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miércoles, 20 de febrero de 2013

Los Cantos tradicionales de Cuaresma

 

 

La  Cuaresma es un tiempo especial en el Calendario Litúrgico que dispone y prepara al
cristiano para celebrar el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Muchos recordamos y no sin nostalgia, que en este tiempo, no hace muchos años, se
vivía con mayor intensidad la vida cristiana por parte de muchos fieles; la Cuaresma
creaba un clima espiritual y un estilo de vida especial, el ayuno y la abstinencia era
mucho más rigurosa  y frecuentes que en la actualidad, el privarse de ciertos placeres y
diversiones era muy frecuente, el acercarse a los Sacramentos, especialmente de la
Confesión y Comunión era casi general, la predicación era más frecuente y abundante
en este tiempo a través de los ejercicios espirituales y charlas que se organizaban en las
parroquias, por lo que las conciencias de  muchos hombres y mujeres se removían
durante este tiempo cuaresmal, y no eran pocos, hombres y mujeres los que volvían al
buen camino de la vida cristiana.
Mucho de esto es historia, la Cuaresma externamente al menos, como consecuencia de
la secularización apenas si se nota.
Frente a esta realidad, observamos en nuestros días como las hermandades y Cofradías
intensifican durante este tiempo su vida cofradiera, tanto en la preparación de sus
desfiles procesionales como en sus cultos estatutarios (novenas, septenarios, triduos....)
Los pregones se multiplican, basta detenerse en los escaparates de los comercios para
observar la profusión de estos actos.
No faltan quienes menosprecian estas manifestaciones de religiosidad popular, por el
enorme peligro de superficialidad, de falta de autenticidad, de ostentación  y folklorismo
que puede haber en muchas de las Cofradías y Hermandades en todos estos actos, pero
esa no es la actitud pastoral correcta que hoy la Jerarquía  de la Iglesia recomienda, y no
es menos cierto  por otra parte que muchos dirigentes de estas hermandades tienen la
mejor de las disposiciones;  por eso los pastores deben  orientar todos esos actos,
potenciando  y rectificando el sentido religioso que subyace en todas estas devociones,
para hacerlas progresar en el conocimiento del misterio de Cristo.
Siendo realistas, si faltaran en la actualidad esos actos cuaresmales organizado por las
cofradías, si la Iglesia no aprovecha esas posibilidades que las hermandades ofrecen a la
Iglesia ¿qué otros actos podría organizar?  Si no hubiera desfiles procesionales en la
Semana Santa, la masa de creyentes ¿se enteraría siquiera de que es la pascua del
Señor?
Centrándonos en el tema de este trabajo, sobre los cantos tradicionales de la cuaresma,
son propios de este tiempo los cantos llamados penitenciales, escritos la mayoría en
tono menor que principalmente tratan de mover al cristiano al arrepentimiento de sus
pecados, a la conversión y cambio de vida;  sus letras hablan del amor de Cristo
dispuesto siempre a perdonar al hombre arrepentido; del dolor y sufrimiento de Cristo
en las horas de su pasión y muerte en la cruz, junto al dolor de la María al pie de la cruz
unida íntimamente al sacrificio de su propio hijo.
Los cambios que se han producido en la manera de vivir la cuaresma en la actualidad,
que no son otra cosa que reflejo de los cambios sociales que se ha producido en nuestro
tiempo y que ha afectado a todas las instituciones, es lógico que haya llegado a las
celebraciones litúrgicas, especialmente, después de la celebración de un Concilio, el
Vaticano II y que en los cultos religiosos  ha significado una verdadera revolución,
afectando de una manera muy especial a la música y al canto en la liturgia.
Como consecuencia de todo esto, a partir de ese momento se suprimió casi totalmente el
canto Gregoriano en la liturgia; el órgano  y el armonio quedaron olvidado en las
Iglesias dando paso al uso de las guitarras, muy mal tocadas por otra parte en la mayoría

