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domingo, 17 de febrero de 2013

Lombardi: Seguiremos llamándolo Benedicto XVI

 

 

El vocero del Vaticano, Federico Lombardi, aseguró hoy que el nombre de Benedicto XVIes “inalienable” y por lo tanto Joseph Ratzinger podrá seguir utilizándolo incluso tras dejar de ser Papa.

“Pienso que puedo sostener que Benedicto XVI es un título al cual no se puede renunciar: es su nombre como Papa, lo ha llevado por toda la Iglesia y por todo el mundo oficialmente por ocho años”, señaló el sacerdote jesuita en declaraciones difundidas por la Radio Vaticana.

“Por lo tanto ciertamente nosotros continuaremos a poder decir que es Benedicto XVI. “Esto no cambia y no puede evidentemente cambiar!”, agregó.

Precisó que aún no existe una indicación definitiva sobre cuál será el título que llevará el líder católico una vez que entre en vigor su renuncia, el 28 de febrero a las 20:00 horas local (18:00 GMT).

Este día Lombardi ofreció algunas otras precisiones sobre la elección del futuro Papa, que -insistió- no se llevará a cabo antes del 15 de marzo próximo.

Aclaró que la constitución apostólica “Universi Dominici Gregis” (De todo el rebaño del Señor), aprobada en 1996 por el Papa Juan Pablo II y que norma el cambio de pontificado, aún mantiene su vigencia.

“(El documento) conserva todo su valor y no existe actualmente en estudio una modificación de las disposiciones de ese documento por las diversas situaciones y también del hecho de un anticipación posible del Cónclave o menos”, agregó.

Recordó que, según dicha ley de la Iglesia, la elección de un nuevo pontífice debe tener lugar entre 15 y 20 días después del inicio del periodo llamado “sede vacante”.

“Por ahora no se ha tomado ni siquiera en consideración adelantar el Cónclave”, subrayó.

Apuntó que la misma constitución considera las liturgias propias de la muerte de un Papa y otras actividades distintas que deben realizarse antes del Cónclave.

Reconoció asimismo, que si bien el Código de Derecho Canónico considera la posibilidad de renuncia de un obispo de Roma y da reglas generales sobre esta eventualidad, existen muchos detalles concretos para los cuales no existen precedentes.

Según Lombardi las autoridades eclesiásticas que entren en funciones en los días de la sede vacante (una comisión de cardenales de alto nivel), cumplirán los protocolos definidos por la misma constitución. “No se prevén cambios”, insistió.

Lo que sí pudo anticipar es que los cardenales llegados a Roma antes del 1 de marzo, inicio formal de la sede vacante, no podrán alojarse en la Casa de Santa Marta, la residencia ubicada dentro del territorio vaticano y construida especialmente para el tiempo de Cónclave.

Aclaró que los purpurados admitidos a esa reunión serán aquellos que no hayan cumplido los 80 años al inicio de la sede vacante, es decir el 1 de marzo.

Gracias a esta regla podrá ingresar el cardenal mexicano Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara, quien llegará a esa edad apenas hasta el día 28 de marzo.

Fuente: Cuba Debate

Penúltimo Angelus: «No tengáis miedo de afrontar el combate contra el espíritu del mal»

«Rogad por el próximo Papa»: en español palabras nunca oídas

 

 

