Archivos del blog

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Sierva de Dios Isabel de Castilla

 

 

26 de Noviembre
Fallecimiento de la Sierva de Dios Isabel de Castilla, llamada “la Católica”.

Oración atribuida a la reina:


“Tengo miedo, Señor,
de tener miedo
y no saber luchar.
Tengo miedo, Señor,
de tener miedo
y poderte negar.
Yo te pido, Señor,
que en Tu grandeza
no te olvides de mí;
y me des con Tu amor
la fortaleza
para morir por Ti."
Difundir su devoción.

Un malentendido fundamental sobre la Naturaleza de la Liturgia Católica

 

 

sacraments2-628x330

 

 

Hoy en día hay católicos que podrían a veces sorprenderse por la apasionada convicción de las nuevas generaciones de católicos que están luchando por la causa de la Sagrada Liturgia. Es como si estuviéramos luchando por nuestras vidas, en una lucha hasta el final, contra nuestros enemigos mortales. La razón es simple: estamos haciendo exactamente eso. No es exagerado decir que hay circulando una visión fundamentalmente falsa, muy popular hoy en día, que se refleja en este párrafo del blog Whispers from the Loggia del 24 de noviembre:

“La nueva misión de la oficina [es decir de la Congregación del Culto Divino] es probable sea ceñirse más al propio punto de vista litúrgico de Francisco, que se resume en los principios: ‘Cumpla las normas. No le dé tanta importancia. Y recuerde que la liturgia siempre es un medio para un fin, no es un fin en sí misma.'”

Ese es el error en pocas palabras: la liturgia es un medio, no un fin. No estoy seguro quién está detrás del seudónimo que firma el artículo, pero espero no sea su obispo o pastor. El peor día que puede amanecer para cualquier católico es el día en que el sacerdote que celebra la Misa se le meta en la cabeza que lo que está haciendo es sólo un medio para un fin mayor. Por el contrario, expresando siglos de tradición ininterrumpida, el Concilio Vaticano II declaró que “el sacrificio eucarístico” es “fuente y culmen de toda la vida cristiana” (Lumen Gentium 11), que junto con la Sacrosanctum Concilium tratan este punto:

“la Liturgia, por cuyo medio ‘se ejerce la obra de nuestra Redención’, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia…Realmente, en esta obra tan grande [la liturgia] por la que Dios es perfectamente glorificado y los hombres santificados, Cristo asocia siempre consigo a su amadísima Esposa la Iglesia, que invoca a su Señor y por El tributa culto al Padre Eterno..En consecuencia, toda celebración litúrgica, por ser obra de Cristo sacerdotes y de su Cuerpo, que es la Iglesia, es acción sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo título y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acción de la Iglesia… la Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor”

Todo el trabajo de la Iglesia deriva de y se ordena a  la celebración de la Sagrada Liturgia. Si no entendemos esto correctamente, no vamos a obtener nada; todo nuestro trabajo se verá comprometido, incluso envenenado. Si, sin embargo, nuestra casa está en orden, nuestra adoración es solemne, reverente, hermosa, edificante y nutritiva, dando gloria a Dios, que merece toda nuestra adoración, alabanza, acción de gracias, y ruego, entonces el resto de la misión de la Iglesia puede fluir libremente y regar el mundo, como el agua corriendo por una ladera de la montaña.

Fuente: http://www.adelantelafe.com/

Discurso completo del Papa Francisco al Parlamento Europeo

 

 

 

ESTRASBURGO, 25 Nov. 14 / 10:26 am (ACI).- El Papa Francisco dirigió este martes un discurso al Parlamento Europeo en su sede de Estrasburgo (Francia) en el que llamó a poner como centro del desarrollo la sacralidad de la persona humana, así como recuperar la identidad del continente, cuya historia está unida profundamente con el cristianismo. 

A continuación el texto completo del Papa:

Señor Presidente, Señoras y Señores Vicepresidentes,

Señoras y Señores Eurodiputados,

Trabajadores en los distintos ámbitos de este hemiciclo,

Queridos amigos

Les agradezco que me hayan invitado a tomar la palabra ante esta institución fundamental de la vida de la Unión Europea, y por la oportunidad que me ofrecen de dirigirme, a través de ustedes, a los más de quinientos millones de ciudadanos de los 28 Estados miembros a quienes representan. Agradezco particularmente a usted, Señor Presidente del Parlamento, las cordiales palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de todos los miembros de la Asamblea.

Mi visita tiene lugar más de un cuarto de siglo después de la del Papa Juan Pablo II. Muchas cosas han cambiado desde entonces, en Europa y en todo el mundo. No existen los bloques contrapuestos que antes dividían el Continente en dos, y se está cumpliendo lentamente el deseo de que «Europa, dándose soberanamente instituciones libres, pueda un día ampliarse a las dimensiones que le han dado la geografía y aún más la historia».

Junto a una Unión Europea más amplia, existe un mundo más complejo y en rápido movimiento. Un mundo cada vez más interconectado y global, y, por eso, siempre menos «eurocéntrico». Sin embargo, una Unión más amplia, más influyente, parece ir acompañada de la imagen de una Europa un poco envejecida y reducida, que tiende a sentirse menos protagonista en un contexto que la contempla a menudo con distancia, desconfianza y, tal vez, con sospecha.

Al dirigirme hoy a ustedes desde mi vocación de Pastor, deseo enviar a todos los ciudadanos europeos un mensaje de esperanza y de aliento.

Un mensaje de esperanza basado en la confianza de que las dificultades puedan convertirse en fuertes promotoras de unidad, para vencer todos los miedos que Europa – junto a todo el mundo – está atravesando. Esperanza en el Señor, que transforma el mal en bien y la muerte en vida.

Un mensaje de aliento para volver a la firme convicción de los Padres fundadores de la Unión Europea, los cuales deseaban un futuro basado en la capacidad de trabajar juntos para superar las divisiones, favoreciendo la paz y la comunión entre todos los pueblos del Continente. En el centro de este ambicioso proyecto político se encontraba la confianza en el hombre, no tanto como ciudadano o sujeto económico, sino en el hombre como persona dotada de una dignidad trascendente.

Quisiera subrayar, ante todo, el estrecho vínculo que existe entre estas dos palabras: «dignidad» y «trascendente».

La «dignidad» es una palabra clave que ha caracterizado el proceso de recuperación en la segunda postguerra. Nuestra historia reciente se distingue por la indudable centralidad de la promoción de la dignidad humana contra las múltiples violencias y discriminaciones, que no han faltado, tampoco en Europa, a lo largo de los siglos. La percepción de la importancia de los derechos humanos nace precisamente como resultado de un largo camino, hecho también de muchos sufrimientos y sacrificios, que ha contribuido a formar la conciencia del valor de cada persona humana, única e irrepetible. Esta conciencia cultural encuentra su fundamento no sólo en los eventos históricos, sino, sobre todo, en el pensamiento europeo, caracterizado por un rico encuentro, cuyas múltiples y lejanas fuentes provienen de Grecia y Roma, de los ambientes celtas, germánicos y eslavos, y del cristianismo que los marcó profundamente, dando lugar al concepto de «persona».

Hoy, la promoción de los derechos humanos desempeña un papel central en el compromiso de la Unión Europea, con el fin de favorecer la dignidad de la persona, tanto en su seno como en las relaciones con los otros países. Se trata de un compromiso importante y admirable, pues persisten demasiadas situaciones en las que los seres humanos son tratados como objetos, de los cuales se puede programar la concepción, la configuración y la utilidad, y que después pueden ser desechados cuando ya no sirven, por ser débiles, enfermos o ancianos.

Efectivamente, ¿qué dignidad existe cuando falta la posibilidad de expresar libremente el propio pensamiento o de profesar sin constricción la propia fe religiosa? ¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder? ¿Qué dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminación? ¿Qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, che non tiene el trabajo que le otorga dignidad?

Promover la dignidad de la persona significa reconocer que posee derechos inalienables, de los cuales no puede ser privada arbitrariamente por nadie y, menos aún, en beneficio de intereses económicos.

Es necesario prestar atención para no caer en algunos errores que pueden nacer de una mala comprensión de los derechos humanos y de un paradójico mal uso de los mismos. Existe hoy, en efecto, la tendencia hacia una reivindicación siempre más amplia de los derechos individuales - estoy tentado de decir individualistas -, que esconde una concepción de persona humana desligada de todo contexto social y antropológico, casi como una «mónada» ((μον?ς), cada vez más insensible a las otras «mónadas» de su alrededor.

Parece que el concepto de derecho ya no se asocia al de deber, igualmente esencial y complementario, de modo que se afirman los derechos del individuo sin tener en cuenta que cada ser humano está unido a un contexto social, en el cual sus derechos y deberes están conectados a los de los demás y al bien común de la sociedad misma.

Considero por esto que es vital profundizar hoy en una cultura de los derechos humanos que pueda unir sabiamente la dimensión individual, o mejor, personal, con la del bien común, con ese «todos nosotros» formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social. En efecto, si el derecho de cada uno no está armónicamente ordenado al bien más grande, termina por concebirse sin limitaciones y, consecuentemente, se transforma en fuente de conflictos y de violencias.

Así, hablar de la dignidad trascendente del hombre, significa apelarse a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa «brújula» inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado; significa sobre todo mirar al hombre no como un absoluto, sino como un ser relacional. Una de las enfermedades que veo más extendidas hoy en Europa es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno.

Se ve particularmente en los ancianos, a menudo abandonados a su destino, como también en los jóvenes sin puntos de referencia y de oportunidades para el futuro; se ve igualmente en los numerosos pobres que pueblan nuestras ciudades y en los ojos perdidos de los inmigrantes que han venido aquí en busca de un futuro mejor.

Esta soledad se ha agudizado por la crisis económica, cuyos efectos perduran todavía con consecuencias dramáticas desde el punto de vista social. Se puede constatar que, en el curso de los últimos años, junto al proceso de ampliación de la Unión Europea, ha ido creciendo la desconfianza de los ciudadanos respecto a instituciones consideradas distantes, dedicadas a establecer reglas que se sienten lejanas de la sensibilidad de cada pueblo, e incluso dañinas. Desde muchas partes se recibe una impresión general de cansancio, de envejecimiento, de una Europa anciana que ya no es fértil ni vivaz. Por lo que los grandes ideales que han inspirado Europa parecen haber perdido fuerza de atracción, en favor de los tecnicismos burocráticos de sus instituciones.

A eso se asocian algunos estilos de vida un tanto egoístas, caracterizados por una opulencia insostenible y a menudo indiferente respecto al mundo circunstante, y sobre todo a los más pobres. Se constata amargamente el predominio de las cuestiones técnicas y económicas en el centro del debate político, en detrimento de una orientación antropológica auténtica.

El ser humano corre el riesgo de ser reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado, de modo que – lamentablemente lo percibimos a menudo –, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos, los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los niños asesinados antes de nacer.

