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domingo, 10 de febrero de 2013

El Papa canonizará a 800 mártires que rechazaron convertirse al Islam

 

Benedicto XVI anunciará el próximo lunes la fecha de canonización de unos 800 nuevos santos de la Iglesia católica durante un consistorio con los cardenales. Entre ellos está la Madre Laura, la primera santa colombiana; y la Madre Lupita, la segunda santa mexicana. El resto son los 813 mártires de Otranto (Italia) asesinados por los turcos en el siglo XV por no renegar de su fe. La ceremonia tendrá lugar probablemente en octubre.

La 'Madre Lupita' es co-fundadora de la Congregación religiosa de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres en Jalisco, México. La Madre Laura Montoya, fundó las misioneras de la Madre Laura para la ayuda a los indígenas.

Los 813 mártires italianos fueron asesinados por los turcos el 13 de agosto de 1480 en Otranto porque rechazaron convertirse y renegar de Cristo. Los beatos mártires de Otranto, Antonio Primaldo y compañeros, murieron por su fidelidad a Cristo.

En el siglo XVI Otranto fue asediada por los turcos y, después de una larga batalla, cayó bajo el dominio otomano. El comandante de los turcos, Gedik Achmed Pascia, ordenó que todos los hombres sobrevivientes, desde los 15 años para arriba, fuesen obligados a renegar de la fe cristiana. Antonio Primaldo, un humilde zapatero (si bien otras crónicas relatan que era sastre), en nombre de todos los cristianos prisioneros declaró que ninguno de ellos se convertiría. Ellos consideraban a Jesucristo como Hijo de Dios y querían mil veces morir antes que renegar de Él y hacerse musulmanes, cuentan las crónicas llegadas hasta nosotros. Frente a esta respuesta, Achmed Pasciá condenó a muerte a los 800 prisioneros.

Antonio Primaldo y sus compañeros fueron de inmediato reconocidos mártires por la población y cada año la Iglesia local, el 14 de agosto, celebra devotamente su memoria. El 14 de diciembre de 1771 fue emanado el decreto de confirmación del culto ab immemorabilitributado a los mártires. En 1988 fue nombrada por el entonces arzobispo de Otranto la comisión histórica para investigar sobre el acontecimiento y en los años 1991-1993 se realizó la investigación diocesana, reconocida válida por la Congregación para las Causas de los Santos con decreto del 27 de mayo de 1994. El 6 de julio de 2007 Benedicto XVI aprobó el decreto con el que se reconocía que los Beatos Antonio Primaldo y compañeros habían sidoasesinados por su fidelidad a Cristo.

El milagro reconocido (necesario para el decreto) se refiere a la curación de un cáncer de Sor Francesca Levote, monja profesa de las Hermanas Pobres de Santa Clara.

Cuando se celebre, Benedicto XVI habrá canonizado a más santos que su predecesor Juan Pablo II que durante su pontificado elevó a los altares a 482 santos.

Fuente: InfoCatólica

NOVENO CENTENARIO DEL SOLEMNE PRIVILEGIO “PIE POSTULATIO VOLUNTATIS”

 

Este medio día el Papa Benedicto XVI recordó que para dar amor a los hermanos, es necesario tomarlo del fuego de la caridad divina», mediante la oración, la escucha asidua de la Palabra de Dios y una vida centrada en la Eucaristía. Lo dijo dentro del marco de la audiencia con los Miembros de la Orden Militar de Malta.

El motivo de este encuentro fue el noveno centenario del solemne privilegio Pie postulatio voluntatis, del 15 de febrero de 1113, con el cual el Papa Pascual II puso a la recién nacida «hermandad hospitalaria» de Jerusalén, con el título de San Juan Bautista, bajo la tutela de la Iglesia, haciéndola soberana.

Así, esta se constituyó como una Orden de derecho eclesial, con el derecho a elegir libremente a sus superiores sin interferencia por parte de otras autoridades laicas o religiosas.

La delegación de la Orden de Malta estuvo compuesta entre otros por el Gran Maestro, Fray Matthew Festing, el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone -quien presidió previamente la Eucaristía en San Pedro-, el Cardenal Paolo Sardi, patrono de la Orden, y el Mons. Angelo Acerbi, Prelado de la Orden.

El Papa señaló que la preciosa obra benéfica de la orden que se lleva a cabo en diversas partes del mundo, y que se concentra principalmente en el servicio al enfermo con estructuras hospitalarias y sanitarias, no es simple filantropía, sino la expresión eficaz y el testimonio vivo del amor evangélico.

