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miércoles, 30 de octubre de 2013

La Policía de Tucumán adora cada jueves a Jesús Sacramentado

Excelente iniciativa de la Pastoral Policial de la Arquidiócesis de Tucumán, que esperamos sea replicada a lo largo y ancho de nuestro país. Recemos por el capellán y por el Arzobispo de Tucumán, Mons. Zecca. 
San Miguel de Tucumán (AICA): Desde fines de mayo, en la jefatura de la Policía provincial funciona un oratorio en el que los jueves, de 6 a 24, los efectivos de la fuerza de seguridad se turnan para adorar al Santísimo Sacramento. Lo hacen acompañando su exposición desde alguno de los bancos de la iglesia, afuera de la capilla, de uniforme o de civil. 
La adoración se realiza a lo largo del día pero cada hora debe estar cubierta por lo menos por uno de ellos, el cual, hasta que llegue quien lo releve, no abandona la presencia del Santísimo. Y si alguien, por alguna razón, no puede asistir, cuenta con otro policía que lo cubrirá.

Analía Marcial es la encargada de preparar los detalles el día anterior. Pone el mantel y las velas en una especie de altar, a la altura del sagrario, donde estará expuesta la Eucaristía. Al llegar, los adoradores entran en un clima de silencio y recogimiento y así permanecen hablándole a Cristo.

"Hace cinco meses perdí a mi hijo. Converso con Jesús y eso me trae mucho alivio", cuenta Julia Bazán, agente que trabaja en el Registro Nacional de Armas (Renar). Según Mercedes Torres, otra de las policías adoradoras, la relación estrecha con Cristo la ayudó con su familia y también con su trabajo. Todos coinciden en que han cambiado en el trato con la gente y que les sirve para no olvidarse de que lo que hacen es brindar un servicio.

A poco tiempo de instalado el oratorio, aseguran que las gracias ya comenzaron a multiplicarse. Desde hace dos meses, como parte de la Pastoral de la Policía, tres oficiales retirados visitan todos los miércoles a los agentes presos. "Les hablamos, leemos el Evangelio, oramos y los escuchamos", cuenta Víctor Zamorano, exjefe de la Brigada de Investigaciones. “El cambio en la actitud de los presos fue notable", resalta.

La promoción de un espacio de adoración eucarística surgió ante las dificultades que muchas veces enfrentan los efectivos de seguridad, que en cada jornada exponen sus vidas y entran en contacto con conflictos severos. "Desde aquí buscamos la conversión de toda la Policía. Así como nos instruyen en el manejo de armas, en la Pastoral se les enseña a amar a Dios", agrega el presbítero Horacio Alfredo Gómez, el capellán que propició la instalación del oratorio.

Desde la Pastoral, los policías tienen la posibilidad de participar en retiros espirituales, acampadas de fe y cursos de noviazgo. Al momento, nueve parejas consagraron su amor en el sacramento del matrimonio.

Si bien aclaran que hace décadas que existe una Pastoral, nunca estuvo tan activa y comprometida como ahora. Ellos no descartan que esto se deba a la apertura del oratorio. Dicen que les gustaría que vinieran más compañeros y que también los visitaran sus familias.

Para Lorena Ramírez, una joven policía de 32 años, el oratorio fue la posibilidad de retomar su espiritualidad. "Siempre fui a un grupo de catequesis pero después, entre el trabajo y los hijos, me fui alejando. Estar aquí me da serenidad y ves la vida con otra perspectiva", afirma. La mayoría reconoce que esperan que llegue el jueves con ansias.

Casi siempre el testimonio del adorador se contagia a la familia. Claudia Torres de Racedo es la esposa del jefe de Policía y también es adoradora. "Ella es nuestro comodín", bromea uno de los policías. Al trabajar en la jefatura, ella es la que muchas veces cubre a alguno cuando por algo no pueden asistir. A veces la acompaña su marido y su hijo de 18 años. "Uno busca la perseverancia, que es una manera de crecer espiritualmente -afirma Torres de Racedo-. Es lo que te lleva a reflexionar y a buscar el camino correcto".+
 

