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viernes, 26 de septiembre de 2014

La injusticia romana

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"La figura de un inocente perseguido y rodeado de adversarios que quieren su muerte; él recurre a Dios en un lamento doloroso que, en la certeza de la fe, se abre misteriosamente a la alabanza... Su grito inicial es una llamada dirigida a Dios que parece lejano, que no responde y que parece haberlo abandonado. Dios parece muy distante, muy olvidadizo, muy ausente. La oración pide escucha y respuesta, solicita un contacto, busca una relación que pueda darle consuelo y salvación. Pero si Dios no responde, el grito de ayuda se pierde en el vacío y la soledad se convierte en algo insoportable. Y, mientras pide un por qué del presunto abandono incomprensible, afirma que 'su' Dios no puede abandonarlo".
“Abandonado por casi todos los suyos, traicionado y renegado por los discípulos, rodeado por los que le insultan, Jesús está bajo el peso aplastante de una misión que debe pasar por la humillación y el aniquilamiento. Por esto grita al Padre y su sufrimiento asume las palabras dolientes del Salmo... Pero no es un grito desesperado, como no lo era el del Salmista, que en su súplica recorre un camino atormentado que llega finalmente a una perspectiva de alabanza, en la confianza de la victoria divina”.
Gracias Mons. Rogelio Livieres por tu fidelidad a la verdadera doctrina de la Iglesia Católica. Hoy te sacan por persecución ideológica, pero nos dejaste el legado de cuál es la Verdad, cuál es el camino; y la victoria no está en el mundo frente a unas personas, sino ante Dios. Al Papa la fidelidad total por ser Supremo Pastor en la tierra.
"El énfasis cruel y sarcástico de los que lo están haciendo sufrir: el silencio de Dios, su aparente ausencia. Sin embargo, Dios está presente en la existencia del orante con una cercanía y una ternura incuestionable”.

Jara Cin

miércoles, 24 de septiembre de 2014

EL CURA DE LA PARROQUIA SANTOS PEDRO Y PABLO DE BERISSO ACOMPAÑÓ A DANIEL MOYA EN SU ORDENACIÓN EN UNA IGLESIA “DISIDENTE”

 

 

 

 

El cura de la Parroquia Santos Pedro y Pablo de Berisso (La Plata – Argentina), acompañó a Daniel Moya a una ordenación diaconal efectuada el día 8 de septiembre de 2014 en un lugar que no es su Parroquia ni la Catedral de La Plata, ni fue realizada tal ordenación por el Arzobispo o por alguno de los Obispos de la Capital bonaerense, sino por un Obispo de una denominada Iglesia Disidente (de la llamada Iglesia Católica Argentina)

El acto sería una posición de ecumenismo extremo, y según la fuente utilizada para la presente nota, el Arzobispo de La Plata Héctor Aguer se encuentra al tanto de la situación.

DE BOMBERO A ARZOBISPO

La ordenación fue realizada por un bombero voluntario entrerriano, cuyo nombre es Adrián Guedes, bajo el título de Monseñor, y el cual es “Arzobispo Metropolitano en Arquidiócesis Metropolitana de Exaltación de la Cruz de los Buenos Ayres” según indica en su cuenta de Facebook, y que pertenece a una Iglesia de reciente fundación, vinculada a la denominada “Iglesia Católica de Argentina”.

El padre Fernando Casanello de la Parroquia Santos Pedro y Pablo y Decano de Berisso y Ensenada, tenía a Daniel Moya viviendo en la Parroquia, el cual habría estado estudiando en el Seminario de La Plata, habiendo abandonado su cursada. El referido cura Casanello, llevó a sus feligreses a la ordenación diaconal del muchacho, Daniel Moya, el cual pertenece a su Parroquia, que como se ha consignado, vivía incluso en la casa parroquial.

La ordenación se hizo en otro lugar, al cual fueron trasladados desde la Parroquia los ornamentos litúrgicos, reclinatorio, Misal, y demás elementos. El Párroco estuvo presente en la celebración de la ordenación diaconal y en la “Misa” celebrada en el lugar, que pertenecería a una Iglesia “disidente”, la “Iglesia Católica Argentina”. El cura párroco llevó a sus fieles a tal ordenación, participando él mismo en ella.

BOMBERO CON EL PAPA

Durante la ceremonia de ordenación diaconal, fueron colocadas unas gigantografías en que se exhibía al Obispo consagrante, Mons. Adrián Guedes, estrechando la mano del Papa Francisco.  No obstante ello, la foto es trucada, ya que el señor Guedes visitó al Papa Francisco en su calidad de bombero, y su indumentaria fue sustituida posteriormente mediante Photoshop para aparecer en la imagen como Obispo en tales circunstancias. Los feligreses presentes en el lugar, alentados a ello por el Párroco Casanello, creyeron en la ortodoxia católica de la ordenación al ver la gigantografía retocada con Photoshop, a pesar de que debajo se indicaba que se trataba de otra Iglesia (donde decía: “Monseñor Carlos Adrián Guedes Arzobispo de Exaltación de la Cruz de los Buenos Ayres de los Fieles No Romanos”). La foto original con ropa de bombero, fue cambiada por indumentaria de obispo para la ceremonia de ordenación diaconal.

Ya ordenado diácono “Dani”, próximamente, antes de fin de mes, se ordenaría velozmente en Suiza como sacerdote por esa misma Iglesia disidente.

La acción del cura párroco consistió en invitar y participar de la ordenación diaconal, llevando a los fieles y todos los elementos necesarios para la ceremonia, le colocó los ornamentos que identifican al diácono y según nuestras fuentes se enojó y persigue a quienes se dieron cuenta de que el Obispo no pertenece a la Iglesia Católica. Además, en el lugar había unos “príncipes” sentados, vestidos de color celeste en el lugar.

Ahora “Dani”, tras su ordenación como sacerdote, iba a celebrar el día 1 de octubre de 2014 su primer Misa en la Parroquia Santos Pedro y Pablo. A esa Misa estaban invitados todos los feligreses. Todavía no se sabe si efectivamente celebrará o no esa Misa hasta el momento en que se redacta la nota.

El nuevo diácono, será consagrado sacerdote de la Iglesia Disidente, en el Santuario de la Madonna del Sasso, ubicado en Orselina por encima de la ciudad de Locarno en Suiza. Viajaron el día 20 de septiembre Guedes y Moya a dicho Santuario, y la consagración sería el lunes 29 de septiembre próximo.

