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domingo, 31 de marzo de 2013

+ Olvidémonos de los discursos correctos +




En mis últimos posts a algunos les he podido parecer excesivo. Pero si no me creéis a mí, creed al menos a la Virgen María. Nuestra Madre advirtió en Fátima lo siguiente, la cita es literal:

La guerra pronto terminará. Pero si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, del hambre y de las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre.


La guerra que iba a terminar era la I Guerra Mundial, la guerra peor era la II Guerra Mundial. Digámoslo CLARAMENTE las dos guerras mundiales fueron un castigo por los pecados. No creáis al Padre Fortea, creed a la Virgen. Si pensais que he tomado el mensaje de una web poco dudosa, podéis comprobar en el siguiente link que está tomada palabra por palabra de la web del Vaticano.


Si las dos guerras mundiales fueron castigos divinos (así lo dice la Virgen María), y ahora hay muchísimo más pecado, ¿qué conclusión debemos sacar? Pues yo creo que está clarísimo. Lo lamentable es que tantos creyentes no crean ni a la Virgen María, ni a la Biblia.    

¿Entonces a quien creer? Según los teólogos modernos hay que creer a los teólogos progresistas. Por encima de la Biblia o de la Virgen María hay que creer al millonario Hans Küng y a la turba de sus secuaces, verdaderos salteadores de la Palabra de Dios. Salteadores, manipuladores de la Santa Palabra que se nos ha dado de lo alto para nuestra salvación. En esa Palabra está muy claro:

Salmos 39,12: Tú corriges a los hombres, castigando sus culpas.
Sí, queridos lectores del blog: hay que predicar una gran penitencia. Hay que volver a escuchar a Dios en su Palabra. Se necesitan profetas santos que recorran esta Ciudad de los Hombres recordándoles que se acerca un tiempo de grandes castigos, porque así nos lo indican los signos. Lo demás es como esos familiares que le dicen al enfermo deshauciado: tranquilo, tranquilo, estás bien, te vas a poner bueno.
Los Faus, los Masiá, los Küng han pagolizado a muchos en la Iglesia, los han desorientado, les han dicho que el mal ya no es mal, que la penitencia no tiene sentido, que no existe el castigo divino, como tampoco creen en la diferencia de grados de felicidad en el más allá. Han sido las zorras que han devastado la viña. Éste sería el momento de que en la Gran Nínive se proclamase una gran penitencia. Pero no se hará. Las ovejas están ciegas. No sólo no se escuchará a los profetas, sino que al revés, no está lejos el año en que las ovejas se vuelvan lobos.

P. José Antonio Fortea, sacerdote
Publicado originalmente en su blog

domingo, 24 de marzo de 2013

Mártires argentinos del terrorismo: Carlos Alberto Sacheri, Jordán Bruno Genta, Raúl Alberto Amelong

 

 

En los años que precedieron al golpe de Estado, montoneros y revolucionarios se cebaron con los líderes y pensadores católicos.

La elección de Jorge Mario Bergoglio como Sumo Pontífice ha puesto de actualidad los dramáticos años que vivió Argentina durante la década de los setenta, con el regreso de Juan Domingo Perón, la brutal escalada terrorista, la muerte del general y la presidencia de su esposa, el golpe de Estado y las Juntas Militares.
Un episodio poco conocido fuera del país -e incluso silenciado en él- es el sistemático asesinato por parte de grupos terroristas de personalidades católicas de referencia que destacaban, precisamente en cuanto católicas, por su anticomunismo ("intrínsecamente perverso", según la definición de Pío XI en la encíclica Divini Redemptoris de 1937).
De entre esas personas que murieron por su fe destacan tres nombres que se han recordado estos días en el país hermano, rescatándolas del olvido en el que cayeron por conveniencia política.

 

Uno de los grandes tomistas argentinos

Carlos Alberto Sacheri (1933-1974), licenciado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Filosofía por la Universidad Laval de Québec (Canadá), fue profesor en esta última desde 1967 hasta que regresó a Argentina para hacerse cargo de las cátedras de Filosofía y de Historia de la Ideas filosóficas en la Universidad de Buenos Aires y de Metodología Científica y Filosofía Social en la Universidad Católica Argentina. Encuadrado en la importante e influyente escuela tomista de aquel país, escribió poco antes de su muerte una celebrada obra sobre El orden natural, considerada una de las mejores síntesis modernas de la filosofía moral y política del Aquinatense.
"El análisis de la persona humana y de sus cualidades o propiedades esenciales nos lleva espontáneamente al reconocimiento de un ordenamiento natural, expresión de una sabiduría divina, que ha de servir de base al orden social, determinando las normas éticas básicas que lo expresan en el plano de la conducta humana... De allí surge el concepto clásico del derecho natural como aquello que es debido al hombre en virtud de su esencia, con sus tres notas de universalidad, pues rige para todos los hombres y todos los tiempos; de inmutabilidad, pues escapa en sus normas primeras a las contingencias geográficas, históricas y culturales, y de cognoscibilidad, en razón de ser captado espontáneamente por la conciencia moral de los individuos", explicaba Sacheri (pinche aquí para un artículo resumen de su filosofía social basada en Santo Tomás de Aquino).
Sacheri se posicionó firmemente contra la teología de la liberación y contra la corriente que, en aquellos años, convirtió a muchos sacerdotes y religiosos en apóstoles, de facto, del marxismo, lo cual denunció en su libro de 1971 La Iglesia clandestina. Él, por el contrario, según afirmó Ricardo von Büren en el Congreso Tomista Internacional celebrado en Roma en 2003, asimiló el magisterio pontificio "hasta revelar un dominio acabado de la Doctrina Social de la Iglesia, de la que es un fino conocedor e intérprete, pudiendo ser considerado como uno de sus más importantes difusores en la Argentina".
El domingo 22 de diciembre de 1974, cuando salía de misa, fue asesinado por terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en presencia de su mujer y de sus siete hijos, el mayor de 14 años, la pequeña de dos. Le dispararon en la cabeza cuando conducía el coche familiar volviendo a casa desde la catedral de San Isidro (provincia de Buenos Aires). Tenía 41 años y la Iglesia argentina perdió uno de sus pensadores laicos más relevantes.

 

Bautizado a los 31, Primera Comunión a los 43

Sus asesinos (el ERP) fueron los mismos que habían acabado semanas antes, y en circunstancias parecidas, con la vida de otro intelectual católico, Jordán Bruno Genta(1909-1974). También en presencia de su familia. En su caso, no al volver, sino cuando se dirigía a misa, un domingo por la mañana, el 27 de octubre de 1974. Recibió once impactos de bala.
La trayectoria vital de Genta era muy distinta a la de Sacheri. Su padre era ateo y anticlerical, y no bautizó a ninguno de los tres hermanos. Su madre murió de una enfermedad cardiaca cuando ellos eran pequeños. Así que se criaron sin ningún tipo de formación religiosa, y cuando Jordán ingresó en la Facultad de Filosofía y Letras, enseguidase decantó por la ideología marxista. En 1934 se casó por lo civil con María Lilia Losada, de padres españoles, y al poco tiempo al joven filósofo le diagnosticaron tuberculosis.
Para curarse de ella se trasladaron a la sierra de Córdoba, donde Genta empezó a meditar los clásicos, en particular Platón y Aristóteles, sin el prisma del materialismo histórico. En 1935, ya curado, fueron a vivir a Paraná, donde se desempeñaba como profesor en la Universidad Nacional del Litoral. Allí conoció la obra de Jacques Maritain y, por su medio, la de Santo Tomás de Aquino, que había estado ausente de su formación académica.
También traba una amistad, que será decisiva, con Juan Ramón Álvarez Prado, profesor en el seminario diocesano, con quien empieza a debatir sobre el catolicismo y a descubrirlo desde el punto de vista intelectual. Tras años intensificando sus contactos con el clero local, Genta se bautizó en 1940 y ese mismo día contrajo matrimonio religioso con su esposa.
Luego se convertiría en rector interventor de la institución donde impartía docencia, en la cual se convertiría en bestia negra de la izquierda radical, quien concibió un odio contra él que le llevaría a la muerte treinta años después.
Políticamente nacionalista, se opuso al gobierno de Juan Domingo Perón y fue depurado, montando en su casa una cátedra libre de enseñanza, hasta su reintegración a la normalidad académica tras la revolución de 1955. Y llegó a ser rector el Instituto Nacional del Profesorado. Para entonces también había concluido su conversión al catolicismo, pero no fue hasta 1952 que hizo su Primera Comunión, con 43 años.
Completamente volcado en la profundización de su fe, en 1960 escribió una de sus obras más conocidas, Libre examen y comunismo, donde ahonda en las raíces últimas del marxismo, en el fondo, decía, "una cuestión religiosa". Los debabes políticos eran, en su perspectiva, siempre reductibles a un principio metafísico: "Somos católicos y queremos serlo en todo, en el pensamiento, en la decisión, en los afectos, en las pasiones, en las preferencias, lo mismo en la conducta pública que en la privada". 
Y en consonancia con la tradición filosófica cristiana, propugnaba una jerarquía de los saberes coronada por la fe. "Lo que necesita un pueblo es Teología y Metafísica, sobre todo cuando es un pueblo que procede de la Civilización de Cristo, de los griegos y de los romanos. Nada más": así concluyó una conferencia el 27 de octubre de 1974. A la mañana siguiente caía acribillado. Los terroristas sabían a quién mataban.
Un hombre de acción: de Acción Católica
Raúl Alberto Amelong (1922-1975) corrió la misma suerte el mes de junio siguiente. Con una escenificación parecida. Siempre para mayor crueldad, en presencia de los suyos. Era un alto directivo de Acindar, la poderosa Industria Argentina del Acero. Trasladaba al colegio a su hija, de 17 años, y a un amiga de la joven, cuando cuatro jóvenes se bajaron de un vehículo y descargaron sus armas sobre él. Recibió diez tiros, y uno de ellos hirió en la pierna a la pequeña Inés. Otros nueve hijos recibieron en casa la noticia de que habían perdido a su padre. Fue el 4 de junio de 1975.
De honda religiosidad, confiaba su seguridad a la Divina Providencia, a pesar de que estaba en riesgo de atentados en una época de impunidad del terrorismo. De hecho su asesinato, reivindicado por los montoneros, nunca llegó a los tribunales. "Si un día me toca morir de forma violenta, rogaré a Dios para que perdone a los asesinos", decía.
Amelong no era un hombre de pensamiento como Sacheri o Genta, sino un empresario, pero no por ello menos comprometido en la militancia católica. Como ellos, se confesaba tomista: "Pero me falta mucho por saber", admitía con humildad. Fundó la Acción Católica en Rosario y fue uno de sus dirigentes en Villa Constitución, y financió la construcción de diversos templos. Tanto se comprometió con la Iglesia, que a pesar de su elevada posición vivió siempre modestamente y sólo pocos días antes de su muerte, a los 53 años, pudo proclamar victoriosamente a su mujer: "Hemos terminado de pagar todas nuestras deudas".
Su esposa recordó su religiosidad tras el asesinato: "Raúl empezó durante el noviazgo a ahondar mi fe y a llenar los huecos que había en mi práctica religiosa”. Fruto de esa devoción fueron las tres vocaciones que surgieron entre sus hijos: un sacerdote y dos religiosas.
La Iglesia argentina tuvo otros mártires del terrorismo marxista en aquellos años, pero valgan estos tres como muestra, sobre todo porque el magisterio intelectual de los dos primeros ha permanecido vivo.