Este es el gran equívoco que se produce «cuando prevalece la absolutización de la técnica», que termina por causar «una confusión entre los fines y los medios». Es el resultado inevitable de la «cultura del descarte» y del «consumismo exasperado». Al contrario, afirmar la dignidad de la persona significa reconocer el valor de la vida humana, que se nos da gratuitamente y, por eso, no puede ser objeto de intercambio o de comercio.

Ustedes, en su vocación de parlamentarios, están llamados también a una gran misión, aunque pueda parecer inútil: Preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas. Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la «cultura del descarte». Cuidar de la fragilidad, de las personas y de los pueblos significa proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad.

Por lo tanto, ¿cómo devolver la esperanza al futuro, de manera que, partiendo de las jóvenes generaciones, se encuentre la confianza para perseguir el gran ideal de una Europa unida y en paz, creativa y emprendedora, respetuosa de los derechos y consciente de los propios deberes?

Para responder a esta pregunta, permítanme recurrir a una imagen. Uno de los más célebres frescos de Rafael que se encuentra en el Vaticano representa la Escuela de Atenas. En el centro están Platón y Aristóteles. El primero con el dedo apunta hacia lo alto, hacia el mundo de las ideas, podríamos decir hacia el cielo; el segundo tiende la mano hacia delante, hacia el observador, hacia la tierra, la realidad concreta. Me parece una imagen que describe bien a Europa en su historia, hecha de un permanente encuentro entre el cielo y la tierra, donde el cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado desde siempre al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad práctica y concreta de afrontar las situaciones y los problemas.

El futuro de Europa depende del redescubrimiento del nexo vital e inseparable entre estos dos elementos. Una Europa que no es capaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida es una Europa que corre el riesgo de perder lentamente la propia alma y también aquel «espíritu humanista» que, sin embargo, ama y defiende.

Precisamente a partir de la necesidad de una apertura a la trascendencia, deseo afirmar la centralidad de la persona humana, que de otro modo estaría en manos de las modas y poderes del momento. En este sentido, considero fundamental no sólo el patrimonio que el cristianismo ha dejado en el pasado para la formación cultural del continente, sino, sobre todo, la contribución que pretende dar hoy y en el futuro para su crecimiento. Dicha contribución no constituye un peligro para la laicidad de los Estados y para la independencia de las instituciones de la Unión, sino que es un enriquecimiento. Nos lo indican los ideales que la han formado desde el principio, como son: la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona.

Por ello, quisiera renovar la disponibilidad de la Santa Sede y de la IglesiaCatólica, a través de la Comisión de las Conferencias Episcopales Europeas (COMECE), para mantener un diálogo provechoso, abierto y trasparente con las instituciones de la Unión Europea. Estoy igualmente convencido de que una Europa capaz de apreciar las propias raíces religiosas, sabiendo aprovechar su riqueza y potencialidad, puede ser también más fácilmente inmune a tantos extremismos que se expanden en el mundo actual, también por el gran vacío en el ámbito de los ideales, como lo vemos en el así llamado Occidente, porque «es precisamente este olvido de Dios, en lugar de su glorificación, lo que engendra la violencia».

A este respecto, no podemos olvidar aquí las numerosas injusticias y persecuciones que sufren cotidianamente las minorías religiosas, y particularmente cristianas, en diversas partes del mundo. Comunidades y personas que son objeto de crueles violencias: expulsadas de sus propias casas y patrias; vendidas como esclavas; asesinadas, decapitadas, crucificadas y quemadas vivas, bajo el vergonzoso y cómplice silencio de tantos.

El lema de la Unión Europea es Unidad en la diversidad, pero la unidad no significa uniformidad política, económica, cultural, o de pensamiento. En realidad, toda auténtica unidad vive de la riqueza de la diversidad que la compone: como una familia, que está tanto más unida cuanto cada uno de sus miembros puede ser más plenamente sí mismo sin temor.

En este sentido, considero que Europa es una familia de pueblos, que podrán sentir cercanas las instituciones de la Unión si estas saben conjugar sabiamente el anhelado ideal de la unidad, con la diversidad propia de cada uno, valorando todas las tradiciones; tomando conciencia de su historia y de sus raíces; liberándose de tantas manipulaciones y fobias. Poner en el centro la persona humana significa sobre todo dejar que muestre libremente el propio rostro y la propia creatividad, sea en el ámbito particular que como pueblo.

Por otra parte, las peculiaridades de cada uno constituyen una auténtica riqueza en la medida en que se ponen al servicio de todos. Es preciso recordar siempre la arquitectura propia de la Unión Europea, construida sobre los principios de solidaridad y subsidiariedad, de modo que prevalezca la ayuda mutua y se pueda caminar, animados por la confianza recíproca.

En esta dinámica de unidad-particularidad, se les plantea también, Señores y Señoras Eurodiputados, la exigencia de hacerse cargo de mantener viva la democracia, la democracia de los pueblos de Europa. No se nos oculta que una concepción uniformadora de la globalidad daña la vitalidad del sistema democrático, debilitando el contraste rico, fecundo y constructivo, de las organizaciones y de los partidos políticos entre sí. De esta manera se corre el riesgo de vivir en el reino de la idea, de la mera palabra, de la imagen, del sofisma… y se termina por confundir la realidad de la democracia con un nuevo nominalismo político. Mantener viva la democracia en Europa exige evitar tantas «maneras globalizantes» de diluir la realidad: los purismos angélicos, los totalitarismos de lo relativo, los fundamentalismos ahistóricos, los eticismos sin bondad, los intelectualismos sin sabiduría.

Mantener viva la realidad de las democracias es un reto de este momento histórico, evitando que su fuerza real – fuerza política expresiva de los pueblos – sea desplazada ante las presiones de intereses multinacionales no universales, que las hacen más débiles y las trasforman en sistemas uniformadores de poder financiero al servicio de imperios desconocidos. Este es un reto que hoy la historia nos ofrece.

Dar esperanza a Europa no significa sólo reconocer la centralidad de la persona humana, sino que implica también favorecer sus cualidades. Se trata por eso de invertir en ella y en todos los ámbitos en los que sus talentos se forman y dan fruto. El primer ámbito es seguramente el de la educación, a partir de la familia, célula fundamental y elemento precioso de toda sociedad. La familia unida, fértil e indisoluble trae consigo los elementos fundamentales para dar esperanza al futuro. Sin esta solidez se acaba construyendo sobre arena, con graves consecuencias sociales.

Por otra parte, subrayar la importancia de la familia, no sólo ayuda a dar prospectivas y esperanza a las nuevas generaciones, sino también a los numerosos ancianos, muchas veces obligados a vivir en condiciones de soledad y de abandono porque no existe el calor de un hogar familiar capaz de acompañarles y sostenerles.

Junto a la familia están las instituciones educativas: las escuelas y universidades. La educación no puede limitarse a ofrecer un conjunto de conocimientos técnicos, sino que debe favorecer un proceso más complejo de crecimiento de la persona humana en su totalidad. Los jóvenes de hoy piden poder tener una formación adecuada y completa para mirar al futuro con esperanza, y no con desilusión. Numerosas son las potencialidades creativas de Europa en varios campos de la investigación científica, algunos de los cuales no están explorados todavía completamente. Baste pensar, por ejemplo, en las fuentes alternativas de energía, cuyo desarrollo contribuiría mucho a la defensa del ambiente.

Europa ha estado siempre en primera línea de un loable compromiso en favor de la ecología. En efecto, esta tierra nuestra necesita de continuos cuidados y atenciones, y cada uno tiene una responsabilidad personal en la custodia de la creación, don precioso que Dios ha puesto en las manos de los hombres. Esto significa, por una parte, que la naturaleza está a nuestra disposición, podemos disfrutarla y hacer buen uso de ella; por otra parte, significa que no somos los dueños. Custodios, pero no dueños. Por eso la debemos amar y respetar. «Nosotros en cambio nos guiamos a menudo por la soberbia de dominar, de poseer, de manipular, de explotar; no la "custodiamos", no la respetamos, no la consideramos como un don gratuito que hay que cuidar».

Respetar el ambiente no significa sólo limitarse a evitar estropearlo, sino también utilizarlo para el bien. Pienso sobre todo en el sector agrícola, llamado a dar sustento y alimento al hombre. No se puede tolerar que millones de personas en el mundo mueran de hambre, mientras toneladas de restos de alimentos se desechan cada día de nuestras mesas. Además, el respeto por la naturaleza nos recuerda que el hombre mismo es parte fundamental de ella. Junto a una ecología ambiental, se necesita una ecología humana, hecha del respeto de la persona, que hoy he querido recordar dirigiéndome a ustedes.

El segundo ámbito en el que florecen los talentos de la persona humana es el trabajo. Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. Esto implica, por un lado, buscar nuevos modos para conjugar la flexibilidad del mercado con la necesaria estabilidad y seguridad de las perspectivas laborales, indispensables para el desarrollo humano de los trabajadores; por otro lado, significa favorecer un adecuado contexto social, que no apunte a la explotación de las personas, sino a garantizar, a través del trabajo, la posibilidad de construir una familia y de educar los hijos.

Es igualmente necesario afrontar juntos la cuestión migratoria. No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio. En las barcazas que llegan cotidianamente a las costas europeas hay hombres y mujeres que necesitan acogida y ayuda. La ausencia de un apoyo recíproco dentro de la Unión Europea corre el riesgo de incentivar soluciones particularistas del problema, que no tienen en cuenta la dignidad humana de los inmigrantes, favoreciendo el trabajo esclavo y continuas tensiones sociales.

Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que sean capaces de tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes; si es capaz de adoptar políticas correctas, valientes y concretas que ayuden a los países de origen en su desarrollo sociopolítico y a la superación de sus conflictos internos – causa principal de este fenómeno –, en lugar de políticas de interés, que aumentan y alimentan estos conflictos. Es necesario actuar sobre las causas y no solamente sobre los efectos.

Señor Presidente, Excelencias, Señoras y Señores Diputados:

Ser conscientes de la propia identidad es necesario también para dialogar en modo propositivo con los Estados que han solicitado entrar a formar parte de la Unión en el futuro. Pienso sobre todo en los del área balcánica, para los que el ingreso en la Unión Europea puede responder al ideal de paz en una región que ha sufrido mucho por los conflictos del pasado.

Por último, la conciencia de la propia identidad es indispensable en las relaciones con los otros países vecinos, particularmente con aquellos de la cuenca mediterránea, muchos de los cuales sufren a causa de conflictos internos y por la presión del fundamentalismo religioso y del terrorismo internacional.

A ustedes, legisladores, les corresponde la tarea de custodiar y hacer crecer la identidad europea, de modo que los ciudadanos encuentren de nuevo la confianza en las instituciones de la Unión y en el proyecto de paz y de amistad en el que se fundamentan. Sabiendo que «cuanto más se acrecienta el poder del hombre, más amplia es su responsabilidad individual y colectiva».12 Les exhorto, pues, a trabajar para que Europa redescubra su alma buena.