EL PENSAMIENTO DE GUEDES

Mons. Guedes afirma en su cuenta de Faceboo, el 30 de julio de 2013 (se transcribe con la corrección ortográfica y tipográfica del caso, y el resaltado en negritas es de la edición): “En estos días alguien con mucha mala intención me preguntó si yo me iba a pasar con nuestros hermanos mayores de Roma porque he colocado cosas de su Obispo (NOTA: se refiere al Papa Francisco) en mi muro (NOTA: el muro de Facebook) y en mis conceptos. A ellos les contesto "que no soy un necio" que sé reconocer a un hijo de Dios llamado al servicio, que se discernir cuándo un santo sacerdote es designado por Dios Nuestro Señor para su trabajo en la tierra y que jamás estaría contra los designios de Dios y no me haría romano porque amo comparto y creo en los ideales cristianos jesuíticos pastorales y morales de san Carlos Duarte Costa a quien amo desde mi alma porque por medio de sus enseñanzas voy hacia Cristo. Creo que los sacerdotes deben de casarse y tener familia sustentada en la fe de un Cristo vivo creo que los obispos debemos estar en comunión pero cada uno con la libertad y autonomía diocesana profesada en las escrituras.Amo a Francisco 1ro. Porque es un obispo que está sentado en la Sede de su antecesor San Pedro y porque él será el signo vivo de unidad de los hombres más allá de las religiones, las razas o las condiciones sociales y por él y por todos los obispos ortodoxos y católicos todos apostólicos rezo a Dios Nuestro Señor para que nos unamos para que Cristo reconozca que realmente somos sus discípulos. + Carlos Adrián” (Guedes).

ORIGEN DE ESTA IGLESIA

Carlos Duarte Costa, es el fundador de la Igreja Catolica Apostolica Brasileira, y según el blog Sursum Corda las ordenaciones efectuadas por este obispo cismático brasileño son válidas, sin embargo, Catholic.net informa que “se duda sobre la validez de las ordenaciones de los sacerdotes de la Iglesia Brasileira”, significando que “desde la perspectiva católica romana hay serias causas para dudar de que verdaderamente les ha sido conferido el orden sacerdotal; y por tanto, esta duda se extiende también a todos los actos rituales que realizan”. Sin embargo, se percibe que las afirmaciones de Guedes no responden a la ortodoxia ni a la Tradición de la Iglesia Católica. La Iglesia fundada por Duarte Costa en 1945, es conocida como ICAB, el cual predicaba contra el dogma de la infalibilidad Papal del Concilio Vaticano I, y tuvo una actitud muy tolerante en cuanto al divorcio y propiciaba que los clérigos tuvieran libertad de casarse, elementos que no responden a la Tradición católica. El Papa Pío XII lo excomulgó definitivamente, Duarte ignoró la excomunión y el 6 de julio de 1945 fundó en Río de Janeiro su propia Iglesia. Duarte murió el 26 de marzo de 1961 a los 72 años de edad en río de Janeiro.

Dicha Iglesia propició el uso de los sacerdotes con vestimenta civil fuera de los cultos, abolió el latín para usar el portugués, bautizó a hijos de madres solteras o de padres separados, o de padres no casados ni por civil ni con Sacramento, administra el Sacramento del matrimonio a las personas separadas y también a divorciados, y abolió el celibato clerical para permitir el matrimonio de sacerdotes y obispos. Asimismo, no imparten Catecismo alguno a quienes acceden al Sacramento del Bautismo, Confirmación o Casamientos, sólo predicando respecto de la importancia del rito poco antes de administrarlos.

La Iglesia Católica Apostólica de Argentina es una de las que forman la denominada “Comunión Mundial de Iglesias Católicas Apostólicas”, y reconocían como líder al denominado Patriarca Su Beatitud DOM Luis Fernando Castillo Mendez, el cual falleció el día 29 de octubre de 2009. Actualmente es considerado dom Josivaldo Pereira de Oliveira, como sucesor de Carlos Duarte, Presidente de la ICAB y de las Iglesias Católicas Nacionales.

Según Catholic.net, se trata de “un grupo que según las palabras de los mismos obispos de la Provincia Eclesiástica de San Pablo es “más organizado y se presenta de tal forma que inevitablemente confunde a los fieles católicos… Abonando esta confusión, la Iglesia Brasilera misma utiliza de modo equívoco la designación de "católica", adopta vestidos, ritos y manifestaciones públicas de fe empleados tradicionalmente por la Iglesia Católica Romana, hacen uso de imágenes de santos que tradicionalmente veneran lo fieles católicos, y emplean títulos tradicionalmente católicos como los de "padres", "diáconos", "obispos", etc., a punto tal que desde su origen los obispos brasileños han afirmado que "todo lo hacen con el objetivo de engañar y confundir". En Argentina, muchos de esos grupos tomaron como denominador común la inclusión del vocablo "disidente" en su denominación; p.e. "Iglesia Católica Disidente".

LA ORDEN DE SAN ANDRÉS

Vinculada a dicha Iglesia “Disidente”, se encuentra la denominada “Orden de San Andrés”, según informa Catholic.net. Fue fundada por Dom Salomón Ferraz, pastor de la Iglesia Presbiteriana que pasó a la Iglesia Episcopal; posteriormente fue ordenado diácono, presbítero y obispo por el fundador de la Iglesia Católica Apostólica Brasilera, Dom Carlos Duarte Costa.

Dom Salomón Ferraz se convirtió al catolicismo y fue admitido en la Iglesia Católica Romana en 1960, reconociéndose su ordenación episcopal como válida por lo que se agregó al Colegio Episcopal Brasilero como Obispo Auxiliar de San Pablo. Participó en el Concilio Vaticano II. Fue entonces cuando se extinguió la "Iglesia Libre" y se comenzaron las tratativas para que la Orden de San Andrés se incorporara a la Iglesia Católica.

Dom Salomón Ferraz falleció a los 89 años en el seno de la Iglesia Católica Romana, apesadumbrado por no haber podido ver a su Orden dentro de la Iglesia de Roma por la oposición de Mons. Costa Neves, su sucesor en la función de Superior General de la Orden, pero a su vez sus Sacramentos también son de dudosa validez. El actual Superior General de la Orden es un ex sacerdote católico, Conego Ulysses Moreira de Araújo.

Fuente: http://diariopregon.blogspot.com.ar/2014/09/el-cura-de-la-parroquia-santos-pedro-y.html?m=1

martes, 23 de septiembre de 2014

El cardenal Müller recibe a Mons. Fellay para retomar el diálogo de forma serena

 

 

El cardenal prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, Gerhard L. Müller, se ha reunido esta mañana, durante dos horas, con monseñor Bernard Fellay, superior general de la Fraternidad Sacerdotal S. Pío X, grupo tradicionalista fundado por monseñor Lefebvre. El encuentro se ha desarrollado en una clima de cordialidad, según ha precisado el padre Federico Lombardi a los periodistas en la Sala de Prensa del Vaticano.