Gravísima profanación de la Catedral de Mar del Plata

Información provista por AICA:
El obispado de Mar del Plata informó que fue profanado del altar de la cripta que se encuentra debajo del altar mayor de la iglesia catedral. En la mañana del martes 29 comprobaron que el altar sobre la que se celebra la misa matutina “fue utilizado como letrina” y su mantel “como elemento de aseo”. 
La comunidad del templo mayor de la diócesis descubrió también que la imagen de la Virgen de los Desamparados había sido despojada de su manto, así como también faltaban algunas reliquias de los santos. 
Desde el obispado indicaron que este “grave sacrilegio” ofende profundamente a la comunidad parroquial e incluso a la sociedad civil. “Se trata, en efecto, de hechos criminales que atentan contra el honor de Dios y contra la dignidad del hombre. Los cristianos católicos rezamos por la conversión de los autores de tan graves pecados”, agregaron. 

Según explicó el vicario parroquial, presbítero Héctor Bachmeier, intentaron abrir el sagrario, que está vacío -ya que la Eucaristía se reserva en el templo-, pero no pudieron. Asimismo, precisó: “Ante la conmoción, las empleadas que realizan las tareas de limpieza procedieron inmediatamente a limpiar el lugar, por lo que no quedaron mayores evidencias que los destrozos en las imágenes religiosas y las reliquias de los santos.” 

La comunidad se reunió en la misa de las 18 para realizar un acto de desagravio. No obstante, el obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino, anunciará oportunamente la celebración de una santa misa en la que se concretará el acto público de reparación. 

La cripta profanada
La cripta de la catedral
Ubicada debajo del altar mayor de la catedral de los Santos Pedro y Cecilia, se encuentran allí unas 400 reliquias, todas autenticadas por el Vaticano. El altar, de mármol blanco y con detalles en mármol verde, tiene el aspecto de monumento funerario. Sobre él se encuentra la escultura de santa Cecilia yacente interpretada en su larga agonía. 

Sobre la puerta del sagrario, de estilo neogótico, está repujada la Inmaculada, ella llevó en su seno al Redentor; más arriba está el pelícano, símbolo del sacrificio en la cruz y de la Eucaristía. 

El piso de mármol blanco y negro colocado en damero, en él y frente al altar, está la placa donde colocaron unos mensajes con motivo del primer centenario en una botella lacrada dentro de una caja de plomo que se abrirá en el 2015 para el bicentenario y esa generación leerá los mensajes. 

En las urnas están las reliquias de santos y mártires, entre ellas de santa Gracia, san Severo mártir, obispo de Barcelona; san Donato, san Valeriano -esposo de santa Cecilia- y san Justino mártir. 

Sobre el sencillo altar lateral izquierdo hay una imagen de la Virgen de los Desamparados, donada por la colectividad valenciana. Debajo están las reliquias de santa Esperanza virgen y mártir, y una de las hijas de santa Sofía martirizada junto a sus hermanas Fe y Caridad durante el gobierno del emperador Adriano, en Roma, en el año 137. 

Del otro lado hay una réplica de Nuestra Señora del Carmen de Cuyo, donada por el Centro Sanmartiniano Marplatense. Debajo hay una reliquia de san Máximo, sirviente de san Valeriano, esposo de santa Cecilia. Sobre la pared del fondo está sepultado el primer obispo de Mar del Plata, monseñor Enrique Rau.,+
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Tristísima noticia. Redoblemos nuestra oración y penitencia para reparar a Nuestro Señor y Nuestra Señora esta gravísima profanación. Ahora reflexionemos los católicos. Si esto hubiera pasado en una mezquita o sinagoga, el país estaría envuelto en medio de un escándalo, donde cientos de personas se manifestarían y decenas de organizaciones repudiarían el hecho. ¿Por qué cuando se ataca a la religión verdadera nadie reacciona? ¿Tan dormidos estamos los católicos? ¡No dejemos que agredan a Nuestro Señor y Nuestra Señora! ¡Seamos católicos por convicción, soldados de Dios desde la Confirmación!
Este país se está poniendo cada vez más anticatólico a una velocidad alarmante: ¿vamos a dejar que nos pisoteen así? ¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA SANTA MARÍA DE LUJÁN!