Fuente: Religión en libertad.

Homilía del Papa Francisco de la Misa del Domingo de Ramos

 

 

Durante la homilía, el Papa Francisco ha explicado el significado del Domingo de Ramos, que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén antes de la Pasión. El Papa dijo que los cristianos deben transmitir la alegría de haber encontrado a Dios en sus vidas. “No seáis nunca hombres, mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús”, dijo el Papa en la primera celebración de la primera Semana Santa de su pontificado.

TEXTO ÍNTEGRO DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL:

Jesús entra en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos lo acompañan festivamente, se extienden los mantos ante él, se habla de los prodigios que ha hecho, se eleva un grito de alabanza: «¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto» (Lc 19,38).
Gentío, fiesta, alabanza, bendición, paz. Se respira un clima de alegría. Jesús ha despertado en el corazón tantas esperanzas, sobre todo entre la gente humilde, simple, pobre, olvidada, esa que no cuenta a los ojos del mundo. Él ha sabido comprender las miserias humanas, ha mostrado el rostro de misericordia de Dios, se ha inclinado para curar el cuerpo y el alma. Y ahora entra en la Ciudad Santa.
Es una bella escena, llena de luz, de alegría, de fiesta.
Al comienzo de la Misa, también nosotros la hemos repetido. Hemos agitado nuestras palmas, nuestros ramos de olivo, y hemos cantado: «¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!» (Antífona); también nosotros hemos acogido al Señor; también nosotros hemos expresado la alegría de acompañarlo, de saber que nos es cercano, presente en nosotros y en medio de nosotros como un amigo, como un hermano, también como rey, es decir, como faro luminoso de nuestra vida.
Y aquí nos viene la primera palabra: alegría. No seáis nunca hombres, mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca os dejéis vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; de saber que, con él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables..., y ¡hay tantos! Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar en este mundo nuestro. Llevemos a todos la alegría de la fe.
Pero nos preguntamos: ¿Por qué Jesús entra en Jerusalén? O, tal vez mejor, ¿cómo entra Jesús en Jerusalén? La multitud lo aclama como rey. Y él no se opone, no la hace callar (cf. Lc 19,39-40). Pero, ¿qué tipo de rey es Jesús? Mirémoslo: montado en un pollino, no tiene una corte que lo sigue, no está rodeado por un ejército, símbolo de fuerza. Quien lo acoge es gente humilde, sencilla. Jesús no entra en la Ciudad Santa para recibir los honores reservados a los reyes de la tierra, a quien tiene poder, a quien domina; entra para ser azotado, insultado y ultrajado, como anuncia Isaías en la Primera Lectura (cf. Is 50,6); entra para recibir una corona de espinas, una caña, un manto de púrpura: su realeza será objeto de burla; entra para subir al Calvario cargando un madero. Y, entonces, he aquí la segunda palabra: cruz. Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su ser rey según Dios: su trono regio es el madero de la cruz. Recordemos la elección del rey David: Dios no elige al más fuerte, al más valiente; elige al último, al más joven, uno con el que nadie había contado.
Lo que cuenta no es el poder terrenal. Ante Pilato, Jesús dice: «Yo soy Rey», pero el suyo es el poder de Dios, que afronta el mal del mundo, el pecado que desfigura el rostro del hombre. Jesús toma sobre sí el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, y lo lava, lo lava con su sangre, con la misericordia, con el amor de Dios. Miremos a nuestro alrededor: ¡cuántas heridas inflige el mal a la humanidad! Guerras, violencias, conflictos económicos que se abaten sobre los más débiles, la sed de dinero, de poder, la corrupción, las divisiones, los crímenes contra la vida humana y contra la creación. Y nuestros pecados personales: las faltas de amor y de respeto a Dios, al prójimo ya toda la creación. Jesús en la cruz siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence, lo derrota en su resurrección. Queridos amigos, con Cristo, con el Bien, todos podemos vencer el mal que hay en nosotros y en el mundo.¿Nos sentimos débiles, inadecuados, incapaces? Pero Dios no busca medios potentes: es con la cruz con la que ha vencido el mal. No debemos creer al Maligno, que nos dice:No puedes hacer nada contra la violencia, la corrupción, la injusticia, contra tus pecados. Jamás hemos de acostumbrarnos al mal. Con Cristo, podemos transformarnos a nosotros mismos y al mundo. Debemos llevar la victoria de la cruz de Cristo a todos y por doquier;llevar este amor grande de Dios.
Y esto requiere de todos nosotros que no tengamos miedo de salir de nosotros mismos, de ir hacia los demás. En la Segunda Lectura, san Pablo nos dice que Jesús se despojó de sí mismo, asumiendo nuestra condición, y ha salido a nuestro encuentro (cf. Flp 2,7). Aprendamos a mirar hacia lo alto, hacia Dios, pero también hacia abajo, hacia los demás, hacia los últimos. Y no hemos de tener miedo del sacrificio. Pensad en una mamá o un papá:¡cuántos sacrificios! Pero, ¿por qué lo hacen? Por amor. Y ¿cómo los afrontan? Con alegría, porque son por las personas que aman. La cruz de Cristo, abrazada con amor, no conduce a la tristeza, sino a la alegría.
3. Hoy están en esta plaza tantos jóvenes: desde hace 28 años, el Domingo de Ramos es la Jornada de la Juventud. Y esta es la tercera palabra: jóvenes. Queridos jóvenes, os imagino haciendo fiesta en torno a Jesús, agitando ramos de olivo; os imagino mientras aclamáis su nombre y expresáis la alegría de estar con él. Vosotros tenéis una parte importante en la celebración de la fe. Nos traéis la alegría de la fe y nos decís que tenemos que vivir la fe con un corazón joven, siempre, incluso a los setenta, ochenta años. Con Cristo el corazón nunca envejece. Pero todos sabemos, y vosotros lo sabéis bien, que el Rey a quien seguimos y nos acompaña es un Rey muy especial: es un Rey que ama hasta la cruz y que nos enseña a servir, a amar. Y vosotros no os avergonzáis de su cruz.
Más aún, la abrazáis porque habéis comprendido que la verdadera alegría está en el don de sí mismo y que Dios ha triunfado sobre el mal precisamente con el amor. Lleváis la cruz peregrina a través de todos los continentes, por las vías del mundo. La lleváis respondiendo a la invitación de Jesús: «Id y haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19), que es el tema de la Jornada Mundial de la Juventud de este año. La lleváis para decir a todos que, en la cruz, Jesús ha derribado el muro de la enemistad, que separa a los hombres y a los pueblos, y ha traído la reconciliación y la paz. Queridos amigos, también yo me pongo en camino con vosotros, sobre las huellas del beato Juan Pablo II y Benedicto XVI. Ahora estamos ya cerca de la próxima etapa de esta gran peregrinación de la cruz de Cristo.
Aguardo con alegría el próximo mes de julio, en Río de Janeiro. Os doy cita en aquella gran ciudad de Brasil. Preparaos bien, sobre todo espiritualmente en vuestras comunidades, para que este encuentro sea un signo de fe para el mundo entero.
Vivamos la alegría de caminar con Jesús, de estar con él, llevando su cruz, con amor, con un espíritu siempre joven.
Pidamos la intercesión de la Virgen María. Ella nos enseña el gozo del encuentro con Cristo, el amor con el que debemos mirarlo al pie de la cruz, el entusiasmo del corazón joven con el que hemos de seguirlo en esta Semana Santa y durante toda nuestra vida. Amén.