de las celebraciones; se han introducido ritmos y cantos de muy baja calidad tanto en
letra como en música, compuestos  en muchas ocasiones por personas, de muy buena
voluntad, pero  con escasa preparación para asumir esa función.
Sin embargo no todo es negativo, porque estos cambios han dado paso y con acierto a
otros cantos más sencillos, con más posibilidades de participación, llenos de sentido
comunitario y con textos llenos de sentido teológico, tomados literalmente  muchos de
ellos de la Biblia, éstos permiten que la comunidad tome parte activa en el canto, y que
deje de ser un mero espectador y oyente.
Por otra parte, la estructura de muchas de estas celebraciones y actos de piedad, ha
cambiado sustancialmente de estilo y forma,  por lo que la mayoría de esos cantos,
recargados, muy  largos, con melodías dulzonas, muchos de ellos más propios  de la
escena teatral que del culto, con letras a veces de escaso valor tanto literario y dudoso
sentido bíblico y teológico, es natural que  hayan desaparecido, a pesar de haber sido
compuestos para estas celebraciones religiosas.
Algunos de esos cantos han sido enormemente populares, conocidos por todos, ya que
se  repetían  año tras año en los cultos dedicados a las imágenes titulares  de cada
hermandad o Cofradía.
Concretamente en  nuestra ciudad, han sido muy populares los Dolores a la Virgen
compuestos por  los maestros H. Eslava y los del Maestro Sequera con letra del poeta
giennense Almendros Aguilar y que todavía parcialmente se cantan en la novena de N.
P. Jesús Nazareno; los gozos a N. P. Jesús N. del Maestro Pancorbo; las coplas para el
sermón de las siete palabras de Sequera y el canto a las cinco llagas de N. S. dedicado al
Cristo de S. Bartolomé del M. Pancorbo,  estos entre los más conocidos y populares,
cuyas partituras se encuentran en el archivo musical de nuestra Catedral. 
La Iglesia en la actualidad recomienda enriquecer los ejercicios piadosos, respetando los
elementos tradicionales pero los mismos  deben estar inspirados en la Sagrada Escritura
como libro fundamental de la oración cristiana, que se utilicen fórmulas litúrgicas de
plegaria, tomándolas del Misal y de la Liturgia de las Horas, los textos de alabanza y
acción de  gracias, petición y súplica (himnos de laudes y vísperas, aclamaciones, preces
de los fieles)  estos textos y cantos se podrían compaginar con los tradicionales que el
pueblo sabe de memoria complementándolos.
Por lo que es natural que estos cantos en su totalidad no puedan cantarse en las
celebraciones actuales, aunque sí los estribillos, conocidos por el pueblo, y algunas
aclamaciones más sencillas, pero dejando los  grandes y complicados solos para otras
circunstancias.
Ante esta realidad, y   como hay ciertamente muchos Cofrades para quienes estos
cantos, que los han oído durante gran parte de su vida, algunas Hermandades de Jaén  y
quizá mejor aún, la Agrupación de Cofradías, tan celosa de guardar y conservar la
tradición, podría hacer una labor loable en este campo, recuperando todos esos cantos, a
través de una grabación discográfica sencilla, y que en la actualidad podrían ser los
intérpretes, gentes de Jaén que conocen  esas melodías, no exentas de belleza, y que
despiertan en muchos, sentimientos de piedad y devoción hacia sus imágenes titulares,
una vez hecha la grabación, podrían  adquirirse  en las sedes de las distintas
Hermandades.
Como hijos fieles de la Iglesia, no cabe otra actitud que la de seguir las orientaciones
que la Iglesia hoy nos indica a través de sus pastores. Letra de Los Dolores de la virgen, que se cantaban en la Novena tradicional de N. P.

Jesús Nazareno en Jaén, con  música del Maestro Sequera y letra del poeta giennense
Almendros Aguilar.

El Papa Benedicto XVI cambiaría las reglas del Cónclave

 

 

 

El portavoz vaticano, padre Lombardi, indicó que Benedicto XVI considera la publicación de un Motu Proprio para precisar algunos detalles.

«El Papa está considerando la publicación de un Motu proprio, en los próximos días, obviamente antes de que comience la sede vacante, para precisar algunos puntos particulares de la Constitución Apostólica sobre el Cónclave (“Universi Dominici Gregis”, ndr.) que, durante los últimos años, le fueron presentados».

Según Lombardi, las indicaciones del Motu Proprio podrían relacionarse con «algunos puntos de detalle», como la «plena armonización con otro documento relacionado con el Cónclave, es decir el “Ordo Rituum Conclavis”», que regula las oraciones y las fórmulas recitadas para la elección de un nuevo Papa. «De cualquier manera –concluyó– la cuestión depende de la evaluación del Papa, por lo que, si habrá un texto nuevo, se indicará de la manera oportuna».

Durante un encuentro que se llevó esta mañana en el Vaticano, el Vice Prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana, Ambrogio Piazzoni, explicó que, a la luz de la legislación actual, «si los cardenales llegan a Roma antes de los 15 días de espera previstos, no hay nada que esperar», y, en este caso, la reunión de los cardenales podría darse antes del plazo establecido por “Universi Dominici Gregis”.

La Constitución establece, en el punto 37, que a partir del momento en el que la Sede Apostólica quede legítimamente vacante, los Cardenales electores deben esperar durante quince días a los ausentes; además, el Colegio de los Cardenales tiene la facultad de retrasar, si hay motivos muy graves, el inicio de la elección. Máximo después de que hayan pasado 20 días del inicio de la sede vacante, todos los cardenales electores presentes tendrán que comenzar la elección.

Piazzoni subrayó que, de cualquier manera, «hasta las 19.59 del 28 de febrero, el Papa es el supremo legislador y puede intervenir en las normas que regulan el Cónclave», porque «el Santo Padre es el único que puede intervenir en la legislación relativa al Cónclave». Hasta el momento de su renuncia, añadió, «la interpretación de la ley la puede dar solo el Papa».

Hace algunos días, el padre Lombardi había excluido cualquier novedad con respecto a la fecha de inicio del Cónclave, y subrayó que la cuestión «fue planteada incluso por diferentes cardenales y esperamos una respuesta autorizada, apenas esté disponible». «La situación es un poco diferente de la anterior, en la que la convocatoria a los cardenales se hizo cuando ya estaba vacante la sede, mientras en este caso, con la comunicación anticipada de la renuncia algunas semanas antes y el anuncio del comienzo de la sede vacante anticipadamente, los cardenales, obviamente ya están conscientes y pueden prepararse para venir con más tiempo» a Roma. Y el jesuita también explicó que en la eventualidad de que ya hayan llegado, de que no haya que esperar a nadie, «se puede interpretar la constitución apostólica de forma diferente. La pregunta existe, algunos se la han planteado, algunos la han propuesto. La cuestión sigue abierta».

ALESSANDRO SPECIALE
ROMA

Fuente: Vatican Insider.