La Plaza de San Pedro estaba este domingo abarrotada, como era de esperar tratándose delprimer Angelus dominical de Benedicto XVI tras su anuncio, el pasado lunes, de que renunciaría al pontificado. El pueblo de Roma y peregrinos del resto de Italia y del mundo respondieron masivamente al interés especial que suscita desde entonces todo cuanto concierne a Joseph Ratzinger y sus actos públicos.
Una pancarta expresaba en italiano el sentir de toda la plaza: "Ti abbiamo amato tantissimo. Grazie" [Te hemos querido muchísimo. Gracias]. En diversos idiomas, ese "gracias" se repetía en carteles de todos los tamaños. Y se sucedieron varias ovaciones, en particular  cuando Benedicto XVI apareció en la habitual ventana de los Angelus, al saludar a los peregrinos de habla española -numerosos argentinos- y antes de las palabras a los italianos, a quienes agradeció "haber venido tantos esta mañana".
Las palabras del Papa fueron otra pieza maestra de su capacidad didáctica y de su claridad conceptual. El tiempo de Cuaresma, dijo, debe servir "para renovarse en el Espíritu y reorientarse hacia Dios", cambiando el egoísmo y el orgullo por el amor: "Es un tiempo para volver a descubrir la fe en Dios como criterio base de nuestra vida".
"Esto significa una lucha", advirtió, porque "el espíritu del mal busca alejarnos de los caminos de Dios" mediante las tentaciones, que son también "falsas imágenes del hombre" y se reducen en última instancia a "instrumentalizar a Dios para los propios fines". Recordó asimismo que el demonio "es deseal", porque "nunca empuja directamente hacia el mal", sino bajo la apariencia de bien.

"No tengamos miedo de afrontar el combate contra el espíritu del mal", concluyó, instando a hacerlo de la mano de María y de Cristo, pues "Jesús es la mano que Dios ha tendido al hombre para rescatarle del pecado".
En su alocución en francés, el Papa insistió en estos conceptos y en el ayuno que caracteriza el tiempo cuaresmal como instrumento para fortalecernos contra las tentaciones.
Benedicto XVI pidió que se orase por él, dado que esta noche comienza junto con la Curia los tradicionales ejercicios espirituales cuaresmales. Y eligió el idioma español para pronunciar una frase que jamás se había escuchado de labios de un Papa en dos mil años de historia de la Iglesia: "Os suplico que roguéis por el próximo Papa".

 


Texto completo de la intervención del Papa antes del Angelus

Queridos hermanos y hermanas:
El miércoles pasado, con el tradicional Rito de las Cenizas, hemos entrado en la Cuaresma, tiempo de conversión y de penitencia en preparación a la Pascua. La Iglesia, que es madre y maestra, llama a todos sus miembros a renovarse en el espíritu, a re-orientarse decididamente hacia Dios, renegando el orgullo y el egoísmo para vivir en el amor. En este Año de la fe, la Cuaresma es un tiempo favorable para redescubrir la fe en Dios como criterio-base de nuestra vida y de la vida de la Iglesia. Esto implica siempre una lucha, un combate espiritual, porque el espíritu del mal, naturalmente, se opone a nuestra santificación, y trata de hacernos desviar del camino de Dios. Por esta razón, en el primer domingo de Cuaresma se proclama cada año el Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto.
En efecto, Jesús, después de haber recibido “investidura” como Mesías – “Ungido” de Espíritu Santo – en el bautismo en el Jordán, fue conducido por el mismo Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. En el momento en que inicia su ministerio público, Jesús debió desenmascarar y rechazar las falsas imágenes de Mesías que el tentador le proponía. Pero estas tentaciones también son falsas imágenes de hombre, que en todo tiempo insidian la conciencia, disfrazándose como propuestas convincentes y eficaces, e incluso buenas. Los evangelistas Mateo y Lucas presentan tres tentaciones de Jesús, que se diversifican parcialmente sólo por el orden. Su núcleo central consiste siempre en instrumentalizar a Dios para los propios fines, dando más importancia al éxito o a los bienes materiales. El tentador es falso: no induce directamente hacia el mal, sino hacia un falso bien, haciendo creer que las realidades verdaderas son el poder y lo que satisface las necesidades primarias. De este modo, Dios se vuelve secundario, se reduce a un medio, en definitiva se hace irreal, no cuenta más, desvanece. En último análisis, en las tentaciones está en juego la fe, porque Dios está en juego. En los momentos decisivos de la vida, pero si vemos bien, en todo momento, nos encontramos frente a una encrucijada: ¿Queremos seguir al yo o a Dios? ¿Al interés individual o al verdadero Bien, lo que realmente es bien?
Como nos enseñan los Padres de la Iglesia, las tentaciones forman parte del “descenso” de Jesús a nuestra condición humana, al abismo del pecado y de sus consecuencias. Un “descenso” que Jesús recorrió hasta el final, hasta la muerte de cruz y hasta el infierno de la extrema lejanía de Dios. De este modo, Él es la mano que Dios ha tendido al hombre, a la oveja perdida, para salvarla. Como enseña San Agustín, Jesús ha tomado de nosotros las tentaciones, para darnos su victoria. Por tanto, no tengamos miedo de afrontar, también nosotros, el combate contra el espíritu del mal: lo importante es que lo hagamos con Él, con Cristo, el Vencedor. Y para estar con Él dirijámonos a la Madre, María: invoquémosla con confianza filial en la hora de la prueba, y ella nos hará sentir la poderosa presencia de su Hijo divino, para rechazar las tentaciones con la Palabra de Cristo, y de este modo volver a poner a Dios en el centro de nuestra vida.