Fuente: Romereports.com

La Iglesia indefectible

 

Latin Mass 50

 

 

La indefectibilidad de la Iglesia es una verdad de fe. Pero para precisar el contenido de esta verdad resulta de capital importancia distinguir entre lo que enseña la Iglesia y las opiniones de algunos teólogos.

Esta nota de indefectibilidad es una realidad que está como contenida entre un límite inferior, por debajo del cual la Iglesia no puede caer, y un límite superior, que no podrá sobrepasarse hasta la Parusía. Si se exagera la indefectibilidad de la Iglesia, como suelen hacer conservadores y ultramontanos, elevando demasiado el límite inferior, la confrontación con la realidad -histórica o presente- puede suscitar notables perplejidades y hasta ser peligrosa para la fe. Si se baja en exceso el límite inferior,  el resultado es una defectibilidad eclesial de cuño protestante.

La concepción teológica que hipertrofia el carácter indefectible de la Iglesia tiene un subproducto: esa apologética boba, generadora de leyendas áureas, triunfalismos selectivos, obediencias extremas, jerarcolatrías anónimas y ceguera para percibir deficiencias de las autoridades eclesiásticas. Razón por la cual es conveniente contrarrestar esta concepción con una exposición equilibrada del dogma.

Ofrecemos una breve explicación del tema que esperamos ayude a perfilar mejor los límites de una verdad que no debe enloquecerse. Los papas Honorio I y Alejandro VI debieran ilustrarnos  sobre la permisión divina respecto del Romano Pontífice como parte de la Iglesia.

 

Tesis IX. La Iglesia es indefectible en el cumplimiento de su misión.

Honorio I.

Esta tesis es de fe, en el sentido que vamos a precisar ahora. Con el término «indefectibilidad» apuntan los teólogos a tres certezas relativas a la Iglesia: 1) la Iglesia no perecerá; 2) la Iglesia no desfallecerá; 3) la Iglesia subsistirá hasta el final tal como Cristo la ha querido y fundado, sin experimentar cambios sustanciales que pudieran equivaler prácticamente a su desaparición.(…)La indefectibilidad de la Iglesia se reduce, en el fondo, a la fidelidad de Dios para con ella, fidelidad que explica y funda por sí sola esa indefectibilidad: como acabamos de ver, Dios le ha dado su palabra y no se retractará.
Así, pues, para dar todo su sentido a esta indefectibilidad, no debemos separarla de otro aspecto del  misterio eclesial, a saber, el de la alianza, que traduce la voluntad de Dios de no llevar a cabo su designio de salvación sin la colaboración del hombre. La indefectibilidad, por consiguiente, no hace superfluo el trabajo del hombre, sino que, al contrario, lo supone y lo estimula.«Es preciso sostener... que Cristo quiere el concurso de sus miembros... Misterio insigne sobre el que jamás se reflexionará bastante: la salvación de muchos depende de las plegarias, de las mortificaciones... y de la colaboración que los pastores y los fieles... deben aportar a nuestro divino Salvador» (Mystici corporis, en CEDP, 1. I, p. 1038-1039).Sin embargo, hay que guardarse muy bien de confundir la indefectibilidad de la Iglesia con su triunfo o con su perfección. Cristo, en efecto, ha prometido a su Iglesia que sería victoriosa, no triunfante. Incluso le predijo positivamente lo contrario (Jn. 15, 20). Nunca le prometió que iba a ser perfecta. En su indefectibilidad (o, como acostumbraban decir los padres, en su «virginidad»), la Iglesia de este mundo estará marcada hasta el final por los límites, las imperfecciones y los pecados de sus miembros. Así, pues, se evitará siempre con sumo cuidado el doble escollo al que nos hemos referido ya en la presente obra: minimizar la realidad humana en nombre de lo divino, evacuar lo divino en nombre de lo humano. Concretamente, las dificultades humanas no nos autorizan a olvidar la promesa divina, ni esta promesa nos dispensa de ver y resolver los problemas humanos.

Alejandro VI.

(…) Referida a la totalidad del misterio eclesial, la indefectibilidad no significa en modo alguno: 1) la indefectibilidad de cada iglesia particular; 2) la indefectibilidad individual de los miembros de la Iglesia, ni siquiera de los más eminentes. Así, pues, garantiza solamente la vida y la fidelidad del conjunto de la Iglesia.

Tomado de: Faynel, P. La Iglesia. Herder, Barcelona, 1974: pp. 41-44.

Fuente: Infocaótica.

martes, 19 de marzo de 2013

Benedicto y Francisco: dos Papas, una reforma

 

Presentamos la traducción del blog La Buhardilla de Jerónimo del interesante análisis que el periodista alemán Peter Seewald, tan cercado al Papa Ratzinger – con el cual ha escrito tres libros-entrevista -, ofrece en este diálogo con un periódico italiano sobre la relación entre el nuevo pontificado del Papa Francisco y el del Papa emérito Benedicto XVI, ambos considerados por él “Papas reformadores”.

Hay una línea precisa que une dos a Papas “reformadores”. Peter Seewald no tiene dudas. El escritor y periodista, biógrafo de Joseph Ratzinger, ha estado dividido, en las últimas semanas, entre la tristeza por el adiós del pontífice alemán y “la gratitud por todo lo que él ha hecho”.

Hoy, después de la elección de su sucesor, mira al futuro con la esperanza del hombre de fe. Jorge Mario Bergoglio seguirá aquel camino de renovación indicado por quien lo ha precedido. “Benedicto XVI ha purificado la nave de la Iglesia e instruido la tripulación. Francisco pondrá en movimiento los motores para hacerla proceder en el mar de nuestro tiempo”, explica el autor de “Luz del mundo” en esta entrevista al Corriere della Sera.

¿Cómo juzga la elección hecha por el Cónclave?

Esta elección ha sido una sorpresa – y también no. Comienza algo nuevo. Para la Iglesia, pero también para el mundo. Con este pastor de alta espiritualidad se abre una nueva era. La decisión del colegio cardenalicio es la indicación más grande de un cambio de época.

¿Cuáles han sido las razones de la convergencia sobre el nombre de Bergoglio?

Desde su primer gesto, la oración por Benedicto XVI, el nuevo Papa ha demostrado querer colocarse en el surco de su predecesor. También la elección del nombre lo confirma. Después de Benedicto, viene Francisco. Ambos son grandes, verdaderos reformadores de la Iglesia, cada uno en su época, cada uno a su modo. Una verdadera reforma no se mide, de hecho, sobre criterios terrenos, como sostienen hoy muchos medios de comunicación, sino que viene de la fe de la Iglesia misma.

Joseph Ratzinger es, por otro lado, un gran admirador de San Francisco, que estaba radicalmente opuesto al espíritu de su tiempo. Como cardenal me dijo en el 2000, durante nuestras conversaciones en Montecassino para el libro “Dios y el mundo”, que Francisco de Asís, en una gran crisis, había hecho algo decisivo: permanecer del lado de la Iglesia. El nombre de Francisco es ya un programa. La Iglesia, decía Ratzinger sobre aquel gran santo, tenía necesidad de una renovación carismática interna, de una nueva llama de Fe y no sólo del conocimiento de la administración y del orden político. Y esto vale también para hoy.

¿Ha sido una derrota para los cardenales italianos?

No se trata de la victoria, o de la derrota, o de la prevalencia de un grupo particular. Era necesario encontrar a la mejor persona para el trabajo más difícil del mundo, se debía elegir al sucesor del apóstol Pedro. La elección de Bergoglio, que es de origen italiano, ha sido inteligente y sabia. Yo veo en él también una referencia a la patria de sus padres, la maravillosa Italia, al orgulloso catolicismo de este país, a la magnífica ciudad de Roma, sin la cual no sería el Vaticano la patria de todos los católicos del mundo.

¿No existen diferencias entre Bergoglio y Ratzinger?