Además, en el encuentro estaban presentes también monseñor Luis Ladaria SI, secretario de la Congregación, Mons. Augustine Di Noia OP, secretario adjunto y Mons. Guido Pozzo, secretario de la Comisión Pontificia Ecclesia Dei, además de los asistentes de la Fraternidad, Nikolas Pfluger y Alain-Marc Nély. La comisión Ecclesia Dei fue creada en 1988 por Juan Pablo II precisamente con el fin de favorecer el regreso a la Iglesia católica de todos los individuos unidos a la comunidad «lefebvriana».

Se retoma el diálogo

Asimismo, el portavoz del Vaticano ha precisado que «durante el encuentro se han examinado algunos problemas de orden doctrinal y canónico y se ha acordado proceder gradualmente y dentro de un tiempo razonable para superar las dificultades y alcanzar la deseada reconciliación plena».

«Después de un largo periodo donde no había habido más encuentros –ha dicho el padre Lombardi– el de hoy ha sido un retomar el contacto de forma serena, que muestra la buena intención de continuar en una perspectiva positiva».

El encuentro de esta mañana ha sido el primero desde que el nombramiento del cardenal Müller como prefecto de la Congregación par ala Doctrina de la Fe.

Fuente: InfoCatólica

Papa Francisco nos dijo que divorciados en nueva unión no pueden recibir la Comunión, afirma Obispo español

 

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MADRID, 23 Sep. 14 / 05:45 pm (ACI/EWTN Noticias).- Ante diversas informaciones en los medios que señalan que el Papa Francisco abrirá las puertas a la comunión para los divorciados en nueva unión, el Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, recordó recientemente que el Santo Padre reiteró a los Obispos españoles que lo instituido por Jesucristo “el Papa no lo puede cambiar”.

Entrevistado por el periódico Diario Córdoba, Mons. Demetrio Fernández recordó, sobre este tema, que durante su visita ad limina “al Papa mismo se lo preguntamos y él nos respondió que una persona casada por la Iglesia, que se haya divorciado y se haya vuelto a casar por lo civil, no puede acceder a lossacramentos”.

“Dijo el Papa que ‘esto lo estableció Jesucristo y el Papa no lo puede cambiar’”, recordó.

Mons. Fernández indicó que “digo esto porque a veces dice la gente que ‘va a cambiar todo’ y hay cosas que no pueden cambiar. La Iglesia se debe a su Señor y su Señor sigue vivo”.

Sin embargo, destacó, “la Iglesia nos está diciendo continuamente que acojamos, que las personas no se sientan excluidas y siempre podemos ensanchar esas medidas de acogida”.

Fuente: ACI Prensa

domingo, 21 de septiembre de 2014

Advertencia de los Obispos Bokalic Iglic y Torrado Mosconi

 

 

A raíz de la ceremonia oficiada por el sacerdote Segio Lamberti en la Iglesia Espíritu Santo para bendecir la unión de una pareja homosexual, emitieron un documento.

Luego de la ceremonia en la que el sacerdote Sergio Lamberti bendijera la unión de la pareja homosexual de Luisa Paz y José Coria en la Iglesia Espíritu Santo del barrio Ejército Argentino, El obispo de la diócesis de Santiago del Estero, monseñor Vicente Bokalic y el Coadjutor, monseñor Torrado Mosconi, fijaron la posición oficial de la Iglesia en la que advierten que “está prohibido a los pastores, por cualquier motivo o pretexto incluso pastoral, efectuar ceremonias de cualquier tipo” que contradigan la concepción del Matrimonio de la Iglesia Católica.

A continuación, el documento:

Ante lo acontecido en esta Diócesis de Santiago del Estero afirmamos lo siguiente:

La íntima comunidad de vida y amor conyugal, que ha sido fundada por el Creador y provista de leyes propias, se establece sobre la alianza del matrimonio, que es un vínculo sagrado que no depende del arbitrio humano, sino que el mismo Dios es el autor del matrimonio.

El matrimonio cristiano consiste en el acto de la voluntad por el cual el varón y la mujer, naturalmente concebidos como tales desde el seno materno, se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable por la que constituyen entre sí un consorcio para toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de los hijos. Esta alianza matrimonial fue elevada por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados.

Ésta es la única concepción de matrimonio entre bautizados; y es invalida e ilícita toda otra forma de unión. Por lo cual no es posible hacer ninguna celebración religiosa que no corresponda a esta naturaleza del matrimonio.

Se recuerda que por el respeto debido al sacramento del matrimonio y a la comunidad de los fieles está prohibido a los pastores, por cualquier motivo o pretexto incluso pastoral, efectuar ceremonias de cualquier tipo que contradigan esta concepción del matrimonio. En efecto, tales ceremonias podrían dar la impresión de que se celebran nupcias sacramentales válidas y como consecuencia inducirían al error sobre la concepción cristiana del matrimonio.

También recordamos que la Iglesia enseña que toda persona deberá ser acogida con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará todo signo de discriminación injusta. Se invitará a todos los bautizados a fundamentar su vida de fe en la Palabra de Dios que nos ofrece la salvación y nos llama a la conversión. Para vivir, perseverar y crecer en la fe debemos recurrir a la oración, los sacramentos y la caridad.

Actuando de este modo, la Iglesia católica profesa la propia fidelidad a Cristo y a su verdad; al mismo tiempo se comporta con espíritu materno hacia todos sus hijos, en particular con los que están en las periferias existenciales.

Fuente: http://www.nuevodiarioweb.com.ar/

Exilio en Malta para el cardenal Burke

 

 

De impecable prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, está a punto de ser degradado al rol puramente honorífico de "patrono" de una orden de caballería. Por voluntad del papa Francisco.

