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domingo, 27 de octubre de 2013

El Papa Francisco entrega los premios "Ratzinger 2013"

El Papa Francisco se encuentra con el Papa Benedicto

El día de ayer sábado, en la Sala Clementina, el papa Francisco hizo entrega de los premios Ratzinger 2013 de teología a los dos galardonados: el profesor Richard A. Burridge, biblista inglés, decano del King College de Londres, y ministro de la Comunión Anglicana, y el profesor Christian Schaller, laico, docente de teología dogmática y vicedirector del instituto Papa Benedicto XVI, de Ratisbona (Alemania). El “Premio Ratzinger" fue establecido en 2011 por la "Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI". 

“Esta es una ocasión para recordar con gran afecto al Papa emérito”, dijo el papa Francisco quien además dijo que había estado con Ratzinger en estos días

Francisco quiso compartir con los presentes una reflexión sobre el don verdaderamente único, que el Papa emérito dio a la Iglesia con los libros sobre Jesús de Nazaret. Y recordó que cuando se publicó el primer volumen, “algunos dijeron que un Papa no debía escribir libros sobre teología sino encíclicas. Ciertamente, el papa Benedicto XVI se había planteado este problema, pero incluso entonces -explicó Francisco- como siempre, siguió la voz del Señor en su conciencia iluminada”. 

Con estos libros él no hizo magisterio, en el sentido propio, y tampoco un estudio académico. Él hizo un regalo a la Iglesia y a todos los hombres, de aquello que tenía de más preciado: su conocimiento de Jesús, fruto de años y años de estudio, de confrontación teológica, de oración, porque todos sabemos que Benedicto XVI hacía teología de rodillas. Sus conocimientos y sabiduría los puso a disposición de todos de la forma más accesible”. 

“Nadie puede medir el bien que hizo con este don el papa Benedicto -dijo el Santo Padre-, ¡sólo el Señor lo sabe! Pero todos tenemos la percepción de que muchas personas, gracias a los libros sobre Jesús de Nazaret, han alimentado su fe, han profundizado sobre ella, o incluso se han acercado a Cristo por primera vez de manera adulta, combinando las exigencias de la razón con la búsqueda del rostro de Dios”. 

“Al mismo tiempo, la obra de Benedicto XVI -terminó diciendo el papa Francisco-, ha estimulado una nueva serie de estudios sobre los Evangelios, entre la historia y cristología”. 

Y felicitando a los galardonados también en nombre de su amado predecesor, dijo que había estado con él hace pocos días.+


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Publicamos estas palabras del Santo Padre Francisco por dos motivos: el primero para mencionar el gran afecto con que los miembros de Juventutem Argentina recordamos al Papa Benedicto XVI (y por el cual rezamos asiduamente) y el segundo para remarcar estas palabras del actual Sumo Pontífice:"Con estos libros él no hizo magisterio"

Y es que es un error muy extendido actualmente, incluso entre católicos comprometidos y formados y hasta sacerdotes, el creer que el Papa siempre que habla u opina sobre algún tema está haciendo Magisterio. En algunos casos extremos se llega a afirmar que el Papa es infalible siempre que habla, y esto no es verdad. El Papa hace Magisterio cuando explícitamente quiere enseñar con la autoridad del Romano Pontífice, y en estas situaciones es infalible solamente cuando se cumplen condiciones muy estrictas (remitimos al Concilio Vaticano I para el que quiera ampliar). 

El Papa no hace Magisterio cuando habla como doctor privado, sea en un libro (el caso de los libros del Papa Benedicto) o con un amigo o una entrevista (caso del Papa Francisco, que ha dado varias entrevistas en lo que va de su Pontificado). Es una alegría que el Papa Francisco aclare esta situación.


¡VIVA CRISTO REY!



Celebramos este domingo, último de octubre, la fiesta de Cristo Rey. Esta fiesta fue instituida por el Santo Padre Pío XI con la encíclica Quas Primas, de muy recomendada lectura.

Explica allí el Papa que siempre se reconoció a Nuestro Señor el título de Rey en sentido metafórico, como rey de las inteligencias, de las voluntades y de los corazones. Pero que también es Rey en sentido real y estricto, porque "como Verbo de Dios, cuya sustancia es idéntica a la del Padre, no puede menos de tener común con él lo que es propio de la divinidad y, por tanto, poseer también como el Padre el mismo imperio supremo y absolutísimo sobre todas las criaturas".

Ante el secularismo que envenena la sociedad y pretende relegar a la Verdadera Fe al ámbito de lo privado, esta fiesta es un grito valiente de guerra contra el error: Cristo es Rey de los individuos, de las familias, de las naciones y de todo el mundo, y todos deben someterse a ese Reinado.

"Que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el Cielo, en la tierra y en los abismos". Incluidas las rodillas de los reyes, de los primeros ministros, de los jueces, de los presidentes y presidentAs.

La reyesía de Nuestro Señor es de tales características que concentra en Su Divina Persona los tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Nuestro Señor hace la Ley y está por encima de ella y tiene el poder de juzgar y castigar su cumplimiento.


"No queremos que este reine"

Las nuestras son épocas en que las naciones ex-católicas apóstatas han rechazado el Reinado de Cristo, incluso de modo público: el principio liberal de la soberanía popular (cuando en realidad el único poder soberano proviene de Dios) ha dado lugar a naciones "laicas", "no confesionales", "neutras" que en la práctica se convierten en Estados anticatólicos que persiguen y limitan a la Iglesia fundada por Cristo.

En los colegios públicos no se permite la enseñanza de la Fe católica, privando a las almas inocentes de los niños de la fuente de la verdadera vida, y no contentos con eso, se los corrompe con el error, con la supuesta "educación sexual" desde la infancia, que no es otra cosa que pornografía y corrupción.

No solamente se niegan las leyes sobrenaturales, sino que el colmo de la soberbia humana ha llegado al punto de negar la ley natural: el aborto, el divorcio, el "matrimonio" entre degenerados.

El panorama es oscuro, pero nuestra luz es el Señor. No licuemos la Fe católica, reclamemos y gritemos siempre que podamos que Nuestro Señor es Rey de las naciones. Él mismo le dijo a Santa Margarita María de Alacoque "Reinaré a pesar de mis enemigos". Es el momento de la batalla, no tengamos miedo. Comencemos en primer lugar a luchar porque Cristo reine en nuestras vidas y en todas nuestras acciones, conformemos nuestro obrar a Su Divina Doctrina, y Él nos dará batallas más grandes, y victorias mejores.

Recordemos a los santos mártires de todos los tiempos que han muerto por esta Verdad de Fe, y no permitamos más ataques a Dios, a su Madre Santísima y a Su Santa Iglesia.

Que en nuestro corazón vibre siempre aquel glorioso grito cristero:

"VIVA CRISTO REY"


Sacerdote de Dios entregando valientemente su vida por Cristo Rey. Guerra Cristera, México bajo el gobierno socialista, 1927

Peregrinación Summorum Pontificum 2013