Fuente: Religión en Libertad.

Monseñor Aguer: «Sin fe, no se puede entender a la Iglesia»

 

 

El arzobispo de La Plata, Monseñor Héctor Aguer, destacó hoy el gesto que tuvo el Papa Benedicto XVI al presentar su renuncia al Vaticano y señaló que «sin fe, no se puede entender a la Iglesia». «La renuncia de Benedicto XVI ha causado sorpresa y conmoción en todo el mundo. Especialmente nos ha conmovido a nosotros, miembros de la Iglesia, hijos de la Iglesia», sostuvo el prelado.

Monseñor Aguer manifestó, en ese marco, su “agradecimiento y homenaje a este gran Papa, que es un hombre de Dios, que ama tan profundamente a la Iglesia y lo ratifica con este gesto final donde se manifiesta su amor a la Iglesia”.

Por otra parte, el arzobispo se refirió a la repercusión que tuvo en el país la renuncia papal y advirtió que “no es posible comprender a la Iglesia, entender qué es la Iglesia y comprender, por tanto, un gesto como el de Benedicto XVI, si no se tiene fe”.

“Una persona sin fe por más gran periodista o excelente comunicador que sea una persona respetable pero sin fe no puede entender a la Iglesia”, acotó.

Monseñor Aguer criticó, en su programa de América TV, algunas actitudes “altisonantes e innobles” propaladas por “personas que no tienen fe y entonces no saben de qué se trata”.

“Consideran a la Iglesia, en todo caso, como una ONG internacional, un centro de poder, y no se dan cuenta que en la organización, por más compleja que sea, aunque con muchas fallas y demás, es solo el envoltorio de un contenido, y el contenido es un misterio”, añadió.

El arzobispo destacó tres puntos fundamentales del Pontificado de Benedicto XVI, entre ellos su “enseñanza, su magisterio” en encíclicas “y sobre todo a las homilías” que se centraron “en Jesucristo y en la fe”.

También resaltó que “el Papa Benedicto XVI ha afirmado la identidad católica en tiempos difíciles, de grandes convulsiones y de mucha discusión” y remarcó “la intencionalidad pastoral de este Pontificado” con viajes y visitas a parroquias.

Para Monseñor Aguer, el Papa “ha mostrado la necesidad para la razón humana de abrirse a la trascendencia; sólo así podrá ser verdaderamente humana. Ha mostrado, por otra parte, los fundamentos del derecho, de la vida política, la necesidad de que se abra un espacio público a la religión, la presencia de lo religioso en la sociedad de hoy”.

Fuente: InfoCatólica.

Tiempo de Cuaresma (Exposición Dogmática, Histórica y Litúrgica)‏

 

 

 