por Sandro Magister

CIUDAD DEL VATICANO, 17 de setiembre de 2014 –  La “revolución” del papa Francisco en el gobierno eclesiástico no pierde su empuje propulsor. Y así, como acontece en toda revolución que se precia de tal, siguen cayendo cabezas de eclesiásticos considerados merecedores de esta metafórica guillotina.
En sus primeros meses como obispo de Roma, el papa Bergoglio procedió rápidamente para transferir a cargos de menor rango a tres destacadas personalidades curiales: el cardenal Mauro Piacenza, el arzobispo Guido Pozzo y el obispo Giuseppe Sciacca, considerados por su sensibilidad teológica y litúrgica entre los más “ratzingerianos” de la curia romana.
También parece signada la suerte del arzobispo español Celso Morga Iruzubieta, miembro del Opus Dei y secretario de la Congregación para el Clero, destinado a dejar Roma por una diócesis ibérica que no es de primer nivel.
Pero ahora estaría por producirse una decapitación todavía más notable.
La próxima víctima sería efectivamente el purpurado estadounidense Raymond Leo Burke, quien de prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica no sería promovido – como fantasearon algunos en el mundo web – a la difícil pero prestigiosa sede de Chicago, sino que sería degradado al pomposo – pero eclesiásticamente modestísimo – título de “cardenal patrono” de la Soberana Orden Militar de Malta, reemplazando al actual titular Paolo Sardi, quien hace poco cumplió 80 años de edad.
Si se confirma, el exilio de Burke sería todavía más drástico que el impuesto al cardenal Piacenza, quien ha sido transferido de la importante Congregación para el Clero a la marginal Penitenciaría Apostólica, aunque de todos modos ha permanecido a la cabeza de un dicasterio curial.
Con el desplazamiento en ciernes, Burke sería desplazado totalmente de la curia y colocado en un cargo puramente honorífico y sin ninguna incidencia en el gobierno de la Iglesia universal.
Este sería un movimiento que no parece tener precedentes.
En efecto, en el pasado el título de “cardinalis patronus” de los Caballeros de Malta, en vigor desde 1961, así como el anterior de Gran Prior de Roma, ha sido asignado siempre a cardenales de primer o primerísimo plano como un cargo superior respecto al principal.
Sucedió así con los cardenales Mariano Rampolla del Tindaro (nombrado Gran Prior en 1896, pero permaneciendo como secretario de Estado), Gaetano Bisleti (en ese momento prefecto de la Congregación para la Educación Católica), Gennaro Granito Pignatelli (cardenal decano y obispo de Albano), Nicola Canali (gobernador de la Ciudad del Vaticano), Paolo Giobbe (en la conducción de la dataría apostólica), Paul-Pierre Philippe (también prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales hasta que cumplió 75 años de edad), Sebastiano Baggio (removido de la Congregación para los Obispos pero mantenido como gobernador de la Ciudad del Vaticano y camarlengo), Pio Laghi (hasta los 77 años de edad también prefecto de la Congregación para la Educación Católica).
Dos casos distintos ha sido los del cardenal Giacomo Violardo, quien dos meses después de haber recibido la púrpura al término de un largo servicio curial, a los 71 años de edad reemplazó como patrono al octogésimo nono Giobbe, y del saliente Sardi, nombrado a los 75 años pro-patrono en el 2009 y creado cardenal en el 2010, luego de haber sido durante muchos años el responsable de la oficina que redacta los documentos pontificios.
Además, la jubilación de Sardi no sería una acción obligada, dado que para los cargos extracuriales no vale el límite de los 80 años de edad. En efecto, con la excepción de Paolo Giobbe, todos los cardenales patronos arriba citados pasaron a mejor vida “durante munere”.
Burke tiene 66 años, es decir, está en la plenitud de la edad. Ordenado sacerdote por Pablo VI en 1975, trabajó en la Signatura Apostólica como simple sacerdote con Juan Pablo II, quien en 1993 lo hizo obispo de su diócesis natal de LaCrosse, en Wisconsin. También el papa Karol Wojtyla lo promovió en el 2003 como arzobispo en la prestigiosa sede, alguna vez cardenalicia, de St. Louis, en Missouri. Benedetto XVI lo llamó a Roma en el 2008 y lo creó cardenal en el 2010.
Personalidad muy piadosa, se reconoce también en él la rara virtud de no haber negociado jamás para obtener promociones o prebendas eclesiásticas.
En el campo litúrgico y teológico está muy próximo a la sensibilidad de Joseph Ratzinger. Ha celebrado muchas veces según el rito antiguo, revestido también con la “capa magna”, como por otra parte lo siguen haciendo también los cardenales George Pell y Antonio Cañizares Llovera, sin que por esto hayan sido castigados por el papa Francisco.
Gran experto en Derecho Canónico, por eso mismo nombrado en la Signatura Apostólica, no teme extraer las consecuencias más incómodas, como cuando a tono con los artículos del Código – precisamente el 915 – sostuvo la imposibilidad de dar la comunión a los políticos que pertinaz y públicamente reivindican el derecho al aborto, razón por la cual se ha ganado la recriminación de dos colegas estadounidenses valorados por el papa Francisco: Sean Patrick, de Boston, y Donald Wuerl, de Washington.
Libre en sus juicios, ha sido uno de los pocos que desarrolló anotaciones críticas sobre la "Evangelii gaudium", señalando, a juicio suyo, su valor programático pero no magisterial. Y en vista del próximo sínodo de los obispos reiteradamente ha tomado posición contra las tesis del cardenal Walter Kasper – notoriamente agraciado por el papa Francisco – favorables a la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar.
El dicasterio presidido por Burke, eminentemente técnico, ha aceptado recientemente un recurso de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada contra una medida tomada respecto a ellas por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apóstolica. Un valiente movimiento a contramano por parte de Burke, que se sitúa en el interior de la acción punitiva emprendida por la Congregación vaticana contra una de las realidades más emblemáticas del tradicionalismo católico, acción que el papa Francisco ha avalado aprobando en forma específica la decisión de la Congregación de impedir a los frailes de la Inmaculada la celebración de la Misa según el rito “tridentino”. Efectivamente, sólo con este tipo de aprobación pontificia un decreto de la curia puede contradecir la ley vigente y, en este caso específico, el motu proprio "Summorum pontificum", de Benedicto XVI.
Es difícil individualizar entre estos antecedentes a los que pueden haber influido en la suerte del cardenal Burke.
Pero es fácil prever que esta degradación definitiva provocará tanto una tumultuosa reacción en el mundo tradicionalista, donde Burke es considerado un héroe, como una oleada de júbilo en el mundo opuesto, donde por el contrario es considerado un esperpento.
Respecto a esta segunda vertiente se puede recordar que el comentarista católico "liberal" Michael Sean Winters, en el "National Catholic Reporter" del 26 de noviembre de 2013, había pedido la cabeza del cardenal Burke, en cuanto miembro de la Congregación para los Obispos, por la nefasta influencia, según su criterio, que él ejercía sobre los nombramientos episcopales en Estados Unidos.
En efecto, el 16 de diciembre el papa Francisco humilló a Burke eliminándolo de los miembros de la Congregación, entre los hosannas del catolicismo "liberal" no sólo estadounidense.
Por cierto, el Papa no lo hizo para obedecer a los deseos del "National Catholic Reporter".
Pero ahora parece justamente que está a punto de dar curso a la segunda y más grave degradación de una de las personalidades más ejemplares que conoce la curia vaticana.

Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/

sábado, 20 de septiembre de 2014

Papa Francisco recibe en audiencia a secretario de Comisión «Ecclesia Dei»

 

pozzo

 

L'Osservatore Romano, Sep-20-2014, informa en primera página que en la tarde del Jueves, Sep-18-2014, el Santo Padre recibió en audiencia a Mons. Guido Pozzo, secretario de la Pontificia Comisión «Ecclesia Dei». Ello podría no significar nada, pero podría significar mucho. ¿Recuerdan que hace poco se decía que el card. Müller, presidente de esa misma Comisión, había invitado al Superior General de la FSSPX/SSPX para una charla?, también se decía que esa reunión iba a relizarse en Sep-21-2014. Del encuentro se recibió confirmación oficial en un primer momento; en otro segundo momento DICI, organo de comunicación de la FSSPX/SSPX, sin dar una fecha exacta, dijo que dicho encuentro sería “en la segunda quincena de septiembre de 2014”.
Bien, la segunda quincena de Septiembre ya está corriendo y la reunión no se ha efectuado, por lo cual, como acabamos de anotar, esta audiencia de Mons. Pozzo con el Papa podría haber estado orientada a la inminente reunión Müller-Fellay.

Fuente: SECRETUM MEUM MIHI

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El cardenal Renato Martino asegura sobre el Sínodo que la Iglesia no puede traicionar su doctrina

 

 

En una entrevista concedida a La Nuova Bussola Quotidiana, el cardenal Renato Raffaele Martino, ex Presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz, se muestra tranquilo sobre el resultado del Sínodo extraordinario que comenzará el próximo 5 de octubre. Sobre los ataques a la familia, el prelado cree que «el Sínodo será una ocasión para plantear el desafío» y se reafirmará con claridad la doctrina tradicional de la Iglesia sobre la familia. Y añade que «el debate puede dar lugar a que se den expresiones e intervenciones que no se correspondan con la doctrina de la Iglesia, pero finalmente el sínodo no podrá hacer otra cosa que reafirmar lo que la Iglesia ha dicho siempre acerca de la familia».

(La Nuova BQ/DHI/InfoCatólica) El cardenal Martino, de 82 años, fue nombrado recientemente Protodiácono -el que anuncia al nuevo Papa- después de una vida dedicada a la difusión y defensa de la doctrina social de la Iglesia. De hecho, fue nuncio apostólico ante las Naciones Unidas durante dieciséis años, desde 1986 hasta 2002, y dirigió la misión de la Santa Sede durante todas las conferencias internacionales de la ONU en los años noventa.

Después, fue el presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz. Viajó por todo el mundo desempeñando estos cargos –«He visitado 195 de los 205 países existentes, no hay ningún cardenal que haya hecho más»– y recibió 34 premios y 14 doctorados honoris causa –«14 , el mismo número que las operaciones quirúrgicas que tenido que afrontar», dice riendo–.

Durante los años en las Naciones Unidas, tuvo que defender la familia y el derecho a la vida, sujetos a un ataque sin precedentes que también continúa en nuestros días. Sin duda, la mayor batalla, el más terrible conflicto, fue el de El Cairo, en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, que se cerró hace ahora veinte años. En aquella época, el tema dominante era la superpoblación y, por lo tanto, los Estados Unidos y la Unión Europea estaban presionando para imponer todo tipo de medios de control de la natalidad, sobre todo exigiendo el derecho al aborto.

Cardenal Martino, la oposición decidida de la Santa Sede dio lugar a un intenso conflicto, que durante días ocupó las primeras planas de los periódicos de todo el mundo.

Con la ayuda de los delegados africanos y latinoamericanos, sugerí que el aborto no se tuviera en cuenta como un método de planificación familiar. Gracias a esta intervención, en el Programa de Acción que salió de El Cairo, se lee en el párrafo 8.25: «En ningún caso se debe promover el aborto como método de planificación familiar». Fue una victoria contundente, que los europeos, que están a favor del aborto, nunca han conseguido digerir. Es importante destacar que esta formulación no se ha revocado en ningún documento de las Naciones Unidas, a pesar de los continuos intentos. El primer intento de eliminar esta prohibición se produjo en Pekín sólo unos meses más tarde, en 1995, en la Conferencia dedicada a las mujeres. Todos los países que fueron derrotados en El Cairo se unieron en Pekín y lo intentaron todo para eliminar esta afirmación, pero no pudieron tener éxito.

Estados Unidos –era el gobierno de Clinton en aquellos momentos– estaba particularmente decidido a lograr el derecho al aborto. Fue una batalla sin cuartel y usted fue tratado con dureza por el jefe de la delegación estadounidense, el entonces Subsecretario del Departamento de Estado, Timothy Wirth. ¿Qué pasó?

Fui convocado por Wirth, que me preguntó sin rodeos: «¿Por qué ha hecho esto?». Le dije que defendíamos la dignidad del hombre, de todo hombre. Entonces él respondió: «Usted solo es un Observador, no puede hacer esto», en referencia al hecho de que se había formado alrededor de la Santa Sede una coalición de países africanos y latinoamericanos. Entonces yo le recordé que era cierto que la Santa Sede era un observador en las Naciones Unidas, pero cuando se convocaban estas conferencias la Santa Sede participaba al mismo nivel que los demás y, por lo tanto, podía intervenir como lo considerase oportuno. Ahí terminó la conversación.

Imperialismo anticonceptivo

En El Cairo, se rechazó también un intento de redefinir el concepto de la familia, que iba a ser reemplazado por «familias», abriéndose a la identidad de género. Al final, se quedó en el singular.

Otra victoria importante. También en este punto luchamos junto con esa gran coalición de países africanos y latinoamericanos.

¿Por qué le seguían estos países?

Porque iban a ser las víctimas de la política del imperialismo anticonceptivo, pero también porque así lo dictaban las políticas vigentes en ese momento en todos esos países.

Ciertamente, obtuvo algunos éxitos importantes en las formulaciones, pero no se puede negar que, después de la Conferencia de El Cairo, los fondos disponibles para las políticas de control de la natalidad en los países pobres se multiplicaron.

Ah sí, tristemente cierto, porque los países ricos no han dejado de intervenir y de propagar estas políticas.

Antes de la Conferencia de El Cairo, Juan Pablo II intervino muchas veces, precisamente para evitar que ciertas posiciones anti-familia y anti-vida se aprobasen. También escribió a todos los jefes de gobierno, pero, sobre todo, dio una auténtica y oportuna catequesis sobre la familia, la vida y la ley natural durante semanas, con ocasión del Ángelus. Una ley natural que parece olvidada, incluso en la Iglesia.

Juan Pablo II estaba muy bien informado acerca de todo lo que pasaba en la ONU. Cada vez que yo iba a a Roma, me invitaba a almorzar en el Vaticano y, durante todo el tiempo que pasábamos juntos, me pedía información detallada sobre todo lo que se discutía en la ONU y los trabajos preparatorios de las diversas conferencias internacionales. Había una gran armonía entre lo que él decía y lo que yo estaba haciendo en Nueva York. Por eso, en 1992, se opuso a mi traslado de la ONU.