Ya la primera y muy sobria aparición del Papa Francisco ha dejado claro a todos que él quiere proseguir la obra de su predecesor, con su estilo y su carisma personal, pero con toda aquella humildad y sencillez que hemos aprendido a conocer de Benedicto XVI. Ahora es posible apreciar todavía mejor el gesto histórico de la renuncia.

¿Cuáles serán las prioridades del nuevo Pontífice?

El Papa Benedicto ha preparado el terreno y abierto el camino. Francisco lo continuará, dando prioridad a la nueva evangelización, a la revelación del mensaje de amor y hermandad. Se podría decir, tal vez, que Juan Pablo II ha mantenido y estabilizado la nave de la Iglesia en medio de la tempestad. Benedicto XVI ha purificado esta nave, ha instruido la tripulación y la ha llevado sobre la ruta. Francisco pondrá en movimiento los motores para hacer proceder la nave en el mar de nuestro tiempo. No será fácil.

¿Ha hablado recientemente con Benedicto XVI? ¿Dará todavía su contribución para delinear el futuro de la Iglesia?

Benedicto XVI se ha imaginado a sí mismo como el fin de lo antiguo y el comienzo de lo nuevo. Por así decir, ha construido un puente. No será un pensionado que se dedica al jardín. “Yo no desciendo de la cruz”, han sido sus palabras. Con la fe, la meditación y la oración nos ofrecerá un ejemplo de lo que tanta falta le hace hoy a la Iglesia y a todos nosotros. Y si bien ahora permanecerá en silencio, no olvidemos que a veces el silencio puede ser muy ruidoso.

¿Todo esto será también de ayuda para el nuevo Papa?

He quedado muy impresionado por el hecho de que, desde el comienzo de su papado, en la logia de la Basílica de San Pedro, Francisco ha recogido tan directamente aquellas señales. La oración, el silencio profundo. No sabemos qué ocurrirá, pero es claro que es necesario crecer en la conciencia de vivir no sólo en la época después de Cristo, sino también una época antes de Cristo, como ha revelado el Evangelio. Yo veo este pasaje del Evangelio como un prólogo para el nuevo pontificado: “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo”.

Fuente: La Buhardilla de Jerónimo

ACTO DE CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

 

 

Postrados a vuestros pies, henos aquí, gloriosísimo San José. Injusto sería no reconocer los sin número de beneficios que de Vos recibimos, oscura ingratitud dejar de manifestaros nuestro reconocimiento. ¿Qué haremos nosotros y que os daremos, pobres y sin méritos como somos? Esto mismo es lo que venimos a ofreceros. Nada valemos, nada podemos, pero lo que tenemos, nuestra vida, nuestras fuerzas, nuestra actividad o al menos nuestro buen deseo, eso os ofrecemos, de ahora en adelante nos proponemos consagrarnos enteramente a vuestro servicio, y trabajaremos cuanto de nosotros dependa, para que seáis por todos conocido y amado, y se propague siempre más ilustre devoción, para que sean siempre más numerosos los que os honren y participen de vuestras gracias. Somos débiles e inconstantes, bien sabemos y lloramos, pero por eso mismo venimos a Vos, para que intercedáis por nosotros y alcancéis de Dios la gracia y la perseverancia en ella. Acordaos que jamás se ha oído decir que  ninguno haya implorado vuestro auxilio, y no fuese por Vos consolado; acogednos, aceptadnos ahora por vuestros siervos y por vuestros compañeros e hijos en el Cielo. Amén.

Juventutem Argentina

lunes, 18 de marzo de 2013

Encuentro cordial entre el Papa Francisco y la presidenta de la República Argentina

 

El Papa Francisco ha recibido a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en la primera audiencia de su pontificado con un jefe de Estado. El encuentro, que ha durado unos 20 minutos, se ha llevado a cabo en la Casa de Santa Marta. El Vaticano, que en principio no ha dado detalles del encuentro, dijo que la recepción ha sido «privada». Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, se considera el encuentro como un «gesto de cortesía y afecto» hacia la jefa de Estado y al pueblo argentino, de donde procede el Papa.

(Efe) El Papa ha saludado a cada integrante de la comitiva argentina con un apretón de manos y a la mandataria con un beso, sin mayores formalidades, antes del almuerzo a solas.

Francisco y Fernández de Kirchner han mantenido un diálogo muy cordial, según han indicado fuentes vaticanas. La presidenta le regaló un equipo de mate de cuero, que contenía un mate de calabaza y plata y su bombilla, un termo para el agua y dos recipientes para la yerba mate y el azúcar, y una típica manta de abrigo argentina, de lana de vicuña.

A su vez, Bergoglio le ha entregado una mayólica de la Plaza de San Pedro y un libro, en el marco de un diálogo informal y distentido en el que la presidenta le preguntó: «¿Lo puedo tocar?». Y el Papa respondió acercándose y dándole un beso en la mejilla. «Nunca un Papa me había besado», respondió ella sorprendida y sonriente, según las imágenes que ha difundido la televisión.

Fuente: http://infocatolica.com

Meditaciones para el Tiempo de Pasión

 

Tiempo de Pasión 001

 

Ofrecemos las presentes meditaciones para el Tiempo de Pasión tomadas del libro Sed Luz, de Benedikt Baur. Las mismas siguen el calendario litúrgico tradicional y pueden descargarse del siguiente enlace.

DESCARGAR

 

Juventutem Argentina

viernes, 15 de marzo de 2013

Primera homilia del Papa Francisco en la Capilla Sixtina




14 de marzo, 2013. (Romereports.com) El papa Francisco celebró su primera Misa como pontífice en la Capilla Sixtina, el mismo lugar en el que hace poco más de 24 horas se convirtió en sucesor de Pedro.

En su primera homilía dijo que para ser auténticos discípulos de Cristo hay que caminar a la luz del Señor. Pero siempre pensando en la cruz, porque si no se cuenta con la cruz, ha dicho, no se puede ser auténtico seguidor de Cristo. “Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo”, recordó.  


TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA EN ESPAÑOL

En estas tres Lecturas veo algo en común: el movimiento. En la Primera Lectura el movimiento es el camino; en la segunda Lectura, el movimiento está en la edificación de la Iglesia; en la tercera, en el Evangelio, el movimiento está en la confesión.

Caminar, edificar, confesar.

Caminar. “Casa de Jacob: Venid, caminemos a la luz del Señor”. Esta es la primera cosa que Dios dijo a Abraham : “Camina en mi presencia y sé irreprensible”. Caminar: nuestra vida es un camino. Cuando nos detenemos, la cosa no funciona. Caminar siempre, en presencia del Señor, a la luz del Señor, tratando de vivir con aquel carácter irreprensible que Dios pide a Abraham, en su promesa.

Edificar. Edificar la Iglesia. Se habla de piedras: las piedras tienen consistencia; pero las piedras vivas, piedras ungidas por el Espíritu Santo. Edificar la Iglesia, la esposa de Cristo, sobre la piedra angular que es el mismo Señor. Ese es otro  movimiento de nuestra vida, edificar.

Tercero, confesar. Podemos caminar todo lo que queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, la cosa no funciona. Nos convertiríamos en una ONG asistencial, pero no en la Iglesia, esposa del Señor. Cuando no caminamos, nos detenemos. Cuando no se construye sobre la piedra ¿qué sucede? Pasa aquello que sucede a los niños en la playa cuando construyen castillos de arena, todo se desmorona, no tiene consistencia. Cuando no se confesa a Jesucristo, me viene la frase de León Bloy “Quien no reza al Señor, reza al diablo”. Cuando no se confiesa a Jesucristo, se confiesa la mundanidad del diablo, la mundanidad del demonio.

Caminar, edificar-construir, confesar. Pero la cosa no es tan fácil, porque en el caminar, en el construir, en el confesar a veces hay sacudidas, hay movimientos que no forman parte del camino: son movimientos que nos hacen retroceder.

El Evangelio continua con una situación especial. El mismo Pedro que ha confesado a Jesucristo, le dice: “Tú eres Cristo, el Hijo del Dios vivo. Yo te sigo, pero no hablemos de Cruz. Esto no cuenta”. “Te sigo con otras posibilidades, sin la Cruz”. Cuando caminamos sin la Cruz, cuando edificamos sin la Cruz y cuando confesamos un Cristo sin Cruz, no somos discípulos del Señor: somos mundanos, somos obispos, sacerdotes, cardenales, papas, pero no discípulos del Señor.

Quisiera que todos, después de estos días de gracia, tengamos la fuerza - precisamente la fuerza - de caminar en presencia del Señor, con la Cruz del Señor; de edificar la Iglesia sobre la sangre del Señor, que ha sido derramada sobre la Cruz; y de confesar la única gloria, Cristo Crucificado. Y así la Iglesia irá adelante.

Deseo que el Espíritu Santo, la oración de la Virgen, nuestra Madre, nos conceda a todos esta gracia: caminar, edificar, confesar a Jesucristo crucificado. Así sea.