En la Sagrada Escritura, la llamada al amor del prójimo está unida al mandamiento de amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Por consiguiente, el amor al prójimo responde al mandato y al ejemplo de Cristo si se funda en un verdadero amor a Dios. Así es posible para el cristiano hacer experimentar a los demás a través de su entrega la ternura providente del Padre celestial, gracias a una configuración cada vez más profunda con Cristo, dijo.

Benedicto XVI animó a impregnar la vida cotidiana de la presencia de Jesús, ante cuya mirada estáis llamados a poner también el sufrimiento de los enfermos, la soledad de los ancianos o las dificultades de las personas con discapacidad.

En este sentido, explicó que saliendo al encuentro de estas personas, es como se sirve a Cristo: Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis, expresó citando el Evangelio.

El Papa señaló también que esta conmemoración adquiere un especial significado en el contexto del Año de la fe, durante el cual la Iglesia está llamada a renovar la alegría y el compromiso de creer en Jesucristo, único Salvador del mundo.

En este sentido, también vosotros estáis llamados a acoger este tiempo de gracia para profundizar en el conocimiento del Señor y para hacer resplandecer la verdad y la belleza de la fe, mediante el testimonio de vuestra vida y vuestro servicio, añadió.

Por la fe -prosiguió-, los mártires dieron su vida, mostrando la verdad del evangelio que les había transformado y hecho capaces de llegar hasta la entrega más grande, fruto del amor, perdonando a sus propios perseguidores. Y por la fe, a través de los siglos, los miembros de vuestra Orden se han prodigado primero en asistir a los enfermos en Jerusalén, y después en socorrer a los peregrinos en Tierra Santa, expuestos a graves peligros, escribiendo así páginas brillantes de caridad cristiana y defensa del cristianismo.

Por último, el Papa alentó a seguir perseverando en la fe como los Apóstoles, que dejaron todo para seguir a Jesús, y después fueron por el mundo entero, cumpliendo con el mandato de llevar el evangelio a toda criatura; anunciaron a todos sin temor la fuerza de la cruz y la alegría de la resurrección de Cristo, de la cual fueron testigos directos.

Seguid actuando en la sociedad y en el mundo por las vías maestras indicadas por el evangelio: la fe y la caridad, para reavivar la esperanza, concluyó.

Fuente: ACI/EWTN Noticias

El obispo de Las Palmas (España) sorprende celebrando una misa tradicional

 

monseorfranciscocasesandreu

 

Se disponían los fieles asiduos a la misa tridentina a que comenzara la misma cuando todos quedaron estupefactos. De la sacristía salió el señor obispo de la diócesis, monseñor Cases, para celebrar el Santo Sacrificio. Cosa que realizó con suma dignidad. Como si la hubiera celebrado toda la vida.

Había fieles que lloraban de emoción y de alegría. Fue una misa especial. Con su obispo. Con su padre eclesial. Ni los más optimistas lo habían soñado. O si lo soñaron lo tuvieron por un sueño imposible.

Finalizada la misa el obispo departió con sus fieles que no sabían como expresarle su agradecimiento. Y también el obispo parecía feliz.

Monseñor Cases, ha hecho hoy muchas obras de misericordia: Consoló al triste, visitó al abandonado que es también una enfermedad, dio de comer al hambriento y de beber al sediento, vistió al desnudo... Dios se lo pagará. Y seguro estoy de que de algún modo ya se sintió usted pagado con tanta alegría, con tanto amor filial como despertó su gesto generoso.

Hoy verdaderamente ha llegado la primavera, la tan ansiada primavera, para los católicos tradicionalistas de su diócesis. Casi podríamos decir que nadie sabe como ha sido. Porque sólo lo sabía usted. Me han llamado con un entusiasmo, con un agradecimiento que se lo quiero transmitir. Hasta se les quebraba la voz. Vino nuestro obispo a celebrarnos la misa por el modo extraordinario. Nuestro obispo. Porque no me decían el obispo. Hoy, monseñor, estuvo como nunca en sus corazones. Y lo gritaban entusiasmados.

Qué fácil es a un padre llegar a sus hijos. Y cómo lo agradecen estos. Sé perfectamente que la agenda de los obispos está demasiado recargada. Que les faltan horas del día. Pero siempre es posible disponer de una en alguna ocasión. O de una y media. Me atrevería a pedir a aquellos obispos en cuya diócesis existe el modo extraordinario que alguna vez se acerquen a esos fieles y les celebren el Santo Sacrificio de la Misa. No se iban a arrepentir al constatar la alegría, el cariño y la gratitud de unos hijos que se sienten muy abandonados.

Los de Gran Canaria ya no tienen esa sensación. Su obispo, "nuestro obispo", ha estado con ellos. Qué Dios se lo pague, Don Francisco.  

Fuente: La cigüeña de la torre