¿Qué sucedió?

El Secretario de Estado me había propuesto para la nunciatura en Brasil, pero Juan Pablo II bloqueó todo. Él dijo: «Martino se queda en las Naciones Unidas». ¡Todavía quedaban otros diez años! Estaba al corriente de todo. En 1992, los preparativos de la Conferencia de El Cairo ya estaban en marcha. Yo estaba trabajando en eso y la declaración sobre el aborto estaba en curso, por lo que el Papa dijo: «No. Se queda». En 2002, me llamó de nuevo y dijo: «Basta ya de la ONU, venga a Roma para ser el presidente del Pontificio Consejo Justicia y la Paz». Y así fue. Y entonces me hizo cardenal en 2003.

Doctrina Social de la Iglesia

En Justicia y Paz, usted fue el creador del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia.

El papa Juan Pablo II ya había recibido de los obispos latinoamericanos en 1998 la petición de un documento sobre la doctrina social. Cuando fui en 2002 al Pontificio Consejo Justicia y Paz, el Papa me instó a llevar a buen término este Compendio. En ese momento, había un proyecto, pero no estaba terminado. Sobre el medio ambiente, por ejemplo, sólo había un pequeño párrafo y yo lo convertí en un capítulo entero, el décimo. Tardé dos años y el Compendio se publicó en octubre de 2004. Inmediatamente después de la conferencia de prensa en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, fui a almorzar con Juan Pablo II con el libro en la mano. El Papa dijo solamente: «¡Por fin!» Luego, durante el almuerzo, no hizo más que examinar el índice y luego ir a la sección de referencias. El mayordomo le quitaba de vez en cuando el libro de la mano para colocarle delante el plato. Comía algo, luego apartaba el plato y tomaba de nuevo el libro. Al final del almuerzo, dijo esta otra hermosa frase: «¡Verdaderamente es un buen libro!» Estas son las cosas que me quedaron grabadas.

Juan Pablo II insistió mucho sobre la familia y la vida: era muy consciente de que el futuro de la humanidad se estaba jugando en esos asuntos. Por eso mismo, los abordó desde el punto de vista de la ley natural. Hoy parece que esto se olvida...

Quizás no discutimos sobre esos temas de la misma manera, pero se mantienen los fundamentos principales que la Iglesia ha sostenido siempre.

Sínodo

De otras maneras y con distintos argumentos, el ataque a la familia continúa. ¿Cómo puede responder la Iglesia? No hay conferencias internacionales...

Creo que el Sínodo será una oportunidad para plantear el desafío, y las enseñanzas tradicionales de la Iglesia sobre la familia quedarán muy claras. El debate puede dar lugar a que se den expresiones e intervenciones que no se correspondan con la doctrina de la Iglesia, pero finalmente el sínodo no podrá hacer otra cosa que reafirmar lo que la Iglesia ha dicho siempre acerca de la familia.

Hay quienes sostienen abiertamente que la doctrina es una cosa, pero la pastoral otra.

La pastoral debe tener en cuenta las situaciones concretas que se dan en distintos países y diversos ambientes, pero la Iglesia no podrá cambiar lo que siempre ha proclamado.

Usted también conoce bien al Papa Francisco.

Lo conozco desde que era arzobispo en Argentina. Hablé con él en Buenos Aires durante mis viajes y luego también en Roma, después de su elección como Papa.

¿Encuentra alguna similitud con Juan Pablo II?

Cada [papado], en sí mismo, tiene sus propias características. Pero más allá de las apariencias externas, creo que Francisco se parece mucho a Juan Pablo II, en la fidelidad a la doctrina de la Iglesia. Para Francisco, la familia también es fundamental. Por otra parte, un Papa no puede hacer cosas nuevas, de las que nunca antes se ha oído hablar. Sólo cambia el estilo, pero la doctrina es la que es y el Papa debe proclamarla.

El Cardenal Martino es el Presidente de Honor del Dignitatis Humanae Institute

Entrevista completa original (en italiano)

Entrevista completa traducida al inglés por el Dignitatis Humanae Institute

Fuente: InfoCatólica.

lunes, 15 de septiembre de 2014

La blasfemia de Santiago del Estero, escándalo y signo de esperanza

 

 

 

Lo que acaba de ocurrir en Argentina, con una ceremonia religiosa de bendición de la unión entre una persona transexual y su pareja, es sin duda un escándalo y a la vez un signo de esperanza.

Es escándalo por todo lo que supone de profanación de un templo católico, de blasfemia al pretender hacer a Dios cómplice de un pecado nefando, de mofa del sacerdocio por parte del cura que presidió semejante aquelarre, de burla del sacramento del matrimonio -se bendice una unión civil contraria a la ley natural-.

Y que nadie pretenda que aceptemos que basta con recordar la doctrina católica sobre el matrimonio para oponerse a una ceremonia de esas características. Es como si la policía se conformara con recordar que robar y matar es delito, pero se quedara mirando de brazos cruzados mientras se cometen robos y asesinatos.

¿En qué sentido se puede hablar de que lo ocurrido es signo de esperanza? Pues en que resulta tan evidente la maldad intrínseca de actos así, que cualquiera que tenga un ápice de catolicismo en su alma se sentirá asqueado y horrorizado. Cuando el mal se disfraza, no es fácil detectarlo y combatirlo. Cuando se muestra en toda su amplitud, es evidente lo que hay que hacer, paso previo a hacerlo.

Por otra parte, tenemos la esperanza de que Dios puede intervenir de forma contundente para impedir que su Iglesia se convierta en una cueva de impunidad ante la blasfemia. Es quizás hora de que le roguemos tal cosa. Es decir, que imploremos de su misericordia la gracia de que haga uso de su ira santa para poner fin a tanta iniquidad (Jn 2,17). Pretenden prostituir a la Esposa de Cristo y Cristo mismo no lo va a consentir. No temas, pues, pedir al Salvador que tome las riendas de forma clara y visible, de manera que incluso el mundo entero, o al menos los fieles católicos, sepa que se ha producido su intervención. El cómo queda en sus manos.

Y no olvidemos que allá donde abunda el pecado, sobreadunda la gracia. Si tú, estimado hermano, sientes pena, tristeza, asco, indignación, etc, ante lo ocurrido, es porque vives en la gracia de Dios, que te hace ver con sus ojos la magnitud del pecado cometido. Pero ten cuidado de que esa pena o esa indignación no se conviertan en una amargura carnal, que te lleve a la desesperación, que es camino seguro del abandono de la fe. No puede ser que el mal causado por los traidores al Señor en la Iglesia te lleve a pecar. Hay gracia más que suficiente para que te mantengas firme, asido a la Roca de Salvación que es Cristo. Ten paciencia ante lo que ves y confía en que Aquel que dio su vida en la Cruz por ti y por los pecadores, no permitirá que Aquella que es su Cuerpo, su Plenitud, sea derrotada por las puertas del infierno, cuyos dinteles vemos ante nuestros ojos.

