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martes, 20 de mayo de 2014

RESPUESTA A MARIO VARGAS LLOSA

 

 

“Cavernario”, “crasa ignorancia”, “barbarie”, “troglodita”, “exabruptos homófonos”, “atrasados e incultos”, “sandeces”, son los sustantivos con los que el señor Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, en su artículo “Para salir de la barbarie”, del lunes 21 de abril de 2014, se ha referido a  quienes se oponen a un proyecto de ley de unión civil entre personas del mismo sexo en Perú, en especial, contra un comunicado de la Conferencia Episcopal Peruana y del “inefable” arzobispo primado de Lima, el cardenal Cipriani.

          No obstante calificarse como “no creyente” y “agnóstico”, el autor expresa su esperanza de posibles “reformas profundas” sobre este tema “en el seno de la Iglesia en base a los primeros gestos, declaraciones e iniciativas del nuevo pontífice”. Mas no puede ignorar, como cualquiera, que la ley de la Iglesia no puede cambiar con los tiempos, no es de la época de las cavernas, ni de los trogloditas, sino eterna, inmutable e  infinitamente perfecta, como infinitamente perfecto, eterno e inmutable es su Autor, inculcada en los corazones de los hombres y luego revelada en el Antiguo y el Nuevo Testamento y la tradición apostólica. Por ello, los señores obispos del Perú, como sucesores de los Apóstoles, no han tenido otra alternativa que cumplir con el mandato de Nuestro Señor Jesucristo: “Id por el mundo entero, predicad el Evangelio a toda la creación” (Marcos, 16-15), según enseña la Sagrada Escritura, entre otros innumerables pasajes:

                "No te echarás con varón como con mujer, es abominación" (Lev 18:22).

         "Si alguno se juntare con varón como con mujer, abominación hicieren; ambos han de ser muertos, sobre ellos será su sangre" (Lev 20:13).

   "¿No sabéis acaso que los inicuos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maledicentes, ni los que viven de rapiña heredarán el Reino de Dios" (1 Corintios 6, 9-10).

Señor Vargas Llosa, hay otro premio más importante que el Nobel, que es pasajero, por ser de este mundo: es el premio “demasiado grande que Dios tiene preparado para aquellos que le aman”, “que ni ojo vio, ni oído oyó”, premio que le deseo con toda mi alma, y que antes de esperar a último momento y sea fatalmente tarde dirija la misma pregunta que Pablo de Tarso, judío de nacimiento y ciudadano romano implacable perseguidor de cristianos, cuando tocado por la gracia cayó en el camino de Damasco: “¿Quién eres Tú, Señor, qué quieres que haga?” (Hechos, 9-4, 7).        

 

Félix Esteban Dufourq

felixdufourq@gmail.com