Un autor anónimo del s. II escribió que «los cristianos representan en el mundo lo que el alma al cuerpo». La función del alma es la de sostener el cuerpo, ser su conciencia y la memoria histórica. Y dos mil años de historia unen a Europa y al cristianismo. Una historia en la que no han faltado conflictos y errores, también pecados, pero siempre animada por el deseo de construir para el bien. Lo vemos en la belleza de nuestras ciudades, y más aún, en la de múltiples obras de caridad y de edificación humana común que constelan el Continente.

Esta historia, en gran parte, debe ser todavía escrita. Es nuestro presente y también nuestro futuro. Es nuestra identidad. Europa tiene una gran necesidad de redescubrir su rostro para crecer, según el espíritu de sus Padres fundadores, en la paz y en la concordia, porque ella misma no está todavía libre de conflictos.

Queridos Eurodiputados, ha llegado la hora de construir juntos la Europa que no gire en torno a la economía, sino a la sacralidad de la persona humana, de los valores inalienables; la Europa que abrace con valentía su pasado, y mire con confianza su futuro para vivir plenamente y con esperanza su presente.

Ha llegado el momento de abandonar la idea de una Europa atemorizada y replegada sobre sí misma, para suscitar y promover una Europa protagonista, transmisora de ciencia, arte, música, valores humanos y también de fe. La Europa que contempla el cielo y persigue ideales; la Europa que mira y defiende y tutela al hombre; la Europa que camina sobre la tierra segura y firme, precioso punto de referencia para toda la humanidad.

Gracias.

Fuente: ACI Prensa.

El Papa nombra al cardenal Robert Sarah nuevo Prefecto de Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos

 

roberth_sarah

 

El Vatican Information Service ha hecho público hoy el nombramiento de S.E.R. Cardenal Robert Sarah, de 69 años de edad, como nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Vidino y la Disciplina de los Sacramentos. El cardenal de Guinea Conakry (África) sucede en el cargo a S.E.R. Cardenal Antonio Cañizares, actual arzobispo de Valencia. El dicasterio está encargado de la mayoría de los asuntos relacionados con la Liturgia de la Iglesia Católica y el ritual de los Sacramentos. El cardenal Sarah era hasta ahora Presidente del Consejo Pontificio Cor Unum.

(InfoCatólica) El cardenal Sarah nació en 1945 en la Guinea Francesa. Sus estudios iniciales fueron en Ourous, en 1957, entró en el Seminario de Bingerville, en Costa de Marfil. 

Fue ordenado sacerdote el 20 de julio de 1969 a la edad de 24 años. Incardinado en la diócesis de Conakri. Fue nombrado como Arzobispo Metropolitano de Conakri el 13 de agosto de 1979 por el papa Juan Pablo II a la edad de 34 años. Recibió su consagración episcopal el 8 de diciembre de 1979 por el cardenal Giovanni Benelli. Mons. Sarah sirvió como ordinario de la Arquidiócesis de Conakri hasta su nombramiento por el papa Juan Pablo II como Secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el 1 de octubre de 2001.

El cardenal Sarah fue designado como presidente del Pontificio Consejo "Cor Unum", reemplazando al cardenal Paul Cordes, que había renunciado por su avanzada edad. Cordes había sido presidente desde 1995. 

El 20 de noviembre de 2010, el papa Benedicto XVI lo cardenal cardenal de San Juan Bosco in Via Tuscolana.. El 29 de diciembre de 2010,  fue nombrado miembro de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, del Pontificio Consejo para los Laicos y el Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz.3

La Congregación

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (Congregatio de Cultu Divino et Disciplina Sacramentorum) es una congregación de la Curia Romana que está encargada de la mayoría de los asuntos relacionados con la Liturgia de la Iglesia Católica y el ritual de los Sacramentos. Surgió de la fusión de la S. C. para la Disciplina de los Sacramentos y la S.C. para el Culto Divino. 

Es la sucesora directa de la Sagrada Congregación para la Disciplina de los Sacramentos (Sacra Congregatio de Disciplina Sacramentorum) (1908-1969).

Competencias

Las competencias de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina vienen dictadas por los artículos 62-70 de la Constitución apostólica Pastor bonus. Esta Congregación se dedica principalmente a dar nuevo impulso a la promoción de la Sagrada Liturgia en la Iglesia, según la renovación querida por el Concilio Vaticano II a partir de la Constitución Sacrosanctum Concilium. Además, fomenta y tutela la disciplina de los sacramentos para que su celebración se válida y lícita y denuncia los abusos que se cometen en la liturgia. Por otro lado, debe velar para que los fieles participen más activamente en la sagrada liturgia. Según el artículo 64:

Provee a la elaboración y corrección de los textos litúrgicos: revisa y aprueba los calendarios particulares y los Propios de las Misas y de los oficios de las Iglesias particulares, así como los de los institutos que gozan de ese derecho. Revisa las traducciones de los libros litúrgicos y sus adaptaciones, preparadas legítimamente por las Conferencias Episcopales. Por último, regula el culto de las sagradas reliquias, la confirmación de los patronos celestiales y la concesión del título de basílica menor. Mediante el Motu Proprio Quaerit semper el Santo Padre Benedicto XVI modificó la Constitución apostólica Pastor bonus y trasladó al Tribunal de la Rota Romana las competencias de dispensa del matrimonio rato y no consumado y las causas de nulidad de la sagrada Ordenación.

Fuente: InfoCatólica.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Retornan las celebraciones ad orientem para el Adviento en la diócesis de Lincoln

 

Retornan las celebraciones ad orientem para el Adviento en la diócesis de Lincoln

 

 

[Notions Romaines] La diócesis de Lincoln, en Nebraska (USA) es conocida por sus posiciones más bien tradicionales. El obispo emérito, Mons. Fabian Bruskewitz, administra siempre la tonsura a los seminarista de la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP), que tiene su seminario norteamericano en la Diócesis. La Diócesis recoge vocaciones, cuenta con escuelas verdaderamente católicas y familias que literalmente se mudan allí para poder vivir una vida católica tradicional. La diócesis de Lincoln representa, junto con la de Tulsa y Oklahoma City un oasis en el seno del catolicismo americano.

Mons. James Conley, el sucesor de Mons. Bruskewits, acaba de anuncia en una larga carta pastoral vía la revista diocesana que para el Adviento de este año, el santo sacrificio de la Misa en la Catedral será celebrado ad orientem, al igual que la misa del gallo que será celebrada por Su Excelencia. Mons. Conley recuerda en su carta que todos estaremos vueltos hacia el Señor en una misma dirección, hacia el Oriente, una dirección altamente simbólica adoptada por los primeros cristianos, puesto que el amanecer del sol al este representaba el retorno de Cristo.Ofrecemos un extracto de la carta pastoral:

Remontándonos a los primeros tiempos, los cristianos se volvían hacia el este durante el sacrificio de la misa para recordar la próxima venida de Cristo. Juntos, el sacerdote y los fieles, permanecían girados hacia el este esperando el retorno del Señor. Incluso en las iglesias que no estaban orientadas hacia el este, el sacerdote y los fieles se giraban en una misma dirección en la misa, contemplando a Cristo sobre el crucifijo, en el altar y en el tabernáculo, recordando así la importancia de velar por  Su regreso. El simbolismo del sacerdote y los fieles vueltos ad orientem -hacia el este- es un antiguo recuerdo de la segunda venida de Cristo.[…]Durante los domingos de Adviento, los sacerdotes de la catedral celebrarán la misa ad orientem. Junto al pueblo de Dios, los sacerdotes mirarán cara al altar y al crucifijo. Cuando yo celebre la misa de medianoche de Navidad, celebraré igualmente ad orientem. Esto podrá verse igualmente en diferentes parroquias en la diócesis de Lincoln.Con la postura ad orientem en la misa, el sacerdote no está de espalda a los fieles. Estará con ellos, entre ellos, encabezándolos, vueltos hacia Cristo, esperando Su retorno.

“Tened cuidado,” dijo Jesús, “permaneced despiertos, porque no se sabe cuándo será el tiempo“. No sabemos cuando será el momento adecuado para el regreso de Cristo.Pero debemos estar despiertos por Él. Que juntos estemos “mirando hacia el este“, a la espera de Cristo en el Santo Sacrificio de la Misa y en nuestras vidas.

Fuente: http://www.adelantelafe.com/

martes, 18 de noviembre de 2014

Mons. Guillermo Steckling: Por qué soy misionero y sacerdote

 

Mons. Guillermo Steckling, nuevo Obispo de Ciudad del Este (Paraguay)

 

Como joven misionero me enteré de la generosidad de cierto cura párroco. Había ayudado a un joven que le hacía pequeños servicios proporcionándole una buena formación profesional. El joven llegó a ser un buen mecánico - pero parece no tan buen cristiano. Me quedé con la cuestión: si se había puesto el mismo empeño en la buena formación cristiana de este joven que se había puesto en su formación profesional, ¿no habríamos tenido un buen cristiano más aunque tal vez un buen mecánico menos?
Reflexionando más me preguntaba entonces: y yo mismo, ¿estoy suficientemente convencido que es principalmente la fe en Jesús - el Salvador, el enviado por Dios - la que trae el bienestar en su sentido más completo? Todo progreso en una persona y en la sociedad depende de aquella vida plena que comienza con la sanación de nuestra relación con Dios, para luego dinamizar todos los aspectos de la vida humana.
En mis recientes vacaciones, el cura párroco de mi pueblo me regaló un libro del autor inglés Gilbert K. Chesterton, titulado "Ortodoxia". Chesterton lo escribió en 1907, un poco antes de su conversión a la iglesia católica. Han pasado más de 100 años y sin embargo, su pensamiento sorprende por su actualidad, especialmente en cuanto al diálogo con la mentalidad secular, y tiene el beneficio adicional de una pizca de humor. Cito aquí unos párrafos que me llamaron la atención:

 

"Escuché decir a científicos (aunque no eran enemigos de la democracia), que vicios y delincuencia desaparecerían si proporcionáramos a los pobres condiciones de vida más saludables. Los escuchaba con un encantamiento lleno de espanto, con una fascinación aterrorizada. Porque esta gente era como alguien que corta con todo su empeño la rama en la cual está sentado. Estos magníficos demócratas, al probar su tesis estarían dando la puñalada fatal a la democracia.
Sólo la iglesia cristiana ofrece una objeción racional a la confianza incondicional en los ricos. Porque desde el principio ha argumentado queel peligro no está en el ambiente en que vive el hombre sino que hay que mirar al ser humano mismo; y que, si se habla de ambiente peligroso, el más peligroso es el ambiente cómodo.
Ahí vimos que una doctrina que parece particularmente anticuada es el único garante de todas las nuevas democracias y que la misma, aunque parece menos cercana al pueblo, es la única lo alienta. Vimos entonces que la afirmación del pecado original es la única negación lógicamente coherente de la oligarquía.
"
Cierto, el lenguaje tal vez nos resulta estraño hoy en día. ¡Ojalá que nos haga al menos pensar un poco!
Para mí se expresa aquí la razón por la cual me hice misionero y sacerdote.

