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viernes, 16 de mayo de 2014

Revista Jauja

 

 

Revista Jauja: durante tres años, entre 1967 y 1969, el gran sacerdote y humanista argentino, Padre Leonardo Castellani, SJ, dirigió la memorable revista Jauja, seno de varios grandes de la intelectualidad católica argentina. Se ofrece aquí en pdf (formato reconocido) e imagen. Jauja 1; Jauja 2; Jauja 3; Jauja 4; Jauja 5; Jauja 6; Jauja 7; Jauja 8; Jauja 9; Jauja 10; Jauja 11; Jauja 12; Jauja 13-14-15; Jauja 16-17; Jauja 18; Jauja 19; Jauja 20; Jauja 21; Jauja 22; Jauja 23; Jauja 24; Jauja 25-26-27; Jauja 28; Jauja 29; Jauja 30; Jauja 31;Jauja 32; Jauja 33; Jauja 34; Jauja 35; Jauja 36.

AVISO IMPORTANTE: me han comentado que algunas letras de la revistas “Jauja” no se leen bien (lo mismo me ha sucedido con “Mikael”); estoy intentando corregir este error. Si desean esperar unos días (no más de dos semanas; hoy es 15 de mayo) espero poder corregirlas y subirlas nuevamente con la grafía correspondiente. P. Javier Olivera Ravasi.

Fuente: Blog Que no te la cuenten.

Escolástica Española: ortodoxia sin papolatría

 

cano_melchor

 

La verdad es que una de las cosas que más me han llamado la atención y me han sido siempre altamente simpáticas, es la valentía y franqueza de nuestros grandes Teólogos-juristas al hablar de la potestad del Papa y del Rey o Emperador.La católica España, la que nuestros enemigos gustan de calificar de inquisitorial, no les quitaba la libertad para decir al Papa y al Rey o Emperador la verdad, cruda y acaso hiriente, que nuestros adversarios no eran capaces de exponer ante sus gobernantes, ya fuese un Príncipe con señorío feudal. Súbditos del Emperador Carlos V, Rey de España, sepultanpara siempre la vieja teoría cesarista sobre el poder universal de los Emperadores, ya fuesen coronados por el Papa; católicos fieles al Papadole niegan al Papa ese poder universal en los asuntos civiles y temporales, que le concedía la antigua teoría teocrática; miembros de una Nación, en la que no se ponía el sol, con un inmenso Nuevo Mundo por delante, proclaman los Derechos y Deberes de los mal llamados indios, sepultando los títulos falsos de conquista, vigentes todavía en Europa, por ser la síntesis del pensamiento medieval, superado con creces por Vitoria y Domingo de Soto, desde sus cátedras en la Universidad de Salamanca, donde conviven durante veinte años en el mismo convento de Dominicos, hasta la muerte del primero (1546).

Los sucesores, los Maestros del XVI y XVII, miembros de todas las Ordenes Religiosas, del clero y también seculares, no hicieron más que reafirmar, con rara unanimidad, las doctrinas de estos Maestros en el campo teológico-jurídico, con las ampliaciones y aplicaciones que exigían los problemas de su tiempo.

En suma, nuestros Maestros teólogos supieron reconocer al Papa y a la Iglesia todos los derechos que legítimamente le corresponden, en el orden espiritual, como Vicario de Cristo y Jefe de una sociedad perfecta, soberana, independiente y per se suficiens, en las materias que la corresponden. El llamado galicanismo y conciliarismo son frutos extraños, como lo era el regalismo.

Con la misma exactitud reconoce a la potestad civil, a los Reyes o Jefes del Estado, los derechos soberanos, su independencia en los asuntos temporales. Son doctrinas, clara y perfectamente logradas en aquella España del XVI. Desde el punto de vista ideológico no vemos la menor dificultad. Entre los predecesores debemos recordar al cardenal dominico Juan de Torquemada, son su Summa de Ecclesia, publicada hacia mediados del xv, de quien Pastor, a pesar de su abierto antiespañolismo, considera como el más sabio de los miembros del Sacro Colegio y el mayor teólogo de su época (6). Tras él es de justicia citar al gran cardenal Tomás de Vio Cayetano.

General de la Orden Dominicana y comentador de la Summa Theologiae del Doctor Angélico, que vio quemar alguna de sus obras en París, por combatir el conciliarismo y el galicanismo. Si a las producciones de estas grandes figuras, que hacen época, añadimos la aportación de Melchor Cano, con su obra De Locis Theologicis, en la que se revisan las fuentes de la ciencia sagrada, amén de la potestad del Papa y de los Concilios, tenemos que confesar que el Concilio Vaticano I, al definir la infalibilidad personal del Vicario de Cristo, en el sentido ya expuesto, consagra como dogma lo ya logrado por la ciencia teológica, con su base escrituraria y la tradición secular.

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(6) Pastor, Historia de los Papas, 1. 2, p. 7. Eugenio IV, por su defensa de la verdad en Basileay en Ferrara-Florencia, concilios históricos, honró a Juan de Torquemada con el título de"Defensor fidei" y Pastor le proclama "el más sabio de los miembros del Sacro Colegio" y "el mayor teólogo de su época".

Tomado de:

Carro O.P., Venancio. LA IGLESIA Y EL ESTADO. ANOTACIONES TEOLÓGICO-JURÍDICAS ANTE LOS PROBLEMAS ACTUALES. Anales de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, nº 48 (1971), p. 65 y ss.

Fuente: InfoCaótica.

Padre Santiago Martín preocupado por posible cisma en la Iglesia Católica

 

Fuente: Youtube.