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domingo, 29 de septiembre de 2013

La justicia declara nulo el decreto con el que se removió a Mons. Baseotto del Obispado Castrense



Tomamos este artículo de Infocatólica. 
Mons. Antonio Baseotto es uno de los pocos Obispos argentinos que ha celebrado públicamente la Misa en su forma extraordinaria, nada menos que en la Basílica de Luján. También ha administrado el Sacramento de la Confirmación en el rito tradicional.
Quien les escribe ha tenido el honor de conocerlo, y puede decir que es un pastor excelente, muy amable y valiente para decir la verdad
Nos alegra mucho esta noticia en que se reconoce lo que en justicia le corresponde a Mons. Baseotto. Rezamos por él y esperamos que todo este asunto siga adelante como Dios y Nuestra Señora quieran.

(Diario Judicial/InfoCatólica) En el año 2005, cuando el entonces ministro de Salud argentino, Ginés González García, realizó una campaña de distribución de profilácticos, Monseñor Antonio Juan Baseotto le envió una carta en la que manifestaba que la campaña era unaapología al delito de homicidio, y citó las palabras de Jesús «los que escandalizan a los pequeños merecen que le cuelguen una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar».
La crítica generó un profundo revuelo se formularonvarias denuncias contra Mons. Baseotto, ante el Juzgado Federal; la magistrada María Romilda Servini de Cubría dispuso el sobreseimiento del prelado de los delitos que se le habían atribuido.
Paralelamente, el Poder ejecutivo dictó el Decreto 220/2005, que disponía dejar sin efecto «el acuerdo a Su excelencia Reverendísima Monseñor Antonio Juan Baseotto C.S.S.R como Obispo Castrense», bajo el argumento de que había empleado «alegorías de connotaciones muy fuertes en la República Argentina, que recuerdan los llamados ‘vuelos de la muerte’». La Santa Sede no nombró a otro obispo castrense hasta dos años después, tras aceptar la renuncia por motivos de edad presentada por Mons.Baseotto.

La destitución fue nula, Mons. Baseotto tiene derecho a pensión

El Obispo, en el entendimiento de que había cumplido la edad suficiente para percibir la asignación mensual dispuesta por el art. 1 de la Ley 21.540, que establece que el vicario castrense para las Fuerzas Armadas, que cese en su cargo «por razones de edad o de invalidez», gozará «de una asignación mensual vitalicia equivalente al setenta por ciento de la remuneración fijada al cargo de Juez Nacional de Primera Instancia», solicitó dicha asignación, que le fue denegada. El que fuera Obispo Castrense recurrió y en primera instancia se le volvió a denegar.
Recurrió en amparo, y en una sentencia dictada por los jueces Juan Carlos Poclava Lafuente y Luis René Herrero, la Sala II de la Cámara Federal de la Seguridad Social ha decidido revocar la denegación. El fallo se divide en dos argumentos centrales:
En primer lugar, y respecto a si el Obispo presentaba los requisitos para acceder al beneficio. El Tribunal admitió que le correspondía a Mons. Baseotto el goce del beneficio, entre otras cosas, porque «la voluntad expresa del legislador fue la de dar un adecuado marco de protección a quienes se desempeñaron en las citadas jerarquías eclesiásticas y se encuentran prácticamente desprotegidas al producirse las contingencias de vejez o invalidez». La Cámara recordó que no estaba en discusión que el obispo ejerció su cargo hasta 2007, dos años después del decreto que lo removía, aunque sin percibir sus haberes en los 2 últimos años.
Los jueces analizaron, en segundo lugar, la validez del decreto que dispuso la remoción del prelado, esto es, si el Estado argentino estaba capacitado para dejar sin efecto la designación de Mons. Baseotto por el Papa Juan Pablo II como obispo castrense, de conformidad con las normas de la propia Constitución argentina. Puesto que se había dispuesto el sobreseimiento del Castrense en las causas en las que fue imputado, no había presupuestos de hecho para dictar el decreto dejando sin efecto su nombramiento.
En ese contexto, la sentencia declara nulo el decreto, porque el Poder Ejecutivo «carecía de facultades unilaterales» para disponer la remoción de Mons. Baseotto, «por tratarse de un acto jurídico complejo que necesariamente hubiera requerido un estudio o acuerdo previo con la Santa Sede». En consecuencia, se considera que procede «reconocer el derecho» a la asignación mensual vitalicia a Mons. Baseotto, al haber cumplido «con la jerarquía y edad pretendida por la ley 21.540 para gozar del beneficio a la fecha de aceptación de la renuncia por el Sumo Pontífice».