 

  • Quede claro que todos debemos ocuparnos de tanto sufrimiento que experimentan los que se han empobrecido, debemos apoyarlos en la búsqueda de salud, justicia, representación política, educación. No hacerlo sería traicionar la caridad cristiana. 
  • Pero al hacerlo no podemos olvidar lo que verdaderamente pone en peligro y empobrece a la persona; eso "no está en el ambiente en que vive el hombre sino que hay que mirar al ser humano mismo". Necesitamos sobre todo superar esta realidad que se llama pecado y "pecado original" y vivir en amistad con Dios. Es por esta convicción que me hice misionero y sacerdote.
  • Y cierta frase de Chesterton se aplica particularmente a nosotros mismos, los misioneros: "si se habla de ambiente peligroso, el más peligroso es el ambiente cómodo".

     

    Como parte de mis vacaciones acabo de pasar un mes en Aix en Provenza, Francia, en la misma casa que ha sido la cuna de nuestra congregación de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Ayudé en una sesión de formación permanente. Uno de los animadores dijo en un cierto momento que nuestra tradición espiritual oblata tiene cualidades terapéuticas (1). A varios del grupo le gustaba este pensamiento.
    Sí, aquel don del Espíritu Santo que tenía San Eugenio de Mazenod, nuestro fundador, es terapéutico del ser humano mismo. Su carisma de combinar una total entrega a Cristo con el amor a los que se encuentran en situación de abandono y pobreza, y con una vida comunitaria de estilo familiar, llega a sanar lo más profundo de la condición humana. No se queda en una cura superficial.
    Aún buscando de vivir eficazmente la caridad cristiana mediante varias formas de asistencia, no nos olvidemos nunca que el cristiano es misionero. Urge compartir el tesoro más precioso del que somos herederos: la relación de fe y amistad con Jesús. Él, Hijo de Dios y hombre nuevo, es Salvador, Salud y Vida para todo el que cree. El resto seguirá, y no es al revés.

     

    (1) ver el librito de Tomás Keating, La condición humana.

    Publicado por Mons. Guillermo Steckling.

    domingo, 16 de noviembre de 2014

    Consejos de Santo Tomás Moro para recibir la Eucaristía

     

     

    Aprovechemos bien ese momento sublime, cuando hemos recibido la Santa Comunión y tenemos al Señor en el cuerpo, no lo dejemos solo.

    Cuando hemos recibido la Santa Comunión y tenemos al Señor en el cuerpo, no lo dejemos solo. No nos vayamos simplemente a ocuparnos de otras cosas, olvidándonos de Él. Si uno atendiera de esa manera a un invitado especial sería un pésimo anfitrión. Démosle al Señor la atención y el amor que merece. Hablémosle con una oración sincera y conversemos con Él en una devota meditación.

    Si dejamos de lado todo lo demás para atender al Señor, Él nos hablará por inspiraciones interiores y nos dará consuelo espiritual y un mayor beneficio para nuestra alma. Seamos como Marta, para que toda nuestra actividad exterior esté dedicada a Él, a darle la bienvenida con amor y, por amor a Él, también a quienes lo acompañan, vale decir, los pobres. El Señor considera que cada uno de ellos es no sólo su discípulo, sino Él mismo. Por eso dice, “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron” (Mateo 25,40).

    Y sentémonos también con María, la hermana de Marta, haciendo meditación devota y escuchando con atención lo que nos dice el Señor, nuestro santo Huésped. Este tiempo de oración es una oportunidad privilegiada: Él, nuestro Creador, que nos dio el ser y a quien hemos ofendido con nuestros pecados y que puede condenarnos o salvarnos, es el mismo que ha venido a ser nuestro Huésped, por su inmensa bondad. Él está personalmente presente en nuestro interior con el único fin de que le pidamos perdón y así Él pueda salvarnos.

    No perdamos, pues, este momento ni dejemos que pase la ocasión. No podemos tener la absoluta seguridad de que volveremos a recibirlo en el futuro. Tratemos de que Él permanezca en nosotros y digámosle, como los dos discípulos de Emaús, “¡Quédate con nosotros, Señor!” (Lucas 24,29). Así estaremos seguros de que Él no se irá de nuestro lado a menos que nosotros mismos lo rechacemos.

    Adaptación de un pasaje del Tratado de Santo Tomás Moro sobre cómo recibir el Sagrado Cuerpo de Cristo.

    Fuente: La-palabra.com

    martes, 11 de noviembre de 2014

    Carta de Mons. Rogelio Livieres: ¿Diversidad o Disidencia?

     

     

     

    El ex obispo de Ciudad del Este, acaba de publicar la carta que copiamos abajo:

     

    ¿Diversidad o Disidencia?

    La Iglesia Católica es una, no hay varias Iglesias de Cristo. Pero si la miramos humanamente, nos encontramos con que hoy conviven dentro de ella modos muy contradictorios de pensar y vivir la fe. No me refiero a modos distintos de pensar y vivir una misma fe, lo cual es perfectamente legítimo. Más bien, vemos que se dan dentro de ella distintas clases de «fe». Insisto: humanamente hablando. Porque la fe católica es una: lo que siempre, lo que en todas partes, lo que todos los católicos han creído y han practicado, como ya decía san Vicente de Lérins. Que fue lo que enseñó Jesucristo y transmitió el Magisterio vivo de su única Iglesia.

    Hay que reconocer, sin embargo, que en el interior de la Iglesia Católica conviven desde hace décadas modos de pensar incompatibles. Ya el Cardenal Ratzinger lo había señalado en su famoso libro Informe sobre la fe, aparecido en 1985. Los grupos disidentes, en vez de salir voluntariamente de la Iglesia o de que se los declare fuera de su fe y disciplina, permanecen dentro de ella, pese a negar hasta sus principios más fundamentales.

    Alguien tan ajeno a disputas teológicas como Jean-Marie Guénois, periodista muy simpatizante de todo tipo de cambios dentro de la Iglesia, ha reconocido en un reciente artículo aparecido en Le Figaro, Francia, que«hay en la Iglesia cismas de hecho entre muchos sacerdotes y fieles que no aceptan ya la fe católica sobre la Virgen María, la Eucaristía, por ejemplo; y que se llaman católicos cuando son, más que cristianos, auténticos protestantes… El Sínodo abre una crisis en la Iglesia en el sentido antiguo de la palabra, esto es, el de imponer una elección o decisión… El shock del Sínodo puede ser que abra los ojos de algunos.»

    Esto que señala Guénois es evidente. ¿Acaso no parece hoy que la Iglesia es un conglomerado de creencias contradictorias, que un cura dice una cosa y otro otra, como sucede, por ejemplo, en la Comunión Anglicana?

    Conviven entre nosotros, junto a la fe católica, cismas y herejías a lo largo y ancho del planeta. Quienes los promueven han advertido que es mucho más eficiente y lucrativo quedarse dentro de la Iglesia, no apartarse de ella. Trabajar desde su interior. Asumen incluso puestos importantes en su gobierno y pretenden hablar en su nombre, representarla.

    En las últimas décadas, la jerarquía de la Iglesia supo ir encontrando modos de sortear divisiones institucionales frente a esta heterodoxia difusa expandida en muchos países, ambientes y clases sociales. Lo logró, algunas veces, mediante la búsqueda de consensos a través de fórmulas doctrinales más o menos aceptables para todos, aunque diluyendo de esta manera verdades que parecían «difíciles».

    Lo cierto es que incluso en esos casos en los que se hicieron valientes contribuciones y precisiones doctrinales (pensemos en la maravilla de tantos documentos papales de estas décadas), con frecuencia faltó firmeza en la implementación, en la corrección disciplinar y en la práctica pastoral. Una mano borraba lo que había escrito la otra.

    Por ejemplo, contra la corriente y bajo enormes presiones de los medios de comunicación, Pablo VI reafirmó con heroísmo la moral católica en su encíclica Humanæ Vitæ.

    No obstante ello, a quienes se opusieron a su enseñanza públicamente se les permitió seguir actuando y predicando «como si nada».

    ¡Y cuántos sacerdotes y hasta Obispos, aunque no lo criticaran públicamente, sencillamente ignoraron el Magisterio del Papa en el confesionario y permitieron, o incluso recomendaron, el uso de métodos artificiales de contracepción, así como otros graves desórdenes morales!

    Tras más de medio siglo de este estilo de gobierno «suave», en el que no faltó la convivencia con el error doctrinal y la desobediencia pastoral y disciplinar, hoy podemos ver con mucha más claridad que entonces que ese no fue el buen camino que las circunstancias exigían, sino que, por el contrario, ha sido la causa de muchos desencaminamientos que en la actualidad, lamentablemente, han alcanzado alturas y dimensiones insospechadas.

    Llevamos décadas de mala formación en muchos seminarios y facultades teológicas. Educados en este ambiente, algunos Obispos y Cardenales durante el reciente Sínodo sobre la Familia han dejado al descubierto en sus opiniones muchas de estas confusiones en temas tan fundamentales como la familia, la inmoralidad intrínseca de los actos homosexuales y el adulterio.

    «El Sínodo abre una crisis en la Iglesia en el sentido antiguo de la palabra, esto es, el de imponer una elección o decisión… ». Estoy plenamente de acuerdo con esta reflexión del Sr. Guénois. Todos debemos elegir y decidir. Ninguno de nosotros puede «dejar pasar la pelota».

    Tenemos que asumir nuestros compromisos de fe bautismales. Seamos Obispos, sacerdotes, religiosos o laicos. Viejos o jóvenes. Formados académicamente o con una fe sencilla. Debemos, como Jesucristo y los Apóstoles, predicar la fe «a tiempo y a destiempo». Y defenderla de los errores y desviaciones, sean a nivel doctrinal o pastoral. Nos jugamos en esto no sólo nuestra salvación, sino la de muchísimos hombres y mujeres que dependen de nuestra modesta acción como «siervos inútiles», aunque fieles.

    Con Pedro y bajo Pedro, ha llegado la hora de que despunten y se hagan presentes santas religiosas que, como nuevas santas Catalinas de Siena, apuntalen a la jerarquía de la Iglesia en el cumplimiento de sus deberes. Y de Obispos dispuestos a jugárselo todo en la defensa de la fe como modernos santos Atanasios. Y de Cardenales que imiten a san Pablo y no teman denunciar las desviaciones, los hechos y los gestos que siembran confusión. Y de laicos que, como nuevos santos Tomás Moros, estén dispuestos a los más altos sacrificios insistiendo en la indisolubilidad del matrimonio, no sólo a nivel doctrinal, sino incluso en los casos pastorales más difíciles y políticamente costosos. Y hasta también de niños que, como otros santos Tarcisios, estén dispuestos a inmolarse para mantener el respeto a la santa Comunión, a la que sólo podemos acceder cuando no vivimos en pecado.