Cristo reina en su Iglesia hoy y siempre. El Rey cuidará de su reino. No lo dudes.

Exurge domine et judica causam tuam

Luis Fernando Pérez Bustamante

Fuente: InfoCatólica.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Exaltación de la Santa Cruz (Fiesta)

 

 

 

Hacia el año 320 la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo, La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia.
Años después, el rey Cosroes II de Persia, en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. Para ello se realizó una ceremonia en la que la Cruz fuellevada en persona por el emperador a través de la ciudad. Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz.
El cristianismo es un mensaje de amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección, más que la Cruz, da sentido a nuestra vida.
Pero ahí está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros también.
La Cruz es fruto de la libertad y amor de Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.
Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.
Jesús, en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos el paraíso con la fuerza de su bondad: "En plenitud de vida y de sendero dio el paso hacia la muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de Laudes).
En toda su vida Jesús no hizo más que bajar: en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado, condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro dolor solidariamente.
Pero el discípulo no es de mejor condición que el maestro, dice Jesús. Y añade: "El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesús en Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro. En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.
"No se va al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se va cuando se es pobre y se está crucificado" (León Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido -la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla de la suya.
Es la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro. El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza, se amarga y se rebela.

Fuente: Catholic.Net

miércoles, 10 de septiembre de 2014

A mis sacerdotes

 

 

 

 

Homilía de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, en la misa concelebrada con los presbíteros ordenados por monseñor Aguer (Capilla de Nuestra Señora de los Dolores, iglesia catedral, 8 de septiembre de 2014)

He querido llegar a La Plata, hace 16 años, en este día festivo dedicado a la Santísima Virgen, que me conmueve especialmente. La fiesta de la Natividad de María se refiere a un hecho histórico y es la conmemoración de ese acontecimiento. La celebración es originaria de Oriente, y se estableció quizá por influjo del Protoevangelio de Santiago, obra del siglo II que se difundió ampliamente en Occidente. El Liber Pontificalis y los sacramentarios romanos atestiguan que la Natividad es una de las cuatro fiestas principales de María en honor de las cuales el Papa Sergio I organizó una solemne procesión que salía de la iglesia de San Adriano, en el Foro romano, y terminaba en Santa María Mayor, donde se celebraba la misa. Los testimonios de esa época, y aún antes, desde el siglo VI señalan que la fiesta era ya una antigua tradición. En Occidente esta celebración se fue propagando lentamente y de modo desigual según los países; en los siglos XI y XII se encuentra ya totalmente establecida y se refleja en himnos muy bellos que figuran en la actual Liturgia de las Horas. Uno llama a María nitor humani generis, es decir: esplendor del género humano. Otro incluye una estrofa que reza Appare, dulcis filia, / nitesce iam, virgúncula, / florem latura nobilem, / Christum Deum et hominem. Se puede traducir: Aparece, dulce hija; comienza a brillar, pequeña doncella que llevarás una flor noble, Cristo, Dios y hombre.
El nacimiento de María se inscribe en el desarrollo del designio de Dios sobre la salvación de los hombres, que tuvo su principio en la elección de Abraham y de su linaje, el pueblo de Israel. Aquellos inicios fueron primitivos, como se ve en los desórdenes morales del padre de los creyentes y en las frecuentes rebeldías del pueblo de la Alianza, que recibió tantas veces los dicterios de los profetas. María es la Flor de Israel; su pureza original pone término al Antiguo Testamento y es la aurora del Nuevo, de la manifestación definitiva de la gracia. Fundamento y fin de esa plenitud es la maternidad divina de María y su participación en el sacrificio redentor de Jesús.
Valga este largo proemio para dar razón de por qué nos reunimos en este día. Aquellos dieciséis años que mencioné al principio fueron un tiempo de éxitos y fracasos –si es lícito hablar así, en términos mundanos–, tiempo de alegrías y penas, como es propio de la vida humana y también de la vida pastoral. ¿Qué es lo mejor que hice en ese lapso? Ordenarlos a ustedes. No exagero. Es lo mejor que puede hacer un obispo: hacer partícipe a un fiel cristiano del ministerio apostólico del cual él participa en plenitud, para que pueda celebrar el sacrificio del Señor, perdonar los pecados, pastorear a los fieles, procurar la salvación de todos. Quizá deba decir que hay algo mejor: introducir a un presbítero en la misteriosa cadena de la sucesión apostólica. Yo he tenido la gracia de ordenar cuatro obispos. De ellos soy hermano. De ustedes, además de hermano soy padre. Lo soy, en verdad, de todos mis sacerdotes, pero de ustedes de un modo especial. Sí, ustedes son mis hijos; los quiero como a tales y puedo permitirme por eso darles algunos consejos. Lo hago, además, pensando que ustedes serán en cantidad –y espero también en calidad– parte importante del clero de la arquidiócesis. Pero no se envanezcan.
Vivan con alegría, pureza de corazón y humildad su sacerdocio. Destaco especialmente la humildad, que es tal vez lo más difícil de alcanzar y conservar. Podríamos considerarla como el subsuelo del que brotan todas las virtudes humanas y cristianas. Es el yugo que Jesús nos invita a cargar cuando nos dice: aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón (Mt. 11, 29). Él, siendo Dios, se vació de sí mismo, se humilló hasta la obediencia de la cruz (cf. Fil. 2, 5 ss.). El Apóstol nos exhorta a tener los mismos sentimientos. No se trata sólo de intentar la práctica de la humildad; hay que pedirla como una gracia. En las letanías que rezaba diariamente el Cardenal Rafael Merry del Val se apela a Jesús para que nos libre del deseo de ser estimados, amados, exaltados, colmados de honores, alabados, preferidos a los otros, consultados, aprobados. Se le ruega asimismo que nos preserve del temor de ser humillados, despreciados, rechazados, calumniados, olvidados, puestos en ridículo, injuriados; del miedo a ser objetos de sospecha. Como si esto fuera poco, se pide como una gracia desear que los demás sean más amados y estimados que nosotros; que ellos puedan crecer en la opinión del mundo y nosotros disminuir; desear que los otros puedan ser elegidos y nosotros dejados de lado, que ellos sean alabados y a nosotros no se nos tenga en cuenta, que nos sean preferidos en todo. Y por último, desear que puedan llegar a ser más santos que nosotros, con tal que nosotros nos santifiquemos cuanto podamos. Desde una perspectiva de mundanidad espiritual parece terrible todo esto. Pero en sí mismo es Evangelio puro, y posible de realizarse cuando la gracia del Evangelio haya conquistado nuestro corazón.
Quizá me he detenido demasiado en este punto, pero creo que les puede ayudar a comprender que el sacerdocio no es para ustedes, en una especie de inmanentismo autorreferencial, como dice Francisco, sino para el pueblo de Dios, y para todo el mundo, porque para todos ellos ustedes son presencia de Cristo, otros Cristos.
Sigo: no aspiren a cargos y honores; no sean trepadores, como se dice en español castizo –y todos entendemos de qué se trata. Otro alerta: no se aficionen a la guita –otra palabra que parece un lunfardismo pero que figura en el Diccionario de la Academia. Es una tentación que puede y suele acechar a los clérigos. Si no recuerdo mal, San Ignacio dice en los Ejercicios que es la peor, la más peligrosa que nos amenaza. Lo mismo digo de la murmuración y la chismografía, vicio que solía atribuirse a las mujeres, en especial a las viejas, pero que son unas plagas funestas que enferman espiritualmente a los curas, ¡y a cuántos!
Podría alargar mi discurso con más advertencias fraternas y paternales. Relean las dos Cartas de San Pablo a Timoteo, y la Carta a Tito. Son un reflejo, modélico, de los primeros años de la Iglesia, y un compendio de los consejos espirituales que el Apóstol daba a su hijo en la fe y en el ministerio.
En el curso de la vida sacerdotal pueden ir apareciendo fallas ancestrales que llevábamos en nuestros genes y que tal vez recién ahora comienzan a ser notorias. Se manifiestan en pequeñas manías, caprichos y desequilibrios del deseo que molestan a los demás e interfieren negativamente en la acción pastoral. El Papa Francisco habla en Evangelii gaudium (nn. 81 y 85) de los sacerdotes que cuidan con obsesión su tiempo personal, y de la cara de vinagre. Existen remedios específicos para sanar esos defectos, y a veces es necesario recurrir a tales remedios. Pero tales imperfecciones tienen un costado moral, y por tanto no pueden faltar las medicinas del orden espiritual, que se aplican a la raíz: se trata de la caridad, del gusto de Dios, de un conocimiento y amor mayores de Jesús, acompañados de la pasión ardiente de hacerlo conocer y amar. El remedio radical es la búsqueda sincera de la santidad y el combate que nos es preciso entablar para acercarnos a ella.
Y ahora, finem coniungens initio, vuelvo, para terminar, al comienzo de esta charla unilateral. Me refiero nuevamente al nacimiento de María. Ella es distinta de todos: libre desde su concepción de esa carga nativa de la que nos libra el bautismo, Virgen siempre y a la vez esposa de José y Madre, nada menos que Madre de Dios. Pero fue una niña. Dicen los apócrifos que fue hija de Joaquín y Ana. Fue un embrión, un feto, y finalmente niña, como el mismísimo Jesús, como todos los humanos. En esta grandiosa pequeñez ella es también nuestro modelo: si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos, dice el Señor (Mt. 18, 3). Y San Pedro: como niños recién nacidos, deseen la leche espiritual no adulterada, que los hará crecer para la salvación, ya que han gustado qué bueno es el Señor (1 Pe. 1, 2-3). Esa leche, que en el griego original es calificado de logikón, es la Palabra de Dios. Notemos el parentesco de logikón con Lógos.Si no acogemos la Palabra de Dios con la sencillez y espontaneidad de un niño, que le cree todo a su padre, no podemos llamar con plena verdad, Padre a Dios.