Tiempo de Cuaresma

Exposición dogmática

El Tiempo de Septuagésima nos ha recordado cómo debe el hombre caído asociarse, por el espíritu de penitencia, a la obra redentora del Mesías. Pues en esta Cuaresma, mediante el ayuno y demás prácticas penitenciales, vamos a incorporarnos a ella de un modo todavía más perfecto. Nuestra alma rebelde a Dios se ha hecho esclava del demonio, del mundo y de la carne. Y precisamente en todo este santo tiempo nos muestra la Iglesia a Jesús ya en el desierto (Domingo 1ro de Cuaresma), ya en medio de los azares de su vida pública, combatiendo para librarnos de la triple atadura del orgullo, de la avaricia y de la lujuria, que nos esclavizan a las criaturas. Cuando por su doctrina y sus dolores nos haya redimido del cautiverio y restituido la libertad de hijos de Dios, nos dará, en las fiestas Pascuales la vida divina, que habíamos perdido. De ahí que la liturgia cuaresmal, embebida como está de las enseñanzas del Maestro y en el espíritu de penitencia del Redentor, sirviera en otro tiempo para la formación de los catecúmenos, y para mover a compunción a los públicos penitentes, que aspiraban a resucitar con Jesús el Sábado Santo, mediante la recepción del Sacramento del Bautismo, o el de la Penitencia1. Esos son los dos pensamientos que la Iglesia irá desarrollando durante la Cuaresma entera, mostrándonos en la persona de los Judíos infieles a los pecadores, que no pueden volver a Dios sino asociándose al ayuno de Jesús (Evangelio del 1er Domingo); y en la de los Gentiles, llamados en su lugar, los efectos del Sacramento de la regeneración (Evangelio del 2do y 3er Domingo) y de la Eucaristía en nuestras almas (Evangelio del 4to Domingo).

Cristo en el desierto

En el Oficio divino prosiguen las lecturas del Antiguo Testamento. En el1er Domingo de Cuaresma, la figura de Isaac se halla eclipsada por el pensamiento de Jesús en el desierto. En la 2da semana de Cuaresma la liturgia lee la historia de Jacob, figura de Cristo y de su Iglesia, la cual es siempre protegida y favorecida por Dios como aquel santo patriarca. Trátase de José en las lecturas del Breviario de la 3ra semana, y en él se ve una figura de Cristo y de la Iglesia, los cuales han devuelto siempre el bien por el mal, y brillan con desusados fulgores por su inmaculada vida. Por fin, la 4ta semana está consagrada a Moisés, el cual libertó al pueblo de Dios, introduciéndolo después en la tierra prometida, y figurando en esto lo que la Iglesia y Jesucristo hacen con las almas por Pascua.

Vemos, pues, cómo «Dios explica con la luz del Nuevo Testamento los milagros de los tiempos primitivos» (Oración del Sábado Santo). Así, meditando las páginas paralelas de entrambos Testamentos, nos dispondremos a celebrar con la Iglesia los santos misterios pascuales, ya que aquellas sagradas páginas nos dan cumplida inteligencia de la misericordia divina, que no conoce límites.

La liturgia Cuaresmal nos exhorta también por boca de Isaías, de Jeremías y de los Profetas; y en el Nuevo Testamento, por la de San Pablo, cuyas Epístolas vienen a ser como el eco de la voz del Maestro, que se oye en los Evangelios de esos cuatro Domingos.

Bien podemos considerar todo este tiempo como un gran retiro espiritual, en que entran todos los cristianos del mundo entero, para disponerse a la fiesta Pascual, y que termina por la Confesión y Comunión pascuales. Así como Jesús, retirándose del tráfago del mundo, oró y ayunó durante 40 días, y luego en su vida de apostolado nos enseñó cómo hemos de morir a nosotros mismos, así también la Iglesia, en esta santa Cuarentena, nos predica cómo debe morir en nosotros el hombre de pecado.

Esa muerte se manifestará en nuestra alma por la lucha contra orgullo y el amor propio, por el espíritu de oración y la meditación más asidua de la palabra divina. Se manifestará también en nuestro cuerpo por el ayuno, la abstinencia y la mortificación sentidos. Aparecerá, por fin, entoda nuestra vida mediante la renuncia mayor a los placeres y bienes del siglo, dando más limosna2 y absteniéndonos de alternar en las fiestas mundanales. Porque, en efecto, el ayuno cuaresmal no debe ser sino laexpresión de los sentimientos de penitencia de que nuestra alma está embargada, ocupándose tanto más libremente de las cosas de Dios cuanto más cercena el regalo de los sentidos. Así, este “tiempo favorable” cual ningún otro, es para los corazones generosos venero de santa alegría, la cual traspira por todos los poros de la liturgia Cuaresmal.