    Con Pedro y bajo Pedro, todos debemos renovar nuestros compromisos bautismales y defender la integridad (sin caer en fundamentalismos) de la fe católica. Santo Tomás de Aquino nos recuerda que, cuando se trata de fallas en lo que a fe y moral se refiere, la corrección fraterna debe hacerse públicamente, para que no se difundan errores que comprometan la salvación de gente desprevenida.

    Tanto el Catecismo de la Iglesia Católica como su maravilloso Compendio, que lo resume y precisa, son verdaderas joyas que pueden servirnos a todos como «mapas de la fe» –para que podamos saber dónde debemos estar parados, y por qué caminos debemos avanzar.

    Es bueno que los apreciemos, estudiemos y los conozcamos profundamente. Debemos defender lo que ellos nos enseñan y corregir los errores que puedan tergiversar esas verdades. No sólo en el campo de lo doctrinario. También en lo pastoral. Porque o vivimos como pensamos, o terminaremos pensando como vivimos.

    Al Papa Francisco le toca hoy esa misma hora heroica que afrontó Pablo VI cuando a contracorriente publicó su Humanæ Vitæ. Él es el custodio y el guardián supremo de la doctrina y la práctica de la fe. Como a todos los Papas, le toca ser el administrador fiel que debe confirmar en la fe a sus hermanos. Unámonos a él y recemos encarecidamente por él, para acompañarlo con nuestro amor filial en esta dura prueba ante tantas presiones y confusión.

    Estemos tranquilos. Un Papa no podría enseñar formalmente el error. Lo que sí puede ocurrir, y ha ocurrido algunas veces a lo largo de la historia de la Iglesia, es que por medio de silencios y omisiones, de nombramientos y promociones, de actos y de gestos, la autoridad contribuya a que se expanda la confusión y se desanimen los creyentes que están «peleándola» en las trincheras misionales de las periferias humanas.

    Le ocurrió al mismo san Pedro, el primer Papa, en Galacia. Después de afirmar en el Concilio de Jerusalén la verdadera doctrina, sembró sin embargo la confusión en Galacia por respetos humanos. Pero el Señor no lo abandonó: tuvo la gracia de contar con el apoyo y la corrección fraterna que le hizo san Pablo.

    Amémonos los unos a los otros en la verdad. Esa verdad que, según la promesa de Cristo, es la única que nos hará auténticamente libres a todos.

    S.E.R. Mons. Rogelio Livieres,

    Ex-Obispo de Ciudad del Este.

    El Fin de los Tiempos en la Biblia

     

    Conferencia del Prof. Claudio Mageregger: El Fin de los Tiempos en la Biblia

     

     

    Fuente: Youtube.

    lunes, 10 de noviembre de 2014

    Una réplica a Roberto Bosca

     

     
    Roberto Bosca es abogado y ha sido decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Austral, obra corporativa del Opus Dei, del cual es miembro supernumerario. En un deplorable artículo publicado en el diario La Nación de la Argentina, Bosca arremete contra quienes resisten legítimamente al calamitoso pontificado de Francisco. El artículo puede leerse aquí. Una mezcla de verdades, medias verdades, falsedades, estupideces, lugares comunes y mucho de papolatría obsecuente. Pero los medios de comunicación a veces ofrecen la posibilidad de replicar a personajes como Bosca, que parece afectado de un grave complejo de integrismo vergonzante que lo impele a realizar frecuentes "autos de fe democrática", tal vez para redimir su pasado como funcionario del Proceso de Reorganización Nacional. Transcribimos la réplica de Amicus, un comentarista anónimo que confronta algunos disparates de Bosca. 

    Algunos problemas del artículo, de poco serios a graves:

    1. "El papa Francisco es más popular todavía que su antecesor (S. JPII)". Quienes han medido los números seriamente (Pew Forum, etc.) no indican eso. La "popularidad" no es un índice de nada: Barrabás fue más popular que N. Señor.

    2. Luego de mencionar algunas manifestaciones histéricas e irrespetuosas, a las que identifica con cualquier que no esté 100% en un estado de "trance admirativo" por SS Francisco, el autor dice que los "opositores" (todos los que no se suban a un tren de "adoración francisquista", parece), afirmarían: "el Papa ha venido a destruir la Iglesia Católica". Absurdo. Para afirmar algo tan grave e imputarlo generalizadamente, hay que citar. Si no, se incurre en falso testimonio. 

    3. Luego, mete en la misma bolsa a todos los "no francisquistas" con ¡el franquismo!. Bordea la calumnia.

    4. Entre los católicos "retrógrados" post CVII, ¿meterá por ejemplo el autor a su patrón S. Josemaría Escrivá, que continuó celebrando la misa tradicional (no reformada por la "comisión del expertos" del Arz. Bugnini, falseando la letra y el espíritu de Sacronsatum Concilium)?

    5. La concepción supuestamente "superada" de la Iglesia como "cuerpo místico de Dios" surge directamente de la Sagrada Escritura (San Pablo) ¿el CVII viene a "enmendarle la plana" al apóstol en esta hermenéutica megalómana? ¿San Pablo era "franquista"?

    6. Lo más importante: ¿es frente a errores evidentes de SS Francisco -el pésimo manejo del Sínodo reciente, errores administrativos gruesos, ambigüedades dañosas en materia de comunicación, aplicación de una vara (suave) para unos (heterodoxos) y otra vara (durísima) para otros (ortodoxos pero no "del palo")" mientras se cantan loas a la Misericordia Divina, etc. etc.- señalarlos y desear que se corrijan? ¿Eso transforma a alguien en promotor de un "catolicismo hierocrático e intransigente que gustaba imponerse a machamartillo"? Es falso. Y absurdo.

    Visto en InfoCaótica.

    Papa Francisco beatificará a misioneros asesinados por comunistas

     

    Papa Francisco beatificará a los misioneros Miguel y Zbigniew y Sandro Dordi, asesinados por Sendero Luminoso.

    Miguel y Zbigniew y Sandro Dordi, asesinados por Sendero Luminoso

     

    Terroristas asesinaron a los franciscanos por odio a su fe y razones políticas.

    El Monseñor Luis Bambarén Gastelumendi, obispo emérito de Chimbote, informó que próximamente el Papa Francisco beatificará a dos misioneros franciscanos que fueron asesinados por Sendero Luminoso, en el año 1991, mientras se encontraban realizando labor pastoral en Chimbote.

    A través de una carta, Bambarén Gastelumendi indica que pronto: “tendremos a nuestro primeros beatos mártires entre los santos del Perú”.

    Precisa que el proceso de beatificación de los misioneros franciscanos conventualesMiguel y Zbigniew y Sandro Dordi, ambos asesinados en 1991 por Sendero Luminoso por motivos políticos o sociales, así como por odio a su fe.

    En la misiva se puede leer: “Acusados de: impedir que la lucha del mensaje de ‘la lucha armada’ sea acogida por los jóvenes y el pueblo”.

    La carta fue enviada por Monseñor Luis Bambarén desde Roma (Italia).

    Fuente: La República

    domingo, 9 de noviembre de 2014

    EL PAPA FRANCISCO NOMBRA A RAYMOND LEO BURKE CARDINALIS PATRONUS DE LA SOBERANA ORDEN DE MALTA

     

     

     

    El cardenal Raymond Leo Burke ha sido nombrado hoy Cardinalis Patronus de la Soberana Orden de Malta por Su Santidad Francisco. Anteriormente Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, sucede en el cargo al cardenal Paolo Sardi, que fue nombrado Patrono de la Soberana Orden de Malta en 2009 por el Papa Benedicto XVI.

    “Doy una cálida bienvenida al cardenal Raymond Leo Burke, que a partir de hoy es el nuevo Cardinalis Patronus de la Orden de Malta, y agradezco sinceramente al Papa Francisco por su nombramiento”, ha declarado el Gran Maestre de la Soberana Orden de Malta, Frey Matthew Festing. “El cardenal Paolo Sardi ha asumido hasta ahora muy competentemente este cargo, y quiero transmitirle mi más profundo agradecimiento, así como el de todos los miembros de la orden, por su gran compromiso y su devoción durante los últimos cinco años. Seguirá siendo uno de nuestros hermanos más eminentes y estimados.”

    El cardenal Burke es miembro de la orden de Malta desde junio de 2011.

    El Cardinalis Patronus de la Orden de Malta es el representante del Pontífice en la Soberana Orden de Malta y tiene la tarea de velar por su espiritualidad y la de sus 13.500 miembros, además de ser responsable de las relaciones con la Santa Sede. El Cardenalis Patronus es uno de los estrechos vínculos seculares entre el Vaticano y la Orden de Malta.
    En 2013, la Soberana Orden de Malta celebró el 900 aniversario de su reconocimiento oficial por la Santa Sede como orden religiosa laica.

    La misión de la Soberana Orden de Malta está resumida en su lema, Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum, o dar testimonio de la fe y servir a los pobres y los que sufren. Con su trabajo social y sus actividades sociales, la Orden está presente en 120 países donde asiste a los pobres, los enfermos y las víctimas de guerras y exclusión social, sin distinción de raza ni religión.

    Fuente: Orden de Malta (Web Oficial)

    Espíritu de fe y laicismo en el arte funerario

     

    Tumba de piedra de Felipe Pot, senescal de Borgoña (siglo XV).

     

    La primera foto reproduce la tumba de piedra de Felipe Pot, senescal de Borgoña (siglo XV). Armado de pies a cabeza, con las manos puestas en actitud de oración, el guerrero parece estar apenas descansando, a la espera de las claridades de la resurrección. A sus pies, un perro símbolo de la fidelidad y de la vigilancia. Inmersos en profundo dolor, ocho “pleurants” “cuatro de cada lado- llevando los diversos blasones del muerto, lo cargan con veneración.

    En este momento impresionante, el hombre se muestra en varios de sus estados de alma; el heroísmo, la piedad, la serenidad, la resignación y el dolor. El conjunto está marcado por la fe. El guerrero parece estar pronto para presentarse ante Dios cargado de glorias militares, pero suplicando con humildad y confianza el perdón por sus faltas. Se tiene la impresión de que murió en paz, y hasta con una noble complacencia: el Cielo lo aguarda.

    Por el contrario, los que quedan, lloran su partida. Las separaciones ocasionadas por la muerte son, en efecto, una prueba dolorosa por la cual todos deben pasar después del pecado original. Las figuras muestran pesar, pero no desesperación. A pesar de su dolor, cargan llenas de conformidad y compostura el fardo pesado que tienen sobre los hombros: es que la resignación cristiana comunica a las almas una fuerza inquebrantable. En dicha foto, ninguna cruz, ninguna imagen se ve, sin embargo todo nos habla de religión.