ROME REPORTS®

miércoles, 13 de marzo de 2013

+ HABEMUS PAPAM FRANCISCUM +






Annuntio vobis gaudium magnum;
habemus Papam:
Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum

sábado, 9 de marzo de 2013

Fue consagrado Obispo Mons. Bochatey


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Hoy a la mañana, en la Catedral Metropolitana de La Plata, S.E.R. Mons. Alberto Bochatey fue consagrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de La Plata. La ceremonia comenzó a las 10:30hs. y fue presidida por S.E.R. Mons. Héctor Rubén Aguer, quien además fue el consagrante principal del nuevo obispo. Los obispos co-consagrantes fueron Mons. Alfredo Zecca (Arzobispo de Tucumán), Mons. Cipriano García Fernández, OSA (Obispo-Prelado Emérito de Cafayate) y Mons. Nicolás Baisi (Obispo Auxiliar de La Plata). También estuvieron presentes varios Obispos de Argentina que participaron de la celebración.

El rito propio de la ordenación del Obispo electo comenzó con el canto del Veni Creator Spiritus y la posterior lectura del “mandato apostólico”. Luego de la homilía de Mons. Héctor Aguer, se hizo la “profesión de fe” y las “promesas episcopales”. Se cantaron las “letanías de los santos” y se realizó la “imposición de manos”, la “imposición del libro de los Evangelios sobre la cabeza del electo” y la “oración consecratoria”. El rito de ordenación concluyó con la “unción de la cabeza”, “la entrega del libro de los Evangelios”, la “entrega del anillo”, la “imposición de la mitra”, la “entrega del báculo”, la “entronización en la cátedra”, y el “saludo de la paz de los Obispos”. Luego la Misa continuó con la Liturgia Eucarística.
El ordinario de la Santa Misa fue cantado (Kirial De Angelis),  con la colaboración de la Schola Cantorum del Seminario Arquidiocesano de La Plata.

Mons. Alberto Bochatey dio un emotivo sermón –interrumpido por su propio llanto- que cautivo a los fieles presentes. Y finalmente Mons. Aguer impartió la bendición final.
Juventutem Argentina

jueves, 7 de marzo de 2013

+ El Santo Via Crucis +

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En la muerte de Cristo descubren los creyentes la prueba defibnitiva del amor infinito del Padre hacia el mundo. He aquí la gran paradoja cristiana: a través de la pasión y muerte del Hijo de Dios, nos llega la justificación de vida a todos los que éramos hijos de la maldición.
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El Via Crucis, devoción antiquísima y hondamente arraigada en el alma del pueblo cristiano, surge del deseo de meditar y sentir auténticamente la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.
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Dice el Directorio sobre la Piedad popular y Liturgia: "Entre los ejercicios de piedad con los que los fieles veneran la Pasión del Señor, hay pocos que sean tan estimados como el Vía Crucis. A través de este ejercicio de piedad los fieles recorren, participando con su afecto, el último tramo del camino recorrido por Jesús durante su vida terrena: del Monte de los Olivos, donde en el "huerto llamado Getsemani" (Mc 14,32) el Señor fue "presa de la angustia" (Lc 22,44), hasta el Monte Calvario, donde fue crucificado entre dos malhechores (cfr. Lc 23,33), al jardín donde fue sepultado en un sepulcro nuevo, excavado en la roca (cfr. Jn 19,40-42)."
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Vía Crucis" en latín o "Camino de la Cruz" . También se le llama Estaciones de la Cruz y Vía Dolorosa. Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o "Estaciones" correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.
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Las imágenes pueden ser pinturas o esculturas. Algunas representaciones son grandes obras de arte inspiradas por Dios para suscitar mayor comprensión del amor de Jesucristo y movernos a la conversión. Entre éstas se destacan las de la catedral de Antwerp en Bélgica y las del Santuario de Lourdes en Francia.
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Las estaciones generalmente se colocan en intervalos en las paredes de la iglesia o en lugares reservados para la oración. Los santuarios, casas de retiros y otros lugares de oración suelen tener estaciones de la cruz en un terreno cercano. En los monasterios generalmente se encuentran en el claustro.
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San Leonardo de Porto Mauricio, ha sido el principal difusor del Via Crucis en su forma actual. La erección y uso de las Estaciones se generalizaron al final del siglo XVII. Al principio el número de Estaciones variaba pero se estandarizó en las catorce arriba mencionadas. Ha sido aprobado por la Sede Apostólica y dotado de indulgencias.
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La finalidad de las Estaciones es ayudarnos a unirnos a Nuestro Señor haciendo una peregrinación espiritual a la Tierra Santa, a los momentos mas señalados de su Pasión y muerte redentora. Pasamos de Estación en Estación meditando ciertas oraciones. Varios santos, entre ellos San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia, han escrito meditaciones para cada estación. También podemos añadir las nuestras. Es tradición, cuando las Estaciones se hacen en público, cantar una estrofa del "Stabat Mater" mientras se pasa de una estación a la otra.
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Historia del Via Crucis
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La costumbre de rezar las Estaciones de la Cruz posiblemente comenzó en Jerusalén. Ciertos lugares de La Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI), fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí las Estaciones de la Cruz se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino (Siglo IV).
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Según la tradición, la Santísima Virgen visitaba diariamente las Estaciones originales y el Padre de la Iglesia, San Jerónimo, nos habla ya de multitud de peregrinos de todos los países que visitaban los lugares santos en su tiempo. Sin embargo, no existe prueba de una forma fija para esta devoción en los primeros siglos.
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Desde el siglo doce los peregrinos escriben sobre la "Vía Sacra", como una ruta por la que pasaban recordando la Pasión. No sabemos cuando surgieron las Estaciones según las conocemos hoy, ni cuando se les comenzó a conceder indulgencias pero probablemente fueron los Franciscanos los primeros en establecer el Vía Crucis ya que a ellos se les concedió en 1342 la custodia de los lugares mas preciados de Tierra Santa. Tampoco está claro en que dirección se recorrían ya que, según parece, hasta el siglo XV muchos lo hacían comenzando en el Monte Calvario y retrocediendo hasta la casa de Pilato.
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Ferraris menciona las siguientes Estaciones con indulgencias:
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1) El lugar donde Jesús se encuentra con su Madre. 2) Donde Jesús habló con las mujeres de Jerusalén.
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3) Donde se encontró con Simón Cirineo.
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4) Donde los soldados se sortean Sus vestiduras.
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5) Donde fue crucificado. 6) La casa de Pilato.
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7) El Santo Sepulcro.
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Muchos peregrinos no podían ir a Tierra Santa ya sea por la distancia y difíciles comunicaciones, ya sea por las invasiones de los musulmanes que por siglos dominaron esas tierras y perseguían a los cristianos. Así creció la necesidad de representar la Tierra Santa en otros lugares mas asequibles e ir a ellos en peregrinación. En varios lugares de Europa se construyeron representaciones de los mas importantes santuarios de Jerusalén.
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En los siglos XV y XVI se erigieron Estaciones en diferentes partes de Europa. El Beato Alvarez (m.1420), que en su regreso de Tierra Santa, construyó una serie de pequeñas capillas en el convento dominico de Córdoba en las que se pintaron las principales escenas de la Pasión en forma de estaciones. Por la misma época, la Beata Eustochia, clarisa, construyó Estaciones similares en su convento en Messina. Hay otros ejemplos. Sin embargo, la primera vez que se conoce el uso de la palabra "Estaciones" siendo utilizada en el sentido actual del Vía Crucis se encuentra en la narración del peregrino inglés Guillermo Wey sobre sus visitas a la Tierra Santa en 1458 y en 1462. Wey ya menciona catorce estaciones, pero solo cinco de ellas corresponden a las que se usan hoy día, mientras que siete solo remotamente se refieren a la Pasión.
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Por la dificultad creciente de visitar la Tierra Santa bajo dominio musulmán, las Estaciones de la Cruz y diferentes manuales para rezar en ellas se difundieron por Europa. Las Estaciones tal como las conocemos hoy fueron aparentemente influenciadas por el libro "Jerusalén sicut Christi tempore floruit" escrito por un tal Adrichomius en 1584. En este libro el Vía Crucis tiene doce estaciones y estas corresponden exactamente a nuestras primeras doce. Parece entonces que Vía Crucis, como lo conocemos hoy surge de las representaciones procedentes de Europa.
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Pocas de las Estaciones en los tiempos medievales mencionan la segunda (Jesús carga con la cruz) ni la décima (Jesús es despojado de sus vestiduras). Por otro lado algunas que hoy no aparecen eran antes mas comunes. Entre estas, el balcón desde donde Pilato pronunció Ecce Homo (he aquí al hombre).
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En el año 1837, la Sagrada Congregación para las Indulgencias precisó que aunque no había obligación, es mas apropiado que las estaciones comiencen en el lado en que se proclama el Evangelio. Pero esto puede variar según la estructura de la iglesia y la posición de las imágenes en las Estaciones. La procesión debe seguir a Cristo mas bien que encontrarse de frente con El.
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Comprendiendo la dificultad de peregrinar a la Tierra Santa, el papa Inocente XI en 1686 concedió a los franciscanos el derecho de erigir Estaciones en sus iglesias y declaró que todas las indulgencias anteriormente obtenidas por devotamente visitar los lugares de la Pasión del Señor en Tierra Santa las podían en adelante ganar los franciscanos y otros afiliados a la orden haciendo las Estaciones de la Cruz en sus propias iglesias según la forma acostumbrada. Inocente XII confirmó este privilegio en 1694 y Benedicto XIII en 1726 lo extendió a todos los fieles. En 1731 Clemente XII lo extendió aun mas permitiendo las indulgencias en todas las iglesias siempre que las Estaciones fueran erigidas por un padre franciscano con la sanción del ordinario (obispo local). Al mismo tiempo definitivamente fijó en catorce el número de Estaciones. Benedicto XIV en 1742 exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de las Estaciones de la Cruz. En 1857 los obispos de Inglaterra recibieron facultades de la Santa Sede para erigir ellos mismos las Estaciones con indulgencias cuando no hubiesen franciscanos. En 1862 se quitó esta última restricción y los obispos obtuvieron permiso para erigir las Estaciones ya sea personalmente o por delegación siempre que fuese dentro de su diócesis.
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Indulgencias para el Via Crucis.
Las instrucciones de la Sagrada Congregación, aprobadas por el papa Clemente XII en 1731, prohiben especificar que o cuantas indulgencias pueden ganarse con las Estaciones de la Cruz. En 1773 Clemente XIV concedió la misma indulgencia, bajo ciertas circunstancias, a los crucifijos bendecidos para el rezo de las Estaciones, para el uso de los enfermos, los que están en el mar, en prisión u otros impedidos de hacer las Estaciones en la iglesia. La condición es que sostengan el crucifijo en sus manos mientras rezan Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria un número determinado de veces. Estos crucifijos especiales no pueden venderse, prestarse ni regalarse sin perder las indulgencias ya que son propias para personas en situaciones especiales.
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Regulaciones actuales sobre las indulgencias Publicadas en el Enchiridion Indulgentiarium Normae et Concessiones, Mayo de 1986, Librería Editrice Vaticana.
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(Traducción del inglés por el Padre Jordi Rivero).
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Se concede indulgencia plenaria a los fieles cristianos que devotamente hacen las Estaciones de la Cruz.
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El ejercicio devoto de las Estaciones de la Cruz ayuda a renovar nuestro recuerdo de los sufrimientos de Cristo en su camino desde el praetorium de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el Monte Calvario, donde por nuestra salvación murió en la cruz.
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Las normas para obtener estas indulgencias plenarias son:
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1. Deben hacerse ante Estaciones de la Cruz erigidas según la ley.
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2. Deben haber catorce cruces. Para ayudar en la devoción estas cruces están normalmente adjuntas a catorce imágenes o tablas representando las estaciones de Jerusalén.
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3. Las Estaciones consisten en catorce piadosas lecturas con oraciones vocales. Pero para hacer estos ejercicios solo se requiere que se medite devotamente la pasión y muerte del Señor. No se requiere la meditación de cada misterio de las estaciones.
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4. El movimiento de una Estación a la otra. Si no es posible a todos los presente hacer este movimiento sin causar desorden al hacerse las Estaciones públicamente, es suficiente que la persona que lo dirige se mueva de Estación a Estación mientras los otros permanecen en su lugar.
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5. Las personas que están legítimamente impedidas de satisfacer los requisitos anteriormente indicados, pueden obtener indulgencias si al menos pasan algún tiempo, por ejemplo, quince minutos en la lectura devota y la meditación de la Pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.
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6. Otros ejercicios de devoción son equivalentes a las Estaciones de la Cruz, aun en cuanto a indulgencias, si éstos nos recuerdan la Pasión y muerte del Señor y están aprobados por una autoridad competente.
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7. Para otros ritos. Los patriarcas pueden establecer otros ejercicios devotos en memoria de la Pasión y muerte de nuestro Señor, en manera similar a las Estaciones de la Cruz.
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Los requisitos de arriba son necesarios para obtener las indulgencias, pero siempre que se hacen las Estaciones con devoción en cualquier lugar, ya sea públicamente o en privado, se obtendrán muchas gracias. Claro que deben hacerse de corazón, con sincera intención de conversión
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Las Estaciones de la Cruz se pueden hacer con gran beneficio todo el año y son especialmente significativas durante la Cuaresma. Cada viernes santo, el Santo Padre dirige las Estaciones de la Cruz desde el Coliseo en Roma para recordar a los mártires y nuestro llamado a seguir sus pasos. .
Dice el Directorio sobre Piedad popular y liturgia: "El Via Crucis es un camino trazado por el Espíritu Santo, fuego divino que ardía en el pecho de Cristo (cfr. Lc 12, 49-50) y lo impulsó hasta el Calvario; es un camino amado por la Iglesia, que ha conservado la memoria viva de las palabras y de los acontecimientos de los últimos días de su Esposo y Señor."
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El ejercicio del Via Crucis, pues, representa el doloroso camino de Jesucristo al Calvario, cuando con la cruz a cuestas fue a morir por nuestro amor; por lo tanto, se ha de practicar con toda ternura y afecto posibles y como si se estuviera realmente acompañando al Señor en tan penosos pasos. Ante los sufrimientos de Jesús, el corazón del cristiano debe adoptar necesariamente una actitud de penitencia. La Cruz del Señor se levanta en medio de la Iglesia como signo por excelencia de salvación. La fe en la cruz es el fundamento de la esperanza y el acicate de una continua y profunda conversión interior.
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Fuentes: Devocionario Católico Virtual; Mi libro de Oraciones, Edit. San Pablo; Manual de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, Padres Redentorístas
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Nichán Eduardo Guiridlian Guarino
contacto@juventutem.com.ar

