduría como premisa a la explicación del Credo una parte inspirada en la Dei Verbum, en la que se explica la visión personalista de la revelación; a los sacramentos, la Sacrosantum Concilium, y a los mandamientos, la Lumen Gentium, que muestra al hombre creado a imagen de Dios. La primera parte de cada sección del Catecismo es fundamental para que el hombre de hoy sienta la fe como algo que le afecta de cerca y sea capaz de dar respuestas a sus preguntas más profundas.


3) Por último, la liturgia se olvida y se desacraliza con demasiada frecuencia: hay que volver a ponerla con dignidad en el centro de la comunidad parroquial.
Concluyo con las palabras que dieron inicio al nacimiento de la Europa Medieval: "Nosotros os queremos, dad prueba de vuestra santidad, del lenguaje correcto y de vuestra instrucción; de tal modo que cualquiera que vaya a vosotros se edifique con vuestro testimonio de vida y vuestra sabiduría (...) y regrese alegre dando gracias al Señor omnipotente." (De la carta Letteris Colendis de Carlo Magno al monasterio de Fulda, año 780).


Gracias. (Gran aplauso)

Pontificia Academia para la Latinidad será presentada el 21 de Noviembre

 

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Se llevará a cabo el 21 de noviembre en Roma (Aula Magna del Palacio de San Pío X, Via della Conciliazione 5-17 horas) la XVII sesión pública de las Academias Pontificias [Pontificie Accademie], durante la cual el Cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone presentará el “Premio de las Academias Pontificias” —reservado este año a escultores y pintores— y presentará la Pontificia Academia Latinitatis instituida por Benedicto XVI con el Motu Proprio “Latina Lingua”, publicado el sábado 10 de noviembre. A la cabeza de la nueva Academia fue nombrado Ivano Dionigi, rector de la Alma Mater Studiorum, Universidad de Bologna. El Secretario es Don Roberto Spataro, secretario del Pontificium Istitutum Altioris Latinitatis de la Universidad Pontificia Salesiana. En el curso de la sesión se darán las cartas de nombramiento al Presidente, al Secretario y a los nuevos académicos. Para presentar los trabajos estará el card. Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo para la Cultura. Seguirán las intervenciones del card. Bertone quien leerá el Mensaje pontificio, del prof. Dionigi y de Pupi Avati,..., del cual será proyectado el filme “Guardando oltre”. Para acompañar la ceremonia, música compuesta y dirigida por el maestro Mons. Marco Frisina.

 

Visto en Secretum Meum Mihi.

Crearán una oficina que se encargará de la música, el arte y la arquitectura para la liturgia

Culto divino, la reforma de la Congregación

 


Se aprueba la reorganización: una oficina se encargará de la música, del arte y de la arquitectura para la liturgia


La reestructurtación fue aprobada el pasado 3 de septiembre por la Secretaría de Estado, con el visto bueno de Benedicto XVI: la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se reorganiza con el nacimiento de nuevas oficinas, que serán operativas a principios de 2013. La principal novedad es la oficina que se dedicará específicamente al arte y a la música para la liturgia (de la que Vatican Insider había dado noticia), que ofrecerá las líneas guía para que tanto los cantos de la misa como las estructuras de las nuevas Iglesias se adecúen y correspondan al ministerio que se celebra.
Las novedades introducidas en el dicasterio que dirige el cardenal Antonio Cañizares Llovera llegan a poco más de un año de distancia del motu proprio “Quaerit Semper” del 27 de septiembre de 2011, con el que Benedicto XVI había transferido a la Rota Romana la competencia sobre dos materias de las que hasta entonces se ocupaba la Congregación para el Culto. La primera tiene que ver con la nulidad de la ordenación sacerdotal y la segunda, con la dispensa en los casos de matrimonios contraídos pero no consumados. Prácticas que ocupaban bastante del tiempo de la congregación del cutlo.
En el motu proprio, el Papa explicaba que: «En las circunstancias actuales, ha parecido conveniente que la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se dedique principalmente a dar nuevo impulso a la promoción de la Sagrada Liturgia en la Iglesia, según la renovación querida por el Concilio Vaticano II a partir de la Constitución Sacrosanctum Concilium». El dicasterio debe dedicarse a un proyecto amplio que favorezca el «ars celebrandi», la fidelidad a la constitución conciliar y a los dictámenes y a las instrucciones del nuevo misal.

Como ya no existen las dos oficinas (la de los sacerdocios y la de los matrimonios), crece la oficina litúrgica: los nuevos entes litúrgico-doctrinales se ocuparán del mismo tema en las dos grandes áreas lingüísticas anglosajona y latina. Además, se creará otra oficina para los aspectos disciplinarios y jurídicos. Una nueva sección se ocupará del arte y de la música en la liturgia, es decir, no se dedicará al arte sacro ni a la música sacra, sino solo al arte y a la música en el ámbito litúrgico.

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Fuente: Vatican Insider