     

    La sepultura es una caja de mármol, en la que yacen los restos de Napoleón.

     

    También en la segunda fotografía, ninguna cruz, ninguna imagen… y nada despierta en nuestra alma una impresión religiosa.

    La sepultura es una caja de mármol, en la que yacen los restos de Napoleón. Caja pesada, sólida, bien cerrada, tan bien cerrada, incluso, que tiene las características de lo definitivo. In perpetuum, se tiene la impresión, el Corso allí reposará. Nada hay que encamine el pensamiento hacia la idea de que una vida futura está reservada al hombre mortal.

    Bien trabajado, bien lapidado, con las proporciones estudiadas por un geómetra seguro, el sepulcro tiene lo acabado, lo irreprensible de un epílogo bien hecho. Hay en él cualquier cosa que le da el aspecto perentorio de un punto final. El punto final de la vida del César del siglo XIX. Un punto final en que nada nos habla de la eternidad, y todo representa la frialdad implacable de la muerte.

    Más atrás, unas figuras cuyos semblantes tanto pueden ser de Angeles como de genios paganos, parecen amedrentadas y contagiadas por la estabilidad de la muerte, y en nada ayudan para dar al ambiente algún contenido cristiano.

    Era de fe, era de laicismo. El contraste de los tiempos se marca bien en el contraste de las sepulturas.

    Catolicismo N° 115, de julio de 1960

    Plinio Corrêa de Oliveira

    viernes, 7 de noviembre de 2014

    Estela de Carlotto reconoce que se equivocó al vincular al papa Francisco con la dictadura militar

     

    «CUANDO UNO SE EQUIVOCA TIENE QUE RECONOCERLO»

     

     

    La portavoz de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, volvió hoy a admitir que cometió un «error» al vincular con la dictadura militar al entonces cardenal Jorge Bergoglio, antes de convertirse en el papa Francisco, y aseguró que «cuando uno se equivoca tiene que reconocerlo» porque persistir en la «mentira es repudiable».

     

    (La Voz/InfoCatólica) «Como cristiana, uno si se equivoca tiene que reconocerlo y si es necesario pedir perdón, también. Si bien yo no pido perdón, sino simplemente me estaban informando mal desde sectores que yo creía que eran serios; luego salen sectores que informan la verdad y uno rectifica el pensamiento», expresó la dirigente.

    En declaraciones a radio La Red, dos días después de haber sido recibida por Francisco en una audiencia privada junto a su nieto recuperado, Ignacio Hurban, y otros miembros de su familia, Carlotto aceptó que cometió un «error» cuando deslizó la posibilidad de que el Sumo Pontífice, en su larga misión pastoral en la Argentina, haya sido «cómplice de la dictadura».

    «Cuando hay un error, humildemente hay que reconocer que se equivocó uno y rectificar, si no seríamos muy crueles porque mantenernos por orgullo o por conveniencia en una mentira me parece repudiable», subrayó.

     

     

    Recibida en audiencia

    El miércoles pasado, el Papa concedió una audiencia de 25 minutos a Carlotto y a su nieto -hijo de su hija Laura, desaparecida durante la dictadura militar-, y luego abrió el encuentro al grupo familiar que acompañó a la dirigente al Vaticano, un total de 18 personas.

    Consultada sobre si quedó saldada la cuestión por las palabras que tuvo hacia Francisco no bien asumió el Papado, la titular de Abuelas remarcó: «Por supuesto».

    «En la reunión yo dije: 'hubo algún malentendido' y él dijo: 'eso ya pasó, miremos acá'», confió.

    Carlotto puntualizó que la que mantuvo con Su Santidad «fue una conversación muy distendida, se habló de todo: del país, de la situación general del mundo, de la paz, de la presidenta argentina (Cristina Fernández), de fútbol».

    Al respecto, contó que como su «nieto es de River» y el Papa de «San Lorenzo», ambos intercambiaron «bromas que nos hicieron reír a las carcajadas a todos».

    La titular de Abuelas dijo que fue «un muy buen lindo encuentro» el que sostuvo en forma privada con el Papa y agregó que la posterior «reunión generalizada fue muy cálida».

    Fuente: InfoCatólica.

    jueves, 6 de noviembre de 2014

    Latin Mass Society aclara sobre errores canónicos de Mons. Sarlinga

     

    220px-Monsoscarenelmurodeloslamentos

     

    A la luz del dictamen canónico de nuestro Capellán Nacional y Asesor Canónico, Mons. Gordon Lee, la Latin Mass Society desea aclarar algunos principios canónicos en relación con las recientes declaraciones del obispo Semeraro de Albano, Italia, y el obispo Sarlinga, de Zárate-Campana en Argentina, no sea que los malentendidos se extiendan a otras diócesis del mundo.

    1. Basar un argumento canónico en el supuesto de que la Sociedad de San Pío X (SSPX) no tiene ningún estatus canónico en la Iglesia, y que sus sacerdotes se encuntran suspendidos después de la ordenación sin letras dimisorias, no tiene como consecuencia que el pedir los sacramentos sea un acto de cisma formal por parte de los fieles laicos.

    a. Tal conclusión, entra en conflicto con el levantamiento de la excomunión de los obispos de la Fraternidad San Pío X realizada por el Papa Benedicto XVI en 2009: sería incongruente que el legislador levantara la excomunión a los obispos y la impusiera o mantuviera para los fieles laicos a quienes estos administran los sacramentos.

    b. También entra en conflicto con lo dispuesto en el Derecho canónico sobre los efectos de la suspensión o excomunión de un sacerdote, que se levantan cuando alguien se acerca al sacerdote sujeto a la pena a fin de recibir un sacramento (canon 1335)*.

    2. Sólo se puede incurrir en excomunión por adhesión al cisma cuando hay tanto una intención cismática como un acto externo (canon 1321).

    a. Está claro, pues, que no se incurre en excomunión por quienes piden los sacramentos a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, sin una intención cismática.

    b. Si un fiel incurre en excomunión por una intención cismática, esto es un asunto del foro interno (el confesionario), y no del foro externo público.

    c. Los menores de dieciséis años no pueden en ningún caso incurrir en dicha pena (canon 1323.1); esto se aplica a los menores de esta edad que recibieron el bautismo o la confirmación.

    3. La actitud de la Santa Sede siempre ha sido que los fieles laicos que reciben los sacramentos de sacerdotes de la Fraternidad San Pío X no están excomulgados. Ejemplos son los siguientes:

    a. En 1991, el obispo Joseph Ferrario de Honolulu declaró que seis laicos católicos fueron excomulgados por cisma en razón de haber recibido la confirmación de un parte de un obispo Fraternidad San Pío X. Estos apelaron a la Santa Sede que, a través del cardenal Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, declaró que el decreto era inválido, debido a que la acción, aunque censurable, no constituía cisma.

    b. El 5 de septiembre de 2005, la Santa Sede, a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, afirmó que "los fieles que asisten a las misas de la Fraternidad antes mencionada no están excomulgados, y los sacerdotes que los celebran tampoco lo están, aunque que los segundos están, de hecho, suspendidos" (Protocolo n.55 / 2005, firmado por el entonces Secretario de la PCED, monseñor Camille Perl).

    c. El 27 de septiembre de 2002 –citando y reafirmando lo mismo el 18 de enero de 2003- la Santa Sede, a través de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, declaró que "en el sentido estricto puede cumplir con su obligación dominical asistiendo a una misa celebrada por un sacerdote de la Sociedad de San Pío X" (Cartas firmadas por Monseñor Camille Perl).

    __________________

    * N. de T.: “Si la censura prohíbe celebrar los sacramentos o sacramentales, o realizar actos de régimen, la prohibición queda suspendida cuantas veces sea necesario para atender a los fieles en peligro de muerte; y, si la censura latae sententiae no ha sido declarada, se suspende también la prohibición cuantas veces un fiel pide un sacramento o sacramental o un acto de régimen; y es lícito pedirlos por cualquier causa justa”.

    Traducido por InfoCaótica

    Fuente: Rorate Coaeli

    miércoles, 5 de noviembre de 2014

    Mons. Aguer llamó a leer buenos libros sobre la familia

     

     

     

    La Plata (Buenos Aires) (AICA): Al dejar inaugurada la XVI Exposición del Libro Católico en La Plata, el arzobispo platense, monseñor Héctor Aguer, llamó a leer buenos libros “en familia y sobre la familia”, porque “es fundamental que se difunda, en nuestra sociedad, el verdadero concepto de familia, no solo en el orden natural, sino también en el religioso¨.

    Al dejar inaugurada la XVI Exposición del Libro Católico en La Plata, el arzobispo platense, monseñor Héctor Aguer, llamó a leer buenos libros “en familia y sobre la familia”, porque “es fundamental que se difunda, en nuestra sociedad, el verdadero concepto de familia, no solo en el orden natural, sino también en el religioso".
    El prelado, que es también presidente honorario y vitalicio de la Exposición, al comentar el lema de esta nueva muestra –“Buenos libros fortalecen la familia-, lamentó la disminución de matrimonios y consideró que es “una realidad dolorosa que se viene registrando en los últimos tiempos”.
    El arzobispo agregó que las “leyes inicuas” que se han sancionado en contra del matrimonio y la familia “están llevando a una verdadera lucha contra el orden natural”. Al respecto, agregó: “La práctica desordenada de la vida sexual, y los ataques contra el matrimonio, son todo un desafío contra el orden que Dios ha creado para el hombre; y que se expone desde las primeras páginas de la Biblia. Dios nos hizo varón y mujer, y eso es una verdad absoluta; inscrita en nuestra propia naturaleza".
    Monseñor Aguer explicó que "hoy se ataca el valor de la naturaleza y, sobre todo, de la naturaleza humana”, y sostuvo que es necesario apuntalar el orden natural de la familia, fundada en un varón y una mujer, llamada a la perpetuidad, y abierta a los hijos. “En el panorama actual podrá decirse que esto es una utopía; es, de cualquier modo, objeto de esperanza", consideró.
    Añadió que "como cristianos debemos cautivarnos ante el misterio fundamental del matrimonio cristiano. San Pablo lo llama misterio grande; signo de la esponsalidad de Cristo con la Iglesia, algo, en verdad, grande, noble y magnífico".
    Abogó, entonces, para que "esta exposición difunda ampliamente, con los buenos libros, esta realidad auténtica del matrimonio y la familia". Y felicitó, en la persona del presidente del comité organizador, Manuel Outeda Blanco, a los responsables de la Exposición. "Hemos durado 16 años en La Plata -enfatizó-. Y eso no es poco en un país como la Argentina, donde las cosas suelen no durar".
    Por su parte, el presidente del comité organizador de la exposición, Manuel Outeda Blanco, en sus palabras inaugurales, le agradeció a monseñor Aguer su "decidido apoyo de todos estos años, a la exposición. Y, sobre todo, su lucidez y coraje en el respaldo del matrimonio y la familia, en nuestra sociedad. Sabemos que los buenos libros son un aporte fundamental, en ese sentido".
    Outeda Blanco evocó el Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires, en 1934, a 80 años de su realización. "A él -subrayó- debemos volver una y otra vez. Para comprender, definitivamente, hasta dónde llega el verdadero amor a Jesús Eucaristía, y sus directas consecuencias sobre el matrimonio, la familia y la patria".