Esa labor de purificación se obra bajo la dirección de la Iglesia, que une nuestros padecimientos con los de Cristo, ofreciendo nuestros ayunos y penitencias en el Santo Sacrificio de la Misa. Los cobardes pueden también entrar con esfuerzo en la lid, fiados en la gracia de Jesús, que no les ha de faltar, si imploran los divinos auxilios contra el enemigo; y los fuertes no se engrían por su observancia, porque deben saber que sólo la Pasión de Jesús es la que les salva, y sólo “participando en ella por la paciencia se les aplican sus frutos” de salud.

«La observancia de Cuaresma –dice el papa Benedicto XIV– es el cíngulo de nuestra milicia, y por ella nos distinguimos de los enemigos de la Cruz de Cristo; por ella conjuramos los huracanes de las iras divinas; por ella somos protegidos con los auxilios celestiales durante el día, y nos armamos contra los príncipes de las tinieblas. Si esa observancia viniera a relajarse, cedería en merma de la gloria de Dios, en desdoro de la religión católica, sería un peligro para las almas cristianas, y no cabe duda que semejante entibiamiento se convertiría en fuente de desgracias para los pueblos, de desastres en los negocios públicos, y de infortunios para los mismos individuos».

Exposición histórica

La liturgia Cuaresmal nos hace seguir a Jesús en todas las andanzas de su apostólico ministerio.

Primer año

Jesús pasó primero 40 días en el desierto en el monte de la Cuarentena, al N.E. de Betania (Evangelio 1er Domingo).

Luego se rodeó de sus primeros discípulos y subió con ellos a Galilea, de donde volvió a Jerusalén para celebrar allí la primera fiesta de la Pascua, arrojando entonces a los vendedores del Templo (Lunes 4taSemana). Después de haber evangelizado la Judea durante varios meses, se fue a Siquén, donde convirtió a la Samaritana (Viernes 3raSemana), de donde pasó a Nazaret, predicando en su sinagoga (Lunes 3ra Semana). De allí, por fin, se encaminó a Cafarnaún, recorriendo después toda la Galilea (Jueves 3ra Semana).

Segundo año

Jesús volvió de nuevo a Jerusalén para la segunda Pascua, y allí curó al paralítico de la piscina de Betsaida (Evangelio Viernes 1ra Semana). De nuevo en Galilea, predicó el Sermón de la Montaña (Monte Kouroun-Hattin) (Miércoles de Ceniza y Viernes siguiente). Entrando en Cafarnaún, sanó al siervo del Centurión (Jueves después de Cenizas) y luego resucitó en Naín al hijo de una viuda (Evangelio Jueves 4ta Semana). Entonces evangelizó de nuevo la Galilea, y se fue inmediatamente a Betsaida-Julias, en los dominios de Filipo. En las cercanías de esa ciudad multiplicó los panes (4to Domingo), y luego anduvo sobre las aguas del Lago, cuando regresaba a Cafarnaún (Sábado después de Cenizas).

Tercer año

Jesús recorrió por entonces las regiones de Tiro y de Sidón, a donde le siguieron sus enemigos (Miércoles 3ra Semana); oyó la súplica de la Cananea cuando pasaba por junto a Sarepta (Jueves 1ra Semana) y, volviendo por Cesarea de Filipo, regresó a Galilea, teniendo entonces lugar la Transfiguración (Sábado 1ra Semana y 2do Domingo). De vuelta en Cafarnaún, predicó la misericordia a sus apóstoles (Martes 3ra Semana) y enseguida subió a Jerusalén a la fiesta de los Tabernáculos, para no volver más a Galilea. Allí confundió a los Judíos que le acusaron de quebrantar el sábado (Martes 4ta Semana), perdonó a la mujer adúltera (Sábado 3ra Semana), enseñó en el Templo (Sábado 4ta Semana - Lunes 2daSemana) y curó al ciego de nacimiento (Miércoles 4ta Semana). Después de estar Jesús en Galilea pasó a Perea, donde devolvió el habla a un mudo (Domingo 3ro) y mostró a Jonás como una imagen de su resurrección (Miércoles 1ra Semana). De allí vino a Jerusalén para la fiesta de la Dedicación, y luego volvió a Perea donde predicó la parábola del hijo pródigo (Sábado 2da Semana) y del rico epulón (Jueves 2da Semana). Entonces fue llamado a Betania, donde resucitó a Lázaro (Viernes 4taSemana). Después de irse a Efrén se dirigió a Jerusalén, anunciando cómo iba a ser condenado a muerte (Miércoles 2da Semana). En el Templo arrojó otra vez a los vendedores (Martes 1ra Semana), pronunció la parábola de los viñadores rebeldes (Viernes 2da Semana) y desenmascaró la hipocresía de los fariseos (Martes 2da Semana). Por fin, subió al monte Olivete y, mirando a Jerusalén en donde habían de crucificarle tres días después, habló del Juicio que separará para siempre a los buenos de los malos (Lunes 1ra Semana).