domingo, 3 de marzo de 2013

Así es mi amigo

 

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Te diré cómo le conocí:

Había oído hablar mucho de Él, pero no hice caso.

Me cubría constantemente de atenciones y regalos,

pero nunca le di las gracias.

Parecía desear mi amistad, y yo me mostraba indiferente.

Me sentía desamparado, infeliz, hambriento y en peligro,

y Él me ofrecía refugio, consuelo, apoyo y serenidad;

pero yo seguía siendo ingrato.

Por fin se cruzó en mi camino y, con lágrimas en los ojos,

me suplicó: ven y mora conmigo.

Te diré cómo me trata ahora:

Satisface todos mis deseos.

Me concede más de lo que me atrevo a pedir.

Se anticipa a mis necesidades.

Me ruega que le pida más.

Nunca me reprocha mis locuras pasadas.

 

 

Te diré ahora lo que pienso de Él

Es tan bueno como grande.

Su amor es tan ardiente como verdadero.

Es tan pródigo en Sus promesas como fiel en cumplirlas.

Tan celoso de mi amor como merecedor de él.

Soy su deudor en todo, y me invita a que le llame amigo.

                                         Monseñor Robert Hugh Benson

Fuente: Bensonians

sábado, 2 de marzo de 2013

El lunes 4 de marzo será la primera congregación general de cardenales

 

La Santa Sede comunicó que “hoy, 1 de marzo de 2013, primer día de la sede vacante, el cardenal Angelo Sodano, decano del Colegio de Cardenales, procedió a convocar a los señores cardenales para la primera congregación general (reunión general), según lo establecido en la constitución apostólica Universi Dominici gregis.
Dicha primera congregación general tendrá lugar el lunes 4 de marzo, a las 9,30, en el Aula Pablo VI, Sala del Sínodo de los Obispos. Está prevista, asimismo, una segunda congregación general por la tarde, a las 17, en el mismo lugar.


Sólo asuntos ordinarios o inaplazables
Los cardenales podrán encargarse del despacho de los asuntos ordinarios o los inaplazables, y de la preparación del cónclave y sus fases previas.
Se formarán dos clases de congregaciones: una general, formada por todo el Colegio Cardenalicio, que se encargará de los asuntos más importantes, y otra particular integrada por el camarlengo, que es Tarcisio Bertone, y por tres cardenales extraídos por sorteo, que se ocupará de los asuntos ordinarios, según precisa la constitución apostólica Universi Dominici gregis.
Estas reuniones, conocidas como "preparatorias", deben celebrarse a diario a partir del día establecido, el próximo lunes 4 de marzo.


Juramentos de secreto
En las primeras congregaciones todos los cardenales deberán prestar juramento de observar las disposiciones contenidas en la constitución apostólica y de guardar el secreto.
"Prometemos, nos obligamos y juramos, todos y cada uno, observar exacta y fielmente todas las normas contenidas en la constitución apostólica Universi Dominici gregis del Sumo Pontífice Juan Pablo II, y mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección del Romano Pontífice", leerá Sodano delante de todos los cardenales.
A continuación, cada purpurado dirá: "Yo prometo, me obligo y juro" poniendo la mano sobre los Evangelios.


