Archivos del blog

jueves, 10 de enero de 2013

Eddie Morales: “La fe es lo único que nos sostiene”

 

 

eddie-morales-pi%C3%B1a

 

 

 

Claramente, hombres como Eddie Morales Piña  son personas que sobresalen. En lo particular no solo lo hace por lo que piensa o cree, sino también por la forma en que se inserta en un mundo, por el espacio que ha ganado en la Universidad de Playa Ancha (Chile), y más que nada, por su consecuencia. Incluso, muchos dicen que en la oficina A 402-2 del cuarto piso de la Casa Central se respira otro aire. Allí, el que llega estresado, angustiado o aproblemado, es acogido y consolado. Allí, todo habla de lo que es él: la gran cantidad de libros que guarda su escaso mobiliario, la cruz que cuelga en la pared (que es tan potente como la que cuelga de su solapa); pero más que nada su actitud, siempre tranquila y de una solemnidad casi imperturbable. “No es mi paz, sino la de quien yo creo”, dice con una certeza que no resiste cuestionamientos.

Este es Eddie Morales, un académico cuyos gustos literarios nacieron al mismo tiempo que aprendía a lavarse los dientes. Un hábito que aprecia y cultiva en su diario viaje desde Casablanca y del cual podría hablar largo y tendido. Y es que los autores que lo conquistan, los cuatro mil títulos que posee, y los nombres de librerías que visita, conforman un mundo aparte en la historia de este hombre que guarda en su corazón un compromiso irrestricto con la Palabra de Dios. Para otros, simplemente el profesor de literatura.

Morales irradia una paz que traspasa lo mundano. En lo formal: profesor de Estado de castellano de la Universidad de Chile, magíster en Literatura y secretario académico de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Playa Ancha. En lo espiritual, se declara católico. Un dato no menor, si se considera que esta condición moldea su actuar, su pensar y su sentir, tanto así que, desde principio de los 90’, es diácono en la parroquia de Casablanca, su ciudad natal.

Hijo de un matrimonio creyente, de religiosidad activa y de advocación mariana, Eddie Morales reconoce que sus primeros pasos en la fe los dio de la mano de sus padres, quienes desde pequeño lo llevaban al Santuario de Andacollo. Hoy esos recuerdos y tantos otros los evoca con profunda emoción, luego que falleciera su padre, su gran compañero de vida.

“Recuerdo vivamente cómo él me enseñaba matemática en la mesa del comedor. Éste y muchos otros episodios los he ido compilando en una especie de memorial que espero publicar más adelante en honor a mi padre”, comenta Morales, quien asegura que luego de sufrir durante años dos enfermedades invalidantes, éste tuvo una muerte santa.

 

 

SIN SOTANA

-¿Qué rol jugó la fe a la hora de enfrentar este momento?

“La mañana que murió le dije a mi madre muy temprano que ese día mi padre partiría, pues como habitualmente visito a los enfermos logro visualizar esos tiempos. Afortunadamente, pude preparar a mi madre para lo que venía. Pude también despedirme de él y compartir sus últimos momentos. Sin duda, fue una experiencia tremenda y potente desde el punto de vista espiritual que me permitió fortalecer mi fe. Le pedí a Dios, por mediación de la Virgen, que si mi padre no tenía alivio, lo acogiera. Y así lo hizo”.

 

-¿Y la devoción mariana…?

“Tanto la familia Morales como la familia Piña era muy religiosa. De mis padres adquirí la devoción mariana que tengo. Es más, desde pequeño me llevaban al santuario de Andacollo. Luego hice la Primera Comunión, me confirmé y todo quedó marcado en mí. Y, aunque era de misa dominical, nunca fui acólito”.

 

-Considerando su historia y compromiso personal con la fe católica, ¿nunca pensó en ingresar al seminario?

“No. Probablemente me faltó la orientación hacia una vocación sacerdotal. Como dice la escritura “los caminos de Dios son inescrutables”, porque yo no sabía que a fines de los 80’, principios de los 90’, Dios me tenía preparado el camino del diaconado, que es totalmente compatible con mi vida profesional”.

 

-¿Y cómo surgió esa posibilidad?

“El entonces párroco de Casablanca, padre Jaime Ringeling (ya fallecido), me planteó la posibilidad de ingresar a la escuela Diaconal de Valparaíso. Yo era en ese momento catequista y la verdad es que no dudé en hacerlo. Entonces, en un año el obispo Monseñor Francisco de Borja me ordenó diácono, a pesar de que me inserté en un grupo que ya llevaba cuatro años de preparación. Eso ocurrió después de analizar mi formación doctrinal, la preparación intelectual y el informe de los sacerdotes que conocía”.

 

 

ALCANCES DEL SERVICIO

-En la práctica, ¿qué implica el diaconado?

“Hay tres funciones muy claras: El servicio del altar (impartir la comunión, además de diversos sacramentos); el servicio de la Palabra (predicación), y el servicio de la caridad (hacer el bien al prójimo). Yo lo ejerzo en la parroquia de Casablanca, que es mi parroquia de origen”.