Exposición litúrgica

El Tiempo de Cuaresma se divide en dos partes. La 1ra empieza elMiércoles de Ceniza, llamado por la liturgia “Principio de la santísima Cuaresma”, para terminar el Domingo de Pasión. La 2da comprende la “gran quincena”, que lleva el nombre de Tiempo de Pasión. Descontando los cuatro Domingos de Cuaresma y los de Pasión y Ramos, tenemos sólo 36 días de ayuno, a los cuales se han añadido los cuatro que preceden para obtener así el número exacto de 40 «que la Ley y los Profetas habían inaugurado, y que Cristo mismo consagró con su ejemplo»3.

Estaciones Cuaresmales

Todas las misas de Cuaresma tienen su Estación4. El Papa, en efecto, celebraba la misa solemne sucesivamente en las grandes basílicas, en las 25 parroquias de Roma5 y en algunos santuarios más, rodeado de su clero y su pueblo. A eso se llamaba Estación. El nombre, que aun perdura en el Misal, nos recuerda que Roma es el centro del culto cristiano, pero eso ya es sólo el rastro de una liturgia mas de doce veces secular y en otros tiempos tan solemne. La Cuaresma, con Misa estacional diaria, es uno de los tiempos litúrgicos más antiguos y más importantes del año. El Ciclo Temporal, consagrado a la contemplación de los misterios de Cristo, ejerce ahora cotidiano y directo influjo sobre los fieles, mientras que en las demás épocas del año las fiestas de entre semana son más bien fiestas de Santos. Y como quiera que toda la vida cristiana se resume en la imitación de Jesús, este Tiempo, en que elCiclo Santoral es más reducido, ha de ser especialmente fecundo para nuestras almas.

La Iglesia ha admitido, por su excepcional importancia, la fiesta de laAnunciación (25 de Marzo), y después la de San Matías (24 de Febrero) en la liturgia cuaresmal. Y aunque, en el curso de los tiempos, háyanse añadido otras misas en honor de los Santos, sin embargo es del todo conforme al espíritu de esta época, como nos lo recordaba Pío X en su Bula “Divino afflatu”, preferir la misa ferial, no tratándose de un doble de 1ra o de 2da clase; pues durante toda la Cuaresma la misa oficial de los cabildos es de la feria (con morado), exceptuándose estas fiestas, y aun en estos mismos días (Anunciación, San José y San Matías), se celebra una misa de la feria en las catedrales y colegiatas, para no interrumpir por nada la preparación pascual.

Con el fin de inculcar el espíritu de penitencia, la Iglesia no sólo suprime el Gloria y el Aleluya y reviste a sus sacerdotes de ornamentos morados durante esta santa Cuarentena, sino que manda dejar al diácono su dalmática y al subdiácono su túnica, símbolos entrambos de alegría, e impone silencio al órgano. Después de la Poscomunión se dice una Oración sobre el pueblo, precedida de este aviso: «Humillad vuestras cabezas delante de Dios».

La sociedad cristiana suspendía antiguamente durante este tiempo los tribunales de justicia y las guerras, declarándose la Tregua de Dios. Era también un tiempo prohibido para las bodas, y aun hoy día prohíbe la Iglesia dar en Cuaresma la bendición solemne a los esposos.

Fuente: Misal Diario - Dom. Gaspar Lefebvre, O.S.B.