Se sortean las habitaciones en la residencia
En una de las congregaciones inmediatamente posteriores, los cardenales deberán decidir, entre otros asuntos, el sorteo de las habitaciones en la Domus Sanctae Marthae, la preparación de la Capilla Sixtina, confiar a dos eclesiásticos de clara doctrina el encargo de predicar a los cardenales dos ponderadas meditaciones sobre los problemas de la Iglesia en este momento, cuidar que sea anulado el anillo del Pescador y fijar el día y la hora del comienzo de las operaciones de voto.
Con la sede vacante, los jefes de los dicasterios de la curia romana, el secretario de Estado del Vaticano, los cardenales prefectos y los presidentes arzobispos, así como los miembros de los dicasterios, cesan en el ejercicio de sus cargos, excepto el camarlengo y el penitenciario mayor que se encargan de los asuntos ordinarios.
Tampoco cesan en su cargo durante la sede vacante el vicario general de la diócesis de Roma ni el arcipreste de la basílica vaticana.


Cónclave en 15 días... o antes
El cónclave comenzará en la fecha establecida por los cardenales y aunque suele celebrarse entre 15 y 20 días después de la muerte o renuncia del pontífice, según el motu proprio publicado por Benedicto XVI antes de su renuncia, podrá adelantarse si así lo estima oportuno el Colegio Cardenalicio.
Los cardenales se alojarán en la Domus Sanctae Marthae que permanecerá cerrada al igual que la Capilla Sixtina. Durante este tiempo, los electores no podrán mantener correspondencia epistolar, telefónica o por otros medios como las redes sociales.
El derecho a elegir al Romano Pontífice corresponde únicamente a los cardenales electores, es decir, aquellos que antes del día en que la Sede quede vacante no hayan cumplido los 80 años. Además, el número de cardenales no podrá superar en ningún caso los 120. Concretamente, en el Cónclave de 2013 habrá 115 cardenales, de los cuales más de la mitad fueron nombrados por el papa emérito Benedicto XVI.


¡Ven, Espíritu Creador!
En la mañana del día fijado para el comienzo del cónclave, los cardenales electores se dirigirán a la Basílica de San Pedro en el Vaticano para participar en la misa solemne 'Pro eligendo Papa'. Desde allí, se trasladarán en solemne procesión, invocando con el canto del Veni Creator la venida del Espíritu Santo, hasta la Capilla Sixtina del palacio apostólico, lugar del desarrollo de la elección. Dentro de la sede, se comprobará que no sean instalados dolorosamente medios de grabación o transmisión.
Una vez allí, el cardenal decano, Angelo Sodano, leerá el juramento que deberán hacer todos los cardenales.
"Todos y cada uno de nosotros Cardenales electores presentes en esta elección del Sumo Pontífice prometemos, nos obligamos y juramos observar fiel y escrupulosamente todas las prescripciones contenidas en la Constitución Apostólica (...). Igualmente, prometemos, nos obligamos y juramos que quienquiera de nosotros que, por disposición divina, sea elegido Romano Pontífice, se comprometerá a desempeñar fielmente el 'munus petrinum' de Pastor de la Iglesia universal y no dejará de afirmar y defender denodadamente los derechos espirituales y temporales, así como la libertad de la Santa Sede".
"Sobre todo, prometemos y juramos -continúa- observar con la máxima fidelidad y con todos, tanto clérigos como laicos, el secreto sobre todo lo relacionado de algún modo con la elección del Romano Pontífice y sobre lo que ocurre en el lugar de la elección concerniente directa o indirectamente al escrutinio; no violar de ningún modo este secreto tanto durante como después de la elección del nuevo Pontífice, a menos que sea dada autorización explícita por el mismo Pontífice; no apoyar o favorecer ninguna interferencia, oposición o cualquier otra forma de intervención".
Los cardenales juran poniendo la mano sobre los Evangelios.


Abstenerse de compromisos, pactos y acuerdos
Concretamente, los números 56 y 57 de la Constitución insisten en la observancia del secreto al establecer que los cardenales electores deberán abstenerse durante el proceso de elección de enviar o recibir mensajes de fuera de la Ciudad del Vaticano.
En este sentido, el número 58 resalta que "quienes directa o indirectamente pudieran violar el secreto ya se trate de palabras, escritos, señales o cualquier otro medio, incurrirían en la pena de excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica".
Además, en los números 81 y 82, se dice que los cardenales se abstendrán de toda forma de pactos y compromisos de común acuerdo.


A por mayoría de dos tercios
La forma de elección se realizará únicamente por escrutinio y se necesitarán dos tercios de los votos para la elección del nuevo Pontífice. Si eso no ocurre en la tarde del primer día, es decir, en la primera votación, se continuará en la segunda jornada con cuatro escrutinios más, dos por la mañana y dos por la tarde.
Si ningún cardenal consigue los dos tercios en las votaciones matutinas, habrá una fumata negra y lo mismo ocurrirá por la tarde. Así, hasta tres días consecutivos. Si en el tercero tampoco sale elegido el nuevo Sumo Pontífice, el proceso de elección se suspende por un día para realizar una pausa de oración y de libre coloquio entre los cardenales electores.
Si tras cuatro series de escrutinios no se obtuviera resultado positivo, entonces, según el Motu Proprio publicado por Benedicto XVI tendrá que procederse a la votación no por mayoría sino que de nuevo se deberán alcanzar "al menos" dos tercios.
Finalmente, cuando sea elegido el nuevo Papa, el cardenal decano le pedirá su consentimiento y le preguntará cómo quiere ser llamado y el Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias levantará acta. Los fieles presentes en la Plaza de San Pedro podrán ver la fumata blanca.+

Fuente: ReL

Mons. Aguer: “El cónclave es un momento espiritual”

 

 

La Plata (Buenos Aires) (AICA): En su reflexión televisiva semanal, el arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, reflexionó sobre el sentido del cónclave que elegirá un nuevo Papa, los diferentes comentarios que se están realizando y la realidad del sentido de este acontecimiento eclesial expresando que “el cónclave es un momento espiritual en la vida de la Iglesia”. Recordó cómo en el pasado las potencias europeas presionaban y condicionaban la elección del Papa, y cómo ahora se intenta presionar con el peso de la opinión pública, que se manifiesta “en los comentarios y datos que los corresponsales envían a sus periódicos, en los que se difunde una especie de charlatanería enfermiza. Todo el mundo opina sobre personas o situaciones con una ligereza y una irresponsabilidad sorprendentes”.

En su reflexión televisiva semanal que efectúa en el programa “Claves para un Mundo Mejor” que se emite por América TV, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, reflexionó este sábado sobre el sentido del próximo cónclave que elegirá un nuevo Papa, los diferentes comentarios que se están realizando y la realidad del sentido de este acontecimiento eclesial expresando que “el cónclave es un momento espiritual en la vida de la Iglesia”.
“Hace muchos años ya -comenzó diciendo el prelado-, leí la Historia de los Papas, de Ludwig von Pastor, una obra monumental que en la edición española llega a 39 tomos, y me llamó la atención, sobre todo en el estudio que allí se hace de la época del Renacimiento y en los siglos XVI y XVII, cómo en los cónclaves para la elección del Sumo Pontífice se ejercían presiones e influencias tremendas, especialmente por parte de las potencias de entonces”.
“Los embajadores de los Príncipes, como se los llamaba, trataban de introducirse mediante mensajes y mensajeros en las deliberaciones, con riesgo de violar el secreto en el cónclave para satisfacer los propósitos también de sus mandantes. Era, sobre todo, tradicional la disputa entre el emperador y el rey de Francia que competían en influir en la elección del Papa porque uno y otro pensaban que un Papa favorable a su respectiva política europea podría satisfacer sus ambiciones de hegemonía”.
“Ese problema -comentó- se ha presentado muchas veces en la historia de la Iglesia y, de una manera muy distinta pero también efectiva, se hace notar hoy”. Al respecto recordó que “hace poco, el 23 de febrero pasado, la Secretaría de Estado de la Santa Sede publicó un comunicado que se refiere precisamente a la libertad de los cardenales que, en el cónclave, tendrán que elegir al sucesor de Benedicto XVI”
“En el texto se decía “si en el pasado eran las denominadas potencias, es decir los estados, los que intentaban hacer valer sus condicionamientos en la elección del Papa ahora se intenta poner en juego el peso de la opinión pública, a menudo sobre la base de evaluaciones que no reflejan el aspecto típicamente espiritual del momento que la Iglesia está experimentando”.
El prelado platense afirmó que “el peso de la opinión pública” se manifiesta “en los comentarios de los expertos en cuestiones religiosas, en los datos que trasmiten los corresponsales a sus agencias o a sus periódicos”.
“También se nota el mismo afán en las expresiones que circulan en las redes sociales, en las cuales se difunde una especie de charlatanería enfermiza. Se trata de una democratización de la cátedra, podríamos decir con Discépolo: “lo mismo un burro que un gran profesor”. Todo el mundo se expresa y muchas veces lo hace opinando sobre personas o situaciones con una ligereza, con una irresponsabilidad sorprendente”.
“Parece que quisieran influir de algún modo en la elección del Papa. Y al próximo ya se le escribe la agenda. La opinión pública que se crea ejerce cierto tipo de presión; aunque de hecho no pueda influir, lo intenta. Se trata de crear opinión en favor de tal tipo o tal otro tipo de Papa; se descartan presuntos candidatos, etc. Pero como lo advertía el comunicado de la Secretaría de Estado, no se reconoce el momento espiritual que la Iglesia está viviendo”.
“Es que, efectivamente -enfatizó monseñor Aguer-, el cónclave es un momento espiritual en la vida de la Iglesia. La Iglesia quiere tutelar siempre la libertad de los cardenales mediante el secreto en sus deliberaciones para que los criterios que se pongan en juego en la elección sean lo más objetivo posible. Y, por otra parte, porque en ese ejercicio de opinión y de libertad de los padres cardenales también se manifiesta la intención de Dios y la guía con la cual el Espíritu Santo conduce a la Iglesia a través de las vicisitudes de la historia. La secular regulación de los cónclaves, periódicamente ajustada, tiende precisamente a salvaguardar la libertad de los electores y su apertura al discernimiento de la voluntad de Dios”.
Monseñor Aguer aseguró que “los que desean influir desde afuera no lograrán nada, porque en la Capilla Sixtina se juega otra cosa, intervienen otros factores; ese es un momento espiritual y otros parámetros los que los electores tienen en cuenta, más allá de las elucubraciones políticas que hacen los expertos en cuestiones religiosas que, me atrevo a señalar, a veces entienden bastante poco del tema porque no perciben la realidad misteriosa de la Iglesia”.
“Lo decíamos hace una semana en esta columna televisiva: ¿quién puede entender la naturaleza y la misión de la Iglesia fuera de la fe? No se puede entender. También al Cónclave hay que mirarlo con los ojos de la fe”.
Concluyó preguntando: “¿Y qué nos toca hacer a nosotros? A nosotros -respondió- nos toca rezar, porque esa elección no es como una elección política cualquiera. Se hace en un clima de profunda oración y comienza con una invocación al Espíritu Santo. Se canta el “Veni Creator” mientras los Cardenales entran en la Capilla Sixtina. Por eso nosotros nos ponemos a tono con ese nivel propiamente espiritual de la situación que estamos viviendo. Es una hora importante para la vida de la Iglesia pero también llena de confianza. Confianza en qué: en que es el Señor el Pastor Supremo de la Iglesia y que es el Espíritu Santo quien la guía”.+