San Miguel Arcángel




La devoción y el culto a San Miguel, se remontan al Antiguo Testamento, era él el patrono del Templo, de allí que hoy lo sea de la Iglesia Universal.

La fiesta del 29 de septiembre, hace memoria de la Dedicación de una basílica, levantada  en Roma por Bonifacio I, en honor del Santo Arcángel, a quien desde los primeros tiempos, los cristianos han invocado con insistencia.

El rito tridentino celebra dos fiestas en su honor, y pide su intercesión en cuatro oportunidades durante la celebración de la Santa Misa. A estas, se agrega, en las Misas rezadas, una oración especial prescrita y redactada por el Papa León XIII. Sin dudas, que el pueblo fiel conservó entre sus normas de piedad, el invocar al Santo Arcángel, merced a las tantas oportunidades en que la liturgia lo honraba. Después de la reforma del Concilio Vaticano II, el culto a San Miguel se ha ido olvidando.

Es por ello que desde aquí, no dejaremos de insistir y promover esta devoción. Quienes recurrimos a él asiduamente, podemos dar testimonio de haber experimentado su auxilio. No pedir la valiosa intercesión del Defensor de la Iglesia, resulta un verdadero despropósito. Que pena, que tantos sacerdotes olviden instar al pueblo a honrar a San Miguel. En estos tiempos, tan adversos para la Iglesia, él sería un valioso protector contra el maldito, que no deja de hostigar a la Esposa de Cristo. Sería bueno que los martes, al menos, se pidiera la intercesión del Arcángel. La piedad popular ha dedicado ese día de la semana para honrar a los Santos Ángeles.

Para quienes quieran rezar a San Miguel, existen algunas oraciones que pueden ser útiles. La primera y más conocida es el Sanctae Michael Arcángele, del Papa León XIII, que puede encontrarse en cualquier Misal o devocionario. Otra oración es la que se encuentra en el Ritual Romano, al principio de del rito de exorcismo. También se puede rezar la Coronilla de San Miguel.

Al final de este artículo trascribimos un breve oración en forma de verso, que podrá aprenderse con facilidad y puede ser recitada en cualquier momento y durante las más variadas ocupaciones.

Escribe el Padre Azcárate en su libro La flor de la liturgia: ¨La devoción a los Ángeles, y aún el culto privado a los mismos, son tan antiguos como la Iglesia. El Arcángel San Miguel, fue el primero y, hasta el siglo IX, casi el único festejado. Mejor dicho sus fiestas eran comunes a todos los Ángeles, como todavía sucede hoy con las existentes. Tal es el carácter de las dos más celebradas hoy: la del 8 de mayo, que recuerda la aparición en el Monte Gárgano, y la del 29 de septiembre, que festeja la dedicación de una iglesia en la Vía Salaria, en Roma. Esta última es la fiesta clásica del Arcángel y la que celebra la Iglesia Universal, bajo el rito de primera clase.

Preséntasenos San Miguel, en estas fiestas como el Príncipe de la Milicia celestial, glorioso caballero del Altísimo y Defensor de la Iglesia universal, y como Ángel de la plegaria y de la adoración, que monta la guardia delante del altar y quema allí inciensos y perfumes en áureos turíbulos.¨

Bendito seas Miguel,
que con ardor inaudito
destronaste a Luzbel.
Desde tu alto dosel
protege a la Iglesia santa;
que angustiada a ti levanta,
suplicante su clamor.
Hiere a satán y al error;


que hoy de nuevo se levanta.