    Distinción a Mons. Barriola

    En el acto inaugural, fue distinguido con la estatuilla Padre Leonardo Castellani, de la escultora María Alba Blotta, monseñor Miguel Antonio Barriola, biblista y profesor y director espiritual del Seminario Mayor San José de La Plata. Entre los fundamentos del premio se destaca "su rigor científico, en la exégesis, y su respeto absoluto a la sagrada tradición y al magisterio".
    Al agradecer la distinción, monseñor Barriola, de 80 años y 57 de sacerdote, dijo: "Solamente quiero llevar al Señor. No quise ser un perro mudo, de los que habla el profeta Isaías. Por eso he hablado cuando algunos errores y desviaciones doctrinales lo requerían. Este premio, por lo tanto, es muy consolador".
    La muestra. La XVI Exposición del Libro Católico en La Plata, podrá visitarse, con entrada libre y gratuita en el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, calle 50 entre 6 y 7, hasta el próximo 16 de noviembre. El horario es, de lunes a sábados, de 9 a 21, y los domingos de 14 a 21.

    Fuente: AICA.

    El Papa modifica las condiciones para exigir la renuncia de un obispo

     

     

    El Papa podrá pedir la renuncia a un obispo por razones particulares, después de comunicárselas y de escuchar las suyas. Además, los miembros de la Curia deben presentar sin excepción la renuncia a los 75 y cuando desaparezca su dicasterio u oficina. Son las dos grandes novedades de la primera disposición del Papa Francisco para la reforma de la curia y el gobierno de la Iglesia.

    La Santa Sede ha hecho pública la disposición «Rescriptum ex audientia» sobre la renuncia de los obispos diocesanos y los titulares de las oficinas vaticanas. En esta disposición, el Papa muestra que el Ministerio «debe ser entendido como un servicio (diakonia) al pueblo santo de Dios y requiere que quienes están encargados, se dediquen con todas sus energías».

    Según se explica, la disposición recoge las recomendaciones del Consejo de Cardenales que asisten al Papa y se comienza así la reforma de la Curia Roma y el gobierno de la Iglesia.

    Entre las cuestiones que se regula se encuentra la invitación a los obispos diocesanos, coadjutores y auxiliares a presentar la renuncia de su cargo pastoral en la edad de setenta y cinco años de edad. Renuncia que sólo tendrá efecto en el momento en que es aceptada por las autoridades legítimas.

    Consideran «digno de aprecio a la Iglesia» todos aquellos que presentan su renuncia por enfermedad u otra razón seria y solicitan que en tales casos, «los fieles están llamados a mostrar solidaridad y comprensión para quien fue su pastor, asistiendo a los regularmente según las exigencias de la caridad y la justicia, de conformidad con las disposiciones de la can. § 2 CIC 402».

    La gran novedad del texto se centra en la posibilidad de circunstancias especiales, cuando o «la autoridad competente considere necesaria pedir un obispo presentar la renuncia a la oficina pastoral». Para ello muestran que se debe dar a conocer las razones de tal petición y escuchar atentamente sus razones, «en diálogo fraterno».

    Los cardenales cabezas de Dicasterio de la Curia Romana también presentarán la renuncia a los setenta y cinco años de edad y el Papa, «considerándolo todo, procederá». También cesarán cuando tengan otro compromiso o se produzca una descomposición del dicasterio u oficina.

    Comentario de Hermenegildo: Esta norma tiene muy poco de novedosa, pues todo lo que dispone ya se daba en la práctica.

    Fuente: InfoCatólica.

    martes, 4 de noviembre de 2014

    Cardenal Gerhard Müller advierte que hay obispos que se han dejado cegar

     

     

     

    Nasz Dziennik, uno de los más importantes medios de comunicación polacos, ha realizado una extensa entrevista con el cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe. El cardenal habla abiertamente acerca de la influencia nociva sobre el Sínodo y confirma que la enseñanza de la Iglesia sobre la sagrada Comunión para los «vueltos a casar» civilmente está absolutamente prohibida, por ser contrario al Evangelio. Asímismo, añade, todos y cada uno de los actos homosexuales, contrarios a la naturaleza, son un grave pecado. Y lanza una advertencia: hay «obispos, que se han permitido ser cegados, de alguna manera, por una sociedad secularizada».

    El cardenal Müller ha abordado diversas cuestiones en la entrevista

    Sobre los medios de comunicación

    Desafortunadamente, en las sociedades modernas, diversos medios, organizaciones internacionales e incluso gobiernos de varios países, están intentando sembrar confusión en la mente de la gente. En muchos países, las relaciones están destruidas, y esto también se aplica al modelo cristiano de matrimonio y familia. La verdad sobre el matrimonio y la familia es relativizada. Estas tendencias, por desgracia , han entrado, de alguna manera, dentro de la Iglesia y los obispos, a los cuales los medios de comunicación intentan presionar... Nosotros tenemos a Cristo y al Evangelio. Este es nuestro punto de referencia, el fundamento de la única y adecuada enseñanza de la Iglesia...

    Sobre el matrimonio

    Hay un montón de medios pero sólo hay un mediador, que es Jesucristo y su Evangelio. Por lo tanto, la palabra de Dios no puede ser ignorada de ninguna manera y no se puede ceder en ninguna parte. Se debe aceptar totalmente. La Iglesia, ni antes, ni durante, ni después del Sínodo puede cambiar lo que viene de la enseñanza de Cristo. Respecto al matrimonio, éste está definido, ante todo, por las palabras: «lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

    Sobre la homosexualidad

    Hay algunas voces que después del Sínodo de la Iglesia introdujeron el «camino para una nueva apertura a los homosexuales». ¿Suena esto como si la Iglesia fuera a dejar de calificar los actos homosexuales como pecado y de condenarlos?

    Por supuesto, para la Iglesia, el punto de partida de las relaciones siempre es el amor, de un hombre para con una mujer y de una mujer para con un hombre. La Iglesia se centra en esta relación y en ella construye su doctrina social, incluyendo la doctrina moral, lo cual abarca toda la ciencia de la sexualidad humana. Hay situaciones en las que una persona orienta su sexualidad hacia una persona del mismo sexo. Y esta tendencia en sí misma no es un asunto primordial para la Iglesia.

    El catecismo de la Iglesia católica enseña que «las personas homosexuales están llamadas a la castidad». El papa Francisco dice que él no intenta crear una nueva doctrina de la Iglesia, pero está intentando mostrar que nadie que se ha equivocado y tenga una tendencia homosexual es juzgado por la Iglesia. Nadie está intentando aislar a estas personas; aún son totalmente personas. Pero hay que decir con claridad que la Iglesia ha juzgado negativamente los actos homosexuales. ¡Tomar parte de un acto homosexual no es aceptable! Y la Iglesia nunca abandonará esa valoración. Son contrarios a la ley natural y es un pecado.

    Sobre los obispos

    Desafortunadamente, hay representantes de la Iglesia, e incluso obispos, que se han permitido ser cegados, de alguna manera, por una sociedad secularizada, la cual les ha influenciado tanto que les ha hecho perderse el meollo de la cuestión o los ha sacado de las enseñanzas de la Iglesia basadas en la Revelación.

    Ellos empiezan a pensar a cerca de las diferentes posibilidades, si es o sería posible, olvidando el fundamento... quizás sugiriendo algunas soluciones cuestionables en algún asunto comprometido, en situaciones difíciles en las que la gente se puede encontrar, quizás guiados por el deseo de ayudar a otro ser humano...

    Todo está bien pero siempre se debe recordar que hay una agenda para nosotros, la agenda de la Iglesia, la cual está basada en la Revelación de Dios comunicada por Jesucristo. Y esto es realmente lo que es más importante para nosotros, si esto se pierde, se pierde todo.

     

    Fuente: http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=22395

    El ecumenismo reescrito por Enzo Bianchi y Alberto Melloni

     

     

     

    Los líderes de la "escuela de Bolonia" han puesto en marcha una nueva obra muy ambiciosa: un historia del movimiento por la unidad de los cristianos cuyo objetivo es una reforma total de la Iglesia católica, empezando por el desmantelamiento del Papado en su forma actual. Creen tener en el Papa Francisco a un aliado.

    ROMA, 3 de noviembre de 2014 – A finales de octubre el Papa Francisco ha recibido a una delegación de obispos veterocatólicos de la Unión de Utrecht.

    Esta es una realidad numéricamente muy pequeña, pero portadora de un modelo de Iglesia que gusta a no pocos católicos progresistas. Reconoce un primado de honor  al Papa, pero no acepta que sea infalible ni que tenga jurisdicción sobre los obispos. Hace elegir a los obispos por sínodos formados por clérigos y laicos. En la misa da la comunión eucarística a todos, basta que estén bautizados en una de las distintas confesiones cristianas. Administra la absolución colectiva de los pecados. Permite las segundas nupcias a los divorciados.
    Además, propugna una vuelta a la fe de los orígenes y reconoce como plenamente ecuménicos sólo los primeros siete concilios, cuando las Iglesias de Occidente y de Oriente no estaban separadas.
    Y sobre este último punto converge con lo que sostiene la católica "escuela de Bolonia", fundada por Giuseppe Dossetti y Giuseppe Alberigo, dirigida actualmente por Alberto Melloni y famosa en todo el mundo por haber escrito y difundido en cinco volúmenes traducidos en varios idiomas la historia del concilio Vaticano II indiscutiblemente de mayor éxito, aunque truncada varias veces por el Vaticano.
    Efectivamente, también para los "boloñeses" sólo son plenamente ecuménicos los concilios que precedieron al cisma entre Occidente y Oriente, como resulta de su edición en más volúmenes de los "Conciliorum oecumenicorum generaliumque decreta", criticada precisamente por esto por "L'Osservatore Romano" del 3 de junio de 2007 con una nota oficial no firmada y atribuida a Walter Brandmüller, actualmente cardenal.
    Ese año, y los siguientes, el profesor Melloni se comprometió no poco para enmendar esta ruptura y la provocada por la historia del Vaticano II.
    En 2011 hizo de todo para ganarse a Benedicto XVI. Propuso al Papa rezar ante tres iconos rusos que habían traído de Moscú para celebrar la edición crítica del Concilio Niceno II, editada por el mismo Melloni. Le pidió una audiencia pública para que bendijera una reedición en facsímil de la Biblia de Marco Polo hecha por él, para enviar después a China "dónde tenemos contactos significativos".
    Pero sin éxito. "No se ve la posibilidad de una participación de Su Santidad en las mencionadas iniciativas", escribió gélido a Melloni el sustituto de la secretaría de Estado, Angelo Becciu. También porque "continúan las reservas de carácter doctrinal".
    Pero esto sucedía cuando reinaba Benedicto XVI. Ahora, con el Papa actual la "escuela de Bolonia" está convencida de tener el camino trillado.