Que la Virgen Niña nos ayude y nos lo enseñe. Amén.

Mons, Héctor Aguer, arzobispo de La Plata

Fuente: AICA

Nueva iglesia para la FSSP en Francia

 

Lyon

 

Su Eminencia el Cardenal Barbarin, Arzobispo de Lyon, ha concedido la Iglesia de San Justo, en Lyon, a la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro. Las Misas han comenzado el domingo 7 de septiembre. 

Fuente: Riposte Catholique

lunes, 8 de septiembre de 2014

Peregrinación Nuestra Señora de la Cristiandad (Video)

 

 

El grupo Nuestra Señora de la Cristiandad está constituido por laicos católicos que sin pertenecer a ninguna agrupación, asociación, instituto o fraternidad en particular, invitan y hacen partícipes de una peregrinación anual de tres días a Luján a todos aquellos que deseen sumarse al espíritu y a los objetivos que el grupo propone.

Fuente: Nuestra Señora de la Cristiandad Argentina

domingo, 7 de septiembre de 2014

Benedicto XVI recibe a promotores de la Misa latina tradicional

 

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ROMA, 05 Sep. 14 / 11:47 am (ACI/EWTN Noticias).- El lunes por la tarde, Benedicto XVI se reunió en una audiencia privada con dos líderes que trabajan en la promoción del Misa latina tradicional o de la forma extraordinaria del rito romano.

Según el periódico italiano La Stampa, el 1 de septiembre Benedicto se reunió con el co-fundador de la Federación Internacional Juventutem, Cosimo Martí, y el director de la peregrinación anual Summorum Pontificum Populus a Roma, José Capoccia.

Ambas organizaciones trabajan en la promoción de la Misa latina tradicional bajo el motu proprio "Summorum Pontificum" (2007) de Benedicto XVI que permitió la celebración del rito latino tradicional.

En una carta emitida en julio, el Arzobispo Georg Ganswein, secretario personal de Benedicto XVI, invitó a Martí a una audiencia.

La invitación llegó en respuesta a una carta que Martí envió antes de la renuncia de Benedicto XVI en febrero de 2013, en la que solicitaba una audiencia con él.

La Federación Internacional Juvenile es una red de asociaciones juveniles que promueven la Misa latina tradicional; la organización ha estado presente en Roma desde hace 10 años.

Martí escogió a Cappocia para que lo acompañara en la audiencia con Benedicto, que tuvo lugar en la residencia personal del Obispo emérito de Roma, Mater Ecclesiae.

Cappocia es el delegado general de la Unión Internacional Summorum Pontificum. Desde 2012, la organización ha realizado una peregrinación internacional para agradecer el motu proprio de Benedicto XVI y para mostrar el deseo de participar en la nueva evangelización.

La próxima peregrinación será a finales de octubre. El 24 de octubre, se celebrará una Misa presidida por el Cardenal George Pell, Prefecto de la Secretaría de Economía, en la Iglesia de la Santissima Trinità dei Pellegrini, Roma.

Fuente: ACI Prensa.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Nueva dirección de blog

 

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Estimados lectores: Les anunciamos que, debido a problemas técnicos, la dirección de nuestro blog dejó de ser www.juventutem.com.ar.

Desde ahora podrán leernos en la siguiente dirección:

 

 http://www.juventutem-argentina.blogspot.com.ar/

 

Juventutem Argentina