-Claramente la fe es un pilar en su vida….

“Sí, y es un don gratuito de Dios. Por ello permanentemente debemos pedirle al Padre que nos dé la fortaleza, porque es lo único que nos sostiene como creyentes. Incluso frente al tema de la muerte, porque tal como dice el apóstol San Pablo “Quién nos podrá apartar del amor de Dios? Ni siquiera la muerte”.

 

-¿Y cómo vive su fe en una universidad laica cómo ésta?

“El mundo actual es de increyentes. Se trata de sacar a Dios de todas las realidades humanas y se trata de que permanezca solo en los templos. Pero los creyentes en Cristo pensamos lo contrario. Pensamos que el espíritu de Dios debe estar en el ambiente, porque en la medida que nos realizamos como cristianos, somos como el fermento en la masa”.

 

-¿No se ha sentido incómodo en la UPLA por pensar así?

“Nunca, jamás. Incluso, muchas personas creen que estudié en la Universidad Católica, y se sorprenden cuando les aclaro que lo hice en la Universidad de Chile, sede Valparaíso, y no me arrepiento para nada”.

 

-Y con sus estudiantes, ¿cómo es la relación?

“Absolutamente cercana. Sean católicos, agnósticos, evangélicos, ateos, siempre hay una relación de mucho respeto y profesionalismo, porque busco hacer el bien sin mirar a quién. Es la labor del cristiano”.

 

-¿Y con sus colegas no creyentes?

“También me llevo muy bien. Incluso, recuerdo perfectamente a uno que era ateo, y que siempre me dijo que me acuerde de él cuando ya no esté. El día que falleció fui a la urna, lo miré y le dije “aquí estoy”. Le recé un Padrenuestro y le di la bendición”.

 

 

DOBLE MILITANCIA

-¿Cómo alterna sus compromisos eclesiásticos con la universidad?

“Más de la mitad de mi vida la he pasado en la Universidad de Playa Ancha, pues ingresé a la carrera a los 18 años y no me he ido jamás. He hecho clases en colegios de iglesia y en el seminario, pero sin duda éste es mi segundo hogar. Actualmente, tengo dedicación absoluta en la UPLA”.

 

-¿Y no siente la tentación de predicar en sus clases?

“No. Separo las cosas. Además, soy muy objetivo para abordar los contenidos. Enseño literatura medieval y literatura colonial. Es decir, circulo entre el siglo XII y al siglo XVII, y nunca he tenido problemas para referirme a todas las épocas (con sus claros y oscuros). Analizo los hechos a la luz de los acontecimientos que los suscitaron, como por ejemplo la Inquisición, que es un fenómeno que lo explico desde el punto de vista histórico, y que derivó en situaciones aberrantes”.

 

-Los malos tiempos para la Iglesia no quedaron solo en el pasado. Actualmente también se ha hecho un fuerte cuestionamiento.

“El Papa Juan Pablo II pidió perdón por todas las situaciones negativas que había generado la Iglesia y por las que siguen pasando. Pero yo confío en la fuerza del Espíritu de Dios, que nos fortalece frente a los embates del mundo y que me hace dar testimonio a tiempo y a destiempo”.

 

Fuente: Web Universidad de Playa Ancha

Mons. Andrés Stanovnik lamenta extensión del carnaval en Cuaresma

 

 

 

El Arzobispado de Corrientes (Argentina) lamentó que el Concejo Deliberante de la ciudad haya extendido los festejos del Carnaval incluso durante los primeros días de la Cuaresma.

Lo hizo en un comunicado, firmado por el Arzobispo Andrés Stanovnik, en el que recuerda "a todos los fieles católicos de la arquidiócesis que el tiempo cuaresmal se inicia el próximo 13 de febrero, con la celebración del Miércoles de Ceniza, día de ayuno y abstinencia".

"En consecuencia –señala el texto– se recomienda vivamente a los católicos que se abstengan de los festejos que transgreden la fecha de inicio de la Cuaresma".

El Arzobispo "lamenta profundamente" la decisión y recuerda que hasta ahora se "respetaba la sensibilidad cristiana de nuestra gente" por lo que se "colocaba el límite de las fiestas carnestolendas oportunamente en el día en que, conforme al calendario, finalizaban las mismas".

El comunicado indica que "todos los viernes de Cuaresma son días penitenciales, en los cuales se exhorta a practicar la abstinencia y la sobriedad en todos los aspectos de la vida, el recogimiento en la oración y la caridad hacia los más necesitados".

Y precisa al concluir, que todo esto tiene como finalidad "preparar el corazón al amor de Dios, que se reveló cercano en Jesús, quien por su Pasión, Muerte y Resurrección nos redimió del pecado, nos salvó de la muerte y el mal, y nos dio Vida nueva en Él".

 

Fuente: ACI.