    Un nombramiento, una conferencia internacional, un grandioso proyecto editorial. Estos tres actos inauguran el nuevo curso "boloñés", todos ellos en busca del ecumenismo.
    El nombramiento, decidido por el Papa Francisco el pasado 22 de julio, es el del hermano Enzo Bianchi, fundador y prior del monasterio interconfesional de Bose, como consultor del pontificio consejo para la unidad de los cristianos.
    Bianchi, de 71 años, nació en Piemonte, donde vive, pero es desde hace años la verdadera e indiscutible guía de la "escuela de Bolonia". Es el único miembro en vida del consejo de administración de la "Fundación para las ciencias religiosas Juan XXIII", que la supervisa. Y es también el único al que Melloni - muy autoritario con sus subalternos - obedece con temor reverencial.
    Inmediatamente después del nombramiento, Bianchi reveló en una entrevista sus expectativas en materia de ecumenismo:
    "Creo que el Papa Francisco quiere conseguir la unidad de los cristianos también a través de la reforma del Papado. Un Papado que ya no dé miedo, ha dicho el patriarca ecuménico Bartolomé al que el Papa está unido por una amistad. La reforma del Papado significa un nuevo equilibrio entre sinodalidad y primado. Esto ayudaría a crear un nuevo estilo de primado papal y de gobierno de los obispos".
    La conferencia internacional que el instituto boloñés, capitaneado por Bianchi y Melloni, ha convocado en Bose del 26 al 28 de noviembre tendrá precisamente la tarea de preparar el terreno a esta reforma del Papado, considerado en su forma actual como el principal obstáculo a la unión de los cristianos.
    "Hacer histórico el ecumenismo": este es el título dado a la conferencia, a la que tomarán parte también numerosos estudiosos de altísimo nivel, como los alemanes Jürgen Miethke y Franz-Xaver Bischof.
    Deber inmediato de la conferencia será la reconstrucción de la historia del movimiento por la unidad de los cristianos desde el siglo XIX hasta hoy, localizando y analizando fuentes, documentos, hechos, personajes, proyectos.
    Pero en realidad la conferencia hará de prólogo a un proyecto mucho más ambicioso: una monumental historia del ecumenismo en tres grandes volúmenes, escrita por decenas de especialistas de todo el mundo, que será publicada antes de 2017.
    Con esta gran y costosa empresa editorial, Bianchi - el verdadero creador de la misma -, Melloni y los "boloñeses" quieren repetir el éxito de su precedente historia del concilio Vaticano II, de la que la nueva obra es su directa continuidad.
    Una continuidad sobre todo de método. Porque también en este segundo caso, como ya en el precedente, la historia está construida "con tesis", es decir, su fin no será sólo describir, sino también propugnar y poner en práctica una forma concreta de ecumenismo, ya anticipada "in nuce" por el monasterio de Bose.
    De hecho, Bianchi tiene la convicción – como se puede leer en su prólogo al reciente volumen de Brunetto Salvarani titulado "Non possiamo non dirci ecumenici" ("No podemos no llamarnos ecuménicos", ndt), publicado por Gabrielli – que después de los "ardientes" años del concilio Vaticano II, el ecumenismo "fue contradicho repetidamente y ahora se debe empezar de nuevo desde el principio". Porque para el prior de Bose el verdadero ecumenismo no es sólo un buena relación de vecinos entre las dos Iglesias o denominaciones, sino que "debería ser, simplemente, la modalidad, la forma de ser cristianos". De todos los cristianos en la única Iglesia de Cristo.
    Es un proyecto muy ambicioso, que sobreentiende una reforma integral de la Iglesia católica, empezando por el desmantelamiento del Papado en su forma actual.
    Para saber más sobre este proyecto hay un documento iluminador. Es el dossier entregado a los cardenales por la "Fundación para las ciencias religiosas Juan XXIII" de Bolonia en la vigilia del último cónclave, en marzo de 2013.
    También antes de los cónclaves de 1978 y de 2005 los "boloñeses" entregaron a los cardenales unos promemoria, en los que se indicaba con pelos y señales lo que según ellos tendría que hacer el nuevo Papa en sus primeros cien días, y después.
    La diferencia es que el dossier de 2013 no es un todo unitario y orgánico, firmado colectivamente, como los precedentes, sino que es un conjunto de distintas contribuciones, cada una firmada por el correspondiente autor. Con un Melloni que - en la sibilina introducción - se demuestra molesto con la "disolución de los vínculos de responsabilidad" perpetrada por algunos de sus subalternos, que rechazaron adherirse a la empresa.
    En cualquier caso, el dossier "boloñés" entregado a los cardenales en el mes de marzo del año pasado es accesible a la lectura de todos, íntegro, en esta página de www.chiesa:



    Agenda per il papa da eleggere


    Sabemos que del cónclave salió elegido Jorge Mario Bergoglio el cual reveló, claramente, cuál es su idea de ecumenismo en el discurso que pronunció en Caserta el 27 de julio de 2014, durante la visita a su amigo pastor neopentecostal Giovanni Traettino:
    "Nosotros estamos en la época de la globalización, y pensamos en qué es la globalización y qué sería la unidad en la Iglesia: ¿tal vez una esfera, donde todos los puntos son equidistantes desde el centro, todos iguales? ¡No! Esto es uniformidad. Y el Espíritu Santo no construye uniformidad. ¿Qué figura podemos encontrar? Pensemos en el poliedro: el poliedro es una unidad, pero con todas las partes distintas; cada una tiene su peculiaridad, su carisma. Esta es la unidad en la diversidad. Es por este camino que nosotros cristianos realizamos lo que llamamos con el nombre teológico de ecumenismo".
    Ya en otras ocasiones el Papa Francisco había usado la metáfora del poliedro, pero para aplicarla sólo a la Iglesia católica y a su unidad en la diversidad.
    Esta vez, en cambio, la metáfora hace pensar en una Iglesia de Cristo más amplia y ecuménica, en la cual la Iglesia católica es sólo una parte, igual que las otras Iglesias y denominaciones.
    No es fácil armonizar esta visión con cuanto afirmado por la declaración "Dominus Iesus" del 2000, referencia del magisterio de los dos Papas precedentes, Juan Pablo II y Benedicto XVI:
    "Los fieles no pueden imaginarse la Iglesia de Cristo como la suma – diferenciada y de alguna manera unitaria al mismo tiempo – de las Iglesias y Comunidades eclesiales; ni tienen la facultad de pensar que la Iglesia de Cristo hoy no existe en ningún lugar y que, por lo tanto, deba ser objeto de búsqueda por parte de todas las Iglesias y Comunidades. En efecto, los elementos de esta Iglesia ya dada existen juntos y en plenitud en la Iglesia católica, y sin esta plenitud en las otras Comunidades".
    Pero seguramente el ecumenismo poliédrico que se le ha ocurrido al Papa Francisco tiene mucho en común con el propugnado por Bianchi y Melloni.

     

    Fuente: http://chiesa.espresso.repubblica.it/

    lunes, 3 de noviembre de 2014

    Ciudad del Este: 2000 personas se unieron al Requiem de Mozart en súplica por los Fieles Difuntos

     

     

     

    Este evento reunió a más de 2000 personas en su segunda edición, y se enmarca nuevamente como un hito que posiciona al Departamento del Alto Paraná como centro de convergencia entre la cultura y la fe. También de este modo, el Camposanto San Marcos inaugura oficialmente la apertura de sus servicios, siendo coorganizadora la Parroquia Espíritu Santo, que relució sus inspiradores murales, donde se ve plasmada toda la historia de la salvación.

    La más sublime y perfecta conjunción entre el arte y la Misa. La obra del máximo exponente de la música clásica, Mozart, la Misa de Requiem fue revivida por voces angelicales acompañadas por la Orquesta Philomúsica de Asunción; el Coro Espíritu Santo y el Coro de Niños del Colegio San Esteban. En la dirección estuvieron el Maestro Luis Szarán, el Maestro César Arzamendia y la Directora Mónica Pérez.

    La celebración de la Santa Misa en memoria de los que se han ido fue presidida por el Pbro. Carlos Urrutigoity, acompañado de sacerdotes, diáconos, religiosos/as y seminaristas. La Iglesia entera se unió a esta liturgia para presentar súplicas y preces por el descanso eterno de los Fieles Difuntos.

    De la homilía del Pbro. Urrutigoity

    La muerte es un segundo nacimiento. Cuando nuestro cuerpo es depositado en el seno de la tierra, en realidad nuestro cuerpo es una semilla. Y como toda semilla, debe descomponerse y un día, de esta semilla surgirá nuestro cuerpo glorioso.

    Todos nosotros, sembrados en la corrupción, resucitaremos en la gloria, perfectos. La resurrección es obra de Dios, por eso saldremos perfectos, es decir, de parte de Dios saldremos así. Pero de nosotros depende cómo llegar a la muerte.

    La muerte es el comienzo de la nueva vida. Cuando salgamos de la oscuridad de este mundo, también con nuestros nuevos ojos veremos la gloria de Dios. Pero seguro que nuestros ojos estarán preparados para ver el rostro de Dios.

    La verdad, la belleza y el bien absolutos. Nuestros dedos se aferrarán a las manos de nuestra madre María y a San Miguel Arcángel, quienes nos presentarán ante Dios. Resucitaremos preparados para cantar todas las alabanzas a Dios. Pero no perderemos este don, sino que tendremos y mantendremos este don de las lenguas, pero todo depende si en esta vida aprendemos a morir y tendremos una santa muerte si vivimos con los ojos fijos en el cielo.

    Viviremos con los ojos fijos en el cielo y en Dios, si aprendemos a amar por sobre todas las cosas, la verdad, la belleza y el bien. No debemos vivir una vida de corrupción; debemos vivir preparándonos para ese nuevo nacimiento junto a la gloria de Dios.

    Esta Misa la celebramos para ayudar a nuestros fieles difuntos para que puedan terminar esa necesaria preparación para ver el rostro de Dios. Para esto Mozart compuso esta Misa, que aunque tengan notas y acordes de preocupación, también nos muestra la belleza, donde nuestras voces se unirán a los infinitos coros angélicos para cantar eternamente las alabanzas del Señor. Vivamos preparándonos para morir, y así moriremos con la esperanza de alcanzar la vida eterna.

    Fuente: http://diocesiscde.info/