Fuente: Aica.

No se puede mencionar a Benedicto XVI en la Plegaria Eucarística

 

 

En los mementos de vivos(*) de las Plegarias Eucarísticas no se puede mencionar el nombre de Benedicto XVI, pues -aunque no ha fallecido- no puede seguir siendo considerado “Sumo Pontífice”, Y esto, a pesar de los títulos que la Sala de Prensa del Vaticano afirma que continuará usando, a los cuales no corresponde ningún cargo o potestad.

Esto no es sólo un detalle de poca importancia: si la Sede de Pedro no estuviese realmente “vacante”, no se podría proceder a la elección de un nuevo Papa. Alguien elegido durante el pontificado de un Papa canónicamente en el cargo, sería simplemente un antipapa.

Además, no mencionar al Papa (fallecido o renunciante) en el lenguaje litúrgico significa que pedimos a Dios la elección del nuevo y único Papa.

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(*) memento: “Cada una de las dos partes del canon de la misa, en que se hace conmemoración de los fieles vivos y de los difuntos” (Diccionario de la RAE). Nota de TD: en la Misa reformada no existe canon sino una larga serie de Plegarias Eucarísticas

Fuente: Tradición Digital.

El Papado

 

 

Extraña, vive Dios, la dinastía

que fundó un pescador en Galilea.

Sin armas, a las armas desafía

y es débil e inmortal como una idea.

 

A sus pies las catervas, a porfía,

la asaltan con el hacha y con la tea

y ella de noche reza; y luego el día

a enterrar sus émulos emplea.

 

No hay otra tal en todas las edades

que a tanto golpe y tal furor se avece (1)

con tanta fuerza pertinaz e interna

 

que contraste tan duras tempestades

y tan gallardamente se enderece

tranquila, intacta, inconmovible, eterna.

 

Como aquellas pirámides triunfantes

clavadas como líbicos peñones

ven pasar a sus plantas, incesantes,

las oleadas de mil generaciones.

 

Ramsés, Cleopatra, Antonio, coruscantes (2)

Cruzados, Saladino, los Borbones,

Napoleón con sus tropas fulgurantes

y míster Roosevelt, cazador de leones,

 

todo fue y ellas son… así el Papado,

pirámide de luz de bases dobles

cuyo ápice se yergue hasta la gloria,

 

sobre Pedro, que es Piedra, sustentado

ve desfilar ante sus pies inmobles (3)

la larga caravana de la Historia…

 

Y cuando de este siglo diamantino

queden ruinas no más, y medios arcos

y se hable de Venecia y de San Marcos

como hoy de Menfis y del Sesostrino.

 

Cuando el turista zelandés o chino

venga a mirar curioso los arcaicos

restos de Londres, o a buscar mosaicos

del Louvre, en el desierto parisino,

 

un Vicario de Cristo, todavía

en medio de otros pueblos y otros nombres

y sin sombra de ruina ni desmedro

levantará la mano dulce y pía

bendiciendo a los hijos de los hombres:

el sucesor milésimo de Pedro.

 

 

Jerónimo del Rey

(Leonardo Castellani)

Colegio del Salvador: Buenos Aires, 20 / 5 / 1924.

(1) Avezar: acostumbrar

(2) Coruscante: que brilla

(3) Inmoble: que no puede ser movido

Gloria TV se separa de los obispos alemanes

 

url Gloria TV: Canal Católico por internet.

 

¿Comienzo de un cisma... de los obispos alemanes?

La redacción de la página de inglés de Gloria.TV afirma:
Gloria.TV dirige una sección en alemán, sin embargo, queremos asegurarle a nuestro público preocupado internacional que de ninguna manera estamos conectados con los obispos alemanes--los que se han alejado de la doctrina moral católica, mediante la introducción de la píldora abortiva del día después, en los hospitales católicos.
Gloria.TV se distancia públicamente de los obispos y de la aprobación de la píldora del día después. Vamos a seguir luchando internacionalmente para que este escándalo inaudito, que oscurece el testimonio de la Iglesia y socava su credibilidad, sea eliminado. Esperamos que los Cardenales que pronto se reunirán antes del Cónclave, reconozcan la gravedad de esta situación.
Les pedimos a los obispos alemanes de distanciarse de la píldora del día después y no de Gloria.TV.

Ver aquí: http://es.gloria.tv/?media=403244

viernes, 1 de marzo de 2013

Benedicto XVI, de Papa a monje

 

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Carísimos todos:

Con la emoción aún de lo vivido esta madrugada (nuestra) en la plaza San Pedro, y que gracias a la tecnología, pudimos seguirlo desde aquí muy bien, los saludo en el Señor.

La historia de la Iglesia conoce unos cuántos casos de monjes que terminaron Papas... y un solo caso inverso, que hoy nos ha tocado presenciar: un Papa que se hace monje, que ingresa libremente a la fortísima raza de los cenobitas, como dice san Benito. No va por menos, sino por más; no se baja de la Cruz, sino que trepa más alto: audazmente ha dado un paso adelante (no al costado) para afrontar los inmensos retos de la Iglesia con mejor armamento que el que le posibilitaba la sede de Pedro: la plegaria, la omnipotencia suplicante. Como dice un famoso texto de Chesterton: al revés de lo que se cree, cuando las cosas andas realmente mal, ya no se necesita al hombre práctico; es la hora del hombre teórico, del contemplativo. Por eso este inmenso Papa que Dios nos ha regalado deja el valle y sube a la montaña. Aún no se ha entendido del todo el gesto. Nos llevará seguramente algunos años. Sólo me atrevo a adelantar que decir "me retiro para orar por la Iglesia" no fue un mero eufemismo para decir sin más "me retiro". Tal vez sea más bien como decir: no me retiro nada; me adentro en pos de una misión más ardua y determinante. Que otro, más joven, con menos fuerzas, se ocupe de la cosa práctica. Yo me ocupo de los dragones.-

Si san Gregorio fue el primer Papa monje; Benedicto es el primer monje Papa. Tal vez, el Papa más agudo de los últimos mil años.

La Barca de Pedro, en breve, tendrá nuevo timonel... y tendrá un vigía nocturno en la punta de su palo mayor.

Bienvenido Abba Benito XVI a la fortísima raza monacal. Con Usted, Santidad, acaudillando nuestra plegaria, los monjes del mundo entero nos sentimos más fuertes, más acompañados, mejor orientados.

 

Un abrazo, P. Diego

Monasterio del Cristo Orante

Mendoza – Argentina

https://www.facebook.com/CristoOrante

Fuente: Blog Théosis